sábado, 18 de junio de 2016

UTOPIA

El sábado 20 de febrero escribí este texto en el blog. Quizás algunos lo recuerden, pero por si acaso, lo vuelvo a reproducir. Hablaba de un gol magnífico marcado por Messi, Neymar y Suárez que puso de los nervios a muchos comentaristas deportivos por su originalidad y por su riesgo:

Por ejemplo, un gol
El que compusieron como una gran pieza de arte mayor, Messi, Suárez y Neymar el domingo 14 de febrero. Si hablo de este gol, este penalti inesperado y magnífico es porque quiero reivindicar, y no solo en el fútbol, la capacidad de sorprender, de salirse del guión, de romper rutinas establecidas, normas que se siguen porque siempre se ha hecho así. Lo que me gusta de esta jugada es lo que tiene de innovar, de crear algo nuevo a partir de lo ya conocido. Me parece fundamental esa  capacidad. Y me gustaría verla, descubrirla y disfrutarla en otros campos de la vida. Por ejemplo en la política donde lo más fácil es seguir el guión ya escrito: las izquierdas haciendo de izquierdas, las derechas de derechas, los nacionalistas de nacionalistas. Me encantaría que alguien hiciera de Messi, Suárez y Neymar y pudiéramos ver un gol marcado a la vieja y acartonada política. Me encantaría que de repente, los políticos nos dieran una sorpresa y pusieran en marcha un tridente que no se mirará en el pasado, sino en ese futuro que tenemos la obligación de construir. Y disfrutar. Como este gol extraordinario.

Me acordé de este texto el lunes por la noche viendo el debate  de los cuatro candidatos a presidente en las próximas elecciones. Y pensé como me gustaría que se pudiera hacer una gran coalición arriesgada, valiente, distinta: una coalición entre PSOE, Ciudadanos y Podemos, donde PSOE y Ciudadanos sirvieran de contrapeso al populismo de Podemos bajándolo a la realidad, pero manteniendo su esencia de cambio social; donde PSOE y Podemos sirvieran de contrapeso al liberalismo a veces difícil de entender y de aplicar de Ciudadanos, pero manteniendo su sensatez y su conexión con la sociedad; donde Ciudadanos y Podemos sirvieran con su energía, ímpetu, fuerza y modernidad de contrapeso al polvo de los siglos de un partido acartonado pero con grandes valores en su historia. ¿Se lo imaginan? Cuesta un poco viendo como se detestan unos a otros a niveles personales. Por eso habría que buscar un presidente de gobierno independiente, que fuera respetado por todos y que tuviera la capacidad de formar un gobierno con los tres en paridad.
Ya sé que esto es política ficción, ya sé que no pasará. Pero tampoco parecía posible el gol de Messi, Neymar y Suárez. Y si se consiguiera, este sí que sería un buen gol al inmovilismo y el conservadurismo  de la vieja política.





sábado, 11 de junio de 2016

ÁGATA Y PEDRO

Esta ha sido una semana muy rara. Tan rara que me enfrento al texto de este blog sin saber exactamente de qué escribir. Se han estrenado 13 películas y ninguna me estimula suficiente para dedicarle unas líneas. Bueno no es cierto. Hay dos que si lo hacen. Una es la segunda entrega de Las 1001 noches de  Miguel Gomes de la que hablé la semana pasada y a la que volveré cuando se estrene la tercera parte el viernes que viene. La otra es Las amigas de Ágata, un film colectivo escrito y realizado a ocho manos y con cuatro rostros como protagonistas. Ahora  entraré a hablar de ellas.
Antes simplemente decir tres cosas. Una que tantas películas estrenadas se hacen daño una a otras y no es posible llegar a verlas todas. Por ejemplo, Dos buenos tipos, de la que he leído cosas apetecibles  a pesar de ese lamentable título y que intentaré ver la semana que viene. Dos, hay películas de las que ni siquiera te enteras que se han estrenado. Caso del documental sobre El Bosco dirigido por López Linares que he descubierto casi por casualidad que se estrenaba esta semana y que, y esta es la tercera cosa que quería comentar, no he logrado hacer encajar en ninguno de los cines y horarios raros donde se proyecta ya que cambia de cine y dentro del cine de hora cada día.
La verdad es que ponen las cosas  difíciles para poder seguir la actualidad cinematográfica. Dan ganas de tirar la toalla y encerrarse en casa a revistar clásicos o descubrir series en Filmin, Netflix o lo que cada uno tenga más a mano.




