sábado, 3 de enero de 2026

RONDALLA

Rondalla

Conjunto musical de instrumentos de música.

Cuento, patraña o conseja.


Rondallas, Daniel Sánchez Arévalo

Hemos empezado el año  muy bien (al menos en el cine). De la mejor forma posible. Con una película muy bonita. No podían haber escogido mejor día para estrenar Rondallas de Daniel Sánchez Arévalo. Cuando se estrenó en el Festival de San Sebastián, en el Velódromo, el mejor espacio para un film como este, escribí en el blog: “! Qué gusto da encontrarse con una película feliz! Y eso que lo que se cuenta en Rondallas, nace de una tragedia, el naufragio de un barco que deja a una pequeña aldea pesquera gallega sumida en la tristeza. Pero la rondalla es capaz de volver a sacarlos adelante, volver a ilusionarlos y volver a hacer que suene la música en sus plazas. Con un humor subterráneo pero muy eficaz, actores que se sienten cómodos en sus personajes, y la colaboración de las gentes del pueblo, Sánchez Arévalo hace una película que invita a bailar.” Reitero todo esto, Rondallas es una propuesta solidaria, de amor y de amistad, de proyecto común. De esperanza. Y además es de gran belleza en sus impresionantes paisajes gallegos, y divertida en sus situaciones. Sin dejar de ser al mismo tiempo una historia de matices, de sombras, de tristezas. Rondallas cumple las dos acepciones de la palabra.

Una rondalla es un conjunto de personas de distintas edades tocando instrumentos de música. En este caso tocando gaitas, tambores y muchas otras cosas. La rondalla representa al pueblo, todos participan, hay que ensayar juntos, acoplarse unos a otros, encontrar en equilibrio de sonidos y movimientos y tener un guía. Es una ilusión compartida. En este sentido, la película representa perfectamente la primera acepción de la palabra: conjunto musical de instrumentos de música. Pero el film entra de lleno en la segunda acepción la de cuento o conseja (no patraña). Porque lo que nos cuenta Sánchez Arévalo es un cuento musical con moraleja. La gente de un pequeño pueblo de la costa gallega está sumida en una permanente tristeza desde que hace dos años naufragara un barco y murieran siete de sus nueve tripulantes. El naufragio se llevó por delante las vidas de los marineros, pero también la alegría del pueblo. Ahora, dos años más tarde, quieren recuperar la ilusión volviendo a crear una rondalla. “Si algo tiene la rondalla es la sensación de comunidad de todos a una” dice el personaje que interpreta Javier Gutiérrez, el principal impulsor de esta idea. “Para eso volvió la rondalla, para recuperar las ganas” dice el personaje de María Vázquez que le apoya. Pero no será fácil, nada lo es en la vida,  y tendrán que superar rencores, miedos, tristezas, incluso una revelación y una confesión inesperadas. Pero como todo buen cuento, la historia acaba bien. No me importa decirlo, no es un spoiler, es un deseo que sientes desde la primera imagen. Quieres que toda esa gente a la que acabas queriendo, salga adelante y que su rondalla, gane todos los premios del mundo. El principal, el de recuperar las ganas de vivir, de hacer algo en común, de ilusionarse. ¿Hay algo mejor que se pueda desear el 1 de enero de cualquier año? Pues eso. Moraleja: busca tu rondalla particular y  sigue adelante.

 


Rondalla del año

Para seguir con  la rondalla (en una acepción completamente inventada que tiene más que ver con ronda que con rondalla), estas son algunas de las películas de las que he hablado en el blog que me parecen que definen el año 2025. No son todas, hay muchas más, y también hay otras de las que no he hablado. Cada uno se puede montar su rondalla de cine del año. Esta es una posible.

Enero: Parthenope, Queer, La luz que imaginamos, Flow, un mundo que salvar, The Brutalist.

Febrero: Tierra baja, Memorias del un caracol, Bodegón con fantasmas.

Marzo: Tardes de soledad, Grand Tour, La furia.

Abril: Muy lejos, La viajera.

Mayo: Una quinta portuguesa, Centaures de la nit, Los tortuga, La trama fenicia, Si yo pudiera hibernar.

Junio: Sirat, A la deriva.

Julio: Diamanti, En la corriente.

Agosto: Una película inacabada, Aquel verano en París, La terra negra.

Septiembre: Romería, Retrato de un cierto oriente, Mi amiga Eva.

Octubre: Estrany riu, Una casa llena de dinamita, Un simple accidente, La cena, Los domingos, Maspalomas.

Noviembre: The Mastermind, Siempre es invierno, El último arrebato, Frankenstein, Blue Moon. 

Diciembre: Valor sentimental, El sendero azul, Emergency exit, Father Mother Sister Brother 


El regalo de esta semana es una planta estrella que nos guie todo el año.



sábado, 27 de diciembre de 2025

FAMILIAS

 

