Esta
semana, en la que he estado abducida por el D’A Film Festival y no he podido ver
ninguna película de estreno, es lógico que dedique la entrada a recoger algunas
de los títulos que más me han interesado de esta edición del Festival de Cine
de Autor de Barcelona. un festival donde se pueden
ver films que difícilmente llegarán a las pantallas comerciales, pero no por eso dejan de ser apuestas por
abrir nuevos caminos y explorar nuevas vías, que a veces, son ya viejas, pero
siguen siendo necesarias.
Anoche
conquiste Tebas, Gabriel Azorín, Galicia
Una
de las propuestas más insólitas de la sección Un impulso colectivo. Una película gallega hablada en gallego y
latín que cuenta una historia antigua. El resumen que ofrece el D’A lo intenta
explicar. “Una película histórica. Una película de fantasmas. Una película
acuática. Una experiencia estética que poco a poco se convierte en un sutil
comentario político: la historia de unos soldados que se detienen en unas
termas tras el combate y empiezan a comprobar que no todo es lo que parece…”.
Quizás por el tema, quizás por la puesta en escena o incluso por el idioma,
pero Anoche conquisté Tebas me hizo
pensar mucho en el cine de Manoel de Oliveira del que tan pocos ejemplos hay en
nuestro país. Esta es una película para ver en un cine, buena parte de la
acción sucede de noche en esas termas donde se refugian un grupo de soldados después de la batalla.
Noche de fantasmas y de estrellas, de conversaciones y susurros. Ojala se pueda
ver en una pantalla grande, cuanto más grande mejor.
Érem una gran família de
Cristina Rosselló, España
Uno
de los títulos más sorprendentes de la sección Talents. El film de Cristina Rosselló sigue la estela que desde
hace unos años cultiva el documental en una especie de subgénero que es el de
recuperación de la memoria privada de gente sin peso en la historia, a través
de películas caseras, ni siquiera amateurs, que conservan el aroma de lo íntimo
y dejan ver el espacio de lo colectivo. Érem
una gran familia, es un buen ejemplo, mejor dicho, es un gran ejemplo, una
magnífica película. Partiendo del material privado de una familia
de Vic, los Riera i Fité, traza
un retrato de la burguesía de provincias catalana, desde 1942 hasta el año
2000. Las películas las filmó en primera lugar la Miquelina, hija y heredera de
la rica casa Fité. Sus filmaciones ocupan la primera parte del documental y en
ellas descubrimos que en la negra España de posguerra había alguna gente, en
este caso en la Catalunya profunda, que vivía muy bien y era abiertamente
franquista. Son filmaciones deliciosamente ingenuas de la vida familiar, la
playa, la nieve, y la boda. Con la segunda parte, Miquelina/Josep, entramos en
la vida matrimonial y el nacimiento de los cinco hijos. La tercera parte, Josep,
se centra más en la figura autoritaria y displicente del padre y la vida de los
hijos adolescentes y adultos. El gran valor de este retrato familiar es el
inteligente montaje de Cristina Rosselló enriquecido con una banda sonora de canciones, voces del NODO, y sobre todo, el relato de tres de los
hijos que se prestaron a hablar de su familia sin ninguna limitación. El
resultado es uno de los films más interesantes, divertido, entretenido y muy
revelador de lo que ha sido la burguesía catalana durante muchos años.
Femení singular, Xavi Puebla, España
Femení singular fue la primera película que se pudo ver de Un impulso colectivo. Fue un gran comienzo. Femení singular no es una película experimental narrativamente,
es una historia sencilla y cercana, cotidiana. Lo que la hace especial es la
construcción de su guion, (abro un paréntesis para decir que esta historia nace
de dos guionistas masculinos, Xavi Puebla y Jesús Méndez, al que se sumó mi
hermana Mireia Vidal para darle el giro que necesitaba el relato de la vida de
una mujer joven). La protagonista absoluta es Nayeli, una chica mexicana que
trabaja como sirvienta para todo en una casa burguesa de Barcelona. Nayeli,
increíble composición de la actriz mexicana Vico Escorcia, se encarga de la
casa y de cuidar al hijo pequeño de la familia que la adora. Pero Nayeli oculta
algo, mejor dicho se oculta ella misma. La conocemos escondida detrás de una
pared espiando una obra. ¿Qué espía Nayeli,
a quién busca? Poco a poco lo descubriremos en una primera parte en la
que Nayeli sufre un proceso de pérdida, para en una segunda parte, casi
simétrica, hacer un camino a la inversa en un proceso de confirmación. Femení singular podría llamarse también Las
tres decisiones de Nayeli.
Forastera,
Lucía Aleñar Iglesias, España
Si
hay algún referente en este film proyectado en la sección de Especials, es Vértigo de Alfred Hitchcock. ¿Perdón? Puedo sentir que piensan los
que no la han visto. ¿Qué tiene que ver una película sobre una adolescente que
pasa sus vacaciones con su hermana en casa de sus abuelos en Mallorca, con el
film más legendario de Hitchcock? Pues mucho. Porque también aquí hay una mujer
muerta, la abuela Catalina, y una mujer transformada, la nieta Cata. También
hay un hombre transido de la pena de la pérdida, el abuelo, que ve en su nieta
la encarnación (posesión) de su amada esposa. Todo pasa en una casa a la orilla
del mar. Allí vive Cata con su hermana Eva y
sus abuelos hasta la muerte repentina y absurda de la abuela. Entonces se une a
ellos, Pepa, hija de Catalina y madre de Cata y Eva. Pepa es la única que ve lo
que está pasando e intenta pararlo. Forastera
no es una historia fantástica, ni de fantasmas, es la historia de dos personas,
Cata y su abuelo, buscando la manera de transitar el duelo en un film que huye
del naturalismo y lo real para ajustarse
a lo verosímil de ese dolor y esa pérdida.
