sábado, 17 de noviembre de 2018

ESTE ES UN LIBRO DE…



¡Diecinueve estrenos la semana pasada, quince esta semana! No puedo más. He decidido que voy a hacer una huelga de ojos caídos. Así que en la entrada de hoy, voy a hablar de libros. De dos libros.


FLORES EN LA FRONTERA
Este es un libro muy personal que me afecta directamente. He estado y estoy muy implicada en todo el proceso. Es un libro del que me siento muy orgullosa y feliz de haber colaborado a que exista. Porque Flores en la frontera es un libro inclasificable. Precioso como una pequeña joya. Se trata de un libro de dibujos de Ramon Herreros, un conjunto de delicadas acuarelas de flores y plantas que se pueden encontrar en los alrededores de Arcos de la Frontera. Está editado por La Casa Grande, el hotel de Elena Posa en Arcos. Me gusta mucho como ha quedado, me gustan mucho los dibujos de Ramon, me gusta mucho que existan libros como este. En un texto introductorio, he escrito unas palabras que me parecen cuentan mejor que nada lo que es: “Este es un libro de flores que se pueden encontrar en los alrededores de Arcos de la Frontera. Así que, la primera lectura es clara: La Frontera es un paisaje, una región, un lugar. La palabra frontera sugiere muchas más cosas. En un sentido peyorativo, es sinónimo de separación, de marginación. Pero a mí me gusta más otra manera de leer la palabra. Frontera entre lenguajes, frontera permeable entre las palabras y las acuarelas de Ramón Herreros e incluso frontera sutil y mágica entre una foto tomada una mañana de verano y un precioso dibujo realizado una tarde de invierno. Frontera como unión, no como separación. Las flores están ahí, cerca de nosotros. Solo hace falta saber verlas. Lo que quiere este libro es transformarlas en imágenes únicas que son y no son a la vez las plantas que representan. Libres, hermosas, vivas.”
Presentamos Flores en la frontera el próximo jueves 22 de noviembre a las 19.00 horas en la Librería Jaimes de Barcelona, calle Valencia 318. Ese mismo día se inaugura la exposición de los dibujos originales de Ramon que se pondrán ver durante un tiempo en la librería. Estoy muy contenta de haber llegado hasta aquí. Siento que es un gran regalo.


DEFENSA DE LACREACION
Este es un libro pequeño de tamaña y grande de ideas. Es un ensayo sobre arte, sobre los que lo hacen y los que lo gestionan. Está escrito por José Antonio de Ory. Es un texto que se lee muy rápido, que ¡se entiende todo¡ Da gusto leer un ensayo sobre arte que se entiende, se comprende, que no usa palabras huecas y no necesita un diccionario al lado para seguirlo. Pero sobre todo, da gusto leer un texto en el que reconoces ideas que son tuyas, palabras que has pensado mil veces. Afirmar que no son los gestores culturales los que deben tener el protagonismo del mundo artístico; que los edificios de arquitectos famosos si están vacíos de contenido no sirven para nada; sostener que la política de subvenciones solo crea una corte de los milagros de sucursalistas abonados al régimen de turno; decir con todas sus letras que han secuestrado el concepto Arte Contemporáneo para asignarlo solo a una parte del todo, y no siempre la parte más interesante sino la más interesada, la que se pone al servicio de las tendencias que los gestores y con esto se cierra el círculo, imponen desde sus atalayas de poder. Todo esto son verdades que nadie quiere decir y menos asumir. Pero lo mejor de todo es la reivindicación que hace el libro de la figura del creador, el que pinta, esculpe, escribe, hace música, dirige o escribe un guión. Y lo hace con sus manos y su cabeza. Sin ellos, todos los demás sobran aunque se empeñen en mostrar el vacío de sus edificios y de sus mentes como una gran aportación. Cuantas veces los gestores culturales y los críticos se creen por encima de los que han hecho las obras que gestionan. No se trata de que no haya gestores, hacen falta, son necesarios. Pero deben estar al servicio de los creadores, de los que hacen las cosas, nunca por encima. Una de las reflexiones que me ha sugerido este libro es el hecho de que debe existir un equilibrio entre unos y otros. La figura del artista aislado, trabajando en su taller sin relacionarse no sirve, el artista necesita un hilo que lo conecte con el mundo y ese hilo son los gestores culturales, los críticos, los estudiosos. Pero lo que viene sucediendo en el mundo de la cultura desde hace mucho tiempo es que los que deberían ser ese hilo conductor se han erigido en hilo dominante, pequeños tiranuelos o reyezuelos que deciden qué o quién tiene derecho a existir. Es contra esto que nos alerta el libro de de Ory.
Prometo que la semana que viene, volveré a levantar los ojos hacia las pantallas de cine y hablaré de películas. Mientras tanto, vayan al cine que aun hay muchas cosas por recuperar, lean libros, visiten exposiciones, escuchen música…



