sábado, 29 de enero de 2022

PARALELISMOS

 


Belfast, Kenneth Branagh

Esta semana se ha estrenado una película magnifica. Al menos para mí. Se trata de Belfast, el homenaje que Kanneth Branagh hace a su infancia pasada en un barrio obrero de la capital de Irlanda del Norte. Tras unas impresionantes vistas aéreas de la Belfast actual, el film se adentra en blanco y negro en la calle donde el 15 de agosto de 1969 tuvo lugar una violenta agresión a los católicos por parte de milicias protestantes. En esa calle vive Buddy, un niño de familia protestante, con su hermano su madre y un padre que trabaja en Inglaterra y viene algunos fines de semana. Para Buddy, esa calle, sus amigos del colegio, la niña que le gusta y sobre todo sus maravillosos abuelos, son todo el mundo. Pero ese paraíso se ve de pronto trastocado. ¿Por qué nuestros vecinos católicos son ahora enemigo a los que hay que expulsar de nuestro barrio? Buddy no lo entiende. Su madre y su hermano sí, pero no lo aceptan y su padre se posiciona decididamente en contra de esa actitud sectaria, excluyente y supremacista de las milicias protestantes. Esto ha sido para mí lo más sorprendente de toda la película. En la larga, larguísima filmografía que existe sobre el conflicto de Irlanda, nunca había visto que se hablara de un enfrentamiento tan violento y coercitivo, que acaba obligando a Buddy y su familia a abandonar Belfast, entre protestantes “buenos patriotas” y protestantes “malos patriotas”, es decir entre los protestantes que quieren echar del país a los irlandeses católicos y los protestantes que quieren convivir con ellos como han hecho siempre. El paralelismo con lo que pasa en muchos pueblos y pequeñas ciudades de Catalunya ahora mismo me pareció tan evidente que casi me hizo daño. Pero Belfast no es una gran película solo por esta lectura política. Belfast es muy buena por muchas otras razones. La narración nunca pierde de vista el punto de vista del niño, el pequeño Jude Hill, todo un descubrimiento. Los actores que interpretan a sus padres y abuelos son sencillamente espléndidos, de la deslumbrante Caitriona Balfe, protagonista de Outlander, a la impresionante Judi Dench con un rostro que llena la pantalla de emoción; del clásico Jamie Dornan al imponente Ciarán Hinds. El blanco y negro evoca el Free Cinema y la inteligente y muy bien pensada utilización del color y la música funcionan perfectamente. Belfast no deja de ser la historia de iniciación y de crecimiento en un contexto muy complicado de un hombre de cine. Por eso las películas que aparecen tienen un significado especial: el humanismo de El hombre que mató a Liberty Valance o Solo ante el peligro, el divertimento de los dinosaurios y Rachel Welch en Hace un millón de años, no están puesto porque sí. Con Belfast, Branagh ha realizado su mejor película en mucho, mucho tiempo.

 


 Munich en vísperas de una guerra, Christian Schwochow Netflix

Los paralelismos aquí se imponen desde el primer momento. Con una puesta en escena clásica y sobria y con actores que funcionan muy bien, la importancia de la película se me hizo evidente mientras la veía y me dejó realmente muy preocupada. A ver si me explico. El resumen argumental de Munich en vísperas de una guerra dice. “Otoño de 1938. Europa se encuentra al borde de la guerra. Mientras Hilter se prepara para invadir Checoslovaquia, el primer ministro británico Neville Chamberlain busca desesperadamente una solución pacífica reuniéndose con Hitler en Munich en  una conferencia de emergencia destinada a conseguir parar la invasión a los Sudetes y firmar un compromiso de paz con Hitler.” La historia está contada desde el punto de vista de dos amigos, un diplomático inglés y otro alemán, que intentan hacer llegar a Chamberlain un documento donde se demuestra claramente las intenciones de Hitler para Europa, intenciones muy alejadas de cualquier tratado de paz que pueda firmar el Fürher. Lo que sucedió un año después todos lo sabemos. La reunión no sirvió para detener a Hitler en su ansia expansionista pero si para que los aliados ganaran algo de tiempo y pudieran prepararse mejor para la guerra. Los paralelismos con la situación que está viviendo el mundo en estos días, son tan evidentes que da miedo. Si cambiamos Hitler por Putin, Chamberlain por Biden, Munich por Ginebra, los sudetes checos por el Donbás ucraniano, tenemos un paisaje muy parecido al que estamos viendo esta semana. Incluso todos los discursos estériles a favor de la paz por parte de distintas fuerzas pacifistas, se parecen en sus argumentos a los que hay ahora. No me gusta nada la idea de una guerra, creo que sería una catástrofe para todos incluso aunque fuera una guerra híbrida. Tampoco creo que la situación internacional ahora mismo sea la de los años 30, China juega un papel que aun no se ha acabado de definir. Pero el peligro está ahí, muy presente y aquí estamos, en vísperas de no se sabe bien el qué. Mientras tanto vale la pena ver Munich en vísperas de una guerra, un estupendo film de Christian Schwochow con Jeremy Irons y dos espléndidos actores, uno inglés, George MacKay y otro alemán, Jannis Niewöhner.

Dos frases como complemento: En un momento del film, Paul, el diplomático alemán le dice a Chamberlain: “No puede creer en la palabra de alguien que detesta y odia todo lo que usted representa”. Ese es otro paralelismo, Putin no está enfrentado a Europa solo políticamente,  Putin combate a Europa por sus libertades y por sus hábitos democráticos, por muy imperfectos que éstos sean. 

Otra frase, ésta atribuida a Franklin D. Roosevelt en Atlantic Crossing, una interesante serie que se puede ver en Movistar ambientada en Washington  entre 1940 y 1945. En un momento del año 1940, el presidente, consciente de que no podrá mantener la neutralidad de Estados Unidos, reflexiona: “Como tanta gente de mi edad, había hecho planes para mi, planes para una vida privada escogida por mí. Estos planes, como tantos otros, tenían que pasar en un mundo que ahora queda tan lejos como otro planeta.” Entre el bicho y Putin, todos podemos pensar algo parecido. 

 El regalo de esta semana es un deseo de que la situación no se complique



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