The Plant From the Canaries, Ruan Lan-Xi, Alemania
No
tengo ni idea de las razones de este título enigmático de uno de los films más bonitos de Talents. Lo único que se me
ocurre, y es una pura especulación, es que May, su protagonista, es como una
planta de las Canarias, fuera de lugar, desarraigada en una ciudad que está descubriendo.
May es coreana, vive en Berlín, y la historia la cuenta una joven directora
china. Oriente y Occidente, dos culturas, dos pensamientos. Los referentes en el
caso de este precioso film de graduación, son muchos: Hong
Sang-soo, Tsai Ming-liang , WongKar-wai, desde el sol naciente, Alain Tanner,
desde el sol poniente. Hay un poco de todos ellos en esta melancólica y dulce
historia de amistad por encima de todo. Cuando oímos a May por primera vez,
casi no la vemos. En un plano abierto sobre una calle berlinesa, hay un grupo
de personas hablando. Una de ellas es May. Cuando la dejamos al final, en
cambio, la vemos en un plano medio que anuncia su nueva vida. Entre un plano y
otro, seguimos a May en su soledad y añoranza, en su complicidad y apoyo con su
mejor amiga, en sus paseos en bicicleta, en su sanación de un abandono y su
encuentro con un posible futuro. Ojala llegue a verse esta película en alguna
plataforma, vale la pena disfrutarla como uno más de los paseos de May
alrededor del lago.
Un
arbre es un arbre, Aleix Plademunt y Carlos Marques-Marcet,
España
Otra
de las sorpresas inestrenables pero muy necesaria de la sección Un impulso colectivo. Carlos
Marqués-Marcet une sus fuerzas con el fotógrafo Aleix Plademunt para hacer lo
que el D’A define como “una reflexión sobre la naturaleza y el papel que
desempeñamos en ella, pero también sobre el modo en que la vemos y entendemos.”
Un árbol es un árbol en medio de un paisaje nevado, pero un árbol es también la
idea de un árbol, o la imagen de un árbol, o un vestigio del pasado que aflora
en el presente. O mucho mejor, la manera
de adentrarnos en algo mucho más
profundo y oculto. Ramon lo sabe cuando pinta sus famosos árboles, Marqués y
Plademunt lo saben cuando filman ese árbol solitario que hunde sus raíces en un
pasado remoto. Cuando se tala un árbol o cuando se quema un bosque, nos
sorprende ver que al poco tiempo vuelve a crecer. Siempre me ha fascinado ese
proceso de regeneración. Los directores de este experimento que hunde sus raíces
en el cine de Stan Brackage o Jonas Mekas, lo explican muy bien. Un árbol puede
morir, incluso debe morir, pero las raíces que lo alimentan nunca mueren. Son
las mismas desde el principio de los tiempos. Son inmortales. Un árbol es un
árbol y es la imagen de la inmortalidad. Precioso.
Vainilla,
Mayra Hermosillo, México
Me encantan
las películas mexicanas, me gusta oír sus voces, sus músicas, me gustan sus
paisajes y olores. También me gustan las películas de familias y de hermanas. Y
lo último, pero no menos importante, me gustan las historias que, a pesar de su
drama, acaban bien; comiéndose un helado, de vainilla por supuesto. Estamos en
Torreón una ciudad del estado de Coahuila, allí viven juntas, Conxa la
matriarca (una especie de Bernarda Alba a lo mexicano), sus hijas Georgina, una
azafata con sobrepeso y Lisbis, una mujer con graves problemas de alcohol, la
joven Alicia hija de Georgina, la
adolescente Manuela, hija de Lisbis y la niña Roberta, hija de Alicia, nieta de
Georgina y biznieta de Conxa. A todas
las ellas las cuida con amor Tachita, la vieja criada de la casa que es una más
de la familia. En el momento de entrar en sus vidas, las amenaza un desahucio inminente.
Roberta, la pequeña, refleja todas las contradicciones de esa extraña familia donde
no hay hombres. Dicho así suena como un dramón. Pero ni mucho menos, Vainilla, una sorpresa de la sección Radar, es una comedia políticamente incorrecta,
llena de humor, ironía, bromas, luz, sabores. Un film sobre el que volveré
porque espero que se estrene pronto.
El
regalo de esta semana es un cuadro de Ramon que Toni Marí compró en el año1988 y que le ha acompañado hasta sus últimos días.
Un cuadro que era nuestra manera de estar cerca de él mientras se despedía de
la vida dejándonos sus poemas, su risa contagiosa, su enriquecedora capacidad
de discutirlo todo, su amor por Ibiza y su incondicional fidelidad a los
amigos. Hace unos días le dijimos adiós todos juntos.





































