sábado, 26 de octubre de 2024

ORGULLO(S)

 

1. Sentimiento de satisfacción por los logros, capacidades o méritos.

2. Arrogancia, vanidad, que suele conllevar sentimiento de superioridad. 

3. Amor propio, autoestima. 

4.  Persona o cosa que es motivo de orgullo

Cuatro definiciones de la palabra Orgullo que me sirven para hablar de cuatro películas. Dos documentales y dos ficciones.


Orgullo 1 Orgullo Vieja, Chema Rodríguez (Movistar+, algunas salas de cine)

No hacen falta muchas explicaciones para entender porque esta película es un ejemplo de la primera definición de orgullo Su propio título lo indica. Orgullo Vieja, no de vieja, ni por ser vieja: Orgullo Vieja. En realidad este es el título de un espectáculo de humor montado por un grupo de mujeres del barrio de Triana en Sevilla que tienen entre 67 y 97 años. Pepa, Antoñita, Pepi, Esperanza, Remedios, Kiska, Catalina y Rafaela son ocho amigas con un deseo: hacer un espectáculo de monólogos de humor. Su intención primera es divertirse, pero además quieren demostrar que ni la edad, ni los kilos, ni las dificultades de movilidad, son obstáculo para hacer lo que les apetece y de paso reclamar respeto para las personas mayores. Chema Rodríguez, un director de filmografía atípica pero muy interesante, las acompaña desde que nace la idea y empiezan a pensar en hacer un espectáculo teatral dirigidas por Rafael Galán “Falín”, hasta que éste es una realidad en una gira que las llevará a estrenar en Madrid. Orgullo Vieja transmite un sentimiento de alegría y de vitalidad, también de libertad y de solidaridad. Estas mujeres son libres y hablan con franqueza de su vida, de su sexualidad, de lo que querían y lo que quieren. Son mujeres que han aprendido a volar a una edad en la que normalmente se las encierra en una residencia o se las reduce a cuidadoras de nietos. Son abuelas, si, pero sobre todo son viejas estupendas. Y orgullosas.


Orgullo 2 Las mujeres de la ultraderecha Alana McVerry, Movistar+

Este oportuno documental de la BBC sigue a la guionista inglesa Layla Wright en un viaje por la América profunda de los estados de Tennessee, Texas y Arizona, para descubrir e intentar entender porque hay tantas mujeres jóvenes en Estados Unidos que defienden opiniones extremas antifeministas, racistas, conspirativas y muy reaccionarias, enmarcadas en un poderoso movimiento de ultraderecha política. Todo nace de una reflexión que la guionista y guía del documental se hace a sí misma: ¿Por qué hay tantas chicas de mi edad con opiniones sobre la mujer tan diferentes de la mía? ¿Qué las atrae a los movimientos ultraconservadores y quiénes son estas mujeres? Layla se encuentra con tres de estas mujeres muy representativas y con una enorme influencia. Hannah Faulkner, una adolescente de 16 años de Nashville, vive en una familia tradicional y religiosa controlada por su padre, un ex pastor. Hannah se ha convertido en una estrella del firmamento ultraconservador gracias a su lucha contra las personas trans. Layla la conoce el día que recibe un premio a la Joven Estudiante Más Patriota y convive con ella y su familia intentando reprimir su rabia por la manipulación que hace de ella su padre. Otra de sus interlocutoras es Morgoon McMichael. Morgoon tiene 24 años, miles de seguidores en la red se apuntan a sus mensajes contra el feminismo y las feministas a las que acusa, entre otras cosas, de prohibir a las mujeres tener hijos. Morgoon considera que las mujeres han nacido para ser madres y esposas y los hombres para mantenerlas y que si las feministas la cancelan y la atacan es porque está haciendo lo correcto. La tercera mujer que Layla entrevista es un poco mayor y desde luego mucho más peligrosa. Christie Hutcherson, líder de un movimiento denominado Mujeres en lucha por América, se dedica a “cazar” inmigrantes ilegales en la frontera con México a los que presenta como terroristas que forman parte de una gran conspiración para acabar con los americanos blancos. Las tres dan miedo, aunque son miedos distintos. Las tres congregan millones de seguidores en las redes y las tres consideran que tienen la única verdad posible. Están orgullosas  de su superioridad sobre el resto de la sociedad. Son las herederas de Phyllis Schlafly, la política de la ultraderecha que tan bien retrataba la serie Mrs America. Pero estas chicas, por lo jóvenes y lo desinformadas que están, por la cantidad de mentiras que han asimilado y ellas mismas difunden, son mucho más terribles. En la derecha política y conservadora ha habido muchas mujeres que no tenían estas ideas tan absolutamente reaccionarias sobre la sociedad. Lo nuevo de estas chicas es que son mujeres jóvenes que reaccionan con gran violencia a unas ideas progresistas que sienten como una imposición, como una dictadura del pensamiento. Hay muchas posibles explicaciones para este comportamiento, el desencanto general, la crisis de identidad, la falta de valores en los que creer. Pero también me hace pensar que desde la izquierda y los movimientos feministas, hay algo que no se está haciendo bien y se está dejando un terreno baldío para que la extrema derecha siembre la semilla de la reacción. Da miedo verlas, da miedo escucharlas, pero me parece necesario saber lo que están haciendo. Más cuando faltan tan solo unas semanas para las elecciones en Estados Unidos donde estas mujeres tendrán un papel decisivo como fieles y devotas seguidoras del Omnipotente Trump.