Estamos en Navidad, unas fiestas que para mucha gente son difíciles de asumir (por distintas razones). Es habitual escuchar "no me gusta la Navidad". A mi me ha gustado mucho y ahora me gusta menos. Pero creo que esto tiene que ver con la edad, mi edad. Cuando era pequeña era una fiesta inolvidable llena de sorpresas, regalos, comidas buenas y mucha gente a mi alrededor. Cuando descubrí quién traía los regalos, la cosa cambió. Al principio todo seguía igual, pero llegó un momento, coincidiendo con la adolescencia, en el que te conviertes en alguien que tiene que hacer regalos tanto como recibirlos y además tienes que seguir viendo familia que no te apetece. Eso dura una eternidad hasta que consigues irte de casa o como mínimo, irte de las Navidades. Pero entonces te casas o te emparejas y la cosa empieza a complicarse de nuevo. Hay que ir un día a casa de unos padres y otro día a casa de otros padres. Nunca se les pregunta si les apetece que vayas, pero ahí estás. Y cuando tienes hijos, (no es mi caso, pero si he tenido sobrinos pequeños) la rueda vuelve a empezar porque su ilusión se contagia y vuelves a sentir la Navidad. Y un buen año, descubres que ya no eres el que va a casa de otros, sino que vienen todos a tu casa. Y te haces mayor y llega un día que dices BASTA. Quiero estar sola con mi pareja y comer poco y dormir mucho y dar un largo paseo. No quiero ir ni que vengáis. Eso, la Navidad se vive diferente según tu edad. Moraleja de este cuento de No Navidad, disfruta cada año la Navidad que te toque..

(mis padres en 1940, cuando se conocieron en México)

Father Mother Sister Brother, Jim Jarmusch

Bueno, todo esto viene a cuento de la película de Jim Jarmusch que se acaba de estrenar. Father Mother Sister Brother: Padre Madre Hermana Hermano. Es una pequeña delicia, una de aquellas películas en la que Jarmusch está tocado por una extraña sensibilidad (como Paterson), silenciosa y sutil. No va de navidades, pero si va de reuniones familiares, reencuentros más o menos (mas que menos) forzados e incómodos. Se trata de tres pequeñas piezas de orfebrería familiar en la que Jarmusch ha reunido a buena parte de sus actores más queridos. En el primero Father (Tom Waits es el padre), un hermano y una hermana (Adam Driver y Mayim Bialik), tristes y casi desconocidos entre sí, acuden a casa de su padre, un viejo solitario que vive en medio de un paisaje nevado en lo que los subtítulos traducen como Villa Nadie y en inglés es Nowere Place. La historia pasa en Nueva Jersey, Estados Unidos, ahora mismo. Mientras los hermanos hablan en el coche, preguntándose realmente porque van a ver su padre, vemos al hombre en su casa poniendo en escena una imagen de soledad y abandono. El encuentro es tenso, nadie sabe qué hacer ni que decir. Hay una absurda conversación entorno al agua y un pequeño misterio, el Rolex del padre. Todo pasa en ese salón lleno de fotos, alrededor de una mesa donde se brinda con agua y té. El segundo fragmento Mother, sucede en Dublín. La madre se prepara para recibir a sus dos hijas en el único encuentro anual que tienen las tres. Todas viven en Dublín, pero no se ven más que ese día para cumplir el ritual de tomar un té exquisito. La verdad es que estas tres mujeres tampoco tienen gran cosa que decirse, más bien se ignoran o se desprecian. La única conversación es en torno al agua para beber. Cate Blanchet está adorable como la hermana apocada y Vicky Krieps le da la réplica como la hermana rebelde. Pero es la madre, una elegante y fría Charlotte Rampling, la que se lleva todas las miradas. También aquí hay un Rolex, muchas fotos y una alusión a vivir en Nowere Place. Ah me olvidaba de los skaters que como un coro griego, acompañan los tres episodios. El tercero, el de la hermana y el hermano mellizos americanos, está ambientado en Paris y cuenta una reunión imposible con sus padres. Imposible porque sus padres acaban de morir en un accidente durante una de sus aventuras en Nowere Place. No faltan las fotos, el agua y el Rolex. A pesar de que habla de una ausencia, este capítulo es mucho más feliz y esperanzador que los otros dos, al menos estos hermanos tienen algo que decirse y un recuerdo que compartir. La conclusión de Jarmusch es… saca tus conclusiones y de paso mira a tu familia.

 

(mi hermano con 3 años, mi hermana con 1 año, yo en el limbo de los que aun no han nacido)

 

Dos libros que recomiendo con reservas

Las reservas no son porque no me hayan gustado o interesado. Las reservas son porque los libros, como los amigos, pero no la familia, se tienen que escoger y no siempre funcionan igual para todo el mundo. Lo curioso de estos dos libros es que son una especie de biopic literario. Uno sobre personajes reales, el otro sobre un personaje que es una mezcla de muchos.

 


