domingo, 29 de septiembre de 2019

DONOSTIA/SAN SEBASTIAN



(la de la coleta soy yo; la entrevistada es Belén Funes, la foto es de Marta Armengou)

He vuelto a San Sebastián, al festival. Ha sido estupendo. Hacía dos años que no venía y son ya doce los que han pasado desde que dejé de trabajar aquí. Tenía ganas de volver, aunque confieso, que también me daba un poco de miedo. Ni yo, ni el festival, ni la ciudad somos los mismos. Pero ha salido todo bien. Me he reconciliado con la ciudad, he recuperado el festival y también he descubierto que yo misma puedo ser muchas cosas. Donostia ha cambiado mucho, no solo desde los años de plomo en los que yo trabajaba aquí, también en estos dos últimos años en los que por distintas razones no he venido. Tengo la sensación de que han abierto las ventanas. Entra aire fresco, hay luz por todas partes. Claro que eso tiene sus inconvenientes, hay muchas más moscas y mosquitos (turismo) que nunca. Pero de verdad, prefiero los mosquitos a las arañas que pululaban por aquí en medio de la oscuridad. Sanse está bonita, más que nunca y espero que siga así. Aunque hay algunos nubarrones que amenazan con volver a cerrar las ventanas y que regresen las arañas, confío que la vitalidad de la ciudad sea capaz de evitarlo. En cuanto al festival, ha crecido tanto que casi no lo reconozco. Bueno si, porque su esencia es la misma: películas para el público y películas para los cinéfilos. Fiesta, una fiesta con todo: estrellas, alfombra roja, retrospectivas, este año el mexicano Roberto Gavaldón, películas arriesgadas en Tabakalera, un gran centro cultural para la ciudad, películas bonitas, también feas, hay que decirlo. En una programación de tantas secciones y tantos títulos, hay de todo. Tal como es ahora mismo San Sebastián, es imposible abarcarlo en su conjunto. Hay que seleccionar, hay que escoger. Yo, como todos, he tenido que hacerlo y en los cinco días que he estado aquí he visto 22 películas. No está mal. Ya iré hablando de ellas a medida que se estrenen. Me ha gustado mucho reencontrarme con gente con la que estive trabajando diez años y que a pesar del tiempo pasado, siguen recibiéndome con los brazos abiertos. Es una gran sensación, la de haber dejado atrás una cierta huella, al menos en algunas personas. Esto ya es personal, pero me ha gustado mucho ver que la hija de una de mis compañeras, a la que yo conocí cuando precisamente estaba embarazada de ella, ya está trabajando en el festival. De pronto, la vida se materializa, el tiempo toma sentido. Han pasado más de veinte años, pero aquí estamos todos, en nuestro sitio. Y yo en uno que me ha divertido mucho y que me ha hecho sentirme muy bien. Porque este año he vuelto al festival como crítico de cine, como periodistas, haciendo entrevistas para un programa de televisión. La primera vez que vine a San Sebastián en el lejanísimo año 1985, fue como parte de Cinema 3, con Jaume Figueras. Y ahora, 35 años después, vuelvo con otro programa de televisión, La Cartellera de BTV, con Marta Armengou. Cerrar un circulo, no sé si para siempre o aun dará otro giro la espiral de mi relación con San Sebastián, ha sido muy bonito. Sentirme otra vez periodista, vivir los pases de prensa desde el lado del que mira y no del que hace mirar, me ha hecho mucho bien. Escribo estas líneas poco antes de coger el tren de vuelta a casa. Por eso no me voy a extender en las películas que he visto, ya lo haré en su momento, pero era importante  para mi reconocer estos cambios. Gracias Festival (y por festival ellos saben a quién me refiero).


(Wang Xiaoshuai entrevistado en Donostia por Marta Armengou, la foto es mía)

Hasta siempre, hijo mio
Solo voy a hablar de una película de las que se han visto aquí, porque se estrena esta misma semana. Es el film chino Hasta siempre, hijo mío, de Wang Xiaoshuai. Llevo varias semanas hablando de los chinos. Pero es necesario, porque en el gran gigante asiático están haciendo un cine muy bueno. Después de la belleza sin par de ZhangYimou, de la fuerza  impresionante de Jia Zangkhe, del experimentalismo formal de Bi Gan y de la desesperanza de Hu Bo, Hasta siempre hijo mio se presenta como un espléndido ejemplo de melodrama lleno de humanismo. La historia abarca treinta años de la vida de dos familias. Empieza en 1986 y dura hasta ahora mismo. Es una película rio, no como nuestros ríos, esta es como el Rio Amarillo: largo, inmenso, avanza con lentitud pero de forma segura, hermosa en su grandeza. A través del drama que viven los protagonistas, Wang Xiaoshuai nos deja ver el drama de los grandes cambios que ha sufrido esa sociedad. La estructura es muy interesante, porque no es un film lineal, es un puzle de épocas y situaciones que se mueve a partir de un punto central, la muerte del hijo, para ir hacia delante y hacia atrás. Empieza con unos niños jugando en la orilla de un lago. Los efectos frustrantes y destructivos de la Revolución cultural de los años 60 condicionan la juventud de los personajes a los que encontramos en 1986, sufriendo la intransigente política del hijo único y la adhesión incuestionable al partido de los duros años de la dictadura de Deng Xiaoping y poco a poco vamos viendo la transformación de la sociedad hacia un capitalismo comunista y deshumanizado. Este melodrama es un retrato triste y emocionante de una sociedad que evoluciona, pero nunca cambia en su absoluto desprecio de la vida de los seres pequeños que son las personas. Historia de una pérdida, de una mentira, de una culpa que corroe y que debe ser expiada, de perdón y de humanidad. Lo mejor del trabajo del director es haber sido capaz de mostrar todos estos cambios en el paisaje, la ciudad, y el rostro de sus personajes, sin recurrir al maquillaje, las pelucas, el decorado. La luz conforma los tiempos y las actitudes y movimiento de los actores, informan del envejecimiento de los personajes, trabajo espléndido que les valió a Yong Mei y Wang Jingchun los Osos de Plata de interpretación en el Festival de Berlín. Hasta siempre, hijo mío, como todas las películas de Wang Xiaoshuai, está construida para combatir un proverbio chino que se ha convertido en dogma en la China contemporánea: “Mira hacia delante y olvida el pasado”. Para el director es muy importante no olvidar nada, hay que saber enfrentarse a los errores cometidos (como persones, como países, como sociedades) para intentar no repetirlos. Negarlos no es una solución, esconderlos no es una solución, olvidarlos no es una solución. Quizás por eso su cine es tan clásico en sus formes y tan potente en su discurso.





