Una vez más me sorprende como
se encadenan las cosas. La misma semana que he terminado de leer las memorias
de Manuel Gutiérrez Aragón, se estrena en Imprescindibles el documental Tiempo de silencio y destrucción sobre
la figura de Luis Martín-Santos. Y por si no fuera suficiente, he visto en
Madrid una exposición sobre la historia de la Escuela de Cine, la famosa EOC.
Las tres cosas son absolutamente actuales, pero las tres tienen raíces en el
mundo cultural y cinematográfico de los años cincuenta y sesenta.
El
libro. Vida y maravillas, Manuel
Gutiérrez Aragón, Anagrama
El título lo dice todo: Vida y
maravillas, la vida y las maravillas que se ha ido encontrando el niño Manuel
al crecer. En realidad este no es un libro de memorias y mucho menos
autobiográfico. Tampoco es un repaso a su vida como cineasta o a su vida
personal. La Vida en este caso es la que pasa por su lado, la que mira casi
desde un margen, la que fluye y le va dejando retazos de imágenes, de
sensaciones, de emociones. No importa que no siga una cronología clara, tampoco
importa que lo que se cuenta corresponda exactamente a dónde se cuenta o que
haya muchas películas de las que no se hable. Gutiérrez Aragón es un
cuentacuentos y que mejor cuento que el de su propia vida de niño enfermo y
mimado (Demonios en el jardín), de
joven interesado por el lenguaje (Habla
mudita), de estudiante diletante que juega a ser comunista (un juego
peligroso en esos años) pero nunca acaba de creérselo del todo. Un cineasta que
es un narrador de historias a las que le dan cuerpo y alma sus actrices
favoritas. La vida del Madrid de principios de los sesenta, la escuela de cine,
los compañeros que iban a ser el relevo del cine español, los amigos. Y las
maravillas, empezando por esa película Maravillosa que surge como un punto y
aparte en su filmografía. Torrelavega, Madrid, Cuba, China, los Picos de
Europa, Moscú, son algunos de los espacios por los que transita el maravillado
Manuel de la mano de El Quijote, quizás su obra más personal aunque sea la
adaptación de un clásico indiscutible. Un placer leerlo y seguramente un
descubrimiento para muchos lectores de menos de 50 años que podrán descubrir
que en la España siniestra de la dictadura, se podía vivir y hacer muchas cosas
para combatirla y si era posible divertirse y crear.
La
exposición. Los 100 metros libres. Vida y
milagros de la Escuela de Cine (1947-1976) Filmoteca Española, Madrid hasta
el 27 de abril del 2025
Ver esta exposición cuando acababa de leer el
libro de Gutiérrez Aragón, donde la escuela ocupa muchas de sus páginas, fue
como si de repente hubieran ilustrado sus palabras con fotos, textos, guiones,
filmaciones. Si ya por si misma esta exposición merece una visita para entender
de donde viene mucho del cine que se hace ahora mismo, si ya es en sí misma un
viaje en el tiempo, con la memoria fresca de las maravillas de Gutiérrez Aragón
fue, además, una especie de viaje alucinante. En el texto de presentación de la
exposición se lee: “Comisariada por Asier Aranzubia, esta exposición rinde
homenaje al lugar en el que se formaron los grandes cineastas españoles de la
segunda mitad del siglo XX. Por ella pasaron Luis García Berlanga, Juan Antonio
Bardem, Basilio Martín Patino, Cecilia Bartolomé, Carlos Saura, Manuel Summers,
Mario Camus, Francisco Regueiro, José Luis Borau, Josefina Molina, Víctor
Erice, Pilar Miró, Iván Zulueta, Jaime Chávarri, Manuel Gutiérrez Aragón, Pedro
Olea, Fernando Colomo… El archivo fílmico y documental de la escuela de cine
es, junto al del No-Do, el acervo de titularidad pública más completo que
custodia Filmoteca Española”. El título es una pista del tono de la exposición Los 100 metros libres era la forma en
que los alumnos de Dirección se referían a un ejercicio en el que les daba solo
100 metros de película para contar una historia de menos de tres minutos. Lo de
libres venía porque eran pequeñas piezas, algunas realmente buenas, que no
pasaban ninguna censura y en las que se atrevían con todos los temas. Varias de
estas prácticas se pueden ver en esta exposición que merece una visita con
tiempo para pararse a leer los textos, mirar las fotografías donde descubrimos
a todos estos directores que ya están en la historia como jóvenes llenos de
entusiasmo, o constatar que las chicas, Charo López, Mercedes Juste, Julia
Peña, no solo eran muy guapas, eran también muy libres. Un buen plan si están
en Madrid: visitar la exposición de la Filmoteca con el libro de Manuel Gutiérrez
Aragón en la mano.
El documental. Tiempo de silencio y destrucción. Joan López Lloret. Imprescindibles de TVE el 10 de noviembre
De este documental ya he hablado varias veces en este blog entre otras cosas, porque he coescrito el guión con Joan López Lloret. Cuando se estrenó en el Festival de San Sebastián escribí: “En mayo del año pasado, la productora Marta Esteban me propuso colaborar en un documental sobre la figura de Luis Martín-Santos. Le dije que sí, aunque no sabía mucho del escritor de Tiempo de silencio. Rocío y Luis, los hijos de Martín-Santos, estuvieron de acuerdo con mi incorporación, pero sobre todo Joan López Lloret me aceptó como coguionista de un proyecto que era muy suyo y estuvo dispuesto a compartir esta aventura conmigo.” Entonces se trataba de explicar mi propia experiencia con el documental, pero ahora que por fin se va a estrenar en TVE en el programa Imprescindibles del 10 de noviembre, lo que me interesa es destacar la extraña conexión entre el libro de Gutiérrez Aragón, la exposición de la Filmoteca Española y la vida de Luis Martín-Santos. El autor de Tiempo de silencio murió en 1964, cuando muchos de estos futuros nuevos cineastas empezaban a dar sus primeros pasos. Mario Camus fue uno de ellos, amigo personal de Martín-Santos, compartió con él escenarios, espacios y compañeros. Las fotos y películas de la exposición ayudan a entender al escritor; el contexto político y cultural del libro complementa las imágenes del documental. En la entrada de San Sebastián escribí: “Luis Martín-Santos es una figura muy compleja, llena de matices, de caras, de historias. No hay un solo Luis Martín-Santos, hay muchos: el psiquiatra que a los 26 años era director del Hospital Psiquiátrico de San Sebastián; el intelectual preocupado por la cultura; el político comprometido y activista que acabó varias veces en la cárcel; el escritor de una obra enorme completamente escondida; el marido que perdió a su mujer en un estúpido accidente cuando ella tenía solo 33 años; el padre que murió a los 39 años en un accidente de coche dejando tres niños pequeños completamente solos. Su vida desde sus andanzas por el Madrid salvaje de la posguerra hasta su muerte prematura, es única.” Ahora lo podrán comprobar si quieren, un día antes de que se cumpla el centenario de su nacimiento.
El regalo de esta semana es una
silla que invita a leer el libro, ver alguna película de la EOC y desde luego
el documental
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