sábado, 10 de noviembre de 2018

PELIS, DOCUS, SERIES


!!Esta semana se estrenan 19 películas¡¡ Es un horror. Es completamente imposible verlas todas, hablar de todas, se matan unas a otras. Tantos estrenos es la prueba de que el público es lo de menos. No interesa ya que vaya gente o no a ver un film, lo que cuenta es que burocráticamente se pueda alegar que se ha estrenado en salas para poder acceder a los premios, Goyas, Gaudis, o para iniciar un recorrido en plataformas, o lo que es más triste, para poder cobrar las subvenciones. Es absurdo, deberían cambiarse las leyes y las reglas para impedir que pase esto, un hecho que cuesta mucho dinero y genera mucha frustración. La critica intenta(mos) seguir lo mejor posible todo lo que se estrena, pero no llegamos. Por eso, aun a riesgo de dejarme en el tintero algunos títulos interesantes que no he podido ver, en esta entrada de hoy voy a hablar de cinco películas… y dos series. Dos ficciones italianas, Dogman y Lazzaro feliz; tres documentales: Bergman, su gran año, Farenheit 11/9 y Comandante Arian; y dos series, Oficina de infiltrados y Arde Madrid.

Dogman
De qué va: Un hombre normal, cuidador de perros en un barrio de extrarradio napolitano, es feliz en su inocencia con sus animales, su hija pequeña y sus amigos con los que juega al futbol. Pero hay  un pero muy grande en su vida. Es completamente dependiente de un ex boxeador brutal y dominante que mantiene aterrorizado al barrio y le manipula a su antojo. Marcello aguanta todas las humillaciones de Simone hasta que no puede más y estalla convirtiéndose en un “dogman”.
Porqué se ha de ver: Lo primero de todo, porque nos devuelve el mejor Matteo Garrone, el de Gomorra. Segundo, por el rostro y la mirada del espléndido actor Marcello Fonte. En tercer lugar, por los espacios donde sucede esta historia, un barrio napolitano en decadencia, cercano al mar, donde se respira ruina moral y física. En cuarto lugar porque es una reformulación del neorrealismo más clásico, con un aliento del Pasolini menos dramático. Un film que habla de ética pero que nunca cae en el moralismo.