sábado, 21 de septiembre de 2019

DOWNTON ABBEY



Hay semanas que resulta muy fácil escribir en el blog, otras es mas complicado, hay que buscar un tema. Esta es de las fáciles, y de las bonitas y de las que alegran la vida. Porque con la que está cayendo en Barcelona (y no la lluvia), en España (y no las inundaciones) y en el mundo (y no los huracanes) es muy importante encontrarte con una película feliz, hermosa, serena, llena de dignidad, de respeto, de humor y de belleza. Vaya me ha salido una frase larga y un poco cursi. Pero la verdad es que Downton Abbey es un remanso de paz en el panorama de los estrenos semanales. Soy consciente de que hay muchos fans de la serie, como también sé que hay mucha gente que nunca la ha visto. Pero tranquilos. Los fans (o al menos yo) sentirán que han vuelto a casa (la casa) a reencontrarse con viejos amigos a los que tenias ganas de volver a ver. Los que no la han visto descubrirán un mundo, unos personajes, un paisaje, una casa, donde cada habitante funciona gracias a que todos se engarzan unos a otros y todos encajan en su pequeño espacio como una de las preciosas joyas que luce cualquiera de las ladys de Downton Abbey. Preciosa, esa es la palabra que mejor le pega a la serie y a la película que se acaba de estrenar. Pero hay mucho mas en esta historia de amos y criados. Hay una reivindicación de un mundo que ha desaparecido del todo, especialmente en Inglaterra sumida en la estupidez y la miseria del Brexit. En Downton Abbey, en cambio, hay una conciencia de casa, no de clase. Y esta conciencia de casa es solidaria y transversal, es universal antes que segregadora. Todo sucede durante la visita real a Downton Abbey. Estamos en 1927, la familia Crawley, en el amplio sentido de la palabra familia, ha seguido su vida desde donde los dejamos. Pero el anuncio de que el Rey Jorge V y la Reina Mary se alojaran en la casa produce una auténtica conmoción. Todos a una se conjuran (nunca mejor dicho) para que la visita sea un éxito. Y en esa conjura encuentran una solidaridad que no imaginaban: de repente, los Crawley dejan de ser la cima de la pirámide y se dan cuenta de que hay alguien por encima de ellos. Y eso les hace entender mucho mejor el mundo nuevo que comienza a forjarse en la agradable campiña inglesa que rodea la mansión. En el fondo este súper episodio de dos horas, es una especie de regalo para todos. Los creadores que querían volver a su universo, los actores que añoraban un reencuentro y los espectadores que a pesar de que la sexta temporada de la serie se cerraba muy bien, sentían que faltaba algo: un baile final como de cuento de hadas y un tranquilo paseo final que nos deja con el gusto de haber dicho adiós (o hasta luego) a Downton Abbey. (si no han visto la serie, está disponible en Amazon).


Plous o fas sol
Downton Abbey es una serie y una película que hace sol. Me explico. En catalán hay una canción infantil muy popular que dice Plou i fa sol i els nuvols es pentinen. Llueve y hace sol y las nubes se peinan. Pero Plous o fas sol, es otra cosa, se puede traducir por Llueves o haces sol, y es el título de un precioso libro infantil de mi hermana Mireia Vidal con ilustraciones de Anna Font. Llueves o haces sol, la verdad es que es una idea estupenda que va mucho mas allá del cuento. La vida está hecha de momentos en los que llueves y momentos en los que haces sol. Hay personas que llueven de una forma tenaz, y provocan nubarrones a su alrededor, hay otras que, en cambio, hacen sol y transmiten luz. Pero casi todos somos las dos cosas incluso en un mismo día. Lo que cuenta este bonito cuento, lo explica muy bien. Todo lo que haces, todo lo que dices, tiene consecuencias en los demás. No vivimos aislados y si cuando llueve se mojan los zapatos de la zapatería del señor Wang, puede ser que su malhumor vaya encadenando una serie de “lluvias” que molestan a unos y a otros sin darse ni cuenta, hasta que de pronto, alguien hace sol y empiezan a pasar cosas buenas. Plous o fas sol? Está bien preguntárselo y no solo respecto a uno mismo, también respecto a todo, la política, el trabajo, los amigos y, desde luego, el cine. Downton Abbey, sin ninguna duda, es una película que hace sol. El libro de Mireia y Anna, también. ¡Felicidades a las dos!

Una buena amiga mía me ha mandado un mail diciéndome que la letra de la canción infantil que cito está mal. En realidad dice Plou i fa sol i les bruixes es pentien. Es decir las brujas, no las nubes. Gracias por avisarme, aunque la verdad es que me gusta mucho lo de las nubes peinándose¡¡

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No he visto Ad Astra todavía. En cuanto la vea,escribiré de ella.

