Una
cassola, una espasa láser i un casc viking, Mireia Vidal
Los libros de mi hermana
Mireia son cristalinos. Son como un gran ventanal donde somos conscientes del
cristal que nos permite ver lo que hay al otro lado, un precioso paisaje de
ideas, pensamientos, emociones y personajes. Los libros de mi hermana Mireia
son para niños, pero niños de 8 años, de 15, de 35 o de 70. Cada “niño” verá
detrás del cristal/historia lo que quiera ver. Esto sirve para todos sus
libros, pero en especial para El árbol
del señor Shaun y para esta nueva novela que acaba de publicar: Una cassola, una espasa láser i un casc de
viking. La primera vez que Mireia me habló de este cuento, se llamaba La petita llavor de vida/La pequeña semilla
de vida, un título menos atractivo para los niños de 8 años, pero mucho más
atractivo para los niños de las otras
edades. De eso va esta historia, de una pequeña semilla de vida. El
protagonista es un niño, no sabemos su nombre, ni su edad, él es el narrador. Vive
en un pueblo, con sus padres y un abuelo que está enfermo, un abuelo con el que
el pequeño tiene una gran complicidad. Por eso se propone una cruzada: defender
a su abuelo de la muerte con una cazuela, una espada láser y un casco de
vikingo. Esto pasa en el primer capítulo. Lo que sucede en el resto del relato
vale la pena descubrirlo poco a poco. El libro se abre con una dedicatoria:
“Hace tiempo, una niña me dijo que la muerte era lo que nos daba ganas de
vivir…” Estoy segura que esta semilla de vida, que a lo mejor se cayó del árbol
del Señor Shaun, dará muchos más frutos.
Amarga Navidad, Pedro Almodóvar
Hace ahora casi cuarenta años,
en 1987, Pedro Almodóvar sembró una semilla de cine. No era su primera
película, era la sexta, pero La ley del
deseo fue la primera semilla de su autobiografía. Aunque en realidad
siempre ha estado contando su vida, Almodóvar se ha retratado en primera
persona cuatro veces. En la Ley del deseo,
Eusebio Poncela era un director de cine enamorado y en crisis; en La mala educación, Fele Martínez era un
director explorando su infancia; en Dolor
y gloria, Antonio Banderas, era un director que reflexionaba sobre su vida;
en Amarga Navidad, Leonardo Sbaraglia
es un director que, por fin, reconoce que se equivoca. Al margen de ser o no
ser fan de Almodóvar, esta película tiene algo que la hace muy interesante. Se
desarrolla en dos tiempos, el de la imaginación de una historia del 2004, y el
del presente en el 2025. En ambas hay un director de cine, en el pasado,
encarnado en una mujer, Bárbara Lennie, bloqueada creativamente e incapaz de
poner orden en sus sentimientos; en el presente Leonardo Sbaraglia, escribiendo
el guión sobre una directora en 2004. El año 2004 no está escogido al azar. Es
el año de La mala educación, un film
muy difícil para Almodóvar y uno de los menos comprendidos de su carrera. Que
sea una mujer la que le encarna en el pasado, no deja de ser curioso. En Amarga Navidad, lo de menos es lo que le
pasa a Elsa/Bárbara/Pedro, lo que llama la atención es que esa historia está
mal escrita, los personajes se pierden o están desdibujados, le falta algo. Lo
que le pasa a Raúl/Leonardo/Pedro en el presente, es mucho más interesante.
Porque es este personaje el que asume la autoría de un guión que no funciona y
que el espectador en la sala está viendo que no funciona. Hasta que, en el
tercer acto de la película, se produce un milagro: una conversación entre Mónica/Aitana
Sánchez-Gijón, su asistente desde hace más de veinte años y Raúl/Leonardo/Pedro,
el director. Mónica ha leído el guión y le ha parecido muy malo. “Has perdido
la gracia”, le dice. Pero sobre todo, Mónica no le perdona que haya utilizado
su vida privada para darle un marco narrativo al conflicto de Elsa en la
ficción. Es en esa conversación, en la que los dos actores brillan con luz
propia, donde Almodóvar se confiesa ante su público, reconociendo todos los
errores que ha cometido en sus guiones (uno de ellos, el de apoderarse de la
vida de los demás para sus películas). No sé si en la vida real Pedro Almodóvar
ha tenido alguna Mónica al lado que le haya dicho la verdad con la crudeza con
lo que lo hace Aitana. Pienso que ese personaje tiene algo de Ester García, su
productora y amiga desde hace cuarenta años (ya estaba en La ley del deseo) y de su hermano Agustín, su apoyo más valioso
desde siempre. La historia de Aitana/Mónica no es la de Ester ni la de Agustín,
pero solo ellos dos podrían atreverse a decirle a Pedro lo que Mónica le dice a
Raúl. En todo caso, esa secuencia le da la vuelta a la película. Solo una cosa
más, el título, Amarga Navidad, es un
homenaje a Chavela Vargas, la gran intérprete mexicana que tan unida está al
cine de Pedro Almodóvar. Las dos veces que suena la canción Amarga Navidad, son dos momentos
realmente especiales.
Festival du Cinéma Espagnol de Nantes
Casi al mismo tiempo que en
Barcelona se celebra el D’A Film Festival, en Nantes, la ciudad de Lola y de Jacques Demy, en la Bretaña
francesa, se celebra un festival de cine español con una trayectoria de más de treinta
años. La semilla que plantaron en el lejano 1990 un grupo de amantes del cine
español, ha crecido hasta convertirse en una planta llena de vida que cuidan
con cariño y dedicación sus dos directores, Pilar Martínez-Vasseur y Joxean Fernández. Estuve como jurado en la
edición del 2016, y pude disfrutar de una ciudad y unas gentes estupendas.
Entonces escribí en el blog: “Ver las películas rodeada de franceses que las
miraban de otra manera y sobre todo asistir a los largos (¡una hora y media!)
coloquios con el público, te reconcilia con el cine que hacemos en España, tan
variado, tan distinto, tan inesperado”. Lo que el Festival du Cinéma Espagnol de Nantes ha hecho por la difusión en
Francia del cine español, es espectacular. Por sus pantallas han desfilado
actores, actrices, directores, el festival ha cuidado la programación
ofreciendo muchas veces títulos no muy conocidos al lado de los nombres que han
perfilado la historia del cine en España desde 1990. El invitado de honor del
festival es Rodrigo Sorogoyen y por sus pantallas pasarán más de 50 títulos del
cine español y una treintena de convidados. Este año en que Nantes cumple 35
ediciones, dedican una sección especial a recordar el cine de la Guerra Civil,
1936-2026. Regards pluriels et contemporains
sur la Guerre d’Espagne al que acompaña una exposición sobre Los caminos del exilio con fotos de Philippe
Gaussot. ¡Gracias Nantes!
El regalo de esta semana son
semillas de vida.




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