sábado, 28 de diciembre de 2024

LA VERDAD


Un estreno en plataformas y un estreno en cines, me han permitido reunir en la última entrada del año a dos grandes y veteranos directores, Clint Eastwood y Paul Schrader con dos películas que tienen en común un tema: la verdad. ¿Es la verdad justa, es la verdad necesaria, no decir la verdad es mentir? Cada uno a su manera responde  a estas preguntas.

 (esta foto de Clint Eastwood con Nicolas Hoult me gusta mucho)

Jurado Nº 2, Clint Eastwood ( en algunos  cines y en Apple TV- Movistar)

La última película de Clint Eastwood, la décima en una década en la que ha pasado de 84 a 94 años, se estrenó en octubre pasado. Aún está en algunos cines, pero no había podido verla. El film aparecía en casi todas las listas de lo mejor del año de críticos muy diferentes. Algo debía tener este Jurado Nº 2. La reciente incorporación de Apple TV a Movistar me ha permitido recuperarla. Y he entendido porque estaba en todas las listas. También habría estado en una lista mía. Lo que parece ser un remake un poco anómalo de Doce hombres sin piedad de Sidney Lumet, va dando giros de guión tan inesperados como inteligentes para convertirse en otra cosa. Lo que está en juego no es la justicia, lo que está en juego es la verdad. ¿La verdad es justa? ¿Puede la verdad ser una injusticia? ¿Ocultar la verdad es moralmente aceptable? Son preguntas que deja en el aire la película y que el director no contesta al acabar el film de una manera que obliga al espectador a decidir por sí mismo. El dilema moral al que se enfrenta el protagonista, un frágil y atormentado Nicolas Hoult, es una situación en la que nunca desearías encontrarte. Eastwood no juzga a su jurado, tampoco al acusado ni al abogado. Si acaso, se coloca al lado de la fiscal para mirar a través de sus ojos, para averiguar con ella la verdad del caso, seguirla en sus convicciones y en sus dudas. Jurado Nº 2 es un film de pensamiento, de ideas, de ética. Como casi todos los de Clint Eastwood, el director/actor inmortal. Uno de los grandes de la historia del cine.

 


Oh, Canadá, Paul Schrader

Paul Schrader tampoco es un joven director. Tiene 78 años y en los últimos ocho ha rodado tres de sus mejores películas, La Trilogía Moral que integran El reverendo, El contador de cartas y El maestro jardinero. Debería decir cuatro de sus mejores películas porque Oh, Canadá, para mí, se coloca entre las mejores de este director carcomido por la culpa y los dilemas morales desde sus inicios. Aflicción, de 1997, también estaría entre mis películas favoritas de Schrader. Aflicción adaptaba una novela de Russell Banks publicada en 1992, Oh, Canadá, adapta otra novela de Banks, publicada en el 2021. En este film poliédrico, el director se reencuentra con Richard Gere, el actor de American Gigolo. 44 años después, la complicidad entre ambos sigue muy presente y la capacidad de Gere de seducir con su mirada a cámara sigue siendo la misma que antes. Oh, Canadá es la historia de una mentira, mejor dicho el relato de una verdad. Enfermo terminal, Leonard Fife, un prestigioso documentalista, acepta dar una última entrevista a dos de sus antiguos alumnos. Sentado en una silla de ruedas, exige que su mujer Emma, Uma Thurman, esté presente en la entrevista. En realidad Leo habla para ella, es a ella a quién confesará la verdad de su vida, el engaño en el que ha vivido. El relato se visualiza en distintos momentos con un Leo joven que sueña con ser novelista. Casado, con un hijo y esperando otro, Leo se vio empujado a aceptar un trabajo que no quería, renunciado a su sueño. Pero la vida da muchas vueltas y Leo acabará en Canadá, aunque no por las razones que han sustentado su leyenda y su carrera. Solo al final Leo decide dar la cara y hacerlo frente a una cámara como una confesión. Schrader se identifica con Leo no en las mentiras, pero si en las renuncias, llevando la novela de Banks a su propio terreno. Cerrada y oscura en el presente, con olor a enfermedad y a muerte, el film se ilumina de falsos tonos otoñales en la etapa de juventud de un Leo incapaz de asumir sus responsabilidades. No entiendo porque el film no gustó en Cannes y porque ha tenido malas críticas. Para mí es un Schrader de los importantes. Espero que no sea el último.

