sábado, 27 de noviembre de 2021

RAREZAS

 

Dos películas y una serie, las tres españolas, se erigen en protagonistas de la entrada de hoy. Cada una en su estilo, estas tres rarezas demuestran la riqueza del cine español. Son tres propuestas que se salen de los caminos trillados, tanto por sus argumentos, como por la estructura narrativa, la manera de filmarlos y su localización en la España semivaciada y mediterránea poblada de “no lugares”. Las tres han sido una sorpresa.

 

(este cuadro abstracto de Ramon es un buen acompañamiento para esta película)

Espíritu sagrado, de Chema García Ibarra

La verdad es que no me apetecía ver esta película. Su titulo, Espíritu sagrado, no me estimulaba demasiado, el cartel era de una gran ambigüedad y el director Chema García Ibarra me sonaba de algo pero no acababa de situarlo. Cuando me encargaron hacer una crítica del film, no me quedó más remedio y la vi. Y ahí empezaron las sorpresas, una detrás de otra. Desde su primera imagen me di cuenta que aquella no iba a ser una película normal. Una niña rubia de grandes ojos azules, lee una redacción en clase sin inmutarse con total seriedad: “… y luego los venden enteros o por partes a los que hacen misas al diablo. Los órganos de gente bautizada no les sirven y tampoco los subnormales. Lo bueno de tener un hijo subnormal, es que no tienes que preocuparte de que te lo roben, lo malo es que es subnormal…” Como arranque era bastante inesperado. A partir de aquí, el film no solo no decepciona, sino que crece y crece, abriéndose como una espiral a medida que conocemos a esos extravagantes personajes. El resumen del argumento dice: “José Manuel y el resto de miembros de la asociación ufológica Ovni-Levante se reúnen semanalmente para intercambiar información sobre mensajes extraterrestres y abducciones. Julio, su líder, muere inesperadamente dejando a José Manuel como el único conocedor del secreto cósmico que puede alterar el porvenir humano. Mientras tanto en la ciudad se busca a una niña que desapareció hace semanas.” Como siempre, este argumento cuenta y no cuenta lo que es la película. Porque en este caso más que en ningún otro, el cómo lo cuenta es fundamental. De entrada la imagen es luminosa, de colores vivos, planos muy pensados y localizaciones tan insólitas como hermosas. Esto se explica cuando sabemos que Espíritu sagrado está rodado en celuloide, en 16 mm y alguna secuencia en 35 mm. ¡Chapeau por García Ibarra y su director de foto Ion de Sousa! Pero si este inclasificable film, al que su director define como ciencia ficción domestica, funciona y engancha es en gran parte gracias a los dos protagonistas principales, ambos, como todos los demás actores, reclutados en las calles de Elche, donde Ibarra ha rodado todos sus cortos anteriores. Si José Manuel con su inocencia y credulidad nos hace sentir una enorme simpatía, la pequeña Verónica con sus ojos azules y su inquisitiva mirada, acaba por robarnos el corazón. Si se revisan sus cortos, hay varios en Filmin, es fácil darse cuenta de que Espíritu sagrado prolonga sus ambientes, sus temas, sus obsesiones y sobre todo su manera de contar: extraterrestres, espíritus sagrados del antiguo Egipto, una esfinge de plástico gigante, pieles de leopardo y abducciones, se conjugan con temas oscuros y duros de una rabiosa actualidad social en un divertimento absolutamente recomendable. “Me gusta el contraste entre drama y comedia y entre fantasía y realismo. Me gusta el humor a la vez negro y tierno. Me gusta explorar la belleza de lo que el cine suele marginar”, son palabras de García Ibarra, un cineasta fiel a sus espacios, los barrios populares de Elche, a sus gentes, actores no profesionales encontrados a veces al azar, y a los misterios de la vida. Estupenda.



 Magaluf Ghost Town Miguel Ángel Blanca

La segunda propuesta es un documental dirigido por Miguel Ángel Blanca. Magaluf es una ciudad costera del sur de Mallorca; Magaluf es un destino privilegiado para el turismo de borrachera y sexo. Este verano, el nombre de Magaluf ha aparecido en los telediarios como escenario de fiestas salvajes y botellones en plena pandemia sobre todo en Punta Balena, la calle principal “llena de olor a sangre y orina”. Magaluf se ha definido como “una  suerte de holocausto zombie del balconing y el mamading, del turismo etílico low cost y las despedidas de soltero que acaban en comisaría”. Magaluf es una ciudad fantasma durante el día y buena parte del año. El director define Magaluf Ghost Town como “el retrato coral de una comunidad durante las temporadas baja y alta, desde un tono de misterio cercano al thriller pero sin perder de vista la comedia costumbrista, mezclando documental y ficción”. Sobre ese fondo de turistas borrachos, de suicidas que se matan haciendo balconing, de sexo desenfrenado, hay otras vidas: las de los habitantes de Magaluf que intentan sobrevivir en medio del infierno en que el turismo low cost ha convertido su ciudad. El documental, sigamos llamándole así, aunque en realidad no es ni mucho menos un documental clásico, sigue a cinco personas ajenas al caos que destruye su entorno. Tere, cocinera andaluza, gorda y con problemas de salud, está acostumbrada a encontrarse basura, vómitos y sangre en las piscinas de los hoteles en los que trabaja. Para sobrevivir, Tere alquila una habitación a Cheikne, un inmigrante de Mali con un doble trabajo, en la construcción de día y en los lavabos de una discoteca de noche. En otro espacio de la ciudad, Ruben, un guapo adolescente gitano y homosexual, inventor de una leyenda urbana mitológica en torno a Magaluf, recorre la ciudad y sus costas con su mejor amigo, el hijo del dueño de un bar donde ha venido a trabajar ese verano. Al margen de ellos, está Irina, una contratista rusa dispuesta a transformar la costa de Mallorca en un gran parque temático de ladrillo y golf para turistas ricos, un infierno rich cost tan despreciable como el low cost. Los cinco son las figuras visibles en un escenario poblado de fantasmas. Inquietante y terrorífico, el humor, la ternura con la que están tratados sus personajes y una cierta mirada no condenatoria ni inquisidora respecto a una realidad que no se puede obviar, hacen de este magnífico trabajo un film altamente recomendable.  


EL RINCÓN DE LAS SERIES


El tiempo que te doy, Netflix

La rareza de esta pequeña joyita del catálogo de Netflix, nace de su formato, diez capítulos de onces minutos y de la historia de desamor que nos cuenta con una absoluta delicadeza y honestidad. El tiempo que te doy es una serie creada por Nadia de Santiago, protagonista junto con Álvaro Cervantes, y los dos directores, Inés Pintor y Pablo Santidrián. El tiempo es el que Lina, la propia Nadia, le va dando a su compañero Nico desde que en el primer capítulo, el que tiene un minuto de presente y diez de recuerdo, nos cuenta su ruptura y el nacimiento de su amo. Cuando se conocieron, ella era camarera y él profesor de buceo en un hotel de la cosa andaluza. Poco a poco, el tiempo que Lina le va dando a Nico disminuye minuto a minuto hasta el capítulo 10, donde hay diez minutos de presente y un minuto de recuerdo. En el camino nos hemos acostumbrado a Lina y su dolor, a Nico y su desconcierto, a las amigas de Lina que intentan ayudarla, a su entorno laboral como enfermera en un gran hospital. De mano de esta  pareja vivimos un doloroso proceso de duelo, una separación sin motivos aparentes, un alejamiento mutuo que deriva en la tristeza y la inseguridad antes de girar hacia una salida del túnel del desamor. El tiempo que te doy requiere dedicarle un tiempo, 110 minutos si se ve seguida, cosa que recomiendo. El resultado es parecido a tener una amiga en casa contándote sus problemas ante una taza de té. Bienvenida sea Lina y su des(amor) por Nico.

