sábado, 29 de agosto de 2026

SECUENCIAS

 

Hay películas que tienen algo especial, algo que hace que no las olvides. Quizás es mejor decir que hay secuencias en esas películas que se quedan prendidas en la memoria, sin saber bien por qué. Por su fuerza, por su energía, por su intensidad, por su belleza… Puede ser por muchas cosas. En todo caso hacen que esas películas no desaparezcan en la niebla de la memoria. Esta semana se estrenan dos de esos films.

 


Anoche conquiste Tebas, Gabriel Azorín, Galicia

En el pasado D’A Film Festival, un rumor corrió como la pólvora: no te pierdas Anoche conquisté Tebas. Era una película pequeña, gallega, enmarcada en la sección Un impulso colectivo. ¿Qué tenía esta Tebas para fascinar a todo tipo de gente? Porque no eran solo los más exquisitos los que la recomendaban, eran todos los que la habían visto. Yo la vi entonces, y sucumbí a su hipnotismo. En el resumen del festival que hice en el blog escribí: “Una de las propuestas más insólitas de la sección Un impulso colectivo. Una película gallega hablada en gallego y latín que cuenta una historia antigua. El resumen que ofrece el D’A lo intenta explicar. “Una película histórica. Una película de fantasmas. Una película acuática. Una experiencia estética que poco a poco se convierte en un sutil comentario político: la historia de unos soldados que se detienen en unas termas tras el combate y empiezan a comprobar que no todo es lo que parece…”. Quizás por el tema, quizás por la puesta en escena o incluso por el idioma, pero Anoche conquisté Tebas me hizo pensar mucho en el cine de Manoel de Oliveira del que tan pocos ejemplos hay en nuestro país. Esta es una película para ver en un cine, buena parte de la acción sucede de noche en esas termas donde se refugian  un grupo de soldados después de la batalla. Noche de fantasmas y de estrellas, de conversaciones y susurros. Ojala se pueda ver en una pantalla grande, cuanto más grande mejor.” Pues parece que al final se podrá ver. No sé si en una pantalla muy grande ni en muchas salas. Habrá que buscar como un tesoro estas termas romanas y actuales, en las que la amistad masculina adquiere categoría de mito. Entonces hablaba de Manoel de Oliveira, ahora que la he vuelto a ver me he dado cuenta de muchas más cosas. Por ejemplo, del paralelismo entre las guerras del presente, guerras de videojuego, guerras imaginarias, guerras que no existen, con las guerras de los legionarios romanos. También me he dado cuenta de otro paralelismo que en la primera visión no me quedó tan claro. La noche, el agua, las estrellas, el silencio, invitan a las confesiones en esas aguas calientes de las Termas de Bande en Orense. Porque estos soldados, los del presente y los del pasado, desnudan su alma amparados en la placidez del agua termal que los mece. Historia de amor y de amistad, historia de separaciones y dependencias. La Historia se repite con la historia. Los fantasmas se encarnan en el presente. Anoche conquisté Tebas es un film fascinante. ¿Y la secuencia? Son dos y las dos pasan en el mismo espacio, los baños individuales de esas termas en ruinas donde se producen las dos largas conversaciones/confesiones entre Antonio y Jota en el presente, entre Aurelio y Pompeyo hace 2000 años, espejo una de la otra. Me gusta mucho esta película que no debería pasar desapercibida en su belleza serena, en su tempo natural, un largo atardecer, una noche de estrellas, dos confesiones, dos separaciones. Una experiencia.

(Un pequeño misterio. Leí la excelente crítica de Marta Medina en El Confidencial y la quise guardar copiada en un documento de Word. Y al copiarla, apareció al final una frase de Marco Aurelio: “Cuando te levantes por la mañana, piensa en el privilegio de vivir: respirar, pensar, disfrutar, amar”. Era perfecta, pero lo más raro es que esa frase No está en el texto de Marta Medina publicado en El Confidencial. Es un misterio más que se une a los misterios de esta fascinante película).


El ser querido, Rodrigo Sorogoyen

El cine de Sorogoyen y de Isabel Peña, al que está indisolublemente asociado, es un cine que se mueve entre la denuncia y el intimismo, entre la acción y la introspección, entre Antidisturbios y Los años nuevos. El tándem Sorogoyen/Peña lleva trabajando desde hace casi veinte años y han producido entre ambos títulos fundamentales del cine y las series. Stockholm en 2013 fue su primer éxito. Luego vinieron Que Dios nos perdone, El Reino, y la serie Antidisturbios con la que se consolidaron definitivamente como figuras de primera línea en el cine español. En Antidisturbios sobresalía por su magnetismo y su frialdad un personaje femenino implacable interpretado por Vicki (ahora Victoria) Luengo. No era su primera película, pero si su primer protagonista, la única mujer en una serie de hombres, era el año 2020. Desde entonces, todos han consolidado sus carreras, ella como actriz, ellos como creadores. Y han vuelto a coincidir en El ser querido, un film que se enmarca en el intimismo, en la introspección y también en la autoreferencia. Porque estamos hablando de cine en el cine, de cómo se hace una película, de los que lo hacen y como lo viven. Esteban (Javier Bardem) no es Sorogoyen (quizás sí, no puedo saberlo), en todo caso, puede que Esteban Martínez tenga algo de su director en el set, pero no tiene nada de él en su relación con su hija. Cuando se empezó a hablar de esta película fue inevitable pensar que era un tema igual o muy parecido al de Valor sentimental, la excelente película de Joachim Trier: un director de cine le propone a su hija actriz, con la que no tiene ningún contacto desde años,  que trabaje con él en  una película. Las dos van de esto,  las dos no se parecen en nada. El ser querido es una película importante. Pero aquí y ahora lo que me queda son dos secuencias impresionantes. El primer encuentro de Esteban y Emilia (Victoria Luengo) en un restaurante donde mantienen una conversación de 20 minutos que solo dos grandes actores, un gran guión y un director muy sólido, pueden convertir en inolvidable. La otra es también una comida, aunque muy distinta. Estamos en el desierto, se ensaya una escena aparentemente intrascendente, una comida al aire libre entre la mayoría de los actores que interpretan Siroco, el film que se está rodando, “una historia de traición, de abandono, de amor, de gente que no puede mirarse a los ojos”. En esa secuencia aflora el carácter dominante, autoritario, impositivo, cruel, de un director de cine que sabe que tiene todo el poder en sus manos para manipular, destrozar, a sus creaciones. Bardem esta espléndido, pero los demás no se dejan amedrentar. Son esas dos comidas las que me quedan de una película que es sin duda una de las más interesantes del año.

