Esta semana estamos de cumpleaños. ¡Filmtopia cumple dos años¡
También hay una película que me gusta y una serie que me ha hecho pensar mucho.
FILMTOPIA
¡Cumplimos dos años! Cuando
hace cuatro años, el 25 de febrero del
2022, un día después de la invasión de Ucrania por parte de Rusia, fueron
cancelados por el Ayuntamiento de Ada Colau, tres programas culturales de BTV,
uno de ellos La Cartellera, Marta
Armengou y yo no podíamos imaginarnos que aquel despido inesperado, doloroso e
injusto, iba a tener un efecto muy positivo. Porque fue en ese momento cuando
empezamos a pensar en hacer algo personal. Así nació, al cabo de dos años más y
tras largos meses de trabajo y preparación la web FILMTOPIA, una web dedicada
al cine hecho por mujeres. Por todas las mujeres en todos los oficios, del
pasado, del presente y del futuro. Una web con voces variadas y puntos de vista
distintos, con colaboradoras de tres generaciones, con la intención de tratar
la actualidad, pero también, la de mirar al pasado para ver de dónde
venimos. Críticas, entrevistas,
reportajes, filmoretratos, festivales, libros, series, películas. Desde
entonces hemos acudido puntuales a la cita de los viernes ofreciendo nuestro
punto de vista. Y creando nuestra propia actualidad al fijar la mirada en
aquellas figuras o en aquellos cines menos convencionales. Hemos buscado
tesoros, hemos descubierto nombres, hemos acompañado a las creadoras. El mapa
de nuestra web es inabarcable, hay que aventurarse en sus muchos caminos para
descubrir aquello que no sabíamos. Quién quiera seguirnos en esta aventura
puede hacerlo en la web https://filmtopia.net/es/
Caravan Zuzana Kirchnerová
El argumento de esta película
checa no es muy estimulante: “Ester acaba de cumplir 45 años y no tiene nada en
su vida salvo el cuidado de su hijo David, un adolescente de 15 años que padece
una discapacidad mental severa y necesita atención constante. Ester lo quiere
profundamente, pero está agotada por tener que afrontarlo sola. Unos amigos en
Italia la invitan a visitarlos, pero el comportamiento imprevisible de David
provoca problemas en la familia y les piden que se alojen en una caravana en el
jardín. Es el momento en que Ester toma una decisión, pone en marcha la
caravana y se va.” ¿Cuántas películas de madres solas con hijos problemáticos
se han hecho? Muchas. Y todas más o menos calcadas por el mismo patrón de
sacrificio y de culpa. Me costaba decidirme a verla. Leí entonces un pequeño
texto de Eulalia Iglesias publicado precisamente en Filmtopia: “Kirchnerová se
empapa de la Agnès Varda de Sin techo ni ley para retratar el
vagabundeo de una madre, su hijo y una joven que se les añade en el trayecto,
por una Italia rural muy alejada de la imagen más turística del país, en una
propuesta que reivindica sin romantizarla la posibilidad de una vida
alternativa en los márgenes.” La referencia a Sin techo ni ley me hizo replantearme mirarla. Y la vi. Y me alegro
de haberlo hecho. Siempre lo he dicho, los argumentos son solo una guía, las
películas pueden dar sorpresas. Caravan
la da en dos sentidos: uno argumental. Normalmente se plantean este tipo de
films con hijos pequeños, pero ¿Qué pasa cuando un chico o una chica con
síndrome de Down o cualquier otra incapacidad mental, llegan a la adolescencia
y no solo se les despiertan los sentidos y los deseos, también aumenta su
fuerza física y resulta cada vez más complicado controlarlos? Ester está en es
ese momento y se siente perdida. Aquí entra la otra sorpresa, la formal. Si lo
que quiere retratar la directora checa es como vive una mujer en un momento de
desconcierto y cómo ve el mundo un chico que por fuerza lo percibe muy
diferente, la película debe transmitir esos dos sentimientos y emociones no
solo con el comportamiento de los personajes, también con el comportamiento de
la cámara y el montaje. Con gran ternura y elegancia, y tres personajes
espléndidos, Ester, David y la joven Zuza, esta road movie tan especial es una buena oportunidad para ser
conscientes de lo que significa vivir y querer a un hijo con una incapacidad
intelectual.