(estas podría ser las tres amigas de Ágata) 
Bueno, para centrarnos en Las amigas de Ágata. Si pueden, véanla. Hay varias razones para hacer de este film ligero, fresco, veraniego y al mismo tiempo, con aires de fin de etapa un proyecto apetecible. Y digo proyecto dándole todo el sentido a la palabra ya que es el proyecto de fin de carrera de cuatro alumnas de Comunicación Audiovisual de la Pompeu que unieron sus esfuerzos y sus deseos para contar una historia de amistad y de transición. Laia Alabart, Alba Cros, Laura Rius y Marta Verheyen, contaron con la complicidad y colaboración de cuatro jóvenes actrices, Marta Cañas, Carla Linares, Elena Martín y Victoria Serra para hacer este cuento rohmeriano que trata de cuatro amigas adolescentes que siguen viéndose a pesar de que cada una de ellas ha emprendido un camino distinto al entrar en la Universidad. Ágata asume el papel de centro, pero podía haber sido cualquiera de las otras tres, Mar, Ari o Carla. Lo más bonito de este film es la sensación de estar asistiendo a una metamorfosis. Delante de nuestros ojos se produce ese cambio tan importante y al mismo tiempo tan sutil en el que un capullo se abre para dejar salir a una mariposa de su interior. Las cuatro amigas viven los últimos días de estar en el capullo de la inocencia, la ingenuidad, los sueños, las alegrías, los riesgos y tras un viaje a la costa, acaban por asumir que cada una de ellas es una mariposa diferente. Podrán seguir queriéndose, pero ya no serán amigas. Las amigas de Ágata señala una situación que pasa varias veces en la vida. Antes de la que ellas viven, ha estado seguramente la que significa separarse de los amigos del cole; mas adelante se producirán otras situaciones similares cuando se tengan que separar de los amigos de la universidad o de los amigos de trabajos que se acaban o… La vida precisamente se compone de ir asumiendo estas separaciones y de saber conservar de cada etapa lo que de verdad es importante. Ágata lo empieza a experimentar ante nuestros ojos y nos deja una sensación de añoranza por nuestras amigas perdidas. Eso quiere decir que la película funciona. Ojala puedan seguir todas ellas adelante, juntas o separadas, haciendo cine, contando historias.

Pedro Costa
Solo unas líneas para recordar a Pedro Costa, el productor de algunas películas memorable del cine español, que siempre se mantuvo en segundo plano sin querer acapara titulares, dejando que sus directores se llevaran el protagonismo. Al leer la noticia de su muerte, me acordé de lo que había escrito sobre él en el libro que hice con Maribel Verdú. Lo recuerdo aquí a modo de homenaje:
“No quiero acabar este capítulo sin dejar constancia de una figura que casi sin que nadie lo haya señalado se erige en un pilar fundamental de la carrera de Maribel Verdú. Se trata de un productor que ha estado detrás de tres de los momentos mas importantes de su vida como actriz: Pedro Costa. Costa era el productor de La huella del crimen, la serie en la debutó Maribel con El crimen del capitán Sánchez; Costa fue el productor de Amantes, la película que hizo que Maribel Verdú se considerara una actriz, marcando un antes y un después en su carrera; Pedro Costa sería el productor de La buena estrella, de Ricardo Franco, donde Maribel volvió a demostrar su talla de actriz dramática en el que, sin duda, es el segundo gran salto en su filmografía. Curioso que este antiguo periodista de sucesos, metido a productor, haya estado en las bambalinas de su debut y en los dos momentos cinematográficos mas importantes de su vida en los años noventa.”


