sábado, 16 de enero de 2021

PADRES Y CRÍMENES

Esta semana he visto dos películas que se parecen mucho. Bueno, no. Tienen argumentos muy parecidos, pero las películas son completamente diferentes. Esto me ha hecho pensar en la relativa importancia de las historias a la hora de hacer que una película sea de una manera o de otra. El cine es imagen, es sonido, es ritmo de montaje, es mirada. Todo eso condiciona la historia. Por eso pueden ser tan distintas dos películas que, contadas, parecen la misma. Las dos son de hace unos años, una se estrena en salas ahora, supongo que ante la penuria de material nuevo; la otra se puede ver en Filmin. Vamos a compararlas: 


Primero los argumentos.

Más allá de las palabras, de Urszula Antoniak, Holanda 2017. Michael es un joven polaco que vive en Berlín. Guapo, rico, moderno, disfruta de todas las ventajas de la ciudad más cool de Europa. Pero un día aparece en su puerta un hombre que dice que es su padre, al que no ve desde que era muy pequeño. Durante un fin de semana, hijo y padre intentarán encontrar un camino de reconciliación, o como mínimo, de comprensión.

La redempció dels peixos (La redención de los peces), de Jordi Torrent, España 2013. Marc es un joven catalán que llega a Venecia con la intención de conocer a Paco, su padre, al que nunca ha visto. Su madre ha muerto hace poco y el chico siente la necesidad de saber quién es ese padre que él cree le abandonó. Durante unos días de vacaciones en la ciudad de los canales, hijo y padre intentarán encontrar un camino de reconciliación o como mínimo, de comprensión.

Ambas historias son muy parecidas. Hijo, padre perdido y reaparecido, una ciudad como escenario. Pero aquí acaban las similitudes. Porque no hay películas más distintas entre sí que estas dos.


Segundo los estilos

Más allá de las palabras es una película rodada en un blanco y negro contrastado y muy potente en un Berlín frío y estilizado aunque el encuentro entre padre e hijo suceda en pleno verano. Los espacios de la ciudad son abstractos y el tono voluntariamente intenso, casi pedante, incluso desagradable. No hay nada en Michael que lo haga simpático, tampoco hay nada en su desastrado padre, juguete roto de una Polonia de los 80 en la que ser punk era una manera de rebelarse contra el orden, pero que en la Europa del siglo XXI, ya no sirve para nada.

La redención de los peces, es una película voluntariamente naturalista, cercana, rodada en una Venecia de turistas, pero también de venecianos, donde Marc se pierde en sus calles, como se pierde en la relación con ese padre desconocido. A Marc lo entendemos, pero no está claro que lo queramos. Tampoco Paco, su padre es alguien que nos caiga bien. Si el polaco viene de un punk rebelde, Paco, viene de la Barcelona de los 80, de la fiesta infinita de las drogas que diezmó a una generación.

Tercero: los subtextos.

En todo film hay siempre un subtexto a veces tan importante o más que el texto dominante. En Más allá de las palabras, ese subtexto es el de la imposible integración de los trabajadores de la Europa del Este en las sociedades democráticas del oeste. Michael es rico y un profesional con una carrera, pero nunca dejará de ser “el polaco” aunque perfeccione su acento y se sienta igual a su amigo Franz. La llegada de su padre le enfrenta de golpe a esa realidad. Tendemos a pensar que la discriminación y el desprecio se focaliza en los inmigrantes ilegales o en los refugiados de cualquier guerra,Y nos olvidamos que también hay ciertos europeos que están considerados de segunda o de tercera categoría en sociedades que, sin ningún derecho, se consideran mejores. Esta idea, surgida de la propia experiencia de la directora, polaca en Holanda, es quizás lo mejor de este film, irregular pero muy interesante.

El subtexto en La redención de los peces, es más simple: la difícil reconciliación entre dos generaciones formadas en conceptos morales muy distintos. Marc es incapaz de entender y aceptar el nomadismo y la falta de convenciones de su padre (desde su vida marginal en distintos países hasta su actual ocupación como traficante de libros antiguos). Curiosa paradoja entre un padre sin raíces, capaz de transgredir sin complejos los valores considerados como normales y un hijo, que se ha educado en el respeto a esos valores. Salvando todas las distancias, este conflicto me ha recordado el de una película canadiense que me gustó mucho, Las invasiones bárbaras donde se cuenta la historia de un padre, un viejo profesor universitario socialista, libertario y vital frente a su hijo, un joven broker capitalista puritano y reprimido, que acaban encontrando un espacio de convivencia.

Con esto cierro el círculo volviendo al principio: los argumentos no determinan las películas.

 

ELRINCÓN DE LAS SERIES

Esto de los argumentos parecidos me ha llevado a pensar en tres miniseries, dos británicas y una danesa, que tienen en común ser investigaciones criminales basadas en hechos reales. Las inglesas están en Filmin, Manhunt, tres capítulos y Honor, dos capítulos; la danesa tiene seis capítulos, se llama The Investigation y se puede ver en Movistar. Las tres cuentan desde la ficción, pero con una poderosa base documental, las investigaciones de la policía en tres casos de asesinato muy mediáticos. Y relativamente cercanos.


 

Manhunt se centra en el inspector Colin Sutton, que en el 2004 se puso al frente de un equipo de policías cuando apareció en un parque de Londres el cuerpo asesinado de una joven estudiante francesa. Durante dos años, Sutton y su gente, investigaron pacientemente el asesinato, relacionándolo con otros anteriores ocurridos en distintos lugares, luchando con la incompetencia de sus superiores y la falta de coordinación de las distintas policías. Hasta encontrar al asesino en serie que los cometió. Toda la historia está contada desde el punto de vista de este hombre casi mediocre en su aspecto, absolutamente confundible con cualquiera, de vida ordenada, muy alejado del estereotipo de los policías americanos. En la historia tienen un papel importante los padres franceses de la víctima con los que Sutton establece una fuerte conexión.




