sábado, 25 de enero de 2020

ESPECIALES


Esta semana personajes especiales en cuatro estrenos y una serie que también habla de especiales


Mujer especial 1
Ema
Ema es joven bailarina, guapa, extraña. Ema intenta convivir con Gastón, el coreógrafo. Tiene un hijo adoptado al que ha dado en adopción por ser incapaz de criarlo, educarlo, Quererlo si lo quiere, pero no sabe cómo. Su drama es múltiple y su manera de enfrentarse a sus distintas caras es bailando un reggaeton urbano y salvaje, hermoso y fascinante. Ema baila en Valparaíso una ciudad chilena invernal y luminosa. Ella también es luminosa, pero tiene una pulsión de fuego. El fuego acompaña a Ema en su búsqueda de una redención. El director chileno Pablo Larraín se arriesga mucho en este film musical que no es de género, este melodrama en el más estricto sentido del término, experimental y valiente en el retrato de una mujer, y por extensión una generación, que no acaba de encontrar su lugar en el mundo. Espléndida la rubia Mariana di Girolamo, inquietante e hipnótica en sus movimientos y en su figura siluetada contra el horizonte. Me gusta mucho.


Mujer especial 2
Petrunya
De Petrunya ya hablé en este blog cuando estuvo en Barcelona la directora de Macedonia del Norte Teona Strugar Mitevska, pero vuelvo ahora a ella al estrenarse Dios es mujer y se llama Petrunya. Petrunya es otra mujer especial, no al principio del film cuando la conocemos como una desaliñada y aburrida joven más bien fea sin ninguna aspiración en la vida. Pero poco a poco, siguiéndola en ese día y esa noche en la que su vida da un vuelco porque ella quiere, va ganando singularidad y belleza. Petrunya se enfrenta a la mas férrea tradición representada por su madre (la vieja Yugoslavia late en su intolerancia), la iglesia ortodoxa (quizás la mas reaccionaria y atrasada de todas las iglesias cristianas), el estado representado por la policía (la mas inútil e incompetente de las administraciones), y el pueblo, la gente (el patriarcado, el machismo, la servidumbre y las humillaciones son patrimonio de la humanidad). Petrunya los desafía a todos completamente sola. Aunque al final encontrará dos aliados inesperados. Esta divertida y feroz sátira contemporánea sobre el machismo y la estupidez, le habría encantado a Rafael Azcona. Tiene su aroma. Disfrútenla.


Mujeres, hombres, niños, seres humanos especiales
Sobre lo infinito
El primer especial de estos seres especiales es el director sueco Roy Andersson, un hombre que ha creado un corpus fílmico único que le identifica como uno de los más personales e inclasificables creadores europeos. Y digo creador y no solo director, porque lo que hace este hombre con su cine es crear cuadros vivientes, imágenes de plano fijo donde los personajes se mueven, poco, hablan, menos, y transmiten sensaciones, muchas. Sobre lo infinito parte de una imagen sacada de un cuadro de Marc Chagall, una pareja flotando sobre el infinito, flotando sobre un universo narrado por una voz de mujer que nos cuenta lo que ha visto. Ha visto hombres, ha visto mujeres, ha visto gente. Y a ese gente le pasan cosas, muy pocas, en las que todos nos podemos reconocer en uno u otro momento. Con una paleta de colores grises y tierras y figuras estáticas recortadas en un escenario, Andersson produce una sensación de hipnosis fascinante, quizás no apta para todos los públicos. Incluso quizás no apta para su público si no tiene el estado de ánimo que la acompañe. Lo más parecido que me viene a la cabeza es una visita a un museo donde vas viendo los cuadros y cada cuadro te sugiere una idea, y cada idea te provoca una impresión. Y nunca, aunque repitas la visita al museo, son los mismos cuadros, ni las mismas ideas, ni las mismas impresiones. Ver esta película es una aventura parecida.



Mujer especial 3
Liu Aiai, la belleza del lago
El lago es el del ganso salvaje, la película china de Diao Yinan. En esta extraña y romántica historia de bandas mafiosas, policías implacables, y traiciones, la figura de Liu Aiai, la actriz china Lun Mei, emerge como una figura entre fantasmal y romántica, ambigua en su comportamiento, una belleza del lago, una prostituta que busca la redención tanto como la busca el protagonista, Zhou Zenong, jefe de una banda obligado a huir durante un día y dos noches acompañado solo por esa belleza del lago de la que no sabe si puede, o no, fiarse. Cine negro radicalmente chino, estoy segura que este film dirigido por el “poeta de la noche”, como se conoce a Yinan, le habría gustado mucho a Nicholas Ray por el romanticismo de la historia y por el escenario nocturno, de sombras, luces, colores y nieblas en el que las calles vacías crean una atmósfera de ensueño en medio de un territorio pantanoso y oscuro que surge del lago del ganso salvaje que da titulo al film (una aclaración, ¡se ve todo!, es la prueba de que rodar de noche no significa no ver lo que pasa en la pantalla, como sucede en tantos y tantos films). Nunca se identifica la ciudad en la que estamos, pero leyendo una entrevista con el director me encontré con esta declaración: “La película tiene largas escenas rodadas en el agua. Hay muchos lagos en la ciudad de Wuhan, que se conoce como la “ciudad de los cien lagos”. Es una ciudad muy grande. Los muelles, junto a la industrialización y el desarrollo urbano, traen consigo una sorprendente variedad de escenas. Junto al director de fotografía, Dong Jingsong, no dudé mucho en decidirme por la localización. Sin embargo, no tenía la intención de presentar una ciudad de Wuhan realista. Para mí, la historia transcurre en una ciudad indeterminada del sur de China, en un espacio abstracto.” El nombre de Wuhan me llamó la atención. Nunca antes había oído hablar de esa ciudad china, pero pocos días después, ha aparecido en todos los medios comunicación por ser el origen de un extraño virus que, una vez mas, amenaza con una pandemia que acabará con la humanidad y mantiene a 40 millones de chinos en cuarentena y sin información clara de lo que sucede. Y para redondear las casualidades, esta misma semana he visto una serie que tiene mucho que ver, no con China, ni los gansos salvajes, pero si con un virus amenazante y peligroso, en muchos sentidos.

