La
palabra
La IA me da una definición de
la palabra Pionero/a que me sirve para los dos estrenos de esta semana. Dice la
IA: “Un pionero es una persona que da los primeros pasos en una
actividad, disciplina o territorio, abriendo nuevos caminos y marcando el rumbo
para las futuras generaciones. Es sinónimo de explorador, innovador o
precursor.” Pioneras fueron las chicas de la película de Marta Díaz de Lope
Díaz; pionero ha sido Spielberg.
Primero
las pioneras. Pioneras: Solo querían
jugar, Marta Díaz de Lope Díaz
Que a las chicas les gusta
jugar al futbol, es un hecho indiscutible: que lo han podido jugar, es un hecho
más discutible. En los años 70, en las calles de los barrios de las ciudades
españolas, los chicos jugaban al futbol, las chicas los miraban. No todas,
había algunas que también jugaban con ellos, mejor dicho contra ellos. Porque,
si jugaban bien, molestaban, si jugaban mal, molestaban. Resultado, jugaban
solas y se sentían solas. Hasta que un avispado y joven promotor se dio cuenta
que ahí había algo nuevo: las pioneras encontraron un pionero y así nació el
Primer Equipo Femenino Español, que llegó a jugar un encuentro internacional
contra Portugal. Esto es historia, hay muchos documentos, Nodos, reportajes en
diarios, pero es historia escondida. Como es historia escondida la de otras
pioneras, las periodistas deportivas que se veían obligadas a firmar con nombres
masculinos o pseudónimos aunque todo el mundo sabía que eran mujeres. De todo
esto habla Marta Díaz de Lope Díaz en su tercera película. De cómo un hombre
joven reunió un grupo de chicas que pensaban que no había nadie como ellas y
logró que formaran un equipo. Con una base histórica incuestionable que respeta
mucho la época, año 1970 en la España de los estertores del franquismo, Marta,
su coguionista Zebina Guerra, sus productores y un conjunto de actrices
futboleras que son un descubrimiento, nos cuenta como se fue escribiendo esta aventura
que muy bien podemos reconocer en los éxitos de la Selección Española de Futbol
Femenino de ahora mismo. Pioneras es
una película con un tono costumbrista, cercano, popular, esas son sus
principales cualidades y atractivos. Es una película para descubrir, recordar y
aprender algo muy elemental pero que se nos olvida muy a menudo: jugar en
equipo es mejor que jugar solas.
Segundo
el pionero Spielberg: El día de la
revelación
¿Por qué pienso que Spielberg
fue un pionero? Porque creo que se dio cuenta muy pronto de cuál era el camino
que quería seguir: un cine espectáculo, un cine aventura, un cine de ideas.
Hasta entonces lo normal era una cosa u otra, las tres juntas, era más difícil
de encontrar. Pero también es pionero en la manera de mirar al cielo, de buscar
más allá de las estrellas, de pensar en que no estamos solos. No es que no
hubiera aliens en el cine mucho
antes, si los hubo, sobre todo en los años cincuenta cuando se asimilaba
fácilmente los marcianos a los comunistas que amenazaban el mundo libre. En la
ciencia ficción de la guerra fría, los aliens
eran (casi) siempre malos. Y llegó Spielberg y de repente, los alienes ya no
eran malos. Spielberg tenía 30 años cuando rodó Encuentros en la tercera fase, una película que no envejece, que
mantiene su emoción y su aventura, su obsesión y su belleza cincuenta años
después. En 1982, cuando Spielberg volvió a los aliens, tenía 35 años y algunos hijos pequeños, para ellos hizo ET, un cuento de extraterrestres para
niños. En 2005, inspirándose en H. G. Welles, y con la resaca del horror del 11
de septiembre del 2001, sus aliens eran
malos, muy malos en La guerra de los
mundos. Después, se olvidó de los habitantes de otros planetas durante algunos
años. Hasta ahora, en que con 79 años ha vuelto a buscar ET en el cielo de la
noche. Si Encuentros… era un film
adulto sobre aliens y ET un film infantil sobre aliens, El día de la revelación es una
mirada reflexiva sobre los aliens
desde la perspectiva de quien sabe que no está lejos el día de su propia
revelación. Pero Spielberg no quiere ponerse trascendente, ni espiritual, ni
religioso, ni nada de eso. Spielberg, como su nombre indica, quiere jugar en la
montaña rusa. Y para jugar recoge pequeños fragmentos de su propia historia: un
poco de Minority Report, un mucho de Indiana,
unas gotas de A.I. Inteligencia
Artificial, la memoria familiar de los Fabelman, un regusto tintinesco, el
miedo de La guerra de los mundos. Con
todo esto, ha confeccionado una película de muchos géneros, casi todos menos la
comedia, con dos protagonistas que podríamos ser cualquiera de nosotros.
Siempre, claro, que nos hubiera visitado
un ciervo, un zorro, un mapache y un pájaro cardenal en algún momento de
nuestra infancia. El día de la revelación se disfruta si te gusta Spielberg, te
cansa si no te gusta Spielberg, se puede leer como una lección con moraleja: en
este mundo de locos en el que vivimos, escuchemos a los aliens. Ese es el mensaje: Escuchemos.
Es bastante curioso que la
película de Spielberg se haya estrenado la semana que el Papa ha visitado
España. No es que el Papa sea un alien,
pero a poco que se haya seguido sus discursos en estos días, el mensaje era muy
parecido: escucharos unos a otros. Mientras veía el espectáculo el miércoles 10
al anochecer, en la Sagrada Familia, frente al Papa y con todo el mundo
mirando, tuve la sensación de que estábamos ante una especie de encuentros en
la cuarta fase, la de la Inteligencia Artificial, que en esta ocasión sirvió
para transformar el templo de Gaudi en una nave espacial dispuesta a levantar
el vuelo., mucho más allá de cualquier simbología religiosa. Supongo que mucha
gente no lo vio. Pero fue algo realmente especial.






