sábado, 4 de junio de 2016

RAREZAS ESTUPENDAS


(seguirán estos arbolitos en pie o estarán sumergido bajo las aguas del Sena)
Rareza 1 Francofonía
¡El Louvre inundado¡ ¡París sitiado por el Sena desbordado de agua y por la gente desbordada de indignación! ¿Arde París? Nos lo podemos preguntar y nos lo podemos contestar con una película importante y hermosa que se ha estrenado esta semana: Francofonía, de Alexander Sokurov. Después de su viaje por el Museo de L’Hermitage en San Petesburgo, Sokurov empezó a pensar en hacer una serie sobre los grandes museos europeos. Ahí nace esta Francofonia que tiene en Louvre como escenario. Pero no era cuestión de repetir la jugada del plano secuencia, asi que el director Sokurov se pone en primera plano y con su propia imagen y voz nos va contando dos historias, o tres, o cuatro… que pasan en ese museo emblema de cultura y de arte y de vida y de respeto. Si, de respeto, porque aunque una de las historias nos la cuente un Napoleón escapado de los cuadros recordando como “robó” los tesoros de Egipto, de Mesopotamia y de Grecia, es gracias a ese “robo” que hoy podemos admirar esas obras que de haberse quedado allí, quien sabe que habría pasado con ellas (recientes desgracias culturales nos demuestran que no todas los pueblos y las religiones respetan el arte del pasado). Pero volvamos a Francofonia. Mientras el director Sokurov habla por Skipe con un amigo capitán de un barco cargado de obras de arte en medio de una tormenta en el mar, se va desarrollando en paralelo el relato del momento más difícil por el que atravesó el museo en toda su historia: la amenaza de desmantelamiento y expolio de sus fondos durante la ocupación nazi de París. Si el museo se salvó fue gracias a la inteligencia y la sensibilidad de dos hombres: Jacques Jaujard, conservador del museo y el conde Franz Wolff-Metternich, encargado por Hitler de requisar los tesoros artísticos de Europa. Los diálogos entre estos dos personajes alternan con el recorrido por las salas del museo de los fantasmas de Napoleón y Marianne, la imagen de La República. El resultado es un film deslumbrante, que te mantiene atento a los cambios de ritmo, de tono, de lenguaje, pero sobre todo, te deja con una idea en la cabeza: el arte es patrimonio de todos, el arte es indispensable para la vida, el arte es una de las pocas cosas que todavía nos permiten llamarnos civilización.



(Portugal en ruinas)
Rareza 2 Las 1001 noches
Volumen1 El inquieto. Volumen 2 El desolado. Volumen 3 El encantado
Esta es una gran obra o una obra magna. Las dos cosas le sirven. Estamos ante un experimento apasionante si se entra en su juego. No es una adaptación de las 1001 y una noches, pero si es un relato que utiliza su estructura. El primer volumen se ha estrenado este viernes, el segundo la semana que viene y el tercero, el viernes 17. Se puede ver uno cada semana o se pueden ver los tres seguidos, uno cada día, no los tres el mismo día, según recomendación expresa del director. En total son seis horas de un cine apasionante realizadas por el portugués Miguel Gomes, un hombre que se ha dado cuenta de una cosa elemental. Hablar de la crisis desde una perspectiva de denuncia social y de cine militante, es francamente aburrido y muy descorazonador. En cambio, hablar de la crisis como si fuera una aventura, erase una vez… con humor, ironía, imágenes sorprendentes, personajes inesperados, situaciones insólitas, todo absolutamente reconocible y real, basado en historias que han sucedido en los últimos años en un Portugal destruido por los recortes y la austeridad, no solo es mucho mas eficaz para dejar constancia del momento que está atravesando Europa, sino que es mucho mas entretenido y rico para el espectador. En un relato tan dilatado, como en las propias 1001 noches que cuenta Sherezade, hay historias que gustan a unos y hay historias que gustan a otros. Yo me quedo (me gusta toda la trilogía pero por escoger una de cada una de las dos partes que he visto) con la historia del gallo y el fuego de la primera; y con la historia de las lágrimas de la jueza, de la segunda.  Estas 1001 noches son un regalo para quien esté dispuesto a sentarse en la sala y dejarse llevar. Ah! Y no se asusten por el principio que parece un documental sobre los astilleros o por la desconcertante secuencia de la huida del propio realizador incapaz de enfrentarse a una película narrativa viendo lo que sucede en su país. Superadas estas dos pruebas, llega Sherezade y el cuento empieza; “Has de saber ¡oh rey feliz! que…”