 

EL RINCÓN DE LAS SERIES


Slow Horses. Appel TV en Movistar

No sé cuántas veces me dijo una amiga que esta serie era magnífica. Yo la creía, pero no la podía ver. Hasta ahora. Y lo confirmo: es magnífica. Slow Horses tiene cuatro temporadas de seis episodios cada una. Adapta las novelas de Mick Herron, una serie de seis títulos, que tiene como protagonistas al viejo y desastrado espía Jackson Lamb y a un grupo de perdedores y marginados miembros de MI5 exilados en la Ciénaga, el último refugio para los malos espías conocidos como Caballos Lentos. La serie empieza cuando el joven River Cartwright acaba en la Ciénaga tras un sonoro fracaso, provocado por una información mal dada para hacerle caer en desgracia. River y Lamb (curiosos nombres, Rio y Cordero) mantendrán a lo largo de las cuatro temporadas una relación de amor/odio que funciona perfectamente en el engranaje de esa extraña Comunidad. Y lo de Comunidad lo digo con toda propiedad porque a veces este insólito grupo de personas desgraciadas parecen la extraña comunidad del anillo de El señor de los anillos: Lamb sería un Gandalf zarrapastroso y apestoso, River un Aragon con mala pata y el resto de frikis que los rodean, los acompañantes indispensables para conseguir sacar adelante los embrollos y problemas en los que se ven metidos, sin perder nunca el sentido del humor más sutil e irónico que he visto en mucho tiempo. No conozco los libros de Herron, Slow Horses, Leones Muertos, Tigres de verdad y La calle de los espías, por eso no sé si la presencia cada vez mayor de los personajes de Catherine y Louise, está en los libros o es la maravillosa interpretación que hacen Saskia Reeves como la aparentemente anodina Catherine y Rosalind Eleazar en el papel de la atormentada Louise, las que les han ido dando más y más protagonismo en una serie en la que brilla, es un decir porque más bien huele, Gary Oldman como un Lamb digno heredero de Smiley y Jack Lowden como un anti James Bond. Frente a ellos la malvada Diana Taverner en el rostro elegante y frio de Kristin Scott Thomas y el conjunto de incompetentes, corruptos, manipuladores jefes del MI5, el servicio de espionaje británico. La ambientación, la Casa de la Ciénaga es un prodigio de dirección artística laberíntica, cutre y llena de polvo, y el uso de Londres y sus espacios, es otro de los alicientes de una serie que se ve como una película. Nosotros la hemos visto en cuatro días, una temporada por día y aun tengo el mono de saber más de estos caballos que para ser lentos, corren y son más listos que muchos supuestos purasangres. 

El regalo de eta semana es una acuarela que Ramon ha escogido para celebrar el fin de año, mejor dicho el principio de un año que espero sea bueno para todos.



sábado, 21 de diciembre de 2024

MAVERICK MARISA

 


Maverick es un término inglés que significa “inconformista” y se aplica a esas personas que no toleran ser dominadas o controladas y, a pesar de poder aceptar trabajos o compromisos de carácter convencional, mantienen un alto grado de libertad desde el punto de vista personal.

 


