sábado, 31 de enero de 2026

PELISTERIAS

 

HISTERIA

 Enfermedad nerviosa, crónica, caracterizada por gran variedad de síntomas, principalmente funcionales, y a veces por ataques convulsivos.

Estado pasajero de excitación nerviosa producido a consecuencia de una situación  anómala.

 Comportamiento irracional de un grupo o multitud producto de una excitación.

 

De estas tres definiciones de Histeria, por lo menos dos, la segunda y la tercera, se pueden aplicar a una corriente del cine que poco a poco se va convirtiendo en género. Siempre ha habido un cine histérico, nervioso, excitado, pero lo que empiezo a ver ahora es otra cosa. No solo es un cine histérico en sus personajes y en sus historias histéricas, sobre todo es un cine histérico en la cámara, en la manera de filmar, de encuadrar, de montar. Fragmentando al máximo el fotograma, el rostro, la escena. No dejando al espectador ni un minuto de paz para tomar aire. Más y más movimiento, en un comportamiento irracional de la película. En pocas semanas se han estrenado  varios films que se pueden encuadrar en este neogénero de la histeria: Una batalla tras otra, de Paul Thomas Anderson; La cronología del agua, de Kristen Stewart; Si pudiera te daría una patada, de Mary Bronstein y esta misma semana, Marty Supreme, de Joshua Safdie. De ninguna de ellas he hablado en el blog porque no me han interesado o directamente me han puesto de mal humor. Pero el hecho de que se acabe de estrenar otra pelisteria y además parta como favorita en los Oscar, me empieza a preocupar. Porque no es la única que está triunfando. El film de Paul Thomas Anderson ha encabezado las listas de mejores películas del año 2025 y es una de las mejor colocadas para ganar la estatuilla de Hollywood con trece nominaciones; y el de Joshua Safdie tiene nada menos que nueve nominaciones. Las dos como Mejor Película y Mejor Director. Quizás soy yo la que ya no aguanto determinadas cosas, o simplemente, he desconectado de lo que se supone es lo más moderno, posmoderno o plusmoderno, pero este cine no me gusta nada. El cine, para mí, tiene que contribuir a vivir mejor. Hay muchas maneras de hacerlo: la social, la política, la cultural, la artística, la experimental, la musical… Muchas formas de hacer que el espectador salga de una sala o una plataforma mejor de lo que ha entrado. Estas películas a lo que más contribuyen es a ponerte nervioso, en tensión, violento, agresivo por cualquier cosa. Como si no hubiera ya un montón de cosas en la vida que producen desasosiego, nervios. No es necesario ser usuario de Rodalies para estar a la que salta por cualquier estupidez. Lo noto en la calle y a lo mejor por eso esas películas son así. Son reflejo de una sociedad desequilibrada, histérica. Imagino que hay mucha gente que las adora. Recuerdo que de Scorsese y Tarantino también se decía que eran violentos, pero Scorsese contrarrestaba su violencia con su clasicismo, y Tarantino siempre tuvo sentido del humor y su violencia era la del Correcaminos y el Coyote o la de Tom y Jerry. Estas no, estas van en serio. Y si no lo van, lo disimulan muy bien.

 


La chica zurda, Shih-Ching Tsou

Esta no es una película histérica, por suerte. Esta es una película de colores y formas, de sentimientos y lugares. Su historia es la de un clásico culebrón mexicano que haría llorar a las piedras. Pero está contado desde el punto de vista de una niña de cinco años que ve el mundo como un calidoscopio de figuras y colores luminosos, brillantes, eléctricos. La chica zurda es la pequeña I-Jing, una niña llena de curiosidad que llega a Taipei con su madre y su hermana mayor. La madre vuelve a Taipei para llevar un puesto de fideos en el mercado nocturno de la ciudad. Mientras intenta salir adelante sin pedir nada a nadie, su hija mayor trabaja en una extraña tienda (sinceramente no logré entender que vendían) y la pequeña va a la escuela, y deambula por el mercado. Esta es una historia de mujeres, la madre, la hermana, la niña y su abuela, una mujer metida en un turbio negocio de tráfico de documentos y dinero. El abuelo tiene un papel secundario pero fundamental, porque es él quien le dice a I-Jing que la mano izquierda es “la mano del diablo”. La niña se lo cree, y decide usar su “mano del diablo” para hacer cosas malas. El final tiene un giro de guión melodramático que no voy a desvelar. Contado así es un culebrón, ya lo he dicho antes. Pero en realidad no lo es como no lo eran las películas de Sean Baker en las que Shih-Ching Tsou ha sido productora o guionista. De hecho, La chica zurda es una hermana china de The Florida Project. Ante las similitudes, y viendo que Sean Baker aparece como productor de La chica zurda, nos podemos preguntar quién influye en quién: Baker en Shih-Ching Tsou o Shih-Ching Tsou en Baker. La verdad me es igual, lo que me importa es que esta película me gusta mucho.

El regalo de esta semana es una mano que no es del diablo.



 

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