EL RINCÓN DE LAS SERIES


Utopía
Utopía es una serie británica con seis años de antigüedad. Son doce capítulos en dos temporadas producidos en 2013 y 2014 que se pueden ver en Filmin. Utopía es una de las series sobre conspiraciones y tramas ocultas del poder mas adictivas y sobre todo creíbles, además de ser una preciosidad en el concepto de las imágenes por su composición geométrica y el uso de los colores. Pero la auténtica importancia de la serie son sus personajes y su trama. Cuatro personas absolutamente normales, pero menos dada su afición a frecuentar un foro de frikis de un cómic apocalíptico llamado Utopía, se encuentran metidos es una conspiración de grandes dimensiones, perseguidos implacablemente por La Red, sin saber exactamente quién es amigo y quién es enemigo. Junto a ellos una mujer, Jessica Hyde, el centro de la historia, se convierte en su guía y en su maldición. Y contra ellos un hombre sin sentimientos, un asesino que intenta entender por qué es como es. Todo sucede en una Inglaterra y por extensión, un mundo, sumido en la amenaza de una epidemia de gripe rusa (y ahí es donde conecta con la noticia del virus chino). Lo que se oculta tras esa supuesta (o real) amenaza, es el cuerpo de una serie creada por Dennys Kelly donde la violencia se ejerce como en los cómics, sin matices, y los personajes responden a impulsos incontrolados. La primera temporada se estrenó en Gran Bretaña con un escaso éxito, pero generó una auténtica legión de fans que llevó a rodar una segunda temporada, más negra (y al mismo tiempo más colorida), más siniestra (y al mismo tiempo mas irónica) y más clara en su denuncia de las tramas que se esconden detrás de todas las grandes amenazas que sirven para mantener el miedo en el cuerpo de la población mundial. Quizás por eso no se renovó para una tercera temporada. Quizás hubo fuerzas políticas a las que no les gustó que a lo mejor se acercara más de lo necesario a la realidad. En todo caso, ahí está para disfrutarla y para pensarla. (Leo hoy mismo que los americanos están preparando un remake en HBO de la serie, veremos si tienen más suerte y pueden hacer una tercera parte que nos desvele que les pasa a Ian, Becky, Grant, Wilson y Jessica Hyde, sin olvidarnos de Pietre).








sábado, 18 de enero de 2020

CONSEJOS



Los consejos de Alice
Hay películas que aparecen en el momento justo, cuando más falta hacen. Es el caso de estos consejos de Alice que en versión original se llama Alice et le Maire, Alice y el Alcalde. Por una vez el título castellano es casi más adecuado que el original, porque la película de Nicolás Pariser va de eso, de aconsejar, mejor dicho, de hacer pensar. Leyendo los periódicos de este viernes 17 de enero en que escribo el texto, no puedo dejar de desear que en este país hubiera más Alices(y menos Ivanes) para aconsejar a los alcaldes y alcaldesas y en general a los gobernantes que nos rodean. El continuo gotear de ideas peregrinas o simplemente estúpidas, con el que nos inundan nuestras preclaras autoridades, debería pasar por el cedazo de las preguntas y consejos de alguien que simplemente aplicara el sentido común a la política. Pero bueno, vamos al film. El alcalde de Lyon, un espléndido Fabrice Luchini, lleva treinta años en política y se ha quedado sin ideas, está vacío, no se le ocurre nada. Está rodeado de asesores, secretarios, aduladores que le ríen todas las gracias y no se atreven a decirle nunca lo que piensan. Pero estamos en Francia y ésta es una película francesa dirigida por un hombre, Pariser, que viene de estudiar derecho, filosofía y arte. Una persona que concibe la política como un bien común y por eso, al plantearse que le pasa a un político sin ideas, en lugar de imaginar un publicista que le venda mejor en el mercado, recurre a un intelectual que le cuestione y le haga entrar en contradicción. Para que el juego sea más estimulante, Pariser hace que el personaje sea una mujer joven sin experiencia política, con una enorme capacidad para provocar en el alcalde preguntas y respuestas de gran sensatez. Alice llega al ayuntamiento de la ciudad sin saber muy bien que tiene que hacer y por eso despierta la hostilidad de todos los funcionarios del aparato y descoloca al alcalde con su manera de comportarse. Todo en este film inteligente y divertido, gira entorno a Alice y el alcalde y si funciona tan bien es porque entre la actriz, Anaïs Demoustier y Fabrice Luchini se establece una relación de respeto y de igualdad muy parecida a la que tienen Alice y el alcalde. Rodada en 35 mm., la realización de la película crece al tiempo que su relación personal/profesional, pasando del plano contraplano de sus primeros encuentros, siempre interrumpidos por algo o por alguien, hasta un largo plano secuencia en el que juntos escriben un importante y definitivo discurso. Se habla mucho en esta película, casi tanto como en las de Rohmer, lo cual no es extraño si pensamos que El árbol, el alcalde y la mediateca, es uno de los films de referencia de Pariser. Pero no solo se habla de política, se habla de la vida, de los deseos, de qué hacer en el mundo. En ese sentido vale la pena recordar otro de los referentes del director, Sacha Guitry y en concreto Si Versalles pudiera hablar, de 1954. Y desde luego El ala oeste de la Casa Blanca de Aaron Sorkin que viene a la memoria en algún momento, aunque los mecanismos de poder en Estados Unidos son muy diferentes de los europeos. Ligera, suave, muy entretenida inteligente y política, Los consejos de Alice es una película que te hace desear que hubiera más Alices y más alcaldes como este en la vida real. Los necesitamos ¡urgentemente!