Orgullo 3. El llanto Pedro Martín-Calero.

En esta interesante película de terror psicológico, o de terror travestido, o de terror cotidiano, el orgullo entendido por amor propio y autoestima está en su director y en su guionista. Isabel Peña y Pedro Martín-Calero pueden estar orgullosos de  haber hecho un film que trata el tema de los abusos y el maltrato desde una perspectiva absolutamente original. El llanto es una película de capas: la más superficial es la de una historia de terror y miedo a algo desconocido, algo que no se ve, pero está ahí. Algo que solo un dispositivo puede revelar: un móvil, un ordenador, una cámara. Lo invisible se hace visible, el miedo en forma de fantasma acechante. Lo que une a las tres protagonistas a través del tiempo y en dos ciudades distintas, es el llanto que escuchan, un llanto de mujer que parece venir de un edificio blanco, de un apartamento abandonado, el mismo en Madrid en nuestros días que en La Plata en Argentina hace veinte años. En esa moderna casa encantada y del terror se esconde un terrible secreto que afecta las vidas de Andrea en el Madrid del 2023 y de Camila y Marie en La Plata de hace veinte años. Aun hay otro motivo de orgullo, ajeno al argumento. El llanto, cine de género en todos los sentidos, participó en la sección oficial de San Sebastián ante la suspicacia de algunos críticos. Era una apuesta del festival que salió bien: Pedro Martín-Calero ganó ex aequo la Concha de Plata al Mejor Director. Todo un orgullo.


Orgullo 4. Rita, de Paz Vega

¿Quién es la persona motivo de orgullo en esta  interesante opera prima? ¿Mari, la madre que soporta calladamente un continuo maltrato; Rita, la niña de siete años que todo lo ve y todo lo entiende; o Paz Vega, la actriz que ha demostrado ser una sólida y muy segura directora? Puede que las tres y por distintas razones. En realidad Mari, la madre sufre más de falta de orgullo, aunque para su hija es alguien a defender, querer y no olvidar. Rita es una niña de siete años de grandes ojos que ve como su madre se va consumiendo, se va apagando sumida en la tristeza y la desesperación que le provoca un marido que no solo no la entiende, tampoco la quiere. La violencia de género tiene muchas caras. Los hijos son una de ellas. Aunque Mari intenta que Rita y su hermano Lolo tengan una infancia feliz, es prácticamente imposible lograrlo con un marido siempre enfadado, exigente y nada respetuoso con ella.  A pesar de todo, Rita es una niña alegre y protectora, su madre está orgullosa de ella. También su padre, porque José Manuel, un taxista al que lo único que le interesa es el futbol, en realidad quiere a sus hijos. Todo pasa en un barrio popular de una Sevilla calurosa y asfixiante en el verano de 1984, durante la celebración de la Eurocopa de futbol. Un barrio parecido al de la propia Paz Vega que ha reflejado en la cinta espacios, situaciones y personajes de su infancia, dejando claro siempre que esta no es una historia autobiográfica. Con estas premisas, era muy fácil caer en una simple denuncia social. Pero Paz Vega, y por eso debe estar muy orgullosa, ha sabido trascender el melodrama y el neorrealismo que late sobre la película, para hacer un film, sobrio y luminoso, feliz y al mismo tiempo aterrador que deja fuera de campo la violencia explicita y precisamente por eso la hace aun más presente.