The investigation cuenta un caso que se hizo muy famoso en el año 2017, el llamado “caso del submarino”. El jefe de la unidad de homicidios de Copenhague Jens Moller dirige un equipo que investiga la desaparición de Kim Wall, una periodista sueca a la que se perdió la pista cuando hacia una entrevista al constructor de un submarino casero. Desde muy pronto, Moller sospecha que es un caso de asesinato y también desde muy pronto intuye quién es el asesino. Toda la serie es un intento de encontrar la manera de demostrarlo ante la insistencia de un fiscal que necesita pruebas, no intuiciones. Como Colin Sutton, Jens Moller es alguien completamente normal, un policía serio, aburrido, un poco desagradable y muy tenaz. Como Colin Sutton, Moller establece una estrecha relación con los padres de la víctima. Como Colin Sutton, Moller padece la incompetencia y arrogancia de algunos de sus superiores. Una de las cosas más interesantes de esta serie, que la distingue de las otras dos, es que nunca vemos al sospechoso y supuesto asesino.




Honour recuerda el horror de un crimen de honor que en el año 2006 conmocionó la opinión pública inglesa. En enero del 2006, apareció muerta una joven kurda de 20 años a la que se había dado por desaparecida en contra de la opinión de sus padres que sostenían que simplemente se había marchado. En este caso, la protagonista es la inspectora de policía Caroline Goode, una mujer de mediana edad, tan cotidiana y normal como sus colegas Sutton y Moller, la encargada de un equipo que investiga primero la desaparición de la joven kurda Banaz Mahmod y poco después su confirmado asesinato. También en este caso, la relación con la familia es importante, sobre todo con una hermana de la víctima. En contra de algunos de sus superiores y miembros de su equipo, Goode está dispuesta a encontrar a los responsables, lo que la lleva a descubrir que el crimen lo organizaron y cometieron algunos miembros de su propia familia de kurdos iraquíes: su padre, su tío, sus primos, que lejos de arrepentirse, están orgulloso de haberla matado. Han salvado el honor de la familia. A diferencia de las otras dos series, junto al objetivo principal de encontrar y castigar a los responsables, en Honor hay otro tema importante: la puesta en evidencia de la actitud de la policía frente a este tipo de casos. Hasta cinco veces denunció la joven kurda amenazas e incluso agresiones que la llevaron al hospital, ante la total indiferencia de los supuestamente responsables de ayudarla. Este comportamiento es una prueba de lo poco que en realidad importa lo que les suceda a estas mujeres. Es un terreno resbaladizo que se mueve entre el “no nos metamos con sus cosas”, “son sus costumbres” y la idea generalizada de que “total, no son de los nuestros”.

Ver estas tres series de caso reales da que pensar: vivimos en una sociedad enferma donde los asesinos en serie hacen vida como felices padres de familia, los depredadores sexuales se sienten impunes, y los crímenes de honor cometidos en nombre de supuestas costumbres o preceptos religiosos son vistos como algo inevitable en pleno siglo XXI.

Pero no quiero acabar con una sensación de "qué horrible es todo". Por suerte , la sociedad tiene mecanismos para luchar contra la estupidez. Confiemos en ellos, Y mientras tanto un bonito regalo. Ya que las tres víctimas de las series eran jóvenes mujeres, que mejor que tres retratos que las recuerden.







 

 

sábado, 9 de enero de 2021

DESCONCIERTOS


Llevamos ya ocho días metidos en el 2021 y todo sigue igual, o peor, o no lo sé. Desconcierto es la palabra clave de esta semana: desconcierto ante la enfermedad que galopa a toda velocidad extendiendo su nube tóxica; desconcierto ante la vacunación (no la vacuna, yo soy de las optimistas, yo creo en la vacuna); desconcierto ante lo que se puede o no se puede hacer, ante lo que se debe o no se debe hacer; desconcierto por el asedio a la cultura, esa cosa intangible pero indispensable para la vida que nos ayuda a soportar la realidad; desconcierto ante el futuro más inmediato. El lejano, el de diez años vista, no me preocupa. La humanidad ha superado pruebas más grandes a lo largo de la historia y superará ésta, aunque sea a costa de un reset colectivo y global, absoluto, de todo lo que ha sido importante hasta ahora. Pero el inmediato, el de esta semana, este mes, este año, ese si me quita el sueño. Porque cada vez siento que tenemos (tengo) menos fuerzas y menos ganas y menos energía para enfrentarlo con la valentía y la entereza que hace falta.

En fin, en vista de este desconcierto me refugio en los libros y en las adaptaciones de esos libros, estupendos abrigos para la inclemencia del frío glacial que nos atenaza. Estos son tres buenos ejemplos.

 