“Si yo fuera director de reparto en una película de mavericks no tendría ninguna duda en ofrecer el papel principal a Marisa Paredes, porque reúne en su persona un montón de cualidades que hacen de alguien un maverick. Un físico especial, un comportamiento libre, una independencia total respecto de las convenciones, un inconformismo permanente y una necesidad, casi una urgencia, de mantenerse viva, despierta, en guardia…” Me he encontrado estas líneas, escritas a finales de los años ochenta, en el libro que le dedicó Juan Francia, una “no biografía” que empieza con un capítulo titulado Las casettes de Marisa. Busqué el libro en cuánto leí en los periódicos que Marisa Paredes había muerto la madrugada del martes 17 de diciembre. Ante una noticia tan inesperada y devastadora, necesitaba encontrarme con la Marisa de siempre, la irónica, inteligente, brillante y peleona Marisa que podía ser una diva glamurosa y una mujer de carne y hueso. Necesitaba sentirla tan viva como la había sentido a lo largo de cuarenta años. Porque nos conocemos desde hace cuarenta años, desde que empezó a salir con Chema Prado, un gran amigo y un compañero en la Filmoteca. Ella ya era famosa, había hecho mucha tele, había hecho Entre tinieblas, pero aun le faltaba hacer la película que marcó un antes y un después en su carrera, Tras el cristal, de Agustín Villaronga. Marisa estuvo rodando en Barcelona varias semanas y en ese tiempo nos vimos mucho. No solo porque yo, como periodista, seguí de cerca el rodaje del extraño film de Agustín, también porque venía a casa o mejor dicho al estudio de Ramon, siempre que podía. A Marisa le encantaba la pintura de Ramon, ella y Chema no faltaron a ninguna inauguración si su trabajo se lo permitía. Desde ese año de 1986 mis recuerdos con Marisa son muchos y muy distintos. Todos los años en San Sebastián; en un Hotel de Roma donde estábamos las dos invitadas por el Festival; en un teatro de Barcelona al que ella subía a actuar a pesar de tener una contractura; en fiestas divertidas cuando Chema celebraba su cumpleaños. Y comidas en su casa o en Berlín o en Locarno. Marisa era una compañía estupenda, si no estaba de acuerdo contigo, peleaba y discutía con tanta gracia que acababas cediendo. Fascinaba. Una de las última veces que la vi fue en Madrid hace poco menos de un año, cuando Marta Armengou y yo fuimos a presentar el proyecto de Filmtopia. Marisa y Chema vinieron a acompañarnos. Su entrada fue gloriosa, aun sin pretenderlo, todas las miradas se volvían a ella, desprendía luz y alegría. Fue muy bonito. Hace muy poco, no llega ni a tres meses, estuvo en Barcelona grabando una entrevista para la serie de TV3 La Gran Ilusión. Yo no pude verla porque ya me había ido a San Sebastián, pero hablé con ella unos días antes. En la entrevista consiguió enamorar a todo el equipo, los dejó literalmente con la boca abierta por su generosidad, sus recuerdos, su manera de hablar con esa voz que era uno de sus mayores encantos. Creo que esa debió ser la última o casi la última entrevista que dio. Ya no dará más. La Maverick por excelencia ha decidido que se iba y lo ha hecho como todo lo que hacía, sin avisar, sin dar tiempo a que el tiempo la deteriorara. Una gran mujer, una diva divina. Una amiga.


Eb el estudio de Ramon en  1992. La foto es de Chema Prado

El regalo de esta semana es para Chema, Marisa convertida en ángel al integrar su figura en un cuadro de Ramon



 

sábado, 14 de diciembre de 2024

MIGRANTES Y ABUELAS

 

 

Migrantes 1 Dahomey, Mati Diop

Es curioso que muy al principio de este año escribiera en el blog sobre una película de Mati Diop, Atlantique y casi al final del año, vuelva a hacerlo sobre otra película de esta directora franco- senegalesa.

