sábado, 11 de junio de 2011

HANNA


(Hanna y el ciervo, dibujo de Ramón)
Ayer apareció en los cines Hanna, una adolescente de aspecto aéreo, una especie de niña alien, rubia, de ojos azules transparentes, con una inteligencia superior y una gran capacidad para mantener la calma y no sentir empatía con el mundo. Hanna es una criatura original, quiero decir que no está inspirada en ninguna novela. Hanna es un personaje de película. Una película de Joe Wright. Hace pocos días leí una novela extraña de un escritor ruso. Se llama Hielo y su autor es Vladimir Sorokin. Los protagonistas de esta historia de ciencia ficción alucinante son todos rubios y de ojos azules. Forman parte de una comunidad de 23.000 seres superiores que despiertan su corazón gracias a un golpe de martillo de hielo hecho con el material del meteorito caído en Siberia, en Tugunska, en 1908. Hanna podría ser uno de estos 23.000 elegidos para devolver el equilibrio al universo. Durante mas de la mitad de la historia no sabemos quién es Hanna, ni porqué es cómo es, de donde le bien su fuerza, su habilidad, su inteligencia. Sólo sabemos que debe encontrar y vencer a una bruja mala que quiere matarla. Todo el film está lleno de momentos peligrosos, de personajes que la ayudan y de otros que la persiguen. Todo se mantiene en un tono que te atrapa. Lástima que la explicación sea tan banal. Me habría gustado que los guionistas se hubieran atrevido a ir un poco mas allá y hacer de Hanna no un experimento, sino el resultado lógico de un paso mas en la evolución de la humanidad. Uno de eso niños que dicen nacen con los ojos abiertos y están llamados a conducir los cambios que la Tierra necesita. Pero eso, quizás, sería pedir demasiado. Mientras tanto, este film con sus imágenes impactantes de bosques nevados, desierto casi blanco y un Berlín de pesadilla, bebe mas en los cuentos de hadas clásicos que en la ciencia ficción.

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