Los consejos de (los) papa (s)
Esta semana no quiero hablar de una serie, pero si de una película que se puede ver en Netflix. Se estrenó hace unos meses en cines, pero pasó completamente desapercibida. Se trata de Los dos papas, del brasileño Fernando Meirelles. Es una ficción, con una base real, que cuenta un supuesto encuentro en el año 2013 entre Joseph Ratzinger, cuando era el papa Benedicto XVI y Jorge Bergoglio antes de convertirse en el papa Francisco. Si el encuentro en el Vaticano y más tarde en Castelgandolfo no existió realmente, lo que se dicen uno a otro está documentado por discursos, textos, y artículos que Meirelles y su guionista han utilizado para construir este diálogo de consejos. Hay dos partes muy claras y diferenciadas en el film, las conversaciones entre ellos y el pasado de Bergoglio en Argentina, tanto cuando es un joven a punto de casarse, como en su conflictiva relación con la dictadura. No digo que no fuera necesario hablar de este periodo, pero el fragmento es demasiado largo y prolijo y en cierto modo aleja el film del núcleo principal y apasionante de las charlas/discusiones entre los dos papas antagónicos que entienden el mundo y la iglesia desde puntos de vista muy distintos. Anthony Hopkins como Ratzinger y Jonathan Pryce como Bergoglio, rozan la perfección en sus personajes. Son divertidos, brillantes, respetuosos, inteligentes y aprenden en este intercambio a comprender mejor las posturas de uno y otro. Rodada en el Vaticano en escenarios privilegiados, la película tiene momentos divertidos, como los dos papas escondiéndose de los turistas en la Capilla Sixtina para comerse una pizza; y tiene momentos espectaculares, todo el ritual magnífico y secreto de la elección de los papas en esa misma capilla, con toda su gesticulación ancestral ¡esos votos enlazados uno a uno por un hilo rojo antes de ser destruidos! Si la intención de Los dos papas era la de mostrar a Benedicto XVI como un papa conservador, frío, intelectual, amante de los ritos y a Francisco como un hombre sencillo, humilde y cercano a la gente, hay que decir que el resultado se salda en tablas, porque (quizás gracias a los actores) tanto uno como otro acaban por ganarse al espectador sin perder por ello nada de su personalidad. Los dos aprenden uno del otro, probablemente Benedicto aprenda a disfrutar de las cosas pequeñas, pero también Francisco aprende que no todo el lujo aparente de la iglesia es superfluo y que, a veces, es necesario. En todo caso, una película para disfrutar desde el respeto a una institución que no siempre ha sabido ganárselo.
Y hablando de boato y de lujo me he acordado de una pregunta que le hice a Nicolás Pariser en San Sebastián cuando le entrevisté para el programa La Cartellera. ¿Qué consejo le daría Alice al presidente Emmanuel Macron? Y Pariser me contestó: “Creo que le habría dado un consejo que le da al alcalde en la película, aunque creo que Macron no estaría de acuerdo. Alice le diría a Emmanuel Macron que debe ser un poco más modesto y Emmanuel Macron le respondería que no es eso lo que esperan los franceses. Que los franceses quieren un Luis XIV, un Napoleón, un Charles de Gaulle y él intenta encarnar esa función. Le diría que François Hollande intentó ser un presidente modesto y no funcionó. Pero yo creo que Alice tiene razón.” Yo no estoy tan segura. Pero ojo, nunca se debe confundir grandeza con soberbia, ni poder con absolutismo personal. Ratzinger y Bergoglio también lo saben.




sábado, 11 de enero de 2020

INOCENCIAS



(este árbol de Ramon tiene mucho que ver con 1917)
1917
1917 es una película de guerra. No, perdón, es una gran película de guerra, de la llamada Gran Guerra. Un clásico de ahora mismo que tiene sus raíces en Howard Hawks (El sargento York), Stanley Kubrick (Senderos de gloria) o Steven Spielberg (Caballo de batalla). Sam Mendes suma a esta lista un nuevo eslabón en el cine bélico. Y lo hace, además, con un reto al lenguaje cinematográfico filmando la historia en un único plano secuencia. Que en realidad sean varios planos secuencia unidos para dar sensación de continuidad, no es más que la prueba del gran trabajo del director de fotografía Roger Deakins y el montador Lee Smith. Aparte, claro, del enorme tour de force para el actor George MacKay, en pantalla toda, absolutamente toda, la película. Pero este alarde técnico se quedaría en una anécdota tecnológica (tampoco es la primera vez que se filma en plano secuencia continuado) si no fuera porque la historia que nos cuenta, casi en tiempo real, es apasionante, tiene suspense, miedo, valor, estupidez, coherencia y mucho de homenaje a esos soldados que Tolkien retrató con el personaje de Sam en El Señor de los anillos. Los cabos y soldados que murieron en una guerra cruenta y terrible donde se los utilizaba como carne de cañón. El cabo Schofield sabe que tiene que cumplir su misión no por deber, sino por convicción y solidaridad. No será fácil, tendrá dudas, perderá amigos, sufrirá heridas, pero ese día de abril de 1917, un sólo día, mejor dicho unas cuantas horas de ese día, el cabo Schofield se habrá ganado un lugar en la historia. Esa que le contaba su abuelo al pequeño Sam Mendes y que él resume en una frase. “La Gran Guerra fue la guerra en la que se perdió la inocencia”.





La inocencia
Y esa frase de Sam Mendes me da pie para hablar de otra película muy diferente en todo. Española, ópera prima, dirigida por una chica valenciana, historia de adolescentes y de crecimiento. Se llama La inocencia y es uno de los debuts mas interesantes de los últimos tiempos. Antes de seguir dos cosas: no es una película redonda –flaco favor le hacen las óperas primas que se consideran obras maestras a sus directores–; no es una película políticamente correcta, su sencillo optimismo ya la hace incorrecta. La inocencia la dirige Lucía Alemany, está ambientada (y rodada) en un pequeño pueblo del interior de Castellón durante las fiestas patronales del verano. Su protagonista es Lis, Alicia, la joven Carmen Arrufat, una chica de quince años. Junto a ella hay dos mujeres adultas. Su madre, Laia Marull, el personaje mas interesante por su recorrido absolutamente imprevisible, desde unas convenciones que beben en los años cincuenta, hasta un futuro que mira hacia adelante. Y Remedios, la bruja, la distinta, la mujer sabia y equilibrada con el rostro de Sonia Almarcha, una actriz que trabaja menos de lo que a mi me gustaría. Estas tres mujeres son el núcleo duro de La inocencia en la que hay dos personajes masculinos importantes, pero peor dibujados. El padre, Sergi López, monolítico, sin matices, completamente superado por las mujeres de la casa. Y el novio con el rostro ambiguo de Joel Bosqued, uno de los que menos responden a los estereotipos. Lo que parece que es (o será), se ve contrarrestado por lo que de verdad es, un chico enamorado. Y en medio, el pueblo, el circo, la inocencia que no se pierde, el deseo de tener un futuro y la conquista de una libertad que no es imposible. La inocencia es una película inocente llena de algo que de verdad se agradece: luz y ganas de vivir.

