sábado, 31 de diciembre de 2016

FUTURO


Acabo de leer un libro precioso. Se llama El bosque infinito y es de Annie Proulx, la autora de Brokeback Mountain. Es una historia de Estados Unidos y Canadá desde el año 1693 hasta ahora mismo contada a través de dos familias vinculadas a los bosques y la madera. Pero más que historia de Estados Unidos, debería decir que es la historia de la destrucción de un mundo (entendiendo por mundo, naturaleza y hombres) para construir una nación. Es terrible y aleccionador ver la capacidad de devorar los bosques con el único objetivo de ganar dinero y amasar grandes fortunas. Debo decir que leer este libro me ha hecho comprender la figura de Donald Trump, su incultura, su salvaje desprecio al entorno, su negacionismo respecto a la realidad actual. Hay una frase en el libro que me parece resume este personaje. La dice un alemán que a mediados del siglo XIX llega a los bosques  de Michigan: “los americanos solo tienen noción de tres años: el año pasado, el que estamos y el año próximo”. El resto, el antes del año pasado, la historia, el patrimonio, la experiencia y el después del año que viene, la herencia que dejaran a sus hijos, el futuro del planeta, no les importa nada. NADA.

No todos los americanos son así ni mucho menos, por suerte. Pero si lo es su inmediato presidente. Y si lo son muchos de los que le han votado. Y si quieren entender porque le han votado, no basta con leer el libro de Proulx, una película que se estrena este viernes lo explica bastante bien. Se titula Comanchería  y está dirigida por David Mackenzie. Comanchería es un western crepuscular y contemporáneo que parece un remake de Tierra de audaces (1939) de Henry King. Allí los dos hermanos Jesse y Frank James se dedicaban a robar bancos en venganza contra la compañía del ferrocarril que los había desposeído de sus tierras. En Comanchería, los hermanos Tanner y Toby Howard se dedican a robar los bancos que les han arrebatado sus tierras por no poder pagar las hipotecas y los prestamos. El paisaje es parecido en las dos películas: pueblos polvorientos y semi abandonados, granjas ruinosas, gentes empobrecidas y sin esperanza. Este ha sido el caldo de cultivo de muchos de los votantes de Trump que se han creído que el rubicundo magnate les iba a devolver la grandeza perdida. Una grandeza conseguida a fuerza de destruir el país sobre explotándolo sin control. Comanchería es un film de aventuras del siglo XXI, romántico y desencantado con dos héroes muy distintos: Tanner sabe que no tiene lugar en ese nuevo orden que ha surgido de la crisis y acaba como el Humphrey Bogart de El último refugio, perdido en las montañas; Toby, en cambio, consigue triunfar gracias al sacrificio de su hermano y acaba explotando la tierra sacando petróleo de ella. El petróleo  y el carbón que Trump en su estrecha visión de un año antes y un año después, considera indispensable para la economía. El futuro ¿a quién le importa?

sábado, 24 de diciembre de 2016

LIBROS DE AMIGOS

Esta semana de pocos estrenos me centro en libros, de cine y de no cine, que me han gustado y están escritos por amigos.


Un monstruo viene a verme
Las películas se disfrutan viéndolas. En el cine en primer lugar, en casa cuando llegan a las plataformas o al DVD. Pero hay otra manera de disfrutarlas. Los libros que hablan de ellas. Uno de los más bonitos de este año es el que Desirée de Fez escribió sobre Un monstruo viene a verme de J.A. Bayona. El libro es un precioso objeto donde se abren muchas puertas desconocidas para saber cómo se hizo y que había detrás de su historia y su producción.  Entrevistas, material gráfico inédito y el guión escrito por el novelista Patrick Ness completan este precioso objeto que permite revivir  “…ese momento en el que tu mundo se vuelve del revés y tienes que encontrar una salida.” (J.A. Bayona)
Un monstruo viene a verme. Desirée de Fez, Norma Editorial. 2016.



Sangre en los estantes
El título es tan sugerente que no queda más remedio que comprar el libro y leerlo para descubrir que no estamos ante una novela de Agatha Christie o de Manuel Vázquez Montalbán, sino ante una narración lúcida, divertida, inteligente y cercana de la novela negra y criminal a través de la mirada de un librero, Paco Camarasa, y una librería llena de estantes donde la sangre es negra de tinta, la añorada Negra y Criminal de la Barceloneta. Paco, como buen librero, ordena sus autores por orden alfabético, pero permitiéndose licencias y digresiones que le llevan a unir algunos de ellos en una sola entrada. Porque este es un diccionario, especial y negro, sobre un género que ha pasado de ser menor a ser alta literatura sin perder en el camino nada de su fuerza. Paco Camarasa  afirma en la L de lectura y L de libros y L de lectores y L de librero: “Creo que soy un buen librero porque he tenido la inmensa suerte de tener pocos pero buenos clientes que me han dado pistas, que me han transmitido su pasión por la lectura.” Esa pasión es la que él ahora nos contagia con Sangre en los estantes.
Sangre en los estantes. Paco Camarasa, Editorial Destino, 2016.



Historias de la desaparición. El cine desde Franz Kafka, Jacques Tourneur y David Lynch.
Este es un libro especializado. Es de los que se disfrutan desde la cinefilia y se aprecian desde la lectura. Se puede leer como un ensayo de suspense. El que nace de ese fuera de campo que implica la desaparición de un personaje en el cuadro de la pantalla. Desde La mujer pantera de Tourneur a Inland Empire de Lynch, el fuera de campo implica un misterio que Santiago Fillol llena con sus ideas y su teoría: “Una historia del fuera de campo es una historia de la invisibilidad que cada época del cine forjó y gestionó…El fuera de campo delata que entendía por invisible o por irrepresentable, o por alusivo, o por marginal, o por inconcebible, cada época del cine. Esa invisibilidad que observa el cuadro cinematográfico más allá de él, es también parte activa del imaginario de la historia del cine.” Fuera de campo, un espacio a descubrir en la pantalla.
Historias de la desaparición. Santiago Fillol. Shangrila. 2016.



