sábado, 23 de agosto de 2025

PROPUESTAS DE VERANO 4


Dos propuestas (que son cinco) de verano muy americanas: un libro (una saga mejor dicho) y dos series (que son cuatro) ambientadas en el mismo año.


Un(os) libro(s) Los mensajeros de la oscuridad John Connolly

Este verano he leído la última entrega de la serie de libros de John Connolly  sobre el detective Charlie Parker. Leí el primer libro, Todo lo que muere, en el 2005 y me sorprendió que siendo tan americano estuviera escrito por un irlandés. Desde entonces los he leído todos, llevo 20 años siguiendo a Parker y sus fantasmas a lo largo de 22 títulos, el último Los mensajeros de la oscuridad. Y espero que siga. Porque aun no me he cansado del detective mas  atormentado del mundo, ni de sus inseparable amigos el inteligente Ángel y el elegante Louis, sus auténticos ángeles de la guardia en el mundo tenebroso y oscuro donde se mueven todas sus historias. Charlie no es un detective normal, en ningún sentido. Charlie ve cosas que otros no ven, tiene enemigos muy peligrosos que surgen de las zonas más oscuras de la mente y la tierra. No hace falta leerlos todos para sumergirte en sus historias, pero para mí, que los he ido leyendo a medida que se publicaban, ha sido como ver crecer a un amigo y acompañarlo en su camino en esa  América tan stephenkingiana de los paisajes brumosos de Maine donde vive Charlie, uno de los lugares más antiguos y con más secretos enterrados de todo Estados Unidos. Cuando aparece Parker por primera vez en 1999 (aquí se publicó más tarde), Bill Clinton aún era presidente y el país vivía los últimos años de una edad de la abundancia. En los 25  años transcurridos entre el primero y el último, Estados Unidos, y el mundo, ha dado un vuelco de 360ª. Nada es igual. Ni en la tecnología, no había móviles en 1999, ni en la política, no había populismos ni yihadismo en 1999, ni en la vida diaria, la vida era más fácil y sobre todo más despreocupada y sin redes sociales en 1999. Pero si había maldad y esa maldad que atacó duramente al detective Charlie Parker, estaba ahí, acechándonos a todos. A medida que Connolly iba avanzando en la vida de Parker, el mundo iba cambiando: el ataque a las Torres  Gemelas, la guerra de Irak y Afganistán que desangró el país, George Bush en sus dos mandatos fraudulentos, la esperanza negra de Obama que tuvo que lidiar con la mayor crisis económica del mundo en 2008,  la primera presidencia de Trump y el ascenso lento pero imparable de la amenaza rusa y de la extrema derecha. Todo esto está en los libros pero no es el tema de los libros. Las historias y los seres depravados a los que se enfrenta Charlie son mucho más antiguos, mucho más tenebrosos y crueles, tienen sus raíces en Lovecraft. Pero ahí está Charlie un superviviente acompañado de sus hijas, la hija muerta y la hija viva, a las que hemos visto morir y nacer. Y Maine y Portland y el pantano y el misterio. Si no lo conocen y les apetece, empiecen por el principio. Vale la pena leerlos en orden, pero no de golpe, es mejor dejar pasar un tiempo antes de leer otro y así seguir con los 22. Hay lectura para años.

 


Dos series: La edad dorada, Julian Fellowes,1883, Taylor Sheridan, Sky Showtime

¿Por qué hablo de las dos series juntas? Porque las dos suceden en el mismo tiempo histórico: 1882-1883. Una en Nueva York, la otra en el lejano oeste camino de Montana. Ver las dos en paralelo es un buen ejercicio de historia para entender ese complejo país en el que convive lo más sofisticado con lo más brutal, la rancia tradición con la insolente modernidad. El despilfarro de los nuevos ricos con la lucha por la supervivencia de los colonos en el lejano oeste. Todo está ahí: los demócratas y los republicanos, los que miran adelante y construyen y los que dejan el pasado atrás pero no el peso de sus prejuicios. Y la violencia, una violencia diferente en la ciudad de la que se ejerce en los polvorientos caminos de las carretas, pero violencia siempre. Y el triunfo del individuo frente a lo colectivo. Hay que triunfar, hay que conquistar, hay que imponer: la nueva riqueza sucia del petróleo y los ferrocarriles, frente a la riqueza heredada de la vieja aristocracia; la nueva riqueza sucia de las ganaderos frente a  la riqueza de los indios que son los auténticos propietarios de las tierras ocupadas. Ambas series son historias de familias. La edad dorada evoca la década prodigiosa de 1882, cuando Nueva York era el centro de una revolución urbanística, cultural y social muy lejos del salvaje oeste y la culta Europa. En este contexto acompañamos a Marian Brook, una joven sin fortuna que llega a Nueva York para vivir en casa de sus tías Ada y Agnes, representantes de la vieja tradición de americanos descendientes de los primeros colonos, auténtica aristocracia neoyorquina, en la calle 61 del Upper East Side de Manhattan. Al mismo tiempo que ella, se instalan en la gran nueva casa que se levanta enfrente, los Russell, una poderosa familia de nuevos ricos industriales. En la segunda temporada de La edad dorada, Berta Russell consigue destronar a la vieja aristocracia neoyorquina construyendo el Metropolitan Opera House. Toda la lucha de Bertha tanto en la primera como en la segunda temporada, es conseguir ser aceptada en la restringida y elitista sociedad neoyorquina de los 400, las familias que realmente  contaban y cuentan, con la mayor influencia en la vida pública. En la tercera temporada, que es la que se estrena ahora, Berta Russell  da un paso más al empeñarse en casar a su hija con un duque inglés. Mientras, la vida de Marian y de su amiga Peggy, una chica negra periodista y escritora a la que conoce en el tren que la lleva a Nueva York en la primera temporada, da varios giros en sus particulares historias. Y de fondo, el oeste como tierra prometida y explotable.

