viernes, 30 de junio de 2023

INDIANA


 

(la Anticitera de Arquímedes, auténtico macguffin del nuevo Indiana)

Indiana Jones y el dial del destino. James Mangold

Hace 42 años un amigo irrumpió en mi vida. Indy, Indiana Jones, llegó con un arca perdida y se quedó para siempre. Desde el momento que vi En busca del arca perdida en 1980, supe que Indiana era el personaje que yo habría querido escribir. Cuatro años después, Indiana volvió en un templo maldito. No fue lo mismo, no estaba Marion y el pequeño Short no me acababa de gustar, aunque la primera secuencia con los diamantes en Shanghái era espectacular (como todas las secuencias de los prólogos). En 1989 Indy decidió volver, un poco más desencantado, pero con el mismo humor y sobre todo con un personaje que hacía su última cruzada inolvidable, el Dr Jones, su padre encarnado en Sean Connery que, si no me equivoco debía tener 12 años cuando nació Indiana. Pero que importa eso, el cine de Spielberg es emoción y humor, y sobre todo imaginación y acción. Y de eso había muchísima en esa tercera entrega que se podría pensar sería la última. Pasaron los años, yo revivía los viejos Indiana y añoraba una nueva entrega. Harrison Ford se hacía mayor y Spielberg se ponía serio. Fueron 18 años sin nuevas aventuras. Y entonces volvió con una enemiga a su altura, Cate Blanchett, los dos peleando por una calavera de cristal. Pero algo no funcionaba del todo. Indy era muy mayor para seguir haciendo de Indy y se notaba. Fue un regreso interesante pero un tanto fallido. Una despedida que dejaba un cierto regusto amargo. No se cerraba bien la saga. Faltaba algo. Y ese algo ha llegado este 2022 en el que me he reencontrado con mi amigo mucho más viejo, como yo y como casi todos los que le conocimos hace 42 años, pero igual de sarcástico y de arriesgado y de inteligente. Sin disfraces, (menos en el prólogo en el tren ambientado en 1945 que digitalmente nos devuelve al Indiana del arca perdida). Cuando la historia se retoma en 1969, el profesor Jones es un viejo solitario a punto de jubilarse, no entiende el mundo que le rodea, esos hippies, esa música, y está completamente al margen del gran acontecimiento del año: la llegada del hombre a la Luna. Indiana no vive en el futuro, siempre ha vivido en el pasado. Pero el futuro ya es presente y ahí entra una nueva compañera-amiga, la estupenda Phoebe Walter-Bridge, una mujer de ahora mismo, ambiciosa y libre de hacer lo que quiera. Y lo que quiere es ganar dinero, aunque sea a costa de traficar con lo que Indy más valora: los objetos perdidos del pasado. A partir de su encuentro, se suceden sin tregua las persecuciones a caballo, en metro, en coche, en barco, en avión… en distintas ciudades y en distintos tiempos. El dial del destino es eso, una puerta a otros tiempos. Indiana/Harrison se divierte liberado de tener que ser un símbolo sexual. Liberado, también, de tener que ser el mejor en todo. De la mano de James Mangold, Harrison Ford se dedica a hace guiños de complicidad a los cuatro Indianas anteriores gracias a la brillante compañía de viejos amigos. como Shallah, o de nuevos amigos, como ese Renaldo que hace Antonio Banderas. Y gracias, no hay que olvidarlo, al malo malísimo de turno con el rostro de piedra tallada de Mads Mikkelsen. Todo me gusta en esta quinta aventura que me pasa como un suspiro. Entiendo las reticencias de los puristas de la saga porque Mangold no es Spielberg, es cierto. Pero Indiana si es Indiana y aunque solo sea por ese epilogo en el que se reencuentra, por fin, con Marion y ambos recuerdan una de las mas icónicas escenas de toda la serie, vale la pena verla y disfrutarla. Ahora sí que Indiana/Ford se ha despedido del todo y lo ha hecho por la puerta grande.

 


La Gran Pantalla

El estreno de Indiana Jones y el dial del destino me sirve muy bien de prólogo para hablar de un festival que se celebra en Barcelona entre el 4 y el 9 de julio, en los Cines Girona. Se llama La Gran Pantalla y la referencia a Gran es tanto a las pantallas de cine, como a la Gent Gran, lo que en castellano llamaríamos La Gente Mayor. Es decir, los contemporáneos de Indiana Jones. Los mayores, los viejos, los ancianos, nos pueden llamar como quieran, pero es un  hecho que existen, existimos, y seguimos con ganas de aventuras de todo tipo,  de curiosidad y de estímulos para entender el mundo. Un concurso de cortometrajes es el núcleo de un festival que tiene como peculiaridad el eclecticismo de sus propuestas, de la alegría de vivir de Buena suerte, Leo Grande, a la dureza de Utama en medio de los Andes; de la vitalidad de Francesca y el amor, a la melancolía de Loli Tormenta; de la emoción de Toda una vida, a la dulzura de 20.000 especies de abejas; de la música de Omara a las canciones en las azoteas. Un abanico de ofertas acompañadas de presentaciones, master class, mesas redondas y sobre todo participación. Estoy segura que a Indiana le habría gustado este festival.

Dejo el link para los que quieran saber más de La Gran Pantalla.

https://lagranpantallafestival.com/es/largometrajes-2023/

Ramon también tiene cuadros que parecen puertas del tiempo



 

sábado, 24 de junio de 2023

NOCHE DE SAN JUAN

 

Hay semanas en las que los estrenos no me inspiran nada. Hay muchas películas nuevas pero, o no las he visto o las que he visto no me parecen interesantes. Por eso he aprovechado la ventaja de llevar 14 años escribiendo este blog para hacer un ejercicio de arqueología bloguera y comprobar qué pasaba en años anteriores la semana de la Verbena de San Juan, la semana de la noche más corta del año.

Y me he encontrado algunas cosas curiosas

-Por ejemplo, la queja repetida de lo malos o poco estimulantes estrenos de esta semana de verano, lo que me lleva en varias entradas a hablar de libros, de series, de anuncios incluso.

-También el recuerdo de Joaquín Jordá que murió el 24 de junio del 2006 y que centra dos entradas, la del 2011, al cumplirse cinco años de su muerte y la del 2016, al llegar al décimo aniversario.

Me lo he pasado bien releyendo estos textos que trazan una especie de retrato del cine, de la sociedad y de mi misma, y me ha sorprendido sobre todo encontrarme con uno en concreto de una actualidad inesperada. Es del 25 de junio del 2017, pero podría estar escrito esta misma semana en la que estrenamos alcaldes.

