sábado, 30 de mayo de 2020

ENCADENADOS



(un paisaje cercano a mi casa, está en Santa Coloma, que invita a pasear ahora que podremos salir de la confinada Barcelona)
La vida está hecha de encadenados, cosas que te llevan de una a otra, ideas que te producen nuevas ideas, hechos que provocan nuevos hechos. El documental de Werner Herzog sobre Bruce Chatwin que vi hace poco en el D’A Film Festival, me llevó a releer el último libro que Chatwin escribió poco antes de morir. Se titula ¿Qué hago yo aquí? Pregunta que nos podemos hacer todos estos días en los que la salida del confinamiento nos ha pillado con las defensas, (no las del cuerpo, pero si las mentales y las emocionales) muy bajas. ¿Qué hago yo aquí? me preguntaba una tarde de esta semana, caminando por el Paseo Maragall lleno de gente con mascarillas colocadas cada uno como dios le dio a entender (incluida yo) y con las escuetas terrazas de sus pequeños bares llenas de gente. ¿Qué hago yo aquí, que hace esta gente aquí? En lugar de sentirme contenta con la explosión de vida en la calle que la famosa Fase 1 permite, me entró una enorme depresión. No me gustaba nada estar rodeada de tanta gente. Después de dos meses de silencio, calles vacías y aire puro, el shock fue demasiado brutal. No sé si habría sido igual si en lugar de desconocidos me hubiera encontrado con amigos, no lo sé, porque otra de las cosas que me hace preguntarme qué hago yo aquí es esta especie de síndrome de Estocolmo que se ha instalado en mi vida y sospecho que en muchas mas vidas, que me hace no tener ganas de salir de casa. He comprobado esta semana que esta sensación está muy extendida: artículos, comentaristas, amigos, son muchos los que comparten el sentimiento o la necesidad de, como escuché decir a alguien en la televisión, quedarse en la Fase 0 un ratito mas. Me muevo en la contradicción de desear ver a mi hermana, a mis amigos, de querer oler y sentir el mar, con una pulsión a quedarme en casa, en mi nido, en mi rincón. Tengo que vencer esta contradicción, sé que hay que volver a vivir. Pero que pereza me da volver a vivir como antes. No quiero, por eso no sé muy bien qué hago aquí. Por eso me he refugiado en este estupendo libro de Chatwin, el viajero por excelencia, el antiturista, el hombre que encontraba la aventura en los lugares mas lejanos o en su propia habitación de enfermo, y disfrutaba conociendo gentes desde los mas famosos, hasta los mas anónimos. Me gustaría aprender de él y recuperar la curiosidad que siempre he tenido. Espero conseguirlo y mientras tanto he encontrado en sus páginas textos que me ayudan a entender este momento.


-Por ejemplo, porque hay gente que no quiere salir de su casa y otra sale huyendo en cuanto puede y porque algunos dirigentes chinos han perdido el respeto a una tradición milenaria, destruyendo su entorno sin ninguna consideración: “Hay casas agradables y otras que tienen una atmósfera insoportable. Solo los chinos han decidido dar razones coherentes al porqué de esto. Quienquiera que pretenda hacer mofa del feng-shui como de una superstición anacrónica, debiera recordar su vital contribución a la configuración del paisaje chino, cuyas casas, templos y villas están siempre emplazadas en armonía con los árboles, las colinas y las aguas.” (p 61)
-Otra lección que puede servir para volver a la calle sin angustia: recuperar los senderos invisibles que nos unen a la tradición y al mundo: “Los aborígenes australianos les llaman “Las Huellas de los Antepasados” o “El Camino de la Ley”. Los europeos les dan el nombre de “Trazos de la canción” o “Rastros de sueños”. Los aborígenes creen que los antepasados totémicos de cada especie fueron creados a partir del barro de su poza primordial. Daban un paso afuera y cantaban el primer verso de una canción. Un segundo paso hacía de glosa del primer verso y completaba un pareado. A continuación, salían a recorrer la tierra, pisada tras pisada, trayendo el mundo a la existencia al cantarlo: rocas, escarpas, dunas de arena, árboles, etc” Para salir de esta nueva poza, mi canción debería ser: calles, coches, mascarillas, amigos, etc. (p 71)
-Una inspiración para obligarme a salir: el aspecto sacramental del paseo en una charla con Werner Herzog. “Ambos compartíamos la idea de que el paseo no solo es terapéutico en sí, sino que es una actividad poética que puede curar al mundo de sus males.” (p 151)
-Una explicación plausible de la venganza de la naturaleza contra una sociedad masificada: “Enfrentados con la aceleración del crecimiento de la población mundial, algunos biólogos modernos han diagnosticado que la especie humana se está aproximando rápidamente al “estadio de enjambramiento”, reformulando así el lúgubre teorema malthusiano de que las poblaciones humanas crecen hasta alcanzar los límites de su aprovisionamiento de alimentos, proliferación que solo puede conducir a la hambruna, a menos que no sea limitada por una mortalidad masiva.” (p.236)
-Otra explicación clarísima de lo que nos está pasando: “El acto de viajar contribuye al bienestar físico y mental, mientras que la monotonía de la sedenterización prolongada o el trabajo regular provocan en el cerebro ondas que causan fatiga y sensación de desvalimiento. Buena parte de lo que los etólogos han agrupado bajo el rubro “agresión” no es sino la respuesta airada a las frustraciones del confinamiento.” (p.240) Viajar si, pero con sentido, viajar en un espacio cercano puede ser tan gratificante como irse a la otra punta del mundo. A ver si consigo “viajar” hasta el parque del Guinardo.



28 Mostra Internacional Films de Dones, Barcelona, en Filmin
Y sigo con otro tipo de encadenados, esta vez de festivales on line en la plataforma Filmin. La 28 Mostra Internacional Films de Dones de Barcelona es el tercer festival consecutivo que podemos disfrutar. Entre el lunes 1 de junio y el domingo 14, se podrán ver 22 películas entre cortos, largos, documentales, ficciones, cine para niños y una retrospectiva. Todos ellos dirigidos por mujeres con temáticas no únicamente vinculadas a las reivindicaciones feministas. Entre lo que he podido ver hay dos films que me gustaría recomendar.