Ahí enlaza La edad dorada con 1883, una precuela de Yellowstone en la que encontramos a los tatarabuelos de John Dutton luchando por llegar a Oregón aunque el destino los conduce a Montana donde sentarán las bases del futuro rancho Yellowstone que se consolidara en una segunda (falsa) temporada en la serie 1923, donde John Dutton con el rostro envejecido de Harrison Ford, ya es el poderoso dueño de un gran rancho. Comparar 1883 y La edad dorada da mucho juego, también lo puede dar ver en paralelo 1923 y Boardwalk Empire, de Martin Scorsese, las dos pasan en los primeros años 20, una en el lejano y salvaje oeste, la otra en el cercano pero también salvaje este de Nueva York y Atlantic City. Son series muy buenas en todos los sentidos, entretenidas, apasionantes, llenas de giros. Son series que se pueden ver separadas unas de otras, pero juntas, 1883/La edad dorada; 1923/Boardwalk Empire,  componen el mejor fresco histórico, social, económico y político de Estados Unidos. Donald Trump no nace de la nada. Tampoco Barak Obama nacía de la nada. Tienen muchas raíces.  Una curiosidad: un irlandés se inventó a un detective típicamente americano; un inglés, Julien Fellowes, se ha inventado a dos familias genuinamente americanas. Al principio sorprende. Luego te das cuenta de que Estados Unidos es un país de acogida, hay pocos americanos que  no tengan abuelos o tatarabuelos europeos o chinos. Quizás por eso los europeos los conocen tan bien.  

La edad dorada y Boardwalk Empire, están en HBO; 1883 y1923, están en Sky Showtime.

El regalo de esta semana es un árbol que podría estar en Maine, o en los bosques de Montana



sábado, 16 de agosto de 2025

PROPUESTAS DE VERANO 3

 

Estamos en la semana más quieta del año. Según para quién, claro. Los bomberos, los voluntarios, la UME, no tienen un momento de calma. Ni los vecinos de los pueblos que ven como su vida se quema literalmente ante sus ojos. El fuego lo domina todo esta semana: la tierra, el cielo, las noticias, la política. Unos reaccionan ayudando, otros reaccionan burlándose, unos lo miramos desde lejos y con temor, otros lo viven como una realidad que anuncia lo que vendrá. Los fuegos y el calor dominan las pocas conversaciones de este verano caluroso como ninguno. Desde casa, miro con prevención las montañas que rodean Barcelona y aporto mi granito de arena regando no solo mi jardín (menos mal que parece que la sequía se ha acabado), también la calle y el terreno de al lado  donde crecen las hierbas secas. Soy muy mayor para ir de voluntaria y supongo que estorbaría más que otra cosa. Y además, me quedaría embobada porque el fuego, en su devastación insondable es un espectáculo fascinante, único en su grandeza destructora. Con esto no quiero decir que me gusten los fuegos, pero si el fuego de una chimenea, de una hoguera de San Juan, me hipnotiza, ¿qué pasaría si me viera frente a una lengua de fuego de kilómetros y de gran altura? Cuando estos fuegos se consigan controlar y se haga balance de los daños (materiales, forestales, humanos y políticos) habrá que preguntarse porque han sucedido. Encontrar respuestas e intentar soluciones preventivas es tan importante como apagarlos. El campo está abandonado, los bosques descuidados, los pueblos vacíos o aislados. Entre otras cosas, es en ese espacio de lo que se llama la España vaciada donde hay que poner el acento. Pero eso no sucederá mientras sea más importante atacar que sentir empatía. En fin, en esta semana de silencio y calima, de sol implacable, lo único que nos queda es encerrarnos en casa. Leer o ver pelis o series, o simplemente estar con uno mismo. Así que hay van cuatro Propuestas de verano: un libro y tres series.

 

Un libro. El gran libro de los gatos Edición de Jorge de Cascante, ilustrado por Alexandre Reverdin Blackie Books

Si te gustan los gatos te encantará este libro; si no te gustan los gatos, te encantará este libro. ¿Cómo es posible? Pues si es posible porque este libro sobre gatos es en realidad una antología de poemas, relatos, fragmentos y Maullidos que han tenido a los mininos como protagonistas. (A favor del autor debo decir que también tiene El gran libro de los perros). No es un libro para leer seguido, hay que mirarlo como si fuéramos gatos: acercarse a él, olisquearlo, darle algún golpecito con la pata a ver si se mueve, demostrarle una indiferencia que no sentimos y al final rendirse a sus muchos y variados cuentos. Algunos me han encantado, otros ya los conocía, también hay que me han aburrido un poco y como buena gatuna, los he dejado de lado, no se debe perder el tiempo con lo que no te apetece cuando se puede seguir buscando auténticas joyitas. Y si no se tiene ganas de leer algo más largo, te puedes divertir con los ocurrentes Maullidos. Un solo ejemplo para no agotar: “Ningún gato debería subirse a la mesa del comedor durante la cena a no ser que esté convencido de poder estar a la altura de la conversación.” (Fran Lebowitz). No se puede acabar de maullar este libro sin hacer referencia a los maravillosos dibujos de Alexandre Reverdin. Nunca un gato tuvo tantas versiones, expresiones, y caritas. ¡No hay uno igual al otro! Como tampoco hay un gato igual a otro. 


Serie 1 Indomable. Estados Unidos, 2025 Netflix

A ver, no es una gran serie. Su historia es previsible y sus personajes los hemos visto muchas veces. Entonces ¿Qué hago recomendándola? Pues sí, la recomiendo, porque solo por sus paisajes ya vale la pena verla. Está ambientada en el Parque Nacional de Yosemite, en la Sierra Nevada de California, un lugar impresionante en su grandeza, en sus cumbres, en sus bosques, en los ríos y lagos. Todo empieza en uno de las montañas más emblemáticas del parque, la pared de granito de El Capitán. Mientras suben su peligrosa muralla, unos escaladores ven caer el cuerpo de una mujer. El encargado de averiguar qué ha pasado es Kyle Turner, un agente especial que trabaja como investigador del Servicio de Parques Nacionales en colaboración (más bien mala) con los rangers, la policía forestal del parque. Como se pueden imaginar, Turner es solitario, arisco, desagradable, prefiere ir a caballo que en coche, tiene un secreto dolor y no sabe cómo controlarlo. Pero Turner encuentra una compañera perfecta en la figura de Naya Vasquez, una joven policía de Los Ángeles que ha pedido el traslado a Yosemite. La historia está bien contada, pero a mí lo que me mantuvo ante sus seis episodios fueron los paisajes. Yosemite es un lugar para señalar en mi mapa de sitios a los que nunca iré, pero es igual, porque mi mapa de espacios inolvidables es otra forma de viajar.