Se titulaba

SUEÑO




En la noche más corta del año, también la más sonora y desde luego la más calurosa, he tenido un sueño. He soñado que todo se solucionaba. Pero lo he olvidado nada mas despertarme. Es lo que suele pasar con los sueños, se quedan en ese mundo paralelo en el que vivimos un tercio de nuestra vida. Ese otro territorio con su geografía, su urbanismo, sus habitantes ¿No tienen la sensación de que los escenarios se repiten, los espacios son  los mismos aunque las situaciones sean distintas? Yo sueño con una casa que conozco tan bien como la mía. Sé donde esta cada habitación, lo que hay detrás de las puertas, hasta donde llega el jardín de atrás que se confunde con un bosque. Es una casa amiga, aunque a veces me pasan allí cosas que no entiendo. También sueño con una ciudad. No se parece a ninguna otra. Es una ciudad que he inventado para mí y en la que me siento segura.

No sé porque me ha dado hoy por hablar de los sueños. Quizás porque es San Juan y anoche se celebró en Barcelona la verbena con todo su esplendor de petardos, castillos de fuegos, y hogueras. Todo muy controlado, todo reglamentado No, la ciudad en la que sueño no es Barcelona desde luego. Barcelona sigue siendo mi ciudad. No viviría en ningún otro sitio. Pero no es mérito suyo, es demérito de la mayor parte de ciudades que conozco, tanto si son más grandes (difíciles para vivir) como si son más pequeñas (sociedades controladoras). Pero Barcelona no se parece a mi ciudad soñada. En Barcelona hay demasiadas  reglas absurdas que dificultan la creatividad, la variedad de miradas y de comportamientos. Todas las terrazas (las pocas que van dejando) tienen que ser iguales. Los coches son apestados a los que hay que expulsar de la ciudad, aunque nadie se preocupe de que el transporte público funcione (el jueves fui a la parada del 45, uno de los autobuses que me trae a casa desde el centro, en la pantalla figuraba que iba a tardar ¡23 minutos!, me fui andando naturalmente). Se puede decir que la ciudad vela por mi salud y me hace caminar, pero no: la ciudad quiere que vaya en bicicleta y si no me gusta, no sé o me da miedo, te fastidias.

Me he ido por las ramas en esta mañana de San Juan. Debe ser la resaca no de coca y cava, sino de un año agotador. Y no he hablado del procés. En mi ciudad, en mi casa de los sueños, el procés no existe. A lo mejor por eso me gusta dormir y soñar que estoy allí y no aquí.




 Un poco de cine. Una vida no tan simple, de Félix Viscarret

Tenía casi cerrada esta entrada, cuando el viernes leí dos críticas de una película a la que no le había prestado atención, y se me despertó la curiosidad. (Hago un inciso para reivindicar el papel de la crítica de cine que tiene, entre otras muchas funciones, la de provocar el deseo de ver algo que no conocías.) La película es Una vida no tan simple, de Félix Viscarret. Es una comedia dramática, si eso existe, en todo caso, es una comedia de humor sutil con personajes adultos y verosímiles en su comportamiento, en sus reacciones. Los protagonistas son cuatro: Isaías, Miki Esparbé, es un arquitecto un tanto frustrado profesionalmente y en plena crisis personal y profesional. Isaías tiene un socio y amigo, Nico, Alex García, soltero empedernido en una encrucijada personal. Isaías está casado con Ainhoa, la para mi desconocida y estupenda Olaya Caldera, profesora universitaria con la que tiene dos niños pequeños a los que Isaías acompaña al parque donde conoce a Sonia, una madre desencantada y obsesiva. Lo mejor de esta historia no es tanto lo que les pasa y como acaban resolviéndolo de un manera inteligente, y creíble. Lo mejor fue lo que me sugirió. Aunque parezca un poco absurdo, Una vida no tan simple me trajo a la memoria una novela romántica de Goethe que me gusta mucho, Las afinidades electivas, donde los personajes, como aquí, encuentran donde menos lo esperan a las personas que necesitan en ese momento. La casualidad hizo que esa misma tarde viera una vieja pelicula de Eric Rohmer, Cuento de verano, donde sus eternos adolescentes parlanchines viven atormentados por conflictos pueriles, pero en la que hubo una frase que me pareció escrita expresamente para Una vida no tan simple. En uno de esos paseos tan rohmerianos, Margot le dice a Gaspard: “Es más fácil ser tu mismo con una amiga que con una persona de la que estás enamorado”. Pues sí, es verdad, para eso están los amigos y las amigas. Y por eso Isaías y Nico tiene una complicidad a pesar de sus diferencias, y por eso Isaías y Sonia son capaces de compartir tonterías y por eso Nico y Ainhoa son capaces de darse consejos. Una vida no tan simple es muy bonita y muy interesante. 

El regalo de esta semana es un dibujo inquietante y sugerente.



 

sábado, 17 de junio de 2023

RAREZAS

 

Si la semana pasada hablaba de películas “especiales”, esta toca hablar de películas “raras”, que no es exactamente lo mismo. Me encanta recurrir a Diccionario de la RAE porque me da siempre un hilo para hilvanar las entradas. En este caso la palabra Raro: Dice la RAE en su primera definición “Que es poco común o frecuente”; en la segunda leemos; “Que es escaso en su clase o especie”. Las dos nos sirven para explicar las tres películas de esta semana.

 