sábado, 14 de septiembre de 2019

ADULTERIOS



(este cuadro abstracto de Ramon de alguna manera me hace pensar en los adulterios y sus complicaciones)
Esta semana estreno y serie van de la mano. Las dos tratan de adulterios; las dos son muy interesantes; las dos son muy distintas. No solo por el lugar donde pasan, también por el tipo de personajes que retratan y las muy distintas consecuencias que tienen sus respectivas infidelidades, en ellos y en los que les rodean.
La película: Los informes sobre Sarah y Saleem
El hecho de que esta película sea palestina ya la hace distinta. El que trate de un adulterio en un lugar donde normalmente se habla de guerra y de resistencia, aun la hace más distinta. Sobre todo porque, a pesar de no ser un film abiertamente político, Los informes sobre Sarah y Saleem dan más información y hacen un retrato más fiel de lo que pasa en ese espacio no privilegiado del mundo: la ciudad dividida de Jerusalén. El film lo dirige un palestino que ha decidido volver a su país para hacer cine con y para los palestinos. Eso no significa hacer cine en el que los malos son los judíos y los buenos somos nosotros. No. Para Muayada Alayan y su hermano Rami que firma el guión, las cosas no son tan simples. Los dos Alayanes han contado con la colaboración de actores palestinos y judíos que se han metido de lleno en esta historia que no es exactamente de amor, pero tampoco cabe entenderla como una metáfora, es un melodrama, pero también un thriller y cine de espías: todo junto. Sarah es una mujer judía, vive en Jerusalén Oeste, tiene un café, está casada con David, coronel del ejército y tiene una hija. Saleem es palestino, es repartidor de una panadería, está casado con Bisan una joven embarazada, vive en Jerusalén Este en una casa de la familia de Bisan. Cuando los conocemos, Sarah y Saleem ya están metidos en su historia, un adulterio mucho más complicado de lo normal al ser una judía y un palestino y tener lugar en una ciudad dividida, con controles policiales constantes. Ellos lo viven con cierta alegría, aunque son conscientes de lo que arriesgan. Hasta una fatídica noche en que intentan ir un poco más allá  y se dejan ver en un bar de Belén. Y ahí empieza todo el lio. Todo sucede por un cúmulo de errores: una estúpida pelea da lugar a una denuncia que se resuelve con una mentira que a su vez da origen a una detención y acusación en una espiral de destrucción kafkiana que encadena las situaciones en una estructura de tres partes: el incidente, dominado por la pareja protagonista; el contexto familiar, donde crecen las figuras de David y Bisan; las consecuencias en todos los implicados, en la que son importantes la abogada de Saleem y el hermano de Bisan. Lo mejor de todo es que la película nunca juzga a sus personajes ni toma partido por ninguno de ellos. Deja que el espectador los siga en sus reacciones  y comprenda porque mienten, traicionan, o engañan, mientras nos descubre y acerca a una realidad que estamos acostumbrados a ver en los telediarios sin pensar mucho que la gente que vive en esos territorios ocupados y divididos, son personas absolutamente normales que sobreviven en un mundo asfixiante que los tiene prisioneros del miedo, y lo que se considera políticamente correcto. Los informes de Sarah y Saleem ayuda más que muchas informaciones y análisis a entender ese extraño lugar que forman en un adulterio permanente Israel y Palestina. Y deja un rayo de esperanza en los rostros de las dos mujeres protagonistas,  Sarah y Bisan.

EL RINCÓN DE LAS SERIES

The Affair
El mismo título de esta serie ya justifica porque está en esta entrada. El affaire, el asunto, el adulterio, la infidelidad. Pero solo por esto no la habría traído aquí. The Affair es una serie que se puede ver en Movistar. Empezó a emitirse en 2014 y lleva cinco temporadas. Confieso que solo he visto dos, no por falta de ganas, por falta de tiempo (¡ver series es un trabajo que requiere muchas horas!). Pero la primera sobre todo, la segunde un poco menos, me gustó mucho. The Affair pasa en Montauk, un pueblo costero del estado de Nueva York donde acuden a veranear muchos intelectuales neoyorquinos. Algo debe tener este lugar que hace que afloren las pasiones. Volker Schlondorf situó allí su película Regreso a Montauk, que también habla de un adulterio, y es en sus hermosas calles y playas donde Noah y Alison viven su historia de amor adúltero. Noah es escritor, está casado,  tiene cuatro hijos, adora a su familia pero detesta a su suegro, un escritor mucho mas famosos y rico que él. Alison es camarera en uno de los restaurantes del puerto, está casada con Cole, ambos tenían un hijo que murió trágicamente y detesta a la familia de su marido con los que vive. Ambos encuentran uno en el otro algo que ni siquiera sabían que estaban buscando y se adentran en esa relación sin calcular las consecuencias. Pero lo más interesante de la serie, al menos de la primera temporada, es como está contada. El relato se narra desde el presente, cuando la historia de Noah y Alison ha sucedido hace mucho. Desde ahí, uno y otro hablan de lo que pasó, tomando el punto de vista de Noah en la primera parte de cada capítulo y el de Alison en la segunda parte del capítulo. Los dos recuerdan las  mismas situaciones, pero lo hacen de manera muy diferente, como supongo hacemos todos cuando recordamos siempre desde nuestra perspectiva y esa perspectiva no tiene porque ser la del otro. Si el artefacto funciona es en gran parte por los actores que le dan vida. Noah es Dominic West, el protagonista de The Wire; Alison es Ruth Wilson, una joven actriz inglesa a la que hemos visto hace poco en Mrs Wilson. Sus personajes son el mismo y son otro cuando cada uno recuerda lo que pasó. Cambian sutilmente, casi sin darte cuenta, gracias a una interpretación llena de matices distintos. También hay crimen sin resolver que los involucra, pero es más un pequeño hilo argumental para enlazar los episodios y justificar la investigación que los hace hablar de su historia de infidelidad. The Affair es una serie que vale la pena. Prometo ver las tres temporadas que me faltan. Me han entrado ganas escribiendo de ella.







sábado, 7 de septiembre de 2019

HORRORES


Tres películas de esta semana se pueden encuadrar en el marco del horror. Una es de horror cotidiano y familiar; otra es de horror como género y la tercera es un horror encarnado en un personaje odiado.