Alló que va pasar a Cardós/Todo lo que sucedió en el valle
Esta es una novela. Una novela que me encantaría ver convertida en película. O en serie. Es una novela inesperada, insólita. Sucede en el año 1965 en un espacio tan poco habitual como los valles y montañas del Pirineo Catalán en la época en que se construyeron los grandes embalses del franquismo. Un crimen misterioso, el de un guardia civil que aparece muerto una noche de invierno, es el motor que pone en marcha una narración que se abre en distintas direcciones: la de una historia de amor imposible; la investigación periodística de la enorme obra hidroeléctrica que horadó y transformó los valles del Pirineo; la presencia de los hombres que vinieron del sur para hacer realidad esos sueños de grandeza franquista, y las ancestrales costumbres de pueblos encerrados en sus tradiciones. Ramon Solsona construye su propia obra hidráulica con los elementos narrativos que le dan un reportaje de una periodista, los testimonios en primera persona que vivieron esa época, el recuerdo de una profunda historia de amor y la corrupción que latía por debajo de esas obras inmensas. Allò que va pasar a Cardós es una novela negra, una novela romántica, una novela histórica. Con un añadido que la hace aun más atractiva: conserva el idioma de cada uno de los personajes, pasando sin problemas del castellano al catalán. Si pueden, léanla en su versión original. Es mucho más rica que traducida.
Allò que va passar a Cardós. Ramon Solsona. Proa, 2016.



Anochece en los parques
Ganadora del Premio Jaén de Narrativa Juvenil, 2016, la nueva novela de la guionista Ángela Armero es una propuesta “adulta” para la gente joven. Una chica de dieciseis años y un chico de diecinueve, en cierto modo marginados de una sociedad de consumo y normas sociales muy establecidas, cruzan sus vidas en una biblioteca. Ese es el punto de partida de una doble narración, la de Laura y la de Alexei que empieza en el parque del Retiro de Madrid y acaba en el Puente Carlos de Praga. “Quizá el amor sea encontrar esa persona que te permite mostrar al niño asustado que llevas dentro y que te abraza y te acuna y te convence de que todo irá bien.” Una historia de amor de ahora mismo que se lee como una película.
Anochece en los parques, Ángela Armero, Montena, Random House Mondadori, 2016

sábado, 17 de diciembre de 2016

LA COMUNA



La comuna
Hay mas distancia entre los años setenta del siglo pasado y ahora, que entre ahora, y por ejemplo, los años treinta del siglo XX. No es una perogrullada. Es verdad. Entre populismos de todos los colores (acabaremos por aborrecer la palabra y sus significados), y los moralismos que impone lo políticamente correcto, el mundo está pasando por uno de sus momentos más negros en lo que atañe al respeto individual de las personas. Por eso La comuna, la última película de Thomas Vinterberg parece una historia casi prehistórica. El film se ambienta a mediados de los años setenta, años en los que floreció un forma de vida en muchos lugares (incluida la franquista España) basada en la idea de comunidad. Hay un libro de José María Carandell, Las comunas, alternativa a las familias, publicado en 1972, donde esta experiencia  se cuenta, se analiza y se plantea. Sería bueno recuperarlo ahora para entender lo que sucede en este film. La comuna cuenta la reunión de una serie de personajes adultos y algún niño, que deciden vivir juntos, compartirlo todo y responsabilizarse unos de otros. Y hacerlo en libertad, con lo que eso significa de renuncia a muchas cosas, entre otras a la intimidad. Pero hay otro tipo de renuncia más difícil de aceptar. No la de la exclusividad sexual, algo que se puede entender perfectamente en una época de gran promiscuidad como la de ahora mismo, sino la de la exclusividad sentimental. Querer a dos personas a la vez. Compartir la vida sentimental exige mucha más generosidad que compartir la vida sexual. La película lo cuenta muy bien. Y ese es su punto fuerte. Ese y dejar claro que la vida en comuna ya no es posible en la actualidad.
Nota 1
No querría que con estas palabras pareciera que añoro la vida en comuna. Las comunas, como casi todas, o todas, las utopías, acabaron mal. No funcionaban y se encontraron con muchos problemas, especialmente los niños que se criaron en comunas, como el propio Vinterberg. Pero no está mal recordar de vez en cuando lo que pudieron ser.
Nota 2
Hay que agradecerle a Vinterberg que su película no sea ni un panegírico ni un film nostálgico del paraíso perdido. La comuna es prosaica, cotidiana, rutinaria e incluso con demasiadas reglas. Es una de las cosas que me gustan del film. A diferencia de Los Idiotas, de Lars Von Trier, donde también se hablaba de una comuna, ésta es tan burguesa como en realidad debían ser las comunas en Dinamarca. En España, las que hubo, tenían una connotación un tanto más rebelde. Eran los setenta.



(si se preguntan el por qué de este león de Ramon en esta entrada, tendrán que ver la película para responderse)
Falling
Cualquier película con Emma Suarez dentro me gusta más. Pero hay algunas, La propera pell, por ejemplo, que me gustan también por otras muchas cosas. Hay otras, Las furias, por ejemplo, que me gustan menos también por otras muchas cosas. Y luego hay películas que me gustan fundamentalmente porque está ella. Es el caso de Falling de Ana Rodríguez Rosell, un film de cámara, un duelo entre dos personajes. El de Emma, Alma en la ficción, y el de Birol Ünel, Aslan en la ficción. Alma y Aslan se encuentran en un espacio de sueño (o pesadilla) cerca del mar. Y viven 24 horas en las que intentan cambiarlo todo. Al menos él. No era fácil para ninguna actriz enfrentarse a la cara torturada y marcada del actor alemán que se hizo famoso en el film Contra la pared. Y menos hablando en inglés, y menos sin tener redes salvadoras donde apoyarse. Pero Emma sale indemne de este reto. Ella justifica ver esta película anómala en el cine español: por su duración, 73 minutos, por su teatralidad implícita, por su romanticismo.

Recupero dos apuntes de la semana pasada de películas que se estrenan ésta:

El tesoro. Si esta película fuera americana acabaría mal; si fuera inglesa, sería más cínica; si fuera española sería berlanguiana. Por suerte es una película rumana y eso implica que sea inesperada en su planteamiento y en su resolución: acaba bien, es tierna y el humor es muy sutil.

El faro de las orcas. Documental, biopic, historia de amor, naturaleza y silencio. El del niño autista, el de las orcas que cantan solo para ellas. Y una mujer y un hombre dibujados en el paisaje de una Patagonia inesperada.