Lazzaro feliz      
De qué va: En un remoto pueblecito aislado del centro de Italia, vive un grupo de campesinos dominados por una marquesa que ha olvidado decirles que en el siglo XXI ya no existe el régimen feudal de sumisión. Lazzaro es un joven inocente del que todos abusan y al que todos piden ayuda, casi un santo dispuesto a cualquier cosa sin plantear nunca preguntas. La liberación de los campesinos del yugo de la marquesa coincide con la muerte de Lazzaro. Cuando Lazzaro resucita, se encuentra en un mundo que nada tiene que ver con el suyo. Su viaje a la ciudad no le hará perder la inocencia y la santidad al encontrarse con sus antiguos amigos convertidos en lumpen de suburbio sin ningún futuro.
Porqué se ha de ver: Primero, por lo insólito de su propuesta, un cine fuera de las modas y fuera del tiempo, casi como su protagonista. Segundo, porque es una puesta al día (como la de Garrone, pero en un tono muy distinto) del neorrealismo más puro, casi un neorrealismo mágico (Milagro en Milán), que además recupera el mejor cine de Ermanno Olmi (El árbol de los zuecos). Tercero, por Lazzaro, un joven actor con unos grandes ojos llenos de luz y de inocencia. Cuarto, por la reflexión profunda que despierta al hacernos tomar conciencia de que la eterna lucha de clases sigue vigente pero transformada en un enfrentamiento desigual campo/ciudad donde los campesinos explotados por la marquesa se han convertido en parias urbanos desarraigados. Pero sobre todo, porque es una película tan antigua como los viejos cuentos y al mismo tiempo tan nueva como algo nunca visto.

Bergman, su gran año
De qué va: Partiendo del año 1957 cuando Ingmar Bergman a sus 38 años vive uno de sus periodos más creativos con el estreno de El séptimo sello, el rodaje de Fresas salvajes y En el umbral de la vida, mas la puesta en escena de tres grandes producciones teatrales, el documental se adentra en la vida de uno de los directores de cine fundamentales del siglo XX, en un retrato no siempre amable del personaje.
Porqué se ha de ver: Porque descubres muchas claves para entender su cine, al mismo tiempo que acabas de confirmar que Bergman era en su vida privada un tipo insoportable.

 Farenheit 11/9
De qué va: Viniendo de Michael Moore nos podemos esperar un film de denuncia sensacionalista que esta vez pone el dedo en el ojo de Donald Trump para demostrar como un personaje de esa calaña logró llegar a la presidencia de Estados Unidos. Pero Moore no desaprovecha la ocasión para meterse con todo lo que no funciona en su país, desde el gobernador de Michigan que envenena a sus ciudadanos con agua contaminada, hasta el Partido Demócrata que es menos demócrata de lo que parece.
Porqué se ha de ver: Porque nos confirma lo que ya sabíamos, Donald Trump es un personaje deleznable y muy peligroso, (la comparación con el ascenso de Hitler que hace el film no es gratuita). Lástima que para hacer su denuncia Moore caiga de nuevo en los típicos excesos de su cine, con una apabullante presencia de él mismo en primer plano. Un curioso efecto colateral de este documental: por un momento, mientras lo ven, cambien los nombres de Donald Trump por los de  personajes muy próximos de nuestro contexto político y verán cómo les resultan cercanos y muy reconocibles algunos de los discursos y algunas de las situaciones.

Comandante Arian
He dejado para el final este documental de Alba Sotorra, espero que hayan tenido la paciencia de llegar hasta aquí porque para mí es la mejor película de las estrenadas esta semana.
De qué va: Retrato de la Comandante Arian, una mujer kurda que forma parte de las YPJ, las Unidades de Defensa de las Mujeres, un cuerpo militar formado exclusivamente por mujeres en el 2012 con el objetivo de combatir al Ejército Islámico y de transformar la sociedad patriarcal en la que viven.
Porqué se ha de ver: Para descubrir y admirar este cuerpo militar insólito que mantiene tres frentes de batalla importantísimos, el primero y más peligroso es el de la guerra propiamente dicha contra el EI en la que se combate y se muere; el segundo es también muy peligroso y sobre todo mucho más largo, es el de la lucha por un reconocimiento como seres humanos iguales en derechos y deberes en una sociedad patriarcal y muy religiosa que relega a las mujeres a un segundo plano; el tercero es el de un enfrentamiento con ellas mismas, con su educación, su pensamiento, su manera de entender el mundo que no les deja espacio para sentirse miembros de pleno derecho de la sociedad. Siguiendo a la comandante Arian en el asedio y conquista de la ciudad de Kobane en el norte de Siria, y sobre todo en la dolorosa recuperación de las múltiples heridas de bala que la alejan del frente, el documental consigue que entendamos un poco mejor que pasa y porque en ese castigado país. Un trabajo indispensable que se debería enseñar en las escuelas y que tendríamos que ver todos.