(el mapa del mundo de Terramar donde vive el mago de Terramar)
La Mostra se inaugura con un documental dedicado a la escritora de ciencia ficciòn Ursula K. Le Guin. Se titula Los mundos de Ursula K. Leguin. Se trata de un proyecto personal de la escritora que durante diez años fue reuniendo entrevistas y documentos. Es este material el que la directora Arwen Curry se encarga de organizar en el documental. Ursula K Le Guin fue la primera mujer escritoras de ciencia ficción en el mundo. Aunque llevaba tiempo escribiendo relatos de lo que ella misma denomina antropología-ficción, sus cuentos y novelas eran sistemáticamente rechazados por las editoriales que consideraban la ciencia ficción un género literario masculino. Ursula no se acobardó y a pesar de que la crítica seria consideraba el género como menor, siguió insistiendo y finalmente en 1966 consiguió publicar la primera de las 26 novelas que ha escrito, entre las que destacan las cinco novelas fantásticas del ciclo de Terramar y las ocho ambientadas en el utópico mundo de Ekumen. Le Guin es una gran escritora con un gusto por el lenguaje y la palabra justa. Ha inventado universos imaginarios, mundos que solo existen en sus libros, como el archipiélago de Terramar donde vive su aprendiz de mago, al que Harry Potter le debe mas de una idea o los mundos paralelos de Ekumen en los que han bebido tanto la saga de Star Trek como La guerra de las galaxias. Comenzar esta edición de la Mostra con este indispensable documental, es una declaración de intenciones: no hay géneros menores; no hay un pensamiento único. Aprovechen para descubrirla y si es posible, leerla.




En su sección Panorámica, destaca, al menos de lo que he visto, un film iraní con un larguísimo título: In the Name of Scheherazade or the First Beergarden in Teherán, de una joven directora llamada Narges Kalhor. Es una propuesta muy difícil de enmarcar en ningún apartado determinado. Es ficción, si, porque inventa una estupenda historia en la que una joven iraní que vive en Munich se propone abrir un Beergarden, es decir un Jardín de Cerveza, en pleno centro de Teherán para unir la cultura bávara con la iraní. Es documental, si, porque sigue a la directora, la propia Narges Kalhor, mientras rueda y monta un film de final de carrera en la escuela de cine de Munich donde vive desde hace años, bajo la dirección de un profesor doctrinal, conservador y sin ninguna imaginación. Es animación, si, porque pone en escena con unas preciosas y tradicionales marionetas persas los cuentos de Scheherezade en las 1001 y una noches. Es una comedia, si, porque los avatares de Narges para rodar su primer film en Teherán cuando tenia 17 años, protagonizado por un trio de moscas que quieren escapar de su prisión y los avatares del rodaje de su film de graduación en Munich, son sin duda cómicos. Es un documental de denuncia del Irán contemporáneo, sin ninguna duda, porque detrás de todo lo que se cuenta late la intolerancia, la represión y el control fundamentalista de un país dominado por los ayatolás desde hace cuarenta años. Todo junto es un cóctel muy apetecible y muy sorprendente. Me ha encantado.
Las películas de la Mostra estarán disponibles en Filmin hasta el 14 de junio. Aprovechen esta ocasión y busquen entre su oferta, seguro que hay alguna que les puede interesar.




sábado, 23 de mayo de 2020

RECOMENDACIONES (DE CINE)


Leído estos días en algún artículo (perdón por no recordar en cual): “Aquí sigue vigente aquello que dijo Fernando de los Ríos en ese hemiciclo del Congreso de los Diputados, (durante la República, aclaro yo) en el que los odios se depositan en el Diario de Sesiones como capas geológicas: ‘En España, lo revolucionario es el respeto’ ”.
Esta semana es todo tan decepcionante que no tengo ganas de reflexionar sobre la realidad, asi que pasó directamente a varias recomendaciones.


Una película: Bacurau, de Kleber Mendonça Filho, Juliano Dornelles.
Se ha estrenado en la Sala Virtual y se puede ver en Filmin.
Esta película brasileña, que ganó el Premio Especial del Jurado en Cannes del año pasado, es un cruce de géneros, del western futurista (Westworld anda por ahí) a los bandidos del sertao de Glauber Rocha, pasando por la denuncia de una realidad social extrema, en definitiva un film de ciencia ficción realista. Sucede dentro de unos años, pocos, en un pueblo brasileño, el Bacurau del título. Sus habitantes padecen una sequía producida por el derrumbe de una carretera que les ha dejado sin agua. El día que celebran el funeral de la matriarca del pueblo, doña Carmelita, empiezan a pasar cosas raras. Desaparece gente, a la falta de agua se suma una sensación de estar vigilados, descubren varios asesinatos, pero lo mas preocupante es que Bacurau ha desaparecido de los mapas. Google Earth no lo localiza. Mientras tanto, un pequeño platillo volante (un dron) sobrevuela la población y una extraña pareja de motoristas llega al pueblo. ¿Qué pasa en Bacurau? Para averiguarlo tendrán que ver la película, yo no se lo voy a contar. Tan solo decirles, como pista, que es una especie de Las cacerías del conde Zaroff  (El juego más peligroso) en versión 5G. En ese futuro cercano (y plausible) no hay ni rastro del bicho. Pero si hay bichos detestables y muy reconocibles. Atención a Sonia Braga, está inmensa.


Primera serie: Hollywood, Netflix
Una serie ambientada en el pasado, que imagina como pudo ser el futuro. Un futuro que no fue, pero pudo haber sido. Un futuro que habría cambiado el presente, mejor dicho, habría adelantado en unos cuantos años, el presente (no el del virus). La serie se llama simplemente Hollywood. Pasa en la segunda mitad de la década de los cuarenta. Y cuenta una historia de final feliz. Un cuento de hadas de cine, divertido, falso, emocionante, libre. En ese Hollywood de celofán y grandes esperanzas, se cruzan las vidas de gentes consideradas “marginales”, mujeres ricas, pero frustradas e infravaloradas, minorías raciales de todo tipo, homosexuales. En un tiempo y una sociedad que fue una de las mas moralizantes y represivas, estos personajes se enfrentan al mundo con solidaridad y alegría. De ser fiel a la realidad, esta serie habría sido un melodrama de fracasos, frustraciones y suicidios contextualizada con la caza de brujas anticomunista del senador McCarthy. Pero, por suerte, no lo es. Ya lo advierto antes de que empiecen a verla: Hollywood nos dice que todo pudo ser de otra manera. Eso es lo que cuentan estos siete estupendos capítulos llenos de luz, de color, de alegría, de buenas personas. Acabas la serie con la sonrisa en los labios y la sensación de que fue una lástima que no sucediera. Como en la película de Tarantino, Érase una vez en... Hollywood, la serie creada por Ryan Murphy transgrede la realidad de la historia y nos cuenta una versión distinta. Y se lo agradecemos mucho, aunque eso moleste a los puristas y a los ortodoxos de todo tipo.


