domingo, 27 de septiembre de 2026

DOS ESTRENOS QUE VIENEN DE SANSE Y...

 

He vuelto de san Sebastián y escribo esto el sábado por la noche. Estoy muy contenta del festival, ha sido muy bueno. He visto muchas películas que me han gustado, me han interesado y, sobre todo me han hecho pensar. Y he visto amigos y he conocidos nuevas directoras. En esta entrada solo voy a hablar de dos títulos, no porque sean los mejores, simplemente porque se estrenan y no los quiero dejar pasar. De las demás, resumen la semana que viene.


La bola negra, Javier Calvo, Javier Ambrossi

Es difícil decir algo de esta película tras el bombardeo informativo, aunque se ha hablado mucho de La bola negra, pero se ha contado poco de lo que tiene dentro. Reducirla a una película sobre García Lorca, o sobre la guerra civil, o sobre tres hombres homosexuales en tres momentos distintos, no es decir mucho. De entrada, yo creo que García Lorca es el macguffin, pero no el tema; la guerra civil está ahí, pero como escenario para vivir una historia muy privada y desde una perspectiva muy poco bélica; y de los tres hombres, creo que en realidad solo habla de un hombre, Sebastián, que recorre las tres historias como el dibujo de un puzle cuyas piezas se van acoplando hasta llegar ser una única bola negra y blanca. Sebastián el soldado sin ideología, obligado a servir donde le mandan y a amar a quien no puede salvar; Sebastián, el conservador de unas páginas escondidas de una obra maldita y perdida que vemos en paralelo; Sebastián el abuelo, que lega este pasado a un nieto que en 2017 intenta reconstruir el mapa de su vida. En esta historia de hombres hay algunas mujeres, pocas, une historiadora escéptica, una madre terrible y una mujer magnifica. El personaje que hace Penélope Cruz es uno de los mejores de la película y de su carrera. Con tan solo tres secuencias, Penélope consigue ser tres personas distintas; la picara cupletista Nené Romero, la mujer herida y rota por el dolor y la rebelde y valiente cantante de Batallón de Modistillas. Está estupenda, una bola blanca para ella.


Mis muertos tristes, Pablo Larraín, serie en Netflix

En el festival esta serie se vio como una película larga, ahora se estrena en Netflix en su formato original, una serie de cuatro episodios. Mis muertos tristes, una de las series más interesantes y perturbadoras del año, es la prueba de que las plataformas son importantísimas para poder hacer un cine ambicioso, experimental y arriesgado. Todo depende de quien lo haga y de lo bien que salga. Y estos muertos tristes de Pablo Larraín basaddos en un libro de cuentos de Mariana Enríquez, es muy bueno. Mucho. Emma, estupenda Mercedes  Morán, es una doctora obligada a jubilarse a los 60 años. Emma tiene un don que es una maldición, ve a los muertos y habla con ellos desde que era una niña. Nadie la cree y mucho menos su hermana o su hija, pero a ella no le importa. Emma consigue calmar a los muertos que sufren, en especial a su madre. Precisamente la muerte de su madre hace que su hermana y su familia vuelvan a Buenos Aires. Y llega Julie, su sobrina. Julie es rara, gorda, grande, tiene una sexualidad desatada. Julie es como Emma, ella no solo ve a los muertos, ella disfruta sexualmente de los muertos. Y, naturalmente, nadie la creen. El asesinato de tres adolescentes en ese barrio violento y peligroso, será el desencadenante de una serie de situaciones en las que Julie, Emma  y un tanque de agua, tienen mucho que decir. Con evocaciones del Hospital Kingdom  de Lars von Trier,  un color que recuerda las flores de plástico de los cementerios y un olor a cera en una iglesia cerrada, estos muertos tristes de Larraín/Enríquez/Moran consiguen mantenerte casi cuatro horas sin apartar los ojos. Porque además es una película política, Argentina está llena de muertos y de fantasmas, y es una serie con mucho humor soterrado, irónico, cruel.

 


Un día muy especial

Todo empezó con un paseo con Idoia, una  vieja amiga de san Sebastián. Idoia lleva 30 años trabajando en el festival donde empezó cuando era poco más que una adolescente. Cada año nos vemos y damos un paseo, esa mañana el día era precioso y no hacía demasiado calor. Mirando la Concha y el mar, Idoia recordó los últimos versos de Antonio Machado: “Estos días azules y este sol de la infancia”.  El cielo azul, el sol y dos amigas caminando. 

Al mediodía, viví otro momento emocionante. José Luis Rebordinos se despedía de su cargo de director del festival tomando una copa con unos pocos amigos. Rebor y Lucía, porque Lucía también se despedía. Rebor se jubila y tras 16 años como director y 30 en el festival, se retira, dudo que a descansar. Lucia, la columna sobre la que se apoyaba Rebordinos y que a su vez le protegía, no se jubila, pero no quiere seguir. Con ellos se cierra una etapa magnífica, una época de crecimiento, de consolidación, de risas y de amistad. Escuchando a Rebor, no a Lucía que nunca habla, viéndoles juntos con todos nosotros, sentí que algo en mi también se cerraba. Llevo 41 años yendo al Festival de San Sebastián, he pasado por todo, periodista, responsable en su comité de dirección, para volver a ser periodista. He vivido todas las transformaciones de un festival que era pequeño y provinciano y ahora es grande y universal. En aquella pequeña sala, recordé todos los momentos que he pasado con Rebor en los diez años que compartimos comité de dirección y viajes y discusiones y alegrías y alguna lágrima. Fueron extraordinarios, fueron importantes y sobre todo fueron nuestros: los atentados del 2001, el cambio al Kursal, las esperas a la salida de las proyecciones para saber que pensaban los críticos. Los viajes con Alfredo a Alemania, Suiza, Austria, con sus maratonianas sesiones de cine y sus chupitos de shnaps, las charlas tranquilas, la complicidad. Porque siempre tuve complicidad con Rebor y la sigo teniendo. Allí,tomando una copa, conocí a su mujer, a su hijo Y me di cuenta de que mi Rebor era solo uno de los Rebor que hay en Rebor. Con ese me quedo.