Biopic real: Las Hermanas Mitford, Annick Le Floc’hmoan Circe

Descubrí a las Hermanas Mitford en la serie de Movistar Escandalosas de la que escribí este verano: “Estamos en Inglaterra en 1932, donde las seis hermanas Mitford viven al margen de las reglas que su aristocrática familia debería encarnar. Ninguna sigue las normas. Nancy, Pamela y Diana son las tres mayores, Unity, Jessica y Deborah, son las tres pequeñas. Tan solo hay un hermano, Tom, heredero único de la escasa fortuna familiar que queda. Nancy tiene 28 años, está soltera y es escritora sin demasiado éxito (más tarde se convertiría en una gran novelista). Pamela tiene 25 años, es independiente y le gusta vivir en la naturaleza. Diana tiene 22 años y está casada con un rico barón. Unity tiene 18 años y las ideas claras de lo que quiere. Jessica tiene 15 años y también tiene las ideas muy claras, aunque en otra dirección. La pequeña Deborah tiene 12 años y mira a sus hermanas fascinada. Las seis, su hermano, sus padres, su mundo, parecen una creación de Julian Fellowes, el padre de Dowton Abbey y La edad dorada. Pero no.” Efectivamente no. Las hermanas Mitford son personajes reales, de carne y hueso y desde luego son escandalosas y excéntricas. Esta especie de novela de muchas voces, nos las presenta desde su nacimiento, bueno desde el nacimiento de Nancy, la mayor. Las otras van naciendo encadenadas ante el enfado de Nancy que ve como su reino privado se va invadiendo de niñas y un niño. La autora hace un ejercicio de equilibrio para seguir el crecimiento y la evolución de las seis hermanas mientras dibuja a través de ellas un retrato de la Europa de entreguerras. La Inglaterra pusilánime de los años treinta, está muy bien descrita. Mientras Diana y Unity se entregan con pasión y fanatismo al nazismo hitleriano (fueron asiduas de Hitler muchos años), Jessica se convierte en una ferviente militante comunista con destinos en la guerra de España y más tarde en Estados Unidos. Pamela y Deborah tienen vidas menos asombrosas, pero no por ello menos interesantes. Y Nancy, Nancy las observa y las utiliza sin reparos para escribir las novelas que acabarán convirtiéndola en una escritora famosa. El tono y la ligereza con que está escrito el libro, hace que se lea como una novela. De vez en cuando hay que pararse y recordar que lo que te están contando fue así (hay documentos, fotos, testimonios) y no producto de una imaginación desbocada. 

Falso biopic: El experto, Augusto Martínez Torres, Alt autores

Esta si es una novela. Pero es también la biografía de un autor, un director de cine imaginario (o no tanto), al que conocemos desde que es pequeño. El libro está dividido en tres capítulos desiguales de página, 159 el primero, 134 el segundo, 48 el tercero; desiguales de estilos, el primero, la niñez del autor, esta contado en tercera persona a partir de unos supuestos cuadernos encontrados, el segundo está escrito como un diario en primera persona que recorre el final de la adolescencia del autor, el tercero está escrito por el autor como si se viera a sí mismo, una tercera persona que es él mismo. El conjunto es el relato de una vida que empieza en el Madrid de la posguerra y acaba en plena transición. El paisaje urbano (no el político) de la España de esas décadas se va desvelando a través de las vivencias de este niño sin nombre, cuya obra es estudiada por un experto, el narrador omnipresente, que la va descubriendo cuando, a la muerte del autor, sus herederos le llaman para que ponga un poco de orden en los papeles de ese director y escritor. Quien conozca a AMT se dará cuenta de los muchos detalles de su propia vida que hay en este falso biopic. En los dos prefacios del libro, el escritor da las claves de cómo hay que entenderlo. El primero es una frase de Paul Auster: “… cuando se sienta en su habitación a escribir Libro de la Memoria, cuenta su historia hablando de sí mismo como si fuera otro.” El segundo es del propio Augusto: “…los hechos que aquí se narran y las personas que los interpretan no tienen la menor relación con la realidad, son futo de la mente del escritor.” Junten los dos prefacios y les sale El experto. 

El regalo de esta semana, ultima del 2025, suele ser un dibujo que hace Ramon como felicitación. Pero este año, la dichosa gripe que ha tumbado a medio mundo, no le ha dejado hacer algo especial. No importa: entre sus fotos, acuarelas y cuadros hay tantas imágenes bonitas que tengo donde escoger. ¡Feliz 2026, o al menos bueno en lo personal y, si es posible, en lo colectivo!



 

 

 

 

sábado, 20 de diciembre de 2025

EXTRANJEROS

 




“Extranjero ¿Quién sabe lo que quiere decir esa palabra?” (Albert Camus

El extranjero, François Ozon

François Ozon sigue sorprendiéndome. Su filmografía, lo he dicho varias, veces, es la menos previsible posible. Toca todos los géneros y se acerca a todos los temas. Sin despeinarse y siendo siempre él mismo. Porque hay algo que se reconoce en cualquiera de sus películas: la fluidez de la narración, la limpieza de sus imágenes. Si Ozon se había atrevido con Fassbinder dándole la vuelta a su Petra Von Kant o con Lubitsch en una recreación de Remordimiento en Frantz, ahora se acerca a Camus y hace en realidad una película bressoniana. Hay más de Bresson que de Camus en este film desesperanzador.  El Meursault de Ozon está más cerca del Michel del Pickpocket de Bresson que de El extranjero de Visconti. Y sin embargo, es Camus puro. Nunca me lo he preguntado, pero lo hago ahora, ¿Conocía Bresson la obra de Camus cuando empezó a diseñar sus personajes indiferentes, no antipáticos sino carentes de empatía, incapaces de sentir emociones y por eso mismo extranjeros de sí mismos más que de un lugar o un tiempo? Creo que sí, creo que Bresson debió leer a Camus y vio en El extranjero el modelo de personaje para el cine que quería hacer. Por eso, cuando Ozon se acerca a Camus lo hace con Bresson en la memoria y con Gerard Philippe como modelo.  Pero todo esto no son más que palabrería de alguien que ha visto mucho cine. Porque lo que de verdad importa  en El extranjero de Ozon no son estas referencias más o menos cinéfilas. Lo que importa es que su Meursault, francés en un Argel colonialista de los años treinta, tiene ecos con nuestro presente en el que la realidad que nos rodea es tan absolutamente lamentable en todos los sentidos que solo nos queda ser extranjeros de nosotros mismos (el exilio interior). Con la esperanza de que haya siempre una Marie cerca para tender un lazo que nos devuelva la confianza en la humanidad.