 El regalo de esta semana es una invitación a tomar un té mientras escuchamos a alguna amiga, o somos nosotras las que hablamos. A Lina le habría gustado.



 

 

 

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sábado, 20 de noviembre de 2021

PLATAFORMAS

 

Las plataformas han llegado para cambiar nuestros hábitos de ver cine. Nunca antes se había consumido tantas películas y series como ahora. Por el precio de una entrada, tienes un mes entero de una oferta inabarcable, infinita. Esto es una ventaja sin duda. Al alcance de la mano se abre un abanico de posibilidades sin moverte del sillón. Las salas de cine tradicionales sufren y aun sufrirán más si no consiguen dar un salto cualitativo respecto a lo que ofrecen las plataformas. Igual que el Cinemascope surgió para combatir la televisión, ahora los cines de estreno tendrán que refundarse para ofrecer algo distinto y único a unos espectadores que (la pandemia y el confinamiento han ayudado) se han acostumbrado a ver las películas en la comodidad de su casa. Estoy segura que los cines sabrán repensarse en su funcionamiento, algunos desaparecerán, otros encontrarán la manera de que el Cine, con mayúscula,  sea algo único. Incluso las plataformas saben que una película en un Cine Bueno es algo que vale la pena no perder de vista. Por eso algunas, Netflix, Filmin, Amazon, estrenan sus películas en cines unas semanas antes de que lleguen a la más democrática y universal pantalla casera. Es el caso del estreno más importante, siempre desde mi personal punto de vista, de esta semana: El poder del perro, de Jane Campion, que estará disponible en Netflix a partir del 1 de diciembre.

 


(normalmente no uso cuadros de otros, rompí la norma la semana pasada con La balsa de la Medusa, y hoy la vuelvo a romper con El perro semihundido de Goya, la mejor ilustración que se me ocurre para esta interesante película)

El poder del perro, Jane Campion

El poder del perro es un western. Pero no un western como los de siempre, ni siquiera un western crepuscular al estilo de Clint Eastwood. El poder del perro es un western rodado en paisajes de Nueva Zelanda que pasan por ser la Montana de los años 20 del siglo pasado. Esa es la primera diferencia con los westerns clásicos: El poder del perro no sucede en el siglo XIX de la Conquista del Oeste, pasa en 1924, después de la Primera Guerra Mundial. Hay vaqueros y ricos hacendados como en los títulos más clásicos. Pero en lugar de un saloon con chicas, hay un cine con pianista. Tampoco hay indios, solo algunos pocos supervivientes que malviven en los márgenes, los caballos conviven con los coches y hay prejuicios y odios como siempre. Pero eso no impide que sea un western. El poder del perro está basado en un libro de Thomas Savage, quizás el escritor, junto con Annie Proulx, la autora de Brokeback Mountain que firma el prefacio de la edición española del libro de Savage, que mejor ha retratado ese mundo del oeste nostálgico y desubicado en un siglo dominado por el progreso y las máquinas. El poder del perro es la historia de un hombre, Phil, incapaz de adaptarse a su época, anclado en la tradición y sumergido en sus tormentos personales y de otro hombre, Pete, que llega a la vida de Phil para cuestionar todos sus valores y contradicciones. El casi adolescente Pete, con su comportamiento femenino y su sensibilidad a flor de piel frente a la rudeza y crueldad de Phil, es sin embargo, mucho más peligroso en su turbio sentido de la moralidad. El resumen de la película no deja ver el auténtico tema de la historia: “Montana, 1924. Phil y George son hermanos y socios, copropietarios del rancho más grande del valle. Cabalgan juntos, transportando miles de cabezas de ganado, y siguen durmiendo en la habitación que habían tenido de niños, en las mismas camas de bronce. Phil es alto y anguloso, George rechoncho e imperturbable. Phil es muy inteligente y podía haber sido cualquier cosa que se propusiera, George es tranquilo y no tiene aficiones. A Phil le gusta provocar, George carece de sentido del humor, pero tiene ganas de amar y de ser amado. Cuando George se casa con Rose, una joven viuda de porte orgulloso y sonrisa rápida, y la trae a vivir a la hacienda junto con su hijo Pete, Phil comienza una campaña implacable para destruirlos a los dos. Pero los más débiles no siempre son quienes uno cree.” En esta última frase está encerrado el fondo de este film de una belleza sublime en sus paisajes. Porque los más débiles no son los que nos creemos, ni en la película ni en la vida. Campion adapta el libro con total libertad, siendo muy fiel al tono, el aroma, el sentido, pero poniendo el acento en la morbosa relación de poder y seducción entre Phil y Pete más que en el cruel comportamiento de Phil respecto a Rose y su hermano George. La directora neozelandesa que vuelve al cine después de 12 años, saca todo el partido del paisaje y de los actores, Benedict Cumberbatch es un Phil despreciable en su coraza de debilidad y Kodi Smit-McPhee, llena de ambigüedad moral y peligro latente a su aparentemente desamparado Pete. Con ser los dos excelentes propuestas de casting, tengo que reconocer que mientras leía el libro, antes de ver la película, los rostros y cuerpos que yo ponía a Phil y Pete eran los de Sam Shepard y el Anthony Perkins de La gran prueba, un western extraño y olvidado de William Wyler que este poder del perro me ha traído a la memoria.

 