Por si no era suficiente tormenta emocional y de recuerdos, al atardecer, viendo ese sol de la infancia y los cielos azules y naranjas desde Tabakalera, viví otro momento especial. La Academia de Cine le otorgaba el Premio Elías Querejeta al productor Gerardo Herrero. Se reunió en esa celebración gran número de amigos y compañeros. Fue muy bonito ver un recorrido de su trayectoria y escuchar lo que todos decían de él. Pero lo mejor fue  una emocionada Mariela, la mujer con la que ha compartido más de 30 años de vida, de cine. Gerardo está unidos a Mariela por casi 200 películas juntos, por dos hijos estupendos, por una vida de complicidad y amistad tanto como amor y discusión. Y cuando Gerardo subió a recoger el premio con los ojos enrojecidos pero sabiendo muy bien lo que quería decir, me di cuenta, como con Rebor, que yo también tenía mi Gerardo. Le conocí con su primera película como director, Al acecho, poco después estuve en el jurado que le dio el premio a Mientras haya luz, su primera producción importante. Y desde entonces, de esto hace cuarenta años, hemos sido amigos: vi nacer la saga de Tin Tin, Tornasol, Milou, Castafiore, que ya estaban en su mesa como figuritas totémicas. Le presente a Marta Esteban que se convirtió en su coproductora y amiga. Hice un libro sobre él y con él. Viví los momentos de dolor y de alegría que han trufado su vida. Estaba con Gerardo y Mariela en el primer Berlín que pasaron juntos y he visto crecer a Emilio, su hijo mayor, a Martín y a María, sus hijos más pequeños. Tengo mi Gerardo, pero esa tarde dorada me di cuenta de que , como con Rebor, había muchos otros Gerardos.  El mío era ese, el de Locarno, el de  Cannes, el de Taormina, el de Almería, el de los libros compartidos, el del trabajo en común. El amigo.

El regalo de esta semana es para Rebor y para Gerardo



viernes, 18 de septiembre de 2026

DECISIONES

 

En las dos películas que me parecen las mas interesantes de esta semana, hay un momento en que sus protagonistas tienen que tomar una decisión. Algo que les cambiará la vida.


Sus hijos, Pablo Trapero

Pablo Trapero en la dirección y Sarah Polley en el guión han adaptado la novela El extravagante señor Dyer de David Gilbert, una delirante historia que da mucho que pensar. Andrew Dyer, solo un actor como Bill Nighy podía encarnarlo con esa mezcla de seriedad y humor, es un viejo escritor que lleva años sin escribir nada. Nunca consiguió superar el éxito de su primera novela y ahora vive alcoholizado en una enorme casa con su hijo pequeño, Andy. El funeral de un amigo le hace darse cuenta de que la vida puede acabarse de repente, y eso le empuja a tomar una primera decisión: convocar a sus dos hijos mayores, a los que no ve desde que nació Andy hace 17 años, para contarles algo. Richard y Jamie no son precisamente modelos de vivir bien. Ambos arrastran muchos problemas. Pero acuden a Londres a casa de su padre donde esperan que les pida perdón por haber arruinado la familia al tener un hijo, Andy, de una aventura, hecho que destrozó a su madre. Pero no cuentan con que su padre ha tomado otra decisión: contarles la verdad de lo que pasó. Y lo que pasó es algo que nos deja a todos con un cierto estremecimiento. Y muchas dudas. Y muchas preguntas. Trapero y Polley han teñido de cierta solemnidad una historia que podría ser una comedia negra. No importa, o al menos a mi no me importa.

 


Femenino, singular, Xavi Puebla

Vi esta película en el D’A de este año. Estuve en su primera proyección, acompañando al director y a mi hermana Mireia, coguionista de la película. Entonces escribí en el blog: “Femenino singular no es una película experimental narrativamente es una historia sencilla y cercana, cotidiana. Lo que la hace especial es la construcción de su guion. La protagonista absoluta es Nayeli, una chica mexicana que trabaja como sirvienta para todo en una casa burguesa de Barcelona. Nayeli, increíble composición de la actriz mexicana Vico Escorcia, se encarga de la casa y de cuidar al hijo pequeño de la familia que la adora. Pero Nayeli oculta algo, mejor dicho se oculta ella misma. La conocemos escondida detrás de una pared espiando una obra en construcción. ¿Qué espía Nayeli, a quién busca? Poco a poco lo descubriremos en una primera parte en la que Nayeli sufre un proceso de pérdida, para en una segunda parte, casi simétrica, hacer un camino a la inversa en un proceso de confirmación.  Femenino singular podría llamarse también Las tres decisiones de Nayeli.” Me hace gracia que ya entonces hablara de decisiones, porque son esas decisiones las que puntúan su relato. Sobre todo la última, la que toma de una manera consciente y decisiva para ella. Femenino singular podría hacer un programa con Calladita. En ambas películas, estas chicas migrantes (emigrantes de su país, inmigrantes en el nuestro) demuestran tener una fortaleza, una inteligencia y una humanidad muy superiores a muchos locales. Y en este caso concreto, una enorme paciencia.

El regalo de esta semana es un retrato femenino y singular.



 

 

sábado, 12 de septiembre de 2026

SUPERVIVIENTES

 

         Sobrevivir: 

Vivir después de la muerte de otra persona o después de un suceso.

Vivir con escasos medios o en condiciones adversas.

Permanecer en el tiempo, perdurar. 