EL RINCÓN DE LA RAREZA

Historia de pastores, Jaime Puertas

Recupero el texto que escribí en abril después del D’A Film Festival para llamar la atención sobre una película que se estrena esta semana aunque no sé en qué cines: Historia de pastores: “Historia de pastores pasa en un futuro cercano, el 2027, en el campo granadino que se ha quedado sin agua y donde los cortijos se han convertido en ruinas arqueológicas. Hay un misterio, una extraña piedra caída del cielo, una excavación de un poblado neolítico, una atípica estudiante de geología que busca un cortijo perdido. Y hay dos pastores, uno, José, sufre una extraña erupción cutánea; el otro, Jonás, es el heredero de una saga de pastores que han visto un ángel. Todo pasa en un contexto de cotidianidad pueblerina, de vidas rutinarias, de cielos ardientes y ovejas de cristal. Si son capaces de imaginar todo esto en una película que cuenta cuentos y tiene como estrellas drones que vigilan permanentemente desde el cielo, se harán una idea de lo que es este film inclasificable, lleno de imágenes impactantes, donde la rareza empieza con una becaria de pelo blanco y arrugas y sigue con un hombre iluminado mientras otro hombre atraviesa, literalmente, al otro lado de la realidad. Lo raro en lo más cercano.”

El regalo de esta semana es una mujer orgullosa en el mejor  sentido de la palabra.



 

sábado, 19 de octubre de 2024

QUERER

 

Querer 1º definición. Amar, tener cariño, voluntad o inclinación a alguien o algo.

Querer 2º definición. Tener voluntad o determinación de ejecutar algo. 

Con permiso de Almodóvar, dos títulos destacan en los estrenos de esta semana. Hablo de Títulos, no de Películas, porque uno es un film inclasificable y el otro una serie: Here, un hombre bueno, de Bas Devos, Querer, de Alauda Ruiz de Azúa. Los dos hablan de querer: la película según la primera definición, la serie se ajusta a la segunda definición. También la película de Almodóvar habla de querer, combinando las dos definiciones: amor y voluntad.

 


Here, un hombre bueno, Bas Devos

Me sabe muy mal que los posibles y necesarios espectadores de esta película no puedan pasar por la experiencia que pasé yo. Me sabe mal, porque a estas alturas, todas las críticas que han salido se deshacen en elogios para este film. Y mi propio texto contribuye a dificultar la hermosa sensación de ver Here, un hombre bueno por primera vez y sin ninguna información. Tan solo que era un film belga, dirigido por Bas Devos al que no conocía de nada. La película empieza en una obra en construcción en una ciudad que es Bruselas. Vemos y oímos, los materiales que poco a poco le van dando cuerpo a un edificio de metal. Hay trabajadores en la obra. Los vemos trabajando, comiendo y charlando sin saber bien lo que dicen. Poco después se separan. Empiezan las vacaciones. En ese momento nos quedamos con uno de ellos, un hombre joven, tranquilo, sereno. Cuando llega a su casa, decide vaciar su nevera porque se marcha de vacaciones. Con todo lo que tiene hará una sopa que repartirá entre sus amigos y conocidos. En paralelo conocemos a una joven bióloga de origen chino que estudia en un laboratorio las propiedades del musgo. Estos son los dos protagonistas de una historia que podía ser de amor, que es de amor, de amor a la naturaleza, a lo que no se ve, a lo cotidiano. Un film de emociones y sensaciones, de respiraciones y silencios, donde lo más pequeño alberga un mundo. Un bosque lleno de verdes, una amistad que se alimenta de la misma clorofila que las hojas y el musgo. Es preciosa. Hace unas semanas hablaba de las películas de San Sebastián en las que no pasa Nada, pero son ellas mismas Nada. En Here, un hombre bueno tampoco pasa nada, pero el film está lleno de algo maravilloso y que raramente se encuentra: sentido y sensibilidad.

