sábado, 13 de abril de 2024

DESCUBRIMIENTOS (DE TIERRAS Y DE CINE)

 

 

Hispanoamérica, José Luis López Linares

Siempre me ha interesado el cine documental que hace José Luis  López Linares. A veces conecto más con sus temas, otras me siento más lejos, pero siempre tienen algo que me despierta ideas o me remueve pensamientos. Con Hispanoamérica, su último trabajo sobre la memoria, me ha pasado algo muy especial, he visto y escuchado conceptos sobre la presencia española en el nuevo continente que tienen mucho que ver con lo que yo misma llevo pensando y defendiendo desde hace tiempo, todo hay que decirlo, sin demasiado éxito: no hubo una conquista de México porque México no existía. Hubo una conquista del imperio azteca en la que participaron los pueblos indígenas sometidos a un imperio, el mexica, de una crueldad y tiranía absoluta. No hubo una colonización en el sentido clásico del término, hubo un mestizaje y un sincretismo de culturas. No hubo una destrucción de una forma de vida, hubo una simbiosis de formas de vida. Los trescientos años de virreinatos, no colonias, –los virreinatos tenían la misma consideración y derechos que las provincias españolas, por precarios que fueran en uno y otro lado del mar–, son los más ricos de la historia americana. En América Latina no se destruyó, se construyó. Hubo una mezcla que dio origen a los que hoy son los pueblos criollos. Y esa riqueza es algo que desde las nuevas corrientes indigenistas y anticolonialistas, no solo se combate, sino que se niega y se intenta manipular en nombre de una idea disgregadora en lugar de una idea integradora. El documental de López Linares da la voz a historiadores, músicos, artistas, políticos de distintos países para que sean ellos los que reivindiquen la historia común, .no sólo con palabras, sobre todo con hechos, con documentos, monumentos, iglesias, colegios, hospitales y ciudades, porque España creó ciudades donde convivían las culturas. Lo de común es importante, porque antes de la llegada de los españoles, había reinos, imperios poderosos, pero aislados unos de otros. Fue la presencia española la que dio sentido a la idea de Hispanoamérica. Este trabajo debería verse en las escuelas de toda América Latina y en las escuelas de España. A ver si se empieza a tener una idea menos maniquea y manipulada de una realidad que está muy viva y muy presente. Aparte de esto, el documental es de una gran belleza en sus imágenes barrocas y de una gran riqueza en su reivindicación musical, quizás la forma más bonita de mostrar la integración de los dos mundos. Un pequeño apunte personal. Cuando yo estudiaba en México, en el Colegio Madrid se celebraba una fiesta de fin de curso cada año. Hasta tercero de primaria, es decir entre los 6 y los 9 años, los bailes que hacíamos las niñas eran mexicanos, la bamba, el jarabe tapatío, las guajiras michoacanas, eran bailes con vestidos largos, llenos de colores y volantes y con los brazos hacia abajo. En cuarto hacíamos una tabla gimnástica. Y a partir de quinto, sexto y la secundaria, los bailes eran españoles, con vestidos mas monocromos, rojos o azules, muñeiras, jotas, sardanas, lagarteranas y con los brazos hacia arriba. Siempre me llamó la atención esto de los brazos. Y me gustaría que alguien me lo explicara. Es curioso.

Aprovecho esta oportunidad para rescatar un texto que escribí hace un tiempo y que tiene mucho que ver con este documental:

“Nunca entendí el significado ideológico del 12 de octubre. Lo justo habría sido contar el encuentro entre dos mundos, dos civilizaciones, crueles las dos, violentas las dos, pero cada una con muchas cosas buenas para enriquecer la convivencia. Los españoles trajeron un idioma común y una organización territorial y política que ha dejado una huella imborrable en toda Latinoamérica; los pueblos indígenas aportaban su visión del mundo. Ni una ni otra eran perfectas, pero juntas crearon un mundo mejor. Los tres siglos de conquista española dejaron una herencia enorme que los dos siglos de independencia no han hecho más que dilapidar llevando al continente a la práctica ruina económica y moral en la que vive actualmente.” El documental Hispanoamérica, me da un poco la razón.