(los auténticos Ray y Liz  fotografiados por su hijo en 1996)
Ray & Liz
Ray & Liz es la película más importante de esta semana. No la mas alegre desde luego. Esta sórdida historia tiene dos alicientes, uno extra cinematográfico: se trata del relato autobiográfico del director y fotógrafo Richard Billingham que adapta sus propias memorias de infancia, cuando vivía en las afueras de Birmingham con sus padres y su hermano pequeño Jason. Otro cinematográfica: la manera que ha escogido el autor para mostrar este submundo de miseria moral y económica en lo que se conocía como Black Country, la zona industrial de los Midlands en la Inglaterra thatcheriana de los años 80.  Planos largos, casi estáticos, ambientes y colores que podemos reconocer de sus fotografías, diálogos concisos, imágenes que se quedan en la memoria  por su sordidez pero también por su realismo y, porque no, por una cierta ternura. El film se estructura en tres partes, una, la que sirve de enlace del conjunto, es la historia del viejo Ray, el padre alcohólico de Richard y Jason, encerrado en una habitación de la que nunca sale. La otra, la de su tío Laurence, es la más patética, la más triste, la que tiene mayor desesperanza, La tercera se centra en su hermano pequeño Jason. En ese lóbrego piso lleno de animales absurdos, con una madre gorda adicta al tabaco y a los puzles y un padre alcohólico al que nada le importan sus hijos, sobreviven como pueden Richard y su hermano Jason que conseguirá salir de allí cuando lo manden a vivir con una familia de acogida dejando solo a Richard. Es terrible la imagen del adolescente Richard diciendo: “¿no me puedo ir yo también a vivir a otra casa?”. Richard se quedó y consiguió superar ese entorno gracias a la pintura y sobre todo a la fotografía. Heredera del cine de Terence Davies, Ray & Liz nada tiene que ver con Ken Loach o Mike Leigh. Probablemente porque Richard Billingham sí conoció en primera persona el mundo que describe mientras que los otros lo han mirado siempre desde fuera, desde ambientes muy alejados de los barrios obreros y degradados que han retratado. Ray & Liz es un film que vale la pena ver con la mirada abierta para no caer en los simplismos de buenos y malos, hay mucho mas en ella que la  denuncia de una sociedad injusta.


(no puedo negar que me gusta Stephen King)
It Capitulo 2,

Adaptación de la segunda parte del magnífico libro de Stephen King, esta no es, desde luego, una magnífica película. Al contrario. Sus casi tres horas de duración se hacen interminables después del tercer susto del payaso saliendo de la caja. Me parece mucho más recomendable dedicar tres horas a leer It que a perderlas viendo esta película que nada aporta a la obra de King ni al cine de terror. Cuando se estrenó el primer It en 2017 escribí en el blog:
“… It, al contrario de La torre oscura, intenta ser fiel a la historia aunque lo haga limitándola a la infancia de los protagonistas. Como cine de terror funciona bastante bien, con su alternancia de sustos, gore, secuencias de enlace pausadas, quizás las mejores gracias al grupo de niños que, como los de Cuenta conmigo, seguro que tendrán futuro en la pantalla. El problema para los que hayan leído la novela, es que deja de lado todo el trasfondo histórico y político de la ciudad de Derry, epicentro del mundo de King, con lo que se pierde buena parte de su interés. Pero en cambio consigue que el payaso asesino, Pennywise, sea realmente terrorífico y que el uso de los terrores particulares de cada niño funcionen como condensadores del miedo colectivo. Payasos y miedo, son dos de los elementos que conectan It con la realidad. Payasos malvados que utilizan el miedo de los ciudadanos para pasar por encima de los derechos más elementales, dejando de lado cualquier respeto por lo que piensan los demás y, lo que es peor, hacerlo en nombre de todos. El Pennywise de King no sale de la nada. Tampoco los Pennywise de un mundo que es caldo de cultivo de  estos payasos malvados.(Cada uno que busque sus personales Pennywise: hay para todos).”
Dos años después sigue habiendo payasos malvados con pelambreras rubias y adictos a productos de la tierra, pero la verdad es que en esta segunda parte se ha perdido incluso la capacidad de asustar de Pennywise. No hay momentos de pausa, los sustos, gritos y escenas de gore, se encadenan sin dejar espacio a la reflexión y desde luego, se ha evaporado cualquier sentido crítico o evocación de los miedos que están en el origen de la apaición de It/Eso. Eso que nos da miedo decir, pensar, hacer. Una lástima desde luego y solo hablo de ella para recomendar que lean el libro de Stephen King, que como ya saben los que me siguen, es uno de mis escritores de cabecera.


Intocable
Se trata de un documental sobre la figura de Harvey Weisntein. No lo he visto, así que me limito a citarlo entre los horrores de la semana por lo que se sabe del personaje que dio origen al movimiento MeeToo. Una historia de horror real.

EL RINCON DE LAS SERIES


Mindhunter
Es quizás la mejor serie criminal de la televisión en este momento. Bueno, a lo mejor no, hay tantas que es imposible saberlo. En todo caso es una de las mejores. Se puede ver en Netflix y de momento hay dos temporadas. Si nos fijamos en sus directores entendemos porque es tan interesante: David Fincher (Zodiac y Seven con las que tiene mucho que ver), Carl Franklin (House of cards o The Newsroom), Asif Kapadia (los documentales sobre Senna o Amy Winehouse). Está ambientada en el año 1977 y se basa en el libro Mind Hunter: Inside FBI's Elite Serial Crime Unit de Mark Olshaker y John E. Douglas que cuenta cómo y porque se creó esta división del FBI dedicada al estudio y análisis de la mente de los más grandes asesinos en serie de Estados Unidos. Los protagonistas son dos agentes especiales antagónicos, el práctico Bill Tench, hombre sólido y con los pies en el suelo y el solitario y muy intuitivo Holden Ford. Junto a ellos la psicóloga Wendy Carr completa el pequeño equipo investigador. La primera temporada tiene 10 capítulos en los que los agentes se entrevistan con algunos asesinos encarcelados con una especial atención al temible Ed Kemper. La segunda temporada, de 9 capitulos, es ligeramente distinta. Los agentes se centran más en un  único caso, el asesinato de una veintena de niños de color en la ciudad de Atlanta que obsesiona a Holden hasta hacerle dejar todo lo demás. Mindhunter supera con  creces el síndrome de la segunda temporada al plantear mismos personajes, mismo punto de partida, pero un desarrollo completamente distinto con mayor atención a la vida privada de Tech y Wendy y menos a los asesinos, aunque se permite una curiosa aparición de Charles Mason, quizás recordando que hace ahora 50 años de los asesinatos de Sharon Tate por parte de la familia Mason. Mindhunter es una de esas series muy recomendables para todos: los que les gusta el cine negro, los que les gusta el cine retro y los que, simplemente, les gusta el cine. Espero que pronto llegue una tercera temporada. (¿para cuando una Mindhunter en la mente de los políticos locales y del mundo exterior?).