Dos estrenos de esta semana y un estreno en Filmin responden  a la definición de Sobrevivir.

 


Sobrevivir a la muerte de una persona: Forastera, Lucía Aleñar Iglesias

Leo en la crítica de Eulalia Iglesias en Filmtopia que en las Islas Baleares se llama forasteros o forasteras a las personas que llegan de la península. No lo sabía. Pero lo entiendo, porque cualquiera que no sea de una isla (la que sea) es por fuerza forastero. En el caso de esta película sobre la calma y el duelo, es más que justificado el título. Cata y su hermana Eva viven en Madrid y pasan las vacaciones en Mallorca en casa de sus abuelos, los padres de su madre. No hablan mallorquín y se sienten veraneantes, forasteras, no son locales. La vida transcurre con toda placidez, la abuela Catalina es cariñosa y hace ricas comidas, el abuelo Tomás es divertido y cercano. Ambos se adoran y adoran a sus nietas. Hasta que la muerte accidental de la abuela Catalina trastorna este mundo encalmado, curiosamente sin romper la calma, solo transformándola en un ambiente de fantasmagorías y ensueños donde transitar el duelo. Especialmente el de Tomás y el de Cata. Si hay algún referente en este primer film es Vértigo de Alfred Hitchcock. ¿Perdón? Puedo sentir que piensan los que no la han visto. ¿Qué tiene que ver esta película con uno de los títulos más legendarios de Hitchcock? Pues mucho. Porque también aquí hay una mujer muerta, la abuela Catalina, y una mujer transformada, la nieta Cata. También hay un hombre transido de la pena de la pérdida, el abuelo, que ve en su nieta la encarnación (posesión) de su amada esposa. Con una variante perversa y muy interesante, es la propia Cata la que quiere ser Catalina. Eva, la hermana lo ve pero no interviene, Pepa, la madre lo ve y sí interviene. Forastera no es una historia fantástica, ni de fantasmas, es la historia de dos personas, Cata y su abuelo, buscando la manera de transitar el duelo en un film que huye del naturalismo y lo  real para ajustarse a lo verosímil de ese dolor y esa pérdida que al final liberará el auténtico fantasma en una de las secuencias más misteriosas de la película.

 


Sobrevivir en condiciones adversa: Siemprevivas, Mar López Zapata

“Laura quiere volver a trabajar después de veinte años retirada. Se siente mayor, mira al pasado con nostalgia y aunque tiene miedo, sus amigas le dan esperanzas. Zully y Ana la acompañan como madres sabias y la conectan con la espiritualidad en la que Laura también se ha apoyado siempre; María Florinda, le demuestra que el deseo y la sexualidad no se pierden con la edad; Vicenta le recuerda que ser una mujer trans no le hará perder clientes; y Marga la pone al día sobre cómo ha cambiado el trabajo.” Seis prostitutas mayores del Raval cuentan su vida y sus deseos sin esconder nada. Con alegría, libertad y mucha amistad. Sin caer nunca en la sordidez. Esta es una película feliz, reivindicativa, valiente y muy libre. Seis putas, (ellas se autodenomina  así y están orgullosas de su trabajo) de la calle Robadors de Barcelona, dos de ellas trans, mayores (más de sesenta años) que reivindican su derecho a ser putas y que se les reconozca el valor del trabajo que hacen. El personaje de Laura es extraordinario. Un documental que da para hablar de muchas cosas: la prostitución y la vejez, pero también, la amistad y como, no, la supervivencia.

 


Sobrevivir para engañar: La Superviviente, Kike Maíllo, Filmin

Este 11 de septiembre del 2026 se cumplen 25 años del atentado a las Torres Gemelas de Nueva York que fue el pistoletazo (más bien el bombazo) de salida de un siglo XXI que, sinceramente, está resultando profundamente lamentable se mire como se mire. En cierto modo, todos, y en ese todos estamos todos, los del primer mundo y los del último mundo, somos supervivientes del naufragio como sociedad y como civilización que se está produciendo de forma generalizada. No hay refugio, no hay donde ir. Pero no es de eso de lo que quería hablar, sino de este documental de Kike Maíllo que se estrena estos días en Filmin coincidiendo con el 25 aniversario del atentado. La historia es la de Tania Head, una mujer que durante años fue la voz más visible de los pocos supervivientes de los atentados. Tania era una mujer común, de una normalidad absoluta y eso la hacía aun más creíble. Hasta que se descubrió, por casualidad, que Tania no era Tania, sino Alicia Esteve, una mujer catalana que por una serie de circunstancias acabó convertida en una superviviente que nunca existió. Kike Maillo hace un  documental sin ella, la verdadera Alicia  está en paradero desconocido, utilizando una actriz que hace y dice lo que Tania hizo y dijo en los muchos documentos que hay sobre ella. ¿Por qué no usó esos documentos en lugar de reinterpretarlos? Debe haber alguna razón, en todo caso el mecanismo funciona y alternando con las entrevistas a auténticos supervivientes el documental revela el terror y el horror de ese día  y el terror y el horror en el que aun viven muchos de ellos. Y también el dolor de haberse sentido engañados y estafados por la falsa Tania a la que, sin embargo, han conseguido perdonar.

El regalo de esta semana son florecitas capaces de sobrevivir en el asfalto de esta ciudad.