 


Serie 2 Escandalosas, Sarah Williams. Movistar+

Con estas chicas no viajas en el espacio pero si en el tiempo. Estamos en Inglaterra en 1932, donde las seis hermanas Mitford viven al margen de las reglas que su aristocrática familia debería encarnar. Ninguna sigue las normas. Nancy, Pamela y Diana son las tres mayores, Unity, Jessica y Deborah, son las tres pequeñas. Tan solo hay un hermano, Tom, heredero único de la escasa fortuna familiar que queda. Nancy tiene 28 años, está soltera y es escritora sin demasiado éxito (más tarde se convertiría en una gran novelista). Pamela tiene 25 años, es independiente y le gusta vivir en la naturaleza. Diana tiene 22 años y está casada con un rico barón. Unity tiene 18 años y las ideas claras de lo que quiere. Jessica tiene 15 años y también tiene las ideas muy claras, aunque en otra dirección. La pequeña Deborah tiene 12 años y mira a sus hermanas fascinada. Las seis, su hermano, sus padres, su mundo, parecen una creación de Julian Fellowes, el padre de Dowton Abbey y La edad dorada. Pero no. 

Porque estas seis escandalosas, avanzadas y distintas hermanas existieron de verdad y dejaron su huella en la literatura, Nancy: en el ecologismo, Pam; en la política Diana, Unity y Jessica; y en la aristocracia, Deborah. El retrato que se hace de la alta sociedad inglesa de esos turbulentos años es una pequeña lección de historia. Porque todos los personajes que aparecen fueron reales y todas las relaciones que se cuentan fueron exactamente así. La serie está basada en la novela de Mary Lovell, The Mitford Girls, y está narrada en primera persona por Nancy, que no duda en interpelar al espectador saltándose la cuarta pared. La aventura de Diana y Unity con el nazismo, incluso con Hitler al que conocían personalmente y con el que acostumbraban a cenar, es un buen ejemplo de cómo anida el fascismo en el corazón de cierta aristocracia conservadora. Pero el que Jessica sea comunista, también es un buen ejemplo de la forma en que las ideas socialistas arraigaban entre ciertas capas sociales. Entre diálogos ingeniosos, situaciones divertidas, amores y desamores, presentación en sociedad y presentación en Nuremberg, amistades y rivalidades, la serie avanza en la década de los treinta y nos deja con las ganas de saber qué pasó con las seis hermanas durante la guerra y después. Siempre podemos leer sus biografías en Wikipedia, pero no tendrá el mismo aroma gamberro, la misma elegancia de su vestuario realmente magnífico, ni la misma ironía y gracia con la que estas chicas se enfrentan a escándalos, divorcios, infidelidades y extremismos políticos.

 


Serie 2 Vera Filmin 2011-2025 14 temporadas

Vera es Vera Stanhope, y Vera Stanhope es Brenda Blethyn. Ninguna otra actriz podría ser Vera. Vera, creación de la novelista británica Anne Cleeves, es una policía atípica, una mujer mayor, más bien gordita, que viste invariablemente una gabardina y un gorro arrugado encima de vestidos floreados y chalecos de lana. Vera es la jefe de homicidios de la región de Northumberland, en el noreste de Inglaterra. Cada temporada tiene cuatro episodios de una hora y media que se pueden ver de forma independiente, aunque hay una ligera historia que se mantiene entre todos ellos y un equipo de policías fieles a los que vemos envejecer en la pantalla. No en balde pasan 15 años entre la primera y la última temporada. Este verano tórrido y quemado, ver un capítulo de Vera cada tarde, antes de cenar, se ha convertido en un refugio climático. Porque Vera es una serie inteligente y a ratos divertida; porque los asesinatos que siempre resuelve la sagaz detective son muy distintos y los métodos empleados también; porque los espacios naturales, los espacios urbanos y los espacios humanos que aparecen son el mejor documental que se pude hacer de la Inglaterra pre brexit y postbrexit. Porque el equipo que la acompaña fielmente funciona perfectamente en sus papeles, en especial el sargento que es su mano derecha y que ha cambiado una vez (en lo que yo llevo visto), una especie de hijo adoptivo para la solitaria Vera. Y luego está su coche, un jeep de la vieja escuela, como ella. Vera, su jeep, su gorro y su ironía me han conquistado. Menos mal que aún me quedan seis temporadas para llegar a septiembre.

El regalo de esta semana es la Negrita en una de sus visitas al estudio de Ramon



sábado, 9 de agosto de 2025

PROPUESTAS DE VERANO 2

 

 


Un libro: Buenas noches, lechuza, de Jordi Ibáñez Fanés

Hay libros que tienes que esperar a que te llamen. Necesitan “su momento”. Eso es lo que me ha pasado con Buenas noche, lechuza de Jordi Ibáñez. Lo tenía en mi mesa desde hace varios meses. Y un día de esta semana “me llamó”, “léeme”, me dijo. Y lo leí. Casi de un tirón, en dos tiempos. Valió la pena esperar a leerlo cuando el libro estaba dispuesto. Creo que no lo habría disfrutado tanto en otro momento. Porque es un libro raro, si, pero esa es su gracia; es un libro divertido, cosa que no me esperaba; es un libro de asesinatos y espías rusos. También un libro de monjas y de submarinos, de ancianos inteligentes y filosofas sobrepasadas. Y de Barcelona, de los intelectuales barceloneses, de literatura y de cine. De política y sobrinas, de ahora mismo y de hace cincuenta años. Conviven en sus páginas Straub y Huillet con Chejov, Miterrand con Luis XVI, policías con subsecretarios, maoístas con independentistas, la pandemia con la trama rusa de Putin. Pero no es un libro difícil, al contrario. Hay que dejarse envolver por el punto de partida de un asesinato múltiple en una residencia de ancianos durante el verano de 2023, que sirve de macguffin para la historia que se cuenta en el primer capítulo y se retoma en sus consecuencias en el cuarto. Entre medio, una conversación entre espías, Sebastián y Alexis, que da una (posible) explicación del asesinato. Y luego está Alba. Alba y Sebastián. Tío y sobrina, amigos y cómplices en sus conversaciones. La lechuza y la naranja. Me lo he pasado muy bien leyéndolo justo ahora en que la Rusia de Putin, cada vez más parecida a la Rusia de estos espías de la cuarta edad, está tan presente. Es un libro políticamente incorrecto, es un ajuste de cuentas con el hacerse mayor, es una pequeña y suave burla de un tipo de intelectual académico, es una crónica desencantada de la historia reciente. Todo escrito con la libertad de quien no tiene que rendir cuentas a nadie.