EL RINCÓN DE LAS SERIES


La asistenta Netflix, diez episodios de 55 minutos

Es una lástima que esta serie haya pasado un tanto desapercibida en el marasmo de la oferta diaria de la plataforma. Vale la pena recuperarla no solo por lo que cuenta, “las vicisitudes de Alex, una madre soltera que recurre a limpiar casas para tratar de llegar a fin de mes mientras huye de una relación abusiva y lucha por salir de la indigencia para darle a su hija Maddy una vida mejor”, sino por todo lo que no se ve pero está ahí, muy presente. Me explico. La asistenta está basada en la autobiografía de una mujer que se llama Stephanie Land. Land vivió una experiencia tóxica con su pareja y se ganó la vida limpiando casas para sacar adelante a su hija mientras escribía en cuadernos su experiencia con sus clientes y con su entorno. Margaret Qualley, interpreta a Alex con una solvencia y ambigüedad asombrosa. Solvencia para dar credibilidad a un personaje demasiado lleno de aristas y ambigüedad porque a veces cuesta sentir empatía con ella y su orgulloso y demasiado responsable comportamiento. Pero lo que no se ve y se nota es que Margaret Qualley es  la hija de Andie MacDowell que en la serie interpreta a su madre, la inestable Paula, incapaz de darle a su hija Alex lo que necesita. El hecho de saber que son madre e hija en la realidad cubre esta relación de una capa de dudas de hasta qué punto es solo una ficción lo que estamos viendo. Alex se erige en el centro de control de su vida hacia arriba, haciéndose responsable de su madre y hacia abajo, cuidando y sobre protegiendo a su hija, olvidándose en ese viaje tanto de sí misma, como de la gente que la rodea. Pero sigamos con las cosas que no se ven. Alex acude a los servicios sociales del estado para buscar ayudas que le permitan cubrir sus necesidades. Lo aparente es la denuncia de una burocracia que pone todas las trabas del mundo a la gente más desfavorecida, pero lo que se percibe es que esas ayudas funcionan y sirven: el refugio de mujeres maltratadas funciona; las ayudas a la guardería funcionan; las ayudas a la vivienda funcionan, las becas de estudio funcionan. La basura blanca, de la que Alex es una buena representante, encuentra en los servicios sociales del estado una ayuda para superar sus problemas. Alex es víctima del maltrato psicológico por parte de su compañero Sean, como su madre lo fue de su padre Hank. Lo aparente en esta serie es que los hombres son malos, borrachos y maltratadores, pero en realidad ni Sean, ni Hank, son esos seres despreciables que podíamos imaginar en una película de corte feminista/ progresista. Los hombres que rodean a Alex intentan ayudarla y lo único que le piden es que a su vez los ayude a ellos. Ella ni se deja ayudar ni es capaz de ayudarlos. De ahí esa sensación de falta de empatía con ella sobre todo en su relación con Sean y con Nate el amigo que la encuentra en uno de sus peores momentos. Alex trabaja para una agencia de limpieza a domicilio y es explotada hasta lo soportable por Yolanda, la mujer que organiza el trabajo. Lo aparente es la precariedad y la explotación de los trabajadores sin protección social, pero Yolanda no es una “buena patrona” en ningún sentido, ella misma es la primera explotada y en realidad hace lo posible para darle a Alex un trabajo imprescindible si quiere mantener a su hija. Los dueños de las casas que Alex limpia son ricos, odiosos y despreciables. Lo aparente es que efectivamente Regina la rica abogada dueña de la primera casa que Alex limpia, o la pareja de lesbianas de otra lujosa casa, son las malas de la película, pero lo que vemos es como Regina acaba siendo la mejor amiga de Alex, y las lesbianas son las únicas que le abren sus puertas de par en par. Todas estas contradicciones entre lo aparente y lo que cuenta La asistenta, son las que hacen que sea una serie mucho más interesante de lo que parece solo por su sinopsis. Es cierto que a veces cuesta creerse a Alex, pero es porque ella también es una cosa aparentemente y otra en la realidad de su contexto. Aparentemente fuerte, independiente, inteligente, responsable, Alex es insegura, está llena de dudas y miedos y tiene una enorme falta de confianza en sí misma. Que todo acabe bien no es desvelar ningún spoiler, es simplemente confirmar que la vida es mucho más compleja que los simplistas mensajes de propaganda habituales. 

El regalo de esta semana es uno de los pocos perros que Ramon ha dibujado, a mi me gusta mucho. Incluyo detalle y cuadro entero.




sábado, 13 de noviembre de 2021

DOS AUTORES

 

“El cine de autor es el cine en el cual el director tiene un papel preponderante, dando una visión exclusivamente suya a un guion propio o ajeno; realiza su obra al margen de las presiones y limitaciones que implica el cine de los grandes estudios comerciales, lo cual le permite una mayor libertad a la hora de plasmar sus sentimientos e inquietudes en la película. En el cine de autor, el autor es normalmente identificable o reconocible por algunos rasgos típicos en su obra.” (Wikipedia)

Me van a perdonar que empiece esta entrada con una cita de la Wikipedia (respeto mucho esta web que utilizo bastante, aunque siempre manteniendo una cierta distancia crítica). Pero en este caso, no puedo estar más de acuerdo con su definición de “cine de autor”. Y no cabe duda que los dos estrenos más importantes de esta semana son CINE DE AUTOR, con mayúsculas.

 


El ventre del mar de Agustí Villaronga

La última película de Agustí Villaronga es, quizás, las más personal y la más arriesgada y transgresora de toda su compleja filmografía. Se trata de una adaptación de un texto de otro, concretamente un capítulo de la obra Océano mar del escritor italiano Alessandro Baricco, en la que el director/guionista deja muy clara “una visión exclusivamente suya”.  Villaronga encuentra en Baricco un eco de sus propias ideas y obsesiones: el mar, un mundo encerrado en sí mismo, crueldad y belleza junto a un lirismo fantástico, en una historia que se inspira en una terrible tragedia: el hundimiento de una fragata de la marina francesa frente a las costas de Senegal en junio de 1816. La falta de botes salvavidas, obligó a abandonar a su suerte 147 personas, soldados, marineros, pasajero, en una balsa en medio del mar. Esta catástrofe quedó inmortalizada para siempre en el famoso cuadro romántico La balsa de la Medusa de Théodore Géricault. Si el pintor dio su propia visión de ese naufragio y Baricco lo noveló a su manera, Villaronga transforma esta tragedia en el mar en una obra donde están claros los ecos de las modernas tragedias en el mar de nuestros días, las pateras abandonadas en un Mediterráneo muy poco acogedor. El ventre del mar, es una película realizada “al margen de las presiones y limitaciones”. Durante el confinamiento de la primavera del 2020, Villaronga estaba en su Mallorca natal y desde su casa veía el mar. Eso y el placer de reencontrarse con la literatura de Baricco, le llevó a escribir un guión imposible de hacer en los marcos industriales convencionales. Con un presupuesto mínimo, y el apoyo de productores que apostaron por el proyecto, Villaronga rodó El ventre del mar durante tres semanas del mes de agosto en una fábrica abandonada de Felanitx, en Mallorca, donde se construyó un decorado abstracto que reproducía el naufragio de la Balsa de la Medusa. Josep María Civit y Blai Tomás se hicieron cargo de la fotografía en un precioso blanco y negro, con algunos recursos a degradados de colores. Pero el peso de la película recae en los actores que interpretan los dos personajes principales, únicos supervivientes del naufragio, enfrentados en un juicio donde se intenta averiguar qué es lo que pasó realmente. Roger Casamajor, un actor asociado al cine de Villaronga con el que debutó en el año 2000 en El mar, es el Dr Savigny; Óscar Kapoya, en su primera incursión en el cine, es el marinero Thomas enamorado de Thérese, la actriz mallorquina Mamidu Diallo, la única mujer a bordo de esa balsa de la muerte. La tercera premisa del cine de autor, la “libertad a la hora de plasmar sus sentimientos e inquietudes” queda clara en el tratamiento teatral y poco realista, en la crueldad abstracta de sus comportamientos, pero sobre todo en la capacidad de Villaronga para extrapolar este cuadro en imágenes a una realidad desgraciadamente demasiado cotidiana en nuestro mundo, donde hombres y mujeres desesperados se lanzan al mar y sus peligros sin importarles perder una vida que ya no vale nada para ellos. Villaronga lo expresa muy bien: “La película empieza como si fuera de época, pero hay un momento en el que ya no sabes muy bien en qué tiempo estás por el vestuario. No quería dejarlo como algo que ocurrió hace doscientos años, sino que sigue pasando. Políticamente es algo muy complicado, no creo que con una película ayude mucho. Baricco va más allá del puro 'Informe semanal' y habla del conflicto humano.” Un conflicto que desgraciadamente no solo tiene el mar por escenario. Esta semana, sin ir más lejos, el frío, el hambre, la desesperación de El ventre del mar la hemos podido ver en la frontera de Bielorusia con Polonia donde miles de refugiados han sido expulsados a una tierra de nadie tan inhóspita como el mar, por la maldad de unos tiranos que los usan como escudos humanos sin tener en cuenta sus sentimientos ni sus vidas. El ventre del mar es hermosa en su experimentación, pero sobre todo es importante en su actualidad.