 

 

sábado, 5 de septiembre de 2026

NEORURALES

 

El neoruralismo es una corriente social relativamente nueva que implica una emigración al revés: de la ciudad al campo. Un remigración en muchos casos. Hay una idea un poco utópica de que en el campo se vive mejor que en la ciudad, que la calidad de vida, sobre todo si se tienen niños, es mucho más alta que en un barrio urbano. En parte es verdad, pero el neoruralismo entendido solo en este sentido es un fenómeno muy burgués (sin que esto implique nada peyorativo) cuando lo que el campo necesita no es solo repoblarse, es también y mucho, revalorizarse. Vivir en un pueblo o en el campo puede ser muy bonito, pero vivir del campo, es decir de la explotación agraria o ganadera, es mucho más complicado. Una nube de burocracias y normas restrictivas no ayuda a desarrollar el trabajo agrícola, tampoco los precios que no compensan entre el agricultor (o ganadero, o pescador) y el consumidor: demasiados intermediarios encarecen de forma abusiva los productos. Tampoco ayuda los horarios y la dureza del trabajo regido por ciclos de siembra, cosecha; o en caso del ganado, de ordeña y pastoreo. Hay mucho que hacer en este terreno si queremos que la España vaciada no esté más vaciada todavía y si queremos seguir comiendo tomates que sepan a tomate y no a plástico. Uno de los temas principales es el de revalorizar socialmente estas profesiones. La directora de El olor a la leche quemada, se quejaba en una entrevista de que los jóvenes actores alemanes no querían hacer de campesinos, de agricultores, consideraban que eran personajes con poco estilo. Es un síntoma de una buena parte de la juventud española y europea. Esta mañana hablando con mi pescadero, que se jubila, me comentaba que no había encontrado a ningún joven a quién traspasarle un negocio indispensable para el barrio. Y me decía que en Mercabarna, no hay prácticamente trabajadores españoles o catalanes, son todos latinoamericanos. Algo estamos haciendo mal al no dar el valor que tienen estos trabajos indispensables.

Perdón por esta perorata provocada por dos estrenos: El olor a leche quemada, una película neorural, no de neorurales, donde sus protagonistas son agricultores desde hace generaciones, que habla de eso precisamente: de la necesidad de continuar, valorar, y ayudar a los que aun quieren dedicarse al campo. Y una película, Cinco segundos, de auténticos neorurales aunque no sean los verdaderos protagonistas

 


El olor a leche quemada, de Justine Bauer

“Viendo cine me he dado cuenta que hay una corriente transversal, global, universal, en la sociedad. He encontrado ejemplos en distintas películas de un tema que aparece en paisajes muy alejados entre sí, en contextos muy diversos. Son películas que comparten una misma preocupación: la desaparición de una forma de vida rural en aras de un progreso colectivo.”. Escribía esto en el blog el 15 de octubre del 2022 con motivo de los estrenos de Alcarrás, de Carla Simón y As bestas de Rodrigo Sorogoyen. Lo recupero ahora, aunque en este caso, la película de la que trato habla de otro problema, mejor dicho de otra cara del problema.

Justine Bauer es alemana, es hija y nieta de granjeros, pero ella no ha sido granjera nunca. Es cineasta. Sin embargo, Justine sabe que hay algo en el trabajo de su familia que hay que preservar y de ahí nace esta película, realizada con poquísimos medios, rodada con actores no profesionales y en un entorno rural donde la crisis está muy presente. El olor a leche quemada, me encanta el título y no sé muy bien porqué, es un film de mujeres de campo y en el campo. La protagonista es una chica de 18 años que vive en una granja con vacas y terrenos cultivables junto a su abuela, su madre, dos hermanas y un hermano. Ella quiere continuar el trabajo de su familia, le gusta ser granjera, y sin embargo,  tropieza con dos graves obstáculos: su madre que quiere para ella “una vida mejor”, que no siga en la granja, que estudie en la ciudad; y el derecho tradicional de herencia que hace que sea su hermano, le guste o no, el que se quede al frente de la granja. Con un tono tranquilo, suave, sin ruidos, compartimos con esta familia un verano en el que se tendrán que tomar decisiones importantes. Un verano en el que la tragedia también ronda como un ave de mal agüero y en el que la vida se abre camino a pesar de todo. El olor a leche quemada es una película muy bonita, pero nada complaciente, y al mismo tiempo muy lúcida en su retrato de un mundo que desaparece. La crisis climática, la crisis económica, las crisis sociales, demasiadas crisis para salir adelante. El cine puede ayudar un poco y lo está haciendo con películas como esta y como algunas otras. Nosotros solo podemos cruzar los dedos para que podamos seguir comprando tomates que sepan a tomate.

 


Cinco segundos, Paolo Virzi

Esta sí es una película de neorurales en el sentido estricto del término: gente de la ciudad que se instala en el campo. En este caso, un grupo de profesionales “no somos hippies” afirman con toda seriedad, que intenta recuperar las viñas abandonadas de una gran casa solariega, también abandonada, de la Toscana (creo que es la Toscana). Pero estos neorurales con sus guitarras y sus trabajos, serios y hechos a conciencia, no son los protagonistas de la historia, son el paisaje dentro del paisaje de Adriano, un hombre solitario, roto, encerrado en sí mismo al que conocemos nada más empezar la película en una casa llena de platos sucios. No sabemos quién es, lo iremos descubriendo poco a poco, tampoco que le pasa, eso lo sabremos aun más poco a poco, pero nos inquieta su presencia, su fuerza escondida, su dolor latente. A esa casa llega una mañana una mujer rubia que intenta sacarle de su mutismo, de su aislamiento. Esta mujer, aparentemente secundaria y periférica, acabará siendo uno de los personajes más interesantes de la película. Una película en la que la recuperación de Adriano corre en paralelo con la recuperación de las viñas; una historia donde la vida se abre camino sobre la pérdida. Una reflexión de lo que puede pasar en cinco segundos decisivos en la vida de una persona. Solo cinco segundos que se hacen muy largos. Rurales, neorurales, el campo reclama atención con todo tipo de historias. 