Rareza 3: Sexo, maracas y chihuahuas
Los que me conocen saben cómo agradezco que se hagan documentales felices, divertidos, con imágenes inéditas, con historias desconocidas. Por eso me ha gustado tanto este documental de Diego Mas Trelles y Albert Solé que nos recuerda la figura extravagante de Xavier Cugat, un nombre que a mucha gente joven quizás no le diga nada, pero que seguro no olvidarán fácilmente después de verlo. Sexo, maracas y chihuahuas, las tres cosas abundan en la vida de este catalán que llegó a Hollywood en los tiempos del cine mudo y en pocos años se convirtió en un rey de las orquestas, inventor de estrellas y de ritmos tropicales. Un hombre ambiguo, que se caso seis veces y tuvo una auténtica legión de pequeños perros chihuahuas. Solo por el material desconocido que han sabido encontrar y montar con un ritmo tan potente como sus rumbas y sus cha chas, vale la pena ver este trabajo. Y recordar de paso que hubo un tiempo en que el cine musical era en technicolor, la mafia regentaba casinos donde se jugaba y se bailaba y Cugat descubría chicas  y ritmos sin parar.

sábado, 28 de mayo de 2016

TRES EXPOSICIONES Y UN PROGRAMA (DE CINE)


Esta semana coinciden en Barcelona tres exposiciones de fotos que están relacionadas con el cine. Son muy diferentes, como son diferentes sus autores. Demuestran que la fotografía no es solo memoria, es también mirada. La mirada personal del que hace la foto y decide como encuadrar, como iluminar, como mostrar ese momento congelado para siempre que es una foto. A diferencia del cine, la fotografía refleja un único instante. La falta de movimiento la dota de un sentido trágico aunque no lo quiera: nada volverá a ser así. Incluso aunque hagas una foto detrás de otra, como el agua en los ríos las imágenes nunca serán iguales. El cine, al mostrar el movimiento, deja constancia de una realidad (la que sea), pero no de un instante.
También, a diferencia de la pintura, la fotografía deja poco espacio a la imaginación. Un retrato pintado nunca será igual a un retrato fotografiado. En la pintura, los elementos físicos que intervienen (oleos, tela) condicionan tanto como el tiempo que se necesita para hacer la obra. Un cuadro es el trabajo de alguien que mira y recrea en un espacio y un tiempo distinto. Una fotografía es el trabajo de alguien que captura un momento en un único espacio y en único tiempo. Uf¡¡ me he puesto teórica sin saber nada de esto. En fin todo viene a cuento de tres exposiciones que me han gustado mucho.



Cineastes al seu lloc, Retrats d’Oscar Fernádez Orengo. Filmoteca de la Generalitat.
Hace años ya que Oscar se dedica a fotografiar a directores de cine, actores, técnicos, incluso algún crítico. No se trata de simples fotos robadas al azar. Son retratos muy elaborados, cuidados, pensados para que cuenten algo más que lo que se ve. En esta exposición, Oscar ha reunido 62 retratos de cineastas en blanco y negro y formato panorámico. Personajes de cine, directores españoles y latinoamericanos, retratados en un espacio especialmente escogido por ellos. Un espacio que dice tanto o más que el propio retratado de la personalidad de cada uno de ellos. Es una muestra para ver con calma, para recordar lo que estos directores han hecho, y también para constatar el paso del tiempo. A mí me pasó. Ver de repente a Julio Medem, o Jota Bayona, retratados por Orengo me hizo darme cuenta de que se han hecho mayores, que ya no son los chicos que empezaban y que yo guardo en mi memoria. Ha sido interesante reconocerlos ahora en estos espacios únicos.



Carlos Saura. Fotógrafo. España años 50. Círculo del Arte.
Que Saura es un gran fotógrafo, ya lo sabía. Que sus fotos siempre están llenas de matices, también. Que es un coleccionista de imágenes y de instantes, es algo que ha demostrado en sus anteriores exposiciones. Pero esta me ha impresionado mucho. Quizás porque retrata (captura) una España que hemos olvidado, un mundo que ha desaparecido. Pero que está ahí, debajo de la capa de modernidad y progreso que vivimos ahora sesenta años después de que el joven Saura se paseara por España retratando a sus gentes en su miseria y en su dignidad. Son fotos de memoria histórica,  embellecidas por la mirada del que aun no era un cineasta, pero ya era capaz de reconocer un encuadre, un tema, un rostro. Todas son bonitas, todas merecen un rato para encontrar el detalle. Pero hay una que me ha impresionado más que otras. Es una foto despojada: una pared, un patio, y un niño pequeño encerrado en una jaula tan pequeña como él. ¿Qué habrá hecho este niño para que le encierren ahí? La imaginación se dispara.