viernes, 9 de diciembre de 2016

PATERSON, MARÍA Y .. YO


(¿será un poeta el conductor de este autobús barcelonés?)
Paterson
Jim Jarmusch no ha dejado de hacer cine nunca. Cortos, documentales,  ficciones.  Hace un par de semanas se estrenó su documental sobre Iggy Pop Gimme Danger. Y ahora nos llega este Paterson magnífico que nos devuelve al mejor Jarmusch, el de Extraños en el paraíso, el de Dead Man. Treinta años después de la primera y veinte mas tarde de la segunda, Jarmusch vuelve a contar una historia de tiempo muerto. Y de creación. De tiempo de creación. Paterson es una ciudad, Paterson es un hombre, Paterson es una forma de vivir. El Paterson hombre vive en la Paterson ciudad y ejerce de Paterson forma de vida. ¿Qué es esta forma de vida? Vivir y hacer. Simplemente. Como los extraños en el paraíso o el hombre muerto que viajaba por el rio. Paterson, el personaje, es un conductor de autobús con una rutina perfectamente establecida. Cada día hace lo mismo. O no. Porque cada día Paterson escribe en un cuaderno poemas inesperados y  cada día Paterson escucha conversaciones distintas en ese autobús que conduce por la ciudad y cada día Paterson se sorprende al llegar a su casa y descubrir el nuevo invento de su hiperactiva esposa. Cada día es igual pero cada día es distinto. Y cuando llega el sábado, la rutina cambia radicalmente y la vida da un giro. Pero Paterson está preparado para ese giro. Porque él hace (escribe) por el gusto de hacerlo, para sí mismo, no por la gloria o el dinero. Por eso sigue adelante. Mientras que su mujer inventa para triunfar y para ganar dinero y nunca lo consigue, él lo hace para sentirse bien. Un cuaderno, un lápiz, unos versos y la conversación escuchada. No hace falta más. Y si para tenerlo tiene que pasear a un odioso perro, lo pasea. No importa.  La verdad es que me he sentido muy reconfortada con este Paterson. Yo escribo en este blog porque me apetece, porque quiero contar lo que pienso de las películas y de la vida. Me gusta saber que me leen, cada vez que encuentro a alguien que me comenta que los domingos lee mi blog siento una extraña felicidad. Pero, como Paterson, no lo hago para la posteridad o para ganar dinero, lo hago porque me ayuda a vivir. Paterson conduce un autobús como trabajo y lo hace bien y obtiene de ese trabajo una fuente de inspiración. Yo escribo de cine, hablo de cine, vivo del cine y quiero creer que lo hago lo mejor que sé sacando de ese cine inspiración para seguir adelante. Me encanta Paterson.


(esta no es Bárbara Lennie, es Ruth, pero podría ser María)

María (y los demás)
También me encanta María. María también escribe. María también vive una rutina que es cada día distinta. Sobre todo desde el momento que su padre decide cambiar de rutina. María es Bárbara Lennie en estado de gracia. Hay en esta película de Nely Reguera una extraña felicidad. Y eso que María está siempre enfadada. Pero es un enfado feliz, de crecimiento, de asumir que los cambios son buenos aunque no lo parezca. María vive en A Coruña, y la ciudad, el paisaje, el mar, forman parte de su vida. María vive entre las letras, trabaja en una editorial y sabe muy bien lo difícil que es escribir. Tiene una novela a punto de acabar, solo le falta el final. Y ese final es lo que encontrará cuando su rutina de un salto. Cómico, inesperado, doloroso. Todo junto. Porque la vida no es en blanco o negro; la vida está en el blanco de un vestido de novia y el negro de una noche solitaria, pero en medio hay colores, muchos colores. Y comidas, y cigarrillos y…

María y Paterson hacen una buena pareja. ¡Un gran programa doble!


3
Pequeños apuntes sin importancia de películas estrenadas o por estrenar

1898, Los últimos de Filipinas. Cine bélico, cine de aventuras, cine antiguo pero absolutamente contemporáneo. Una rara avis en el cine español. La patria no siempre es lo que parece. Y los actores tampoco. Espectacular y recomendable. Sin prejuicios por favor.

Animales nocturnos, Tom Ford empieza la película con una imagen del horror y la distorsión, un fraude. Y sigue con otro fraude, el de la mujer que ha desperdiciado su vida. Frío, seco, moderno, inútil. Una venganza trazada con palabras.

El editor de libros. ¿Quién es el auténtico autor de un libro? ¿Qué papel juega un buen editor? A estas preguntas contesta este film que deja la duda de si Tom Wolfe realmente merecía ser Tom Wolfe. La verdad es que Max Perkins a lo mejor podía habérselo ahorrado.

El faro de las orcas. Documental, biopic, historia de amor, naturaleza y silencio. El del niño autista, el de las orcas que cantan solo para ellas. Y una mujer y un hombre dibujados en el paisaje de una Patagonia inesperada.

Hasta el último hombre.  La guerra es sucia, sangrienta, dura. Pero en ella hay héroes que la redimen y directores (Mel Gibson) que la convierten en historia sagrada. Fuller en las imágenes, pero no en el mensaje. Prefiero a Fuller.

El tesoro. Si esta película fuera americana acabaría mal; si fuera inglesa, sería más cínica; si fuera española sería berlanguiana. Por suerte es una película rumana y eso implica que sea inesperada en su planteamiento y en su resolución: acaba bien, es tierna y el humor es muy sutil.


sábado, 3 de diciembre de 2016

LA DONCELLA


( quiero pensar que este cuadro de Ramon le gustaría a Park Chan-wook)

Ayer fui al cine. No, no es una broma. Ayer fui a una sala de cine a ver una película un viernes a las siete de la tarde. Hacía mucho tiempo que no lo hacía. Me explico. Muchas veces he contado que los críticos vemos las películas en pases de prensa adelantados para poder  hablar de ellas en su estreno. Eso nos ha alejado de la experiencia de compartir una sesión de cine con el público normal. Bien, ayer lo hice. Y fue muy interesante. No sé si La doncella me habría gustado más vista entre mis colegas que vista con el público. Pero si se que el público la vivió de una manera muy diferente a como vivimos las películas los profesionales de la escritura de cine.
La sala estaba llena, y había un silencio absoluto. Nadie hablaba ni comía palomitas, ni una simple piruleta (nota para los exhibidores: yo pondría un expendedor de piruletas en el vestíbulo, o las regalaría a la salida a todos los  asistentes). Había silencio, pero no quietud. Una parte de los espectadores se removía en su asiento ante algunas de las escenas de la película; otros permanecían arrobados ante su belleza. Todos, yo incluida, fascinados por el cuento. Y por las imágenes.
La doncella de Park Chan-wook podría llamarse La gran estafa coreana, pero en realidad lo que me recuerda y es probable que sea por su origen literario, es el Tom Jones de Henry Fielding, publicado en 1749 y llevado al cine en 1963 por Tony Richardson. La doncella tiene el humor y la ironía de la picaresca inglesa; comparte con Fielding el erotismo y la sensualidad; los giros en la historia que van descubriendo que quizás nadie es lo que parece ser. Y sobre todo, el valor evocador de la palabra. Las palabras de las narraciones del Marqués Sade, especialmente Justine y los infortunios de la virtud y la Historia de Juliette o las prosperidades del vicio, pero también de las palabras que se dicen. O las acciones. Porque en una película tan llena de sexo explícito y hermoso, la secuencia que provoca mas es la de la limadura de un diente. En todo caso es donde más se movía el público.
La doncella es, además un cuento gótico, un film de terror, una película de amor y un film inesperado en su belleza: belleza de los cuerpos, belleza de los árboles, belleza de los objetos. Uno de los mejores títulos del año. Sin duda.