EL RINCÓN DE LAS SERIES


Creedme
Esta serie de Netflix no tiene nada de inocente, pero no sé por qué me ha venido a la cabeza cuando escribía de la película de Lucía Alemany. De verdad que está en las antípodas, aunque en realidad, quizá no, porque aún siendo terrible y dura y desalentadora, tiene un punto de luz, de salida del túnel, que la emparenta con la valenciana. Creedme es una serie americana basada en un caso real que recogía el artículo An Unbelievable Story of Rape de Ken Armstrong y T. Christian Miller, publicado en diciembre del 2015 con el que ambos ganaron el Premio Pulitzer en el año 2016. En el año 2008, una adolescente de 18 años, Marie Adler, fue acusada de denunciar falsamente una violación. Su vida se convirtió en una pesadilla. Tres años después de que su caso se cerrara, las detectives Grace Rasmussen y Karen Duvall, inician una investigación sobre violaciones que acabará por descubrir la verdad sobre Marie Adler. El primer capítulo de Creedme, es el más duro y el que justifica el título. Marie denuncia una violación, pero nadie la cree, ni la policía, ni siquiera su entorno más cercano, sumiéndola en el dolor, el aislamiento absoluto y la frustración ante un acoso continuado. A partir del segundo capítulo y hasta el final, la serie sigue dos líneas narrativas en paralelo: la del calvario judicial y personal de Marie en el estado de Washington y la investigación de las dos detectives en Colorado. Hay muchas cosas interesantes en esta serie imprescindible. Una de ellas es la manera como enfoca la violencia de las violaciones desde el punto de vista de las mujeres que son víctimas, pero no pierden nunca ni la dignidad ni la entereza tras los arbitrarios ataques que sufren. Otra de las cosas más importantes es la relación entre ambas policías y como pasan de una cierta distancia entre ellas a una solidaridad frente a la indiferencia del sistema. En este sentido las dos actrices elegidas, Toni Collette y Merritt Wever, funcionan muy bien en su contraste tanto físico como emocional. Kaitlyn Dever, lo tiene más difícil ya que la mayor parte del tiempo Marie está completamente sola. Incluso acompañada, su personaje está solo y desamparado. Creedme es de esas series, o películas, que ayudan a pensar, a reflexionar cómo la sociedad se enfrenta a los problemas, cómo se puede manipular y tergiversar la verdad para hacerla coincidir con las premisas que le conviene explotar. En ese sentido, ahora me doy cuenta de que con quién tiene una estrecha relación esta estupenda serie es con la entrada de la semana pasada, la que hablaba de Dreyfus y Richard Jewell.


sábado, 4 de enero de 2020

DIEZ AÑOS


DIEZ AÑOS

(este árbol de Ramon me cobijaba la primera vez, vuelvo a ponerme bajo su sombra diez años después)
El 3 de enero de 2010 publiqué la primera entrada de este blog. Hace ahora diez años justos, ya que escribo esta entrada, la número 697, el viernes 3 de enero del 2020. ¡Diez años! ¡Casi 700 entradas! No me lo puedo creer. Desde luego, ni en el mejor de mis sueños pensaba entonces que iba a estar escribiendo durante diez años. Pero sí, lo he hecho. Desde el primer día he procurado escribir con sinceridad y con honestidad. En general de películas que me gustan por una u otra razón, (no tienen que ser necesariamente buenas, aunque casi siempre lo son), comentar películas que no me gustan me da mucha pereza, por eso no suelo hablar de ellas. Es la libertad que me da el blog. También he procurado vincular el cine con la vida, la mía, la de mis amigos, algunos de ellos desaparecidos tristemente en estos años y hablar de las cosas que me interesan: libros, música, paisajes, viajes, festivales. Y también de política, desde la más cercana hasta la más lejana. Porque la política está ahí, en nuestras vidas, nos guste o no. Siempre he intentado hacerlo con respeto y sobre todo sin engañar a nadie. Una de las cosas de las que estoy más contenta es la de haber utilizado desde el principio los preciosos dibujos y cuadros de Ramon que me han acompañado como ilustraciones sugerentes y hermosas de los comentarios. Sin ellos, este blog no sería lo mismo. Copio aquí la primera entrada. La he releído y la suscribo plenamente. No sé cuánto durará el blog, cuánto duraré yo, cuánto durará nada. Si hace diez años no pensaba en el futuro, ahora menos. Pero aquí estoy y aquí seguiré mientras me divierta escribir de cine y del mundo y mientras haya alguien que me quiera leer.


domingo, 3 de enero de 2010
primera entrada

Empiezo este blog bajo la protección de este árbol de Ramón (Herreros) que espero me de cobijo durante todo el año. En la red hay miles de blogs de todo tipo. Unos mejores que otros, unos interesantes, otros horribles. No pretendo competir con tantos y tan buenos antecedentes como se pueden encontrar.
En realidad si me he decidido a escribir este blog ha sido por dos cosas. Una, lo fácil que resulta hacerlo. Resistirse a ello era una estupidez. Aunque siempre dije que no quería caer en la tentación, lo cierto es que sentía la necesidad de tener un espacio donde apuntar algunas ideas que me rondan por la cabeza. Y eso me lleva a la otra razón. Cada vez hay menos lugares "públicos" donde exponer lo que pienso. Menos espacio para la crítica, para el comentario, para la reflexión. Menos espacios pagados y cada vez peor pagados.
En un blog no se cobra nada. Pero al menos tienes la libertad de escribir lo que quieres sin censuras de ninguna clase más las que impone la sensatez y la educación.
Los dos motivos conjugados me han llevado a tomar esta decisión. No se si seré capaz de mantener una continuidad regular. Hay periodos de mi vida en los que tengo mucho tiempo para escribir y otros en los que casi no puedo respirar. Pero en todo caso, los que me conocen saben que tengo ideas, a veces muy peregrinas, que solo expreso en conversaciones y que confio que ahora podré compartir con más gente.
Iré comunicando la existencia de este blog poco a poco, dejando que sea su propia dinámica la que le de vida propia.