David Copperfield Filmin y Movistar

Leo en la Wikipedia (una herramienta muy útil si se sabe usar): “Muchos elementos de la novela hacen referencia a la propia vida de Dickens, siendo probablemente la más autobiográfica de todas sus obras. El mismo Dickens señaló en un prólogo de la novela "de todos mis libros, éste es el que más me gusta"”. Leí David Copperfield cuando era pequeña en una edición de la Editorial Juventud. En México Al contrario que otras novelas de Dickens, no la he vuelto a leer. Mi recuerdo es muy vago, pero cuando vi la preciosa película de Armando Iannucci, me vinieron a la memoria retazos de las aventuras de este peculiar personaje. La película que se puede ver en Filmin y en Movistar se titula La increíble historia de David Copperfield. Es una libre adaptación narrada en primera persona por el propio Copperfield ante el público de un teatro. A partid de ahí, asistimos a todos los momentos cruciales de su vida, empezando por su nacimiento, teniéndole a él como conductor de una narración laberíntica, surreal, cómica, y al mismo tiempo profundamente crítica de la Inglaterra victoriana. Es Dickens puro en sus ambientes miserables, explotación de los desvalidos, vidas perdidas. Pero es Iannucci o quizás, porque no, también otra forma de ser Dickens, en su abigarrada algarabía, en esos ambientes inesperados, –el barco de la señora Pegotty–, o en esos personajes que te arrastran, –la primera aparición de Tilda Swinton como la tía Betsy es inolvidable y el personaje de Mr. Dick que hace Hugh Laurie, es adorable–. Pero si todo funciona tan bien es gracias a Dev Patel, el actor angloindio al que no cuesta nada creer en el papel de David Copperfield, un hombre de vida increíble con una sensatez a prueba de los mayores retos. Colores, luces, música, todo se conjuga y converge en el camarote de los hermanos Marx en que se convierte la pequeña habitación de David, refugio para todos los que le han acompañado en su camino a la escritura y al teatro donde le conocemos. Me han entrado muchas ganas de volver a leer el libro de Dickens, pero tengo un poco de miedo. El escritor inglés seguro que no es tan divertido e inesperado como ésta feliz y encantadora película.

 



El beso de Singapur Filmin

En este caso, lo siento, no conozco la novela de la que parte esta miniserie inglesa que se puede ver en Filmin. Leo en Internet que ésta fue la última novela publicada por J.G. Farrell, escritor británico que prácticamente dedicó toda su corta obra a explorar la decadencia del Imperio Británico. Como no he leído el libro, solo puedo hablar de la estupenda serie dirigida por Tom Vaughan, al que le debo algunos momentos memorables (algún episodio de Poirot, la excelente serie Press). El beso de Singapur, traducción un tanto libre del inquietante Singapore Grip, misteriosa práctica sexual que se utiliza en la colonia, sucede en el año 1941 y 1942, en el momento de la invasión japonesa y el definitivo desmoronamiento del imperio británico. Con un humor cruel y ácido, la serie nos pinta a los ingleses como auténticos estúpidos dignos de Woodhouse. Pero no todos: Matthew, el protagonista, es un hombre digno, un idealista, un pececillo indefenso en esa piscina de tiburones depredadores en forma de empresarios, hijas de empresarios, y espías de todos los colores. La serie te engancha desde el principio con su ambientación y sus diálogos, no puedes dejar de seguirla en sus seis episodios hasta el final, que en realidad es el principio de todo. Yo la recomiendo, pero a lo mejor hay gente a la que no le gusta tanta broma con las clases dirigentes y los espías chinos. A mi sí.

 


Un buen partido Netflix

En un tiempo en que se publicaban libros muy gordos y leíamos libros muy gordos (¿teníamos más tiempo o más concentración?) Anagrama tradujo en 1995 una novela de Vikram Seth, un autor indio completamente desconocido para la mayoría de los lectores de entonces. No sé qué es lo que nos hizo fijarnos en él, pero el caso es que lo compramos casi enseguida y leímos de un tirón sus 1.350 páginas. La historia es un melodrama ambientado en 1951 en una India independiente que aún no ha asimilado el trauma de la partición que dio origen a Pakistán y al profundo enfrentamiento entre hindúes y musulmanes. En ese contexto, la joven Lata, estudiante de literatura inglesa, se debate entre tres buenos partidos que aspiran a casarse con ella. En realidad es la historia de cuatro familias: los Mehra, a la que pertenece Lata, los Kapoor, influyentes políticos hindúes, los Chatterji, nuevos ricos anglófilos y snobs y los poderosos terratenientes musulmanes de la familia Khan. Junto a ellos tiene un papel muy importante la cortesana Saeeda Bal y desde luego los tres pretendientes de Lata, el joven y apuesto Kabir; el pedante intelectual Amit y el sensato Haresh. La novela me gustó mucho, Pero también me ha gustado mucho esta serie de seis capítulos dirigida por Mira Nair, la más prestigiosa realizadora de la India, seguramente la que mejor podía dar vida a este fresco histórico lleno de saris de colores, flores y canciones, amores y rituales, que empieza con una boda y acaba con otra boda, ceremonia que Mira Nair controla muy bien como demostró en la inolvidable Boda del monzón. Un buen partido forma parte de una de las líneas editoriales de Netflix: dar voz a culturas y países muy variados y recuperar novelas de la literatura mundial. Se ve como una película larga y se disfruta como un clásico de Hollywood pasado por Bollywood.

 

(esta es, quizás, la imagen más icónica de las turbas trumpistas “apretando” a la democracia en el Capitolio)

No puedo acabar esta entrada sin hacer alguna referencia al mayor desconcierto de todos los de esta semana: el asalto al Capitolio por parte de una turbamulta arengada por Trump para que “apretaran” todo lo que les diera la gana en apoyo de sus delirios, sus mentiras, su realidad inventada a su gusto, deslegitimizando unas elecciones limpias que le mandaron al basurero, (eso de deslegitimizar lo vemos en España casi todos los días: por un lado Vox y su vocación malsana de un trumpismo nacional; por otro algunos nacionalismos periféricos y excluyentes, tan trumpistas como el que más aunque ellos no lo sepan). Una imagen lamentable y dolorosa que viene a confirmar un hecho; el mudo tal y como lo conocemos está en peligro de desaparecer bajo la bota del populismo trumpista extendido por todas partes. Lo que está pasando allí es un aviso para contener a nacionalistas de corte fascista en toda Europa, España incluida. Rusos, chinos, húngaros, y toda la corte de autócratas del mundo, se frotan las manos ante lo que se avecina. Existe una amenaza real. Y no estamos preparados para enfrentarla.

Pero no quiero ser dramática o no más de lo necesario en estas circunstancias. Seguro que se supera (¿no se superó a Hitler y a Stalin? O quizás no se han superado del todo a la vista de los lamentables sucesos de Washington).