(una vieja foto, estos días encuentro muchas, de la Costa da Morte en 1978)
2

No sé muy bien donde se puede ver esta película. Una de tantas que se estrenan estos días para poder entrar en la competición de las nominaciones a los Goya y que a menudo se pierden entre la vorágine de la semana. Estoy hablando de Sicixia, de Ignacio Vilar, un nuevo ejemplo de la cinematografía gallega que intenta abrirse camino mas allá de sus fronteras naturales. Y de fronteras habla este interesante trabajo. Frontera entre el documental y la ficción,  frontera entre la ciudad y el campo, frontera entre el hombre y la mujer. Con la excusa de un técnico de sonido encargado de recoger los murmullos de la naturaleza y el susurro de las voces de la Costa da Morte, Vilar nos acerca a las formas de vida más ancestrales que aún perviven en una Galicia que se mueve ella misma en la frontera entre la modernidad y la tradición. Pero no es solo eso. El hombre urbanita se siente fascinado por la naturaleza, por el mar y su fuerza, las montañas y su poder, las cuevas y sus misterios, el rio y sus ondinas. De todos ellos extrae el sonido que va poco a poco componiendo la banda sonora del film. Y en ese viaje le acompaña una mujer que le sirve de guía, no solo en los caminos del mar y la montaña, sino en el de sus propios sentimientos. Me gusta mucho esta película, me provoca (y esa es una de sus funciones, me imagino) muchas ganas de volver a Galicia. Búsquenla en la cartelera o en las plataformas. O simplemente imagínenla si no la encuentran.

sábado, 26 de noviembre de 2016

CUENCA


Cada vez me gustan más los festivales pequeños. Por pequeños no quiero decir faltos de ambición. Por pequeños me refiero a sus dimensiones que los hacen ser espacios privilegiados para conocer a la gente: la que lo organiza, la que viene invitada y la del público de la ciudad donde sucede. Digo esto porque esta semana he estado en Cuenca. Es raro ir a Cuenca desde Barcelona (desde Madrid es un paseo). He ido a la ciudad de las Casas Colgadas porque se ha celebrado allí  la 19 Semana de Cine de Cuenca. Si, la 19 nada menos. Claro que el hecho de que no sea muy conocida a pesar de tantas ediciones tiene una explicación. La 18 Semana se celebró ¡hace doce años! Un grupo de entusiastas cinéfilos de la ciudad, agrupados en el Cine Club Chaplin, ha decidido volver a ponerla en marcha con esfuerzo y mucha ilusión. Centrada en el cine español reciente, tanto el documental como el de ficción y los cortos, casi sin darse cuenta la semana ha programado cinco películas españolas, estrenos en Cuenca, de las que tres están dirigidas por mujeres y las otras dos a medias. Fallen, de Ana Rodríguez Rosell, La Madre, de Alberto Morais, coescrita con Verónica García, Migas de pan, de Manane Rodríguez, La próxima piel, de Isaki Lacuesta/Isa Campo y María y los demás, de Nely Reguera. No ha sido voluntario, pero ha salido así y es interesante reconocerlo. En cuanto a los documentales, se han agrupado en torno al tema Entre el Arte, la Vida y la Pantalla, conectando con uno de los mayores atractivos de la ciudad, el Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca que este año ha cumplido 50 años. Me encargaron presentar el documental que abría la semana, La mayor locura, de Adolfo Dufour, un trabajo sobre la capacidad de seguir creando en personas que la sociedad ha decidido que ya no sirven para nada por su edad. Estoy muy contenta de que me hayan invitado a esta Semana. Primero, porque me gusta mucho ver (re)nacer los proyectos; segundo, porque en este tipo de festivales más pequeños es muy fácil hablar con calma de los porqués de las películas. Espero que el equipo que con tantas ganas lo ha puesto en marcha lo consolide  y lo coloque en el mapa de los festivales españoles.



(María Bardem, me explica quién es quién en las fotos de la exposición)

Otra de las razones para ir a Cuenca era la exposición y el pequeño homenaje que se hizo al rodaje en sus calles de Calle Mayor, la película de Juan Antonio Bardem que cumple 60 años. Un conjunto de fotos de rodaje impresionantes y muy representativas de la España de 1956, fueron el marco de la presentación de un documento (no documental) inédito, una entrevista realizada a Bardem en 1996 con motivo de los cuarenta años del rodaje. Fue muy interesante escuchar a un Bardem lúcido, brillante, tan seguro en sus ideas y al mismo tiempo tan cálido. Pero lo que más me gustó fue conocer a su hija María Bardem, una mujer que se ha dedicado al cine desde ese lugar tan imprescindible y poco conocido que es el de script. Charlar con ella fue una de las mejores cosas de esta Semana.



(una vieja foto de 1968 en el Museo de Arte Abstracto de Cuenca)
La primera vez que estuve en Cuenca tenía 18 años. Entonces el Museo de Arte Abstracto me impresionó casi tanto como las Casas Colgadas. Ahora, me ha decepcionado un poco. Creo que este tipo de pintura, importante por su valor documental e histórico, ha envejecido mal. Lo que no ha envejecido mal es la catedral de Cuenca. Una reciente limpieza de sus muros permite descubrir una arquitectura potente y de gran belleza. La catedral estaba tomada estos días por una exposición que reunía en un mismo saco la obra del artista chino Ai Wei Wei, Cervantes y los informalistas. Es una exposición un poco caótica con algunas piezas buenas, las que vienen del museo de arte abstracto y una instalación del artista chino francamente mala. La verdad es que no entiendo el entusiasmo que despierta Ai Wei Wei, un hombre que sabe venderse muy bien como víctima de la represión en la China actual, pero que en realidad, al menos por lo que yo conozco de él, no tiene gran cosa que ofrecer al margen de su ego inmenso. Y lo del ego lo digo porque la instalación de esta exposición consiste en una serie de “belenes” de su cautiverio que producen un cierto sonrojo.

2
Se han estrenado esta semana !17 películas¡ Es imposible verlas todas, ni siquiera nosotros, los críticos, llegamos a hacerlo. Así que he decidido recomendar en una línea  las que me parecen más interesantes de las que he visto.
Gimme Danger, de Jim Jarmusch, para conocer la persona que hay detrás de La Iguana Iggy Pop.
Bar Bahar, de Maysaloun Hamoud, para descubrir  que hay una vida moderna y normal en Tel Aviv donde viven las tres mujeres palestinas protagonistas.
Los exámenes, de Cristian Mungiu, para comprobar que las corruptelas en el mundo heredado del comunismo empiezan por cosas muy pequeñas y con las mejores intenciones.
Aliados, de Robert Zemeckis, para apreciar los esfuerzos de Brad Pitt y Marion Cotillard por ser dignos herederos de Ingrid Bergman y Humphrey Bogart.

