sábado, 15 de agosto de 2026

LOS ROBOS SON PARA EL VERANO


Esta semana debería hablar del eclipse y los eclipses en el cine, pero he quedado tan saturada del tema, tan cansada de la instrumentalización y manipulación del fenómeno, que no tengo ganas de hacerlo. También podría hablar de Ceuta y su tragedia, donde todos son víctimas: los ceutís que han visto su ciudad invadida; los jóvenes marroquíes que han visto su sueño trucado. Todos engañados, todos olvidados, todos utilizados. Tampoco me apetece seguir por ese camino, bastante tenemos con ver los telediarios.

Podía hablar de las películas de fuego ahora que se está quemando media España, pero me parece tan trágico y tan triste que mejor ni lo intento. Me queda el calor, lugar común de este verano en el que las plantas se mueren de sed quemadas por el sol y nosotros quemados por el cansancio, no quiero, es un tema que me agota.

Me planteaba de qué escribir, cuando me di cuenta que en los estrenos de esta semana había dos películas que había visto hace mucho y llegaban ahora a la cartelera. Dos films que son para el verano, dos comedias negras de robos inverosímiles, divertidas, inteligentes y hasta cierto punto amorales, no dos obras maestras, solo dos pelis para disfrutar. Ya tenía tema: LOS ROBOS SON PARA EL VERANO.

 


Primer robo: Cuenta atrás, David Mackenzie

Este robo pasa en Londres, en el mismo centro de la ciudad. En una obra en construcción aparece una bomba de la segunda guerra mundial. Todo se paraliza, hay que evacuar la zona mientras los especialistas intentan desactivarla sin que explote. El desalojo se hace con orden. Pero hay alguien que no se va. Un pequeño grupo de hombres aprovechan el momento para perpetrar un robo a un banco perfectamente planeado y ejecutado. La policía y el ejército están entretenidos con la bomba, ellos están a lo suyo, llegar a la cámara acorazada del banco y robar las cajas de seguridad. Pero, si no hubiera pero no habría película, con lo que no contaban estos ladrones es con el celo de algunos policías que quieren hacer bien su trabajo. Son estos perfeccionistas y un poco metomentodo los que van a desencadenar la serie de twists que aceleran la segunda parte de la película. Aunque un poco previsible, y desde luego lejos de los clásicos films de robos, Cuenta atrás mantiene vivo el interés, te atrapa en sus giros y acaba  por decantarte por el lado de los “malos”. Como tantas pelis de robos. (Aquí sí que podría hacer una lista de pelis de robos en bancos: Granujas de medio pelo de Woody Allen, Plan oculto, de Spike Lee, El robo del siglo, Ariel Winograd, sin olvidarnos de La casa de papel…)

 


Segundo robo Este/Oeste, Natja Brunckhorst

La caída del muro de Berlín en 1989 produjo muchos cambios en la sociedad. No fue un camino de rosas para nadie. Pero fue peor para los alemanes orientales que vieron todo su mundo caerse a pedazos como un decorado que es, en definitiva, lo que era. Esta sensación la plasmó con mucho humor una película del 2003 Good Bye Lenin! Este/Oeste, segunda película de Natja Brunckhorst, actriz y directora nacida en 1966 en el Berlín Oriental en una familia de intelectuales, vuelve a esos días en los que ella tenía 23 años. La vida de la propia Natja daría para una película: cuando tenía 13 años fue elegida por el director Uli Edel para protagonizar Yo, Cristina F, un durísimo relato sobre drogas en la adolescencia. Natja tenía por delante una carrera como actriz truncada por un cáncer que la alejó del cine hasta 1998, y cuando volvió, lo hizo como guionista. No he visto su primera película, pero esta pequeña historia de un gran robo es francamente divertida. Estamos en el verano de 1990. El 1 de julio dejarán de circular definitivamente los marcos orientales, Hasta ese día, el cambio que se ofrece a los marcos occidentales es muy ventajoso. Durante ese verano, toneladas de billetes de marcos orientales se fueron retirando y guardando en almacenes subterráneos: el volumen era tan enorme que era imposible pensar en quemarlo. La gente de un pequeño pueblo de Sajonia contempla como centenares de camiones lo cruzan camino de las montañas. Intrigados deciden averiguar dónde van y que ocultan. Y lo que descubren es realmente la cueva de Alí Baba. Miles y miles y miles y miles de marcos orientales alemanes inservibles. Pero aun queda tiempo, tiempo de robarlos y cambiarlos por marcos occidentales para lo que todo el pueblo se organiza en una cadena de solidaridad monetaria contra reloj para conseguir transformar un papel mojado en un papel brillante. Es una película coral, berlanguiana, veraniega, feliz, solidaria y con una cierta mala leche. En el nutrido elenco de actores, casi todos desconocidos para mí, destaca como una moneda de oro en un montón de monedas de cobre la figura de Maren, una inteligente mujer capaz de organizar un complejo sistema de rápido cambio de billetes. Maren no es otra que la estupenda Sandra Hüller a la que estamos acostumbrados a ver en papeles mucho más duros: Anatomía de una caída, La zona de interés, Toni Erdman. Aquí, en cambio, Sandra Hüller despliega todos sus registros para la comedia más irónica. No sé si es verdad, pero tengo la impresión que Sandra, nacida en 1978 en una pequeña ciudad de la Alemania Oriental, se divirtió mucho  al recrear este momento en el que los humillados Ossis (alemanes orientales) vivieron con esperanza y miedo el cambio que se les venía encima. Poder vengarse un poco de los arrogantes vecinos, engañándolos todo lo posible, seguro que fue un pequeño placer.