Faces, Isabel Coixet. Galería Rocío SantaCruz.
Las caras son mi paisaje, dice Isabel Coixet en el texto de presentación de la exposición. Y son caras lo que nos muestra en esta selección de rostros de actores y actrices que han participado en sus películas. Pero Isabel no es una fotógrafa convencional. Y lo demuestra en la forma en que nos ofrece estos rostros en pequeño formato, manipulados y alterados por ella como si fueran dibujos, y presentados dentro de un marco negro que rodea los cuadrados, los óvalos, las circunferencias que encierran sus fotos. Es curioso porque siendo como es la muestra de una mujer que usa la última tecnología digital para sus imágenes, el resultado recuerda el de un gabinete de siluetas recortadas del siglo XVIII. Ese es uno de sus atractivos.



Un programa de cine en la televisión. La cartellera
Los programas de cine en la televisión hace muchísimo tiempo que existen. Ha habido algunos añorados, Fila 7 todavía se recuerda como un referente. De los que subsisten en nuestras pantallas de televisión el más veterano es el Cinema 3 de TV3 que desde 1984 dirige y presenta Jaume Figueras. !!32 años¡¡ se dice pronto. Días de cine en TVE también tiene una larga trayectoria, está en antena desde 1994 y la larga etapa en que estuvo dirigido por Antonio Gasset es sin duda una de las más estimulantes para el cine en la tele. El tercer programa que hace tiempo se emite en las televisiones es La cartellera, de BTV. Y es este el que hoy quiero felicitar porque con el programa del 27 de mayo llegaron al número !!500¡¡. No es fácil para una televisión local mantener un programa que dura una hora hablando cada semana de la actualidad cinematográfica más allá de los simples estrenos.  Sin presentador que lo identifique, con reportajes largos y muy elaborados, con criterios más críticos que informativos, La cartellera retoma en cierto modo el testigo de Fila 7. Asi que desde aquí felicidades a Marta Armengou y Raúl Ruiz que prácticamente solos mantienen vivo el programa.





sábado, 21 de mayo de 2016

DE MONTAÑAS Y REINAS


Más allá de las montañas
Más allá de las montañas están los valles, más allá de las montañas está el mar, más allá de las montañas a lo mejor encontramos el futuro. Jia Zhang Ke, uno de los directores chinos más sólidos de la historia de ese enorme y diverso país, plantea el relato de esta película en tres tiempos: el pasado (antes de las montañas), el presente, (justo en la cima de la montaña) y el futuro (al otro lado del mar y lejos de las montañas). La montaña nunca se ve, no hace falta. La montaña en realidad es la mujer, o la propia China, o sin necesidad de ponerse tan simbolistas, la montaña es la vida que está hecha de recuerdos que construyen nuestro presente y se proyectan en nuestro futuro. La película es circular, empieza y acaba con una canción de los Pet Shop Boys, Go West, una canción bailada con una coreografía kitsch, absurda y completamente inesperada. Toda la primera parte, la que pasa antes de las montañas, se sitúa en el año 1999, año crucial, cambio de siglo, cambio de era, cambio de mundo. Cuenta una historia, en formato cuadrado y estética feísta, que podría ser la de cualquier película de adolescentes en cualquier lugar del mundo: una chica y dos chicos, tres amigos, los dos enamorados de ella, ella enamorada de los dos. Intentan convivir, pero es imposible, ella tendrá que escoger. La segunda parte se abre con el título de la película: estamos ya en las montañas, en el presente, 2014. La vida ha llevado a los tres amigos por caminos distintos, y aquí Jia Zhang Ke empieza a sorprendernos. Primero porque nos engaña con el punto de vista; segundo porque abre su pantalla a un formato más ancho y cuida mas la fotografía; tercero porque muestra los cambios sucedidos en el país de Confucio y Mao, la destrucción de la tradición, el auge del dinero fácil y la miseria y decadencia de una sociedad escindida. Si la primera parte era una comedia rosada y gris, esta segunda parte es un melodrama mas negro que otra cosa. Cuando pensamos que ya hemos entendido la película y que ya sabemos lo que nos cuenta, Zhang Ke nos vuelve a descolocar llevándonos más allá de las montañas, a Australia, a un futuro reconocible y cercano, 2025. El mar separa China de ese este que no es el oeste de la canción y en un scope luminoso y azul nos cuenta una historia de amor imposible, directamente conectada con los dos momentos anteriores. Y es entonces cuando vuelve la canción de los Pet Shop Boys, Go West y entendemos el sentido de ese ir al oeste

