domingo, 23 de septiembre de 2012

SAN SEBASTIAN 2: BLANCANIEVES




Ayer fue el dia de Blancanieves. Sin ninguna duda. Era una de las películas más esperadas del festival y no defraudó. A nadie. A veces, cuando una película, o un libro o un cuadro, me gustan mucho, tiendo a ser tan entusiasta que creo expectativas que luego no se cumplen y la gente se decepciona. Con Blancanieves no era yo sola la que había creado esas expectativas, eran todos los que la habían visto. Por eso fue tan emocionante ver la reacción del público del Kursaal, mas de mil personas aplaudiendo y emocionadas. Pablo Berger habla de la sensación que le produjo ver  Avaricia de Von Stroheim con una orquesta en directo. Sintió, literalmente, el síndrome de Stendhal, esa especie de vértigo producido por la belleza absoluta que te quita el aliento, te deja sin respiración. Ese fue el motor de Blancanieves y creo que, anoche en San Sebastián, fueron muchos los que lo sintieron.
Blancanieves es diferente, no se parece a The Artists aunque agradece a esta película que haya abierto el camino al cine mudo y en blanco y negro. Pero este cuento de cuentos, este homenaje al cine mudo, este sueño hecho realidad, es mucho mas. Es una película por la que vale la pena ir al cine y verla en una pantalla grande y escuchar su banda sonora y emocionarse con esa lágrima y bailar con esa abuela y correr con el gallo Pepe escaleras arriba siguiendo a Carmencita y ver torear a Blancanieves y  llorar con Rafita...  Y, desde luego, reírse con y de, esa madrastra terrible y patética a la que Maribel Verdú llena de vida y de humor.

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