Raro andersoniano: Asteroid City de Wes Anderson

Wes Anderson se ha ganado el derecho a tener su propia rareza; única, incopiable aunque parezca lo contrario. La rareza de Anderson es contagiosa en su alegría y en su ingenuidad. También en su inconfundible capacidad de crear imágenes kitsch, apasteladas, artificiales, en las que se enmarcan sus historias, siempre corales, sin centro, sin aparente motor. A veces le salen pequeñas maravillas como Fantástico Sr Fox o Moonrise Kingdom, otras resulta menos acertado, El Gran Hotel Budapest o La crónica francesa, pero siempre está lleno de imaginación. Su nuevo artefacto, Asteroid City, es para mí, una de las mejores. Conecta con Moonrise en esos jóvenes científicos, cerebritos capaces de comunicarse con el universo, y conecta con Fantástico Sr. Fox en la doble vida del personaje que parece ser el principal: actor metido en un papel, el de un fotógrafo viudo reciente con tres hijas aprendices de brujas y un hijo, uno de los cerebritos. Augie Steenbeck llega con su coche averiado a la pequeña ciudad de Asteroid City donde se va a celebrar un concurso en el que participa su hijo Woodrow. Lo que no puede imaginar Augie es que se quedará varado en ese pueblo durante una semana debido a un acontecimiento inesperado. La extraña fauna humana que se reúne en Asteroid City es típica del cine de Anderson, un elenco interminable de estrellas en pequeños papeles, o simples cameos, que iluminan como un cuento de niños las páginas, mejor dicho las escenas, de una obra de teatro en tres actos que un presentador nos va mostrando tanto desde las bambalinas en blanco y negro, como en el supuesto escenario. Si se han perdido un poco con esta explicación no se preocupen, porque lo mejor de Asteroid City es dejarse llevar por los paisajes pintados de un oeste de forillo, por la música pegadiza, por los encuadres inesperados, los travelling imposibles, y sobre todo, por ese marciano caído del cielo que lo mira todo con la misma cara de asombro que puede tener el espectador. A Wes Anderson lo adoras o lo detestas. Yo, casi siempre, lo adoro.

 


Raro claustrofóbico: Upon Entry de Alejandro Rojas y Juan Sebastián Vázquez

Esta es una rareza en las antípodas de Anderson. Donde había reparto coral, hay cuatro personajes; donde había paisajes y cielos, hay pequeñas y mal iluminadas salas de aeropuerto; donde había ingenuidad y alegría, hay sospecha y resquemor. Pero precisamente por todo esto, el film de los venezolanos Rojas y Vázquez es una rareza que vale la pena no perderse. Entre otras cosas porque todos estamos expuestos a encontrarnos alguna vez en la extraña y agobiante situación que viven Diego y Elena a su llegada a Estados Unidos. Yo he ido una vez a Estados Unidos y no tuve ningún problema para entrar, pero aun recuerdo la sensación de culpabilidad al pasar el control de pasaportes, como si hubiera hecho algo malo. Supongo que me acordaba de un viaje anterior en el que, haciendo una escala en Miami para ir a México con un grupo de gente del cine, uno de los nuestros fue apartado de los demás y conducido a unas ocultas dependencias donde fue interrogado a fondo. Por suerte lo soltaron a tiempo de no perder la conexión, pero desde entonces siento pánico al pasar un control de pasaportes sea donde sea, más si es en Estados Unidos o en la antigua Alemania del Este donde los vopos te radiografiaban de manera implacable. Pero bueno, me he alejado de este film, cortito, dura casi lo mismo que la acción, en el que una pareja aparentemente normal que se quiere y viaja con la idea de comenzar una nueva vida en Estados Unidos, se ve sujeta a un interrogatorio humillante del que no saldrán sin heridas. Alberto Amman y Bruna Cusi son las víctimas, Laura Gómez y Ben Temple son los interrogadores. Prácticamente todo pasa en un único espacio. Cine de pandemia, muy bien aprovechado.

 


Raro delirante: El fantástico caso del Golem, de Burnin’Percebes, Nando Martínez y Juan González

Los Burnin’Percebes han dado el salto definitivo a las pantallas de cine desde la absoluta marginalidad de sus dos primeros trabajos. Y lo han hecho sin perder nada de su frescura, su desparpajo, su falta de respeto a las normas más elementales del cine y de la narrativa. Todo lo que apuntaban en La reina de los lagartos, se confirma en este caso del Golem, tan coral como una peli de Anderson, compartiendo con Upon Etry una actriz estupenda, Bruna Cusi, casi musa de su escasa pero brillante filmografía. Lo mejor del cine de este dúo inclasificable es la sorpresa de encontrarse delante de historias cotidianas, reconocibles, ambientadas en las calles de cualquier ciudad. Pero completamente inverosímiles, cargadas de humor y de misterio. Siendo un film coral, con muchos cameos, El fantástico caso del Golem tiene dos protagonistas, mejor dicho dos conductores en el laberinto de los golems de porcelana que se rompen y de los pianos que no dejan de llover del cielo. Después de que su mejor amigo se cayera de una terraza y se rompiera en varios pedazos, Bray Efe, con la ayuda de Bruna Cusi, intenta entender las razones de la existencia de esos seres que viven entre nosotros, pero no son como nosotros. Tragedia llena de humor negro, ciencia ficción y fantástico surrealista y divertido. Una apuesta por un cine que escapa a las convenciones y a lo políticamente correcto con total libertad. Una delicia. 

El regalo de esta semana no sé si es raro, pero hace tiempo que quería recuperar la serie de las sillas y hoy me parece oportuno.



 

viernes, 9 de junio de 2023

ESPECIALES

 

La RAE da dos definiciones para la palabra Especial. La primera dice “Que es muy adecuado o exclusivo para una determinada cosa o persona”, la segunda dice “Que es raro, poco corriente o diferente de lo ordinario”. Es en este sentido que enmarco las cuatro películas de esta semana.

 