El regalo de esta semana es un cuadro que evoca el campo en otoño.



sábado, 29 de agosto de 2026

SECUENCIAS

 

Hay películas que tienen algo especial, algo que hace que no las olvides. Quizás es mejor decir que hay secuencias en esas películas que se quedan prendidas en la memoria, sin saber bien por qué. Por su fuerza, por su energía, por su intensidad, por su belleza… Puede ser por muchas cosas. En todo caso hacen que esas películas no desaparezcan en la niebla de la memoria. Esta semana se estrenan dos de esos films.

 


Anoche conquiste Tebas, Gabriel Azorín, Galicia

En el pasado D’A Film Festival, un rumor corrió como la pólvora: no te pierdas Anoche conquisté Tebas. Era una película pequeña, gallega, enmarcada en la sección Un impulso colectivo. ¿Qué tenía esta Tebas para fascinar a todo tipo de gente? Porque no eran solo los más exquisitos los que la recomendaban, eran todos los que la habían visto. Yo la vi entonces, y sucumbí a su hipnotismo. En el resumen del festival que hice en el blog escribí: “Una de las propuestas más insólitas de la sección Un impulso colectivo. Una película gallega hablada en gallego y latín que cuenta una historia antigua. El resumen que ofrece el D’A lo intenta explicar. “Una película histórica. Una película de fantasmas. Una película acuática. Una experiencia estética que poco a poco se convierte en un sutil comentario político: la historia de unos soldados que se detienen en unas termas tras el combate y empiezan a comprobar que no todo es lo que parece…”. Quizás por el tema, quizás por la puesta en escena o incluso por el idioma, pero Anoche conquisté Tebas me hizo pensar mucho en el cine de Manoel de Oliveira del que tan pocos ejemplos hay en nuestro país. Esta es una película para ver en un cine, buena parte de la acción sucede de noche en esas termas donde se refugian  un grupo de soldados después de la batalla. Noche de fantasmas y de estrellas, de conversaciones y susurros. Ojala se pueda ver en una pantalla grande, cuanto más grande mejor.” Pues parece que al final se podrá ver. No sé si en una pantalla muy grande ni en muchas salas. Habrá que buscar como un tesoro estas termas romanas y actuales, en las que la amistad masculina adquiere categoría de mito. Entonces hablaba de Manoel de Oliveira, ahora que la he vuelto a ver me he dado cuenta de muchas más cosas. Por ejemplo, del paralelismo entre las guerras del presente, guerras de videojuego, guerras imaginarias, guerras que no existen, con las guerras de los legionarios romanos. También me he dado cuenta de otro paralelismo que en la primera visión no me quedó tan claro. La noche, el agua, las estrellas, el silencio, invitan a las confesiones en esas aguas calientes de las Termas de Bande en Orense. Porque estos soldados, los del presente y los del pasado, desnudan su alma amparados en la placidez del agua termal que los mece. Historia de amor y de amistad, historia de separaciones y dependencias. La Historia se repite con la historia. Los fantasmas se encarnan en el presente. Anoche conquisté Tebas es un film fascinante. ¿Y la secuencia? Son dos y las dos pasan en el mismo espacio, los baños individuales de esas termas en ruinas donde se producen las dos largas conversaciones/confesiones entre Antonio y Jota en el presente, entre Aurelio y Pompeyo hace 2000 años, espejo una de la otra. Me gusta mucho esta película que no debería pasar desapercibida en su belleza serena, en su tempo natural, un largo atardecer, una noche de estrellas, dos confesiones, dos separaciones. Una experiencia.

(Un pequeño misterio. Leí la excelente crítica de Marta Medina en El Confidencial y la quise guardar copiada en un documento de Word. Y al copiarla, apareció al final una frase de Marco Aurelio: “Cuando te levantes por la mañana, piensa en el privilegio de vivir: respirar, pensar, disfrutar, amar”. Era perfecta, pero lo más raro es que esa frase No está en el texto de Marta Medina publicado en El Confidencial. Es un misterio más que se une a los misterios de esta fascinante película).


El ser querido, Rodrigo Sorogoyen

El cine de Sorogoyen y de Isabel Peña, al que está indisolublemente asociado, es un cine que se mueve entre la denuncia y el intimismo, entre la acción y la introspección, entre Antidisturbios y Los años nuevos (la única vez que no han colaborado juntos Isabel y Rodrigo). El tándem Sorogoyen/Peña lleva trabajando desde hace casi veinte años y han producido entre ambos títulos fundamentales del cine y las series. Stockholm en 2013 fue su primer éxito. Luego vinieron Que Dios nos perdone, El Reino, y la serie Antidisturbios con la que se consolidaron definitivamente como figuras de primera línea en el cine español. En Antidisturbios sobresalía por su magnetismo y su frialdad un personaje femenino implacable interpretado por Vicki (ahora Victoria) Luengo. No era su primera película, pero si su primer protagonista, la única mujer en una serie de hombres, era el año 2020. Desde entonces, todos han consolidado sus carreras, ella como actriz, ellos como creadores. Y han vuelto a coincidir en El ser querido, un film que se enmarca en el intimismo, en la introspección y también en la autoreferencia. Porque estamos hablando de cine en el cine, de cómo se hace una película, de los que lo hacen y como lo viven. Esteban (Javier Bardem) no es Sorogoyen (quizás sí, no puedo saberlo), en todo caso, puede que Esteban Martínez tenga algo de su director en el set, pero no tiene nada de él en su relación con su hija. Cuando se empezó a hablar de esta película fue inevitable pensar que era un tema igual o muy parecido al de Valor sentimental, la excelente película de Joachim Trier: un director de cine le propone a su hija actriz, con la que no tiene ningún contacto desde años,  que trabaje con él en  una película. Las dos van de esto,  las dos no se parecen en nada. El ser querido es una película importante. Pero aquí y ahora lo que me queda son dos secuencias impresionantes. El primer encuentro de Esteban y Emilia (Victoria Luengo) en un restaurante donde mantienen una conversación de 20 minutos que solo dos grandes actores, un gran guión y un director muy sólido, pueden convertir en inolvidable. La otra es también una comida, aunque muy distinta. Estamos en el desierto, se ensaya una escena aparentemente intrascendente, una comida al aire libre entre la mayoría de los actores que interpretan Siroco, el film que se está rodando, “una historia de traición, de abandono, de amor, de gente que no puede mirarse a los ojos”. En esa secuencia aflora el carácter dominante, autoritario, impositivo, cruel, de un director de cine que sabe que tiene todo el poder en sus manos para manipular, destrozar, a sus creaciones. Bardem esta espléndido, pero los demás no se dejan amedrentar. Son esas dos comidas las que me quedan de una película que es sin duda una de las más interesantes del año.