Emergency Exit, Lluis Miñarro

Este es un film lleno de extranjeros (del mundo) hecho por un extranjero (del cine). Si no conociera a Miñarro, el cine que ha producido y el cine que ha dirigido; si  viera esta película sin saber nada de él, tendría la tentación de hacer una lectura Filosófico/Social. Un autobús que viaja a ningún sitio, con un conjunto de pasajeros especiales (¿muertos?). Ahí está la religión y la espiritualidad; la mujer maternal y la mujer amante; la ciencia y la imaginación; la inocencia y la tentación, el humanismo y el materialismo, la alienación en todas sus formas y el Arte, así con mayúsculas: la Actriz. Todo el mundo encerrado en un autobús del que es difícil escapar como la casa de El ángel exterminador. Con un conductor que es la muerte y una cabra de acompañante. Pero conozco a Miñarro y su cine y me inclino más a pensar que todo esto lo veo yo, y quizás estaba en el origen del proyecto. Porque esta Salida de Emergencia es sobre todo un divertimento experimental del director, un homenaje al cine (Hitchcock, Buñuel, Welles) y  la ocasión de trabajar con rostros inesperados: Naomi Kawase, un regalo, actores que le gustan y conoce bien, Emma Suárez, Aida Folch, Oriol Pla, actores que se ajustan a su manera de ser, Albert Pla, Lu Colomina, actrices que admira, Myriam Mézierès, Arielle Dombasle, un descubrimiento Jhonattan Burjack. Y sobre todo, el placer de tener a Marisa Paredes, la Diva divina por excelencia, haciendo de ella misma y disfrutando de un personaje/espejo que es ella y no lo es. Todos embarcados en este autobús en un viaje a la nada montado de pequeños fragmentos aislados (el making of del rodaje debe ser muy entretenido viendo a todos estos seres trabajando uno o dos días, tres como máximo, casi en solitario o de dos en dos en un autobús parado), un montaje creativo y lleno de matices de Diana Toucedo que juega con las imágenes de Jimmy Gimferrer, hechas de transparencias, colores y paisajes. Cito a estos, y me dejo algunos, porque este autobús Nº8 no solo lleva a sus pasajeros, lleva también una manera de hacer cine en la que hacen falta cómplices para llegar a la estación. Quizás, como en cualquier viaje, hay pequeños bajones, momentos de aburrimiento, remontados por otros en los que ellos (los pasajeros/actores) brillan y te invitan a acompañarlos. Marisa podía estar contenta. Su carrera despegó en Barcelona y ha terminado en Barcelona. Un círculo perfecto que ella recorre en la emocionante secuencia en que repasa algunas de las fotos de su vida. Que la película se estrene coincidiendo con el primer año de su muerte (el 17 de diciembre del 2024) es un precioso homenaje.

El regalo de esta semana es un paisaje en el que podrían perderse cualquiera de los extranjeros de esta entrada.



sábado, 13 de diciembre de 2025

ILUSIONES

 

 


La Gran Ilusión, Relato Intermitente del cine catalán. TV3 y 3Cat

A principios del verano del 2024 recibí una llamada de Lluis Salgado. Me proponía si quería colaborar en la segunda temporada de la serie La Gran Ilusión. Historia intermitente del cine catalán, creada en el 2019 por Alex Gorina con la incorporación posterior de Esteve Riambau. Casi cinco años más tarde, empezaban a preparar la segunda temporada, dirigida esta vez por él. Dije que si sin saber muy bien donde me metía. Pero  desde el primer contacto en la productora tuve la sensación de haber caído en un pastel de nata (o de chocolate o lo que a cada uno le guste mas). Porque me encontré con un equipo  que fue creciendo a medida que avanzaba el proyecto, en el que reinaba la armonía, el buen humor y el respeto. Un equipo con personas de distintas edades, embarcadas con ilusión en que esta Gran Ilusión fuera, no solo una serie importante, sobre todo fuera un espacio de creación colectiva. Fueron varios meses de trabajo, de documentación, de escritura, de rodajes, de montaje, de postproducción. Meses en los que a veces todo encajaba o todo se desencajaba, eso formaba parte del proceso. Fue un placer escuchar puntos de vista de gente más joven que no había vivido lo que se estaba relatando y que yo recordaba en primera persona por haber estado ahí. Fue un gusto ver como escuchaban, o mejor dicho, escuchábamos. He aprendido muchas cosas  que no sabía y he conseguido explicar muchas otras que si sabía. El resultado está ya en la mesa para ser servido y degustado. En TV3 en directo se estrenó el pasado lunes 8 de diciembre, con la emisión de dos capítulos. Los siguientes, se verán el lunes  15 y el lunes 22. Pero la serie entera (primera y segunda temporada) está en la plataforma 3Cat, disponible en sus 15 capítulos, siete de la primera temporada, seis de la segunda. No es la Historia del Cine Catalán, es una Historia del Cine Catalán (y por extensión del cine español, y de la sociedad y la cultura en general).Si se ve entera, el recorrido va de los orígenes al 2010, si solo se ve la segunda, empieza en 1960. Muchos recordaran cosas, otros las descubrirán. Yo me quedo con un trabajo hecho con una ¡gran ilusión!

La gran ilusión  https://www.3cat.cat/3cat/la-gran-illusio/ 

Uno de los sets de rodaje de la serie. Todos preparados.