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INJUSTICIAS
Si esta primera entrada del 2020 no hubiera sido la de los diez años, se habría llamado Injusticias. Porque de injusticias hablan dos películas estrenadas esta semana. Las dos dirigidas por veteranos realizadores con muchos años a la espalda; las dos recreando casos reales de enormes injusticias cometidas en nombre del estado para ocultar precisamente su inmoralidad, su falta de dignidad y su absoluta incompetencia. Y desde luego, su racismo, su xenofobia y su desprecio clasista a los que no forman parte de la sociedad entendida como un “nosotros” que excluye a los “otros”.
Estoy hablando de El oficial y el espía, de Roman Polanski, sobre el caso Dreyfus y de Richard Jewell, de Clint Eastwood, sobre el caso Jewell. Las dos tienen una víctima conveniente, las dos nos muestran como se fabrica un caso con pruebas falsas y unas acusaciones vagas que sirven para despertar la furia de la gente (y de los medios de comunicación) simplemente porque les interesa que sean ellos y no otros los culpables, no porque quieran descubrir la verdad. En un caso, es el ejército francés el que quiere que sea un judío el acusado de traición y si para hacerlo tienen que inventarse pruebas, se las inventa. Da igual que pueda demostrar su inocencia o que grite “Viva Francia”. Ellos han decidido que el judío es el malo y nada les hará cambiar. El otro es el FBI el que, para tapar su incompetencia e incapacidad de prevenir un atentado, dirige a la opinión pública, sobre todo a los medios de comunicación mas sensacionalistas, hacia un pobre guardia de seguridad, un hombre gordo, un poco raro, que vive con su madre y cree firmemente en los valores de esa América en la que gente como él no tiene cabida. Las dos películas son estupendas.
Eastwood, a sus casi 90 años, da una lección de cómo se tiene que contar una historia. Es un narrador clásico, que mira y expone con una sencillez absoluta. Nunca juzga a sus personajes, no hace falta. Los juzgamos los espectadores indignados por la manipulación repugnante que se hace de Richar Jewell. La cámara no se nota, pero está ahí para dejar testimonio. Y los actores Paul Walter Hauser, como el ingenuo Jewell y Sam Rockwell como su abogado, están simplemente magníficos. Te los crees, esa cosa que suele decirse tanto de las películas. Eastwood consigue que te los creas de verdad.
Polanski a sus 83 años, da una lección de cómo se tiene que contar un caso judicial, siguiendo el hilo conductor de la historia que traza el coronel Georges Picquart. Picquart fue uno de los principales testigos contra Dreyfus, pero cuando descubrió la trama de corrupción, racismo, y encubrimiento del Ejército Francés, fue uno de los primeros en denunciarla. Picquart, interpretado por Jean Dujardin, es un hombre digno, un hombre justo y sobre todo es un hombre leal al Estado. Pero no al Estado que sus superiores han construido para su propio beneficio. Picquart, como Jewell, cree en los valores que son fundamentales para que una sociedad funcione y por eso son personajes muy molestos a los que hay que destruir.
Ver estas dos películas es una buena manera de empezar el año. Son dos avisos de cómo funciona el poder y sus aliados, los medios de comunicación. Son dos grandes films que sirven para despertar la curiosidad por saber mas (del Yo acuso de Émile Zola y el caso Dreyfus a finales del siglo XIX en Francia o del uso absolutamente inmoral que se hizo de Richard Jewell en el caso del atentado de Atlanta en 1996). Pero sobre todo porque son dos películas inteligentes que consiguen mantener al público pegado a la pantalla. Cine del bueno.



sábado, 28 de diciembre de 2019

MUJERCITAS



Mujercitas: el libro
Mujercitas me ha acompañado toda mi vida. Fue uno de los primeros libros que leí, cuando tenía ocho años o nueve años. Primero Mujercitas, luego Aquellas mujercitas y un poco mas tarde, Hombrecitos y Qué fué de nuestros hombrecitos. Entonces no tenía ni idea de quién era Louisa May Alcott, el nombre que aparecía en las portadas de los libros y muchas de las cosas que se contaban en ellos, sobre todo en los dos últimos, se escapaban a mi comprensión. A mí lo que me gustaba era compartir la vida de las cuatro hermanas March, su vecino Laurie, el profesor Bhaer y sobre todo Jo. Jo era mi modelo. Yo quería ser Jo. Mi hermana, en cambio, quería ser Meg. Ninguna queríamos ser Amy y Beth nos daba mucha pena. Los cuatro libros de Mujercitas fueron de los pocos que conseguí rescatar cuando vinimos a vivir a España. Siguieron siendo una fiel compañía, en especial cuando estaba enferma o si las cosas se ponían feas en casa. Volver a ellas, era recuperar un espacio de la infancia. También me los llevé cuando me fuí de casa para vivir con Ramon. Y aquí siguen. Fue mucho mas tarde, en el año 2004, cuando Lumen publicó en un solo volumen los dos primeros libros de 1868 y 1869 en una nueva traducción y con un prólogo que situaba a la autora en su contexto, cuando descubrí quién era Louisa May Alcott. Hasta ese momento, nunca me había preocupado de averiguar nada de ella, pero el texto de ese prólogo hablaba de una mujer muy especial. Que Jo era ella, ya lo había imaginado al leer y releer los libros. Pero no sabía nada de su vida.Y su vida es muy interesante. Louisa May era la segunda de cuatro hermanas, todas hijas de un educador, un filósofo de ideas progresistas, abolicionista convencido y defensor de los derechos de las mujeres. Un hombre idealista pero con un escaso sentido práctico de la vida, que arrastró a toda la familia en una experiencia de vida muy sorprendente. Louisa tenía once años cuando su padre decidió que tenían que vivir en Fruitland, una especie de refugio utópico y espiritual en el que debían ser autosuficientes, vivir aislados del mundo y consagrados al estudio y la meditación. Fue un año muy duro que Louisa recogió en un pequeño libro titulado Fruitland. La experiencia vegana antes de que esa idea existiera, libertaria, antes de que se pensara siquiera en la idea, comunal, antes de que las comunas se pusieran de moda, respondía a las corrientes utópicas que a mediados del siglo XIX se extendieron por Estados Unidos y Europa. Como era de suponer, todo acabó mal y Fruitland desapareció, pero la semilla de esas enseñanzas dieron su fruto en los cuatro libros de las hermanas March que, leídos después de conocer su vida adquieren un sentido que va mucho mas lejos de las simples aventuras amorosas de las cuatro hermanitas.