Ir al oeste- La vida es tranquila allí.
Ir al oeste- Al aire libre.
Ir al oeste- Donde los cielos son azules.
Ir al oeste- Esto es lo que vamos a hacer.

China se ha convertido en su oeste, pero la China de Jia Zhang Ke no es demasiado tranquila si no tienes dinero y formas parte de las elites del poder; no tiene mucho aire libre, si no una naturaleza destruida;  los cielos no son azules, sino grises por la contaminación; y es prácticamente seguro que ir al Oeste es algo que estos personajes no podrán hacer. Esa es la grandeza de este film: hablar de ayer, de hoy y de mañana.

2

Reinas
Dos películas muy distintas, unidas por la realeza y por una actriz. Las dos me parecen recomendables: Noche real y Reina Cristina. Lo de la realeza viene porque la primera es una especie de Vacaciones en Londres que cuenta la aventura nocturna, feliz, ingenua y tierna de la noche del 8 de mayo de 1945, cuando toda Inglaterra celebraba el final de la guerra mundial y las dos princesas, Isabel, futura reina, entonces con 19 años, y Margaret de 14, se perdieron en la ciudad de Londres mezcladas con la multitud. No es una película memorable, pero es una historia de aquellas que uno agradece ver: tranquila, sin lecciones morales, muy bien ambientada, con toques de crítica y de rebeldía, los justos, y con una actriz estupenda, Sarah Gadon. Es ella la que nos entronca con la otra reina, la Reina Cristina de Suecia, una mujer adelantada a su tiempo, capaz de acabar con la Guerra de los 30 años, de cortar de raíz las guerras de religión y sobre todo de entender que la cultura y la sexualidad eran dos armas de futuro y de independencia. Sarah Gadon no es Cristina, sino su amante, la condesa Ebba, una preciosa mujer que consigue enamorar a la reina y de paso comerse los planos en los que aparece. Dos películas reales que vale la pena no perderse.

3
La bruja, Corazón gigante, Esa sensación, El hombre que conocía el infinito, cuatro películas que no he podido ver (si ni siquiera gente como yo que vivimos de esto llegamos  a ver todo lo que se estrena, ¿cómo pretenden que las vea el público?). Las cuatro me apetecen, de las cuatro tengo muy buenas vibraciones. Cuando las vea, las recuperaré en este blog.


sábado, 14 de mayo de 2016

500 ENTRADAS¡¡¡


Espías en el cielo
Un ojo en el cielo que lo ve todo. Un ojo que vigila cualquier espacio por pequeño que sea. Eso es lo que cuenta este interesantísimo thriller bélico y político. La guerra en el siglo XXI no tiene nada que ver con las guerras anteriores. Es una guerra global que se organiza desde espacios cerrados y muy alejados entre si, conectados por la tecnología. Una guerra del futuro para combatir la barbarie del pasado, una barbarie que hace que sus gentes vivan en el miedo y el atraso más absoluto, que obliga a sus soldados a sacrificarse en nombre de una religión mal entendida. Hay en esta película dos momentos que para mí son los más terribles: en esa ciudad de Nairobi, en una barriada dominada por las corrientes islamistas más extremas, un padre intenta enseñar a su hija de nueve años a leer y a jugar, pero debe esconder los libros cuando llega cualquier extraño y debe regañar a su hija por jugar cuando hay visitas. Otro pequeño apunte: en el mercado, un soldado recrimina duramente a una mujer porque enseña las muñecas. Son dos momentos que pasan casi desapercibidos en medio de la tensión dramática de esa operación global en la que una coronel británica dirige desde una base inglesa un ataque a una casa en Nairobi donde se encuentran cinco terroristas, con la ayuda de un dron americano manipulado desde Las Vegas, el control de datos desde una base en Hawai, y con el apoyo directo de los militares africanos que operan en el territorio gracias a pequeños artilugios que lo ven todo. La pregunta que plantea el film y que se plantean políticos y militares con respuestas distintas en función de los intereses de unos y otros es ¿se puede sacrificar una vida humana para salvar la de ochenta? ¿Es más importante salvar una niña que acabar con cinco de los terroristas más buscados del mundo que están a punto de cometer dos atentados suicidas?  La película no da respuestas claras, ofrece los argumentos de todos y deja que sea el espectador el que decida si vale la pena o no. Estamos ante un film que nos obliga a pensar y a tomar posiciones.