(En Filmin se puede ver la primera película de este director, Violet, y he visto que anuncian que Here, un hombre bueno estará disponible el 22 de noviembre. Si no la ven en sus cines, apúntense esta fecha por favor).

 


Querer, Alauda Ruiz de Azúa, Movistar+ 4 capítulos

Tengo un recuerdo muy claro de una conversación oída en una peluquería cuando yo debía tener doce años y llevaba poco tiempo en España. Dos señoras mayores, debían tener 40 años pero a mí me parecían mayores, hablaban de sus relaciones conyugales con los esposos. Las dos afirmaban que eran una tortura que soportaban con paciencia y resignación porque era lo que les tocaba hacer. En ese momento no entendí a que se referían, pero la conversación no se me olvida. Más tarde, entendí que querían decir aquellas dos amas de casa que se confesaban en la peluquería cuando comprobé cuántas mujeres casadas (no tanto de mi generación, pero sí de generaciones un poco mayores) vivían el sexo en el matrimonio como un castigo divino. Todo esto viene a cuento de la serie Querer, de la directora de Cinco lobitos. A raíz de la famosa Ley del Sí es Sí, el consentimiento en las relaciones se ha abierto camino en algunos ámbitos inesperados: por ejemplo en el matrimonio. Es lo que cuenta esta serie. Miren, ama de casa con dos hijos mayores, decide denunciar a su marido por violación continuada durante 30 años. El terremoto emocional y social que desencadena esta denuncia, será enorme y durará varios años. Precisamente por su complejidad esta historia pedía una serie y no una película. Hacía falta tiempo para desarrollar los personajes, para asimilar un conflicto que dura varios años y provoca grandes cambios. Alauda y sus guionistas, Julia de Paz y Eduard Sola, no quieren retratar a un monstruo y una víctima. Todo se mueve en un terreno lleno de grises y son esos grises los que hacen que los hijos basculen y duden como bascula y duda la sociedad. Que todo pase en el Bilbao de ahora mismo, donde el marido, un gran Pedro Casablanc, pertenece a la elite económica y política de la ciudad, y Miren, su mujer, viene de la margen izquierda de la ría, de un barrio popular, contribuye a acentuar las relaciones de poder que se establecen entre ellos. La protagonista es Miren, interpretada con gran sobriedad por Nagore Aranburu, pero en realidad Querer es un retrato a cuatro voces, en la que los hijos, Aitor el mayor, proyecto de marido como su padre y Jon, delicado y frágil como su madre, son los otros puntos de vista que completan el relato de una mujer que ha dicho ¡Basta¡

 


La habitación de al lado, Pedro Almodóvar

Supongo que no puedo dejar de decir algo del último film de Almodóvar, La habitación de al lado. Lo primero es que no soy capaz de imaginármelo con actrices españolas. Lo segundo es, que de las dos partes en las que se divide la película, me quedo sin ninguna duda con la segunda, más sobria, mas callada. La tercera es que me sobran los flashbacks que cuenta el personaje de Tilda, me sacan de la historia de ellas dos. Lo cuarto es que es muy bonita, el trabajo de arte y de localizaciones, así como la fotografía, son exquisitos y una obra en sí mismos (descubrir las referencias culturales es un pasatiempo adicional que Almodóvar siempre proporciona). La quinta es que la música de Alberto Iglesias me parece excesivamente subrayadora Y la sexta es que es una película muy valiente: por tratar como trata el tema de la eutanasia, por ser la primera en la que Almodóvar se atreve a rodar en inglés, por ser una película que trata a los espectadores como adultos. 