 

Una película. Aquel verano en París, de Valentine Cadic

Hay un tenue hilo de seda que entrelaza tres cuentos de verano de distintas épocas: Empieza en El rayo verde, de Eric Rohmer, se prolonga en La virgen de agosto, de Jonás Trueba y acaba en Aquel verano en París, de Valentine Cadic. Delphine, Eva y Blandine son tres hermanas en su desconcierto veraniego, en su vagabundeo urbano, en su desubicación en esos días de vacaciones en los que no hay nada que hacer. Y esa nada es precisamente lo que provoca la tristeza de Delphine, la curiosidad de Eva, la sencillez de Blandine. Las tres son historias muy bonitas y vale la pena verlas para acompañarlas en su búsqueda de un rayo verde, unas flores blancas o una piscina de aguas azules. Pero hablemos de este verano en París. Estamos en el año 2024, París vive sus Olimpiadas. Blandine, una joven inocente y tranquila, callada y con mucha paciencia, llega a París desde su Normandía natal porque quiere ver una prueba de natación de su atleta favorita. Pero la ciudad y los parisinos no están muy dispuestos a ponerle las cosas fáciles. Blandine lo acepta casi todo, bueno todo, con una resignación absoluta. Incluso verse envuelta en las protestas de los que estaban en contra de las Olimpiadas. Blandine es adorable, quieres que todo le salgan bien. Quieres estar con ella en el parque con su sobrina, en el puente sobre el Sena, como querías estar con Eva en el  viaducto, en el Parque del Oeste, o con Delphine en el Luxemburgo o en el pequeño pueblo costero. La gran diferencia entre los tres films es la relación de las mujeres con el amor: en 1986, Dephine busca y necesita el amor romántico, alguien con el que ver el rayo verde; en 2019, Eva busca y necesita un amor distinto, un amigo, alguien con quien compartir una charla, una copa o un paseo. En este 2025 post todo (pandemias, metoo, guerras) lo que Blandine busca no es el amor, (en realidad lo acaba de perder) sino el sentirse parte de algo. Aunque al final descubra que la mejor compañía que puede tener es la de ella misma.

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Un recuerdo. Pere Joan y Carles

 Esta no es exactamente una propuesta veraniega, pero si es un buen momento para recordar dos directores catalanes, barceloneses, que han muerto hace pocos días. Pere Joan Ventura y Carles Balaguer. Los conocía a los dos, no éramos amigos, pero con los dos he tenido mucho trato a lo largo de los años. En una industria tan pequeña como la catalana, incluso, la española, no es raro que acabes conociendo a todo el mundo. Mas si ese “mundo” son dos personas que se salen de lo convencional. Por distintas razones y con diferentes resultados, pero los dos eran figuras marginales en el cine catalán. La muerte de Pere Joan el 28 de julio y la de Carles el 30, los ha unido de una forma extraña en la memoria colectiva. O como mínimo en mi memoria.

 


A Pere Joan lo conozco desde los lejanos tiempos de Comisiones Obreras y la primera Filmoteca. Era operador de cámara, trabajaba en la tele y era un asiduo de las sesiones de la Filmo. Un poco más tarde, le traté cuando fue el director de fotografía de algunos films de Portabella. Pero sobre todo coincidí con él y con Giorgina Cisquella, su compañera de vida, de militancia, de compromiso, en la filmación del documental El efecto Iguazú, sobre el Campamento de la Esperanza de los obreros de Sintel en la Castellana de Madrid el año 2001. Pere Joan era un outsider con conciencia de clase y compromiso político.

 


Carles Balaguer, era otra cosa. También era un outsider y un marginal, pero desde la perspectiva de alguien que es consciente de vivir un tiempo que no le toca. Carles Balaguer era un señor, educado, elegante, serio. Culto y cinéfilo. La necesidad de dejar memoria de una Barcelona oculta, pero no canalla, burguesa pero transgresora, le llevo a realizar un documental único: La casita blanca. La ciudad oculta, sobre el meublé más famoso de la Barcelona de los años 50, 60 y 70. Empezó haciendo ficciones, pero donde demostró su manera de entender el cine fue en los documentales. Y en las salas de cine, porque Carles, crítico esporádico y devoto de Truffaut, tuvo la brillante idea de inventarse los Cines Méliès, pequeño cine-estudio consagrado a los clásicos y a las películas que a él le gustaban (y a muchos más). Los Méliès abrieron sus dos salas en 1996 y hasta el 2020 estuvieron llenos de espectadores. Superaron crisis, superaron un incendio, pero no superaron la COVID y el confinamiento de la pandemia. Los Méliès cerraron a mediados de julio del 2020. Cinco años más tarde, Carles ha cerrado la sesión de su propia vida. Una vida entregada a sus dos pasiones. Porque gracias a un artículo de Joaquín Luna en La Vanguardia, he descubierto su segundo gran amor: el club de futbol CE Europa. “El cine y el CE Europa fueron sus dos pasiones, muy en la línea de su figura distinguida, culta y reacia a dejarse arrastrar por las corrientes mayoritarias, más vulgares…”. Joaquín dice que se le va a echar de menos en el campo del Europa, también se le echará de menos desde el cine cada vez que se compruebe el empobrecimiento cultural que nos rodea. 

El regalo de esta semana es una acuarela de un verano en París



 

sábado, 2 de agosto de 2025

PROPUESTAS DE VERANO (1)


Vuelvo al blog después de una corta pausa. Empieza agosto, el mes donde todo se detiene y (parece) que hay tiempo para todo. De ahí mis propuestas de verano.


Un libro: Un animal salvaje, Joël Dicker

El 21 de marzo del 2020, en pleno confinamiento, hablé por primera vez de un libro de Joël Dicker, La verdad sobre el caso Quebert. Decía en la entrada: “Hay un misterio, el pasado y el presente se entrelazan, una casa en la playa, una amistad, un crimen y una crisis”. Hace poco, el 31 de mayo de este año, volví a hablar de un libro de Dicker, La muy catastrófica visita al Zoo. Han pasado dos meses y vuelvo a hablar del autor suizo porque su último libro, Un animal salvaje, me ha encantado. Dicker tiene un estilo muy personal, reconocible, pero en cada libro es distinto. Unos son mejores que otros (todos son interesantes) pero este es muy bueno. Comparte con Harry algunas cosas; un misterio, el pasado y el presente, casas bonitas, no en la playa sino en Ginebra, una amistad (más bien falsa), un crimen (un robo en este caso) y varias crisis. Con el zoo la unen la construcción del libro partiendo del hecho consumado, el robo, y viendo poco a poco como se llega hasta allí. Dicker es especialista en describir personajes que detestas, pero a los que no puedes dejar de seguir. En este libro no se salva nadie, y eso es lo mejor. No se salva nadie de la quema moral, otra cosa es que el libro no solo se salve, sino que sea adictivamente entretenido. Se lee muy deprisa y sabe mal que se acabe.