El regalo de esta semana no son unas termas, pero podrían serlo.



 

sábado, 22 de agosto de 2026

APOCALIPSIS

 

Hay semanas que aunque se estrene alguna película interesante, no tengo ganas de comentarlas. Esta, por ejemplo, hay dos films que no están mal, El coro de Praga, un film checo de  Ondrej Provazaznik basado en un caso real de abusos a niñas por parte del director de un coro; y Prometido el cielo, de Erige Sehiri, historia de tres mujeres subsaharianas en Túnez en la que se ve claramente que la discriminación y el racismo xenófobo no es exclusivo de los europeos. 

Como este blog me permite hablar de otras cosas, me he fijado en las noticias. ¿Se acuerdan de aquellos veranos en los que no pasaba nada, los telediarios estaban llenos de fiestas mayores, bañistas, serpientes “de verano” y los termómetros a 40º eran noticia por su rareza? Hace ya mucho tiempo que no tenemos esos veranos, pero este, creo que se lleva la palma. Lo último, los terremotos de Granada. Me ha llamado la atención que hubiera tantos y he visto que los llaman un “enjambre de terremotos”. Curioso nombre para definir un conjunto de seísmos de diferentes magnitudes que no son réplicas sino encadenados, pueden ser muchos y pueden ser imperceptibles o más serios como los que está sufriendo Granada. ¿Por qué se producen? No lo explican muy bien, pero parece que en Granada confluyen la placa tectónica africana y la placa tectónica europea. Cuando una de las dos se mueve o empuja, puede darse este fenómeno. No sé si esto es verdad (mis estudios de geología me quedan francamente lejos), ni sé cuál ha sido la falla que se ha movido. Pero como metáfora de lo que está pasando en la frontera sur de Europa me sirve: la falla tectónica africana aprieta a la europea y produce terremotos. De distinto tipo.


Apocalipsis y democracia, Jordi Ibáñez, Tusquets

Aprovechando la calma de estos días de agobio climático he leído un libro que tenía pendiente desde hace meses: Apocalipsis y democracia, de Jordi Ibáñez. No es exactamente un libro “para el verano”, pero sí requiere tiempo y tranquilidad para leerlo. Es un libro de filosofía, de política, de religión, de ciencia (ficción). Es también una confesión y un diario. El libro empieza con un largo primer capítulo: Lo que oculta Saturno (febrero, marzo, abril 2025). Es el más denso, el más filosófico y el más riguroso, pero también el que despierta más preguntas. En la presentación del libro en el mes de marzo de este año, escuché a Jordi hablar de Peter Thiel, el magnate de la IA, el creador de Palantir, un hombre perturbador y perturbado, que tiene en sus manos un enorme, enorme, enorme poder. El libro habla de él, pero no de su influencia y su fortuna, habla sobre todo de su ideología. Y da miedo, mucho miedo. Y da mucho que pensar porque lo que pretende este personaje es acabar con las democracias tal como las hemos entendido hasta ahora, algo que estamos viendo en muchos lugares. Ibáñez habla sobre todo de los Estados Unidos de Donald Trump y J.D. Vance “El resultado no es el régimen autoritario y errático de un sádico con un brutal sentido del humor siempre a costa de los demás, sino un régimen totalitario aterradoramente tecnológico, sistemático y eficiente en las tareas de segregación, exclusión y eliminación.” Lo más duro de asumir es que el mundo al que aspira este Sauron con su Palantir (1) se parece a muchos otros aparentemente alejados de sus postulados. Jordi solo habla de Estados Unidos, pero se reconocen cosas más cercanas: “…Esta posición permite desentenderse de decisiones judiciales, degradar la vida parlamentaria bajo el dictado  autoritario de la presidencia y de sus partidarios, desacreditar la prensa manipulando burdamente la opinión pública, defender casi en términos libertarios el derecho a decir cualquier barbaridad mientras a la vez se empieza a ejercer la censura o a coartar la libertad de expresión y de cátedra…”  El segundo capítulo, Casi una confesión teológico-política, abarca mayo y junio del 2025; el tercero, Gaza y  la república tecnológica, está escrito en julio del 2025; el último Y 50, un epílogo, pasa en noviembre de ese año.  El propio autor reconoce e su libro puede quedar superado por los acontecimientos. En parte así ha sido, lo que no quita para que Apocalipsis y democracia sea un texto que quedará como memoria de un año decisivo: el del desenmascaramiento del poder destructor de la IA. El futuro es imprevisible, pueden pasar mil cosas, pero de momento algunas de las posibles consecuencias de este presente las tenemos en el cine. Tres películas sirven como ilustración, apoyo, iluminación a texto de Jordi Ibáñez. De ellas he escrito en el blog.

Elysium, Neil Blomkamp 2012 Movistar. (16 agosto 2013)

En el año 2159, los seres humanos se dividen en dos grupos: los ricos, que viven en la estación espacial Elysium, y todos los demás, que sobreviven como pueden en una Tierra devastada y superpoblada. Rhodes, una dura gobernante, promueve una rígida ley antimigración, cuyo objetivo es preservar el lujoso estilo de vida de los ciudadanos de la estación espacial….