Segunda serie: Bosch, Amazon
Michael Connelly es uno de los mejores escritores de novela negra contemporáneos. En el año 1992 publicó El eco negro, una novela protagonizada por el detective de policía de Los Ángeles Hieroniymus, Harry, Bosch. El escritor no podía imaginar entonces que esa iba a ser la primera de 26 novelas protagonizadas por su lacónico detective a lo largo de casi treinta años, la última, The Night Fire, publicada el año pasado. Para cualquiera que haya leído sus novelas o alguna de ellas, esta serie es un regalo. Pero en realidad es un regalo para cualquiera. En el año 2014, Erich Overmyer, creador de la estupenda Treme y el propio Connelly, decidieron probar suerte adaptando las primeras novelas de Bosch en una serie de televisión. Lo primero fue encontrarle rostro a un personaje que muchos lectores habían imaginado a su manera. La elección de Titus Welliver, hasta entonces un secundario de lujo, fue mas que acertada. No creo que haya nadie ahora que no vea a otro Bosch que el que él hace. Vimos las primeras temporadas de Bosch cuando nos apuntamos a Amazon. Fue un amor a primera vista que no nos ha decepcionado en ninguna de sus seis temporadas. Si la primera era un poco dubitativa, las tramas, los personajes y sobre todo la ciudad de Los Ángeles, fueron tomando cuerpo año tras años. Hemos visto como Bosch se hacía mayor, hemos visto crecer a su hija Madds, hemos visto consolidarse la pequeña familia de la comisaría de Hollywood. Bosch es una serie de detectives muy clásica, no pretende innovar, pero eso precisamente la hace más interesante, más adictiva. La ciudad de Los Ángeles, la que existe mas allá del Hollywood de las estrellas y de los estudios que veíamos en Hollywood, es uno de los atractivos fundamentales de esta serie, para mi una de las mejores de las plataformas.

DOCS BARCELONA

(en 1994, Ramon hizo una serie de dibujos inspirados en El viaje de invierno de Schubert)

Esta semana sigue el Docs Barcelona en Filmin. De las películas que se estrenan a partir de hoy recomiendo sobre todo
Winter Journey, del director danés Anders Østergaard.
El mundo del documental está cambiando rápidamente, más que cambiar, diría que se está abriendo como un abanico. A la ortodoxia de representar la realidad, que es la base del documental, se están sumando terrenos de ficción, de ensayo, de imaginación. ¿Es Winter Journey un documental? Sí, rotundamente si. Aunque también es una ficción con un actor inmenso, Bruno Ganz en su última interpretación poco antes de morir, y también es un ensayo de investigación histórica. Todo empieza con una curiosidad: la de un hombre, Martin Goldsmith, por conocer la historia de sus padres, músicos alemanes emigrados de la Alemania nazi. Sus padres nunca hablaban de aquel tiempo, era como si no hubiera existido. No fue hasta 1996 cuando se atrevió a plantearle preguntas a su padre que aceptó realizar una serie de entrevistas donde le contó a su hijo toda su historia. El resultado fueron dos libros que han sido la base para este trabajo. Bruno Ganz asume el papel del padre que va recordando entre malhumorado, emocionado, avergonzado y nostálgico, una historia de música, amor y miedo a través de la cual descubrimos la existencia de la Jüdischer Kulturbund, o Liga Cultural Judía, institución creada en los años 30 por el Ministerio de Propaganda Nazi dirigido por Goebbels para demostrar que no existía persecución a los judíos. En la orquesta de esta Liga Cultural se conocen y se enamoran dos jóvenes músicos, sus padres. Pero cuando las cosas se ponen mal y la Liga Cultural es desmontada y sus miembros enviados a los campos, ellos consiguen escapar milagrosamente y llegan a Arizona, donde intentan olvidar todo este pasado. Winter Journey toma su título del ciclo de canciones de Schubert que forma parte de una banda sonora espectacular con música de Mahler, Tchaicosvky, Beethoven, Mozart y Nielsen. Las entrevistas con Bruno Ganz/Georg Goldsmith son la columna vertebral del film que utiliza imágenes de archivo de la época en las que se ha insertado de una manera muy inteligente un personaje que interpreta el Georg adolescente. Winter Journey es, para mí, el mejor film del Docs, al menos de los que he visto hasta ahora. Está disponible en Filmin desde las ocho de la tarde del domingo hasta las doce de la noche del miércoles 27.

(el regalo de hoy son dos dibujos mas de la serie de El viaje de invierno)











sábado, 16 de mayo de 2020

EL FUTURO



Escribo este post el miércoles 13 de mayo por la mañana. Ha amanecido lloviendo, pero ahora hace sol. He salido al jardín y he descubierto algunas macetas (¡como si no las viera cada día!) en las que conviven alegremente y con total solidaridad varias plantas. Algunas se turnan en el mismo tiesto. Hay una en la que salen primero los jacintos, después unas plantas de flores blancas y azules, que son las que hay ahora, y mas tarde, en septiembre, llega una alegría de la casa. Hay otra maceta en la que una planta crasa se reparte el espacio con una fresia blanca. Pero el tiesto mas comunitario y feliz es uno donde al mismo tiempo hay romaní (romero), farigola (tomillo), menta, orégano, fresias y vid trepadora. Mirar ese tiesto me alegra el día. Me parece una gran metáfora de lo que querría que fuera la vida, la personal y la colectiva. Compartir, tocar, sentir, querer, entender y confiar. Espero que algún día podamos hacer todas estas cosas. Y esto me lleva a hablar del futuro.