             

También tienen una gran ilusión las protagonistas de los dos estrenos más interesantes y extraños de la semana. Dos mujeres que buscan escapar de sus respectivas jaulas y encontrar la libertad de vivir. Goliarda y Teresa son muy diferentes, viven en países, tiempos y sociedades muy distintos, pero ambas comparten este anhelo por dejar de ser lo que son y además, las dos tienen otra cosa en común. Tanto Goliarda como Teresa cuentan con una amiga indispensable y esa amiga se llama Roberta en ambos casos. Curiosa coincidencia.

 

La vida fuera, Mario Martone

Martone abandona por una vez su Nápoles natal y fija su mirada en la Roma de 1980, en un tórrido ferragosto en el que Goliarda sobrevive como puede. Su novela L'arte della gioia/El arte de la alegría, ha sido rechazada por todas las editoriales. Goliarda a sus 55 años se siente fuera del mundo, lejos de todo, mientras deambula por una Roma no turística y espera encontrarse con su amiga Roberta. Roberta es una joven delincuente, detenida varias veces por política y terrorismo. Cómo conoció Goliarda a Roberta y porqué son amigas, es lo que nos cuenta esta hermosa película, llena de luz y tonos cálidos en una estructura no lineal hecha de pequeñas viñetas. Desesperada por su situación y sin saber bien lo que hace, Goliarda roba unas joyas y acaba detenida y encerrada en la prisión de Rebibbia. Allí conoce a un grupo de reclusas con las que establece una curiosa sororidad. En especial con Roberta, una atractiva y rebelde joven de 30 años. Cuando salen de la cárcel, las dos amigas continúan esa extraña amistad hecha de dependencias y agresiones, sin relación con el sexo, pero no por eso menos pasional. Las dos tienen que aprender a vivir fuera, donde la libertad en realidad no existe. La libertad la encontró Goliarda en Rebibbia y en sus reclusas. Una libertad y una energía que le dio fuerza para volver a vivir. Si esta película funciona, es por la química que se produce entre Valeria Golino, excelente Goliarda y la rebeldía furiosa de Matilda De Angelis, una Roberta inolvidable. La vida fuera tiene, además un efecto secundario importante: dar a conocer a una de las escritoras italianas más interesantes de los últimos cuarenta años, olvidada durante mucho tiempo en la misma Italia donde la redescubrieron a finales de los noventa cuando ella ya había muerto. (En España se pueden encontrar algunos de sus libros: El arte de la alegría, publicado por Lumen en 2015 y La cárcel de Rebibbbia, publicado en 2021 por la editorial Rata).

 


El sendero azul, Gabriel Mascaro

Tereza tiene 77 años, conserva toda la fuerza física y la claridad mental para seguir trabajando. Pero no la dejan. Una nueva ley del gobierno de Brasil ha decidió que los viejos no pueden seguir trabajando y que deben ser “retirados” a una colonia donde se les cuidará hasta que mueran. De la noche a la mañana, Tereza se encuentra sin trabajo, sin dinero, sin control sobre su vida (es su hija la que decidirá todo lo que puede o no puede hacer) y sin casa. Su destino es ir a parar a una colonia de viejos donde la humillarán de todas las formas posibles (terrible la secuencia en la que la obligan a ponerse un pañal). Pero Tereza tiene una ilusión: antes de que la priven de vida, quiere volar en avión. Como no puede comprar un billete sin la autorización de su intolerante hija, Tereza se lanza a una aventura en busca de una manera de cumplir su sueño. Lo que empieza como un cruce entre 1984 y Soylent Green, se convierte en un viaje a través del cine tanto como un viaje a través del Amazonas.  No quiero desvelar nada de ese viaje, solo hacer un pequeño itinerario que va de La reina de África a Dune, pasando por Howard Hawks y acabando en el más extraño David Lynch, al que le habrían encantado los caracoles  de baba azul que abren la mente. En su última etapa, cuando Tereza conoce a Roberta, encuentra la libertad de vivir en ese inmenso rio, lejos de controles y de limitaciones. Me olvidaba de citar a Herzog. Si el veterano director alemán ha podido ver esta película premiada en Berlín, seguro que se habrá sentido muy cercano de Tereza. (perdón por si parece un poco inverosímil este recorrido, pero si ven la película, lo entenderán).

El regalo de esta semana es para mis compañeros de La Gran Ilusión.



sábado, 6 de diciembre de 2025

CIENFUEGOS

 

Un besin José Luis

“La verdad es que me hacía ilusión tenerte con nosotros. Reserva para 2026, a partir del 23 de octubre! Un beso grande, grande (perdona no me alargue más, ya imaginas la saturación del día de hoy)”. Este es el último mail que tengo de José Luis Cienfuegos. Incluso en un día tan complicado como es la inauguración de la Seminci, encontró un momento para escribirme, y para emplazarme a vernos el año que viene. Ya no podrá ser.  Mi paisaje emocional, sentimental, incluso profesional, ha perdido una figura importante.