De todo lo demás que se ha estrenado, que cada uno se arriesgue.

(le debo a Jaume Figueras una corrección importante en este texto. La película de Isaki Lacuesta y de Isa Campo es La próxima piel, no la que yo había puesto. Ya lo he corregido, gracias, Jaume¡)


sábado, 19 de noviembre de 2016

ESTRENOS CON CLASE A


(no se si es Abbott o Costello, pero es mi alien)
A de Arrival/La llegada
El nuevo trabajo de Denis Villeneuve se merece el primer lugar en la lista de estrenos interesantes de esta semana. Antes de empezar a hablar de esta extraordinaria película me gustaría citar un párrafo de un artículo de Xavier Mas de Xaxàs en La Vanguardia de hoy, sábado 19 de noviembre:
“Sarajevo sigue siendo una gran lección y, aunque yo haya regresado con más preguntas que respuestas, el viaje ha servido para convencerme de que la única manera de revertir la dinámica destructiva que nos atrapa es con gestos tan sencillos como sentarse a dialogar con quien sea.
¿Qué tiene que ver Sarajevo con La llegada? Pues mucho. Porque este film de ciencia ficción enlaza con la más rabiosa actualidad del planeta al reivindicar la necesidad de entender al otro, de usar el lenguaje para comunicarse, para tender puentes en lugar de dinamitarlos, para dialogar en definitiva. El otro, en este caso son unos aliens pulposos de siete patas que como el Klaatu de Ultimátum a la tierra, vienen a hacernos un regalo y una advertencia: el regalo es su lenguaje; la advertencia es que el mundo debe permanecer unido, comunicado, que los aislacionismos de cualquier tipo y el querer guardarse el conocimiento y el poder para uno mismo es un error que la tierra pagará caro.  Ojala el mensaje de Abbott y Costello (nombres de los dos pulpos) se escuchara más entre nuestros gobernantes.
Pero si la película fuera solo esto no tendría la fuerza que tiene. Fuerza y emoción que le viene del hecho de interrelacionar el lenguaje y la comprensión del otro con el tiempo. El regalo que los aliens heptápodos le hacen a Louise, la intérprete que logra comunicarse con ellos, es el de un lenguaje que controla el tiempo. Louise conoce un futuro doloroso antes de vivir el presente, y a pesar de eso, no solo no renuncia a ese futuro, sino que lo vive aun mas intensamente. La llegada es uno de esos films que marcan un punto y aparte en la ciencia ficción en el cine. (Abstenerse fans del cine naturalista).



A de Amor y amistad
Esta es una A muy diferente. Es una A de amoralidad. La idea que el cine de James Ivory ha dado de las novelas de Jane Austen es muy romántica y un tanto cursi. En realidad la escritora inglesa que vivió a finales del siglo XVIII es mucho más mordaz, irónica, cínica incluso y desde luego divertida. Eso es lo que ha sabido ver Whit Stillman en el relato corto Lady Susan que ha convertido en Amor y amistad. Amor mas bien poco, sexo bastante, amistad mucha. La amistad es la base del relato epistolar de Jane Austen. Amistad entre la amoral Lady Susan y la cínica Alicia Johnson; entre la aristócrata inglesa y la americana que ha escapado de la independencia. Juntas traman un plan para conseguir que Lady Susan alcance el lugar que le corresponde en la sociedad. Exquisita en la ambientación y vestuario; espléndida en los diálogos mordaces; con una puesta en escena que sitúa siempre a dos personajes hablando y paseando, este film de época es uno de los más modernos que se pueden ver en la pantalla. (Abstenerse románticos empedernidos).



(el  Bowtruckle, con toda seguridad un animal fantástico que me encantaría tener como amigo).
A de Animales fantásticos y dónde encontrarlos.
Si no te gustó Harry Potter no vayas a ver esta película. Si te gustó porque eras pequeño y ahora que eres adulto reniegas un poco de Harry, ves a verla con la mente abierta. Si simplemente te lo pasaste bien y la recuerdas con cariño, disfrútala en su inocencia, en su ingenuidad y porqué no, en sus efectos especiales. La historia es la del bien contra el mal; la historia es la de alguien que intenta salvar y de paso entender a los demás (curioso, volvemos al tema de La llegada) en este caso los animales fantásticos que están desapareciendo por la maldad de humanos y malos magos; la historia es la de que el mal se cultiva para hacer más daño, pero si hay un mago bueno, y de paso un nomag que le ayuda, se puede combatir. A mí me gusta esta película, aunque no sea una gran película. Y me permito desear que haya un mago bueno en algún sitio que nos salve de los que quieren acabar con nosotros. Porque hay veces que pienso que las personas  normales somos un animal fantástico en vías de extinción. (Abstenerse escépticos).


(una imagen de la película con Tamara, la Catarina, Doña Merche, y un policía)
A de Tamara y la Catarina
Hay muchas a en el título de esta película mexicana que corre el peligro de que nadie se entere que se ha estrenado. Está dirigida por una mujer, Lucía Carreras, y es una historia de mujeres. De tres mujeres en realidad aunque en el título solo aparezcan dos. Tamara, una mujer joven con un problema mental, inocente e inofensiva, sobrevive casi sin saber cómo; la Catarina, una bebé que Tamara se encuentra y se lleva a casa porque quiere cuidarla; y Doña Merche. Es Doña Merche la que acaba por robar la película. Doña Merche, una mujer mayor, cocinera ambulante en las calles del norte de México, la ciudad sin ley dentro de la ciudad. Doña Merche que se hace cargo de Tamara y la Catarina y consigue crear una familia inconcebible. El paisaje urbano donde sucede esta historia es el cuarto protagonista. Los barrios salvajes del norte del DF, donde las casas crecen espontaneas subiendo por la montaña como un cáncer. Una de las mejores cosas de este film es que no explota la miseria y la marginación como habitualmente hace el cine latinoamericano. Es cine que retrata pobres, pero no es cine de pobres. Me explico. La policía, por ejemplo, son corruptos pero no malos. Los funcionarios, son indolentes, pero no insultantes. La dueña del café donde trabaja Tamara, es explotadora, pero comprensiva con ella. El mundo es feo, pero la gente lo hace más habitable. (Abstenerse devotos del cine de denuncia).