El regalo de esta semana no son unas termas, pero podrían serlo.



 

sábado, 22 de agosto de 2026

APOCALIPSIS

 

Hay semanas que aunque se estrene alguna película interesante, no tengo ganas de comentarlas. Esta, por ejemplo, hay dos films que no están mal, El coro de Praga, un film checo de  Ondrej Provazaznik basado en un caso real de abusos a niñas por parte del director de un coro; y Prometido el cielo, de Erige Sehiri, historia de tres mujeres subsaharianas en Túnez en la que se ve claramente que la discriminación y el racismo xenófobo no es exclusivo de los europeos. 

Como este blog me permite hablar de otras cosas, me he fijado en las noticias. ¿Se acuerdan de aquellos veranos en los que no pasaba nada, los telediarios estaban llenos de fiestas mayores, bañistas, serpientes “de verano” y los termómetros a 40º eran noticia por su rareza? Hace ya mucho tiempo que no tenemos esos veranos, pero este, creo que se lleva la palma. Lo último, los terremotos de Granada. Me ha llamado la atención que hubiera tantos y he visto que los llaman un “enjambre de terremotos”. Curioso nombre para definir un conjunto de seísmos de diferentes magnitudes que no son réplicas sino encadenados, pueden ser muchos y pueden ser imperceptibles o más serios como los que está sufriendo Granada. ¿Por qué se producen? No lo explican muy bien, pero parece que en Granada confluyen la placa tectónica africana y la placa tectónica europea. Cuando una de las dos se mueve o empuja, puede darse este fenómeno. No sé si esto es verdad (mis estudios de geología me quedan francamente lejos), ni sé cuál ha sido la falla que se ha movido. Pero como metáfora de lo que está pasando en la frontera sur de Europa me sirve: la falla tectónica africana aprieta a la europea y produce terremotos. De distinto tipo.


Apocalipsis y democracia, Jordi Ibáñez, Tusquets

Aprovechando la calma de estos días de agobio climático he leído un libro que tenía pendiente desde hace meses: Apocalipsis y democracia, de Jordi Ibáñez. No es exactamente un libro “para el verano”, pero sí requiere tiempo y tranquilidad para leerlo. Es un libro de filosofía, de política, de religión, de ciencia (ficción). Es también una confesión y un diario. El libro empieza con un largo primer capítulo: Lo que oculta Saturno (febrero, marzo, abril 2025). Es el más denso, el más filosófico y el más riguroso, pero también el que despierta más preguntas. En la presentación del libro en el mes de marzo de este año, escuché a Jordi hablar de Peter Thiel, el magnate de la IA, el creador de Palantir, un hombre perturbador y perturbado, que tiene en sus manos un enorme, enorme, enorme poder. El libro habla de él, pero no de su influencia y su fortuna, habla sobre todo de su ideología. Y da miedo, mucho miedo. Y da mucho que pensar porque lo que pretende este personaje es acabar con las democracias tal como las hemos entendido hasta ahora, algo que estamos viendo en muchos lugares. Ibáñez habla sobre todo de los Estados Unidos de Donald Trump y J.D. Vance “El resultado no es el régimen autoritario y errático de un sádico con un brutal sentido del humor siempre a costa de los demás, sino un régimen totalitario aterradoramente tecnológico, sistemático y eficiente en las tareas de segregación, exclusión y eliminación.” Lo más duro de asumir es que el mundo al que aspira este Sauron con su Palantir (1) se parece a muchos otros aparentemente alejados de sus postulados. Jordi solo habla de Estados Unidos, pero se reconocen cosas más cercanas: “…Esta posición permite desentenderse de decisiones judiciales, degradar la vida parlamentaria bajo el dictado  autoritario de la presidencia y de sus partidarios, desacreditar la prensa manipulando burdamente la opinión pública, defender casi en términos libertarios el derecho a decir cualquier barbaridad mientras a la vez se empieza a ejercer la censura o a coartar la libertad de expresión y de cátedra…”  El segundo capítulo, Casi una confesión teológico-política, abarca mayo y junio del 2025; el tercero, Gaza y  la república tecnológica, está escrito en julio del 2025; el último Y 50, un epílogo, pasa en noviembre de ese año.  El propio autor reconoce e su libro puede quedar superado por los acontecimientos. En parte así ha sido, lo que no quita para que Apocalipsis y democracia sea un texto que quedará como memoria de un año decisivo: el del desenmascaramiento del poder destructor de la IA. El futuro es imprevisible, pueden pasar mil cosas, pero de momento algunas de las posibles consecuencias de este presente las tenemos en el cine. Tres películas sirven como ilustración, apoyo, iluminación a texto de Jordi Ibáñez. De ellas he escrito en el blog.

Elysium, Neil Blomkamp 2012 Movistar. (16 agosto 2013)

En el año 2159, los seres humanos se dividen en dos grupos: los ricos, que viven en la estación espacial Elysium, y todos los demás, que sobreviven como pueden en una Tierra devastada y superpoblada. Rhodes, una dura gobernante, promueve una rígida ley antimigración, cuyo objetivo es preservar el lujoso estilo de vida de los ciudadanos de la estación espacial….