Especial 1: Trenque Lauquen, de Laura Citarella

¿Por qué es especial este film argentino? En primer lugar por su duración, 250 minutos, cuatro horas y diez minutos, divida en dos partes diferenciadas de dos horas cada una. En segundo lugar por su producción, independiente, de bajo coste pero muy cuidada. En tercer lugar y eso es lo que más me interesa, por su historia y como la cuenta. Sabía que la película de Citarella se había visto en Venecia, en San Sebastián y en el D’A, pero no tenía ni idea de que iba. El titulo parecía un trabalenguas Trenque Lauquen. Y la duración me echaba para atrás (en San Sebastián y en el D’A no la vi por eso). Así que, esta semana en que llega a algunas pantallas, empecé a verla en un link con la idea de que pararía al cabo de poco. Y, ¡sorpresa!. Me quedé enganchada las cuatro horas sin poder dejar de seguirla, envuelta en su atmósfera fantástica, en los paisajes de la pampa, en los misterios escondidos en los libros, en las mujeres desaparecidas. La historia se cuenta muy deprisa: Una mujer, Laura, desaparece. Dos hombres, su novio Rafael, su amigo y confidente, Ezequiel, la buscan juntos. Los dos la quieren. Los dos la pierden. Dividido en 12 capítulos como una novela, hay mucho de literario en este film, la primera parte tiene a estos dos hombres como guias, ellos y sus recuerdos. Rafael, que piensa en la Laura botánica obsesionada con encontrar una orquídea desconocida; Ezequiel que rememora como Laura encontró unas cartas escondidas en libros de la biblioteca, su investigación siguiendo los pasos de otra mujer que también desapareció, el romanticismo de esa historia que los va envolviendo y que cierra la primera parte con el misterio abierto. La segunda parte se centra en Laura y dos mujeres: Juliana, la periodista que recibe una grabación/confesión de Laura que servirá para descubrir que le pudo pasar y sobre todo que le pasó a Laura cuando conoció a Elisa. Esta segunda parte, menos misteriosa aunque si más fantástica, también tiene unas flores escondidas, unas flores amarillas que sirven para alimentar un extraño y nunca visto ser que habita en la laguna. Trenque Lauquen, nombre de un pueblo alrededor del que se teje toda la historia, es un film, sobre cartas de amor, sobre flores, es un film sobre literatura y sobre cine, sobre mujeres desaparecidas y amores imposibles. Viéndolo me venían a la cabeza algunos films de Jacques Rivette, Out 1 Noli me tangere o Céline et Julie vont en bateau, Los misterios de Lisboa de Raúl Ruiz y me recordaba lecturas sobre todo Rayuela de Cortazar y si, desde luego, Borges. Es igual que Laura Citarella y su coguionista y actriz Laura Paredes, conozcan o no éstas pelis y estos libros, a mi no me hace falta saberlo. Lo que si me gusta es ver que una tradición de cine misterioso, de literatura fantástica, ha encontrado una continuidad muy atractiva. Trenque Lauquen te engancha o no, lo sabes en los primeros diez minutos. Si te engancha tienes garantizadas cuatro horas de pasarlo bien. No sé si habrá mucha gente que la pueda ver en el cine, ¿quién tiene cuatro horas seguidas para ir al cine? Pero seguro que no tarda en aparecer en alguna plataforma y entonces no lo duden. Sumérjanse en Trenque Lauquen, es una gran aventura.

 


Especial 2: La desconocida de Pablo Maqueda

¿Por qué es especial este film español? En primer lugar por su titulo que sugiere un montón de historias. En segundo lugar por sus protagonistas, Laia Manzanares, Carolina, y Manolo Solo, Leonardo. En tercer lugar por su director, Pablo Maqueda, un realizador heterodoxo que siempre nos sorprende con giros inesperados en su filmografía y dentro de sus películas. Pero sobre todo, La desconocida es especial porque se acerca a un tema muy sórdido y resbaladizo de una manera muy sutil, sin cargar las tintas, con muchos grises entremedio, muchas ambigüedades. Lo que cuenta, también se resume en una frase: un hombre de mediana edad se encuentra con una adolescente en un parque, no se conocen y han quedado por internet. El abusará de ella, ella…. Ahí lo dejo porque la desconocida es eso, una desconocida que atraviesa un túnel persiguiendo a un conejo blanco que la conduce al mundo del subsuelo donde nada es exactamente lo que pensábamos que debía ser. Pablo Maqueda, con guión escrito con Haizea G. Viana basado en una obra de Paco Becerra, nos ofrece una de las películas más perturbadoras de los últimos tiempos. Alguien ha escrito que haría un programa doble perfecto con Manticora de Carlos Vermut. Y es verdad, un programa doble sobre matices de perversiones que no siempre son lo que parecen ser.

 


Especial 3: Hermano caballo de Marcel Barrena

¿Por qué es especial este documental catalán? En primer lugar porque nos acerca al mundo de los caballos desde una perspectiva inesperada. En segundo lugar por su(s) protagonistas, Santi Serracamps, el hombre que habla con los caballos y los caballos, Nika, Mabrouk, Ky. Solo por esto ya vale la pena verlo. Pero a mí lo que más me ha gustado es ver cómo se puede establecer una comunicación, incluso una amistad, entre el hombre y los animales. Rodada a lo largo de tres años, con la pandemia en medio que lo alteró todo, el film empieza en 2019 con una potente imagen de un hombre y un caballo blanco nadando en el mar. A partir de aquí, descubrimos a Santi y su hermano John, el rancho zoológico que tienen en Llagostera, el espectáculo que ofrecen con sus caballos por medio mundo. Y cuando llega el terrible golpe del 2020, vemos como todo se desmorona y tienen que hacer frente, no sin sacrificios, a la crisis económica. Y el camino que encuentran para recuperarse. Siempre con los caballos al lado. Es un documental muy bonito, muy positivo, importante. Quizás cae alguna vez en un cierto sentimentalismo, acusa una cierta construcción de una ficción que podía salir bien o mal, era una apuesta, pero no importa porque el espectáculo de esa amistad y esa colaboración entre hombre y caballos es realmente fantástico. Si Herzog conociera a Santi habría hecho un documental épico, Barrena, director de Mediterráneo, hace un documental cercano. Pero tanto uno como otro, no podrían ser nada sin Santi, Nika, Mabrouk y Ki.


 

Especial 4: El maestro jardinero de Paul Schrader

¿Por qué es especial la nueva película de Schrader? En primer lugar por el espacio donde pasa buena parte del film: un precioso jardín clásico. En segundo lugar porque es una prueba de la fidelidad de Schrader a un tipo de personaje que va escribiendo con múltiples caras desde hace mucho tiempo. En tercer lugar porque me encantan las flores, los jardines y en este sentido enlaza con la primera película especial de esta semana. Allí se trata de una botánica que busca una orquídea y descubre unas flores amarillas, aquí se trata de un maestro jardinero casi zen, casi japonés. Hay dos películas en esta película. Una me gusta mucho, la otra me gusta menos. La que me gusta es la que ocupa prácticamente la primera mitad del film, donde conocemos a Narvel, Joel Edgerton hierático, casi bressoniano, es el callado y ordenado responsable de Gracewood Gardens, en estrecho contacto con su poderosa y fría propietaria Miss Havenhill (magnifica Sigourney Weaber). En este mundo ordenado y armónico, el enigmático Narvel controla y dirige un pequeño grupo de discípulos mientras preparan los jardines para una gran fiesta anual. Este equilibrado universo de flores y relaciones excéntricas, salta por los aires con la llegada de Naya, la rebelde sobrina de la Miss Havenhill. Y es aquí cuando empieza la segunda película. La irresistible y previsible atracción entre el maestro y la alumna, arrastrará al caos a todos los que los rodean. Narvel y su oscuro pasado, Narvel y sus confesiones en un diario escrito en silencio, es el último eslabón de una cadena de personajes solitarios, heridos, silenciosos que han perdido la fe, una cadena que empezó en Posibilidad de escape y continuó con Aflicción, The Walker, El reverendo y sobre todo, El contador de cartas. La belleza de los jardines contrasta con la austeridad de Narvel, la belleza de Maya contrasta con la frialdad de Miss Havenhill. El maestro jardinero confirma que Schrader sigue siendo, o vuelve a ser, el riguroso y personal director que como guionista nos deslumbró con Taxi Driver.