 

Seis películas para un festival. D’A 2024

Se pude decir que destacar solo seis películas en un festival que ha propuesto 120 títulos es más bien poco. Quizás si, pero es evidente que es imposible verlas todas; es evidente que entre lo que ves te puedes encontrar con sorpresas y decepciones; es evidente que tienes que escoger en función de tus gustos, pero también de tus necesidades profesionales. No es lo mismo ir a un festival para ver cine y disfrutarlo, que ir para cubrirlo para un medio que te condiciona de alguna manera. Teniendo en cuenta todo esto, me parece que puedo estar contenta de que este D’A 2024, en el que he visto más de veinte películas, seis se me hayan quedado en la memoria.


(portada del disco Una semana en el motor de un autobús donde está la canción 

Segundo premio de Los Planetas)

Segundo Premio, Isaki Lacuesta y Pol Rodríguez

Tenía muchas ganas de ver la última película de Isaki, realizada esta vez en colaboración con Pol Rodríguez, otro director que me gusta mucho. Sabía que era una especie de biopic de un grupo de música de los noventa, Los Planetas, que la verdad, no conocía de nada. Pero lo que no sabía es que me iba a encontrar con una película Romántica y Melancólica a partes iguales. Un film que habla de la existencia y la autodestrucción, de la amistad y la creación. Una película que pasa en Granada, una ciudad misteriosa, una combinación de mar y nieve, de hielo y vapor, de árabe y cristiano, de agua y fuego. Agua que corre por arriba, fuego que circula escondido. Es impresionante como se puede reflejar un estado de ánimo con una mirada, un gesto, una canción. Segundo premio es un premio gordo. Y el inicio de una nueva etapa en el cine de Lacuesta. Felicidades.

 


Tríptico, de Daniel Grandes, María Martín-Maestro, Albert Olivé

Este film lo firman tres directores, pero lo habrían podido firmar los seis alumnos de la UPF que lo han concebido como un trabajo colectivo que viene a demostrar que sin una productora detrás y sin subvenciones, se puede hacer una película. Una gran película. Lo que hace falta es ganas, antes que nada, imaginación, colaboración y saber lo que quieres contar. Las cuatro cosas se conjugan en este film sorpresa de la sección que lidera Carlos Losilla, Un impulso colectivo. ¿Cómo hacer una película con muy poco? Un solo escenario, en este caso un enorme piso de techos altos y grandes estancias que uno de los personajes hereda inesperadamente. Dos personajes, un chico y una chica que empiezan a vivir en ese piso. Una situación externa: la pandemia que justifica que nunca salgan de ahí. Una situación interna: están rodando una película en la que ellos son y no son los protagonistas. Y tres cuadros misteriosos: uno feliz, uno trágico, uno en blanco. Con estos elementos se construye un film de suspense, de terror en algunos momentos, de amor, de reflexión sobre la representación. Y pasa volando y llega el final y dices, ¿qué pasará ahora? Espero que lo que pase es que todos ellos, los de delante y los de detrás de la cámara sigan adelante. Son el futuro.

 


Camping du lac de ÉlèonoreSaintagnan

¿Se han encontrado alguna vez tirados en medio de la nada porque el coche se ha estropeado donde menos te lo esperas? Este es el punto de partida de este cuento moderno narrado en primera persona por la propia directora. Cuando su coche se avería en una carretera de la Bretaña francesa, ella, debe pasar unos días en un camping cerca de un lago. Estamos fuera de temporada, pero hay algunos habitantes permanentes que viven todo el año en ese camping atraídos por una leyenda medieval, en el lago hay un pez monstruosamente grande que nadie ha visto nunca y que ellos intenta pescar, o al menos ver. Mientras espera pacientemente que arreglen su coche, ella se dedica a recoger relatos diferentes, a escuchar canciones de otro tiempo, a recorrer las orillas gravando sonidos de pájaros y de animales. Y descubre un mundo tranquilo y sereno como tranquilo y sereno es el film que hace esta joven realizadora francesa. Un cuento en el que te gustaría vivir, aunque el final sea un toque de atención sobre los peligros del cambio climático. La sequia no solo deja al descubierto ruinas de pueblos abandonados; puede dejar al descubierto peces monstruosos a los que hay que salvar.