 

Una serie: Ted Lasso, Bill Lawrence, Appel TV (en Movistar)

No es una novedad ni mucho menos. La primera temporada es del 2020 y la última del 2023, son 34 episodios en tres temporadas. Hace tiempo que la descubrió todo el mundo, al menos toda la crítica. Yo acabo de verla este verano y he entendido porque se convirtió en un fenómeno mundial de las series. Bueno, lo he ido entendiendo a medida que me adentraba en la historia de este ingenuo y pollianesco entrenador de futbol americano que cambia su Kansas natal por un equipo de futbol (no americano) en Inglaterra sin tener ni idea del juego y sus reglas. La artífice de su contratación es la espléndida Rebeca Welton, dueña del AFC Richmond, un equipo de futbol que ha conseguido arrebatar a su impresentable ex marido con la intención de llevar el equipo al desastre y así destruir algo que él siempre ha querido. La llegada de Ted y su fiel compañero Beard, provoca rechazo, burla y desconfianza en los jugadores y en la afición. Pero… si quieren saber cómo consigue Ted darle la vuelta a esta situación y alcanzar varios éxitos (no todos futbolísticos), vale la pena que vean la serie entera. Y digo entera, porque es una serie que crece, no solo en duración de sus capítulos, los de la primera temporada duran 30 minutos, los de la última una hora, también en profundidad de los personajes. Todos, absolutamente todos, tienen un arco de crecimiento. Quizás el que menos el propio Ted, que sigue siendo bueno, ingenuo y pollianesco. Pero los demás crecen y cambian: la espectacular e inteligente Rebecca, el imprevisible Beard, el niño prodigio Nate, el gruñón Roy, la adorable Keely, el encantador Leslie, el pedante critico de deportes Trent Crimm, y los jugadores que merecen un párrafo especial. Jamie, el guaperas, Sam el concienciado, Rojas el tonto bueno, Colin el que tiene un secreto, Isaac el capitán y todos los demás. Si te gusta el futbol disfrutarás con los partidos (sale Guardiola en uno de los capítulos finales), si no te gusta el futbol disfrutarás viendo como se (de)construye un equipo. Si te gustan los dramas, hay algunos, si te gusta la comedia surrealista, hay mucho. Pero lo mejor de todos. Si tienes ganas de ver una serie de buen rollo, positiva, optimista, liberada de trabas emocionales y con mucho humor, Ted es tu guía. Por qué insisto en lo de pollianesco, es algo que solo entenderán los que recuerden los libros o las películas de Pollyanna. Ah! Otra cosa. Para ser una serie que trata de futbol, con muchos protagonistas masculinos, es la menos testosterónica que se pueda imaginar. Y las dos protagonistas femeninas, no solo rompen todos los esquemas previsibles en sus relaciones, también son las que suelen tener las ideas más claras y tomar las mejores decisiones. Una excelente compañía para el mes de agosto. Aprender con Ted a Creer (Believe).

 

Un estreno: Una película inacabada, Lou Ye

En enero del 2020 en España vivíamos en la inopia de lo que en China estaba sucediendo en la ciudad de Wuhan. En febrero nos empezaban a llegar noticias extrañas que hablaban de un virus. En marzo, nos cayó encima el rayo: la pandemia, el confinamiento, los muertos… tres meses tardamos en reaccionar y ser conscientes de lo que pasaba. En China, mientras tanto, llevaban desde finales de enero confinados y sin información. Este es el contexto histórico de Una película inacabada. Dos veces inacabada se podría decir, o dos veces inacabada y una vez terminada. Todo empieza cuando un director de cine decide recuperar las imágenes rodadas diez años antes, en 2009, de una película que quedó inacabada por falta de presupuesto. A finales del 2019, el director consigue reunir al mismo equipo técnico y de actores, más gordos, con familia pero con el mismo entusiasmo, para rodar un final a esa historia. El rodaje durará cuatro semanas y tiene que terminar antes del fin de año chino, el 25 de enero. Quedan solo tres días para acabar cuando empiezan a llegar noticias de que pasa algo raro, rumores que se cuelan en el hotel donde vive el equipo. Todo pasa muy deprisa, cas sin darse cuenta, se encuentran atrapados en ese hotel, lejos de sus casas, con la prohibición de salir de la habitación. Son los primeros momentos de la pandemia y nadie sabe qué hacer. La película queda inacabada de nuevo. La de la ficción, porque la real se va construyendo como un puzle con conversaciones de móvil,  videos privados, imágenes documentales de televisión, momentos de angustia y de soledad. Centrada en el protagonista masculino de las tres películas, la del 2009, la del 2019 y la que estamos viendo, el film consigue transmitir la sensación de desamparo e incertidumbre que se vivió en China y poco después en todo el mundo. La recomendación del director a su equipo fue: grabarlo todo, las rutinas, las comidas, las conversaciones con la familia. Hay que dejar testimonio. Con material rodado ahora mismo y con imágenes de archivo del momento, Una película inacabada se erige en un testimonio casi documental de cómo empezó todo. Un recordatorio necesario, especialmente porque no cae nunca ni en el miedo, ni en el pánico, ni en la conspiración. Es un film profundamente humanista y con algunos rasgos de humor sobre un tiempo y un país que no están tan lejos. El cine como motor de la memoria colectiva. No estoy segura que a las autoridades chinas les haya hecho demasiada gracia mostrar como gestionaron el inicio de la pandemia, pero para el público de este 2025, es imprescindible. (No tengo constancia de lo que pudo suceder en España con los rodajes que estaban en marcha el 13 de marzo del 2020. Me gustaría saberlo).

 

Un festival: Atlántida Film Fest en Filmin

Es el único festival que conozco que tiene dos patas, una presencial en Mallorca y otra On Line en Filmin, Atlántida Film Fest es una excelente oportunidad de sumergirse en un mar de cine y descubrir tesoros escondidos. Dura hasta el 25 de agosto y hay de todo. Exploren y arriesguen, a ver que encuentran. 