No mires arriba de Adam McKay 2021 Netflix. (11 diciembre 2021)

Kate Dibiasky estudiante de posgrado de Astronomía, y su profesor, el doctor Randall Mindy hacen un descubrimiento tan asombros como terrorífico: un enorme cometa lleva un rumbo de colisión directa con la Tierra. El problema es... que a nadie le importa. Kate y Randall emprenden una gira mediática para advertir a la humanidad lo que les espera. Solo quedan seis meses para el impacto del cometa, pero gestionar el flujo de noticias y ganarse la atención de un público obsesionado con las redes sociales antes de que sea demasiado tarde resulta sorprendentemente difícil y cómico…

Buena suerte, pásalo bien, no mueras, Gore Verbinski, 2026 Filmin. (11 abril 2026)

Una noche oscura. Un restaurante abarrotado. Un hombre con un detonador irrumpe proclamando que viene del futuro. Es la 117ª vez que regresa con la misma misión. Antes de que se acabe el tiempo, debe reclutar a un grupo de clientes del restaurante claramente no cualificados para detener el inminente apocalipsis de la inteligencia artificial y salvar a la humanidad de los peligros de las redes sociales…De lo que nos tiene que salvar esta mezcla de Robinson y Robin Hood es de un niño que está a punto de crear la Inteligencia Artificial que acabará con todo sumergiéndonos en un paisaje de zombies tecnológicos manipulados y controlados por no se sabe muy bien quién. Aunque el tono es de comedia absurda, con golpes de humor y situaciones extravagantes, lo que cuenta Buena suerte, pásalo bien, no mueras, es muy, muy serio. El hombre irrumpe en una cafetería típica americana. Entre los alienados clientes debe encontrar un pequeño grupo (la Compañía del Anillo versión 2.0) que le acompañe en su intento de llegar al niño antes de que se desencadene el Imperio de la IA. Hasta ahora no los ha encontrado, pero esta vez ¿lo conseguirá? Con ellos, y alguno más, nuestro viajero del futuro atraviesa una noche llena de peligros y llega hasta el niño (¿será Peter Thiel el pequeño malvado que crea la IA más destructiva imaginable?)…

(1)  En El señor de los Anillos de J.R.R. Tolkien, un palantír (piedra vidente) es una esfera de cristal oscuro indestructible creada por los elfos. Sauron poseía la piedra de Minas Ithil  con la que podía ejercer su absoluta voluntad para controlar el mundo.

Como las cosas nunca suceden porque si, este mismo domingo acabo de leer un magnífico artículo de John Carlin en La Vanguardia: Se titula: Lo que más nos debe alarmar, y como no, habla de los enormes peligros de la IA. Si pueden léanlo.

El regalo de esta semana es un oasis de paz en medio del apocalipsis cotidiano, mientras haya ranas el mundo no todo está perdido.



sábado, 15 de agosto de 2026

LOS ROBOS SON PARA EL VERANO


Esta semana debería hablar del eclipse y los eclipses en el cine, pero he quedado tan saturada del tema, tan cansada de la instrumentalización y manipulación del fenómeno, que no tengo ganas de hacerlo. También podría hablar de Ceuta y su tragedia, donde todos son víctimas: los ceutís que han visto su ciudad invadida; los jóvenes marroquíes que han visto su sueño trucado. Todos engañados, todos olvidados, todos utilizados. Tampoco me apetece seguir por ese camino, bastante tenemos con ver los telediarios.

Podía hablar de las películas de fuego ahora que se está quemando media España, pero me parece tan trágico y tan triste que mejor ni lo intento. Me queda el calor, lugar común de este verano en el que las plantas se mueren de sed quemadas por el sol y nosotros quemados por el cansancio, no quiero, es un tema que me agota.

Me planteaba de qué escribir, cuando me di cuenta que en los estrenos de esta semana había dos películas que había visto hace mucho y llegaban ahora a la cartelera. Dos films que son para el verano, dos comedias negras de robos inverosímiles, divertidas, inteligentes y hasta cierto punto amorales, no dos obras maestras, solo dos pelis para disfrutar. Ya tenía tema: LOS ROBOS SON PARA EL VERANO.

 


Primer robo: Cuenta atrás, David Mackenzie

Este robo pasa en Londres, en el mismo centro de la ciudad. En una obra en construcción aparece una bomba de la segunda guerra mundial. Todo se paraliza, hay que evacuar la zona mientras los especialistas intentan desactivarla sin que explote. El desalojo se hace con orden. Pero hay alguien que no se va. Un pequeño grupo de hombres aprovechan el momento para perpetrar un robo a un banco perfectamente planeado y ejecutado. La policía y el ejército están entretenidos con la bomba, ellos están a lo suyo, llegar a la cámara acorazada del banco y robar las cajas de seguridad. Pero, si no hubiera pero no habría película, con lo que no contaban estos ladrones es con el celo de algunos policías que quieren hacer bien su trabajo. Son estos perfeccionistas y un poco metomentodo los que van a desencadenar la serie de twists que aceleran la segunda parte de la película. Aunque un poco previsible, y desde luego lejos de los clásicos films de robos, Cuenta atrás mantiene vivo el interés, te atrapa en sus giros y acaba  por decantarte por el lado de los “malos”. Como tantas pelis de robos. (Aquí sí que podría hacer una lista de pelis de robos en bancos: Granujas de medio pelo de Woody Allen, Plan oculto, de Spike Lee, El robo del siglo, Ariel Winograd, sin olvidarnos de La casa de papel…)

 


Segundo robo Este/Oeste, Natja Brunckhorst

La caída del muro de Berlín en 1989 produjo muchos cambios en la sociedad. No fue un camino de rosas para nadie. Pero fue peor para los alemanes orientales que vieron todo su mundo caerse a pedazos como un decorado que es, en definitiva, lo que era. Esta sensación la plasmó con mucho humor una película del 2003 Good Bye Lenin! Este/Oeste, segunda película de Natja Brunckhorst, actriz y directora nacida en 1966 en el Berlín Oriental en una familia de intelectuales, vuelve a esos días en los que ella tenía 23 años. La vida de la propia Natja daría para una película: cuando tenía 13 años fue elegida por el director Uli Edel para protagonizar Yo, Cristina F, un durísimo relato sobre drogas en la adolescencia. Natja tenía por delante una carrera como actriz truncada por un cáncer que la alejó del cine hasta 1998, y cuando volvió, lo hizo como guionista. No he visto su primera película, pero esta pequeña historia de un gran robo es francamente divertida. Estamos en el verano de 1990. El 1 de julio dejarán de circular definitivamente los marcos orientales, Hasta ese día, el cambio que se ofrece a los marcos occidentales es muy ventajoso. Durante ese verano, toneladas de billetes de marcos orientales se fueron retirando y guardando en almacenes subterráneos: el volumen era tan enorme que era imposible pensar en quemarlo. La gente de un pequeño pueblo de Sajonia contempla como centenares de camiones lo cruzan camino de las montañas. Intrigados deciden averiguar dónde van y que ocultan. Y lo que descubren es realmente la cueva de Alí Baba. Miles y miles y miles y miles de marcos orientales alemanes inservibles. Pero aun queda tiempo, tiempo de robarlos y cambiarlos por marcos occidentales para lo que todo el pueblo se organiza en una cadena de solidaridad monetaria contra reloj para conseguir transformar un papel mojado en un papel brillante. Es una película coral, berlanguiana, veraniega, feliz, solidaria y con una cierta mala leche. En el nutrido elenco de actores, casi todos desconocidos para mí, destaca como una moneda de oro en un montón de monedas de cobre la figura de Maren, una inteligente mujer capaz de organizar un complejo sistema de rápido cambio de billetes. Maren no es otra que la estupenda Sandra Hüller a la que estamos acostumbrados a ver en papeles mucho más duros: Anatomía de una caída, La zona de interés, Toni Erdman. Aquí, en cambio, Sandra Hüller despliega todos sus registros para la comedia más irónica. No sé si es verdad, pero tengo la impresión que Sandra, nacida en 1978 en una pequeña ciudad de la Alemania Oriental, se divirtió mucho  al recrear este momento en el que los humillados Ossis (alemanes orientales) vivieron con esperanza y miedo el cambio que se les venía encima. Poder vengarse un poco de los arrogantes vecinos, engañándolos todo lo posible, seguro que fue un pequeño placer.