El regalo de esta semana es una flor que les gustaría a Laura y a Narvel, pero seguramente también a Carolina y a Santi



 

 

 

 

 

 

sábado, 3 de junio de 2023

ENCANTAMIENTOS


 De los estrenos de esta semana, que son muchos, me gustaría destacar cuatro que parecen unidos por un encantamiento. Dos son historias de mujeres, las otras dos son historias de disidencias aplastadas



Mujer 1 Els encantats de Elena Trapé

Pongo Mujer y no Mujeres porque esta historia es un cuento solista. Una partitura de un solo instrumento que asume todos los movimientos de los vaivenes de su aventura emocional. A diferencia de sus dos anteriores trabajos, Blog y Las distancias, Els encantats de Elena Trapé no es un film coral; pero a semejanza de sus dos anteriores trabajos, sí es un film generacional y sobre todo vivencial. Sin la pandemia, sin la maternidad, sin el desconcierto contemporáneo que ella ha vivido en primera persona, no se entiende este film frío y emotivo a la vez, vacío y lleno de sentimientos. Els Encantas es una montaña de la Vall Fosca, pero también es una leyenda, la de los seres encantados que permanecen en un limbo. La película transcurre en su mayor parte en un impresionante paisaje de alta montaña dominado por el pico del Encantats y es la historia de una mujer encantada, paralizada, Irene, es decir Laia Costa, el violín que ofrece un recital de emociones a lo largo de su recorrido. Desde que Irene deja a su hija de cuatro años con un padre del que no hace mucho se ha separado, su vida se queda sin sentido. Ni el trabajo, ni los amigos, ni la familia, nada será capaz de llenar ese enorme agujero que le ha dejado no tener que estar pendiente de su hija. “Tendrás tiempo para ti”, le dicen sus compañeros de trabajo y ella piensa “¿Y qué hago con este tiempo?” Irene decide ir a pasar su duelo en un pueblo de montaña donde vivió tiempos felices de pequeña. Y poco a poco, los movimientos de su particular partitura la irán conduciendo hasta una catarsis emocional que solo una actriz de la fuerza de Laia Costa puede asumir. Se insiste en casi todas las criticas en que Els encantats parece una continuación de Cinco lobitos. Pero no es cierto, no lo es. Los conflictos de las dos madres son muy diferentes y solo tienen en común su protagonista, Laia Costa, a la que por cierto, me encantaría ver muy pronto en una buena comedia.

 


Mujeres 2 Secaderos de Rocío Mesa

Aquí hay muchas mujeres, pero solo dos son protagonistas. Vera, la niña de ciudad que llega al pueblo de sus abuelos en la Vega de Granada, al pie de Sierra Nevada, y Nieves, la adolescente que nunca ha salido del pueblo. Son ellas dos las que conducen por separado una historia en la que hay un tercer personaje protagonista; el espíritu, el ser encantado que encarna toda la tradición y toda la sabiduría de esas tierras dedicadas al cultivo del tabaco y condenadas a desparecer bajo la piqueta inmobiliaria. Vera descubre la libertad de moverse por el campo y la libertad de imaginar y soñar con ese ser fantástico que la acompaña y que al principio solo puede ver ella. Nieves sufre el encierro de esa jaula sin barrotes en la que vive y sueña también con el espíritu de los campos que al final acabará salvándola. Rocío Mesa mezcla de forma armoniosa el realismo documental de los secaderos con el realismo mágico de la extraña figura errante, el monstruo que viene a verlas, el único que las comprende. Y añade a todo esto un gramo de locura lisérgica que convierte la película en su último tercio en otro tipo de viaje. He dicho que Vera y Nieves son las protagonistas, sí, pero hay más mujeres importantes a su alrededor; la abuela que representa la tradición y el arraigo a la tierra, las dos madres, la madre de Vera que escogió irse del pueblo, la madre de Nieves que escogió quedarse. Y las amigas, tanto las pequeñas como las adolescentes. Los hombres están ahí, el abuelo enamorado, el padre preocupado, el novio que quiere casarse y los niños que juegan con Vera, pero son ellas y el ser mágico, las que asumen el relato de un film que podría formar un díptico maravilloso de realismo rural fantástico con El agua de Elena López Riera.

 


Disidencia 1 Los osos no existen de Jafar Panahi

En este caso no hace falta explicar nada sobre la disidencia del director iraní. Es sobradamente conocida su lucha contra la represión que sufre cada día y que le ha llevado de nuevo a la cárcel. Panahi parece encantado por un sortilegio de maldad que le prohíbe hacer cine en su país. Pero el director ha encontrado la manera de romper el encantamiento de su cautiverio y ha conseguido realizar cinco películas en los últimos años que escapan al control  de esta rígida prisión. Panahi ha hecho cinco películas inconfundibles, rabiosamente personales, pensadas para reflexionar tanto sobre el hecho de hacer cine, dándole la vuelta a ese encierro y ese silencio impuesto, como a retratar una sociedad anquilosada por el fundamentalismo social, religioso y cultural de un poder tiránico. Los osos no existen es en este sentido su película más elaborada, más compleja. Un director de cine, él mismo, se refugia casi clandestinamente en un pequeño pueblo de montaña en la frontera con Turquía y desde allí dirige en la distancia una película que se rueda al otro lado, en una ciudad turca. Él, mientras tanto, aprovecha para filmar a los habitantes de ese pueblo perdido que se prestan a que los retrate con una cierta ingenuidad no exenta de consecuencias. Panahi construye un film de múltiples capas en el que nos cuenta dos historia de amor: la de la película de ficción que se rueda en Turquía y la de una joven pareja del pueblo que intenta que su amor sea aceptado por una comunidad cerrada, masculina y muy religiosa Sin perder nunca de vista el humanismo y el humor inteligente y sutil que le caracteriza, Panahi hace un film casi feliz, aunque lo que nos muestra es una tragedia colectiva y privada. La aventura del director de cine que él interpreta acaba con una amenaza que lamentablemente se cumplió en la realidad. Poco después de acabar el film, Panahi volvió a ser detenido, y está en la cárcel desde entonces. Pero su cine, sus osos que si existen, siguen en libertad.


 Disidencia 2: El caso Padilla de Pavel Giroud

Este es un caso de disidencia y de encantamiento muy distinto.