Mujercitas: la película
Convertida en un best seller de la literatura juvenil, Mujercitas se adaptó al cine muy pronto. La primera versión es de 1917 y desde entonces ha habido más de diez películas, algunas de ellas memorables. La de 1933, de George Cukor, con cuatro grandes estrellas del momento, Katharine Hepburn, Frances Dee, Jane Parker y Joan Bennett, aún se recuerda y se revisa periódicamente. En 1949, Mervyn LeRoy, reunió a otras cuatro estrellas: June Allyson, Janet Leigh, Margareth O’Brien y Elizabeth Taylor. Aunque hubo otras adaptaciones, el libro no volvería a ser una gran película hasta 1994, cuando Susan Sarandon como Marmee, la madre, encabezó un reparto perfecto de actrices que aún no eran estrellas, Winona Ryder, Trini Alvarado, Claire Danes y Kirsten Dunst. 25 años después, en pleno auge del movimiento feminista, Greta Gerwig se ha atrevido con una nueva adaptación del clásico y lo ha hecho partiendo de la nueva lectura del libro mas allá de la historia romántica habitual, y con un reparto absolutamente perfecto. Saoirse Ronan es una Jo, hermosa, vital, inteligente, con las ideas muy claras. Emma Watson llena de equilibrio y serenidad a la responsable Meg. La más desconocida Eliza Scalen es una Beth callada y dulce. Y Florence Pugh, la inolvidable Lady Macbeth, convierte a la caprichosa Amy en una mujer que sabe lo que quiere en la vida. Que haya sido Greta Gerwig, actriz vinculada al cine de Noah Baumbach que consiguió colocarse entre las mejores directoras del momento con Lady Bird, la encargada de devolver a la actualidad la eterna historia de las cuatro hermanas, no es sorprendente. Greta Gerwig tiene algo de cada una de las hermanas March: la serenidad de Meg, la audacia de Jo, la calidez de Beth y la arrogancia de Amy. Era la persona ideal para recuperar la carga ideológica y moral del libro que ha sido reflejada muy pocas veces en el cine. Gerwig nos muestra las cuatro hermanas March como mujeres libres, que deciden su destino, en un guión que le devuelve al libro su capacidad de revuelta jugando con dos niveles de narración: el de un presente de colores fríos, -cuando Jo vive en Nueva York, Meg sufre la pobreza, pero es feliz al lado de John y sus dos hijos, Beth está enferma, confinada en casa y Amy viaja por Europa con Tía March y se reencuentra con Laurie-, con un pasado siete años atrás, cuando una fría mañana de Navidad, las hermanas conocieron a su vecino y empezó para ellas una etapa de gran felicidad, iluminada de tonos cálidos. Este relato de sus vidas en dos tiempos, alterna con la ficción que escribe el personaje de Jo, alter ego de la escritora que nunca llegó a casarse, enriquecido por las conversaciones con su editor. De esta manera, esta nueva versión se convierte tanto en una adaptación del clásico, con los grandes momentos que todo el mundo puede recordar, como una especia de biografía de la escritora encarnada en esa Jo luminosa e inteligente que acepta casar a su protagonista en un último y muy importante capítulo titulado Bajo el paraguas. Pero Gerwig va un paso más allá del final habitual de otras adaptaciones, y acaba el film en un capítulo que normalmente se olvida, La cosecha, donde se cuenta la fundación de Plumfield, punto de partida del tercer libro, Hombrecitos, un relato que nunca se ha llevado al cine. ¿Será un aviso de que pronto veremos a los hijos de las hermanas March en el cine? Ojalá. Mientras tanto, todo el mundo puede disfrutar de estas Mujercitas. Por descontado los muchos fans del libro, pero también los que nunca lo han leído porque piensan que es literatura romántica juvenil e intrascendente. Las hermanas March de Gerwig/Alcott es un auténtico regalo.



Este bonito dibujo de Ramon me sirve para desear que el 2020 nos permita vivir tranquilos, sin sobresaltos y si es posible, disfrutando de buen cine y buenos amigos. !Feliz Año Nuevo!








sábado, 21 de diciembre de 2019

EXTRAÑAS PAREJAS


Pareja: “Conjunto de dos personas, animales o cosas que tienen entre sí alguna correlación o semejanza.”
Esta semana que anuncia la Navidad se estrenan dos películas muy poco navideñas y quizás por eso muy recomendables. Una es rusa, la otra franco-japonesa, las dos tienen una pareja como protagonista. Pero no son parejas convencionales, se trata más bien de extrañas parejas.


Pareja 1 Beanpole/Una gran mujer
Iya es alta, flaca, pálida, siempre va vestida de verde. Iya vive en un Leningrado en ruinas morales y reales en el invierno de 1945. Iya ha sido soldado y padece un extraño trauma postbélico: de pronto se queda congelada, quieta, emitiendo extraños ruidos. Iya es frágil y a veces parece un extraterrestre (que extrañamente recuerda mucho a Tilda Swinton joven). A Iya todo el mundo la llama “larguirucha” porque parece una jirafa. Precisamente Jirafa es lo que quiere decir el titulo original de esta película rusa, Beanpole/Jirafa. Masha es una chica normal. Bueno, normal no mucho. Masha es violenta, se enciende facilmente como el fuego de su cabello. Masha también ha sido soldado, pero su trauma posbélico es menos visible. Masha es una mujer herida que tiene un objetivo. Cuando Masha aparece en Leningrado para vivir en la misma habitación que Iya comparte en una casa colectiva, el mundo de ambas se trastoca. Las ruinas de la ciudad y las ruinas humanas que las rodean, son el paisaje en el que se inscribe su extraña relación de dependencia mutua. Beanpole se ha estrenado como Una gran mujer, titulo poco afortunado, a no ser que entendamos por grande la altura de Iya. Es la segunda película de un joven director ruso de 28 años llamado Kantemir Bagalov que pertenece a la generación que nació con la caída del comunismo, en 1991. Prácticamente toda su vida se ha forjado bajo el mandato único y autoritario de Vladimir Putin. Quizás por eso, Bagalov quiso acercarse a una realidad que el discurso histórico dominante de la Rusia de Putin se ha dedicado a glorificar patrioticamente, olvidando contar que la vida entonces no tenía nada de heroica, porque en realidad era un gran agujero negro de tristeza, hambre y depresión. El guión original, escrito con la colaboración del novelista Alexsander Terekhov, se inspira en el ensayo La guerra no tiene rostro de mujer, de la nobel ucraniana Svetlana Alexievich, un libro que pone el acento en las casi siempre olvidadas mujeres soldado durante la segunda guerra mundial. Una gran mujer es una película que retrata personajes heridos, mutilados, en ruinas, como la propia ciudad nevada donde viven, pero lo hace con un cuidado exquisito en la elección de espacios, decorados y personajes secundarios. A pesar de lo terrible que cuenta, el film es de una belleza pictórica impresionante en sus encuadres de largos planos y en la composición y uso de los colores que se mueven en alternancia entre los rojos de Masha y los verdes de Iya. Nunca cae en el melodrama ni en la fácil relación lésbica. Se mantiene siempre en un sutil equilibrio entre lo horrible y lo cotidiano que produce una sensación fascinante. Beanpole es una rareza en estas fechas de estrenos llenos de buenos sentimientos y cuentos de navidad. Precisamente porque lo único navideño que tiene son los colores rojo y verde, vale la pena verla. Es un hermoso antídoto.