 Quizás por el sol o las plantas, hoy no veo el futuro tan negro como otras veces. Difícil, sí, distinto, seguro, incierto, sin duda. Pero no negro del todo. Pienso que la humanidad salió de situaciones mucho más terribles que estas y de todas ellas (las dos guerras mundiales sobre todo) surgieron cosas interesantes que ayudaron a dar saltos en la historia. De esta crisis, que no es una guerra, quizás también salga algo bueno. En medicina, seguramente habrá avances importantes en el camino de la búsqueda de la vacuna donde se van a descubrir otras cosas; en comunicación también. La implantación colectiva, si no masiva, del uso de las nuevas tecnologías ha venido para quedarse: desde el teletrabajo a las teleconferencias. Esta semana he podido participar en un encuentro organizado por la Plataforma de Nuevos Realizadores entre cineastas colombianas y españolas que de manera presencial habría sido imposible por presupuesto, los viajes son carísimos, y por tiempo. Fueron casi tres horas de un intercambio muy interesantes desde distintos puntos de vista. Enriquecedor, a muchos niveles. Entre otras cosas aprendí tres palabras que me gustan mucho: perifóneo (esa acumulación de llamadas, wasaps, instagrams todo al mismo tiempo), coterráneas, una palabra estupenda, mucho mas bonita y solidaria que la nacionalísima compatriotas y muteado (algo que a veces me gustaría hacer con algunos políticos).


 El cine también va a cambiar. La forma de hacerlo se verá afectada por las nuevas normas de conducta. Si de las carencias producidas por la segunda guerra mundial surgió el neorrealismo que sacó las cámaras a la calle, de las carencias de la era del bicho quizás surja un ‘neovirismo’ cinematográfico que busque como aprovechar los resquicios que deja la nueva realidad. Porque nueva si va a ser, –otra cosa es que la conviertan en una “nueva/vieja realidad”, en la que se pierdan los derechos adquiridos en años de lucha democrática, o que se impongan los populismos de izquierdas o de derechas, que hacen de la nueva una mas que vieja, viejísima realidad–. El cine tendrá que reflejar esta nueva situación en sus historias, en su modo de rodarlas y en su manera de exhibirlas. En ese sentido el éxito del D’A Film Festival que ha multiplicado por 10 sus visionados, alcanzando la cifra de 215.000 espectadores, es una clara señal de que los festivales tienen que repensar su estrategia de difusión. Ayer, 12 de mayo, debería haberse inaugurado el Festival de Cannes, suspendido por completo y sin capacidad, de reaccionar ante el envite del bicho. Cannes se resiste a aceptar que el mundo es otro, pero supongo que después de esto, entenderá que tiene que empezar a pensar en tener en cuenta las plataformas y el mundo digital. Al menos eso parece desprenderse de una entrevista de Gregorio Belinchón con su director, Thierry Fremaux, publicada en El País, donde decía: “El futuro es complicado, con muchos directores trabajando para las plataformas online. Sin embargo, las plataformas necesitan la mitología del cine, compran a directores famosos ¡por sus películas de cine! De ahí la importancia del cine clásico. Proteger el cine en salas es proteger el futuro de las plataformas. Debemos ser fieles al espíritu del cine. ¿El futuro será la cohabitación? Por supuesto, como ha pasado con la televisión. Inculquemos a las nuevas generaciones la magia de la gran pantalla.” Como las plantas en los tiestos, vamos a tener que compartir: salas con pantallas caseras; contacto físico (imprescindible) con contacto virtual (necesario); vacaciones pensadas mas con curiosidad que con simple afán de huida (low cost); seguridad en nuestra vida, con solidaridad hacía los demás; respeto con libertad. Este bicho nos da una oportunidad de hacer un mundo mejor. Espero que no la desaprovechemos.



Para acabar con este largo post del futuro, quiero hablar de un documental estrenado hace pocos días en Filmin. Se llama Bombshell: La historia de Hedy Lamarr, dirigido por Alexandra Dean. Recuperar la elegante belleza de una de las actrices mas hermosas de la historia del cine, es solo uno de los atractivos de este film que nos descubre una mujer inteligente, inventora de un código de señales que en su tiempo fue despreciado como el capricho de una estrella de cine, y que está en la base del desarrollo de las nuevas tecnologías que nos permiten comunicarnos ahora mismo. La guía a través de su vida es su propia voz recuperada gracias a cuatro casetes de entrevistas que en 1990 realizó el periodista Fleming Meeks para un artículo en la revista Forbes. Las grabaciones y el documental acaban con unas palabras de Hedy Lamarr que me gustaría usar para terminar esta parte de la entrada:
“-La gente es irracional, ilógica y egocéntrica. Quiérela de todos modos.
-Si haces el bien, te acusarán de tener motivos egoístas. Haz el bien de todos modos.
-Las personas más grandes con las ideas más grandes, pueden ser derribadas por las personas más pequeñas con las mentes más pequeñas. Piensa a lo grande de todos modos.
-Lo que pasas años construyendo, puede se destruido de la noche a la mañana. Construye de todos modos.
-Ofrécele al mundo lo mejor que tengas y te dará una paliza. Ofrécele al mundo lo mejor que tengas de todos modos.”
Una lección para el futuro.


DOCS BARCELONA.
Miradas inquietas es el subtitulo de la nueva edición del Docs Barcelona que ha decidido apostar por el futuro y no suspender el Festival, sino llevarlo, como hizo el D’A, a la plataforma Filmin. Entre el 19 y el 30 de mayo se podrán ver 25 documentales y 10 cortos que recogen lo mejor del año en los distintos géneros del Género. Hay que estar atento porque las pelís se van poniendo en días distintos y hay 72 horas para verlas. De las de esta semana he podido ver algunas y me quedo con estas dos.
IL VARCO, de los italianos Michele Manzolini y Federico Ferrone, un precioso documental realizado con found footage que cuenta la historia de un soldado italiano en la segunda guerra mundial, destinado al frente de Ucrania porque sabe ruso. Con textos basados en auténticos diarios y cartas de soldados italianos y un conjunto de poderosas y poéticas imágenes documentales, los directores construyen una historia que pudo ser. Es una auténtica joyita.