Primero, los hechos. Heberto Padilla era un joven poeta y escritor que se sumó con entusiasmo a la revolución de 1959 en Cuba, En los primeros sesenta trabajó en el diario Revolución y fue corresponsal en la Unión Soviética. Volvió en 1966 un tanto desencantado del comunismo, pero aun fiel a la revolución, aun creyendo que era el mejor camino para ser libres. Un artículo en defensa de Guillermo Cabrera Infante, considerado como traidor por el régimen, y sobre todo la publicación del poemario Fuera de juego en 1968, con el que ganó el Premio Julián del Casal otorgado por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, le pusieron en el punto de mira de los inquisidores culturales del régimen de Castro. Apartado de cargos públicos, pero aun no marginado del todo, Padilla fue detenido, junto con su esposa la escritora Belkis Cuza, el 20 de marzo de 1971 después de la lectura pública de uno de sus libros titulado Provocaciones. Les acusaron de actividades subversivas y contra revolucionarias. Durante 38 días, el matrimonio estuvo retenido en las siniestras y temidas dependencias de la prisión Villa Marista. Qué pasó allí dentro, no lo sabemos, pero el hecho es que el mismo día que le soltaron, Padilla convocó una reunión de la Unión de Escritores Cubanos ante la que hizo una larguísima declaración de Autocrítica. De esa Autocrítica se sabía lo que unos y otros contaban a media voz. A pesar de esta vergonzosa autoacusación, Padilla fue enviado al exilio interior en una lejana granja donde se le permitió escribir, hasta que  Castro accedió a dejarle exiliarse de verdad en Estados Unidos, donde nunca logró ser feliz ni adaptarse.

Segundo, el documental de Pavel Giroud. Según cuenta él mismo, hace un tiempo recibió anónimamente un video, en el que se recogía el largo testimonio de Heberto Padilla en su famosa Autocrítica. Giroud pensó en colgarlo en youtube tal cual estaba, pero se dio cuenta que sería más eficaz mostrarlo en un documental para el cine: El caso Padilla. El tronco y sostén del documental es la larguísima intervención de Padilla ante sus compañeros y amigos donde reconoció que su obra era contrarrevolucionario, renegó de ella y se declaró plenamente entusiasta del régimen de Fidel Castro, incluso llegando a denunciar a sus compañeros a los que pidió que hicieran autocritica de su comportamiento contra revolucionario. Esa declaración humillante, dictada por el miedo, deja muy claro lo que era la “libertad de expresión” para el régimen cubano. Libertad para alabar y seguir las consignas, represión para los que pensaban distinto. Una profunda censura ideológica que les conecta con el más siniestro estalinismo soviético (o putinesco), una prueba de que desde los primeros años de la revolución, Cuba no era un paraíso sino un infierno para los que tenían ideas propias.

Tercero, nosotros, y en este nosotros englobo a todos los jóvenes rebeldes y luchadores españoles que en esos años creíamos y defendíamos a Fidel Castro. Lo que más me aterra de este documental revelador es recordar que las noticias que nos llegaban de Cuba de amigos y conocidos que viajaban allí, eran de entusiasmo y de entrega absoluta. Lo que me duele de este film no es constatar la crueldad y miseria moral del régimen cubano, sino que nos lo creyéramos y lo defendiéramos cuando no merecía más que un enorme desprecio. El caso Padilla es un documento imprescindible como aviso de navegantes para todos aquellos que se erigen en poseedores de la verdad, la suya naturalmente. Imprescindible para no caer en encantamientos malvados como el que sufre Cuba desde hace más de sesenta años.

El regalo de esta semana me lo han dado a mí. El miércoles 31 de mayo fui nombrada Miembro de Honor de la Academia de Cine Catalán junto con un grupo de grandes amigos. Lola Salvador, Ernest Blasi, Jesús Garay, Lala Goma y Vicki Peña. Fue una tarde muy bonita y llena de reencuentros. !Gracias Academia!

 


 

viernes, 26 de mayo de 2023

TRES PROPUESTAS DISTINTAS

 

Esta semana en la que todas las miradas cinéfilas están dirigidas a Cannes, fijarse en los estrenos del viernes es un poco descorazonador. Algunos films no los he visto, Almodóvar, por ejemplo, otros están bien, Maestro(s) y Matar cangrejos son interesantes, también hay que no me gustan nada, El colibrí sobre todo. Pero hay un documental que me ha provocado muchas sensaciones contradictorias. He aprovechado que había pocas pelis para recuperar un libro muy bonito y destacar  una serie de esas que te dejan pensando.

 


(mis abuelos también vivieron toda una vida juntos)

El documental: Toda una vida de Marta Romero

Toda una vida/Me estaría contigo/No me importa en qué forma/Ni dónde, ni cómo/Pero junto a ti

Toda una vida/Te estaría mimando/Te estaría cuidando/Como cuido mi vida/Que la vivo por ti

Este precioso bolero de Antonio Machín es el que utiliza la documentalista Marta Romero para enmarcar toda la vida de sus abuelos, Trini y Paco, a los que empezó a filmar en el 2010 y a los que siguió filmando hasta la muerte de la abuela Trini en el 2022. Cuando empezó a rodar con ellos con la idea de que simplemente no se perdiera su memoria, la memoria de su abuela estaba intacta, pero poco a poco, a lo largo de los años, esa memoria fue desvaneciéndose, perdiéndose en la niebla de la terrible enfermedad. Paco estaba a su lado, con ella, cuidándola y queriéndola como en el bolero. Marta estaba ahí, testigo mudo y doliente de ese deterioro imparable. Fue duro asistir a ese proceso, fue difícil aceptarlo. Pero la directora encontró una coartada para seguir en la idea del amor. Lo que filmaba en esas horas perdidas en la casa familiar de Benicarló, era una historia de amor perdurable. Y era eso lo que ella quería que quedara en las imágenes evitando caer tanto en el sentimentalismo, como en la condescendencia y desde luego soslayando todo el lado más sórdido de ese espantoso proceso. Y de repente: llegó la pandemia y lo cambió todo. Trini y Paco se vieron obligados a separarse, Paco solo la podía ver a escondidas desde una ventana y ella le sonreía, reconociéndole a pesar de sus brumas. Y el documental cambió y pasó de ser la historia privada y triste de los abuelos de Marta, a ser un testimonio imprescindible de los estragos que la pandemia del Covid, de la que a veces siento que me olvido, hizo entre las personas mayores y más vulnerables. Lo de los sentimientos o emociones contradictorias viene de que Toda una vida me hizo pensar en mis propios abuelos maternos que también vivieron toda una vida juntos desde que se casaron a los 19 años hasta que murieron a los 70. Tengo algunas fotos de ellos, tengo fragmentos de películas de súper 8 donde se los ve juntos, pero no tengo el recuerdo de haber vivido toda una vida con ellos. Y me habría gustado vivirlos un poco más, disfrutarlos mejor. Ahora que yo tengo la edad de mi abuela y llevo toda una vida viviendo con Ramon, ver este documental me ha hecho añorarlos a ellos y agradecer lo que yo tengo.