No recuerdo bien cuando conocí a José Luis, pero creo que fue en Gijón, antes de que él lo dirigiera. Me llamaron para ofrecerme dirigir el festival al que querían dar una nueva orientación. Les dije que no muy amablemente, y les dije también, que me parecía importante que  escogieran a alguien de allí, que conociera la ciudad y el festival, alguien que pudiera conectar con un público más nuevo. Ese alguien fue José Luis Cienfuegos que entonces trabajaba en el departamento de prensa. Era el año 1994. Fue un acierto. José Luis levantó el festival y convirtió Gijón en un punto de referencia obligado para los cinéfilos de toda España, sin perder nunca de vista a su gente, su ciudad. Trabajé un par de veces con él en el festival, con él y con Fran Gayo, una gran persona con el que era muy fácil colaborar, una persona que me acabo de enterar, murió este mismo año sin que se hablara mucho. Año negro para el mundo del cine. Con ellos hice un precioso ciclo que se llamó Una parte del cielo, Directoras Europeas en el nuevo milenio, con el que disfrutamos mucho. También fui un año como jurado. Siempre encontrábamos un rato para tomarnos un vino, o mejor, una sidra. Cuando tuvo que dejar Gijón de manera tan abrupta e incomprensible, escribí en el blog: “Gran valor del Festival de Gijón el de hacer que un cine considerado difícil y minoritario fuera un éxito de público con salas llenas. La destitución fulminante de José Luís Cienfuegos como director del Festival, al frente del cual llevaba 15 años, es una de las peores noticias de un tiempo lleno de noticias malas. No solo por lo que significa que un grupo de amigos se queden sin trabajo en estos momentos, sino como síntoma del empobrecimiento provinciano que se va extendiendo como una mancha de aceite por toda la península. El cine ha perdido un gran escenario”.  Ahora podría decir, “El cine ha perdido un gran referente” y nosotros, muchos, hemos perdido un gran amigo. La última vez que le vi fue en San Sebastián, durante el festival. Todos íbamos corriendo de un lado a otro. Vi a Cienfuegos de lejos, caminando por el boulevard, era inconfundible, siempre con la chupa de cuero, las gafas de pasta y el pelo punki que llevó toda su vida. Nos paramos un momento, aunque teníamos prisa. Nos dimos un beso y quedamos en vernos en Valladolid. Por diversas circunstancias, al final no pude ir a la Seminci, lo que provocó el e-mail que encabeza estas líneas. Ya no se sí volveré. Los lugares están unidos a las personas. Valladolid era Fernando Lara, Valladolid era Javier Angulo, Valladolid era José Luis Cienfuegos. Ahora no sé que será. En todo caso nunca será igual. Un besin José Luis.

 


En el 2011, José Luis Cienfuegos y Ángel Sala dieron una charla sobre Festivales en el marco del Base Film Festival de la ESCAC.

 

En uno de los paseos que Ramon y yo hacemos por Barcelona, nos encontramos con esta calle. Le mandé la foto y me contestó con risas. No guardo esa respuesta, es una lástima.

 

Esta es la foto que ha puesto en su portada el Festival de Gijón, dirigido en estos años por uno de sus más grandes amigos y colaboradores, Alejandro Díaz. (Foto Paloma Ucha)

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Se han estrenado dos películas que recomiendo, Valor sentimental, de Joachim Trier y Golpes, de Rafael Cobos. Pero no tengo ganas de escribir de ellas. Lo siento. 

El regalo de esta semana es para Cienfuegos.



sábado, 29 de noviembre de 2025

LE (S) DOLIA EL MUNDO

 

Coinciden esta semana tres estrenos que tienen en común una cosa muy importante: mostrar el dolor y el placer de la creación musical. No se parecen en nada, no se pueden comparar, pero desprenden una especie de halo que las hermana. Y otra cosa, ninguna es un biopic.

 


Blue Moon, Richard Linklater

Blue Moon es una de esas canciones eternas, que nunca pasan de moda, que se tararean, sin darte cuenta. Nunca me ha preocupado saber quién escribe o compone las canciones, mi ignorancia en ese terreno es enorme. Pero ahora sé quién escribió y quién compuso Blue Moon. Lo sé gracias a Richard Linklater y Ethan Hawke, director y actor de Blue Moon, un film que es la antítesis del biopic, una aproximación al alma y al personaje de Lorenz  Hart, este hombre bajito, inteligente, alcohólico y solitario. Blue Moon es una canción  escrita en 1934 por Lorenz Hart, con música de Richard Rodgers, una de las más de 1000 que compusieron juntos en musicales históricos. Hart y Rodgers trabajaron juntos durante 28 años, hasta la noche en que se estrenaba en Broadway Oklahoma!, el primer musical que Rodgers escribía con Oscar Hammerstein II, el primero que no hacía con Hart. Esa noche se  rompió una amistad, una colaboración y un corazón. Una secuencia nocturna en la que  vemos morir a un hombre en la calle, da paso a un letrero, “Siete meses antes, el 31 de marzo de 1943”. Hart está en el teatro en el estreno de Oklahoma! Asqueado de la cursilería que ve y escucha, Lorenz Hart se marcha y busca refugio en el mítico Sardi’s de Broadway. A partir de ese momento acompañamos a Hart durante la hora y media que pasa en ese bar donde comparte barra con un camarero que es más que un barman, evoca los amores gais de Casablanca, suspira por la hermosa Elisabeth y monologa tanto consigo mismo como con los distintos personajes que se cruzan con  él en ese espacio, en ese tiempo. Y tú, sentada en tu butaca, sientes que te gustaría estar ahí, a su lado, escucharle, consolarlo, cantar su canción aunque a él no le guste. Sientes que en ese bar y en esa hora y media, estás asistiendo a un doloroso proceso de destrucción, lleno de tristeza y de  melancolía, de alcohol y, porque no, de humor. No sé si Blue Moon es una película para todo el mundo, pero sí sé que a mí me ha llegado a lo más profundo.