SUSPENSIÓN, del colombiano Simón Uribe Martínez. Es un documental sobre la realidad, pero parece una ficción. En la selva del sur del país, una peligrosa carretera, conocida como el “trampolín de la muerte”, une las poblaciones de Pasto y Mocoa. Los habitantes de Mocoa sueñan con tener una carretera mejor y parece que su sueño se hará realidad cuando en el año 2000 el gobierno comienza las obras de una faraónica variante elevada sobre la selva. Pero no siempre los delirios de grandeza se cumplen, y la naturaleza acaba por imponer su ley en ese paisaje donde los restos del esqueleto de la carretera se convierten en una atracción turística. La carretera nunca se hizo y ahora ya no hace falta hacerla. Es una excelente metáfora del despilfarro y la megalomanía de los gobernantes, de allí, y lamentablemente, de aquí.


sábado, 9 de mayo de 2020

UN FESTIVAL, UN AMIGO






Semana extraña, distinta. La posibilidad (estupenda y creo que muy acertada) de poder ver las películas de D’A Film Festival a cualquier hora y en cualquier sitio donde lleves el ordenador, ha sido la tabla de salvación de esta (una mas) rara semana. Hay dos reflexiones que me hago en estos momentos: el éxito, ellos tendrán que valorarlo, de la experiencia del Festival On Line, es para mi innegable. He disfrutado de muchas de las películas programadas que en un festival presencial no habría podido ver por incompatibilidad de horarios, por imposición de las obligaciones cotidianas, por falta de información. En este confinamiento, cuando una película no me gustaba, la dejaba y empezaba otra. En el cine, si me salía de una, no tenía ninguna posibilidad de ver otra. En cambio, cuando una película me gustaba, podía volver a ver secuencias que me habían impresionado, recuperar diálogos. Disfrutar mas de ella de lo que jamás podría hacer en el cine. Todo estos son ventajas. Pero también tiene algunos inconvenientes. No poder comentar las pelis a la salida con amigos o simples conocidos (la cantidad de gente que han acabado siendo amigos tras ser simples conocidos de final de películas o aún mejor, de colas para entrar al cine). Compartir en wasap, mail o cualquier otra forma de comunicación las impresiones de un determinado film, no es ni mucho menos lo mismo. Otro inconveniente, te produce una extraña dependencia: poder ver películas a las 7 de la mañana o a las doce de la noche, sin dejar de verlas a lo largo de la jornada, acaba por provocar un cierto estrés y te hace olvidar el contexto, en este caso la pandemia, que no siempre es bueno. Y aquí viene la segunda reflexión. Durante esta semana que me he sumergido en el D’A como me sumergía en Berlín, Cannes o San Sebastián, han pasado cosas fuera que creo que han sido importantes. Digo creo, porque no estoy segura que la dichosa desescalada y sus fases agónicas, el estado de alarma (que horrible nombre, por Dios) y su aprobación in extremis, sean realmente importantes. Probablemente si. Nos van a condicionar, si mas no, los próximos quince días. Pero la verdad es que me resulta todo muy ajeno, muy lejano. Esta semana de cine como refugio me ha generado una profunda indiferencia hacia lo que está pasando. Y no me gusta. Me gustaría volver a sentirme indignada o satisfecha con el mundo exterior. Querría poder reconocer en nuestra clase política lo que el comentarista José Antonio Zarzalejos dice citando a Confucio: “Seriedad, honestidad, generosidad, sinceridad y delicadeza”. Cinco atributos que, por desgracia, no veo por ninguna parte.


(Riba, en primer plano  a la  derecha, en una cena del equipo del Festival de San Sebastián en Cannes)
Un amigo
En medio de esta indiferencia hacia el mundo exterior, ha pasado una cosa, una sola, que si me ha afectado. La noticia me llegó en pocas horas desde distintos lugares: Barcelona, Madrid, San Sebastián, París: Riba había muerto por culpa del maldito virus. Que fueran tantos y de tan distintas ciudades los que lo fueran contando, con dolor, tristeza y rabia, es la mejor prueba de la humanidad de José María Riba. Hacía mucho que no le veía, ni hablaba con él, quizás más de diez años. Sabía que seguía con los dos grandes proyectos del cine español en París, Espagnolas en Paris y Different! L’autre cinéma espagnol. Cuando veía a su hija en San Sebastián, siempre le preguntaba por él. Riba se había alejado de mi paisaje, pero eso no podía borrar los quince años de amistad y sobre todo de colaboración en trabajos donde coincidimos compartiendo risas, discusiones, aciertos y desencuentros. Los que tengan memoria de la tele de los 90, seguramente le recordarán en sus inconfundibles presentaciones en la cadena Cineclassics de Canal+; los muchos directores latinoamericanos que vieron como se les abrían las puertas de Europa gracias a su trabajo en la Semana de la Crítica de Cannes, o en el Festival de San Sebastián, seguramente le recordarán con un punto de nostalgia y de cariño. Riba era un torrente de ideas, nunca paraba de pensar nuevos proyectos. Algunos de ellos, consolidados y fortalecidos, forman parte no solo de la historia del Festival de San Sebastián, sino de su actual realidad: Cine en Construcción, Cine en Movimiento, Horizontes Latinos, los Encuentros de Escuelas de Cine… Riba vivía en París, pero su alma y su cabeza estaban en el mundo latino, en España, en su Donostia querida. A veces era complicado entender su raro y lúcido sentido del humor, no era fácil seguirle el ritmo, no era sencillo trabajar con él, el dolor de su muerte no me impide recordar discusiones y enfados. Pero era alguien lleno de vida, de energía, de ideas. Transmitía ganas de hacer cosas o, como mínimo, de conseguir que lo que él imaginaba, se consolidara. Son legendarias las cenas de Zabaltegi durante el festival de San Sebastián, las presentaciones en el Teatro Principal, las charlas hasta la madrugada en el Petit Majesctic de Cannes. Tengo muchos y buenos recuerdos de Riba y con ellos me quedo en este triste momento en que el bicho ha intervenido para dejarnos sin él en una semana que, por una extraña coincidencia, he vivido como si estuviera en un festival, uno que seguramente él habría disfrutado.