(producida entre otros por Filmin, la película se podrá ver muy pronto en la plataforma)

 


El rey de todo el mundo, de Carlos Saura

La segunda película de “autor” de esta semana es El Rey de todo el mundo, ultimo experimento musical/narrativo de Carlos Saura. Saura tiene 90 gloriosos y espléndidamente creativos años. Lleva 60 años haciendo cine y tiene intención de seguir (de hecho tiene dos proyectos en cartera). Desde hace 40 años (da vértigo escribir estas cifras) el director aragonés ha demostrado una particular inclinación hacia el cine musical. Alternando con otros films más o menos narrativos, Saura ha emprendido una revisión musical desde el flamenco de Sevillanas, a la jota aragonesa, pasando por el tango, el fado o la opera, siempre “dando una visión exclusivamente suya”. Creador de imágenes de una belleza increíble, a la que no es ajena su colaboración con Vittorio Storaro, Saura ha decidido ahora poner su mirada  sobre la música popular mexicana: corridos, huapangos, danzones, rancheras. El resultado es una película/espectáculo. No un espectáculo como eran Sevillanas o Jota, El rey de todo el mundo es una película que cuenta una historia, mejor dicho dos historias. La que se recrea en el propio musical, una especie de Romeo y Julieta o de West Side Story contado como La calle 42, es decir a partir de los ensayos de los bailarines antes del estreno; y la que envuelve a su protagonista principal, una excelente bailarina mexicana, Greta Elizondo, en una Guadalajara convulsa por la presencia de las mafias del narcotráfico. Una y otra historia se complementan y se potencian, y aun siendo ambas muy convencionales y previsibles, la suma de las dos produce un resultado inesperado. Una vez más, y gracias a su larga carrera y prestigio Saura “realiza su obra al margen de las presiones y limitaciones”, disfrutando con los bailes, las coreografías, las canciones y haciendo disfrutar a los espectadores, o al menos a mí que me sentí transportada a mi infancia, cuando yo misma cantaba La Adelita o bailaba un jarabe tapatío. Saura no se duerme en los laureles de una fama más que merecida, y sigue indagando en el lenguaje del cine, del teatro, de la música donde encuentra “una mayor libertad a la hora de plasmar sus sentimientos e inquietudes”. Quizás no soy objetiva a la hora de elogiar este estupendo trabajo, tengo que reconocer que me pasé parte de la proyección tarareando las canciones y buscando en esa Guadalajara los ecos de los dos viajes que hice a su Festival. La experiencia personal de cada espectador se pone en juego en cada película que ves. Es inevitable. Por eso reconozco que yo disfruté mucho de El Rey del todo el mundo. Ojala disfruten también todos los espectadores.

El regalo de esta semana está dedicado especialmente a Agustí Villaronga.



 

 

sábado, 6 de noviembre de 2021

TRES

 

Tres es el número mágico de los tres estrenos interesantes de esta semana. Tres es el título de la inquietante película de Juanjo Giménez; tres son las historias de la deliciosa Ruleta de la fortuna y la fntasía de Ryûsuke Hamaguchi; tres, mejor dicho dos+una son los personajes de la minimalista Josefina de Javier Marco.

 


(el Parque del Guinardó, escenario privilegiado del deambular de la protagonista)

Tres de Juanjo Giménez

El misterio del título no se aclara viendo la película O si, porque Tres empieza con esa cuenta atrás 3,2 1 que se utiliza para dar comienzo a una película. Son números que nunca se ven, pero están ahí y marcan sobre todo la sincronización del sonido con la imagen. Y de eso va este extraño y fantástico film: de (de)sincronización, real, sonora, vital. La protagonista absoluta de esta historia de sonidos y (de)sonidos es C. una diseñadora de sonido que trabaja en un estudio grabando, mezclando, editando, creando sonidos para el cine. El sonido es un elemento fundamental en una película. Cuidarlo es imprescindible. Porque el sonido no son solo las palabras, la banda sonora de un film (no la música) es la suma de todos los ruidos que acompañan la historia, esos a los que en la vida cotidiana prácticamente no prestamos atención. El silencio absoluto es casi imposible de conseguir. No oír nada asusta mucho, Pero aun asusta mas oír a destiempo. Es lo que le pasa a C, una mujer que se va desincronizando poco a poco en un proceso que la lleva casi a la locura. C trabaja con el sonido, pero es incapaz de controlar el sonido de su vida. Perturbadora e inquietante, la película sigue a esta mujer en su descenso a la desincronía y la acompaña en su regreso a la sincronía. El cine mudo y el sexo se revelan como elementos fundamentales en este camino. El cine mudo que en realidad nunca fue mudo del todo, el sexo que es un desencadenante de emociones. C es todo un reto para Marta Nieto sumergida en este mundo (a)sonoro mientras deambula por el parque del Guinardó y las calles del Carmelo y mientras (re)vive las huellas sonoras que se quedan en los espacios incluido uno tan imposible como aterrador, el del propio nacimiento. Tres es fascinante, un experimento sonoro y al mismo tiempo un film tan sencillo como dar una palmada y escuchar ¡Plaf!



 La ruleta de la fortuna y la fantasía, de Ryûsuke Hamaguchi

Hamaguchi suele hacer películas muy largas, pero con La Ruleta… demuestra que es un maestro también en el relato corto. La ruleta de la fortuna y la fantasía cuenta tres historias de relaciones poco convencionales. La primera se centra en un azaroso e imprevisible triángulo entre un hombre y dos mujeres; la segunda es una historia de una seducción fallida entre una estudiante y un profesor con un tercer elemento entre ellos, una novela erótica; la tercera, la más bonita, es el encuentro fortuito e inesperado entre dos desconocidas con un tercer personaje ausente que sirve para establecer entre ellas una relación de complicidad nacida de una confusión. Sencillez de planteamiento, complejidad de sentimientos. Mentiras y engaños, azar y fortuna, en tres historias perfectas.

 


(en un no lugar  parecido a éste se encuentran Berta y Juan)

Josefina de Javier Marco

Dos son los personajes de esta historia de silencios y elipsis donde casi nada se explica pero se entiende todo. Dos seres solitarios y callados, Berta y Juan, es decir Emma Suárez y Roberto Álamo. Ella, viaja cada domingo a una cárcel donde está cumpliendo condena su hijo adolescente; él es funcionario en esa cárcel. Se conocen en el autobús, entablan una extraña amistad y poco a poco van creando un vinculo a través de un tercer personaje, la Josefina del título, elemento cohesionador de sus pequeñas historias. Casi no se habla en este film pequeño que se te queda dentro. No hace falta. Ver a Juan caminar con su mochila, ver a Berta cosiendo en su casa, da mucha más información que cualquier discurso que se pudiera hacer. Me ha gustado mucho esta película tan mínima y al mismo tiempo tan grande.