 


El libro: Oriente de Manuel Gutiérrez Aragón

Soy muy mala lectora de cuentos. Es un género que me cuesta aunque reconozco que es perfecto. Mejor una historia corta y justa que una alargada artificialmente. Pero me cuesta. Por eso tardé un poco en leer el libro de cuentos de Gutiérrez Aragón. Y cuando lo hice, me alegré mucho de descubrir que hay cuentos que me gustan mucho. No todos los del libro son iguales, pero sí que en todos encontré algo especial. El director/escritor, permanentemente dividido entre sus dos amores, el cine y la literatura, ha conseguido en sus libros ensamblarlos de una manera orgánica. Pero es en estos cuentos donde creo que lo ha logrado de una manera más hermosa. Oriente reúne ocho cuentos publicados en distintos espacios que el autor ha revisado para darles una unidad: el relato interno. El primero se llama El Matemático y es un recuerdo de infancia en una playa hermosa donde ocurrió algo hace mucho tiempo que el narrador le cuenta a una amiga, sentado en la arena, mirando el mar. El segundo, Opera interrumpida, está escrito durante la pandemia y deja ver esa sensación de claustrofobia, de encierro, de miedo y pesadilla que parce salido directamente de las imágenes de Sonámbulos. Sesión de cine enlaza directamente con su novela anterior, Rodaje. Ambientado en un cine de barrio de los años cincuenta, el encierro y la claustrofobia también están presentes, pero el espectador allí recluido, busca escapar a través de un sueño que confunde lo soñado con lo proyectado. El que más me gusta de todos se llama Sevilla en el fondo del mar. El origen en este caso es claro, Malaventura y la melancolía de Manuel buscando a Rocío en la noche sevillana. Pero no es solo eso, Sevilla en el fondo del mar es el más fantástico de todos, el más irreal, con esas nubes que llenan el cielo de la ciudad de peces de todos los tamaños. Es precioso. El gran viaje es un cuento imposible. No encuentro ningún referente para este gran viaje en el que Luis Mantecón se ve metido casi sin darse cuenta. Un viaje ¿imaginado? ¿soñado?. No lo sabremos, ni lo sabrá él cuando al final se encuentre con su novia delante del cine Paz. El Nestrovich es quizás el más extraño de todos los cuentos extraños. No voy a desvelar que es un nestrovich (¿qué es un nestrovich?), pero si intuyo en sus páginas la extrañeza del Oso que en Feroz vive y convive con un viejo profesor. Kheler es una historia de cine y de aventuras. Cuenta el rodaje de una película sobre Mahoma en un país árabe. No está datado, pero me gusta imaginar que Manolo Gutiérrez Aragón pensaba en Agustín Villaronga y su aventura saudí cuando lo escribió, aunque lo lleva un poco más allá de la simple anécdota para convertirlo en una profunda historia de amor. Por último Oriente, que da título al libro, es un homenaje a sus orígenes cubanos, a su abuela que vivió una doble historia de amor dividida entre un militar español y un disidente que luchaba por la independencia de la isla. El amor se cuela entre los entresijos de un conflicto político sin perder ni un solo sentimiento. Es muy bonito. Junto con el de Sevilla, es el que más me gusta. Espero la próxima novela/imagen de Manuel Gutiérrez Aragón o ya, soñar no cuesta, la próxima película/novela de este narrador que me ha reconciliado con los cuentos.

 


La serie: Manayek, Filmin

Hay pocas películas israelíes que se estrenen. Pero, por suerte, hay muchas series israelís que se pueden ver en las plataformas. Los israelitas hacen series negras muy buenas, Homeland era una adaptación de una de las más prestigiosas. En este sentido, quizás Manayek no sea de las mejores, pero es una de las más interesantes. Hay una cosa que siempre he admirado en el cine americano (y en la literatura americana) la gran capacidad de crítica que tienen respecto al sistema, el gobierno, la policía, la justicia… Es algo que siempre he envidiado en los americanos y que echo de menos en el cine y las series (y la literatura) europea. Pues bien, los israelitas también lo tienen. No me imagino una serie como esta en ningún país europeo. Manayek quiere decir algo así como Pasma o Maderos, es una forma despectiva de hablar de la policía. El principal protagonista es Izzi, un investigador del siempre detestado departamento de Asuntos Internos, envuelto en una oscura y siniestra trama de corrupción policial que abarca todos los estamentos del cuerpo hasta llegar a lo más alto. No hay en esta serie ningún personaje al que te puedas agarrar. Ni siquiera Izzi, que en una versión yanqui sería un atractivo hombre de cincuenta años y aquí es un desfondado policía de mediana edad. La investigación de esta trama ocupa los 10 desesperanzados capítulos de la primera temporada, (hay dos) que es la que yo he visto. Una trama que se llevará por delante todas las cosas que Izzi pensaba que eran para siempre, amistad, familia, trabajo, confianza. El ritmo es rápido, pero no trepidante como en una serie americana. Las situaciones se encadenan de manera lógica y me encuentro enganchada cada final de capítulo para saber quién mas está involucrado en esta enorme tela de araña de corrupción que sepulta bajo su capa la idea de que la policía israelí es la mejor del mundo. 

Mi abuela adoraba las flores, los tulipanes, tan escasos en México, le encantaban, por eso el regalo de esta semana es una acuarela de tulipanes rojos.



 

sábado, 20 de mayo de 2023

PAISAJES


“Bien está la discreta aridez de las cimas nevadas, bien está la boca negra del mar siempre abierta a sus presas, aunque no separe los labios.” (Luis Martín Santos) Esta frase de uno de los libros de Luis Martín Santos que estoy leyendo, parece escrita expresamente para acompañar esta entrada de paisajes.