 


Flores para Antonio, Isaki Lacuesta y Elena Molina

Tampoco este es un biopic, ni nada parecido. Flores para Antonio es un ajuste, no de cuentas, pero sí de memoria, que Alba Flores se debía a si misma para entender al que fuera su padre, Antonio Flores. De la mano de sus tías, Lolita y Rosario y con las presencias intangibles, pero sentidas de Antonio, La  Faraona y El Pescadilla, Alba se sumerge en sus recuerdos y poco a poco va descubriendo quién era su padre para ella, pero también para el público que lo convirtió en un icono de la transición. Isaki Lacuesta y Elena Molina tuvieron acceso a imágenes familiares inéditas, nunca vistas, de la infancia y la adolescencia de los Flores. A eso se sumaba la voz y la persona de Alba, que desde su edad adulta, parece que les guía por ese laberinto, cuando en realidad ella está guiada por alguien invisible que la coge de la mano con emoción y alegría, con dolor y reconciliación. Antonio tenía 33 años cuando murió en 1995, tan solo catorce días después de la muerte de su madre, Lola Flores. Su hija Alba tenía nueve años. Su muerte dejó un vacío enorme que la  niña no supo comprender. Alba creció en medio de silencios voluntarios y medias verdades, de leyendas y recuerdos borrados. Hasta que encontró la fuerzas y la seguridad para hacer las preguntas que nunca había hecho. Preguntas que desencadenan un torrente de emociones contrastadas entre las personas que lo conocieron. Todo comienza con la idea de un concierto homenaje a Antonio impulsado por Ana Villa, su mujer y madre de Alba. El encargo de hacer un film sobre ese concierto se fue convirtiendo en manos de Isaki, Elena y Alba en algo mucho más personal, más íntimo, más verdadero. Más profundo y humano.

 


Ruido, Ingride Santos

Aquí estamos ante un dolor distinto, pero igualmente intenso de una persona que vive por su música, para su música. No es un biopic, imposible hacerlo cuando la figura retratada es la protagonista, ni es un documental, no es la vida de Latifa Drade La Tiniebla, la que vemos en pantalla. Pero si es un retrato del proceso de creación musical con todo lo que eso acarrea de emoción y de salvación. Estamos muy lejos de Broadway, pero no tan lejos de la música urbana de Antonio. Ruido es un film que habla de Rap, que habla de las Batallas de Gallos entre raperos, del espectáculo del Freestyle urbano. Un mundo que en Barcelona, y supongo en otras ciudades españolas, existe mucho más allá del centro de la ciudad, en los barrios periféricos, en los suburbios donde florece la rabia de sus letras crueles, violentas, oscuras, llenas de una extraña poesía. No hace falta que te guste el rap  para disfrutar de esta película irregular y valiente que se ofrece como una “barra” de la que tirar para contar un rap con imágenes. Primera película de Ingride Santos, Ruido es lo que es gracias a la presencia de Latifa Drade, una rapera de Barcelona, tan transgresora en sus letras como en su propia personalidad. Lati, en la película, es una adolescente africana que acaba de perder a su padre. Criada en una familia musulmana muy tradicional, Latifa canaliza su rabia y su tristeza en las letras que improvisa casi sin darse cuenta. A través de la lucha de La Tiniebla por triunfar en ese terreno tan violentamente masculino, el film roza tema candentes: el racismo, el peso de la religión, el machismo, la gordofobia y lo hace sin cargar las tintas, dejándole a Lati un resquicio para encontrar luz entre sus tinieblas.

“Le dolía el mundo” dice Rosario de su hermano Antonio, también lo podemos decir de Lorenz Hart y hasta cierto punto de La Tiniebla. Aunque, por suerte, para ella (y para Latifa Drade) ella aun tiene posibilidad de escapar a ese dolor.

El regalo de esta semana son flores, para Antonio, para Lorenz Hart, para La Tiniebla.



sábado, 22 de noviembre de 2025

INSTANTES

 Instante. Porción brevísima de tiempo (del diccionario)

Un instante es algo que pasa muy rápido, en un instante puede cambiar todo. Esta semana hay tres instantes que me interesan.

 

                                    (el instante que da título al libro y a la serie)

Anatomía de un instante, Alberto Rodríguez. Serie Movistar

Anatomía de un instante es el título de un ensayo novelado de Javier Cercas publicado en el 2009. No lo he leído, aunque si viví en directo el instante que el escritor disecciona en su sala de forense de la historia. El instante al que se refiere Cercas, es ese preciso momento en que el teniente coronel de la guardia civil Antonio Tejero gritó, “Al suelo todo el mundo”, al entrar en Congreso de los Diputados el 23 de febrero de 1981. En ese instante, solo tres diputados quedaron de pie: Adolfo Suárez, aun presidente de gobierno, Gutiérrez Mellado, capitán general y vicepresidente del gobierno y Santiago Carrillo, secretario general del Partido Comunista de España. Ese instante en el que se nos congeló el alma pensando que volvíamos al pasado, que la transición y la incipiente democracia habían llegado a su último instante.  Partiendo del texto de Cercas, Fran Araujo y Rafael Cobos han escrito un guión modélico que Alberto Rodríguez ha convertido en una de las mejores series políticas que se han hecho en España. Son cuatro capítulos que llegan al mismo instante, pero cada uno de ellos acompaña a un personaje en su deriva política hacia su destino en la construcción de un nuevo país. Adolfo Suárez es el primero, Un falangista de provincias; Santiago Carrillo es el segundo, Un revolucionario frente al golpe; Gutiérrez Mellado es el tercero, Un golpista frente al golpe. El último capítulo, Todos los golpes del golpe, es donde Cercas, y la serie, exponen su teoría que implicaba en el golpe al general Armada y la narración desde el punto de vista de Tejero, Milans del Bosch y el propio Armada. Si se vivió aquel instante, o conjunto de instantes, la serie sirve de recordatorio y de memoria colectiva. Si no se vivieron, la serie es una excelente lección de historia para sopesar los peligros que acechan a una frágil democracia. Como producto cinematográfico es excelente, como producto político es necesaria. Y no he dicho nada de los intérpretes perfectamente mimetizados con sus personajes y no solo por el maquillaje. Una serie imprescindible.