 


Una sorpresa: La Maison des Bois/La casa del bosque, de Maurice Pialat está en Filmin¡¡¡¡

Parece que alguien ha escuchado mi petición y la maravillosa serie de Maurice Pialat se puede ver en Filmin. ¡Gracias Elena por decírmelo! Reproduzco lo que escribí el 4 de julio de este año sobre esta preciosa joyita:

La Maison des Bois, Maurice Pialat, Francia 1971

Pialat siempre dijo que esta no era una serie de televisión, sino una película en siete fragmentos. Da igual como la definamos, el hecho es que son siete capítulos de casi una hora que se pueden ver en dos sesiones, así es como se estrena en cines puntuales de toda España, un sesión con tres capítulos, otra al día siguiente con cuatro capítulos. Yo también la vi en dos sesiones: la primera con los capítulos 1 y 2; la segunda al día siguiente, con los cinco restantes. Me costó un poco entrar en el primer capítulo porque no tenía ni idea que iba a ver. Pero a partir del tercer, ya no podía parar. Quería saber más de esos personajes, de sus vidas. La historia se cuenta con muy pocas líneas. Estamos en la Primera Guerra Mundial. En un pequeño pueblo de la retaguardia, en una granja al lado del bosque, viven acogidos tres niños de París, que sus padres han enviado al campo durante la contienda. Mama Jeanne y Papa Albert tienen un hijo, Marcel,  y una hija Marguerite, y tienen acogidos a Michel, Hervé y Bébert. En el primer episodio no queda muy claro, pero el auténtico protagonista de la serie es Hervé. Cada capítulo empieza con una referencia a la guerra que pasa lejos, pero no tan lejos que no sufran sus consecuencias. Los soldados son el telón de fondo de las aventuras de estos tres niños, su vida en la escuela del pueblo, donde el propio Pialat ejerce de maestro, las correrías por el bosque, los animales, el amor de Mama Jeanne, las enseñanzas de Papa Albert, la protección que le ofrece a Hervé el Marqués, la taberna donde se reúne todo el pueblo. Jacques Rivette escribió después de verla que era “hermosa como un Renoir”. O dos Renoir, porque tanto el pintor como el cineasta se reconocen en las escenas en el campo, al lado del rio, las fiestas populares. Pero también hay algo de La guerra de los botones, de 1962 y mucho del Jean Vigo de Cero en conducta, de 1933. Todas estas referencias, tanto la pictórica como las de cine, no son evidentes en La Maison des Bois, están ahí, ocultas, como una red invisible que sostiene la historia de Hervé. Hay momentos de mucha emoción; hay secuencias divertidas; hay tristeza y dolor; hay de todo porque en la vida hay de todo. No quiero contar mucho más, tan solo decir que la serie acaba en 1918, cuando acaba la guerra y con ella acaban las largas vacaciones de Hervé en la granja. Ojala la estrenen pronto en Filmin” Ya la han estrenado, aprovechen y no se la pierdan. 

El regalo de esta semana es el sol al amanecer, un momento tan estremecedor y bello como el del eclipse. No lo olvidemos, el sol sale todos los días.



 

 



sábado, 8 de agosto de 2026

EXTRAÑAS, IMPREVISIBLES, FASCINANTES

 

Lo que más me gusta de una película es no saber que me va a contar a los pocos minutos de verla. Esa expectación sobre por dónde irá, es algo que agradezco mucho. Casi es lo que más agradezco. Si, además, la película tiene una buena historia y está bien contada, miel sobre hojuelas. Si la historia es banal, pero cargada de emociones, miel sobre hojuelas. La frase “miel sobre hojuelas” es estupenda para definir esta sensación de estar ante algo bueno que se convierte en muy bueno. Esta semana he encontrados films que son hojuelas con una gran cucharada de miel. Pero, ojo, no son en absoluto azucaradas o empalagosas. Al contrario, son dos películas extrañas que te estimulan a pensar. Y son muy distintas.

 