El regalo de hoy está dedicado a Riba






jueves, 7 de mayo de 2020

D'A FILM FESTIVAL 4



Los lobos, Samuel Kishi
Una de las mejores cosas que tienen los festivales es el factor sorpresa que aun te puede producir una película. Otro, es la alegría que da confirmar que una opera prima que te gustó hace tiempo, ha tenido continuidad en una segunda película igual de atractiva. Es el caso del mexicano Samuel Kishi que con Los lobos nos cuenta una historia sencilla y muy bonita. El amenazador título esconde unos ingenuos lobos dibujados en una pared que llenan de aventuras la vida de Max y Leo, dos niños de 8 y 5 años que llegan con su madre a Alburquerque. Después de un largo viaje desde México, Lucía y sus hijos encuentran una habitación en un ruinoso motel donde viven asiáticos y latinos. Cuando Lucía se marcha a trabajar, les deja a sus hijos una serie de reglas, la primera, no salir nunca del apartamento. Los niños, metidos en un confinamiento que provoca el virus del miedo y la desconfianza en su madre, se refugian en sus dibujos y en mirar por la ventana un mundo que no entienden y les parece extraño, amenazador y fascinante. Con esta premisa, se podría hacer una película llena de horrores y miserias. Pero no, el director decide apostar por la confianza en los demás y la solidaridad entre unos y otros. Lucia, Max y Leo acabarán descubriendo que los lobos pueden ser buena gente. Me gusta mucho esta película que confirma una cierta tendencia en el D’A de este año, o quizás en el cine mundial, de contar historias que no se nutren de la maldad, y tienen una mirada mas esperanzadora sobre el mundo que nos ha tocado vivir. Bonita.


As Mortes Cristobal Arteaga
Que el cine gallego está viviendo una edad dorada, es un hecho incuestionable. Que por suerte no viven solo de la estela de O que arde de Oliver Laxe, es también una buena noticia. La prueba es esta película del chileno Cristóbal Arteaga, afincado en Galicia desde que en 2014 rodó allí Faro sin isla. Arteaga comparte con Laxe el paisaje, una aldea lejos del mundo, y el personaje, un hombre solo, pero nada mas. El resto, tiene mas que ver con el Azcona mas negro cruzado con el Pedro Costa mas austero y con ecos de La perdición de los hombres de Aruro Ripstein. Rodada en blanco y negro y hablada en un gallego auténtico, está divida en dos Muertes. La primera tiene como conductor a Rogelio; la segunda se centra en Maruxa. La primera secuencia de la película nos muestra a Rogelio matando con gran dificultad a su mujer Pilar en la sórdida cocina de su mas sórdida casa. Las razones de este crimen acabarán por desvelarse tras la segunda muerte. Pero no quiero contar nada más porque vale la pena descubrirlo poco a poco. Unos actores estupendos, escenarios muy bien escogidos, y sobre todo un humor negro subterráneo y sutil, hacen de esta propuesta gallega uno de los films mas estimulantes de todo el festival. Se puede ver hasta el 10 de mayo en la sección Un impulso colectivo.

(si quieren ver mas recomendaciones de películas del D'A Film Festival, en la web del programa

La Cartellera de BTV hay varios post dedicados al festival. https://beteve.cat/la-cartellera/ )

miércoles, 6 de mayo de 2020

D'A FILM FESTIVAL 3



Habitacciòn 212, Christophe Honoré
Una matrimonio que lleva mas de veinte años juntos pasa por fuerza por momentos de cambio, de salto, de nuevas reglas en la relación, Es la única manera de continuar juntos si el amor se mantiene vivo. Habitación 212 muestra ese momento preciso en la vida de una pareja, Marie y Richard. Ella, profesora de derecho, ha encontrado la fórmula para seguir adelante en aventuras sexuales esporádicas, que en realidad nada significan. Él es músico y se pasa el día en casa. Una tarde, casi por casualidad, el equilibrio entre ellos se rompe. Es entonces cuando entra en juego la mágica habitación 212 de hotel que está enfrente de su casa, donde Marie se refugia para pensar, mientras Richard se queda en el apartamento. Pero en realidad ninguno de los dos estará solo esa noche, porque los fantasmas, como en el cuento de Navidad, vendrán a visitarlos. Fantasmas buenos del pasado en forma de un Richard de 20 años que se aparece a una asombrada Marie, o el de una atractiva Irene, el primer gran amor de Richard,que decide volver a enamorarlo. Con aire de teatro de boulevard, desenfadado y ligero, sin grandes trascendencias, un humor muy sutil y una voluntad clara de no dar ninguna lección, Honoré nos hace pasar esa noche de vodevil con personajes que entran y salen continuamente de la habitación. La noche acabará cuando los dos, Marie y Richard, vuelvan encontrar el camino para seguir juntos. Si la miras con ojos cómplices, es una delicia; si la miras con ojos inquisidores, puedes odiarla.




Roubaix une lumière, Arnaud Desplechin
Una comisaria en una ciudad fronteriza y empobrecida del norte de Francia, con una población muy mezclada de inmigrantes y franceses. Este es el espacio donde sucede la nueva película de Arnaud Desplechin. Podíamos pensar que estamos ante un nuevo alegato social de las banlieus y sus problemas de miseria e intolerancia. Pero no. En absoluto. No es exactamente un Polar, ni tan siquiera un Noir. Ese comisario argelino, inteligente, tranquilo y equilibrado, buen conocedor de la realidad que le rodea, al que solo le falta una esposa que haga experimentos en la cocina, a quién nos recuerda es al comisario Maigret de Simenon. No hay un fotograma que sobre, todo es factible, todo responde a una lógica narrativa. La primera mitad nos sirve para conocer a los policías, el nuevo detective pelirrojo que llega a una ciudad desconocida, los habitantes del barrio. Mas o menos a media película hay un asesinato, gratuito y banal. Pero tampoco ahí funciona como nos imaginamos. No hay referentes para esta segunda parte, a no ser, un eco lejano de La ceremonia de Chabrol, con Léa Seydoux en un papel que la Huppert habría bordado y Sara Forestier en un rol mas aniñado que el de Sandrine Bonnaire. La luz del título es la que desprende Roschdy Zem en el papel del comisario Daoud. Sorprendente.



martes, 5 de mayo de 2020

D'A FILM FESTIVAL 2



To the Ends of the Earth, Kioshi Kurosawa
Esta es quizás la película que mas me ha gustado de todo lo que he visto hasta ahora en el D’A de este año. (El otro) Kurosawa se marcha a Uzbekistán de la mano de un equipo de televisión que esta rodando un programa de viajes para adolescentes. La protagonista absoluta es la joven Yoko, presentadora del programa, eternamente feliz delante de la cámara, pero solitaria y perdida cuando se apaga el motor. En ese país del que no sabe nada y con un idioma que desconoce, Yoko busca un sentido a su vida deambulando por las calles de ciudades desconocidas. Marginada e ignorada por los tres miembros masculinos del equipo, que parecen no verla mas que cuando actúa frente a la cámara, Yoko se mueve por Samarkanada o Tasken, como si fueran planetas lejanos. Viéndola tan desamparada en medio de las multitudes, no podemos menos que sentir una empatía total con esa chica desvalida y curiosa. Cualquiera que haya viajado solo por países donde no entiende el idioma entenderá esa sensación de haber llegado al final de la tierra, de estar fuera, de no saber quién es amigo y quién no. Con una puesta en escena simple y muy hermosa, sin caer nunca en ningún extremismo, el film nos transmite ese miedo de Yoko que no es físico, sino mental, que está en ella, no en el entorno. El film comienza en un paisaje de agua, un lago surgido de la nada donde vive un pez prehistórico y acaba en una montaña verde y luminosa, en la que Yoko, por fin, podrá cantar libremente. Ya lo he dicho, la peli que mas me ha gustado. hasta ahora.