  
High Rise/Rascacielos
¿Qué habría hecho David Cronenberg con esta novela de Ballard? Si recordamos Crash, podemos imaginarlo. Y si lo imaginamos, mejor que no lo haya hecho. La película sería insoportable. Ben Wheatley no es Cronenberg, pero no puede evitar ilustrar a Ballard y Ballard es implacable. Uno de los aciertos de la película es estar situada tanto por vestuario como por lenguaje, en los años setenta (la novela es de 1975). El otro acierto es el de no perder nunca de vista el personaje guía que nos conduce en ese rascacielos de podredumbre y de ruina del que es prácticamente imposible salir. Un rascacielos que se convierte en símbolo de la sociedad de clases, arriba los poderosos, abajo los explotados, sin que unos sean mejores que otros; un rascacielos donde la tribu se impone a la colectividad. Cuando el individuo desaparece, la sociedad tiende a convertirse en caos. Rascacielos de Ballard lo cuenta muy bien en ese espacio que podría ser el de El ángel exterminador.

Historia de Nuestro Cine
El programa de la 2 de TVE que desde hace justo un año ofrece cada semana la posibilidad de recuperar cinco películas españolas del siglo XX agrupadas de forma temática, está siendo sin duda una enorme fuente de sorpresas. Cada semana presenta películas de distintas décadas, cine de los años cuarenta y cincuenta, hecho en pleno franquismo, junto al cine de la transición y de la democracia. Un cine del que nos hemos olvidado y al que una serie de tópicos encierra en un gueto histórico/ideológico que el programa se encarga de demostrar semana a semana que debe ser revisado con ojos no condicionados por las ideas políticas. Esta semana en concreto, Historia de Nuestro Cine la dedica a las películas españolas que han estado en el Festival de Cannes y no tengo ningún reparo en recomendar que no se pierdan la primera: Doña Francisquita, de Ladislao Vajda, 1952. Una película moderna en su estructura, divertida en su argumento, arriesgada en su estética y colores y con una secuencia absolutamente insólita en el cine español de entonces (y de ahora).


sábado, 7 de mayo de 2016

OLIVOS



El día que Icíar Bollaín empezó el rodaje de El Olivo, le mandé  la imagen que ilustra este post. Es una mujer dormida bajo la sombra de un olivo milenario, un cuadro que transmite  un “estado de  ausencia en la mujer y el árbol, un deseo  de felicidad”, en palabras de la amiga que tiene este cuadro en su casa. A Icíar le gustó mucho el cuadro y me comentó que pensaría en él cuando se agobiara en el rodaje. Creo que, por suerte para ella, no tuvo mucha necesidad de recurrir a serenarse con la pintura porque El olivo fue un rodaje muy feliz, lo que no quiere decir tranquilo ni fácil.
Ahora se ha estrenado por fin la película escrita por Paul Laverty y dirigida por ella. He de reconocer que la empecé a ver condicionada por el cuadro y lo que en mi evoca. Y quizás por eso en un primer visionado me sentí un poco defraudada. Es un error que cometemos mucho (críticos y espectadores), proyectar en la película lo que nos gustaría ver. Fue después de una segunda vez cuando me di cuenta que Icíar y Paul habían hecho su película, (no la mía) y que era así como debía mirarla. Al cambiar de punto de vista pude apreciar lo mucho que hay de Icíar en una película que es totalmente de Paul.
Me explico: Paul Laverty es el guionista habitual de Ken Loach. Paul tiene, como el director inglés con el que se entiende a la perfección, una mirada crítica sobre la sociedad, una mirada siempre condicionada por la realidad a la que no duda en denunciar en todas sus injusticias. La idea de contar la historia de un olivo milenario, arrancado de su lugar de origen y utilizado como ornamento de una multinacional que explota el medio ambiente, es Paul 100%. Pero Icíar no es Loach. Icíar tiene su punto de vista mucho menos doctrinal (sin dejar de reivindicar el mensaje). A Icíar le gustan las personas. Y en ellas se fija. Y en ellas se apoya. Por eso en esta aventura, una olivo movie, tiene tanta importancia el personaje de Alma, la nieta empeñada en devolver la vida y el habla a su abuelo; pero también es importante Alcachofa, ese tío que hace lo que sea por ayudar a su sobrina y Rafa, ese amigo que la adora y lo deja todo para acompañarla en su búsqueda. Cuando los tres están juntos en la pantalla, el nivel sube y sube. Yo me quedo con esos momentos en que Alma está todo menos dormida como la mujer del cuadro, y que, sin embargo, son los que me permiten evocar el sueño que retrata: el sueño de alcanzar un imposible.


