sábado, 14 de marzo de 2026

CUATRO MUJERES

 

Ante la situación mundial cada vez mas errática, imprevisible y cada vez más terrorífica, las personas normales tenemos dos posibilidades. Obsesionarnos devorando noticias, siguiendo tertulias, leyendo comentaristas; o refugiarnos en una especie de exilio interior, que no significa aislamiento, porque es un exilio compartido con amigos, gente que quieres, libros, películas, series, canciones, exposiciones. No quiere decir que haya optado por pretender ignorar la locura que nos envuelve, lo que intento hacer es no dejar que me amargue la vida, ni me condicione. Ejercer mi solidaridad y mi protesta en los límites de lo controlable. Y mientras tanto disfrutar con lo que tengo cerca. Al menos en este blog. Por eso esta semana me voy a entretener en tres series y una película, las cuatro con mujeres como protagonistas que no son lo que parecen.

 


La analista: Zara en El robo, Prime Video, 6 episodios

Un día cualquiera en la oficina, pero no en cualquier oficina. Un día cualquiera, rutinario y aburrido en una oficina de fondos de inversión en la City de Londres, en la que se mueven millones de libras virtuales. Zara es analista y hace un trabajo que no le gusta. Pero ese día en que Zara tiene una resaca inaguantable, un grupo de ladrones irrumpe en la oficina dispuesto a realizar el mayor atraco del siglo: robar miles de millones de libras de las pensiones de la gente común. Para eso necesitan la ayuda obligada de Zara y de su compañero Luke. Una vez transferidos esos miles de millones a una cuenta (nadie ve ni toca nunca el dinero, todo se hace a través de la red), los ladrones se marchan. A partir de aquí y durante seis capítulos que no paran de dar giros, seguimos a Zara, su amigo Luke, los ladrones y un policía ludópata. Parte del encanto de esta serie que recuerda La casa de papel, pero sin papel, solo algoritmos, es el personaje de Zara que interpreta Sophie Turner, la Sansa de Juego de tronos, con más años, más aplomo y una presencia que no se olvida. Un divertimento.

 


La camarera: Alison Woods en Código de silencio, Filmin, 6 episodios

Alison es joven, bonita y lista. También es sorda. Su sordera no le impide trabajar de camarera en un lugar muy especial, la Comisaria Central de la Policía de Canterbury. Alison sabe leer los labios y se divierte descubriendo conversaciones. Cuando una detective conoce su habilidad, decide contratarla para leer los labios de los miembros de una banda de ladrones de joyas especialmente escurridizos, a los que tienen vigilados con cámaras de seguridad. Alison se involucra demasiado en la investigación y cuando es apartada, la adrenalina de seguir buscando la lleva a ponerse en una triple situación de peligro: físicamente con la banda de ladrones, emocionalmente al enamorarse de uno de ellos, legalmente al inmiscuirse sin permiso en una investigación. Pero Alison ha descubierto un mundo nuevo y no es fácil que lo abandone. También esta serie se basa sobre todo en su protagonista, interpretada por  Rose Ayling-Ellis, una joven actriz sorda de nacimiento que lleva trabajando en series británicas desde que tenía 15 años. Solo por ella ya valdría la pena ver Código de silencio, pero es que, además, está francamente bien escrita por la guionista Catherine Moulton que ya trabaja en la segunda temporada. Hay Alison para rato.

 


La espía: Meret en Unfamiliar, Netflix, 6 episodios

Meret es un personaje extraño, ambiguo, una esposa y madre aparentemente normal, con una vida normal. Vive con su marido Simon, tienen una hija adolescente y un restaurante que les encanta. Pero como Philipp y Elizabeth en The Americans, Meret y Simon tienen una doble vida. Abandonada su carrera de espías de la BND, el servicio de inteligencia alemán, mantienen una casa refugio de la que nadie sabe nada. O eso creen. Porque el pasado siempre vuelve, y por muy seguros que se sientan, una  vieja historia en Bielorusia dieciséis años atrás, una misión que acabó muy mal, revive para pasarles factura. Meret y Simon deberán enfrentarse a un enemigo feroz al mismo tiempo que confrontan sus propias contradicciones. Ambientada en Berlín, Unfamiliar es una serie de espías muy poco heroicos. Y precisamente por eso, es mucho más interesante en su sórdida falta de épica y de ética. Entre espías, ya se sabe, no hay mucho respeto. Si bien los protagonistas son dos, Meret y Simon, es el personaje de Meret, interpretado por la veterana actriz alemana Susanne Wolff, la que lleva todo el peso de la trama. Como le dice en un momento dado a su marido. “El elemento débil eres tú”.

 


La iluminada: AnnLee, El testamento de Ann Lee, Mona Fastvold

Ann Lee es un personaje histórico. Ann Lee nació en Manchester el 29 de febrero de 1736 y murió en Waterbliet, Estados Unidos, en septiembre de 1784. Conocida como Mother Ann, fue la líder de la Sociedad Unida de Creyentes en la segunda Aparición de Cristo, o Shakers (Sacudidos), una secta de fanáticos religiosos que defendían la llegada del Mesías encarnado en una mujer y rezaban con frenéticos movimientos espasmódicos y canciones. Tras sufrir cuatro partos de bebes muertos, y cansada de los abusos de su marido, Ann Lee y su fiel hermano William buscaron refugio en una pequeña comunidad de disidentes cuáqueros. La arrolladora personalidad y fuerza iluminada de Ann Lee la convirtió muy pronto en líder absoluto del grupo al que llevó a América en 1774 donde fundó una de las comunidades religiosas más poderosas de su tiempo. Ann Lee, una de las poquísimas mujeres misioneras, predicaba el celibato absoluto y la igualdad entre hombres y mujeres. Hasta aquí, la historia real. La película es otra cosa. Partiendo de la figura de la iluminada Ann Lee, encarnada, casi como una posesión en Amanda Seyfried, se presenta como un biopic hagiográfico de una mujer que no estoy segura mereciera ser recordada. Pero lo que distingue el film por encima de todo, es que es… un musical. Un musical clásico como los de antes, en la que los personajes se ponen a cantar y a bailar de pronto, sin avisar. Un musical que utiliza las sesiones de sacudidas para montar coreografías de una gran plasticidad en secuencias donde la inolvidable hija de Mamma Mia, canta, baila, y sobre todo mira con los grandes ojos que son una de sus características. La película produce una doble sensación: mal rollo por lo que cuenta, (Ann Lee está bastante perturbada, la verdad), pero te engancha por lo que María Adell en su crítica de Filmtopia define como “un espectáculo fascinante y agotador a partes iguales.” 

El regalo de esta semana es una quinta mujer, mucho más serena que todas las demás



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