lunes, 4 de mayo de 2020

DA FILM FESTIVAL 1



Nomad: In the Footsteps of Bruce Chatwin, Werner Herzog
Un canto a la vida desde el recuerdo.; la evocación de un amigo y de un escritor; la añoranza de caminar lentamente a pie, descubriendo poco a poco lo que hace del mundo algo digno de ser vivido. Dos viajeros, dos caminantes, Herzog habla de si mismo hablando de Chatwin; Chatwin vuelve en sus palabras, en sus deseos, en sus anhelos. De la prehistoria al infinito, de la cueva del brontosaurio, a los trazos de una canción en el corazón aborigen de Australia, de la vida a la muerte, para volver a la vida. Entre medio, Patagonia, Cerro Torre y el grito de piedra; África y Cobra Verde, una abadía en Gales, la vida de un hombre que andaba contada por otro hombre que caminaba a su lado y heredó su mochila, la de cuero y la del alma. Emocionante. Si no conoces los libros de Chatwin, corres a buscarlos. Mas en este tiempo de encierro, donde tan solo nos dejan pasear una hora y en un radio de un kilómetro. Pero que mas da, lo importante es andar y ver lo que hay alrededor. Seguir el trazo de la canción en sus distintos tramos. Quizás este maldito virus, como el maldito virus que se llevó a Chatwin en 1989 cuando tan solo tenía 49 años, sea el final de un trazo que tengamos que romper, para poder emprender el siguiente. Preciosa.


My Mexican Bretzel, de Nuria Giménez
¿Puede ser un melodrama de Douglas Sirk, el conjunto de películas caseras en 16 mm de una rica pareja de suizos en los años cincuenta? Puede, sí, Nuria Giménez lo demuestra con este curioso artefacto, no se me ocurre otra manera de definirlo, que combina un relato escrito en primera persona del diario de una mujer que vive una pasión con dos Leones: León, su marido el aviador frustrado y Leo, el mexicano que la seduce. Ella, Vivian, tiene el rostro de Ilse G. Ringier, él, León (a Leo no lo vemos nunca) es Frank A. Lorang. ¿Donde encontró Nuria estas películas?, ¿son reales?  ¿dónde encontró el diario de Viviane?, ¿es real? Me da igual, (de hecho son filmaciones de sus propios abuelos) la película no lo explica y no hace falta saberlo, porque lo que queda es el delicioso resultado de esta mezcla en un film tan sencillo como fascinante. Cine mudo, pero no callado, que nos cuenta la historia de la revuelta de una mujer en los años cincuenta. Un experimento encantador.

viernes, 1 de mayo de 2020

PASEOS



Fue Ramon el que pensó en el cuadro La parábola de los ciegos de Pieter Brueghel mientras escuchábamos el famoso plan de las cuatro fases que se nos lleva al descalabro, perdón a la desescalada. Esperemos que los paseos que podremos empezar a dar a partir de ahora, no sean tan poco afortunados como los de este cuadro. Porque parece que, por fin, podremos salir a pasear, es decir a caminar sin rumbo, pero con horario; con alegría, pero vigilando no traspasar ni la distancia ni el tiempo, no sea que un “paravecino” imbuido de alma de policía nos denuncie a la autoridad competente. No sé si sabremos hacerlo, espero que seamos capaces de entender que pasear es andar con calma, manteniendo las distancias con los demás, sin aglomerarnos en los parques y las calles. Siempre he odiado las multitudes, no voy a manifestaciones, en el metro me pongo en el vagón de en medio que suele ir un poco mas vacío y no subo si va lleno, prefiero esperar otro. En un restaurante o un bar, busco un lugar lejos de las mesas ocupadas, y cuando camino (yo andaba mucho antes de ésto) siempre lo hacía separada de la gente. Me doy cuenta de que la famosa distancia social es algo que ya practicaba antes de que el bicho la impusiera por la fuerza. Ahora, esa distancia social, la vamos a tener que mantener todos si queremos que esto empiece a remitir. Ojala podamos. La idea de los paseos, junto con el drama de las residencias de mayores y la coincidencia de que la semana pasada fuera (mejor dicho habría sido) el cumpleaños de mi padre, me ha hecho pensar mucho en él. A mi padre le encantaba caminar, iba a pie a todas partes (menos a mi casa, que estaba muy lejos de la suya). Vivía solo y se valía por si mismo, al menos hasta su último año de vida. Viendo lo que está pasando ahora, me he estremecido pensando que habríamos hecho mi hermana y yo si esta espantosa situación le hubiera pillado con vida. No sé cómo habríamos podido solventarlo. Mejor no agobiarse por una situación que no se ha planteado, cuando hay tantos problemas que si están presentes. Pero, volviendo a los paseos, también me he acordado mucho de él cuando yo misma o mis vecinos, nos dedicábamos a dar vueltas como leones enjaulados en los terrados de las casas, los pequeños jardines o los balcones. Mi padre se podía pasar un par de horas andando en su terraza, arriba y abajo. Pensando en sus cosas, recordando seguramente su vida. Era un peripatético, como lo estamos siendo todos en esta extraña primavera. Por cierto ¿se han dado cuenta de que entramos en confinamiento en invierno y empezamos a salir casi en verano?