No mires arriba de Adam McKay 2021 Netflix. (11 diciembre 2021)

Kate Dibiasky estudiante de posgrado de Astronomía, y su profesor, el doctor Randall Mindy hacen un descubrimiento tan asombros como terrorífico: un enorme cometa lleva un rumbo de colisión directa con la Tierra. El problema es... que a nadie le importa. Kate y Randall emprenden una gira mediática para advertir a la humanidad lo que les espera. Solo quedan seis meses para el impacto del cometa, pero gestionar el flujo de noticias y ganarse la atención de un público obsesionado con las redes sociales antes de que sea demasiado tarde resulta sorprendentemente difícil y cómico…

Buena suerte, pásalo bien, no mueras, Gore Verbinski, 2026 Filmin. (11 abril 2026)

Una noche oscura. Un restaurante abarrotado. Un hombre con un detonador irrumpe proclamando que viene del futuro. Es la 117ª vez que regresa con la misma misión. Antes de que se acabe el tiempo, debe reclutar a un grupo de clientes del restaurante claramente no cualificados para detener el inminente apocalipsis de la inteligencia artificial y salvar a la humanidad de los peligros de las redes sociales…De lo que nos tiene que salvar esta mezcla de Robinson y Robin Hood es de un niño que está a punto de crear la Inteligencia Artificial que acabará con todo sumergiéndonos en un paisaje de zombies tecnológicos manipulados y controlados por no se sabe muy bien quién. Aunque el tono es de comedia absurda, con golpes de humor y situaciones extravagantes, lo que cuenta Buena suerte, pásalo bien, no mueras, es muy, muy serio. El hombre irrumpe en una cafetería típica americana. Entre los alienados clientes debe encontrar un pequeño grupo (la Compañía del Anillo versión 2.0) que le acompañe en su intento de llegar al niño antes de que se desencadene el Imperio de la IA. Hasta ahora no los ha encontrado, pero esta vez ¿lo conseguirá? Con ellos, y alguno más, nuestro viajero del futuro atraviesa una noche llena de peligros y llega hasta el niño (¿será Peter Thiel el pequeño malvado que crea la IA más destructiva imaginable?)…

(1)  En El señor de los Anillos de J.R.R. Tolkien, un palantír (piedra vidente) es una esfera de cristal oscuro indestructible creada por los elfos. Sauron poseía la piedra de Minas Ithil  con la que podía ejercer su absoluta voluntad para controlar el mundo.

Como las cosas nunca suceden porque si, este mismo domingo acabo de leer un magnífico artículo de John Carlin en La Vanguardia: Se titula: Lo que más nos debe alarmar, y como no, habla de los enormes peligros de la IA. Si pueden léanlo.

El regalo de esta semana es un oasis de paz en medio del apocalipsis cotidiano, mientras haya ranas el mundo no todo está perdido.



sábado, 15 de agosto de 2026

LOS ROBOS SON PARA EL VERANO


Esta semana debería hablar del eclipse y los eclipses en el cine, pero he quedado tan saturada del tema, tan cansada de la instrumentalización y manipulación del fenómeno, que no tengo ganas de hacerlo. También podría hablar de Ceuta y su tragedia, donde todos son víctimas: los ceutís que han visto su ciudad invadida; los jóvenes marroquíes que han visto su sueño trucado. Todos engañados, todos olvidados, todos utilizados. Tampoco me apetece seguir por ese camino, bastante tenemos con ver los telediarios.

Podía hablar de las películas de fuego ahora que se está quemando media España, pero me parece tan trágico y tan triste que mejor ni lo intento. Me queda el calor, lugar común de este verano en el que las plantas se mueren de sed quemadas por el sol y nosotros quemados por el cansancio, no quiero, es un tema que me agota.

Me planteaba de qué escribir, cuando me di cuenta que en los estrenos de esta semana había dos películas que había visto hace mucho y llegaban ahora a la cartelera. Dos films que son para el verano, dos comedias negras de robos inverosímiles, divertidas, inteligentes y hasta cierto punto amorales, no dos obras maestras, solo dos pelis para disfrutar. Ya tenía tema: LOS ROBOS SON PARA EL VERANO.

 


Primer robo: Cuenta atrás, David Mackenzie

Este robo pasa en Londres, en el mismo centro de la ciudad. En una obra en construcción aparece una bomba de la segunda guerra mundial. Todo se paraliza, hay que evacuar la zona mientras los especialistas intentan desactivarla sin que explote. El desalojo se hace con orden. Pero hay alguien que no se va. Un pequeño grupo de hombres aprovechan el momento para perpetrar un robo a un banco perfectamente planeado y ejecutado. La policía y el ejército están entretenidos con la bomba, ellos están a lo suyo, llegar a la cámara acorazada del banco y robar las cajas de seguridad. Pero, si no hubiera pero no habría película, con lo que no contaban estos ladrones es con el celo de algunos policías que quieren hacer bien su trabajo. Son estos perfeccionistas y un poco metomentodo los que van a desencadenar la serie de twists que aceleran la segunda parte de la película. Aunque un poco previsible, y desde luego lejos de los clásicos films de robos, Cuenta atrás mantiene vivo el interés, te atrapa en sus giros y acaba  por decantarte por el lado de los “malos”. Como tantas pelis de robos. (Aquí sí que podría hacer una lista de pelis de robos en bancos: Granujas de medio pelo de Woody Allen, Plan oculto, de Spike Lee, El robo del siglo, Ariel Winograd, sin olvidarnos de La casa de papel…)

 