Así que, mientras tanto, éste es mi regalo de esta semana.



sábado, 2 de enero de 2021

FINAL Y PRINCIPIO

 


Primera entrada del año. Un año que empieza siempre es una esperanza de mejora. Aunque no siempre se cumple esa esperanza. Un buen ejemplo: el año pasado, este horrible y más  que olvidable 2020 (con algunas excepciones, los que han tenido niños son los únicos que creo merecen recordarlo con placer). En fin, el 2020 se acaba con una luz en el horizonte: las vacunas. Espero que sirvan, espero que funcionen, pero sobre todo, espero que nos den una pizca de optimismo ante lo que se nos avecina. Todo el mundo coincide: enero será horrible, pero a partir del día de la marmota, la situación mejorará. ¡Ojala sea verdad!

Mientras tanto, y aunque no me gusta nada hacer listas de “lo mejor” he echado una mirada al año1 del bicho con la idea de que había sido muy malo en materia de cine. Y miren por dónde, me he encontrado que no era tan malo como parecía. Entre estrenos, series y pelis on line, sale una cosecha nada desdeñable. He hecho cinco listas: estrenos extranjeros; estrenos españoles; estrenos online; series extranjeras, series españolas. No hay un top 10, están ordenadas por orden alfabético y seguro que me dejo alguna importante. Pero nadie es perfecto.

 


Películas extranjeras

1917, Sam Mendes. 1917 es una película de guerra. No, perdón, es una gran película de guerra, un clásico a la altura de los mejores.

Antología de un pueblo fantasma, Denis Coté. Ciencia ficción y miedo a lo diferente, a “los otros”. Fantasmas y espacios vaciados. Un film inquietante.

Beginning, Dea Kulumbegashvili. Incómoda, radical, hermosa, fascinante. El lado oscuro de la realidad contado en largos planos de silencios. De lo mejor.

Corpus Christi, Jan Komasa. Engaños que revelan la realidad de un país contradictorio que arrastra viejas heridas heredadas. Un actor impresionante.

El lago del ganso salvaje, Diao Yinan. Cine negro lleno de un romanticismo de ensueño en medio de un territorio pantanoso y oscuro. Fue la primera vez que supe de la existencia de Wuhan.

La famosa invasión de los osos en Sicilia, Lorenzo Mattotti. Cuento para niños que puede disfrutarse a cualquier edad, una preciosa joya de la animación,

Martin Eden, Pietro Marcello. Versión napolitana del antihéroe de Jack London en un film hermoso, libre y muy contemporáneo.

Sole, Carlo Sironi. Cine realista bressoniano, historia de amor entre dos personajes marginales, es uno de los mejores films italianos del año.


 Películas españolas

Ane, David P. Sañudo.  Estimulante opera prima, un conflicto colectivo como marco de un conflicto personal: el de una madre que no conoce a su hija.

El año del descubrimiento, Luis López Carrasco. Magnífico documental sobre la España de 1992 y la España del 2018. Uno de los films más importantes del año.

El arte de volver, Pedro Collantes. Cine hecho de verdades que no tienen porque ser reales, cine limpio y libre de presiones. Muy estimulante.

Josep, Aurel. Animación para adultos, recuerda un pasado olvidado, sin rencor, sin ánimos de venganza, con respeto y sin nostalgia. Estupendo.

La boda de Rosa, Iciar Bollaín. Deliciosa comedia luminosa y mediterránea, un cuento para aprender a respetarse, a quererse y a no dejarse dominar por los demás.

My mexican Bretzel, Nuria Giménez Lorang. La mejor película española del año. Un melodrama sirkiano, mudo y musical, con imágenes reales. Belleza, emoción, riesgo. Una delicia.


Estrenos On Line

Atlantique, Mati Dios (Netflix). Historia de amor con fantasmas de hombres muertos que vuelven para reclamar lo que les pertenece. Cine africano de ahora mismo.

Déjales hablar, Steven Soderbergh (HBO).Meryl Streep en estado de gracia. Dianne Wiest reconocible, Candice Bergen, irreconocible. Un viaje por mar en un barco donde el tiempo permite escuchar a los que hablan. Experimento feliz de Soderbergh sobre la dificultad de recuperar el tiempo perdido y sobre la moralidad de usar la vida de los otros en beneficio de la creación. Uno de los mejores estrenos en plataformas.

El juicio de los 7 de Chicago, Aaron Sorkin (Netflix). Sorkin puro, en todos los sentidos. Coral, planos secuencia, personajes comprometidos. Historia real con mirada documental tamizada por el tiempo. Ejercicio de memoria muy necesario.

Enola Holmes, Harry Bradbeer (Netflix). Absolutamente deliciosa en la inteligente combinación de reivindicación feminista y sentido del humor, de realismo en decorados y antinaturalismo en la puesta en escena.

Estoy pensando en dejarlo, Charlie Kaufman, (Netflix) Una de las propuestas más sorprendentes, pero también una de las más difíciles de encajar. Universos paralelos en la cotidianidad de una noche de invierno, una mujer que quiere acabar una relación, una cena que transcurre en varios tiempos y una escuela poblada de fantasmas. Es un riesgo, pero vale la pena no dejarse apabullar y disfrutarlo.

Los dos papas, Fernando Meirelles (Netxflix). Un encuentro entre dos maneras de entender la iglesia y el mundo, con dos actores insuperables.

Mank, David Fincher (Netflix) Muy entretenida, magníficamente interpretada, fiel al estilo y la luz de Ciudadano Kane. Una estupenda memoria del Hollywood dorado y un aviso para no creernos todo lo que se dice, se publica o se twitea.