 


Una sorpresa: La Maison des Bois/La casa del bosque, de Maurice Pialat está en Filmin¡¡¡¡

Parece que alguien ha escuchado mi petición y la maravillosa serie de Maurice Pialat se puede ver en Filmin. ¡Gracias Elena por decírmelo! Reproduzco lo que escribí el 4 de julio de este año sobre esta preciosa joyita:

La Maison des Bois, Maurice Pialat, Francia 1971

Pialat siempre dijo que esta no era una serie de televisión, sino una película en siete fragmentos. Da igual como la definamos, el hecho es que son siete capítulos de casi una hora que se pueden ver en dos sesiones, así es como se estrena en cines puntuales de toda España, un sesión con tres capítulos, otra al día siguiente con cuatro capítulos. Yo también la vi en dos sesiones: la primera con los capítulos 1 y 2; la segunda al día siguiente, con los cinco restantes. Me costó un poco entrar en el primer capítulo porque no tenía ni idea que iba a ver. Pero a partir del tercer, ya no podía parar. Quería saber más de esos personajes, de sus vidas. La historia se cuenta con muy pocas líneas. Estamos en la Primera Guerra Mundial. En un pequeño pueblo de la retaguardia, en una granja al lado del bosque, viven acogidos tres niños de París, que sus padres han enviado al campo durante la contienda. Mama Jeanne y Papa Albert tienen un hijo, Marcel,  y una hija Marguerite, y tienen acogidos a Michel, Hervé y Bébert. En el primer episodio no queda muy claro, pero el auténtico protagonista de la serie es Hervé. Cada capítulo empieza con una referencia a la guerra que pasa lejos, pero no tan lejos que no sufran sus consecuencias. Los soldados son el telón de fondo de las aventuras de estos tres niños, su vida en la escuela del pueblo, donde el propio Pialat ejerce de maestro, las correrías por el bosque, los animales, el amor de Mama Jeanne, las enseñanzas de Papa Albert, la protección que le ofrece a Hervé el Marqués, la taberna donde se reúne todo el pueblo. Jacques Rivette escribió después de verla que era “hermosa como un Renoir”. O dos Renoir, porque tanto el pintor como el cineasta se reconocen en las escenas en el campo, al lado del rio, las fiestas populares. Pero también hay algo de La guerra de los botones, de 1962 y mucho del Jean Vigo de Cero en conducta, de 1933. Todas estas referencias, tanto la pictórica como las de cine, no son evidentes en La Maison des Bois, están ahí, ocultas, como una red invisible que sostiene la historia de Hervé. Hay momentos de mucha emoción; hay secuencias divertidas; hay tristeza y dolor; hay de todo porque en la vida hay de todo. No quiero contar mucho más, tan solo decir que la serie acaba en 1918, cuando acaba la guerra y con ella acaban las largas vacaciones de Hervé en la granja. Ojala la estrenen pronto en Filmin” Ya la han estrenado, aprovechen y no se la pierdan. 

El regalo de esta semana es el sol al amanecer, un momento tan estremecedor y bello como el del eclipse. No lo olvidemos, el sol sale todos los días.



 

 



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