Oficina de infiltrados
Una de esas coincidencias curiosas y muy interesantes hizo que viera el documental de Alba Sotorra al mismo tiempo que seguía en Movistar una serie de espionaje francés que se llama Oficina de infiltrados y que desde aquí recomiendo con todo entusiasmo. Ambientada en los años más duros de la guerra en Siria, creo que es en la tercera temporada cuando sale un personaje que tiene mucho que ver con el documental de Alba Sotorra, una mujer militar kurda que ayuda a los franceses en Siria precisamente durante el asalto de Kobane. Pero lo más triste de esta coincidencia es descubrir en la ficción el cinismo de los que juegan con el valor de los hombres y mujeres que luchan en esa guerra entre medieval y del futuro, cuando desde los despachos políticos deciden que tal o cual ciudad, tal o cual enclave se abandona o se conquista por puros motivos geoestratégicos. Es una serie muy interesante desde el punto de vista político y muy distinta en su realización a las series americanas. Para entendernos, está más cerca de John Le Carré que de Homeland.

Arde Madrid
Estupenda serie de Paco León, de lo mejor que se puede ver en este momento en cualquier pantalla. Ambientada en los primeros años sesenta, en un Madrid donde Ava Gardner vive su juerga permanente y triste, el film entronca con la mejor tradición de la comedia española, la que viene de Berlanga, Azcona y Fernán Gómez, saltándose a Almodóvar y sus influencias. Clásica en su planteamiento, limpia en su realización, es sin embrago profundamente incorrecta en lo que cuenta al mostrar una España franquista donde la España oficial iba por un lado y la España real por otro. Paco León no necesita mucho más que un único escenario, del que se sale en pocas ocasiones, un grupo de actores perfectos en sus personajes y unos diálogos inteligentes y divertidos para construir una serie indispensable.


viernes, 2 de noviembre de 2018

REENCUENTROS




(2001 ha estado muy presente en mi vida, mi novela La piedra negra es la prueba más clara de su enorme influencia)
El 1 de noviembre de 1968 Ramon y yo fuimos a ver 2001 una odisea del espacio. Nos habíamos casado el día anterior, el 31de octubre. No está mal empezar una vida juntos viendo 2001, una película que habla del futuro, que habla de un mundo nuevo lleno de estrellas. Entonces ya nos impresionó, nos gustó y nos hizo pensar mucho. La hemos vuelto a ver este 31 de octubre del 2018 y la verdad es que sigue siendo, 50 años después, una película que abre puertas, que deja en la retina imágenes inolvidables, que despierta emociones y sobre todo, provoca ideas. No sé cómo lo consiguieron, pero 2001 supera la barrera del tiempo y sigue siendo indispensable.

Y después de este pequeño apunte personal, las películas de la semana. Tres.