África me ha fascinado desde hace muchos, muchísimos años. Desde que en 1972 descubrí en París, en el Museo del Hombre, una cultura y una civilización que hasta entonces se limitaban a Las minas del Rey Salomón y Hatarí (dos películas que me gustan mucho). En aquel museo me di cuenta de la riqueza y la enorme importancia de las culturas africanas. Fue en ese mismo viaje donde, no muy lejos del museo, en la Cinémathèque, hice otro poderoso descubrimiento: el cine de Jean Rouch en especial Yo, un negro y La caza del león con arco. Allí nació mi interés africano y me dediqué a leer todo lo que pude, desde los libros de Léopold Shengor, hasta textos de política contemporánea. Me empapé de África. He recordado todo esto viendo el documental de Mati Diop que le permitió ganar el Oso de Oro de este año en Berlín. Como pieza cinematográfica es impresionante. El 9 de noviembre del 2021, en virtud de las nuevas corrientes descolonizadoras de la colonización, 26 piezas del Tesoro de Benin, antiguo Dahomey, que se podían ver en el Musée du Quai de Branly, iniciaron un viaje de retorno a su lugar de procedencia. Para contar este viaje, Diop convierte en narradora una de las piezas, la número 26. Esta pieza recuerda como fue arrancada de su espacio natural en 1892, como ha vivido 130 años en la oscuridad, el exilio, y el miedo, y el vértigo que le produce volver a sus raíces. Vemos como se embalan con toda delicadeza estas piezas del Tesoro y las vemos llegar a su lugar de destino para ser exhibidas en el Palacio Presidencial. Todo el país celebra esta vuelta a casa que genera un gran debate entre los estudiantes de la Universidad de Abomey-Calavi. Este debate ocupa un tercio del metraje del film y es en realidad su centro ideológico. El documental es fascinante, 70 minutos que te mantienen pendientes del pensamiento de la pieza numero 26, los argumentos de los estudiantes y la admiración del público que mira las vitrinas. Al acabar no pude menos que hacerme una reflexión. Muy bien, de acuerdo que en estos momentos de la historia del mundo, se devuelvan esos tesoros a sus lugares de origen. Deben estar en donde fueron concebidas. Pero, 26 y las otras piezas, ¿habrían sobrevivido a un convulso siglo de violencias y corrupción si se hubieran quedado en Dahomey? ¿Se habrían salvado de la destrucción provocada por corrientes políticas que en nombre de la modernidad o en nombre de la religión, las habrían destruido? Justo en estos días se ha producido la caída del brutal régimen de tirano de Siria y hemos visto como los palacios eran saqueados, destrozados en una comprensible venganza. Pero ¿Cuántos tesoros se habrán perdido en el saqueo? Como pasó en Irak o como sucedió con la voladura de los Budas de Bamiyán. ¿Qué quedaría de muchas civilizaciones si no se hubieran “robado”? Es un tema complicado, lo sé. Pero como en tantos otros temas, juzgar el pasado con los criterios contemporáneos, es hacer trampas. El “robo” de tesoros ha permitido muchas veces preservarlos y hacerlos visibles en el mundo y eso es algo que no invalida ni contradice el derecho y el deseo de una restitución. Me habría gustado que 26, es decir Mati Diop, o alguno de los estudiantes que tan acaloradamente discuten, hubieran puesto sobre la pantalla este argumento como contrapunto. Aunque fuera para rebatirlo.

(si quieren descubrir el cine de Jean Rouch, en Filmin hay siete películas suyas)

 


Migrantes 2. Mariposas negras David Baute

Este precioso (y doloroso) film de animación habla también de migrantes, concretamente tres mujeres que tienen que abandonar el lugar donde han nacido por culpa de los brutales contrastes que está produciendo la crisis climática. Un huracán devastador en una isla caribeña; una sequía mortal en un pueblo del África central; un monzón que acaba con la cosecha en la India. Valeria, Tanit y Shaila se ven obligadas a escapar para salvarse y salvar a su familia. Pero ni París, ni Nairobi, ni Dubai son el paraíso en la tierra para estas mujeres obligadas a trabajar por una miseria, a prostituirse o a ser esclavizadas. El film se basa en historias reales que el director ha ido recogiendo durante muchos años. Historias terribles de eso que se llaman “refugiados climáticos” que ningún país reconoce y que, desgraciadamente, tenemos muy cerca de nosotros en estos días. Son historias muy duras que en un film realista o un documental serían casi insoportables. Por eso me parece una gran idea la de recurrir a la animación más clásica, la de la línea clara y los fondos de acuarela que permite jugar con texturas, paisajes y personajes. Mariposas negras es una película de animación para adultos. Y digo adultos con toda propiedad, porque la gente más joven tiene una conciencia más clara de los peligros de la crisis del cambio climático de la que tienen los adultos, aun escépticos con una realidad que está ahí. Mariposas negras es un film hermoso, necesario y muy útil.

 


Abuela 1 L’edat inminent, Colectivo Vigilia

Esta película ha sido una sorpresa. Por su frescura, por sus personajes, por sus localizaciones. Y por la manera como ha sido concebida. La edad inminente en su título castellano, es la historia de Bruno y su abuela Nati. Bruno está a punto de cumplir 18 años, Nati tiene 86. Viven juntos y se tienen el uno al otro. Pero cada uno de ellos tiene su propia vida: Bruno con sus amigos y un trabajo precario; Nati con la televisión. Se cuidan los dos, aunque parezca que es Bruno el que cuida a Nati. Pero esta situación no puede durar mucho tiempo. Nati tiene cada día más problemas de movilidad; Bruno tiene cada día más necesidad de vivir una vida propia. La película los sigue en los días en que Bruno cumple 18 años y Nati se enfrenta a ir a una residencia. Todo discurre con serenidad, con harmonía entre ellos y el paisaje urbano de los barrios periféricos de Barcelona. Barrios con mucha vida, no conflictivos, no de extrarradio. Barrios como pueblos, Roquetas, Canyelles, Torre Baró, La Guineueta. Una Barcelona desconocida, unos personajes entrañables, un film sorprendente realizado por un colectivo de alumnos de la UPF que ha conseguido colarse muy merecidamente entre las nominaciones de los Premios Gaudí.