El síndrome Rembrandt, Pierre Schoeller

A ver como lo explico. Esta película no va de Rembrandt (o sí); no trata un síndrome psicológico como el de Stendhal (pero el síndrome Rembrandt produce un trastorno emocional, eso seguro); no va de misterios tipo dan Brown (pero hay un misterio); no es un film ecologista (aunque es evidente que la naturaleza es importante). Si han leído hasta aquí, se estarán preguntando de qué va esta película. Pues va de ciencia y de arte, va de belleza y de destrucción de la belleza, va de mutaciones, cambios. Va, sobre todo, de humildad y de clarividencia. Su protagonista es Claire. Claire es francesa, es física nuclear, está casada con otro científico, tiene una hija adolescente y la certeza de que está donde debe estar, trabajando porque la energía nuclear no solo sea segura y limpia, sea también mejor que lo que es ahora mismo. Hasta que Claire se tropieza con Rembrandt, concretamente con dos cuadros de la National Gallery de Londres: el Retrato de Hendricke Stoffels y Un viejo en un sillón. Algo le pasa, mejor dicho la traspasa, mientras los mira. Siente una enorme necesidad de tocarlos, de acercar su rostro a ellos. Nadie, ni ella misma, entienden lo que le pasa ni porqué. Pero todo cambia. Claire descubre una sensación que desconocía: la de sentir más allá. Es científica, física, así que busca una explicación para lo que empieza intuir. Al conocer a una experta en clima descubre lo que se llama fenómenos del cisne negro. (1) Cuando decide unir su conocimiento con ella, Claire traza una curva de probabilidad que lleva directamente a la catástrofe nuclear por falta de agua. Es un descubrimiento importante porque esa proyección de futuro les puede permitir prevenirla. Pero, como es de suponer, nadie la cree, ni su marido, ni sus superiores, ni mucho menos los políticos. ¿Y Rembrandt? Rembrandt ha sido quien le ha dado a Claire la punta para tirar del hilo de su investigación: los cuadros de Rembradt sufren una extraña y nueva enfermedad. Pasan más cosas y sigo sin saber cómo acabará este film de ciencia y de arte, de futuro y de pasado. Sin duda una película extraña que despierta las ganas de saber más, aunque solo sea para estar preparados.

Casualidad o no, el hecho es que al día siguiente de ver esta película salió en La Vanguardia un artículo de Sara Cariñana que se titulaba: El bajo caudal de los ríos de Europa compromete a las nucleares. “En Francia, donde la energía nuclear genera aproximadamente dos tercios de la electricidad del país, también ha sido necesario recortar la producción, ya que los ríos no pueden suministrar suficiente agua para la refrigeración. La combinación de las altas temperaturas y la escasez de precipitaciones han incrementado la evaporación, reducido la humedad del suelo y limitado el agua que alimenta los ríos, según un análisis de World Weather Attribution, que destaca que el cambio climático ha intensificado este proceso.”

(1)  Según la definición de la IA, un fenómeno cisne negro es un suceso sorpresivo, de alto impacto y difícil de prever que, una vez ocurrido, se intenta racionalizar y explicar como si fuera previsible. El concepto fue popularizado por el autor Nassim Nicholas Taleb y toma su nombre de la creencia histórica europea de que todos los cisnes eran blancos hasta que se descubrieron ejemplares negros en Australia. (Estos días vivimos los efectos de un cisne negro: el asalto de 70.000 jóvenes marroquíes a Ceuta, no lo vio venir nadie (¿?) o al menos eso dicen.


El amor que permanece, Hlynur Pálmason

Esta es otro tipo de historia, de película, de cine. Pero como El síndrome de Rembradt, es imprevisible. Nada en sus primeros minutos permite pensar por donde irá esta historia de (des)amor, de familia, de arte, de paisajes. Pasa en Islandia, a lo largo de las cuatro estaciones. Sus protagonistas son una familia, pero no una familia cualquiera. Los padres están separados aunque mantienen una buena relación. La madre es pintora, artista, utiliza el paisaje y la naturaleza para crear obras de arte llenas de texturas y sugerencias, usando la oxidación de la tierra y del aire. El padre es pescador en un barco de los que se pasan meses en alta mar (si no fuera por ellos no tendríamos pescados en nuestra mesa). Tienen tres hijos, una chica adolescente y dos gemelos que construyen en un acantilado una especie de guerrero vikingo. No hay mucho más, pero esto es más que suficiente para tenerte atrapada todo su metraje. La primera secuencia no se olvida fácilmente: una grúa arranca el techo de un edificio y se lo lleva por el aire. Una mujer lo ve con el rostro entristecido. A partir de aquí, hay que dejarse llevar por el ritmo de las comidas, los encuentros,  os trabajos en la granja, la creación de las obras de arte, la pesca en el mar. Hay un componente documental en la descripción de estos procesos que fascina al espectador. También hay comedia, drama, un toque fantástico (¿el final?) una perra que roba escenas y la naturaleza en todo su esplendor. Islandia es un lugar donde se puede imaginar cualquier cosa, cualquier historia. Incluso la de un amor que permanece a pesar de la ruptura.

El regalo de esta semana es un cuadro lleno de belleza.



sábado, 1 de agosto de 2026

MALA(S) BESTIA(S)

 

No todas las bestias son malas, ni todas la malas bestias son iguales. Hay muchas clases de malas bestias, todas por cierto, bastante peligrosas. Esta semana se han juntado un estreno y una serie que habla de eso, de las malas bestias. Una en tono de fábula, la otra en un escalofriante realismo.

 


Mala bestia, Bárbara Farré

La bestia de este cuento fantástico no es muy visible, no es evidente. Y sin embargo existe y acecha. El miedo es una de las más terribles malas bestias que pueden acosar a una persona. El miedo hace aflorar lo peor (a veces lo mejor) de cada uno. La protagonista de esta historia, una adolescente de rostro hermoso e inquietante, tiene esa mala bestia dentro: el miedo a que nadie la adopte porque ya se  ha hecho mayor; el miedo a que una vez adoptada, su lugar lo ocupe un recién llegado. El miedo al bosque donde se esconde la mala bestia que se lleva a los niños y donde viven esos otros niños que le dan tanto miedo. Atenea vive presa de sus miedos y sus miedos sacan de ella su peor versión, su mala bestia. La primera película de ficción de Bárbara Farré es un cuento malvado, con un tono fantástico en un entorno muy naturalista. Desde el orfanato de niñas donde vive Atenea, de claras reminiscencias al Picnick en Hanging Rock de Peter Weir y la Innocence de Lucile Hadzihalilovic, hasta la serena belleza de la orilla del lago (o es un río) donde  pasa el verano con sus padres adoptivos, todo en este film suave como una zarpa en guante de terciopelo, se mueve en el terreno de la imaginería, de lo no real. Y al mismo tiempo, lo que siente Atenea, lo que hace Atenea, es algo totalmente físico. Mala bestia es un film inclasificable que se mueve entre géneros, con un atractivo adicional, el descubrimiento de una actriz ambigua y fascinante: María Schwinning.