(Catherine Deneuve y su hermana Françoise Dorléac)  

Pareja 2 La verdad
Fabienne es una leyenda, una gran estrella del cine francés, acaba de publicar sus memorias y está trabajando en una película de ciencia ficción. Vive en París en una gran casa rodeada de hombres que la adoran. Su hija Lumir, guionista en Estados Unidos, llega a la casa familiar con su marido y su hija pequeña para asistir a la presentación del libro de su madre en el que descubre un cúmulo de falsedades. Su relación nunca ha sido buena, Fabienne no ha sido una buena madre, Lumir no ha sido una buena hija. Este es el paisaje emocional en el que Kore-eda sitúa a sus dos actrices, Catherine Deneuve y Juliette Binoche, en su primera película rodada fuera de Japón. ¿Qué ha podido llevar a este cineasta profundamente arraigado en su entorno a contar el encuentro de esta madre y esta hija? No lo sé, pero el resultado, siendo muy francés, lleva su estilo en cada uno de los planos. Kore-eda consigue que en esta historia de memoria y paso del tiempo, de cine, arte, creación, rivalidad, pequeñas venganzas y familia, se cuele su mirada tranquila y siempre atenta a los pequeños detalles. Hay dos niveles de narración en la película: el de la relación de Fabienne con su hija Lumir ocupa el plano del presente del film. Pero hay otro nivel muy importante: el de la película que está rodando Fabienne, un film de ciencia ficción donde una madre siempre joven, obligada a vivir fuera de la tierra por una extraña enfermedad, visita a su hija cada siete años, viéndola crecer y envejecer, mientras ella permanece igual visita a visita. Madre e hija en los dos planos. Y un fantasma que recorre todo el relato proyectando su muerte sobre la vida, una sombra que sin duda en la mente de Catherine Deneuve tiene un nombre: Françoise Dorléac, su hermana muerta en un accidente en 1967, cuando tenía 25 años. Françoise que siempre será joven, como la madre que vuelve cada siete años, mientras ella, Catherine, ha envejecido delante de las cámaras. Kore-eda ha sabido captar esa verdad oculta tras la frialdad hierática de Catherine Deneuve en un fil sutil, inteligente, hermoso, lleno de recovecos y matices. Catherine Deneuve tuvo que ser hospitalizada hace poco menos de un mes. Seguramente no rodará nada más. Pero Deneuve nunca le podrá agradecer bastante a Kore-eda la posibilidad de reconciliarse con el fantasma de su hermana como lo ha hecho en este film que, aunque aun tiene varias películas por estrenar, es sin duda su testamento cinematográfico. La verdad de esta Verdad es que está llena de verdad.


EL RINCÓN DE LAS SERIES


Pareja 3 Killing Eve
Eve Polastri es una inteligente agente del servicio secreto británico, casada con un profesor de instituto. Eve se aburre en su puesto de trabajo, quiere hacer algo mas excitante. Villanelle, es joven, guapa, extravagante, exhibicionista, y una cruel y efectiva asesina al servicio de las mafias rusas. El asesinato de un político ruso en Londres será el motivo para que Eve salga de su aburrimiento al encargarle la caza y captura de Villanelle. Este es el punto de partida de Killing Eve, serie de HBO que tiene dos temporadas y anuncia dos más. Basadas en las novelas de Luke Jennings, el principal atractivo de la serie está en el contraste entre los dos personajes. La seria y aparentemente convencional Eve, interpretada por Sandra Oh, y la imprevisible y atractiva Villenelle que hace estupendamente Jodie Comer. Las dos mujeres sienten fascinación una por la otra precisamente por representar lo mas opuesto a ellas mismas. La trama las lleva de Londres a Berlín o París, en una persecución donde Eve quiere encontrar a Villanelle, y Villanelle quiere que Eve la encuentre. Si la primera temporada es adictiva, la segunda mantiene el nivel sin repetirse con la aparición de una nueva asesina llamada El Fantasma que provoca los violentos celos de la rusa y las empuja a una extraña complicidad. Son pocas las secuencias que tienen juntas ambas protagonistas, pero hay un hilo invisible que las mantiene unidas en todo momento en su mutua dependencia emocional. Killing Eve no es una serie de espías, aunque hay muchos servicios secretos, ni de asesinos, aunque hay muchos asesinatos. Tampoco cae nunca en el estereotipo de la atracción fatal (sexual) entre dos mujeres. Lo que une a Eve y Villanelle es algo mucho mas profundo que aflora poco a poco en los dieciséis capítulos de las dos temporadas. Ver Killing Eve estos días puede ser un excelente plan para contrarrestar estragos navideños de cualquier tipo.





sábado, 14 de diciembre de 2019

SEPARACIONES



Las dos películas y la serie de esta semana tienen en común que hablan de separaciones. Pero son tres tipos de separaciones muy diferentes.



Primera separación. Proxima
Esta es una separación doble. La de una madre de su hija pequeña; la de una astronauta de la tierra. Proxima es una película inesperada, insólita incluso. En primer lugar por su protagonista. Sarah, una astronauta francesa que se prepara en un duro entrenamiento en la Agencia Espacial Europea para una misión en el espacio que durará un año, es un personaje muy alejado de los habituales astronautas (hombres y mujeres) norteamericanos. En eso se nota que Proxima es una película europea, y además dirigida por una mujer, la francesa Alice Winecour. En segundo lugar por lo que cuenta, la separación traumática entre Sarah y su hija Stella de siete años, una durísima ruptura sentimental que madre e hija tendrán que aprender a gestionar al mismo tiempo que Sarah se entrena no solo físicamente, sobre todo emocionalmente, para abandonar la seguridad de la Tierra. Pero aun hay otro ingrediente que hace de Proxima una película casi indispensable; esta historia, estructurada siguiendo las etapas de separación de secciones de un cohete en su lanzamiento al espacio, nos descubre una realidad muy desconocida, la de las muchas, porque son muchas, mujeres astronautas que han contribuido en los últimos treinta años al desarrollo de la carrera espacial. Mujeres que, sin dejar de ser madres, se entregaron a la conquista del espacio para cumplir sus sueños y construir un mundo mejor. Los títulos de crédito del final las recuerdan a todas con fotos donde las vemos con sus hijos. Porque, y esa es la gran lección de este film sobre el espacio profundamente terrenal, es que no hay que renunciar a tus sueños de ir al espacio (o lo que sea) y tener hijos. Hay que aprender a hacerlo y contar, como en el caso de Sarah, con hombres que entienden este conflicto y la ayudan a resolverlo. Cuando llega el momento final del despegue de la nave espacial, conocido en el mundo de la astronáutica como la separación umbilical, Sarah y Stella habrán alcanzado un equilibrio para seguir adelante. Lo que pase después, no es tema de esta película que tan solo tiene un momento hacia el final donde corre peligro de descarrilar. Pero Winecour lo soslaya con gran inteligencia.