(un paseo marítimo en Catalunya, la foto es del localizador M. Torné)

Boardwalk Empire 
Los paseos y el recuerdo de mi padre me sirven para hablar de esta estupenda serie. Mi padre tenía seis años en 1920, el año en que comienza Boardwalk Empire. No es una serie nueva, al contrario, la primera temporada se estrenó hace diez años, en el 2010 y la última a finales del 2014. La ventaja de descubrirla durante este tiempo en el que lo que tienes es tiempo, es que la he podido ver seguida sin esperar a la siguiente temporada y disfrutándola como una larga, larguísima película de cine negro, clásico y espectacular. La historia arranca la noche antes de que se declare la Ley Seca, que dio origen a la Prohibición y con ella al imperio de los gángsters y el nacimiento de la mafia. Las primeras cuatro temporadas son correlativas, 1920, 1921, 1922, 1923-24, pero la última sucede en 1931, poco antes de que se aboliera la Ley Seca en plena Gran Depresión. Pasa en Atlantic City como lugar principal, pero una buena parte se desarrolla en Nueva York y en Chicago. La serie toma como punto de partida el libro Boardwalk Empire: The Birth, High Times, and Corruption of Atlantic City de Nelson Johnson, pero muy pronto se aleja de él para adentrarse en el terreno de la ficción de la mano de Terence Winter, uno de los creadores de Los Soprano. Esto solo ya debería darnos una pista de la calidad de esta serie, que confirma el hecho de que entre sus productores esté Martin Scorsese y entre los directores de los capítulos descubramos los nombres de Tim Van Patten o Jeremy Podeswa, dos de los mejores realizadores de la televisión de estos años. El Boardwalk del título hace referencia al Paseo Marítimo característico de Atlantic City, pero es también una buena metáfora de lo que se cuenta, ya que todos los personajes caminan literalmente en el borde: de la legalidad, de la ética, del respeto, de la vida. El personaje central y eje de todo el entramado es Enoch “Nucky” Thompson, (basado en un político real que dominó Atlantic City durante treinta años). Nucky está interpretado por Steve Buscemi con una ambigüedad peligrosa y al mismo tiempo fascinante que provoca la empatía con un personaje que, en realidad, es detestable. Nucky no tiene escrúpulos, pero no puedes dejar de pensar que tiene dignidad, la dignidad de la vieja escuela que los gángsters de nuevo cuño, como Al Capone o Lucky Luciano, no tienen. El judío Rothstein en Nueva Yorl o el negro Chalky, en los barrios del norte de Atlantic City, entienden esa dignidad; los jóvenes cachorros, no. Una serie tan larga, 56 episodios, tiene que ser por fuerza irregular, hay personajes que te cautivan, Rchard, el hombre sin cara, o el imprescindible Eddie, otros te caen mal desde el principio, el Comodoro o el temible Gyp. Hay dos mujeres importantes, la inteligente Margaret, quizas el personaje que mas evoluciona en toda la serie, y la trágica Gillian. Tiene escenas de comedia, mucha violencia, y un trasfondo político de corrupción extendida por todo el país. Es una serie para ver seguida, pero con descansos. Las dos primeras temporadas vale la pena verlas juntas, la tercera y la cuarta, son mas autónomas. La quinta es una joyita de realización que cierra con broche de oro (o de plomo, según se mire) una de las mejores historias que se pueden ver en la televisión. Boardwalk Empire está disponible en HBO.


Cuba a través de la cámara
También se pasea mucho en este documental sorprendente que se puede ver en Netflix. Cuba a través de la cámara está dirigido por Jon Alpert, documentalista norteamericano que viajó a Cuba por primera vez en 1972 atraído por la revolución y siguió viajando a la isla periódicamente hasta el año 2016. A lo largo de esos 44 años, Alpert mantiene contacto con los miembros de tres familias cubanas a las que conoce en su primer viaje: tres campesinos pobres de un pueblo del interior; una familia de siete hijos de los que encuentra años después a una de las niñas; y un joven que vive su particular revolución en la revolución. Ver a través de ellos los cambios en la isla es al mismo tiempo fascinante, doloroso y mucho mas real que cualquier artículo o libro que lo quiera expresar. Pero lo mas sorprendente de este estupendo trabajo es la relación que establece Jon Alpert con el propio Fidel Castro al que consigue no solo entrevistar en varias ocasiones, también seguir en el viaje que hizo a Nueva York en 1979. Alpert vuela en el mismo avión que Castro, habla con él, le acompaña en su estancia en la ciudad de los rascacielos. Son imágenes muy interesantes que yo al menos, no había visto nunca. Un Fidel en plena forma, divertido, que empatiza con ese larguirucho periodista americano y se presta a sus entrevistas. Alpert, a pesar de constatar la decadencia y ruina de la revolución, evidente en la trayectoria de las tres familias con las que mantiene una estrecha relación, no pierde nunca esa mezcla de respeto y admiración por el viejo comandante que le dio una primera entrevista en los gloriosos años setenta. Diego Batlle, crítico de cine argentino, ha resumido muy bien la sensación que provoca Cuba a través de la cámara. “Un documental sobre Cuba genera una inmediata suspicacia: ¿Es a favor o en contra? Lo que hace extraordinario a este film de Jon Alpert es que no responde esa pregunta, pero probablemente conmueva tanto a los defensores como a los detractores”.


 Otra clase de paseo. El D’A Film Festival
Este es un paseo diferente, un paseo que se puede dar, sin restricciones de horario ni distancia, entre las propuestas del D’A Film Festival que este año se puede seguir On Line, a través de Filmin, desde el viernes 1 de mayo hasta el domingo 10. No dejen de pasear por estas interesantes, sorprendentes, siempre arriesgadas y atractivas películas que este año, gracias al bicho, llegarán a gente que en su versión presencial en Barcelona nunca habrían podido verlas. ¿Una cosa buena de la pandemia? Quizás. Como dice su director Carlos Ríos, “Perdemos una edición en vivo, pero ganamos una edición al alcance de todos los amantes del cine en España. Una oportunidad única, un cambio, una adaptación que muchos cinéfilos agradecerán.” Toda la programación del D’A está anunciada en Filmin. Si son abonados, la podrán ver directamente, si no lo son, hay una interesante oferta para comprar un pack para verlas por un precio muy bajo. Paseen por la parrilla antes de empezar para organizarse los maratones de cine de autor que llenarán la semana que viene.
(durante la semana iré subiendo post con recomendaciones del D’A)
En la web de La Cartellera de BTV hay una entrevista con Carlos Ríos y varias recomendaciones muy sugerentes del D'A Film Festival. 
Este es el link por si quieren leerla. https://beteve.cat/la-cartellera/


(el regalo de la semana es un paisaje para imaginar un paseo)