viernes, 11 de noviembre de 2016

KORE-EDA Y PEETERS



En el año 2008 Kore-eda dio el salto de los festivales a las salas, de los críticos al público. La película que le puso en el mapa fue Still Walking, una historia de familias, de memoria, de secretos escondidos, rencores y reconciliaciones. Este film fue el que le hizo merecedor del título de “heredero de Yasujiro Ozu”. Kore-eda comparte con el gran maestro del cine japonés algunas cosas, por ejemplo, el hábitat donde suceden sus mejores películas, la familia, las relaciones personales, los barrios populares. Pero al contrario de Ozu, que casi nunca se movió de ese mundo donde consiguió algunas de las mejores películas de la historia del cine, Kore-eda, se ha adentrado en otros géneros sin ningún miedo. Recuerdo cuando vimos en el Festival de San Sebastián After life, su primera película, en el año 1999. Nos dejó fascinados. Nada en esa película remitía a Ozu, era fantástica, extraña… y sin embargo, en esa historia fantasmagórica ambientada en un espacio sin tiempo a medio camino entre el cielo y la tierra, donde los muertos hacen una parada para recordar un momento de su vida, uno solo, que quieran llevarse con ellos a la eternidad, estaba ya el germen de todo su cine.
Cuatro años después, Nadie sabe confirmaba que las pequeñas historias que se contaban en After life empezaban a convertirse en películas. Historias de padres y madres, de hijos e hijas, de hermanos y hermanas. Historias pequeñas, sin grandes dramas. Historias de supervivencia y de solidaridad. Como Milagro, donde unos niños dignos de Ozu intentan conseguir la reconciliación de sus padres a través del milagro que la leyenda dice se produce la primera vez que se cruzan dos trenes de alta velocidad; o De tal padre, tal hijo, en la que la vinculación emocional se demuestra más fuerte que la de la sangre; o la preciosa historia de las cuatro hermanitas de Nuestra hermana pequeña. Título a título, Kore-eda ha ido perfilando su estilo de colores tenues, de líneas curvas (lo que le aleja de Ozu, maestro de los colores brillantes y las líneas rectas).
Todo esto viene a cuento porque se estrena esta semana su última película, Después de la tormenta. De nuevo un padre divorciado, de nuevo un hijo al que no ve todo lo que quiere, pero con dos personajes femeninos que completan el dibujo: la madre del padre, es decir una abuela llena de sabiduría y la  ex esposa, madre del hijo. Un anunciado tifón fuerza a los cuatro a pasar una noche juntos. Y como el paisaje, como la atmósfera, saldrán a la mañana siguiente con todas las hojas muertas caídas y el cielo despejado para enfrentarse al futuro.
(en la plataforma Filmin se pueden encontrar  algunas de sus películas)  

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Las selfies de Clara Peeters


Esta semana he estado en Madrid por un trabajo. Un día solo, AVE mañana, AVE noche. Pero un día da para mucho y cuando acabé el trabajo me acerqué al Prado. Tenía curiosidad por ver una exposición. Se llama El arte de Clara Peeters. No tenía ni idea quién era esta mujer, pero el hecho de que el Prado le dedicará una expo a una pintora me pareció atractivo. Mas cuando descubrí que era una mujer pintora de principios del siglo XVII¡¡¡. Nacida en 1594 en Amberes, sus primeros cuadros los pintó con 14 años¡¡¡. Iba de sorpresa en sorpresa viendo sus naturalezas muertas de frutas y panes, de quesos y flores, de peces y gatos. Cuadros que dejaban ver una técnica perfecta y una mirada muy peculiar del mundo cotidiano, de la comida, los objetos de plata, las jarras de vino. Pero la sorpresa más grande me la dieron su selfies. Si, selfies, no autorretratos, selfies de ella misma pintando y trabajando reflejada en el bruñido de una  copa dorada que aparece en muchas de sus pinturas. Clara era casi una niña cuando pintaba estos cuadros, y jugaba. Jugaba con los objetos y jugaba con su propia imagen. Es una exposición pequeña, unos treinta lienzos, casi todos los que se conservan de ella, pintados entre 1607 y 1621. Vale la pena verla. Y si no pueden verla, les dejo este enlace  que en tres minutos recorre su obra y permite darse una idea de su pintura. 


https://www.youtube.com/watch?v=Z444JeVjfec



sábado, 5 de noviembre de 2016

EXPERIENCIA


(cuando estás en el aeropuerto esperando a coger un avión, piensas en muchas cosas, pero seguramente no que puedas acabar en un río)

Clint Eastwood tiene 86 años; Tom Hanks tiene 60; Sully tenía en 2009, 57 (ahora 65). Los tres tienen una edad (mas Eastwood desde luego) en la que la sociedad empieza a decirte que debes abandonar la vida laboral, la vida en definitiva. La jubilación es lo único que ocupa el horizonte de futuro de las personas que rondan o pasan los sesenta años.
Esta es una de las razones por las que me parece importante el film numero 35 de Eastwood, uno de los mejores desde  que rodara Gran Torino en 2008. Es importante porque reivindica o simplemente demuestra, que la experiencia es algo que no se debe desperdiciar. Que el saber acumulado con años de trabajo y de profesionalidad es una riqueza que la sociedad no puede permitirse perder.  Sully, el piloto Cheslye Sullenberg, tenía 57 años y llevaba 42 años volando. Fue un héroe, todo el mundo lo sabe a estas alturas por lo mucho que se ha hablado de esta película. Pero fue también un personaje cuestionado entre otras cosas por su edad. ¿Estaba en sus plenas facultades cuando tomó la decisión de arriverar ( o arriotar) en el Rio Hudson el 15 de enero del 2009 y asi salvar a 155 pasajeros y tripulantes? Si, lo estaba y lo estaba gracias a su experiencia de años de volar, de pasar por situaciones difíciles, de vivir en definitiva. Eastwood no podía haber encontrado un personaje más cercano a si mismo. Porque si Eastwood es el director más clásico entre los clásicos contemporáneos es gracias a que lleva trabajando delante y detrás de las cámaras desde hace sesenta años¡¡¡¡

El film es estupendo, una hora y media de cine de catástrofes (sin pasarse con los efectos especiales), combinado con thriller judicial, y un retrato casi documental de dos personajes, Sully y su copiloto Jeff Skiles, a los que dan vida Tom Hanks y Aaron Eckhart. Una historia en la que el factor humano es lo más importante  y en la que el tiempo juega un papel fundamental. 208 segundos, menos de cuatro minutos, es el tiempo que tuvieron Sully y Skiles para  tomar una decisión arriesgada y difícil: arriverizar en medio del río Hudson. El resultado salió bien. Pudo salir mal, muy mal, como parecen desear los medios de comunicación que cubren la noticia en la película, preparados para contar una tragedia y a los que el final feliz les cogió desprevenidos. Pudo acabar mal, con todos muertos o ahogados. Pero acabó bien. "Solo hacía mi trabajo", dice Sully para explicar su comportamiento. El trabajo bien hecho durante años de acumular experiencia. Como Eastwood. 