El regalo de esta semana son una florecitas que le habrían encantado al hombre bueno, seguro le gustan a Miren y en cierto modo representan a las dos amigas de Almodóvar.



 

 

viernes, 11 de octubre de 2024

INFILTRADA(S)

 

Infiltrado/da. Persona introducida subrepticiamente en un grupo adversario, en territorio enemigo.( de los diccionarios)

Infiltrados hay muchos en el cine y en las series; infiltradas hay menos. Hay infiltrados famosos, hay infiltradas desconocidas. Todas las infiltrada(o)s corren peligro. Si son descubiertos su vida y su tapadera se acaba. Violentamente.

Esta semana me he encontrado con tres tipos de infiltradas (todas mujeres o de género femenino), tres personajes que se ven obligados a vivir otra vida, por razones políticas, por razones fantásticas, o por razones absurdas. Las tres pelis me gustan y creo que merecen un poco de atención.

 


Infiltrada 1: Infiltrada en ETA. La infiltrada, Arantxa Echevarría

La infiltrada es la nueva película de Arantxa Echevarría, una directora muy especial, con una filmografía ecléctica y diversa (no dispersa) en la que conviven melodrama, comedia y thriller. La infiltrada pertenece a este último grupo. Aunque más que un thriller político, es el retrato de una soledad absoluta, de un desamparo emocional. En una de sus mejores interpretaciones Carolina Yuste da vida a Arantxa, una joven policía que recién salida de la Academia con 22 años, es reclutada para que se infiltre en ETA. Seis años le costó a la falsa Arantxa ser aceptada por la cúpula de la banda. Seis de los ocho años que pasó con ellos siendo otra persona, viviendo otra vida. Cuando al final consiguió ser aceptada, su trabajo fue decisivo para la caída del Comando Guipúzcoa y para desenmascarar la supuesta tregua del 1998. Basada en un personaje real, una joven policía nacional que actualmente vive fuera de España, el film está centrado en el personaje de Arantxa y en cómo es instrumentalizada por dos entornos profundamente machistas: la policía y ETA. En ese contexto, donde su único contacto con el mundo es un duro comisario, Arantxa sobrevive en una tensión continua. Echevarría nunca la pierde, ni siquiera cuando cambia el punto de vista al grupo de apoyo que la sigue durante esos ocho largos años, entre 1992 y 2000. La infiltrada es un gran thriller muy bien rodado; pero sobre todas las cosas, es un film sobre la memoria de hechos muy cercanos todavía, espinosos, dolorosos, de los que es difícil hablar. Reconociendo a esta mujer, la primera infiltrada en ETA, mucho antes que otros más conocidos, Arantxa Echevarría ha encontrado la manera de hacerlo. Ya solo por eso, podemos hablar de una gran película.

 