Bueno en realidad me han gustado mucho las tres de esta semana de tres. Pero eso no quiere decir que le tengan que gustar a todo el mundo, Son propuestas poco convencionales, inesperadas, cargadas de sentimientos que se pueden o no se pueden compartir.

 

ELRINCÓN DE LA RAREZA


 

España, la primera globalización, de José Luis López Linares

Esta es una rareza indispensable. El documental de López Linares debería enseñarse en todos los colegios de España y de América Latina; debería analizarse, estudiarse y disfrutarse para ver si así aprendemos a valorar un poco mejor nuestra historia, nuestro pasado, nuestro presente. El daño que hizo el franquismo va mucho más allá de la represión y el abandono de su población. El daño ideológico y cultural que hizo apropiándose de la historia los símbolos (bandera, himno) es tan grande y tan profundo que aun ahora o incluso más ahora que nunca, lo seguimos padeciendo. Y en ese apropiarse de la historia el franquismo y mucho antes otro tipo de intereses políticos, han creado en torno a España una leyenda negra, negrísima con la que mucha gente (de izquierdas) se siente identificada. El  valor de esta estupendo documental, hecho desde la izquierda no mediatizada por los tópicos, es el de reivindicar un proyecto histórico de progreso y convivencia muy incomprendido y maltratado. Yo tengo mis razones para estar muy de acuerdo con las tesis que defiende y expone España la primera globalización. Mis primeros años de escuela los pasé en México donde vivía en mi vida cotidiana los efectos del mestizaje, de la mezcla de culturas, sangres, civilizaciones, religiones. En ese caldo de cultivo consolidé la idea de que España nunca había sido colonialista como lo fueron los ingleses o los franceses y que la labor de integración y mestizaje que se hizo fue fundamental en la formación del actual universo latinoamericano. Los criollos no existirían sin ella. Pero decir esto me ha valido a lo largo de mi vida, peleas, discusiones, acusaciones de todo tipo, tanto aquí como allí. Por eso, cuando vi el documental sentí que alguien ponía voz a lo que yo siempre había pensado y me sentí muy reconfortada. Sobre todo porque lo explican muy bien todos los que intervienen de una manera nada dogmática ni profesoral, exponiendo hechos, comparando actitudes y dejando que el espectador analice e interiorice lo que está viendo. A todos aquellos que estén convencidos de que Colón merece ser tirado al mar, no les gustará nada este documental. Pero espero que haya mucha gente que se detenga un poco a pensar más allá de la proclama populista y saque alguna conclusión. No sé muy bien donde se puede ver el documental, está en algunos cines, en Barcelona se puede encontrar en alguno. Lo ideal sería que se pasara en las teles públicas en horario de máxima audiencia y con amplia cobertura mediática para que al menos algunos de nuestros políticos lo vieran antes de seguir derribando estatuas y cambiando nombres de calles. 

El regalo de la semana no podía ser otro que una acuarela que recrea la primera foto que ilustra este post.



sábado, 30 de octubre de 2021

CUATRO BUENOS ESTRENOS


Seguimos con la racha de buenos estrenos –demasiados, quizás– pero no nos vamos a quejar después de la sequia que la pandemia nos ha obligado a vivir. Y menos nos podemos quejar si los estrenos son como los de esta semana: una película francesa preciosa, una película americana potente, una película inglesa como las de antes y una serie española inclasificable. Perfecto.



Petite maman, de Céline Sciamma

Pocas veces una película te llega directa al corazón, sin pasar por la cabeza. Cuando eso sucede, se siente algo muy especial, difícil de explicar. Es lo que me pasó con la última película de Céline Sciamma, Petite maman. No quiero contar mucho de este hermoso y único film para no estropear el placer de descubrirlo uno mismo, por eso intentaré verbalizar mis sentimientos sin desvelar la historia. Petite maman es una película de fantasmas, pero fantasmas buenos y cercanos; Petite maman es una película de la huella del tiempo; Petite maman es un canto al hilo que nos une con nuestro pasado y nos proyecta a nuestro futuro. ¡Uf que difícil! A ver si lo digo de una vez: esta película sencilla, pero muy cuidada en todos los detalles, corta, solo dura una hora y quince minutos, hermosa en sus colores otoñales y en los contrastes de rojos y azules, maravillosa en sus protagonistas, las dos niñas Nelly y Marion, pone en imágenes un deseo que he tenido muchas veces y que incluso he llegado a describir en algún cuento. ¿Cómo sería encontrarte con…? No cuento mas, no quiero. Seguramente las criticas y las informaciones sobre Petite maman destriparan su argumento, pero yo no. Una única pista, Petite maman empieza en una residencia de gente mayor donde Nelly se despide de los ancianos porque su abuela ha muerto y no volverá allí. La historia sigue en la casa de su abuela y en el bosque donde encuentra a Marion… Este pequeño gran film me ha llegado al corazón, como una flecha, directamente.

 



El último duelo, de Ridley Scott

Que Ridley Scott sabe hacer cine histórico ya lo sabíamos. Pero lo interesante de esta grandiosa película es como cuenta una historia muy intimista y con solo tres personajes, tejiendo los puntos de vista de cada uno de ellos de manera que una anécdota que se puede contar en una frase, se desborde hasta abarcar dos horas y media sin cansar en ningún momento. El último duelo está basado en hechos y figuras históricas. El 29 de diciembre de 1386, bajo el reinado de Carlos VI de Francia, tuvo lugar en París el último juicio por combate resuelto en el último duelo de honor o juicio de Dios que enfrentó al caballero Jean de Carrouges con el escudero Jacques Le Gris, acusado de haber violado a Marguerite deThibouville, esposa de Carrouges. En esos tiempos la violación no era un delito y el adulterio de la mujer se pagaba con la hoguera. Por eso Carrouges acusó a Le Gris de un delito contra su propiedad, Marguerite, poniéndose en peligro a sí mismo y a ella si resultaba vencido en el combate. La historia empieza en los preparativos del duelo, cuando no sabemos nada de los contendientes, antes de adentrarse en el relato de la amistad de Carrouges y Le Gris, el matrimonio de Jean con Marguerite, la violación y el duelo entre ambos ante el rey y toda la corte. Partiendo del libro The Last Duel: A True Story of Trial de Combat in Medieval France de Eric Jager, el guión escrito por Matt Damon y Ben Affleck describe lo que pasa primero desde el punto de vista de Jean de Carrouges, secamente interpretado por Matt Damon, después, desde el punto de vista de Jacques Le Gris, encarnado en un atractivo pero turbio Adam Driver y finalmente desde el punto de vista de Marguerite, una misteriosa y hermosa Jodie Comer. Las variaciones entre un punto de vista y otro son muy pequeñas, sutiles, casi no se aprecian, pero sin que el espectador sea consciente, poco a poco van reconstruyendo la verdad de la historia de uno de los raros casos de violación que en la Edad Media llegaron a los tribunales y que tuvo como consecuencia la celebración del último duelo. Scott no escatima escenas de sangrientas batallas, la Edad Media no era precisamente un baile de salón. Tampoco en el duelo final nos ahorra violencia entre los contendientes. Pero esa violencia, casi coreográfica, es el contrapunto perfecto a la violencia de las relaciones y sentimientos entre estos tres personajes. Tan solo apuntar la presencia y también la importancia de un personaje secundario, seguramente el más malvado de todos, el Conde Pierre d'Alençon interpretado por un irreconocible Ben Affleck, Y como guinda de este pastel medieval, los castillos franceses de una belleza asombrosa y la inteligente utilización de los recursos digitales en una recreación del Paris del 1386, con Notre Dame en plena construcción. Si les gustan las películas históricas, la disfrutaran mucho, Pero si no son fans de este género, también pueden encontrar muchos alicientes en un film, que se puede considerar el primer film histórico de los tiempos del Me Too. Sin ser el mejor Scott, El último duelo nos regala algunos momentos espectaculares.