Teherán Serie 2020-2024 Appel TV
En el año 1999 y en el 2000, estuve en Teherán seleccionando películas para el Festival de San Sebastián. Con el recuerdo de una ciudad nevada ,sus gentes amables, también el miedo que se respiraba en las calles, empecé a ver la serie Teherán. Pero la actualidad se impuso y verla estos días, me provocó una sensación extraña. ¿Dónde está el límite entre la realidad o la ficción? Teherán es una serie que empezó a
emitirse en 2020, tiene tres temporadas, la última del 2024, y consta de 24
episodios. Es una serie producida en Israel, rodada en Grecia (por razones
obvias), con muchos exteriores de la auténtica Teherán, hablada en farsi,
inglés y hebreo. Es una serie de espías. Espías del Mosad con un único
objetivo: destruir el programa nuclear de Irán e impedir que consigan una bomba
atómica. Más actual no puede ser. La protagonista es Tamar, una
joven agente del Mosad, de origen iraní. Desde que Tamar llega a Teherán en el
primer episodio, sabe que no saldrá de
allí. “Una vez que estás aquí, no hay salida”. Seguir a Tamar a lo largo de las
tres temporadas es acompañarla en el submundo de la ciudad y los movimientos de resistencia, pero también en el
supramundo del poder y el lujo de los que controlan el país; es sufrir el acoso de su tenaz enemigo Faraz, un general de la Guardia Revolucionaria obsesionado
con ella. En su intento por conseguir su objetivo, Tamar se enfrenta a dos
peligros: el del régimen iraní, que pretende matarla, y el del propio Mosad,
comandado por una rígida e intolerante directora, carente por completo de
cualquier empatía con sus agentes infiltrados, a la que no le tiembla el pulso cuando ordena eliminarlos. La serie es trepidante, con personajes bien dibujados y colaboraciones brillantes de actores como Glenn Close y Hugh Laurie. El discurso
es muy claro: no podemos permitir que el régimen de los ayatolas tenga una
bomba nuclear. Hasta aquí la ficción. Pero la realidad se mezclaba con la serie
esta última semana. Es como si Tamar hubiera fracasado y por eso Netanhayu (me
niego a decir Israel, que es mucho más que su ultranacionalista y brutal
gobernante) se viera obligado a lanzar un ataque contra Irán, con la
colaboración de Donald Trump (que tampoco es “los americanos”), bombardeando Teherán sin calcular las consecuencias. Es complicado posicionarse en este
escenario, al menos para mí. Es complicado porque sabemos cómo empiezan las guerras, pero no sabemos dónde acaban. Que se lo digan a
Putin que lleva cuatro años empantanado en Ucrania, destruyendo un país sin
ninguna misericordia y dejándose en el camino bastantes almas rusas, sin que haya despertado mucha indignación y protestas. Antes de
llegar a esto, hay que agotar los intentos diplomáticos, probar muchos caminos. Pero una vez empezado el conflicto, es muy difícil pararlo y las consecuencias para todo el mundo pueden ser terribles. A veces me parece que se olvida quién y cómo empezó esta espiral de locura en la que vivimos desde hace 25 años: el ataque a
las Torres Gemelas de Nueva York el 11 de septiembre del 2001. Desde entonces, el mundo entero ha perdido el sentido del equilibrio. Cada vez más.
El regalo de esta semana es
una foto primaveral para celebrar los dos años de FILMTOPIA y también para
recordar que sigue existiendo la belleza y la armonía.




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