The Vast of Night, Andrew Patterson (Amazon). Película nostálgica de una época en la que la ingenuidad permitía creer que en el cielo había algo desconocido. Cine hipnótico rodado con total libertad.

(Ha habido muchos más estrenos On Line, en Filmin, en Movistar, en todas partes, pero estos son los que me han dejado una huella más duradera)

  


Series extranjeras

Hollywood, (Netflix). La serie creada por Ryan Murphy transgrede la realidad de la historia y nos cuenta una versión distinta. Y se lo agradecemos mucho, aunque eso moleste a los puristas y a los ortodoxos de todo tipo. Preciosa.

Baron Noir, (HBO). Algunos de los comportamientos de nuestros políticos en estos últimos tiempos adquieren una luz nueva si los colocas bajo el foco de esta estupenda serie de terror político francesa. Alarmante.

El colapso (Filmin). El colapso es una serie imprescindible. No creo que guste a todo el mundo, tampoco digo que comparta su falta de confianza en la gente común donde no hay buenos ni malos, solo supervivientes. Creo que vale la pena verla y sobre todo pensarla. ¿Qué haríamos nosotros en su lugar?

La ley de Comey y El efecto Trump, (Movistar) La serie y el documental, son la prueba de la contradicción de Estados Unidos, capaz de albergar lo peor (Trump y todo lo que significa) y lo mejor: los contrapoderes, la libertad de crítica y la capacidad creativa para hacer de la realidad histórica un instrumento útil y necesario de educación política.

Putin,de espía a presidente, (Movistar). Todos los tiranos empezaron pequeños, todos los malvados tienen un comienzo. El de Vladimir Putin es lo que nos cuenta esta miniserie documental de la BBC que se acerca al semidictador presidencial de Rusia desde sus oscuros orígenes hasta su poderosa omnipresencia mundial.

(Aquí sí que me he ceñido solo a una por plataforma. Hay muchísimas más que se pueden recuperar en el Rincón de las series)



Series españolas

Antidisturbios, Rodrigo Sorogoyen (Movistar). La mejor serie de acción política española. Sin ideas premeditadas, y con uno de los personajes femeninos más potentes. Excelente.

El desafío de ETA Hugo Stuven y José Antonio Zarzalejos. (Amazon). Cincuenta años de la historia de España contada en primera persona por los que la vivieron ya fuera como fuerzas de seguridad, políticos, periodistas, militantes o víctimas. Imprescindible.

El desorden que dejas, Carlos Montero. (Netflix.) Un buen ejemplo del nuevo cine gallego. Intriga, misterio, corrupción, miedo. Un pueblo que esconde una profunda vergüenza. Inma Cuesta y Bárbara Lenni justifican por si solas su visionado.

La línea invisible, Mariano Barroso (Movistar). Nueva incursión de Barroso en la historia reciente, cuenta el nacimiento de ETA, el terrible momento en que se cruzó la línea invisible.

La veneno, Los Javis (Atresplayer). Una gran sorpresa. Un film necesario, entretenido, perfecto. Cinco actrices transexuales que demuestran lo buenas que son. Indispensable.

Patria, Aitor Gabilondo (HBO). Los dos primeros capítulos son emocionantes. Luego, al alejarse del protagonismo de las dos madres, Bitori y Miren, se diluye un poco su carga emocional. Necesaria.

Recomiendo un intensivo ETA en este orden:

La línea invisible, El desafío de ETA, Patria y ETA, el final del silencio)

(Hay muchas más series españolas, pero estas son para mí las mejores. Una aclaración: no he visto 30 monedas. Hasta que no se acabe no hablaré de ella).

 

Deseando amar

De los estrenos de la última semana del año, destaco uno muy importante: La reposición 20 años después de Deseando amar de Wong Kar-wai, quizá, o sin quizás, el film de amor más hermoso, más intenso y al mismo tiempo menos apasionado y romántico que se ha hecho nunca. La primera vez que la vi en Cannes2000, donde se presentó como “Sin título”, escribí: “Fue sin ninguna duda la mejor película del festival: la más sensual, la que contaba la historia más hermosa, la que tenía la música mejor puesta y los actores más guapos. Lo tenía todo esta historia de amor puro dilatado en el tiempo de la mirada, el paso de los días, un amor que nunca llega a consumarse, manteniéndose siempre presente”. La música, los espacios, la triste pareja de seres abandonados que encuentran uno en el otro el refugio perfecto a su dolor. Los colores, la luz, todo en definitiva hacen de Deseando amar una historia inolvidable. Es lo mejor que ha hecho nunca Wong Kar-way un director al que llevamos demasiado tiempo sin ver en las pantallas. Por suerte, se anuncia para el año que viene el estreno de Blossoms Shanghai que puede ser su vuelta triunfal al primer plano. Mientras lo esperamos, se puede volver a disfrutar de Deseando amar o se puede descubrirla por primera vez si hace veinte años no tenían edad (o no habían nacido) para poder verla.



Empezaba el año recordando la primera entrada del blog en el ya lejano, como de otra era glaciar, enero del 2010. Ahora a punto de empezar un nuevo año, una nueva década y quién sabe si un nuevo mundo, recurro a otro precioso árbol de Ramon para refugiarme en su sombra y abrazar su tronco. Feliz 2021, o como mínimo, buen 2021.


sábado, 26 de diciembre de 2020

REGALOS


 Cuídense, cuidaros, cuídate. El verbo cuidar ha sido el más conjugado en los mensajes cruzados de esta extraña Navidad. Cuidarnos antes que ser felices, o mejor dicho, cuidarnos para poder ser felices. Por eso, ante esta última semana del año uno del bicho, en la que el sentido común y las autoridades no competentes nos recomiendan quedarnos en casa, propongo cuatro regalos de libros que vienen acompañados de cine. ¡Cuídense!