 


El caso de Laura Stern, Akim Isker, miniserie Filmin

Estas si son malas bestias en el sentido pleno de la palabra. Bestias que dan miedo, que matan, bestias malvadas que hacen que desde lo más profundo de una mujer surja una fuerza imparable para hacerles frente. Estamos hablando de una serie de corte social, de un realismo de denuncia. Laura Stern es una mujer en la cuarentena, felizmente casada, con dos hijos. Es farmacéutica en una pequeña ciudad de provincia francesa. Pero Laura sabe que hay una lacra en la sociedad: la violencia machista contra las mujeres. Por eso ha fundado en la trastienda de su farmacia, un grupo de apoyo a mujeres maltratadas que se ayudan entre sí para salir adelante. Todo empieza en el 2019 cuando una de ellas, Audrey, es asesinada por su ex marido en plena calle, rodeada de todas sus compañeras, ante los ojos horrorizados de Laura que no ha sido capaz de impedirlo. A partir de ese momento, la vida cambia para Laura, salvar a las mujeres se convierte en su obsesión. Y cuando una serie de desgraciadas circunstancias la pone frente a un hecho consumado, su venganza latente empieza a tomar forma. La serie salta un año después (no hay ninguna referencia a la pandemia) cuando Laura conoce a Camille. Camille no es como las otras mujeres que buscan su ayuda. Camille es educada, culta, joven. Es profesora en la universidad y sufre un maltrato que no se ve: el psicológico, el desprecio, la humillación constante de un marido que es profesor y un conocido intelectual. ¿Qué debe hacer Laura? Si lo quieren saber vean la serie. Porque el caso de Camille no será el único. Hay más. En el camino Laura perderá muchas cosas, pero también ganará otras. Se puede decir que la serie de cuatro capítulos tiene dos partes: los dos primeros es Laura en acción; los dos últimos es Laura en manos de la justicia. La justicia que también puede tener una mala bestia dentro. El caso Laura Stern es completamente ficticio, pero bebe en una multitud de casos de feminicidios que se producen en Francia tanto como aquí.  Da qué pensar, no te deja indiferente. Si yo fuera la guionista de esta historia, probablemente la habría acabado de otra manera: más ambigua, menos contundente. Pero entiendo que en una obra que se plantea como ejemplarizante, los creadores deban tomar partido.

 


La última ronda en Venecia, Franceso Sossai

Me sabe mal poner esta película bajo el título de Mala(s) bestia(s). Porque en este film no hay ninguna mala bestia, a no ser que consideremos el alcoholismo (controlado) como una mala bestia. La película en italiano se llama La città di pianura, un título mucho más sugerente que el español, decididamente  elegido para relacionarla con la excelente Otra ronda de Thomas Vinterberg. Pero esta ronda veneciana que nunca pisa o navega por Venecia, no tiene nada que ver. Intentaré explicarla como si estuviera preparando un cóctel: un chorrito de los paisajes vacíos de Wim Wenders,  unas gotas de los personajes de I Vitelloni de Fellini, un trocito de limón del humor de Aki Kaurismaki, un buen vasito de vermut de la amistad de Entre copas de Alexander Payne. Se pone todo junto, se agita  y puede que nos salga este film  etílico-zarrapastroso (como los define Philipp Engel en su crítica en La Vanguardia) más cercano la novela de Blanco Amor, A Esmorga, que a un film neorrealista. Todo sucede en tres días en los que dos amigos cincuentones  van a Venecia a encontrarse con un tercer amigo que lleva muchos años en Argentina, desde que la crisis del 2008 les dejó a todos sin trabajo. En este viaje al fondo de la noche  en busca de la última ronda les acompaña, casi sin quererlo, un joven estudiante de arquitectura que hace que todo el film bascule de una comedia a la italiana a una comedia kaurismakiana. Es este estudiante el  centro de los dos momentos más interesantes del film de Sossai. Uno, el recorrido por la inquietante Tumba Brion donde está enterrado el arquitecto Carlo Scarpa (por cierto, esta secuencia me hizo pensar en el film de Isabel Coixet Ayer no termina nunca). El otro, la visita al palacete Villa Roberti, donde vive un conde digno de Visconti. Me doy cuenta de la cantidad de referencias que me ha sugerido este film de titulo horrible y pienso que el cine forma parte de una larga cadena que se va construyendo eslabón a eslabón. Después de esta, seguramente vendrán muchas más. ¡Quizás con una gran resaca¡

El regalo de esta semana es una hermosa flor solitaria como recuerdo de Manolo Solo, el jardinero fiel de la quinta portuguesa.






 

sábado, 25 de julio de 2026

REFUGIOS

 

Empiezo a estar preocupada, cansada y harta. Preocupada de que se haga tan poco cine interesante: cansada de ver películas sin sentido; harta de perder el tiempo inútilmente. Esta semana se estrenan doce películas, doce son muchas. Ninguna de las que he visto tiene el más mínimo interés y de las que no he visto, solo una me llama la atención.  Siempre queda el refugio de las series, pero no todas las semanas hay series interesantes. Tampoco todos los estrenos en plataforma van mucho más allá que los estrenos en el cine.  No sé si es el calor, pero esta semana me cuesta encontrar un tema del que hablar en el blog. Por suerte hay otras cosas (relacionadas o no con el cine) que sirven de consuelo, mejor dicho de refugio. Los libros, por ejemplo.

 


(el azar ha hecho que el libro de Birkin este al lado de Peter Pan, curioso)