sábado, 31 de agosto de 2019

ASIÁTICOS



( este cuadro de Ramon explica muy bien esta película)

Hotel by the river
Hay algunos directores que son habituales en este blog. No lo puedo remediar, me gustan y me gusta hablar de sus películas. Uno de ellos es Hong Sang-soo. El coreano tiene una capacidad de fascinarme con su cine pausado, reflexivo, de miradas y de paseos. Se estrena esta semana su última película, Hotel by the river que se pudo ver en el DA de este año. Entonces escribí en el blog: Cualquier película de Hong Sang-soo me gusta. Lo dejo claro. Y ésta también. Rodada en blanco y negro en un paisaje nevado, con poquísimos escenarios, cafés, restaurantes y habitaciones de hotel, donde sus personajes no dejan de hablar, como siempre, y de cruzarse entre si, como siempre. El coreano tiene la capacidad de hacer siempre la misma película y ser siempre diferente. Me gusta mucho.” Ahora vuelvo a ella para profundizar un poco más. Estamos en un hotel junto a un rio que se esconde bajo la nieve que todo lo cubre. En ese hotel blanco, luminoso, limpio y silencioso, se entrecruzan cinco personajes y dos historias. Un poeta ya mayor que, ante la idea de la muerte, decide convocar a sus dos hijos para aclarar pasajes de su propia vida. Uno de los hijos es un director de cine, podríamos decir que es el director de cine que protagoniza todas las películas de Sang-soo, a veces presente a veces ausente. La reunión de los tres estará teñida de melancolía, de reproches, de humor y de conciencia del paso del tiempo, en conversaciones a dos o a tres en cafés y restaurantes. Los otros dos personajes son una mujer joven que ha sufrido un desengaño amoroso (prolongación de los personajes que viene interpretando Kim Min-hee en el cine de Sang-soo desde hace varios años) que se encuentra en el hotel con una amiga que está ahí para ayudarla a pasar ese mal momento. Unos y otros se cruzan en el paisaje nevado sin que sus historias interfieran unas con otras, como palabras de una frase que no tiene sentido aparente y que solo se entiende cuando nos despedimos de ellos al final de la película. Poética, hermosa, sutil, un nuevo cuento moral del director coreano, quizás su película mas serena y callada, (a pesar de que no dejen de hablar).


Tu fotografía
La segunda película de la semana es de un director del que nunca he hablado: el indio Ritesh Batra. No es una obra maestra ni mucho menos, pero tiene el encanto de mostrar un cine indio poco habitual en nuestras latitudes donde lo normal es asimilar el cine que allí se hace con Bollywood, el cine más negro o el cine de denuncia social. En este caso estamos ante una comedia agridulce que contada parece una película antigua, casi del cine español de los años sesenta. Para entendernos, la podría hacer Rocío Durcal o Marisol, pero sin cantar. Y sin embargo, algo tiene esta fotografía que la hace sumamente agradable. Cuento la historia en pocas líneas: un hombre que se gana la vida haciendo fotos a la gente en una populosa plaza de Bombay, hace una foto de una chica de aspecto triste y melancólico. El hombre está presionado por su abuela para que se case; la chica se resiste a ser casada con un joven al que no conoce. Para librarse de la abuela, el hombre le manda la foto de la chica y le dice que es su novia. Cuando la abuela decide ir a la ciudad por sorpresa, el hombre busca a la chica y le pide que se haga pasar por su novia para hacer feliz a su abuela. Ella acepta y lo que sigue ya se lo pueden imaginar. Pero todo está contado con sencillez, con ternura, sin juzgar a nadie, sin acusar a nadie. Casi sin darnos cuenta, la película nos ofrece un retrato de la India contemporánea donde convive la modernidad con la tradición; donde la clase media acomodada sigue siendo profundamente ritualista; donde la mezcla es posible aunque sea con grandes dificultades. Una película tranquila.

EL RINCÓN DE LAS SERIES


La voz mas alta
Esta es una miniserie política que se puede ver en Movistar. La historia cuenta como el todopoderoso Roger Ailes se inventó la cadena de noticias Fox News que ha sido desde el año 1997 el soporte ideológico del partido republicano, azote de demócratas y progresistas y creador de figuras terribles como el propio Donald Trump. Son siete episodios que siguen al personaje al que da vida Russell Crowe en un cruce entre Ciudadano Kane y el Orson Welles verdadero, gordo, seboso, desagradable, inteligente, oportunista, depredador y ante todo ambicioso de poder, simplemente de poder. La tesis de su cadena es muy sencilla; nosotros no seguimos la noticia, la creamos (recuerden como Charles F. Kane provoca una guerra para vender periódicos, pues algo así, pero de verdad). Es una lección de manipulación de la opinión pública que podemos reconocer en muchas cadenas de televisión (algunas muy cercanas, por cierto); también es una lección de cómo contar la historia reciente de Estados Unidos y de explicar el inmenso soporte popular de alguien tan impresentable como Trump. Ailes lo tenía muy claro. Las cadenas de noticias que existían en 1995 estaban destinadas a los habitantes de las grandes ciudades: Nueva York, San Francisco, Chicago, donde la mayor parte de la gente es demócrata, intelectual y progresista. Él iba a crear una cadena de noticias para todos los demás, los habitantes de la América profunda, olvidada, marginada. Esas masas que encontraron en su oferta la fuente de desinformación perfecta para sostener su racismo, su supremacismo, su cultivo de la mala educación. En este sentido es impresionante y perfecta. Russell Crowe hace una interpretación que debería reportarle todos los premios habidos y por haber; la denuncia que hace la serie de los abusos sexuales que practicó el magnate, es contundente. No todos los capítulos son redondos y el final es hasta cierto punto precipitado. Pero es una serie política de las que solo pueden hacer los americanos. Quizás por eso también es una serie que ha despertado en la crítica de televisión de Estados Unidos un rechazo notable.. Casi todos los grandes diarios la han despreciado por “aburrida, sin chispa, poco agresiva, plana, repulsiva, poco sutil, que no aporta nada nuevo”. Puede ser que sea todo esto, pero es curioso que haya generado tanto rechazo. A mí me ha enganchado precisamente porque no oculta ningún mecanismo de manipulación y porque retrata un hombre y una época que es parte fundamental del desastre mundial en el que poco a poco estamos cayendo. Que cada uno decida qué le parece.



sábado, 24 de agosto de 2019

ALEMANIA


A veces la vida encadena elementos como las fichas del dominó, una enlaza con la otra de manera natural. Eso me ha pasado con la Alemania nazi en estos últimos meses. Todo empezó con una serie, siguió con un conjunto de novelas negras y acabó con una película estremecedora.