El regalo de esta semana es la ilustración que utilicé en el blog el 26 de enero del 2020, sin saber que en China empezaban los confinamientos. Todo es memoria.



 

 

viernes, 18 de julio de 2025

COMEDIAS NEGRAS

 

Esta semana de puro verano, el cine parece aletargarse un poco. Pero siempre hay algo para degustar, pequeños (o grandes) films que se salen de las normas y las convenciones. Dos estrenos de este viernes son de este tipo, Los domingos mueren más personas y Bon voyage Marie, una argentina, otra francesa. Las dos hablan de acompañar al que quiere morir, y aunque las dos son comedias (negras) son muy distintas en todo.

 


Los domingos mueren más personas, Iair Said

Laura Maña, directora de Las irresponsables, una comedia también un poco negra que se estrena la semana que viene, me dijo hace poco en una entrevista: “Los personajes tienen que vivir un drama; la comedia ya la pongo yo”. Me pareció una definición perfecta del cine clásico de la comedia, de Billy Wilder y Howard Hawks,  personajes sumidos en un drama que el director convierte en comedia. Esto es lo que sucede en esta película argentina, dirigida e interpretada por Iais Said. David es un hombre judío, corpulento, homosexual, lleno de miedos. Vive en Europa, pero la muerte de un tío le obliga a volver a Buenos Aires a pesar de su miedo a volar. Cuando llega, se reencuentra con su familia: su hermana, su madre y su padre. Bueno con su padre no, porque hace tiempo que está ingresado en un hospital con respiración asistida. David no quiere verlo, pero no puede negarse a convivir con su madre en la casa familiar. Y mientras busca llenar su soledad y su inseguridad con escarceos fortuitos, intenta que su madre no desconecte a su padre para acabar de una vez con su agonía. No es muy divertido el argumento, pero si es una comedia. Y lo es gracias a las hieráticas y tiernas interpretaciones de un grupo de actores extraordinario que hablan poco (raro en una película argentina) y dejan pasar el tiempo lentamente, muy lentamente. Dura solo 77 minutos, pero valen la pena.

 


Bon voyage, Marie, Enya Baroux

El drama de esta comedia más azul que negra, es el de una mujer de ochenta años, enferma de cáncer, que quiere morir. Y para eso organiza un viaje a Suiza. Marie, aun tiene fuerzas para pensar y decidir. Y ha decidido que quiere pedir una eutanasia en Suiza. Pero no se atreve a decírselo ni a su grande y un poco ingenuo hijo Bruno, ni a su inteligente nieta Anna. En cambio, se lo cuenta enseguida a Rudy, un irresponsable cuidador de gente mayor que por casualidad acude a su casa cuando tiene un pequeño percance. Con la colaboración (involuntaria) de Rudy traza un plan: le dice a su hijo y a su nieta que tienen que ir a Suiza a cobrar una inesperada herencia. Y ahí se van los cuatro en una vieja autocaravana del abuelo, conducidos por Rudy, con Anna viviendo un momento particularmente complicado de la adolescencia, Bruno soñando con el dinero y Marie, Marie intentando encontrar el momento de decirles la verdad. Tampoco contado así, parece la alegría de la huerta. Pero es una comedia dulce y cargada de emociones, con algunos momentos de humor divertidos, sobre todo a cargo de Rudy, interpretado por Pierre Lottin que repite un poco el personaje que hacía en  Cuando cae el otoño de François Ozon.  Una road movie entre Pequeña Miss Sunshine (el viaje que los cambiará a todos) y Polvo serán sin música y sin drama. Un film producto de la pandemia, como tantos que ha habido en este último año.

 

(Azar Nafisi cuando estuvo en Barcelona el año 2010)

Un estreno del 25 de julio. Leer Lolita en Teherán, de Eran Riklis

La semana que viene no estaré, así que aprovecho esta entrada para hablar de una película muy interesante que se estrena el 25. No es una comedia, ni negra ni de ningún color. Es un testimonio de cómo defraudan las revoluciones, como se pervierten rápidamente y como la literatura puede ser una tabla de salvación. Está basada en una novela autobiográfica de la escritora iraní Azar Nafisi. En 1979, Azar y Bigan, su marido,  deciden volver a Teherán llenos de ilusión por el triunfo de la revolución del ayatola Jomeini que acaba de derrocar al Sha. Ella viene con la idea de dar clases de literatura inglesa en la universidad. La ciudad bulle de alegría, aunque ya hay indicios de que no todo es tan feliz. La película se estructura en cuatro partes, cada una dominada por un libro. En la primera, El gran Gatsby, ambientada en 1980, vemos que aunque ni Azar ni sus alumnas llevan velo, ya hay voces críticas entre los hombres y cuestionamiento de porque se lee un libro como ese. Esa parte acaba con la violenta represión de los movimientos estudiantiles. La segunda parte, Lolita, pasa en 1995, en un Teherán negro y represivo. Azar ya no da clases en la universidad, pero ha organizado unas clases clandestinas, solo para mujeres, donde están leyendo Lolita. Es en este fragmento del film donde Azar dice la frase que más me ha impresionado del film por lo que tiene de universal: “No tienen nada que recordar”. Es verdad, cuando una dictadura, o un régimen populista, se instaura durante años, sus jóvenes no tienen nada que recordar de cómo era la vida antes, de lo que pasaba y como se vivía, lo que han perdido y lo que han ganado respecto al punto de partida, solo recuerdan lo que  ellos han vivido. Pero volvamos a Irán, a Azar y a sus alumnas. En la tercera parte, Daisy Miller, retrocedemos a 1988. Azar, ya tapada con el yijab negro obligatorio, aun da clases en la Universidad, pero cada vez tiene más problemas. Debe dejarla aunque le guste mucho. En la cuarta en 1996, Orgullo y prejuicio, Azar continua con sus clases, pero tiene menos alumnas. El miedo y la represión han hecho su trabajo. Algunas emigran, otras dejan de ir. La propia Azar ahora madre de dos niños, quiere irse de ese país que ya no es el suyo. Es una película bonita, un fresco histórico de un fracaso contado desde la mirada de esta mujer inteligente que sabe que la religión no debería controlar el Estado. La religión es un compromiso privado de cada individuo, el Estado es la idea de lo colectivo al servicio de todos. Lástima que esto no se entienda en tantas partes del mundo. Y así estamos como estamos: sentados en un polvorín.

 El regalo de esta semana es una chica que  se dispone a leer.