Infiltrada 2: En su propio cuerpo. La sustancia, Coralie Fargeat

Quizás alguien se sorprenda de que coloque esta película de terror gore, orgia de despropósitos, entre las películas de infiltradas. Pero para mí es más que evidente que estamos ante un fenómeno de infiltrada bajo la apariencia de eso que se llama doppelganger o simplemente historias del doble. La sustancia es una película de muchas capas, muchas infiltraciones podíamos decir, el film habla de la soledad, de la tiranía de la belleza eterna, la sexualización de las figuras televisivas, del abuso de poder. Aunque la más importante es el miedo a envejecer materializado en la sustancia del título, una extraña pócima que permite que de tu cuerpo salga un yo que eres tú, pero mucho más joven. A lo mejor teníamos que hablar de extracción y no de infiltración, pero me gusta pensar en esta doble, joven y arrogante, como una infiltrada en la vida de su contenedor. A ver si me explico. Elisabeth Sparkle es una mujer triunfadora, hermosa, rica, famosa, es la estrella de un programa de televisión. Pero hay un pero importante, aunque conserva su atractivo, Elisabeth tiene más de 50 años y los productores del programa quieren sangre joven, mejor dicho, carne joven. Ahí entra en juego la dichosa substancia que ofrece ser más joven, más hermosa, más perfecta, igual a ti, pero mejor. Elisabeth cae en la tentación y tras una terrible y dolorosa mutación renace como Sue, es ella pero es otra.  La Elisabeth de cincuenta años la encarna una Demi Moore espectacular en su belleza, en su seguridad, en los enormes riesgos que corre al meterse en la piel de una mujer que está pasando por lo que casi todas las actrices pasan en un momento determinado: la aparición de la segunda mujer. Esa segunda mujer que empieza a surgir cuando la primera está a punto de perderse, y que Caroline Fargeat ha llevado hasta el extremo fantástico de recrear en una Elisabeth más joven con los rasgos de Margaret Qualley. Pero vuelve a haber un pero, usar la sustancia tiene sus riesgos y sus reglas. Como en el caso del encantador Gizmo, si no se respetan las reglas corremos el peligro de que se convierta en un Gremlin. Las dos Elisabeth no recuerdan a Gizmo y los Gremlins y lo que les pasa… mejor vean la película para saberlo.

 


Infiltrada 3: En una isla perdida. Robot salvaje, Chris Sanders

No estoy segura que en el caso de Roz lo adecuado sea hablar de infiltrada. Si, quizás sí, Roz es una infiltrada de metal en un mundo de naturaleza. Es un robot en una isla llena de animales, plantas y ríos. En realidad más que Robot salvaje habría que llamarla Robot Crusoe, porque como el famoso naufrago, Roz deberá aprender a vivir en un mundo que no conoce. Ros es una robot muy espabilada y con muchos recursos, capaz de programarse para entender el lenguaje de esos seres peludos y miedosos que la rodean por todas partes. Una vez que consigue entenderlos la vida para Roz parece que será más fácil. Solo lo parece, porque como buena infiltrada involuntaria -Roz ha caído por error en esa isla-, Roz deberá hacerse pasar por lo que no es: la mama de un pequeño ganso. Esa es su tapadera, una tapadera tan profunda que le produce un cruce emocional. Ser mama de Brightbill es una tarea que emprende primero como un deber (está programada para cumplir los deseos de sus dueños), pero poco a poco se va convirtiendo en algo más importante para ella. Como no podía faltar, Roz tiene un amigo, en la figura del zorro Fink, un astuto y solitario animal que al lado de Roz también cambia su naturaleza. La historia de Robot salvaje es muy ingenua, muy elemental, muy fácil si se quiere: entre Fink y Roz, acaban con las luchas internas de los animales en la selva y consiguen que todos vivan en paz entre ellos. Una utopía bonita y feliz para contar a los niños: y vivieron felices…. No importa esta posible carga de azúcar, el guión es tan bueno (todo encaja, todo es verosímil, todo funciona) la realización tan bonita y Roz tan adorable, que dejamos de lado cualquier reticencia sobre la simplicidad del mensaje. Robot salvaje haría un gran programa doble con Robot dreams. Un poco de esperanza en que convivir con nuestros amigos de metal no será el desastre que podemos temer cuando la IA acabe por controlar nuestras vidas. Hay una frase en esta película que me parece perfecta para resumir esta entrada. A veces para sobrevivir, debemos convertirnos en más que aquello para lo que fuimos programados.

El regalo de esta semana es una posible infiltrada en otro cuadro.



 

sábado, 5 de octubre de 2024

DESTELLOS


Se estrenan esta semana dos películas de las que he visto en el Festival de San Sebastián. Los destellos de Pilar Palomero le permitió ganar a su protagonista Patricia López Arnaiz la Concha de Plata a la Mejor Interpretación; Los domingos mueren más personas, del argentino Iar Said, fue una de las sorpresas de Horizontes Latinos. Las dos tratan del tema central del festival: acompañar a los que se van, pero una lo hace desde la ternura y la emoción y la otra lo hace desde la ironía y el humor negro.