Alemania 1
La serie que por una vez no aparece en el Rincón de las Series, sino como parte de la cadena, se titula Babylon Berlín. La descubrí en Movistar hace unos meses. No sé si fue su titulo o el cartel lo que me llamo más la atención, en todo caso, me enganché enseguida a verla y he disfrutado mucho con las dos temporadas emitidas. Está basada en una serie de novelas negras que no conozco escritas por Volker Kutscher y su protagonista es un inspector de policía llamado Gereon Rath. La historia comienza en 1929, cuando Rath llega a Berlín y entra en la Brigada Antivicio lo que le permite adentrarse en el submundo de la pornografía, la prostitución, pero también del cabaret y la libertad que imperaban en la República de Weimar. Rath cuenta con una aliada inesperada en la figura de Charlotte Ritter, una joven que intenta sobrevivir en ese mundo en decadencia, combinando trabajos convencionales con prostitución consentida, pero con vocación de investigadora criminal. Será ella la que acabe dominando el relato con su arrolladora personalidad gracias sobre todo a la estupenda interpretación de Liv Lisa Fries. Pero si la serie es tan apasionante y envolvente no es solo por su historia y personajes, lo es sobre todo porque te traslada al Berlín de entreguerras, con su trasfondo político, el nacimiento del nacionalsocialismo, los movimientos anarquistas y comunistas, la música y los cabarets, la libertad, el libertinaje y una ambientación de art decó espectacular. Todo esto se explica cuando descubrimos que el director de Babylon Berlin es Tom Twiker.

Alemania 2
No conozco las novelas de Kutscher, pero ver la serie me despertó las ganas de volver a leer Violetas de marzo, el primer libro de la saga de Bernie Gunther que escribió Philip Kerr en 1989. Una vez empezado, ya no pude parar y durante dos meses he estado viviendo en compañía de este comisario berlinés, desencantado y cínico, nazi por obligación, honesto por convicción, que a lo largo de trece libros recorre los veinticinco años mas convulsos de la historia del siglo XX: los que van de 1932 a 1957.
Bernie nació en 1896, así que es muy fácil calcular su edad en cada episodio en los que se ve envuelto. Cuando le conocemos en 1936, aun no ha cumplido los cuarenta años, ya no es comisario en el Alex, luego lo volverá a ser, y tras ser detective del famoso hotel Adlon, ahora es un detective privado envuelto en un turbio asunto. Philip Kerr es escocés y nació casi cuando Bernie desaparece, en 1956. Pero su calidad de extranjero no es un problema para describir con todo lujo de detalles situaciones y personajes históricos que conmovieron el mundo. Sus novelas alternan el presente más bien desastroso de Bernie en 1936, 1938, 1941, 1943, 1947, 1949, 1950, 1954, 1956, 1957 con historias del pasado ambientadas en distintos periodos de la Alemania nazi en los que Gunther se ve envuelto a pesar de su explicita y conocida repulsa al régimen del brazo en alto.
Ya que todo empezó con las imágenes de Babylon Berlín, mientras leía las aventuras de Bernie Gunther en el país de los horrores, me entregué a un juego. Puesto que no existe una serie basada en estos libros (sería una serie magnífica si la hiciera Tom Twiker o alguien de su mismo nivel), pensaba en películas que más o menos remitían a los hechos que estaba contando. Por ejemplo:
Violetas de marzo, me recordaba Cabaret, de Bob Fosse o El huevo de la serpiente, de Ingmar Bergman.
Pálido criminal, evocaba La noche de los cristales rotos de Wolfgang Petersen, y la espléndida serie de Fassbinder, Berlín Alexanderplatz.
Réquiem alemán, hace pensar sin duda en El tercer hombre, de Carol Reed, es perfecta, no hay que buscar más.
Unos por otros, remite claramente a Odessa, de Ronald Neame o La caja de música, de Costa Gavras.
Una llama misteriosa, hay muchas, pero El médico alemán, de Lucía Puezo y Eichman en Argentina, de Martin Liji y Rosario Cervio, que se puede ver en Filmin, son quizás las más claras.
Si los muertos no resucitan, recuerda dos películas: Olimpiada de Leni Riefenstahl y Havana de Sydney Pollack.
Gris de campaña, no es muy fácil, pero creo que Funeral en Berlín, de Guy Hamilton, es la mejor.
Praga mortal, de esta hay dos films clarísimos, Los verdugos también mueren, de Fritz Lang y más reciente, Operación Anthropoid, de Sean Ellis.
Un hombre sin aliento, es evidente que Katyn, de Andrzej Wajda es su película.
La dama de Zagreb, era más complicado, pero podría ser Braca po Materi, de Zdravko Sotra,  una desconocida película croata que retrata la violenta y cruenta historia de la Ustasa. Aunque también se puede buscar cualquier película con Hedy Lamarr dentro, clara inspiración para la dama de esta novela.
El otro lado del silencio, aunque no lo parezca, Atrapa a un ladrón de Hitchcock.
Azul de Prusia, la primera que viene a la cabeza es Man Hunt, de Fritz Lang, pero también Moloch de Alexsander Sokurov.
El laberinto griego pasa en 1957 y me ha hecho pensar en Traición en Atenas, de Robert Aldrich, quizás porque Robert Mitchum es el rostro que me gusta ponerle a Bernie Gunther. También en Los violentos de Kelly, de Brian G Hutton, entre otras cosas porque Clint Eastwood haría un buen Gunther, al menos es tan alto como él.
El próximo otoño se anuncia la publicación de Metrópolis, la última entrega  de Bernie Gunther ambientada en el año 1928, cuando empieza su carrera en la policía. Ésta sí que será la última de verdad ya que Philip Kerr moría pocos días antes de la publicación de Laberinto griego a los 56 años de edad.