 

sábado, 12 de julio de 2025

DEJARSE LLEVAR

 


En la corriente Hong Sang-soo

La entrada de esta semana es por fuerza una entrada sangsooniana. El estreno de su última película, En la corriente, más el estreno en Filmin de las dos anteriores Nuestro día y In Water, es lo que yo llamo un chute de Sang-soo en toda regla. Recupero aquí las palabras que escribí cuando el estreno de  In Water y Nuestro día: “Advierto de entrada que mi recomendación (y devoción) por Sang-soo, no es en absoluto exportable. El director coreano gusta o no gusta. Pero nada de lo que se diga hará cambiar de opinión a los que lo adoran y a los que lo odian. A mí siempre me ha gustado. Y en estas dos películas me convenzo de que soy una adepta a la secta sangsooniana. Su cine no es minimal, es mínimo. Y sin embargo, es de una pureza y una transparencia que te acaricia. Creo que eso es lo que más me gusta de este director único”. Con su última película confirmo mi adhesión. Nos encontramos con viejos amigos Kim Min-hee, su colaboradora más fiel y Kwon Hae-hyo, su alter ego desde hace años. Sigue habiendo comida y bebida en torno a una mesa donde reina la conversación tranquila. Pero hay algunas novedades. En esta ocasión, Kim Min-hee es Jeonim, una profesora de arte que pasa horas dibujando acuarelas en la orilla de un límpido arroyo. Jeonim tiene un problema: en la escuela donde está montando una obra de teatro ha habido una acusación de abusos (esto es nuevo en Hong Sang-soo) y Jeonim recurre a su tío Sieon, evidentemente Kwon Hae-hyo, actor y director de teatro, para que la ayude a montar el espectáculo. La pequeña diferencia con otros films de Hong Sang-soo es que las jóvenes actrices de la obra tienen un protagonismo importante y sobre todo hay un personaje nuevo, la amiga de Jeonim, la profesora Jeong, con la que Sieon establece una relación. En la corriente es como sentarse en un banco en el parque con un grupo de viejos amigos, mientras ves como pasa la gente y los patos nadan en un lago. Es un refugio climático de tranquilidad en momentos en que la realidad te expulsa cada vez más hacia lo íntimo y lo cercano. Recupero algún fragmento de la entrada de hace justo un año, el 13 de julio del 2024, donde hablaba de Nuestro día y de In Water.


Nuestro día es un díptico protagonizado por tres personajes cada uno: en uno, encontramos a una actriz que ha vuelto a Seúl y vive en casa de una amiga suya y su hermoso y gordo gato. El tercer personaje es su prima, una joven que quiere ser actriz y va a verla a la casa. En el segundo fragmento, un viejo poeta comparte con una joven cineasta su día a día en un documental que ella está filmando en su casa. El tercer personaje en este caso es un joven que viene a visitar al poeta porque le quiere preguntar algo importante. Alrededor de estas dos situaciones, sin salir nunca de los espacios interiores, sentados casi siempre entorno a una mesa de comida y bebida, los protagonistas hablan de la vida, de la muerte, del arte, de la responsabilidad, del amor, de la sinceridad. En la primera, el gato es el centro emocional; en la segunda, una guitarra es el objeto que canaliza las relaciones.

    In Water, es un poco distinta. Primero es más corta, apenas 61 minutos. Segundo, los protagonistas son dos chicos y una chica. Están en un pueblo de la costa, en la paradisiaca isla de Jeou, preparando el rodaje de un corto. Uno de los chicos es el director, el otro el cámara, ella es la actriz. Los tres hablan, comen, beben y se pasean. El futuro director busca la inspiración mientras los otros le siguen dócilmente. Su bloqueo creativo se rompe cuando ve a una mujer en la playa. Esa imagen y el recuerdo de una canción que compuso hace años, provocan que el corto se haga realidad.”

Tres amigas, de Emmanuel Mouret

Me gusta mucho Emmanuel Mouret. Me gusta que sea tan francés, en el buen sentido de la palabra, que busque en los clásicos las bases de sus historias, que no solo lea a Montaigne o a Diderot, que también sepa leer el cine de los que construyeron el nuevo lenguaje. En su caso, más Truffaut y Rohmer, que Godard. Y me gusta que hable de amistad, de mujeres, de relaciones de pareja sin prejuicios y con una sencillez desbordante. Eso es lo que hacen estas tres amigas del título, Joan, Alice y Rebecca. Tres mujeres adultas que viven un momento delicado en sus relaciones. Sin dejar de querer a sus parejas, Joan ya no está enamorada de Víctor y Alice nunca ha estado enamorada de Eric. Rebecca si está enamorada, precisamente de Eric el marido de Alice. Las tres viven sus conflictos de distinta manera, Joan, con culpabilidad, Alice con serenidad, Rebecca con pasión. Pero las afinidades electivas de Goethe existen y van haciendo que estas tres amigas fluctúen en sus sentimientos en un film inteligente que no deja de ser una comedia dulce a pesar de hablar de separaciones y fantasmas. Joan, interpretada por India Hair, es quizás la que tiene más protagonismo, sería el primer violín de un orquesta que no podría sonar sin el acompañamiento de Alice, Camille Cottin, y de Rebecca, Sara Forestier. No es la primera vez que un director masculino es capaz de retratar con tanta claridad y al mismo tiempo ternura, el mundo femenino y sus conflictos. En ese sentido, relacionarlo con Truffaut y Rohmer es más que evidente, pero también responde a una tendencia muy contemporánea en la que las parejas, incluso las familias, tienen roles muy distintos a los que tradicionalmente se han venido representando.

 

Dos notas sobre dos estrenos


La mercancía más preciosa, de Michel Hazanavicius

Se puede pensar, otra película sobre el holocausto”. Pues sí, otra, y todas las que hagan falta para no olvidarlo nunca. Sobre todo si es como esta, un film que dibuja el horror desde la perspectiva de los que lo dejaron hacer como si no fuera con ellos. Los que pensaban que había seres “sin corazón”, esos que llenaban los trenes que cruzaban Polonia y Checoeslovaquia. La mercancía más preciosa adapta una novela de Jean-Claude Grumberg donde se cuenta la historia de un leñador, su mujer y un regalo, la mercancía más preciosa, que cae de uno de esos trenes de la muerte. Es muy bonita.