 


Hors Saisson Stèphane Brizé

Fuera de temporada. Eso es lo que quiere decir este título y es lo que cuenta este film que rápidamente definiría como un cruce entre una película de Hong Sang-so y Claude Lelouch. Tiene tanto de los films invernales y de hoteles vacíos del director coreano, sin comida ni bebida, como del edulcorado Un hombre y una mujer, pero sin música. El resultado es una historia de amor truncada en el pasado, recuperada en el presente en ese balneario donde se refugia un actor en crisis después de abandonar el que debería ser su primer trabajo en el teatro. En la atmósfera azul y blanca del balneario, el actor no recuperará la serenidad, pero si encontrará un viejo amor con el que revivir momentos de melancolía más que de otra cosa. Podría ser un poco más corta, podría no tener varios falsos finales, pero a pesar de eso no me olvido de ella y del rostro desconcertado de Guillaume Canet o los ojos entornados de Alba Rohrwacher. Por eso la dejó aquí entre las cinco del D’A.

 


Música de Angela Schanelec

Hay algo musical en este film de la directora alemana. El título no está puesto porque sí. Y no solo porque la música barroca, Vivaldi, Monteverdi, Bach, jueguen un papel importante en la historia, sobre todo porque es la música la que al final salvará al héroe de este mito. Estamos ante la recreación de un mito: el Edipo de Sófocles. Claro que no hace ninguna falta saber esto para disfrutar de las imágenes y el ritmo de este film musical. Pero si lo sabes, puedes llenar los vacíos de las grandes elipsis que usa como si fueran movimientos de una misma composición. Primer movimiento, un bebé es abandonado en una cueva donde lo encuentra un pescador. Segundo movimiento, un adolescente con heridas en los pies, mata sin querer a un hombre en las rocas. Tercer movimiento, el joven herido, entra en la cárcel donde conoce a una funcionaria y se enamoran. Cuarto movimiento, al salir de la cárcel encuentra a la funcionaria, se van a vivir juntos y nace una hija. Quinto movimiento, la mujer hace una llamada telefónica y descubre un secreto. Ya no cuento más, pero aun hay un sexto movimiento. Siempre con la música barroca como contrapunto del paisaje seco y rocoso de las costas griegas. Cuando se estrene volveré sobre Música para recordarles que no la dejen pasar.

 


Historia de pastores, Jaime Puertas

La película más rara del festival, de las que yo he visto al menos. Estaba dentro de la sección Un impulso colectivo, donde caben este tipo de rarezas. Historia de pastores pasa en un futuro cercano, el 2027, en el campo granadino que se ha quedado sin agua y donde los cortijos se han convertido en ruinas arqueológicas. Hay un misterio, una extraña piedra caída del cielo, una excavación de un poblado neolítico, una atípica estudiante de geología que busca un cortijo perdido. Y hay dos pastores, uno, José, sufre una extraña erupción cutánea; el otro, Jonás, es el heredero de una saga de pastores que han visto un ángel. Todo pasa en un contexto de cotidianidad pueblerina, de vidas rutinarias, de cielos ardientes y ovejas de cristal. Si son capaces de imaginar todo esto en una película que cuenta cuentos y tiene como estrellas drones que vigilan permanentemente desde el cielo, se harán una idea de lo que es este film inclasificable, lleno de imágenes impactantes, donde la rareza empieza con una becaria de pelo blanco y arrugas y sigue con un hombre iluminado mientras otro hombre atraviesa, literalmente, al otro lado de la realidad. Lo raro en lo más cercano. 

El regalo de esta semana no es un cuadro ni un dibujo, es una foto de mi hermana Flora en una fiesta de fin de año de El Colegio Madrid, con los brazos en alto, como corresponde a la muñeira que supongo bailaría justo después. 


 

 

 

 

 

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