 


La montaña. Las ocho montañas de Felix Van GroeningenCharlotte Vandermeersch

Hay un diálogo en la película que me parece justifica todo la historia. Pietro y sus amigos de Turín están en la cabaña que ha construido con Bruno en la montaña. Los amigos se extasían ante la belleza de la naturaleza. Bruno les replica: “Solo los de la ciudad la llamáis “naturaleza”. Es tan abstracta en vuestra mente que el nombre también lo es. –¿Tú como la llamas?-, replica uno de los turineses. Aquí –responde Bruno–decimos “busch, bascul, fium, crap, senter”. Cosas que se pueden indicar con el dedo, que se pueden usar”. No es solo la diferencia de la lengua, el dialecto de Bruno frente al italiano de los turineses, lo que pone en evidencia este diálogo. Es mucho mas, es el sentirse parte de algo o el de simplemente mirarlo desde fuera. Este es solo uno de los temas que sobrevuelan este precioso film que adapta la novela de Paolo Cognetti. El otro, el central, el más importante, es la amistad entre un niño de ciudad, Pietro, también llamado Berio y un niño de montaña, Bruno. Una amistad masculina que se prolonga en el tiempo hasta que los dos son hombres adultos, una amistad fiel, constante (a pesar de largos periodos de ausencia) en la que no hay nunca una sombra de homosexualidad. Las ocho montañas apuesta por la amistad por encima de todo. Incluso por encima de las relaciones padre e hijo que son otro de los ejes que circula por los senderos, los caminos, las cumbres y los lagos de un paisaje alpino que es el auténtico protagonista. Dirigido a dos manos por Felix Van GroeningenCharlotte Vandermeersch, Las ocho montañas plantea una teoría: “Esto es el mundo, –dice Pietro mientras dibuja en un cuaderno–. Hay ocho montañas y ocho mares y en el centro hay una gran montaña, el Monte Semeru. La pregunta es esta ¿Quién ha aprendido mas, quién ha recorrido las ocho montañas y los ocho mares o quien ha llegado a la cima del Monte Semeru? Bruno le responde. –Yo soy este, el que sube a la montaña y tu eres el que ha hecho la vuelta por las ocho montañas”. Ese es el punto: ¿qué somos cada uno, los que suben a la montaña y se quedan porque no necesitan nada más, o los que recorren las ocho montañas? Me ha gustado mucho esta película aunque reconozco que quizás es un poco larga, abusa de una voz en off redundante y tiene una banda sonora que no está a la altura de las cimas que retrata. Por suerte los dos actores que asumen el rol del adulto Pietro, Luca Marinelli (inolvidable Martin Eden) y el adulto Bruno Alessandro Borgui tienen tanta química entre ellos y con las montañas, que, al menos a mí, me hacen obviar lo que no me gusta del film. Y me hacen recordar lo mucho que añoro ir a las montañas, aunque sea solo para mirarlas.

 


El mar: Sica, de Carla Subirana

El mar poderoso, indomable y peligroso en su atracción domina este film tan físico como mágico. La violencia de las olas rompiendo en la Costa de la Morte gallega es el sonido inquietante y misterioso que acompaña las voces de los muertos en la profundidad del mar. Sica, una adolescente de 14 años, se niega a aceptar que el mar no le devuelva el cuerpo de su padre, un marinero desaparecido en un naufragio. Con el viento haciendo volar sus cabellos, Sica recorre los acantilados, las playas, las cuevas, investiga, busca y conoce a Suso, un chico de 15 años, un cazatormentas convencido que está a punto de llegar la gran tormenta que acabará con todo. Entre el mar y Suso y su madre y la amenaza de tener que dejar la aldea, Sica transita hacia la edad adulta superando la ausencia y el dolor de la pérdida. Primera película de ficción de Carla Subirana, su formación como documentalista se deja sentir en este film  inclasificable y fascinante. Carla combina la magia de un cuento de crecimiento, una fábula sobre la vida y la muerte, con una fisicidad casi dolorosa en las olas de un mar embravecido. Thais García, auténtico descubrimiento de la película es Sica, el vértice de un triángulo formado por la madre que interpreta Nuria Prims, superada por el dolor y la urgencia de controlar la situación y por Suso, Marco Antonio Florido, un personaje irreal y misterioso. Sica se mueve entre dos mundos: el gallego de su alma y el catalán de la madre que quiere volver a su tierra; entre el padre imaginado y el padre descubierto; entre lo físico y lo espiritual, entre el mar y la tierra. Olas, cielos, la tormenta real y emocional, agua por todas partes. Sica camina por los acantilados donde escuchará la voz de su padre en una grieta. Misteriosa y lejana.

 

EL RINCÓN DE LAS SERIES



Nicholas Elliott


Kim Philby 

Un espía entre amigos, Nick Murphy Movistar

No lo puedo remediar, me encantan las películas y las series de espías. Toda clase de espías. Desde los clásicos de la guerra fría de John Le Carré a los más cercanos de la guerra contra el fundamentalismo islámico, de James Bond a Bourne, pasando por Garbo, de los malos de comic a los malos de verdad, de Oficina de infiltrados a Homeland. La referencia a Homeland no es gratuita porque Damian Lewis, el inolvidable sargento Brody, es aquí Nicholas Elliott, un elegante, flemático y muy británico espía del MI6 al que encargan interrogar y detener a su gran amigo y compañero Kim Philby, encarnado en un irreconocible Guy Pearce, acusado de ser un espía de la KGB infiltrado en el Servicio Secreto de su Majestad. Elliott y Philby se encuentran en Beirut y durante 36 horas hablan en una casa donde toda su conversación está siendo grabada. Toda menos diez minutos en los que salen a la terraza y de los que no hay constancia. ¿De qué hablaron en esos diez minutos’ ¿Se escapó Philby o Elliott le dejó escapar? De vuelta a Londres con las manos vacías, Elliott se enfrenta a una investigación liderada por Lily Thomas, eficiente y meticulosa funcionaria del MI5. La serie de 8 capítulos se mueve entre el presente de 1963 donde Elliott, en Londres, tiene que demostrar a sus superiores que no es un traidor y Philby, en Moscú, tiene que demostrar a sus nuevos jefes que no es un doble espía, y el pasado en el que vemos como se conocieron y como se desarrolló la profunda amistad de estos dos hombres. En un mundo donde todos mienten, se engañan, se espían unos a otros, lo único que parece seguro y sólido es esa amistad. Basada en un caso real, Elliott existió, Philby existió, Lily Thomas no existió, esta inteligente y brillante serie inglesa es una de las mejores que se pueden ver en las plataformas. 

El regalo de esta semana es una imagen que he usado antes en este blog, pero es que me parece la mejor ilustración para una entrada que habla de montañas y mar.