El último austrohúngaro. Conversaciones con Berlanga, Manuel Hidalgo y Juan Hernández Les. Alianza Editorial

En 1981, cuando Berlanga tenía 60 años y había hecho doce películas, los jóvenes críticos Manuel Hidalgo y Juan Hernández Les publicaron un libro de entrevistas con el director. En el año 2010, a las puertas de los 90 años, Luís García Berlanga murió sin que Hidalgo y Hernández Les hubieran podido hacer una segunda parte hablando de las seis películas que dirigió después de la publicación del libro. Entonces pensaron que sería una buena idea recuperar, revisado y aumentado, esas conversaciones con Berlanga. Pero el tiempo y la vida son implacables y fueron pasando los años. Juan murió en el 2019 sin que el proyecto llegara a realizarse. Ahora, a punto de comenzar el año en el que Berlanga habría cumplido cien, Manuel Hidalgo ha decidido hacerlo como homenaje al cineasta valenciano y como recuerdo al amigo y compañero. Y aquí están estas Conversaciones con el último austrohíngaro que nos devuelven las agudas palabras y las poco ortodoxas reflexiones del director en un texto que se complementa con una crono-biografía y una filmografía comentada. Al final de la charla sobre El verdugo, Berlanga afirma muy convencido: “¿Cómo me gustaría morir? No muriéndome”. Creo que en cierto modo, Berlanga lo consiguió. Berlanga no se ha muerto, está en sus magníficas películas, está, incluso, en sus malas películas. Berlanga nunca será un director que se pueda encerrar en un museo. Desde Bienvenido Mr Marshall, tan vigente ahora que estamos esperando el dinero caído del cielo europeo, soñando como lo vamos a usar, igual que los habitantes de Villar del Río, hasta Todos a la cárcel, miserablemente de moda con los casos de corrupción constante en todos los ámbitos, pasando por la mirada tierna y nada revanchista sobre la guerra civil en La vaquilla, el ácido retrato de la transición del ciclo Nacional o ese Plácido navideño en este año en el que, no solo no hemos podido sentar un pobre a la mesa, sino que casi no nos hemos podido sentar nosotros mismos, su cine, su memoria, su falta de convencionalismos siguen vivos y muy presentes. Vale la pena leer el libro, pero sobre todo, vale la pena volver a ver sus películas. (en Flixolé hay por lo menos 12 de sus films).

 



Reina del grito, Un viaje por los miedos femeninos, Desirée de Fez, Blackie Books

Me encanta que me gusten los libros de amigos y me gusta encontrarme con libros que me sorprenden. Por eso me sentí feliz cuando cayó en mis manos Reina del grito, de la crítica de cine Desirée de Fez. Pensaba que iba a leer un ensayo sobre el cine de terror, especialidad de Desirée, pero sin dejar de serlo, me encontré con un texto personal y único. Si se quiere resumir el libro se puede hacer en dos frases: “Tengo miedo de todo”. “El cine de terror me ha ayudado a superarlo”. Parece una contradicción, pero no lo. En este libro autobiográfico y casi confesional, Desirée retrata sin ningún miedo todos sus miedos. Algunos compartidos por muchas mujeres, miedo a la maternidad, a caminar sola de noche; otros compartidos con hombres y mujeres, miedo a fracasar profesionalmente, a no ser aceptado; y unos pocos personales de la autora, miedo al propio cuerpo, a los deseos. Desirée de Fez conjura esos miedos en el refugio paradójico del cine que da más miedo: el de terror. Desirée es madre de un niño y una niña. Sus hijos son importantes, no solo en su vida, también para entender este libro de auto reflexión que empieza precisamente con una conversación con su hija cuando tenía dos años en la que la niña le dice que no quiere ir al colegio “porque tiene mucho miedo” y acaba con otra conversación con su hija en la que la niña, ahora de tres años, le dice.  “A ver mamá, basta. ¡Ya está bien! No tienes que tener miedo. Ya eres mayor”. Entre una y otra Desirée teje su vida desde su infancia en Santa Coloma hasta su presente actual, vinculando sus vivencias a películas de terror que simbolizan e ilustran sus miedos en un libro sobre el género, de terror, desde una perspectiva de género, el de ser mujer. Divertido, escrito casi como una novela, Reina del grito se puede leer sin que te guste el cine de terror y sin que conozcas las películas de las que habla. Es un libro que invita a repensar la propia vida a través del cine que se ha visto. Porque la conclusión final es muy sencilla: todas las películas hablan de mí.

(ver películas de terror estos días puede ser un contrapunto ideal para superar el miedo que produce el mundo exterior).

 


John Le Carré

La muerte de John Le Carré hace unos días es una buena excusa para releer sus novelas y para volver a ver las muchas adaptaciones que se han hecho de ellas en cine y en televisión. En este blog he hablado varias veces de John Le Carré. En la entrada del 12 de septiembre del 2014 escribí sobre El hombre más buscado, excelente película protagonizada por Philip Seymour Hoffman. Antes, en la del 24 de diciembre del 2011, comenté lo mucho que me gustaba El topo, basado en uno de sus libros más importantes. He citado varias veces al escritor británico relacionándolo con otros temas, casi siempre de espionaje o problemas políticos muy actuales. Estos días he hecho un rápido repaso por las plataformas para ver que había de John Le Carré y entre todo lo que he encontrado sale un ciclo muy apetecible.

El infiltrado, serie de seis episodios dirigida por Susanne Bier que se puede ver en Amazon, basada  en una novela publicada en 1993.

La chica del tambor, serie de seis episodios dirigida por Park Chan-wook, con Florence Pugh en el papel que hizo Diane Keaton en 1984. Está en Movistar.

También en Movistar es posible encontrar El jardinero fiel, una de las más duras miradas sobre los problemas de la descolonización en África.