Nota
Esta mañana de domingo, mientras mandaba el mail de aviso de la entrada, me he dado cuenta de otra cosa muy importante: la experiencia sola tampoco es suficiente. Lo que salvó el avión, y lo que en realidad salva casi todo, es la combinación entre la experiencia del que lleva años aprendiendo y trabajando y la energía del que esta aprendiendo y trabajando. Es esa combinación entre gente mayor y gente joven la que hace que las cosas funcionen, que el mundo avance. Cuando descabezan una empresa (TVE por ejemplo hace unos años) de la gente que tenia mas experiencia, se pierde una pata indispensable para que el conjunto funcione; cuando se cierra el paso a la gente joven (TV3 por ejemplo) se olvida que hace falta esa pata para que todo  marche bien. Son dos buenos ejemplos de como debería organizarse la vida: combinar lo que unos saben con la fuerza de los que están aprendiendo. Eastwood lo hace cuando construye sus equipos; Sully lo reconoce cuando le otorga a Skiles parte importante de su hazaña. La sociedad, por desgracia, casi nunca lo hace.

viernes, 28 de octubre de 2016

DOS PELICULAS ESPAÑOLAS


(una iglesia del Madrid donde pasa esta historia)

Se ha estrenado este viernes Que Dios nos perdone, de Rodrigo Sorogoyen. Escribí de ella a su paso por el Festival de San Sebastián. Esto es lo que dije entonces:

Segunda controversia: Qué Dios nos perdone, de Rodrigo Sorogoyen, la propuesta española de la jornada. Aquí la división ha sido generacional. Los más jóvenes entienden y aceptan la violencia de este thriller urbano y sudoroso. Los mayores, se distancian acusándola de machista y de sensacionalista. La verdad es que este nuevo trabajo del director de Stockholm es probablemente el mejor ejemplo de traducción en el cine español del lenguaje de las series americanas de asesinos y policías Que Dios nos perdone se puede leer como tres capítulos de serie unidos en  un solo formato. Tres asesinatos de ancianas inspirados en el caso real del “mataviejas” que hace unos años fue notorio en Madrid (un tema que la relaciona con Nit i Dia de Manuel Huerga), son investigados por una pareja de policías disfuncionales y asociales. Todo ello en el contexto del Madrid veraniego del año 2011, con la figura de la visita del papa flotando en el cielo y la sombra alargada del 15 M que acababa de levantar sus campamentos. Cine sórdido, que hay que mirar con ojos no condicionados por los tópicos que determinan nuestra sociedad. También dará que hablar.

Ahora que se estrena en salas seguro que se reproducen las críticas entre unos a favor y otros en contra. Pero aquí y ahora yo querría apoyar la decisión del jurado del festival que le otorgó la Concha de Plata al mejor guión a Isabel Peña y Rodrigo Sorogoyen. Creo que efectivamente es un gran guión, aunque el guión fue una de las cosas más atacadas en San Sebastián por cierta crítica.  Solo voy a poner algunos ejemplos de porque pienso que es un buen guión:
-El encuentro del policía que hace Roberto Álamo con su mujer en la casa del pueblo, donde reacciona de una forma completamente inesperada.
-La actitud del personaje de María Ballesteros ante el policía asocial y tartamudo que interpreta Antonio de la Torre, tan poco tópica y en realidad tan comprensible.
-El encuentro fortuito con el chico que cuida gatitos. ¿Por qué no, en el contexto de un barrio cerrado donde es fácil coincidir?
Espero no haber desvelado nada de la película con estos tres puntos. Vayan a verla y decidan de qué lado se colocan.

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También se estrena La madre, tercera película de Alberto Morais, director de Las olas y Los chicos del puerto. Me sabría mal que esta historia pasara desapercibida en el marasmo de los estrenos semanales. Vale la pena verla. Morais ha demostrado tener una especial sensibilidad para retratar el paisaje y para convertir lugares neutros en espacios cargados de sentido. En este caso un pueblo de Valencia donde se refugia un chico que lo único que quiere es volver con esa madre presente/ausente toda la película. Con esta historia, Morais cierra una trilogía, al menos a mi  me lo parece, sobre las relaciones familiares, una trilogía que empezó con Las olas, (la vejez), siguió con Los chicos del puerto (los adolescentes) y acaba en esta madre que es un puente (invisible) entre ambas historias.
(De manera excepcional he puesto el cartel de la película como ilustración porque me gusta mucho y me parece que refleja muy bien lo que es el film)


jueves, 27 de octubre de 2016

BILBAO

El sábado estuve en Bilbao. Me dieron el Premio Simone de Beauvoir  y quiero aprovechar esta entrada en el blog para agradecer a todos los que me han felicitado de una u otra manera: mail, facebook, wasap...




(las fotos son de Amparo Moreno)
El premio fue bonito, pero comprobar que tanta gente se alegraba, me ha hecho muy feliz.


En las palabras que dije al recogerlo, aparte de mencionar en primer lugar a Ana Gutiérrez y Amparo Moreno, almas de Zinemakumeak gara! XXI Muestra de Cine Realizado por Mujeres,
 por haber pensado en mi, aproveché para compartir este premio con todas las chicas (y digo chicas con toda la intención, porque la mayoría son muy jóvenes) que están escribiendo de cine en nuestro país. Si me hubieran dicho hace treinta años que llegaría un momento en que habría casi más mujeres que hombres haciendo crítica, no sé si me lo habría creído. El premio me hizo pensar que de alguna manera las pocas que lo intentábamos en los años 80, (Beatriz, Begoña, Silvia…) hemos abierto un camino que en este momento siguen con gran fuerza un montón de escritoras que ofrecen un punto de vista distinto y personal. 