 

                                (el instante más importante de Jaime Chávarri)

El último arrebato, Marta Medina y Enrique López Lavigne

Un arrebato sucede en un instante. En un instante se puede desaparecer de la imagen. La pantalla en blanco. Un instante le bastó a Iván Zulueta para dejar el misterio abierto en su legendario film Arrebato, de 1979. Desde que se estrenó y fracasó, Arrebato no ha dejado de arrebatar a distintas generaciones de cineastas que siguen descubriendo y sintiendo el vértigo de ese instante de lucidez y de pérdida. Los últimos en dejarse arrebatar por Arrebato han sido Marta Medina y Enrique López Lavigne, una crítica de cine y un productor, que han unido sus fuerzas para indagar en las imágenes del film de Zulueta de la mano de Jaime Chávarri, colega y amigo de Iván y de Virginia Montenegro, amiga y guardiana de la memoria del director vasco. Lo que han hecho con el material que han ido recopilando a lo largo de tres años, es un film nuevo en el que resuena el arrebato primigenio. Una relectura y un homenaje, una investigación y un viaje. La imagen en blanco que lleva en un instante a la desaparición de Wilmore, el cineasta iluminado que manda films en Súper 8 a  José Sirgado, el director arrebatado que también desaparece, se prolonga en la propia (semi) desaparición del propio Zulueta y en la desaparición en un instante de los dos nuevos directores victimas también del arrebato. Esperemos que esa desaparición de la pantalla no lo sea de la realidad, porque necesitamos más trabajos (¿documentales, experimentos, ensayos?) como éste último arrebato que es justo ver en un programa doble con el arrebato original. Cuando vi la película en San Sebastián escribí en el blog. “El que no se dejé arrebatar por Arrebato, no entenderá el arrebato de este arrebato que seguramente no será el último porque Arrebato seguirá arrebatando a los que sientan que el cine es arrebato. Película maldita que sigue chupando los fotogramas de los arrebatados. (Perdón por ser un poco arrebatada)”

 

                        (el instante en el que el capitán Anderson recupera la cordura)

Frankenstein, Guillermo del Toro, Netflix

Creo que no hay muchas dudas cual es el instante de esta historia: es el instante en el que la criatura recibe el don de la vida. Un instante mágico, terrible, telúrico. El cine se ha acercado a ese instante muchas veces, siempre reflejando su tiempo tanto en los avances técnicos como en las dudas existenciales. Todas las películas cuentan la legendaria historia que escribió Mary Shelley en 1816, una noche de tormenta cerca de Ginebra. Pero no todas tienen el aliento romántico y metafísico, espiritual y científico del relato original. Como ejemplo, las tres versiones de cine que existen: en 1931, coincidiendo con el centenario de la primera publicación del libro en 1831, se estrena el primer Frankenstein, el de James Whale y Boris Karloff, un producto de su tiempo con  un médico que quería dominar la vida y el mundo (Mabuse estaba ya acechando) y una criatura que era incapaz de controlar su fuerza y sus sentimientos. En los años 70, concretamente en 1974, época de hippies, contrarrevoluciones, libertad y cuestionamiento de las ideas que parecían inmutables, surge el irreverente y grotesco El jovencito Frankenstein de Mel Brooks. Veinte años después, en 1994, Frankenstein de Mary Shelley de Kenneth Branagh, devuelve al cine el aroma de la novela original, incorporado un personaje que dejará huella, el profesor Waldman. El Frankenstein de Branagh es una obra clásica que quiere ser romántica en un tiempo que no aceptaba romanticismos. Con estos tres modelos en la cabeza, bueno el de Mel Brooks probablemente menos, pero los otros dos seguro, Guillermo del Toro ha hecho realidad uno de sus sueños: su Frankenstein, un Frankenstein del siglo XXI, lleno de rabia y de ira, un investigador que necesita el dinero para avanzar, pero el dinero nunca es inocente, y Víctor pagará su arrogancia. Tomando personajes de uno y de otro film de sus predecesores, Guillermo busca la inspiración en el relato original y crea un Frankenstein tan del siglo XIX como del XXI. Hermoso, doloroso, su film se divide en dos partes. La primera es el relato de Víctor Frankenstein, la segunda es el relato de la Criatura. Entre uno y otro, el instante en que Víctor logra dar vida a la Criatura. Al final de la película uno se pregunta, como lo hace Guillermo y supongo que la novela (hace mucho que la leí), quién es el auténtico monstruo. La respuesta la escoge cada uno.

 El regalo de esta semana es un cuadro hecho de instantes