En Filmin hay cinco películas: El topo, El espía que surgió del frío, La casa Rusia, Llamada para un muerto y El espejo de los espías.

Seguramente muchos las habrán visto, pero no importa, Le Carré nunca defrauda. Volver a leerle es siempre un placer por su lucidez y su capacidad de ser espejo de su tiempo. En su última novela publicada, Un hombre decente, mostraba todo su desprecio por el Brexit que estos días convertirá Gran Bretaña en un desierto orgullosamente independiente, pero también orgullosamente miserable y lleno de virus de distintos colores. También en esa excelente novela que me encantaría ver convertida en serie o película, Le Carré, denunciaba la influencia determinante de los servicios secretos rusos (como se está demostrando) en todos los ámbitos de la política más actual. Me habría gustado ver que hacía Le Carré con la pandemia que nos domina y atemoriza desde hace ya nueve meses. No lo sabremos nunca. Por suerte, tenemos sus  libros y sus pelis.

 



El leopardo de las nieves o la promesa de lo invisible Vincent Munier, Errata Naturae

El leopardo de las nieves es un libro clásico de Peter Matthiessen, especie de guía espiritual para aventureros de las montañas y del pensamiento. No lo he leído entero, pero muchas veces lo he consultado, a veces al azar. Como hoy mismo, cuando he abierto el libro sin pensar y me he  encontrado con esta frase subrayada por Ramon, que si se ha leído el libro entero. “Me encuentro ante una excelente ocasión de soltar lastre, de “ganar la vida perdiéndola”, lo que no significa temeridad sino aceptación, ni tampoco pasividad sino desprendimiento.” Me ha parecido una frase profética para encarar el año que viene, con todo los retos que nos va a plantear. Los libros son siempre buenas guías para la vida.

Pero en este caso, no es del más que recomendable libro de Matthiessen del que quiero hablar, sino de un libro de parecido título: El leopardo de las nieves o la promesa de lo invisible, del fotógrafo y cineasta francés Vincent Munier. Cuenta cinco expediciones a las montañas del Tibet, realizadas entre 2011 y 2018, en busca del más mágico y fantasmagórico de todos los animales, el mítico leopardo de las nieves. Durante estas cinco expediciones, Munier, acompañado de un guía tibetano y en cada ocasión con distintos compañeros, fotografía las montañas, la nieve, el paisaje, los animales, el cielo y la tierra, buscando al casi invisible leopardo al que entrevé en varias ocasiones y al que consigue fotografiar siempre de lejos. Es un libro de fotos en blanco y negro fascinantes en su indefinición que relata en forma de diario la búsqueda de lo invisible. Hay momento muy bonitos en el libro como éste: “Será un día sin fotos, pero me llevo imágenes magnificas, escondidas en algún rincón de mi imaginario… Pienso en aquella frase de Jean Giono: “Sobre todo nada de cámaras ni de cachivaches: los paisajes bellos no se albergan en las máquinas, se aposentan en los sentimientos.”  Tomemos nota de esta idea en estos tiempos en los que parece que si no hacemos una foto no sentimos realmente haber estado en algún sitio. Los dos libros de los leopardos se pueden ilustrar visualmente con un precioso documental de Vincent Munier que se encuentra en Youtube https://www.youtube.com/watch?v=lUJQRMeYFqM

Esta imagen del libro y del documental, se podría llamar ¿Dónde está el leopardo de las nieves?


 

El regalo de esta semana es uno de los cuadros de Ramón que siempre me hace pensar en Navidad.


 

sábado, 19 de diciembre de 2020

JACK LONDON Y TRES RAREZAS

 


Martin Eden

Descubrí a Jack London cuando tenía 20 años. En los cuatro años siguientes, leí todo lo que pude encontrar de él. Algunas cosas en castellano, la mayoría en francés. De London me encantaba la mezcla entre aventura, filosofía, naturaleza y combate con uno mismo, con el paisaje, con el mundo. No supe quién era el escritor hasta mucho después. Por eso, cuando leí Martin Eden por primera vez en 1973, no me podía imaginar que ese relato de auto destrucción y creación era en realidad una autobiografía encubierta del propio London. Jack London es uno de los escritores que más veces se ha adaptado al cine. Las novelas del ciclo de la fiebre del oro y la vida salvaje en el Klondike y el Yukón, han sido películas y series en decenas de ocasiones desde la primera en 1907 hasta la última este mismo año, La llamada de lo salvaje, con Harrison Ford. También sus cuentos han dado pie a muchas adaptaciones, una de las últimas la excelente serie de Mateo Gil, Los favoritos de Midas con Luis Tosar, que se puede ver en Netflix. Por eso no deja de ser curioso que entre los más de 160 títulos que adaptan la obra de London, solo cinco se hayan atrevido con el libro de Martin Eden: un film mudo de 1914, una película de 1942 con Glenn Ford, una serie inglesa en 1979, una serie muy desconocida del año pasado y ésta del director italiano Pietro Marcello. Marcello nos ofrece una versión napolitana del antihéroe de London en un film hermoso, libre y muy contemporáneo. Ambientada en Nápoles, el Martin Eden de Marcello, con el rostro de piedra esculpida del actor Luca Marinelli, es el retrato de un hombre individualista y autodestructivo que atraviesa los grandes conflictos de la primera mitad del siglo XX. Relato atemporal y eterno, Martin Eden integra la mirada documental de su director en la narración de la vida de este obrero desclasado, desubicado en todos los contextos. Martin Eden es un arrebatador experimento visual, una excelente radiografía del siglo XX y un fiel retrato de las dificultades de la creación. Una gran película que nos devuelve la vitalidad y vigencia de la obra de un gran escritor.