 


 Abuela 2 Cuando cae el otoño, François Ozon

Aquí no hay una abuela, hay dos, y hay un hijo y una hija y un nieto. Y hay un paisaje otoñal precioso y hay unas setas no demasiado buenas. Ozon, con su habitual sentido del humor y de la ironía y sobre todo con su capacidad de ser tramsgresor y amoral sin molestar a nadie, nos cuenta la historia de Michelle y Marie-Claude, dos mujeres mayores que viven su jubilación en un pueblito de la Borgoña. Las dos son amigas desde hace muchos años, desde que ejercían el oficio más viejo del mundo en París. Las dos creen que se han ganado esa jubilación de paseos, charlas y comidas. El hijo de Marie-Claude acaba de salir de la cárcel, es un cantamañas alegre, inconsciente y muy servicial; la hija de Michelle nunca le ha perdona a su madre que se ganara la vida como se la ganaba. Cuando Valerie llega a casa de su madre con su hijo Lucas, ella es la única que come el delicioso guiso de setas que ha preparado su madre. Lo que pasa a partir de aquí mejor que lo vean porque contado pierde toda la gracia. 

El regalo de esta semana es un cuadro “africano” que me gusta mucho



sábado, 7 de diciembre de 2024

ANTES

 


Here, Robert Zemeckis

Cuando vives en una ciudad, se te olvida que debajo de las aceras  hay tierra, campo. Se te olvida o nunca te lo has planteado, que antes de que hubiera una casa, una tienda, un colegio, allí había campo, árboles, flores, animales. Y otra gente. Muchas familias viven en casas donde antes han vivido otras personas. Hay una memoria acumulada en los muros y en la tierra que hay debajo. Nosotros, por ejemplo, vivimos en una casita en la ladera de una montaña. Cuando yo empecé a vivir aquí, la casa era nueva, no tenia historia acumulada, aun había calles de tierra y torrentes y muchos árboles que poco a poco han desaparecido. Pero antes de mi casa, ¿Había alguien viviendo en estos parajes?

Esta es la idea central de Here, Aquí, la nueva película de Robert Zemeckis, un film hasta cierto punto experimental y quizás fallido, pero absolutamente fascinante y evocador. Here está basado en un libro dibujado (no es exactamente un comic), de Richard McGuire. Un libro precioso que sin moverse nunca de una misma habitación, va contando con viajes al pasado y al futuro, la vida antes de que hubiera casa, ni siquiera humanos.  El autor del libro da la clave para entender este film, para disfrutar esta propuesta vital: “Al principio quería poner como protagonista a un personaje con el que el lector pudiese identificarse, con el que pudiese tener alguna conexión emocional. Pero comprendí que no necesitaba un protagonista de carne y hueso, porque todos compartimos una serie de experiencias y recuerdos bastante parecidos de la vida familiar que nos permiten entrar en esta historia. Por eso el auténtico protagonista es el tiempo, que es una cosa que nos interesa muchísimo a todos.” Cuando Zemeckis se enfrentó al reto de adaptar a la pantalla la historia de esa habitación, de alguna manera traicionó al autor al tener un protagonista, una especie de hilo conductor. No para toda la evolución, pero si para los últimos sesenta años de vida de la casa. La gran dificultad era la de conseguir que el tiempo fuera el eje central de lo que pasaba en ese lugar desde el tiempo de los dinosaurios, pasando por los indígenas que vivían allí antes de la llegada de los ingleses, como parte del paisaje de una gran casa colonial del siglo XVIII, y desde que se empezó a construir en 1900. 1932 es un año importante en la casa, pero es 1946 el año que marca el inicio de la historia de Richard y la casa, el año de su nacimiento. Sin movernos nunca del encuadre tipo viñeta, los cambios en muebles, vestuario, música, clima, fiestas que se van sucediendo en ese salón de grandes ventanales, van contando tanto la historia del mundo a lo largo del siglo XX y parte del XXI, como la historia del cine: Jurassic Park,  El nuevo mundo, ¡Qué bello es vivir!, las sitcoms familiares de los sesenta. Tom Hanks encarna a Richard desde su adolescencia hasta su vejez. Quizás sea este el principal error y dificultad de la película, al tener un protagonista que envejece, mejor dicho cuatro, sus padres, él y su mujer, el film tiene que jugar con maquillajes que no siempre están tan conseguidos como el decorado o el vestuario. Pero a mí no me importa, entro en la convención de ver a los actores como piezas del dibujo, como trazos de la historia y me dejo llevar por ellos. Y al salir, miro la calle y las casas con otros ojos ¿Qué  había allí antes?