viernes, 21 de octubre de 2016

LA PROXIMA PIEL


(ésta montaña de Ramón es La Peña Foratata que protege el pueblo de Sallent de Gállego donde se rodó gran parte de la película)
Hay muchas cosas que me gustan en esta película: una es la palabra. El hecho de que se utilice con toda naturalidad y cotidianidad los tres idiomas que se hablan en la zona, castellano, catalán y francés, le da a toda la historia no solo una credibilidad, sino una frescura que se echa mucho de menos en casi todo el cine español y catalán contemporáneo.
Otra es el uso de los paisajes nevados del Pirineo de Huesca. Agrestes, rocosos, duros, blancos y puros, escondiendo bajo la capa de nieve pasiones e historias que poco a poco se van deshelando, como esa imagen del principio en la que la nieve se convierte en agua transmitiendo sensaciones de deshielo con el sonido tanto como con la imagen.
La relación de Leo/Gabriel con Ana, ¿su madre? está al principio tan helada como las estalactitas de la montaña, pero poco a poco se va licuando, dulcificando, pasando de lo congelado a lo líquido, de la parálisis al movimiento. Cuando al final su relación sea agua, turbia por el recuerdo que finalmente ha aflorado, todo estará en orden.
Me gusta mucho esta película escrita y dirigida a dos como si fuera uno. Tan igual y tan distinta a los anteriores trabajos de Isaki Lacuesta y de Isa Campo. Tan clásica (¡como me gustan las películas clásicas!) tan compacta, tan normal. Aunque sea una normalidad cargada de extrañeza. O una extrañeza hecha normalidad.
Me gustan los actores. Sergi López, un hombre corroído por la duda, llena la pantalla como complemento oscuro de una Emma Suárez luminosa, dispuesta a bailar hasta el final y llegar a un espacio de pacto (la palabra es de los directores) que les permita a ella y ese hijo encontrado vivir juntos. Ese personaje al que Álex Monner dota de una ambigüedad que se mantiene todo el relato, ¿será o no será su hijo? Curioso que una película rodada en ambientes tan fríos tenga dentro una fuente de calor tan potente que le permite no caer nunca en el melodrama, pero ser, sin embargo, un film lleno de sentimientos y emociones.

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Este sábado 22 de octubre me entregan el Premio Simone de Beauvoir en la XXI Muestra de Cine Dirigido por Mujeres de Bilbao. Estoy muy contenta porque es la primera vez que se lo dan a alguien que no es directora. Gracias¡¡¡¡









sábado, 15 de octubre de 2016

SNOWDEN

El 29 de marzo del 2015 publiqué un texto en el blog hablando del magnífico documental Citizenfour de Laura Poitras donde Edward Snowden explicaba el cómo y el porqué de su denuncia del control de ciudadanos americanos por parte de su gobierno. Todo lo que decía allí sirve como comentario del contenido de la película de Oliver Stone que ahora se estrena, un biopic sobre Snowden construido a partir de la entrevista de Poitras en Hong Kong que parece una traducción para el gran público de lo que explicaba el documental.
No tengo nada que objetar a la idea de llegar a mas público con un film comercial. Aunque la verdad es que estoy un poco harta de Oliver Stone. Durante muchos años fui una gran defensora de su cine (Platoon, JFK, Doors…) pero hace tiempo ya, mucho tiempo, que me cansa su discurso patriótico: los gobiernos de Estados Unidos son malísimos, pero los americanos son los mejores ciudadanos del mundo. Es lo que dice Donald Trump más o menos, Ya está bien de repetirlo. Me aburre hasta el infinito su crítica feroz contra el gobierno  americano  en paralelo a su elegía insufrible de grandes demócratas como Hugo Chávez o Fidel Castro. Ya me gustaría a mí que en la Rusia de Putin, la Turquía de Erdogan o la Venezuela de Maduro hubiera un Oliver Stone que denunciara sus abusos de poder como hace él en ese Estados Unidos tan malvado. Creo que todos estamos de acuerdo en que en estos países ni lo hay ni se le espera. A no ser en la cárcel o con un tiro en la cabeza.

Para los que tengan curiosidad este es el texto que publiqué el 29 de marzo del año pasado sobre el documental de Laura Potras.:

¿Hay alguien que crea todavía que tiene vida privada? ¿Queda alguien que piense que puede tener secretos? Desde luego, si utilizas un móvil, escribes un e-mail o usas cualquiera de las redes sociales, tienes que saber que tu vida está expuesta en un escaparate virtual para que todo el mundo pueda acceder a ella. Y entre ese todo el mundo, están los gobiernos de cualquier país, (Estados Unidos, España, Rusia, China… todos tienen sistemas muy parecidos), que  pueden controlar a sus ciudadanos en una pesadilla orwelliana que ni el propio Orwell se habría atrevido a imaginar. 
Una vieja leyenda afirma que en la Montaña de las Almas en Salt Lake City, uno de esos sitios cargados de misterio y energía negativa, se guarda la memoria de todos los seres que han vivido en el mundo. Parece que esa leyenda se ha hecho ya realidad y donde se guardan ahora es en una nube intangible que tiene capacidad de espiarnos hasta el último escondrijo.
Esto es lo que denunció Citizenfour, es decir Edward Snowden, en el año 2013 cuando fue consciente de la barbaridad a la que estaba contribuyendo con su trabajo. Snowden sabía mejor que nadie que los mails se controlan fácilmente por eso utilizo mensajes encriptados y un nombre clave cuando se dirigió a Laura Poitras, una documentalista conocida por sus críticos trabajos con el gobierno americano después del 11S, sobre todo en dos importantes títulos Flag Wars y My Country, My Country. Me parece muy interesante pensar por que Snowden no escogió a Michael  Moore para hacer su declaración de guerra al gobierno americano, sino a Poitras.  Seguramente Snowden, como mucha otra gente, sabía que Moore era un farsante y un payaso, mientras que el trabajo de Poitras era realmente serio.
Del encuentro entre Edward Snowden y Laura Poitras nace este magnífico documental que tiene como centro vital una habitación de hotel en Hong Kong. Durante ocho días, Poitras recogió las confesiones y conversaciones del joven analista de la CIA y la NSA junto con el periodista de The Guardian, Glenn Greenwald que fue el encargado de contarle al mundo lo que el Gobierno de Estados Unidos hacía en una vigilancia ilegal de sus conciudadanos.
Lo que nos explica Citizenfour es más terrible que una película de terror, parece ciencia ficción pero es pura actualidad y tiene más suspense que un trhiller político. Pocas veces he visto un documental político tan integrado en su forma y en su relato, y al mismo tiempo tan apasionante como simple historia.
Estados Unidos es una sociedad muy especial, muy rara. Mientras por un lado montan este descomunal sistema de control de sus ciudadanos y persiguen a Edward  Snowden y a la propia Laura Poitras, por otro nominan y premian el documental Citizenfour  con el Oscar al Mejor Documental. Hay suficientes ejemplos de cómo se trata en otros países a periodistas y cineastas críticos con la política de sus respectivos gobiernos como para no apreciar la grandeza de ese extraño país que es Estados Unidos.
Normalmente no cito textos de otros en este blog, pero en este caso, reproduzco un fragmento de la crítica de Jordi Costa en El País del viernes que me parece resume perfectamente lo que es este documental:
Historia capturada en directo, una pieza maestra de periodismo filmado que le da rostro, temblor y matiz humano a una figura que, con su acto de confrontación con las mecánicas del poder, se ha convertido en enemigo público número uno de esta era de paranoia y control donde la pérdida de privacidad y libertades es el precio que buena parte de la comunidad está dispuesta a pagar para su supuesta protección.