Alemania 3
La película estremecedora es El triunfo de la voluntad de Leni Riefesthal. La preparación de una pieza sobre la cineasta para el programa Cartellera de BTV me llevó a revisar sus películas. Olimpiada me volvió a impresionar con sus encuadres, su montaje, su épica. Pero la que de verdad me dejó clavada en la silla fue El triunfo de la voluntad. Este documental está magníficamente filmado, tiene un montaje moderno y completamente innovador en el que alternan los planos de las multitudes con los rostros arrebolados de ese pueblo ario que alaba a su líder en masas con el brazo en alto, combinando la presencia de los más humildes en la cadena nacionalsocialista con el rostro y la voz atronadora del Führer máximo. Viéndola desde la perspectiva de la historia y sabiendo lo que  pasaría después, estremece pensar que la mayor parte de esos jóvenes que gritan enloquecidos en diez años iba a estar muertos en su mayoría. Una de las cosas que más inquietan al verla ahora es saber que El triunfo de la voluntad se exhibió en toda Europa en los años 30, en Inglaterra, en Francia, en Italia, y nadie fue capaz de ver que el huevo de la serpiente se había convertido ya en un dragón de enormes dimensiones. Esto me lleva a pensar si no nos estará pasando lo mismo ahora ante comportamientos nacionalistas y populistas en Europa que recuerdan mucho lo que se decía en este documento de 1934. ¿Nos damos cuenta de que el huevo ya ha se ha abierto? No lo sé, pero revisarla me ha servido para resituar algunos discursos muy cercanos en el espacio y en el tiempo.

sábado, 17 de agosto de 2019

TRES T PARA UN (T)ERRAGOSTO



Este 15 de agosto, el ferragosto italiano, justo en la mitad de ese momento vacío que es el mes de agosto, se estrenan tres películas que pasan en verano. Tres veranos distintos en el espacio y el tiempo. Tres films de tres directores que empiezan con T. Tres T para el (T)erragosto.


T de Tarantino, Quentin
Érase una vez…. Hollywood
Me encanta esta película. Me gusta mucho compartir el tren eléctrico con el que Tarantino se ha puesto a jugar a lo bestia. Hay de todo en este cuento que convierte la leyenda (y la historia) en un relato de cotidianidad. Tarantino se ha permitido hacer muchas películas en una sin perder nunca el hilo que conjuga todo el puzle. Hay western de televisión en blanco y negro y de spaguetti western, hay comedia de los sesenta, hay terror, hay cine de guerra y de suspense, un poco de kung fu y mucha, mucha música. Todo ambientado en ese Hollywood de neones, luces, estudios más o menos cutres, autopistas, mansiones y ranchos llenos de muy dudosos hippies. Es un gran juguete cinéfilo con momentos emocionantes, (Sharon Tate en el cine viendo una película protagonizada por ella), momentos divertidos (todo el final es espectacular), momentos de reflexión (estupendo Rick o sea Leonardo di Caprio hablando de lo que significa envejecer para un actor), diálogos brillantes y una doble historia paralela: la de Rick, un actor en horas bajas que hace Di Caprio y Cliff, su doble y amigo para todo, que interpreta Brad Pitt, al que Tarantino le reserva dos grandes secuencias: la del rancho y la de la pelea con Bruce Lee. La otra historia es la de sus famosos vecinos: Sharon Tate, Polanski y su grupo de amigos. Estamos en 1969, en agosto, todos podemos recordar o conocer si no se había nacido aún, lo que pasó aquella calurosa noche agosto de 1969 en un barrio residencial de Hollywood. Pero Tarantino es mucho Tarantino y se atreve con todo en este retrato de un tiempo, un lugar y unas gentes que ya no volverán. El cine, y Hollywood, perdió la inocencia en aquellos años de finales de los sesenta. La diversión está garantizada, el espectáculo también, los actores, principales, secundarios y cameos, son estupendos, hay muchos hijos e hijas de famosos encarnando a la siniestra familia Mason, hay muchas referencias cinéfilas que se pueden o no reconocer y sobre todo, hay un canto de amor a una industria que ha hecho soñar y sigue haciendo soñar, invitándonos a subir a ese magnífico tren eléctrico que es casi un AVE de lujo. Disfrútenla. 


T de Tedeschi , Valeria Bruni
La casa de verano
“Charlie Chaplin contaba un recuerdo de su infancia, decía: “Había una cabra en un campo que se había enredado en un alambre de espinas. El animal intentaba liberarse. Era triste verlo así, pero, a la vez, sus movimientos eran graciosos. Había una mezcla de tragedia y comedia en el animal. Y en esa lucha por liberarse, en lo incómodo que se sentía intentando desenredarse, la cabra era irremediablemente graciosa”. Esta cita de Chaplin que Valeria Bruni Tedeschi recuerda en una estupenda entrevista, es la mejor definición que se puede hacer del personaje protagonista de La casa de verano. Desde que hizo su primera película hace 16 años, hasta ahora mismo, la actriz y directora ha construido una falsa autobiografía a lo largo de cuatro largometrajes en los que ella es la protagonista. Ella que no es ella, pero si es ella. Ella que ficciona su vida, que coloca a su familia en primera plano, pero siempre, como la cabra de Chaplin, se encuentra enredada en una maraña de sentimientos de los que intenta escapar sin miedo al ridículo. En este caso, Valeria sitúa a Anna en un contexto veraniego pero no feliz, para contar la ruptura sentimental con su marido (Lou Garrel en la realidad, Luca en la ficción), mientras prepara un film, Un castillo en Italia, como homenaje y recuerdo a su hermano muerto (el de Valeria y Carla murió efectivamente en el año 2006). Una hermana casada con un hombre muy poderoso caído en desgracia, (grande Valeria Golino), su propia madre, su propia hija y un conjunto de personajes chejovianos, circulan por los jardines y la piscina de esa casa en una evocación inconsciente de La regla del juego de Renoir. Estamos en el paisaje de una villa en la Costa Azul de la que prácticamente nunca se sale, con el mar de fondo y lo sentimientos aflorando en cada esquina. No sé si Valeria es una gran directora, creo que sí. Pero de lo que si estoy segura es de que está construyendo una obra muy personal, diferente, desinhibida, que es tanto el retrato de ella misma como de una época y un país. Una obra que se  debería ver en continuidad, como los capítulos de una serie con final abierto.