 


Emilia Pérez, Jacques Audiard

En cierto modo también en esta película nos podemos preguntar ¿qué había antes? O mejor dicho ¿quién era antes Emilia Pérez? Es una pregunta que se hacen muchas personas en la película ante la aparición fulgurante de esa mujer salida de la nada, riquísima filántropa mexicana, autoritaria y de una presencia imponente. ¿Quién era Emilia Pérez? El film de Jacques Audiard lo cuenta bajo la forma de un narco/musical fascinante. Emilia antes era Manitas, un jefe narco temido y peligroso, casado y con dos hijos. Un día, Rita, una abogada americana de origen mexicano, recibe un extraño encargo: Manitas quiere ser una mujer. Así nace Emilia Pérez. Así nace uno de los mejores films del año, así nace una estrella que reivindica las mujeres trans. Porque Emilia es Manitas y ambos son Karla Sofía Gascón. Pero aun siendo Emilia/Karla la auténtica protagonista, no es la única que brilla en este musical perfecto y sorprendente. Zoe Saldaña es la abogada que la acompaña en su camino, Selena Gómez es la esposa que no entiende lo que pasa. Y junto a ellas, bailarines, músicos, cantantes, coreografías imposibles, canciones inolvidables. Audiard ha hecho una opera en cine. Un corrido hecho película, un film deslumbrante. Un espectáculo total.

(si quieren escuchar la poderosa voz de Karla Sofía Gascón y compartir la sensatez de sus ideas, la pueden ver y oír en esta entrevista https://filmtopia.net/es/entrevista-karla-sofia-gascon/)

 


Memoria colectiva del Cine Español: Un archivo vivo para preservar testimonios de nuestra cinematografía. academiadecine.com/memoria

También esta plataforma habla de un  antes y  un ahora. Un antes que es memoria colectiva, el nombre de la web, un ahora, que es historia presente, y un mañana, porque estas entrevistas son semillas de futuro aunque hablen del pasado. La Academia de Cine Español ha puesto en marcha un programa de entrevistas largas, tranquilas, reflexivas, con profesionales del cine que tienen cosas que contar. “un  archivo vivo, audiovisual y accesible a todos los públicos con testimonios de algunas de las personalidades de los diferentes oficios de nuestro cine”. Es una manera de construir historia, no de hacer historia. Ellos ya han hecho historia con sus trabajos, pero ahora, con esta memoria compartida, contribuyen a construir la historia. Son entrevistas indispensables para los estudiosos, interesantes para el público en general, necesarias para cualquiera que sienta curiosidad por saber más de personas que forman  parte de su paisaje emocional desde hace mucho tiempo.

Hay entrevistas con actrices y actores: Marisa Paredes, Julieta Serrano, Gemma Cuervo, José Sacristán. Antonio Resines, Álvaro de Luna, Esperanza Roy, Juan Diego, Fernando Chinarro, Manolo Zarzo. Con directores: Cecilia Bartolomé, Adolfo Aristarain, Antonio del Real, Antonio Giménez Rico, Fernando Méndez Leite, Fernando Trueba, Javier Aguirre, Jaime de Armiñan, Manolo Gutiérrez Aragón, Pedro Olea. Directores de fotografía: José Luis Alcaine, Fernando Arribas, Manolo Velasco, Porfirio Enríquez. Técnicos de distintas disciplinas: Pedro Moreno, Sol Carnicero, Antón García Abril,  Gumersindo Andrés, Pablo Núñez, Reyes Abades, Romana González, Yvonne Blake. Es un trozo de Historia del Cine, un trozo de vida. Un retrato de la sociedad española. Un viaje hacia atrás para saber que hay debajo del cine que vemos, para saber qué había antes.

El regalo de esta semana es un cuadro pintado por Ramon cuando tenía 15 años y el jardín de nuestra casa aun tenía memoria de lo que había antes (el pozo).