 


Köln 75 de Ido Fluk

Este film musical y juvenil, que cuenta una historia real (aunque no lo parezca) podía llamarse Corre, Vera, corre. Porque Vera Brandes, su joven y valiente protagonista se pasa toda la película corriendo para logra su objetivo: un concierto de Keith Jarret en directo en la Opera de Colonia en el año 1975. El único concierto grabado de las improvisaciones de Jarrett, un disco legendario para los que les gusta el jazz. No conozco el disco, pero si reconozco la pasión, el entusiasmo en superar los obstáculos sacando oro de las rocas (un piano desvencijado) con el que este film cuenta esta aventura. Mala Emde, actriz alemana llena de energía, es Vera y con su actuación consigue que la acompañes en sus carreras deseando, a pesar de saber que lo consiguió, que venza todos los problemas que se le plantean en su camino. Un film del que sales con ganas de ponerte a correr para conseguir lo que te apetezca.


El regalo de esta semana son tres amigas




 

 

viernes, 4 de julio de 2025

DIAMANTES

 

Esta semana de un calor insoportable (lo siento, pero no puedo dejar de decirlo) se han estrenado muchas películas que no he visto. Dos de ellas, si puedo, las recuperaré. Una es china, se llama Gou Zhen, traducido sería Perro negro y se ha estrenado, como no, con el título de Black Dog. China me interesa mucho y el cine chino es un buen espejo de sus realidades. La otra es americana, y es un blockbuster total, Jurassic World: El renacer, la séptima entrega de la saga de los dinosaurios que comenzó hace más de treinta años Steven Spielberg. Me imagino que será un horror, pero de vez en cuando me apetece. De las que sí he visto, me quedo con una. Diamanti.

 


Diamanti, Ferzan Ozpetek

Ozpetek es un director italiano con vínculos turcos que sentó las bases de su cine en su opera prima Hamam, el baño turco, realizada hace casi treinta años. Desde entonces, Ozpetek ha trabajado con muchas actrices en una filmografía larga en la que los cortos ocupan un lugar importante. Diamanti es un homenaje a esas actrices, y de paso a un cine clásico italiano, en el que el director se coloca en primera persona. Todo empieza en una comida en el campo alrededor de una mesa presidida por el propio Ozpetek. Las invitadas, todas mujeres, todas actrices que han colaborado con él, no saben muy bien porque las ha convocado. El director lo revela. Quiere hacer una película con todas ellas. Y es esa película la que iremos viendo, alternando pequeños insertos de vuelta a la mesa donde ellas y él leen el guión. La historia que les propone es por fuerza coral, aunque hay dos primeras figuras. Se trata de contar la vida en una casa de modas dedicada al vestuario de cine y de teatro. La dirigen dos hermanas muy distintas y en ella trabajan un grupo de costureras. Caben todas las actrices convocadas por el director, ya que también hay una diva de la opera, una estrella de cine y una diseñadora de vestuario con un Oscar en su vitrina. Todo pasa a una velocidad tremenda para cumplir los plazos de los rodajes y los estrenos, pero entre corte y confección se cuela la vida de todas esas mujeres. La historia está ambientada en los años 70, cuando el cine italiano vivía una época de esplendor. El tono es de un cine muy popular, melodrama, comedia, algo de musical, amor y un toque de neorrealismo. Y un vestuario espectacular. Porque el vestuario es el gran protagonista para contar el cine desde un punto de vista completamente desconocido. Ahora que en el Festival de Locarno han decidido darle un premio a la trayectoria a la legendaria diseñadora de vestuario Milena Canonero, la mujer detrás de Los padrinos, Drácula o Megalópolis de Coppola (Francis) de María Antonieta de Coppola (Sofia), pero también del cine de Wes Anderson o de Barry Lindon de Kubrick, es un buen momento para empezar a pensar y reconocer el trabajo de esas profesionales que convierten en realidad el vestuario de los sueños. Diamanti quizás no es una gran película, lo que la hace grande son las personas que nos ayuda a conocer y la profesión que retrata.

 

EL RINCÓN DE LAS SERIES


Miss Austen, Aisling Walsh, Movistar

Miss Austen no es Jane Austen, Miss Austen es Cassandra Austen, la hermana mayor de la famosa escritora romántica inglesa. Miss Austen, Cassandra, vive sola en una casita con jardín cuando recibe una carta. Se la manda Isabella Fowley anunciándole que su padre se está muriendo. Miss Austen se pone en marcha enseguida. Llega a tiempo de hablar con el señor Fowley acerca del futuro de su hija Isabella. Pero sobre todo, llega a tiempo de buscar y rescatar las cartas que su hermana Jane estuvo enviando durante años a Eliza, madre de Isabella. Todo esto pasa en los primeros compases de una serie de cuatro episodios en la que iremos conociendo el presente de Cassandra e Isabella, y el pasado de Cassie, Jane y Eliza, sin olvidarnos de Mary, la impertinente cuñada de las hermanas Austen. Miss Austen está basada en una novela de Gill Hornby, con un guión de Andrea Gibb y dirigida por Aisling Walsh. Muchas mujeres para contar una historia de mujeres en pleno romanticismo. Y, sin embargo, a pesar de que hay jóvenes caballeros, en ningún momento esta serie es una historia de amor. Es Jane Austen sin ser Jane Austen. Reconocemos sus paisajes, sus casas, sus relaciones conflictivas entre clases sociales. Respiramos el aroma de sus flores y los hermosos vestidos, en la etapa de juventud, porque en el presente de Cassandra e Isabella, el vestuario es de una gran austeridad. Austeridad es quizás la palabra que mejor cuadra a esta interesante revisitación de una autora mal conocida. Pero nada de todo esto funcionaria si no fuera por las actrices que las encarnan. Keeley Hawes, inolvidable madre de Los Durrell, es una Cassandra inteligente y sensible; Rose Leslie, (la recuerdo como la salvaje de la que se enamora Jon Nieve en Juego de tronos), asume una hermética Isabella. Patsy Ferran se mete en la piel de la joven escritora Jane, mientras que Synnove Karlsen es la alegre Cassie, es decir Cassandra en el pasado. Me encanta Jane Austen, la leí hace muchos años y de vez en cuando la vuelvo a releer. Pero si me gusta la serie Miss Austen es precisamente porque no es una imitación de Jane Austen. Es Miss Austen.

El regalo de esta semana no sé si tiene mucho que ver con las pelis, pero es el que me ha saltado a los ojos cuando buscaba una ilustración. Quizás por el vestido azul, o porque el objeto les podría gustar a las hermanas Austen.