Un libro de cine: Jane Birkin, Marisa Meltzer, Editorial Circe

He leído el libro de un tirón. Aclaro que soy fan de esta chica de los sixties que consiguió llegar a los 77 años sin perder su aire de adolescente eterna, pero sabiendo envejecer. El texto es una biografía clásica: empieza cuando nace, se acaba cuando muere. Pero bueno, de eso se trata ¿no? De conocer un poco mejor los entresijos de una vida que fue pública desde que ella era muy pequeña. Marisa Meltzer es americana, Jane es inglesa; Marisa es afrancesada, Jane fue afrancesada. Es este amor por Francia lo que une a la autora con la biografiada. Francia, París, los franceses, el francés que Jane Birkin hablaba a la perfección con su peculiar acento inglés. Un marido británico, John Barry y dos hombres franceses con los que compartió su vida, Serge Gainsbourg y Jacques Doillon; tres hijas, una inglesa, Kate, dos francesas, Charlotte y Lou. La música, el cine,  la ropa llevada siempre con elegante descuido, el enorme bolso que tiene su nombre, su rebelde flequillo, los dientes separados. La desinhibición con el sexo desde que apareció con 19 años en Blow Up, o con la canción que la hizo famosa, Je t’aime, moi non plus. Jane era todo eso y mucho más. Marisa cuenta su vida pública, demasiado pública. Son innumerables las entrevistas, los reportajes, las sesiones de fotos, los chismes, las criticas. Seleccionar entre todo eso lo que vale y lo que no, es el trabajo de la autora, reconstruir con todo eso la vida privada, intima, de la figura pública, es lo que intenta. He tenido la suerte de entrevistar a Jane Birkin en uno de sus mejores momentos, cuando presentó en el Berlín de 1988  el díptico que hicieron juntas Agnés Varda y ella Jane B par Agnès V y Kung-fu Master! En el reportaje de Fotogramas de ese festival escribí: “Jane Birkin fue la única estrella de un festival sin estrellas. Derrotada en el palmarés al que optaba con la doble participación de Agnès Varda, Jane B per Agnès V y Kung-fu Master! fue en cambio la triunfadora en cuanto a simpatía y disponibilidad. Esta eterna adolescente, Peter Pan de cuarenta y un años, protagonizó junto con Agnès Varda la más divertida rueda de prensa del certamen.” Creo que este libro tiene dos lectores: los que recuerdan a Birkin y han visto sus película s o escuchado sus canciones, tendrán la sensación de revivir la propia vida: ¿Dónde estaba yo cuando escuché Je t’aime… por primera vez? ¿Dónde vi La bella mentirosa? ¿Por qué buscaba fotos y entrevistas de Jane Birkin desde que tenía quince años? Los que no la conocieron o no han visto sus películas, descubrirán una mujer del siglo XX con lo que eso significa de transgresión conservadora, de libertad individual y compromiso social, de feminismo sin exclusiones. Jane Birkin deja una herencia que su hija Charlotte ha recogido. en un hermoso documental Jane por Charlotte , del 2022. Poco más de un año después, Jane moría a los 77 años. Entonces escribí un texto que puede servir de coda final al libro de Marisa Meltzer. “Unas líneas, pocas, para recordar a Jane Birkin, una actriz maravillosa, una mujer estupenda, amable, cariñosa, respetuosa y feliz. Jane Birkin está en el paisaje de mi vida desde siempre. Tres años mayor que yo, Jane Birkin apareció en Blow Up y nunca más se fue. Había una Birkin de Gainsbourg, una de Doillon, una de Varda, una de Charlotte. Hubo muchas Janes, la que cantaba, la que actuaba, la que estaba comprometida con su tiempo. Jane Birkin era un símbolo de una época de libertad del pensamiento que echo mucho de menos. Un tiempo donde no había tanta autocensura, tanto miedo a decir según qué cosas, tantas cancelaciones por razones ideológicas. Je t’aime moi non plus, no se podría hacer ahora. No la permitiría ni una izquierda mojigata e intolerante, ni una derecha obtusa y entontecida. La censura es prohibir pensar en libertad, la censura es creer que solo hay una manera de ver o hacer las cosas. La censura es  un horror. Cualquier censura, no una sí y otra no. Jane Birkin lo sabía y por eso fue una figura incomoda pero icónica. Si quieren recuperarla, en Filmin hay varias películas suyas. Yo les recomiendo Kung Fu Master, El último veranoJane par Charlotte y sobre todo el delicioso mediometraje La femme et le TGV del 2016.”

 


Un libro que no es de cine. El joc del mentider, Lluís María Todó, LaBreu Ediciones

Lluís María Todó también está en mi paisaje desde siempre. Exactamente desde que empezamos la carrera juntos en el año 1968 en la vieja Facultad de Letras. Todó era muy guapo, rubio, atractivo. Era muy listo y me cayó bien desde el primer día. La vida a veces te separa de la gente que conoces en años de formación (he olvidado a muchos amigos), pero en cambio, te mantiene unida a otros casi sin darte cuenta. Con Todó ha pasado esto. A pesar de seguir caminos muy distintos, siempre seguimos en contacto. Y siempre seguimos respetando y aceptando las decisiones que a él le llevaron a la literatura y una vida plena asumiendo su sexualidad. Todó ha trasladado en sus libros, sus novelas, su propia vida, ha sabido traducirla en palabras que nos llegan a todos. En este blog de larga trayectoria he hablado varias veces de sus libros. Este último no iba a quedarse fuera. Último, pero no actual, El juego del mentiroso se publicó en castellano en 1995, lo que sale ahora es la versión catalana, que me parece mucho más rica y sobre todo, más oportuna. El tiempo ha jugado a su favor, evocar la Barcelona de 1977, ahora que casi han pasado 50 años, le da mucha mas fuerza al retrato de un tiempo en el que todo se vivía con mucha más libertad. El joc del mentider es un libro divertido, muy bien escrito y muy bien construido. Esta dividió en tres actos. En el Acto Primero, conocemos a los protagonistas en un relato en primera persona de uno de ellos. La amistad que surge entre los tres jóvenes unidos por el azar y la mentira se convierte en un hilo invisible entre ellos. En el Acto Segundo, el tono cambia, el juego se hace epistolar, las cartas entre los tres funciona como un diálogo a tres bandas sostenido por las esperas, las cartas tardaban en llegar a su destino. El Acto Tercero recupera la voz en primera persona de uno de ellos y sirve para contar el final de ese verano de libertad y de esperanzas fracturadas. Igual que en la biografía de Jane Birkin, hay en este juego del mentiroso un elemento evocador para los que somos de su generación. El libro te hace preguntarte ¿Qué hacía yo en 1977? ¿Coincidí en algún momento con Emili, Jaume y Oriol en Zeleste, en el Café de la Opera, en las Ramblas? Es un paisaje común, es una Barcelona compartida. Es un placer leerlo. Como Jane Birkin, Todó nos recuerda que hubo un tiempo donde se podía hablar, ser, pensar y actuar sin autocensuras y limitaciones. Un juego de mentiras que sirven para recordar una vida de verdades.