T, de Trueba, Jonás
La virgen de agosto
Si he citado al Renoir de La regla del juego en La casa de verano, tengo que volver a Renoir, esta vez el de Partie de campagne, como referente oculto de esta virgen de agosto. Rohmer es la primera y lógica cita cinéfila que viene a la cabeza viendo el cine de Jonás Trueba, pero en este caso, el espíritu de Renoir flota en el aire de ese Madrid veraniego, de tiempo vacío, horas alargadas y noches llenas de estrellas fugaces. Jonás, como Valeria, siempre está contando su vida y la de la gente de su generación. Pero Jonás no es actor y necesita rostros que le sirvan para hacerlo. Hasta ahora, aunque había chicas en su cine, sus personajes principales siempre eran hombres que de alguna manera eran él mismo tanto como eran los personajes o los propios actores que los interpretaban. La gran novedad de La virgen de agosto, es que Jonás deja de ser el protagonista para ceder el espacio a una mujer, Eva ,o lo que es lo mismo Itsaso Arana, coguionista y centro absoluto de ese tiempo suspendido entre un desconcierto y un acierto. Todo dura quince días, del 1 al 15 de agosto, en una geografía muy concreta, un paisaje urbano que Jonás conoce y ha retratado muchas veces: la frontera entre Lavapiés y el Madrid de los Austrias, con el Viaducto como eje de (des) unión entre barrios, entre épocas, entre mundos y el río como frontera liberadora. El río es muy importante en este film urbano y madrileño, de verbenas y canciones. Es en el rio donde tiene lugar una de las mejores escenas de la película, la que me hace pensar en Renoir, es en el río donde la quietud de Eva, el mirar sin hacer, empieza a resquebrajarse cuando se sumerge (o la sumergen) en sus aguas cristalinas. Y es el rio que atraviesa casi al final para encontrar otra vida, otro hilo del que empezar a tirar, el elemento definitivo que marca ese final de vacaciones de sí misma y le permite entender (o al menos empezar a entender) lo que le pasa y por qué le pasa. Es un milagro acuático en una ciudad nocturna en la que la solitaria Eva se construye casi sin darse cuenta una nueva familia con la vecina alemana, el chico galés, la terapeuta alternativa y su vieja compañera recuperada tras mucho tiempo. Pero sobre todo Eva encuentra en Agos, un hombre melancólico que mira el abismo del horizonte desde el viaducto, el pilar para empezar de nuevo. Agos, de Agostino, pero también de Agosto, ese agosto en el que Eva saldrá de su burbuja y cruzará el río. Jonás desaparece en ese contexto, se funde en las calles, mira a Eva en su balcón, se deja llevar por ella, al museo, al cine, a los bares, a la noche y al día. Y va viendo como los días que pasan son como las flores de ese ramo blanco que Eva coloca en su nueva casa el primer día, un gran ramo al principio, una sola flor al final. Porque Eva vive un milagro y ya no necesita las flores. Pienso que el cine de Jonás también se puede ver en continuidad. De la ingenuidad de Todas las canciones hablan de mi, pasando por Los ilusos y Los exilados románticos, y con La reconquista de la que La virgen de agosto podría ser un spin off, su cine es el retrato de una generación que crece a su lado, que se hace adulta y sigue buscando una razón que explique su vida. Preguntas filosóficas sin respuesta, vestidas de la ligereza renoiriana. La virgen de agosto es un film que encuentra en lo local y lo más cercano, un aliento universal. Muy bonita.

EL RINCÓN DE LAS SERIES


The night of
Miniserie de 8 capítulos que se puede ver en HBO desde hace bastante tiempo. ¿Por qué la traigo hoy al Rincón de las series? Porque es una de las mejores series de Serie Negra que he visto en mucho tiempo. Parece una novela, pero no está basada en ningún texto literario. Es un remake americano de una serie inglesa del año 2008. Esta se rodó en el 2015 en Nueva York y evoca por su luz, su ambiente y su historia, el cine clásico de los 70 (si, los 70 son ya clásicos) del primer Scorsese, de Lumet, de Schlesinger. Está protagonizada por John Turturro en el papel de un abogado de oficio, desastrado pero eficaz y Riz Ahmed, el joven actor británico al que hemos visto hace poco en The Sisters Brothers. Riz es Nasir, un joven pakistaní de clase media y vida tranquila que se ve envuelto en un crimen del que es el principal sospechoso. Todo gira en torno a este crimen. Mientras Nasir es arrastrado por la implacable y racista cadena de la justicia, desde su detención en una comisaría de barrio, hasta su ingreso en prisión en espera de juicio, Stone, el abogado que hace Turturro, intenta demostrar su inocencia por todos los medios a su alcance. El realismo y la crudeza de la fotografía, contrasta con el humanismo de algunos personajes, incluso con un humor casi oculto y el suspense de una historia de la que es imposible preveer nada. Detrás de esta estupenda serie criminal, nocturna y urbana están dos nombres importantes. Steven Zaillian, guionista y director que de alguna manera prolonga aquí su trabajo en Gangs of New York, aunque la época sea muy distinta y Richard Price, escritor y guionista al que debemos buena parte del éxito de The Wire y de otra serie negra que también se puede ver en HBO The Deuce. La conjunción de todos estos nombres delante y detrás de la cámara hace de The night of una de las series más interesantes de HBO y sin duda un buen ejemplo de cine negro, o mejor decir, de televisión negra.