 


El espía inglés, de Dominic Cooke

John le Carré sigue vivo. Aunque ésta no sea una adaptación de ninguna novela del mejor escritor de la guerra fría, el guión original de Tom O'Connor, es un claro homenaje al creador de Smiley. Estoy segura que le Carré conocía la historia de Greville Wynne y que se inspiró en ella para algunos de sus personajes, en especial el Barley de La casa Rusia. Porque El espía inglés está basada en hechos y personajes reales (como el duelo de Scott). En este caso el ingeniero inglés Greville Wynne con el rostro de Benedict Cumberbatch, que jugó un importante papel como espía al servicio del M16 en los primeros años sesenta, en especial durante la crisis de los misiles de Cuba. Utilizando su cobertura como vendedor de productos industriales, Wynne viajaba regularmente a Rusia, circunstancia que aprovecharon los servicios secretos para convertirlo en correo, así se llama la película en ingles The Courier,  de la información crucial que Kennedy necesitaba para desafiar a Kruschev e identificar donde estaban los misiles nucleares que se estaban instalando en Cuba y que le proporcionaba Oleg Penkovsky, un disidente soviético disconforme con la deriva militarista que su país estaba tomando en el mundo. Lo mejor de esta película clásica en todos los sentidos dirigida por Dominic Cooke, es devolvernos un cine que ya no se hace. Hasta tal punto es sugerente su poder evocador que yo la recuerdo en blanco y negro, como si mi propia percepción se hubiera superpuesto a la realidad del film, para asimilarla al mejor cine de espías de los años sesenta. Wynne y Penkovsky surgen del frio y nos recuerdan que aunque los tiempos han cambiado y ahora los espías son cibernéticos, el mal sigue existiendo y no podemos descuidarnos.

 

EL RINCÓN DE LAS SERIES

 


Doctor Portuondo de Carlo Padial

Carlo Padial es un director de cine inclasificable, mejor dicho es un hombre inclasificable. Su nombre está asociado a la corriente de Cine Low Cost donde destacó con dos películas únicas Mi loco Erasmus y Taller Capuchoc y un artilugio visual inesperado, Algo muy gordo. Pero su trabajo abarca más terrenos, entre otros el de la escritura. En el año 2017 publicó una hilarante novela autoanálitica mas que autobiográfica, en la que narraba sus vivencias en las sesiones de psicoanálisis que mantuvo durante cinco años con el extravagante Doctor Portuondo, un cubano freudiano acostumbrado a gritar a sus pacientes o ponerse a bailar en cualquier momento. Un sabio desquiciado que fuma en pipa y le gusta tenderse en el diván. Ahora Padial ha decidió transformar ese libro en una serie, la primera que produce Filmin. Seis capítulos de 30 minutos, siguen al alter ego de Padial, interpretados por Nacho Sánchez, una especia de doble del propio director no solo psicoanalíticamente, también físicamente, en sus visitas al imprevisible y arrollador Doctor Portundo es decir Jorge Perrugorria. El resultado es un producto que provoca la risa tanto como la congela al ver a ese grupo de pacientes incapacitados emocionalmente para vivir, pero a los que no puedes menos que entender. Alternando la desgraciada vida personal del protagonista obseso del queso, con las sesiones en el diván y las terapias colectivas, la serie se convierte en un retrato de nuestro tiempo con todas sus rarezas y miserias. Se suele definir a Padial como el Woody Allen español, barcelonés para ser exactos. Pero yo no creo que lo sea. Que se coloque a sí mismo en primera persona, que recurra al psicoanálisis para explicar sus neurosis, que sea un personaje atormentado por sus fantasmas mas hilarantes, no son elementos suficientes para decir que es el Woody Allen local. Creo que lo que hace Padial es más interesante. Capaz de crear situaciones incómodas ante las que no sabes cómo reaccionar, esta serie no te deja indiferente, la puedes odiar o la puedes disfrutar, pero seguro que las sesiones en el diván de este estrambótico doctor no se olvidan fácilmente.

 

El regalo de esta semana es un bosque donde Nelly y Marion pueden construir una cabaña.

 


 

 

 

 

 

 

 

 

sábado, 23 de octubre de 2021

TRUEBA(S)

Ha sido completamente involuntario, pero en la misma semana que acabo una novela de un Trueba (David), se estrena la película de otro Trueba (Jonás). ¡Solo me falta algo de Fernando para acabar de hacer el pleno de los Truebas creadores! Lo más curioso de todo es que, siendo muy distintos, tanto el libro como la película son extrañas cartas de amor y los dos son “una primera vez” para cada uno de ellos.