 


Un poema que viene del cine. Cavafis poemas

Una de las cosas que más me gustan de escribir este blog es el tener reacciones en uno u otro sentido. La entrada de La Odisea de Nolan de la semana pasada, hizo que un gran amigo me recordara un poema de Cavafis que tiene mucho que ver con la historia que cuenta el film. Se titula Itaca y sus dos primeras frases son toda una lección: “Si vas a emprender el viaje hacia Itaca, pide que tu camino sea largo, y rico en aventuras y experiencias”.

El regalo de esta semana es un amanecer del este mes de julio tropical



 

sábado, 18 de julio de 2026

ODISEA(S)


Viaje largo, en el que abundan las aventuras adversas y favorables al viajero.

Sucesión de peripecias, por lo general desagradables, que le ocurren a alguien.


La Odisea, Christopher Nolan

Todos hemos vivido alguna odisea en algún momento de nuestra vida. Todo el mundo sabe lo que significa una odisea. Quiero creer que también hay mucha gente que sabe que esa palabra que describe un viaje azaroso y complicado viene de un libro famoso, La Odisea de Homero. La Odisea toma su nombre de su héroe protagonista, Odiseo, nuestro Ulises de toda la vida. Fueron los romanos, Virgilio sobre todo, los que transformaron el Odiseo griego en el Ulises latino con el que ha llegado a nuestros días el héroe de la Guerra de Troya. El cine se ha ocupado muchas veces de contarnos su historia, pero hay una grabada en el recuerdo de los niños que tenían entre 10 y 15 años cuando se estrenó el Ulises de Kirk Douglas, un péplum legendario que no he vuelto a ver, pero recuerdo lleno de colorines y de hombres con faldita. Tengo otro recuerdo, este personal, de cuando en clase de griego –¡tiempos aquellos que se enseñaba griego y latín en el bachillerato!– nuestro profesor nos hacía traducir La Ilíada y La Odisea de Homero. No era muy buena traduciendo, pero si era muy buena soñando en un lejanísimo pasado. Ocho siglos antes de Cristo era algo que estimulaba mi capacidad de imaginar. ¿Cómo era ese mundo en el que los hombres luchaban en Troya por el rapto de una mujer? ¿Cómo eran sus dioses, sus historias? La Ilíada y La Odisea alimentaban mi fantasía. Y la idea del caballo que engaño a los troyanos y provocó el fin de una civilización, se ha quedado incrustada en mi memoria. ¡Cuántos caballos de Troya hemos sufrido en nuestras vidas sin tener conciencia de ello hasta que ya era demasiado tarde! Ulises fue el que se inventó el caballo y fue castigado por Poseidón a través de la maldición de Casandra a vagar perdido en los mares camino de Ítaca, viviendo la primera, la única, la auténtica odisea. Si el Ulises de Mario Camerini, con Kirk Douglas y Silvana Mangano, la bella Penélope, respondía a un tiempo de héroes y de aventuras a mediados de los cincuenta, el Odiseo de Nolan, se encarna en un atormentado Matt Damon, con conciencia de culpa por lo que hizo en Troya y por haber perdido a su tripulación. También por haber olvidado a Penélope, una Anne Hathaway que no consigue librarse del diablo de Prada, tejiendo y destejiendo frente a un Antinoo al que llena de mezquindad Robert Pattinson, Su hijo Telémaco/Tom Holland, parece escapado de las telas de araña de Spiderman para caer en las telas de araña de los pretendientes al trono de su reino y la cama de su madre. Por ahí andan Zendaya en el papel de Atenea, la diosa muda y protectora de Odiseo y Charlize Theron, tan hermosa como en un anuncio de perfumes en su papel de Calypso, la musa que retiene a Odiseo en su isla, o Samantha Morton como una Circe envejecida y malvada, o la inquietante Mia Goth, la desleal sirvienta de Penélope. Pero por encima de todos, está Nolan, el grandilocuente Nolan, el magnífico Nolan, el único director capaz de realizar un film como este, tan grande, tan caro, tan apabullante y tan entretenido. Porque aunque esta Odisea es oscura como los tiempos que retrata y los tiempos en que se realiza, es también un gran espectáculo que te envuelve y te hace sentir parte de esa historia no por conocida menos brillante. Dura tres horas y cuando se acaba quieres más aventuras, mas reflexiones. Desde la primera secuencia donde el joven soldado Sinon/Elliot Page, espera para hacer entrega del regalo del caballo de madera a los troyanos, sabemos que estamos en el terreno de lo fantástico. Ese caballo enterrado en la arena es un eco del último plano de El planeta de los simios, y como allí, simboliza el fin de una civilización, un mundo que quedó arrasado cuando cayó Troya ante los ojos asustados de Ulises horrorizado por la devastación que ha desatado. Hay más ecos de cine en La Odisea, del cine de Nolan, claro: de Memento toma la pérdida de memoria; de Origen o Tenet, dos odiseas en otro contexto, toma el laberinto; de Interstellar toma la vuelta del padre. Esta Odisea no será épica, pero es un gran tren eléctrico, como diría Orson Welles, con el que se pueda jugar este verano.

 


Omaha, Cole Webley

Este film pequeño, intimo, emocionante, es también una odisea y puede servir de contrapunto al apabullante Nolan. Omaha es una road movie  encadenada a películas sobre desarraigos como la reciente Rebuilding o Nomadland hace un tiempo. Empieza una mañana en la que un hombre recoge  lo que puede de su casa y empuja a sus hijos pequeños, una niña de nueve años y un niño de seis, a subir al coche. Tienen que irse, se han quedado sin casa. Los niños no entienden que pasa, él tampoco se lo explica. Solo saben que van a Nebraska, ¿Por qué? Tampoco el espectador lo sabe. Durante tres días en la carretera, seguimos a esta familia sin madre en una huida hacia adelante, con risas y tristezas, con momentos duros y momentos alegres, con complicidades y separaciones desgarradoras. Es una pequeña odisea por las carreteras de un país en crisis. Como cualquier odisea, esta también tiene un final que no quiero desvelar. Me quedo con la sensación de haber ido en ese coche durante muchos kilómetros acompañando a Ella, Charlie y su asustado padre. Las odiseas acaban pero a veces el héroe no vuelve a casa.

El regalo de esta semana es un paisaje, un refugio para los odiseos y las odiseas.