(en este blog he puesto muchos árboles de Ramon, es probable que éste ya lo haya usado, pero me gusta mucho como ilustración del árbol de Medem)
Reencuentro con Julio Medem: El árbol de la sangre
Me ha gustado mucho esta película. Lo digo de entrada y lo digo contenta porque los dos últimos trabajos de Medem, Mama y Habitación en Roma, me habían dejado un poco decepcionadas. Mama más que Roma. En cambio en este árbol de sangre y de vida, de memoria y de ramas entrecruzadas, veo el mejor Medem. Al salir de la proyección me encontré en el vestíbulo del cine con el director, me acerqué a felicitarle y le dije: “Has hecho una película fruto”. No sé si me entendió en ese momento, pero ahora lo explico. El árbol de la sangre es el fruto de las semillas plantadas en 25 años de carrera. Hay en este film, ecos de Vacas, sonrisas de La ardilla roja, misterios de Tierra, amores de Los amantes del círculo polar, sexo de Lucía y el sexo, búsqueda de explicaciones de Caótica Ana. Es como si todas estas historias, hubieran decidido florecer en una nueva aventura, que no copia, no busca la referencia, pero nace de ellas, como la fruta es distinta a la semilla, la planta y la flor de la que procede. Historia coral, que abarca los 25 años de la vida de Marc y Rebeca, pero se extiende mucho más allá para hablar del pasado y de presente. No hace falta hablar de política, prohibida en el relato que están construyendo los dos amantes, pero la política está ahí, al lado, como una sombra. No hace falta hablar de lugares para identificar una España plural en sus paisajes, plural en sus lenguas, plural en sus ideas. Construida como una novela escrita a dos manos, el culebrón, si porque también es un culebrón con todo derecho, de las vidas de Marc y Rebeca se entrelaza como las ramas del olmo que los acoge bajo su sombra. Olmo, por cierto, un gran personaje. Si, ésta es una película fruto y eso me hace muy feliz.
(me gusta mucho la critica que ha hecho Eulalia Iglesias en El Confidencial, si alguien la quiere leer, este es el enlace)

Reencuentro con Spike Lee: Infiltrado en el KKKlan
Yo creo que desde Haz lo que debas, en el lejano año de 1989, no me había vuelto a gustar una película de Spike Lee. Digo gustar, no que fueran buenas o malas. Hay en su filmografía títulos excelentes, pero a mí no me gustaban. Ésta sí. Con esta he disfrutado mucho. Es cine puro, entretenimiento puro, denuncia pura, género puro. Y si, reivindicación política y orgullo racial. Muy bien. Con todo esto, mas una perfecta ambientación de los años setenta, una banda sonora estupenda y actores que disfrutan con lo que están haciendo, Spike Lee nos regala un film de acción, de policías buenos y racistas malos, con humor y con mucha ironía. La simple idea de que un negro pudiera infiltrase en las células del KKKlan en los años setenta, es ya arriesgada, pero Lee la convierte en algo creíble gracias a dos actores perfectos; John David Washington, el negro de pelo encrespado, y Adam Driver, el judío descreído. Entre los dos se inventan un personaje ficticio que conseguirá engañar, burlar y sobre todo humillar a los WASPS del clan. Al final, en los créditos y poco antes, Lee utiliza imágenes documentales de ahora mismo, de la América First trumpiana que nos congelan la sonrisa de haber compartido la historia del doble Ron Stallworth. En el 2018, las cosas no solo están mal en Estados Unidos, es que están mucho peor de lo que estaban en los años 70. No hagan caso de las estúpidas declaraciones de Spike Lee que no es precisamente un personaje muy bien informado del mundo exterior al suyo, pero vean esta película, vale la pena.

Reencuentro con Freddie Mercury: Bohemian Rhapsody
En realidad este no es un reencuentro en sentido ortodoxo porque yo nunca fui fan de Queen ni de Mercury. Pero si identifico algunas de sus canciones, concretamente dos, We Will Rock You y We Are the Champions, como elementos musicales de mi vida. La película es un biopic convencional que se salva por las actuaciones musicales de este hombre impredecible encarnado con una energía desbordante por un actor egipcio nacido en Los Ángeles, Rami Malek. Aunque sea solo por ver la actuación en el concierto Live AID de julio de 1985, vale la pena quedarse hasta el final. Solo un apunte de queja. ¿Por qué en las películas musicales NUNCA y lo escribo con mayúscula, se subtitulan las canciones cuando son tan importantes, o más, que los diálogos doblados o subtitulados. Desde aquí reivindico que se subtitulen las canciones, por favor.