Empiezo por la película




Quién lo impide, de Jonás Trueba

¿Por qué pienso que es una carta de amor? Porque es una carta de amor a una generación que no ha tenido ni tiene las cosas fáciles. Quién lo impide da voz a los nacidos a principios del siglo XXI, los que tenían, ocho años cuando sus padres se vieron sumergidos en la crisis económica más bestia e inesperada, los que tenían 15 años en el 2016, cuando parecía que por fin el mundo les iba a sonreír, los que tenían 18  o 20 cuando la pandemia y el confinamiento les arrancó definitivamente el porvenir en el que creían iban a poder vivir. Esta generación, tan olvidada durante meses y tan maltratada muchas veces, es uno de los segmentos de la sociedad que más ha sufrido las consecuencias devastadoras de estos casi dos años de maldad covidense. Se vieron obligados a encerrarse cuando mas contacto necesitaban, a comunicarse de forma virtual cuando más necesario era el roce personal, a estudiar sin la complicidad del profesor ni de los compañeros. No es extraño que hayan salido en tromba cuando han podido, aunque tampoco es extraño que sus trombas se haya aprovechado tanto para acusarlos de irresponsables, como para utilizarlos como caldo de cultivo de la inestabilidad permanente en la que sectores de ese mundo en la sombra quiere que todos vivamos, Pero dejemos ya las generalizaciones para hablar de este estupendo trabajo. Quien lo impide se presenta como un documental, pero no estoy segura que lo sea. O en todo caso, es otra clase de documental. Sus protagonistas son un grupo de chicos y chicas que se interpretan, si podemos decirlo, a sí mismos, tanto cuando lo vemos en su cotidianidad, como cuando representan pequeñas ficciones muy truebianas. Después de rodar La reconquista en el 2016, Jonás se quedó fascinado por Candela Recio y Pablo Hoyos, los dos adolescentes que interpretaban sus personajes cuando eran pequeños. Y decidió seguir con ellos de una manera inusual. Pero no solo con ellos, también con algunos de los chicos que salían en la película y por extensión con sus amigos y compañeros. Y así nació un proyecto sin nombre ni objetivo claro: seguirlos en su crecimiento durante cinco años, en momentos puntuales, cuando se podía, cuando ellos tenían ganas, cuando él tenía ganas. Poco a poco se fue haciendo el film con ellos y para ellos. Jonás los veía crecer delante de las cámaras, los veía hacerse adultos, y los veía despuntar en distintas direcciones. Y de vez en cuando, les construía pequeñas ficciones de amor, que ellos asumían desde su propia vida, como si de verdad les estuviera pasando aquello que se contaba. La canción de Rafael Berrio que se escucha en La reconquista acabó siendo el titulo de un film generacional que lanza ese grito de libertad: quién lo impide. Nada impide que los chicos de Jonás sigan adelante. Esto en cuanto a la carta de amor, en cuanto a la primera vez, hay varias cosas curiosas. Con los antecedentes de su padre Fernando y su tío David, Jonás no tenia fácil hacerse un nombre propio en el cine español. Poco a poco, fue encontrando su propia voz a partir de una premisa no enunciada: hablar de su gente, de sus coetáneos, de los que crecían con él. Desde Todas las canciones hablan de mi del 2010 hasta La virgen de agosto en 2019, siempre ha mirado a su alrededor, incluso geográficamente ya que casi no se ha movido del barrio de los Austrias en Madrid. Pero con Quien lo impide, Jonás mira a otra generación más joven, no pueden ser sus hijos, a no ser que fuera tremendamente precoz, Jonás nació en 1981, tampoco sus hermanos pequeños, demasiada diferencia. Eso le aleja emocionalmente de ellos y eso precisamente es lo que despertó su curiosidad por saber que les pasa, como son, que quieren. En realidad Jonás acabó por descubrir que lo que les pasa, lo que son y  lo que quieren, no es muy distinto de lo que le ha podido pasar a cualquiera entre los 15 y los 20 años en cualquier época. Eso le permite sentirse cerca, pero no igual, Jonás nunca cae en esa falsa idea de “somos iguales”. Quien lo impide también es una primera vez por su formato, el documental más o menos ficcionado, por sus escenarios, la historia se descentraliza en distintos barrios de la ciudad que nunca antes había utilizado, por su duración, casi cuatro horas magnéticas en las que no puedes dejar de mirar, y por su estructura en tres partes distintas, separadas por dos entreactos que actúan como puntos y aparte entre los tres segmentos del film ,que yo me atrevo a nombrar por mi cuenta y riesgo como Todo es posible; Todo es imaginable, Todo es difícil. Quien lo impide empieza en el final, empieza con una pantalla compartida con los ocho chicos principales confinados en sus casas durante la dichosa pandemia y a partir de ahí, viaja a un pasado de cinco años atrás que parece de otra era y se proyecta a un futuro que ahora mismo es casi de ciencia ficción. Sin duda un experimento a todos los niveles. En el pase en San Sebastián, donde no hay tiempo para nada y la idea de estar cuatro horas en el cine se hacia difícil, los que asistimos a su primera proyección comentábamos antes de empezar, “veo un rato y me salgo, ya la veré entera cuando se estrene”. Pero no se salió nadie, no se movió ni una mosca, casi ni en los entreactos de 5 minutos. No se fue nadie. Y esa es la mejor prueba de su fascinación.

 


Queridos niños, David Trueba

La nueva novela de David Trueba es una carta de amor extrañísima. Es la carta de amor que le escribe un gordo y alcohólico periodista, ácrata y descreído a una candidata a presidenta por un partido de derechas. En este enunciado se encierra también lo de la primera vez. Porque por primera vez, creo, David Trueba no habla ni de sus gentes o amigos o compañeros, ni siquiera habla de sí mismo. Es imposible reconocer en el gordo Basilio ni un solo rasgo de David, (al menos en apariencia). Y tampoco es fácil imaginarse a David siguiendo una campaña electoral como la que conforma este libro, entre el diario de campaña y la reflexión política, entre un retrato costumbrista del folklore multiregional y la cínica crónica de cómo se construye un personaje. La candidata Amelia Torres, elegida por un partido conservador por ser la única o casi que no tiene manchas de corrupción, escoge como asesor para que le escriba sus discursos a Basilio, un hombre de una gordura descomunal y una falta de corrección política legendaria. A lo largo de las tres semanas que transcurren en un autobús recorriendo España de punta a punta, Basilio se irá enamorando cada vez más de esa candidata absurda y es la carta que le escribe recordando su periplo lo que da cuerpo a la novela escrita en primera persona con un destinatario claro: de Basilio a Amelia. La novela es satírica, mordaz, cínica y aleccionadora, no deja títere con cabeza en el mundo de la política y aprovecha para hacer un retrato colectivo de eso que se llama la España de las autonomías y sobre todo, la España vaciada. David escribe un libro importante y diría que necesario. Además de muy divertido.

Un apunte imprescindible

Solo unas líneas para recordar que esta semana se ha repuesto cono honores de estreno El extraño viaje de Fernando Fernán Gómez, la película más inclasificable de un hombre inclasificable. Cine de terror, cine costumbrista, cine transgresor y muy moderno a pesar de sus casi 60 años, El extraño viaje es una sorpresa incluso si la has visto mil veces. Nadie se puede quedar indiferente ante Carlos Larrañaga desfilando ante Tota Alba. Un clásico indispensable. No se la pierdan. 

Esta semana el regalo está dedicado a los Truebas. Una silla destinada a la candidata de David que seguramente rompería Basilio al sentarse; una silla donde nadie les puede impedir sentarse a los chicos de Jonás y encarar su futuro.