 

RAREZAS



Rareza musical: Descubriendo a José Padilla, Marta Figueras y Susana Guardiola, estreno en Filmin

Crecí en una casa donde se cantaba mucho. Mi madre y mi abuela, también mi hermana, cantaban muy bien. Yo no, lamentablemente. A mí me expulsaron del coro infantil a los siete años y el trauma me ha impedido cantar toda mi vida. Pero algunos de los recuerdos más bonitos de mi madre es cantando canciones de la España de sus amores, la que dejó en 1939 cuando tuvo que exiliarse en México. Mi madre cantaba tangos, cuplés, canciones de Conchita Piquer. Y cantaba El relicario y La violetera mientras tejía suéteres para todos. Nunca se me ocurrió pensar que esas canciones tenían un autor, de la letra y de la música. Por eso, cuando Marta Figueras me mandó un link para ver su debut como directora, no esperaba encontrarme con ese pasado feliz en forma de música. Nunca un título fue tan apropiado: Descubriendo a José Padilla. Efectivamente descubrimos a José Padilla, el compositor de esas y de muchas más canciones que están en la memoria popular de varias generaciones. Fue una sorpresa. Pero no solo por conocer a un personaje del que ni siquiera sabía su existencia. También por la forma como lo vamos descubriendo en un documental muy trabajado, muy bien documentado y con una intención muy clara: reivindicar una música importante. No fue amor a primera vista. Al principio, la voz en off y el niño pianista, me escamaron un poco. Pero enseguida la historia coge vuelo y te arrastra en la vida de este personaje a través del mundo de principios de siglo XX, Madrid, Barcelona, Valencia, París, Buenos Aires, Nueva York… Usando el contrapunto de imágenes de archivo muy bonitas y bien seleccionadas –algunas espectaculares como todas las de Mistinguett–, con imágenes de ahora mismo filmadas en los espacios donde sucedió la historia, la vida de José Padilla adquiere una dimensión de atemporalidad, o de eternidad, muy especial. Descubriendo…es un documental musical antes que nada y esa es la razón de que las interpretaciones sean fundamentales. En esto Marta y Susana también juegan al diálogo entre actuaciones históricas, Carlos Gardel, Sara Montiel, Raquel Meller, y actuaciones actuales que ofrecen versiones muy contemporáneas de canciones legendarias. Todo junto compone un musical que es retrato de una época tanto como retrato de un músico estupendo al que vale la pena conocer y reconocer.



 Rareza malsana: Baby, de Juanma Bajo Ulloa, estreno en salas.

Esta es una película extrema. En todos los sentidos. Formalmente, por la apuesta de contar una historia sin una sola línea de diálogo, usando el sonido y la música como creadores de atmosferas. Pero el extremo nace sobre todo de la manera como Bajo Ulloa, con la ayuda de seis actrices que se han puesto en sus manos para que haga con ellas lo que quiera, narra este cuento gótico y cruel, malsano y turbio sobre las diferentes maneras de encarar la maternidad. Es este tema el que enlaza Baby con sus dos primeras películas, las inquietantes Alas de mariposa y La madre muerta. Madres de todo tipo: la que no puede resistirse al instinto; la que no puede soportar el dolor de la pérdida; la que es incapaz de entender lo que es ser madre; la que cree que se puede comprar la maternidad y por último, la niña que aún no sabe lo que eso significa. Poblada de arañas, gusanos, ratones y mariposas, casi toda la película sucede dentro de una casa encantada, llena de recovecos, como la guarida de una Alicia encerrada sin poder escapar de la tela de araña que se teje en ese lugar fascinante y terrible. Porque la película es tan fascinante como desagradable., tan hermosa como perversa. Baby es un experimento formal, un ensayo cruel sobre la maternidad, un cuento que no deja indiferente: o la odias o caes bajo su influjo. El espectador es libre de decidir en qué lado de la línea se queda.

(un apunte curioso que me parece interesante: El director de fotografía de Descubriendo a José Padilla y de Baby, es el mismo: Josep María Civit. El hecho de ser tan distintas y de tener las dos fotografías excelentes, nos demuestra la gran profesionalidad de Civit que sabe adaptarse tanto a la mirada documental cercana y fresca del musical, como a la hermosura fétida del cuento macabro y maternal).

 



Rareza cotidiana: El arte de volver, Pedro Collantes, estreno en salas.

El cine español es muy variado, muy diverso (la prueba son estas tres rarezas estupendas). Y en su diversidad tiene cabida una especie de subgénero que podemos llamar rohmeriano o incluso jonastruebiano. El debut de Pedro Collantes en el largo, tras una larga trayectoria en el corto, se enmarca en este tipo de cine. Cuenta las primeras 24 horas que Noemí, (maravillosa Macarena García) pasa en Madrid, donde ha llegado para participar en un casting después de vivir seis años en Nueva York. Sus encuentros, siempre en diálogo uno a uno con otra persona, la llevan desde la sala de espera del casting donde soporta a una aspirante muy pesada, a la habitación de su abuelo en una residencia; de una conversación difícil con su hermana, a la tristeza de un encuentro frustrante; del descubrimiento de una traición, a una secuencia, en un taxi donde Noemí se da cuenta de que ella no es el centro del mundo. Concebida como pequeñas viñetas en las que poco a poco vamos conociendo a Noemí, lo mejor del film es su ritmo pausado, tranquilo, sin estridencias ni momentos de tensión, pero si con una sensación no tanto de tristeza como de abandono de capas muy pesadas que Noemí va dejando atrás. Al final, Noemí surge como una mariposa de una crisálida (quizás la metáfora me la ha sugerido Baby) y podrá encarar una nueva etapa de su vida. Me gusta mucho esta película rodada en once días justo antes del confinamiento de la primavera. Cine hecho de verdades que no tienen porque ser reales, cine limpio y libre de presiones. 

El regalo de esta semana  es una hermosa orquídea, tan violeta como las de la canción, tan perturbadora como los insectos de Baby y tan bonita como Noemí.