Segunda separación: Historia de un matrimonio
Esta es una separación más tradicional: la de una pareja que se divorcia después de años de convivencia. El tema lo hemos visto mil veces en el cine Pero la película de Noah Baumbach es todo menos tradicional o convencional o previsible. Baumbach forma con Wes Anderson, Spike Jonze y Alexander Payne, el póquer de nuevos directores de un Hollywood que siempre sabe renovarse y mirar al futuro. Comedia y drama se entremezclan en su cine de una manera natural. Quizás sea Baumbach el menos conocido de los cuatro. Pero esta película que es Bergman sin serlo, que es Allen sin serlo, que es Baumbach en estado puro, puede colocarlo por fin en el lugar que se merece. El film se estrenó en salas hace un par de semanas, pero desde hace unos días se puede ver en Netflix. Está protagonizado por Adam Driver y Scarlett Johansson que encarnan a Charlie y Nicole. Él, director de teatro neoyorquino, es un intelectual, exquisito y muy culto. Ella, actriz en su teatro pero nacida en Los Ángeles, es espontanea y quiere ser libre para hacer otras cosas. Tienen un hijo pequeño, Henry, que es lo que mas les preocupa a los dos. En realidad Charlie y Nicole se quieren mucho, pero son incompatibles. Y sus diferencias acaban pesando más que su cariño. Porque lo que les separa es mucho más que una infidelidad o un desacuerdo; lo que les separa es una forma de entender el mundo, el arte, la creación. Es algo mucho más profundo y mucho más serio. Historia de un matrimonio es un ejemplo del divorcio que existe en Estados Unidos entre la Costa Este y la Costa Oeste. Por mucho que ellos se quieran, es imposible que puedan vivir juntos. En ese sentido el film de Baumbach es de una tristeza infinita, pero no de un desaliento infinito. El humor, la inteligencia, incluso los estereotipados abogados que interpretan Laura Dern y Ray Liotta, contribuyen a que este melodrama sea de una desarmante sinceridad.

EL RINCÓN DE LAS SERIES

Tercera separación: Eta, el final del silencio
La separación aquí es la de un país de otro país. Una independencia nunca alcanzada en nombre de la cual se permitían todo. Hasta el asesinato, mejor dicho, 826 asesinatos que ETA llevo a cabo en los cincuenta años de vida de la banda terrorista. La serie está dirigida por Jon Sistiaga y se puede ver en Movistar. Sin seguir un estricto orden cronológico, la serie de siete capítulos recorre la historia de ETA desde que el 7 de junio de 1968, cometió su primer asesinato matando al Guardia Civil José Pardines, hasta el 3 de mayo de 2018, cuando un comunicado de la banda anunciaba la disolución de sus estructuras. Entre esas dos fechas, se extienden 50 años de terror, miedo, dolor, treguas, indiferencia, desprecio, negación y vacío. Patria de Fernando Aramburu ya puso el dedo en el gran agujero negro de la sociedad en Euskadi. Pero la serie de Sistiaga va mas allá al dar voz y rostro a las víctimas (de todo tipo) que trajo consigo esta violenta y terrible idea.
El primer capítulo es un poco mas largo, se titula Zubiak es decir Puentes, y es eso lo que intenta trazar entre la mujer de un asesinado y uno de sus asesinos, condenado a 47 años de cárcel. El encuentro entre estas dos personas ocupa casi el tercio al final del capítulo y es absolutamente emocionante en su cotidianidad y sinceridad. El segundo capítulo se adentra en los extorsionados económicamente por la banda a lo largo de los años. El tercero es, para mí, el mas estremecedor. No solo porque está centrado en el asesinato de Miguel Ángel Blanco, uno de los más crueles, innecesarios y absurdos de la historia de ETA, que marcó un antes y un después en la respuesta de la sociedad a sus crímenes. Me ha impresionado porque comienza en una clase en la Facultad de Derecho de Vitoria, con alumnos de 21 años, nacidos el año que mataron a Miguel Ángel Blanco, que no saben quién era, nunca han oído hablar de él y apenas tienen una vaga idea de lo que era ETA. Esto tiene una doble lectura. La positiva: ésta generación mira al futuro y no carga con el peso de una historia reciente negra y muy traumática. Pero también tiene una negativa: ésta generación está construyendo ese futuro sobre el olvido de lo que sucedió y en la ignorancia de lo que llevó a cometer terribles barbaridades. Yo creo que no hay que vivir en el pasado (toda la historia con Franco me horroriza, no ha servido mas que para resucitarlo) pero también creo que hay que conocer el pasado precisamente para evitar caer en los mismos errores. La historia está ahí para conocerla, estudiarla, asumirla y sacar lecciones. No para olvidarla o ignorarla.
El resto de los capítulos son igualmente interesantes. El que se ocupa de reconstruir los orígenes y las traiciones internas de la organización. El que recorre los Años de Plomo, los ochenta y noventa, cuando ETA mataba a 100 personas al año, políticos, policías, guardias civiles, gente de la calle, son los años del atentado de Hipercor en Barcelona, de la muerte de Gregorio Ordóñez, de Ernest Lluch. En el Epílogo, se  intenta entender dónde estamos ahora mismo y un último capítulo, Las terceras generaciones, da voz a los hijos de las victimas de uno y otro lado, niños y adolescentes cuando sus padres murieron. Esta conversación a cuatro es un rayo de esperanza, una forma de trazar los puentes de los que se hablaba en el primer capítulo de la serie. Un no olvidamos, pero seguimos adelante.
Impresionante lección de historia moderna, filmada en libertad, rompiendo el silencio y dando voz a los que durante años no tuvieron voz en Euskadi, ETA el final del silencio es una serie que tendrían que enseñar en los colegios de toda España.