 

 

sábado, 16 de octubre de 2021

DE PATRONES Y VOLCANES


(Los buenos patrones de El buen Patrón en el Festival de San Sebastián. 
Foto de Montse Castillo)

El buen patrón

Llevamos una gran racha de estrenos españoles importantes, películas buenas, interesantes, más o menos redondas, pero todas con algo especial. Ya era hora. Después de la larga travesía de la pandemia, el cine vuelve a producir grandes títulos. Y pequeños títulos. Y títulos intermedios. Un equilibrio imprescindible para que una industria exista. Cualquier industria, incluso la de Básculas Blanco, dominio absoluto del buen patrón, Julio Blanco, es decir, Javier Bardem. Hace 25 años Fernando León de Aranoa empezó su carrera con Familia, una película irónica, extraña, inclasificable. Le ha costado mucho tiempo, muchas películas y muchos compromisos, recuperar el tono de aquella opera prima. Este buen patrón enlaza directamente con ella, mucho más que con Los lunes al sol. El buen patrón es un retrato de nuestro tiempo paternalista, populista, corrupto, hipócrita, donde la dignidad y el respeto se consideran cosas del pasado y en el que un golpe en la espalda de complicidad esconde una puñalada de soberbia. Blanco es todo eso y además es entrañable, no puedes dejar de sentir simpatía por él. Aunque te alegres de que encuentre la horma de su zapato en el rostro angelical de una joven arribista y trepa y comprendas a una esposa que no es en absoluto tonta, pero que juega muy bien al “no me acuerdo que quería decirte”. Cuando vi El buen patrón me reí en su tragicomedia más cercana a La Codorniz (los más jóvenes no sabrán que era esta estupenda revista satírica) que a Berlanga y pensé enseguida en Parásistos de Bong Joon-ho con la que tiene mucha relación en el uso del humor negro para denunciar una situación injusta de la que unos, los parásitos de cualquier clase social, se aprovechan sin ningún rubor. Blanco es un parásito sin ninguna duda. Pero un parásito simpático, dispuesto a hacer lo que sea necesario para conseguir sus objetivos, sin perder nunca la sonrisa y el falso compañerismo. Rodada en un polígono industrial de los que podemos encontrar en la periferia de cualquier ciudad pequeña, de una fealdad tan apabullante que acaba por ser hermosa, El buen patrón es una de esas historias donde mucha gente se puede reconocer en sus personajes. Unos como buenos patrones, otros, como personajes secundarios pero necesarios y la mayoría en el papel de los marginados, olvidados de la historia, restos de un pasado de luchas obreras que parecen no tener cabida en este siglo XXI. Solo una nota final, el mejor personaje de la película es Román, el guarda de seguridad de la fábrica. Es el único bueno de verdad, no como su patrón.

 


Un segundo

Una película de Zhang Yimou siempre tiene algo interesante. Incluso aunque sea un film menor de una sencillez aplastante. Como Un segundo, no la última de Yimou que ya tiene dos o tres más a punto de estrenar, pero si la última de su particular revisión de una de las épocas más siniestras de la historia de China, La Revolución Cultural del presidente Mao Tse Tung, auténtico reino del terror y de la incultura, de la involución y la barbarie entre los años 1966 y 1976. Los jóvenes chinos que tenían entre 15 y 20 años en esa época se vieron obligados a convertirse en apestados culturales en campos de trabajo, como el propio Yimou o el escritor Dai Sijie, o en guardias rojos intolerantes y fanáticos como Chen Kaige. La revolución cultural consistía en humillar, castigar, reeducar y atormentar a cualquier representante de la Cultura que se les pusiera por delante a los chicos del Libro Rojo: profesores, médicos, cineastas, escritores, estudiantes… Todos a la hoguera de la reeducación. Yimou, como Kaige, ha vuelto varias veces a ese periodo para ambientar historias de supervivencia. Vivir, Amor bajo el espino blanco, Regreso a casa y este nuevo film, Un segundo, son su personal contribución a la denuncia de un tiempo inmoral. Pero desde que hizo Vivir en el año 1994 (nunca olvidaré el comentario que me hizo Diego Galán al salir de verla: “es emocionante cómo se puede tener la historia de una vida encerrada en una cajita”) hasta este segundo en el que un padre quiere ver a su hija en un nodo de propaganda, han pasado 25 años y ahora el director ya no necesita ser rencoroso. Por eso esta película centrada en la rivalidad/amistad entre un hombre fugitivo que quiere ver a su hija aunque solo sea un segundo y una joven huérfana, descarada y audaz que le dificulta este objetivo, está más cerca de Chaplin que de Cinema Paradiso. Cuando me fije en la película que se proyecta en Un segundo, un producto típico del cine chino de propaganda con sus bailes y sus héroes de la revolución al servicio del líder supremo, me acordé de los ciclos de cine chino que se hicieron en la Filmoteca Nacional de España en 1976 y en 1977. donde se proyectaron películas épicas, grandes musicales del campesinado, exaltaciones de los héroes de la revolución cultural que aun estaba en pleno auge, historias terribles en su ideología y apología del líder supremo. Valdría la pena revisarlas para comprobar cómo funcionaba un régimen autoritario y salvaje en su control de la cultura. Un segundo también me hizo pensar en Godard que mientras el hombre camina por el desierto para ver a su hija un único segundo, enarbolaba el Libro Rojo de Mao Tse Tung como la nueva biblia de la nueva religión en un film que también debería revisarse La chinoise de 1967.

Para los que quieran hacer un repaso de la filmografía china sobre la revolución cultural, estas son las diez películas que creo más interesantes.

El rey de los niños, 1987, Chen Kaige

La cometa azul 1993 Tian Zhuangzhuang

Adiós a mi concubina, 1993 Chen Kaige

Vivir, 1994 Zhang Yimou

Días de sol, 1994 Jiang Wen

Balzac y la joven costurera china, 2002  Dai Sijie

Sueños de Shanghái, 2005 Wang Xiaoshuai

Sun Flower, 2005 Zhang Yang

Amor bajo el espino blanco, 2010 Zhang Yimou

Regreso a casa, 2014 Zhang Yimou



El volcán

Confieso que tengo algún reparo en escribir este texto. Lo tengo por varias razones. La primera es la saturación de informaciones sobre la erupción del volcán de Cumbre Vieja en La Palma que ha entrado en su quinta semana de actividad. La segunda la provoca la terrible tragedia de la gente que no ha perdido la vida físicamente, pero ha perdido la vida emocionalmente y algunos, económicamente. Es espantoso ver lo que les está pasando. Alguna vez a lo largo de estos días me he parado a pensar que me llevaría yo de mi casa si me encontrara en una situación parecida. Es un buen ejercicio para darte cuenta de lo que de verdad es importante y lo que no lo es. Hay cosas en una vida insustituibles: los recuerdos lo primero, lo que no existe en ningún otro lugar del mundo más que en tu casa, lo que conforma tu pasado y condiciona tu futuro. Esto es diferente para cada uno, pueden ser libros, fotos, cuadros, objetos… Espero sinceramente no tener que enfrentarme nunca a esta decisión. Toda esta introducción expiatoria es para decir algo que no puedo dejar de sentir: el volcán es el mejor espectáculo del mundo que he visto en mucho tiempo. Ver las imágenes diarias de la erupción, se ha convertido en una adicción incontrolable. Las busco cada mañana en los periódicos y las veo cada noche en los telediarios. Y me fascinan, me hipnotizan en su belleza aterradora, en su capacidad de crear un paisaje de ciencia ficción , un infierno en la tierra, una muestra del poderío de la naturaleza que creíamos adormecida y callada, sumisa al poder del hombre, pero no, ahí está, dispuesta a demostrarnos que es más potente y fuerte que nosotros. No puedo dejar de mirar las corrientes de lava incandescente bajando de la montaña, los ríos de fuego en sus múltiples meandros, la acumulación de rocas construyendo un nuevo paisaje que antes no existía. Es como asistir a la creación del mundo en directo. Vuelvo al principio, me duelen las pérdidas de todo tipo que está provocando, pero acabo reconociendo que la serie El volcán es mucho más apasionante que cualquier otra cosa.

El regalo de esta semana es una montaña que bien podría ser un volcán