 


Los destellos, Pilar Palomero

“Destello: Resplandor vivo y efímero, ráfaga de luz que se enciende y amengua o apaga casi instantáneamente.” (de los diccionarios)

Hay películas luminosas, hay películas oscuras. Hay películas olvidables pero que tienen un momento especial, hay películas memorables que sin embargo no tienen ningún momento único. Un destello es algo que surge de repente, ilumina el cielo, o la película, y desaparece.

En Los destellos de Pilar Palomero hay varios de estos momentos. Puntos de luz en una historia profundamente triste, cercana, reconocible. Un momento en concreto se me ha quedado en la memoria: Isabel, la madre, ayudando a Ramón, su ex marido enfermo, a ponerse los calcetines. En esa secuencia comprendemos que Isabel va a estar al lado de Ramón a pesar de lo que pudo pasar entre ellos. La humanidad aflora sobre el resquemor. Los destellos es una de las películas que en San Sebastián hablaban de la muerte, de acompañar a alguien que muere. Basado en un cuento de la escritora vasca Eider  Rodríguez, publicado en el 2019 y quizás escrito mucho antes, Pilar Palomero ha sabido conectar esta triste y bonita historia con la preocupación latente en la sociedad de estar cerca de los que acaban su vida. Isabel, interpretada por Patricia López Arnaiz, transita en el film de la dureza y la indiferencia hacía la comprensión y la ternura cuando ve la fragilidad de Ramón, un inmenso Antonio de la Torre.  El puente entre ambos, el auténtico destello del film y de la historia, es su hija Madalen, Marina Guerola, una adolescente que en cierto modo también hace de puente entre la tercera película de Pilar Palomero y sus dos anteriores trabajos. Si en Las niñas, Pilar  recreaba su infancia en una ciudad de provincias y en La maternal se acercaba a las madres adolescentes, con este film adulto y sensible, Palomero realiza su mejor trabajo hasta ahora. Un destello sin duda en su filmografía, un resplandor en la mirada de una Patricia que se va iluminando por dentro a medida que se abre a la armonía de la mano de su hija y la complicidad de su pareja. Los destellos brilla como brillan los paisajes físicos donde se inscribe este paisaje emocional. Horta de San Juan  en la Terra Alta es el escenario perfecto para captar los efímeros reflejos de la luz entre las hojas.

 


Los domingos mueren más personas, Iar Said

Este título tiene algo de inquietante. Los domingos no tienen buena prensa. Suele ser un día como vacío, sin objetivos, gris. Yo siempre intento adjetivar los domingos con algo  bonito, pero reconozco que los domingos no son mi día preferido. Por eso me gustaba este título antes de ver la película del director argentino Iar Said. Luego, tras verla, me di cuenta de que lo que me había gustado era el tono absurdo y distanciado de un film que habla de la visión de la muerte en una familia judía sin darle importancia, sin  enfatizar nada, casi como un Kaurismaki porteño. El protagonista, el propio Iar Said con toda su inmensa humanidad, es un homosexual de casi cuarenta años que empieza la película volviendo a Buenos Aires para el entierro de un tío suyo, y se encuentra con que su madre quiere desconectar a su padre del respirador artificial y dejarlo morir. Elemento importante de la historia es el contexto judío de David y la familia, en ese sentido, Los domingos… es casi un documental de los ritos  y costumbres judías respecto a la muerte. Pero el humor y la ironía distanciada lo presiden todo. David hace años que no vive en Argentina y no entiende lo que está pasando en ese país en permanente crisis económica. Intenta conectar con desconocidos para tener algo de sexo, sin gran éxito y sobre todo, quiere evitar encontrarse frente a su padre. Me doy cuenta de que la historia contada así suena terrible, pero la verdad es que la película es divertida, casi digna de Rafael Azcona. Pensando en ella después de ver la reivindicación del cine argentino, me di cuenta de que, sin quererlo, Said ha hecho un film metafórico de la situación del cine argentino: David son los cineastas, la madre es Milei y el padre a punto de ser desconectado, el cine argentino. No es para reírse.  

El regalo de esta semana es un cuadro lleno de destellos