Segundo robo Este/Oeste, Natja Brunckhorst

La caída del muro de Berlín en 1989 produjo muchos cambios en la sociedad. No fue un camino de rosas para nadie. Pero fue peor para los alemanes orientales que vieron todo su mundo caerse a pedazos como un decorado que es, en definitiva, lo que era. Esta sensación la plasmó con mucho humor una película del 2003 Good Bye Lenin! Este/Oeste, segunda película de Natja Brunckhorst, actriz y directora nacida en 1966 en el Berlín Oriental en una familia de intelectuales, vuelve a esos días en los que ella tenía 23 años. La vida de la propia Natja daría para una película: cuando tenía 13 años fue elegida por el director Uli Edel para protagonizar Yo, Cristina F, un durísimo relato sobre drogas en la adolescencia. Natja tenía por delante una carrera como actriz truncada por un cáncer que la alejó del cine hasta 1998, y cuando volvió, lo hizo como guionista. No he visto su primera película, pero esta pequeña historia de un gran robo es francamente divertida. Estamos en el verano de 1990. El 1 de julio dejarán de circular definitivamente los marcos orientales, Hasta ese día, el cambio que se ofrece a los marcos occidentales es muy ventajoso. Durante ese verano, toneladas de billetes de marcos orientales se fueron retirando y guardando en almacenes subterráneos: el volumen era tan enorme que era imposible pensar en quemarlo. La gente de un pequeño pueblo de Sajonia contempla como centenares de camiones lo cruzan camino de las montañas. Intrigados deciden averiguar dónde van y que ocultan. Y lo que descubren es realmente la cueva de Alí Baba. Miles y miles y miles y miles de marcos orientales alemanes inservibles. Pero aun queda tiempo, tiempo de robarlos y cambiarlos por marcos occidentales para lo que todo el pueblo se organiza en una cadena de solidaridad monetaria contra reloj para conseguir transformar un papel mojado en un papel brillante. Es una película coral, berlanguiana, veraniega, feliz, solidaria y con una cierta mala leche. En el nutrido elenco de actores, casi todos desconocidos para mí, destaca como una moneda de oro en un montón de monedas de cobre la figura de Maren, una inteligente mujer capaz de organizar un complejo sistema de rápido cambio de billetes. Maren no es otra que la estupenda Sandra Hüller a la que estamos acostumbrados a ver en papeles mucho más duros: Anatomía de una caída, La zona de interés, Toni Erdman. Aquí, en cambio, Sandra Hüller despliega todos sus registros para la comedia más irónica. No sé si es verdad, pero tengo la impresión que Sandra, nacida en 1978 en una pequeña ciudad de la Alemania Oriental, se divirtió mucho  al recrear este momento en el que los humillados Ossis (alemanes orientales) vivieron con esperanza y miedo el cambio que se les venía encima. Poder vengarse un poco de los arrogantes vecinos, engañándolos todo lo posible, seguro que fue un pequeño placer.

 


Una sorpresa: La Maison des Bois/La casa del bosque, de Maurice Pialat está en Filmin¡¡¡¡

Parece que alguien ha escuchado mi petición y la maravillosa serie de Maurice Pialat se puede ver en Filmin. ¡Gracias Elena por decírmelo! Reproduzco lo que escribí el 4 de julio de este año sobre esta preciosa joyita:

La Maison des Bois, Maurice Pialat, Francia 1971

Pialat siempre dijo que esta no era una serie de televisión, sino una película en siete fragmentos. Da igual como la definamos, el hecho es que son siete capítulos de casi una hora que se pueden ver en dos sesiones, así es como se estrena en cines puntuales de toda España, un sesión con tres capítulos, otra al día siguiente con cuatro capítulos. Yo también la vi en dos sesiones: la primera con los capítulos 1 y 2; la segunda al día siguiente, con los cinco restantes. Me costó un poco entrar en el primer capítulo porque no tenía ni idea que iba a ver. Pero a partir del tercer, ya no podía parar. Quería saber más de esos personajes, de sus vidas. La historia se cuenta con muy pocas líneas. Estamos en la Primera Guerra Mundial. En un pequeño pueblo de la retaguardia, en una granja al lado del bosque, viven acogidos tres niños de París, que sus padres han enviado al campo durante la contienda. Mama Jeanne y Papa Albert tienen un hijo, Marcel,  y una hija Marguerite, y tienen acogidos a Michel, Hervé y Bébert. En el primer episodio no queda muy claro, pero el auténtico protagonista de la serie es Hervé. Cada capítulo empieza con una referencia a la guerra que pasa lejos, pero no tan lejos que no sufran sus consecuencias. Los soldados son el telón de fondo de las aventuras de estos tres niños, su vida en la escuela del pueblo, donde el propio Pialat ejerce de maestro, las correrías por el bosque, los animales, el amor de Mama Jeanne, las enseñanzas de Papa Albert, la protección que le ofrece a Hervé el Marqués, la taberna donde se reúne todo el pueblo. Jacques Rivette escribió después de verla que era “hermosa como un Renoir”. O dos Renoir, porque tanto el pintor como el cineasta se reconocen en las escenas en el campo, al lado del rio, las fiestas populares. Pero también hay algo de La guerra de los botones, de 1962 y mucho del Jean Vigo de Cero en conducta, de 1933. Todas estas referencias, tanto la pictórica como las de cine, no son evidentes en La Maison des Bois, están ahí, ocultas, como una red invisible que sostiene la historia de Hervé. Hay momentos de mucha emoción; hay secuencias divertidas; hay tristeza y dolor; hay de todo porque en la vida hay de todo. No quiero contar mucho más, tan solo decir que la serie acaba en 1918, cuando acaba la guerra y con ella acaban las largas vacaciones de Hervé en la granja. Ojala la estrenen pronto en Filmin” Ya la han estrenado, aprovechen y no se la pierdan. 

El regalo de esta semana es el sol al amanecer, un momento tan estremecedor y bello como el del eclipse. No lo olvidemos, el sol sale todos los días.