2
Mayo de 1940
El tema de los refugiados no es nuevo. En la reciente historia de Europa ha habido muchos refugiados huyendo de la guerra y el hambre y moviéndose en masa por las carreteras arrastrando lo poco que tienen. Mayo de 1940 nos recuerda uno de estos éxodos olvidados y podríamos decir que absurdos e innecesarios: el de casi ocho millones de franceses que se lanzaron a las carreteras huyendo de la invasión alemana. No sirvió de nada esta huida ya que al poco tiempo Francia capituló frente a Alemania y los refugiados volvieron a sus tierras. El film de Christian Carion cuenta esta historia desde el punto de vista de la gente, los que entienden porque han de irse y los que no. La gran virtud del film es que no haya ni buenos ni malos, solo gente desorientada que busca una manera de sobrevivir en un mundo caótico y sin reglas.
La película me ha hecho pensar en los miles de refugiados que están ahora mismo en campos de acogida (iba a escribir concentración, pero no es lo mismo) y que deambulan como almas errantes de un país a otro. Tengo que confesar que esta crisis de los refugiados me provoca una cierta contradicción. Por un lado, si pienso en los seres humanos arrastrados a este éxodo dejándolo todo atrás, y veo como se los trata en las puertas de esa Europa que creen es el paraíso, me sublevo y me indigno. Pero si consigo hacer abstracción de las vidas humanas y lo veo con una cierta perspectiva, me pregunto a quién beneficia este cruel tráfico de seres vivos. Porque no entiendo que ha motivado que de repente (hace tiempo ya de la crisis, pero apareció de pronto un día sin mas) se haya producido este movimiento. La guerra en Siria hace cinco años que dura y solo hace unos meses han empezado a salir los sirios. ¿Por qué no antes? Y ¿por qué hay tantos refugiados que vienen de Pakistán, de Afganistán, países donde las guerras son endémicas desde hace casi quince años? No tengo una respuesta clara. Pero en mis manías conspirativas no puedo dejar de pensar que hay fuerzas económicas y políticas a las que les interesa crear un conflicto en Europa que dinamite desde dentro los fundamentos de la propia Unión Europea. Obligando a los países a enfrentarse al dilema de acoger a esa masa ingente de seres perdidos, les fuerzan a entrar en contradicción y eso favorece el crecimiento de corrientes xenófobas, racistas y sobre todo antieuropeistas que les van muy bien a todos aquellos (de derechas y de izquierdas) que están poniendo en duda la misma idea de Europa. 
Me parece tan amoral y tan indigno que se use a los refugiados como arma arrojadiza de acusaciones en uno u otro sentido y que se les utilice como instrumentos de desprestigio sin tener en cuenta que estamos hablando de personas, de seres humanos, de gente desplazada y asustada a los que hay que acoger y cuidar, pero sobre todo a los que hay que ayudar para que puedan volver a su tierra, a su pueblo, a su lugar.

Recuerdo los relatos de mis padres, ambos refugiados, perdedores de la guerra civil española, caminando en las carreteras rumbo a esa Francia que los encerró en campos de concentración pocos meses antes de que los propios franceses iniciaran el éxodo que retrata el film de Carion, Lo tengo demasiado presente como para no comprender el dolor de los hombres, mujeres y niños que vemos en todos los telediarios. Pero tengo también muy presente lo que mis padres contaban: no queríamos irnos y solo pensábamos en volver.