viernes, 6 de noviembre de 2026

RUEGA POR ELLAS


Ruega por nosotras, Daniel Monzón

¿Puede la transmisión de la palabra restituir una memoria olvidada? ¿Puede romper con el silencio perpetuado entre generaciones? Con 17 años, Mariona fue detenida e internada en un correccional del Patronato de Protección a la Mujer, institución dedicada a “regenerar a mujeres caídas” durante el franquismo y los primeros años de democracia. En el 2023, ella y su hija tratan de recomponer las piezas y vacíos de esta historia. (El buits, Sofia Esteve, Isa Luengo, Marina Freixa Roca, 2024)

 


Año 1974. Ana es una chica rebelde de 19 años. Tras una fuga nocturna, su padre decide ponerla en manos del Patronato de Protección a la Mujer. Es trasladada de Barcelona a Madrid para ser internada en un reformatorio regentado por monjas y sometida a un brutal régimen disciplinario. Allí tratará de sobrevivir buscando consuelo y apoyo en la amistad con Sole, una chica de pueblo con una vitalidad contagiosa, y otras chicas que están en su misma situación. (Ruega por nosotras, Daniel Monzón, 2026) 

Estos dos argumentos se parecen mucho, pero hay una diferencia: Mariona es real, es una mujer que vivió este encierro y sobrevivió para contarlo a su hija en un corto imprescindible: Els buits. Ana es ficción, vive el mismo encierro y  también sobrevive para contarlo en un film importante, Ruega por nosotras. Son dos caras de la misma moneda: la denuncia de la violencia y brutalidad permitida en una institución que nunca debió existir, pero sobre todo, nunca debió sobrevivir en una democracia. Porque el Patronato funcionó hasta 1985.

Entre el corto de Isa Luengo, Sofía Esteve y Marina Freixa Roca y la película de Daniel Monzón, hay un hilo de conexión que potencia uno al otro. Lo curioso es que ambos se gestaron en paralelo. Monzón descubrió la existencia de este siniestro organismo en 2019 gracias a un artículo en la prensa y así descubrió que uno de esos centros de internamiento estaba muy cerca de su casa. Mientras él disfrutaba de la recién adquirida libertad en las calles, aun había chicas allí encerradas. Esto le llevó a pensar en una historia. Un poco más tarde, después de la pandemia, Isa y Sofía investigaban para un corto sobre disidencias sexuales en el franquismo y llegaron al Patronato: “Gracias a los artículos que publicó Lucas Platero, accedemos a todo el trabajo de investigación que habían tratado este tema antes que nosotras, Lucas Platero y Matilde Albarracín. Pero queremos saber más y así encontramos a otra investigadora, Consuelo García del Cid, que es la que tiene más libros sobre la institución. Consuelo es una periodista que también estuvo encerrada en el Patronato. Nos compramos todos sus libros y empezamos a entender lo que fue el Patronato de Protección a la Mujer, una institución que represalió a las mujeres por razones morales durante más de cuarenta años. Y, un día, hablando con Marina, nos dice "mi madre estuvo encerrada allí". Estaba claro que no podíamos no hacerlo” (1)

Consuelo García Cid es el otro gran vínculo entre corto y largo. Marina lo explica hablando de su madre: “Yo creo que ella, hasta que no leyó los libros de Consuelo en el año 2011 o 2012, tampoco era consciente de dónde había estado, ni qué era esa institución. Tu cabeza se esfuerza en borrar cosas. A partir de saber que existen estos libros, empieza a darse cuenta de que no está sola, que lo mismo les pasaba a otras chicas y una de ellas había sido capaz de convertirlo en un relato, un libro. Este era uno de los puntos de partida de la película, la necesidad de la transmisión de las historias.” También es ese uno de los objetivos de Ruega por nosotras, que toma su título precisamente de un libro de Consuelo García Cid: no permitir que se olvide una parte de memoria escondida.

Marina pone en palabras algo que Ana vive en la ficción: Dice Marina: “Mi madre nunca me dejaba ir a dormir a casa de mis abuelos, el 25 de diciembre tocaba darle dos besos al abuelo y a la abuela, pero no tenía una relación de cariño con ellos. Mi madre siempre ha tenido mucha alergia a la cuestión religiosa y mis abuelos eran muy religiosos. Ella los quería y los cuidó, pero siempre nos decía: cuidado con los abuelos, ponía distancia con ellos. Es una familia donde han pasado muchas historias muy duras y nadie las ha mirado de frente nunca. No se han reparado estas heridas.” Esta es otra gran lección de Els buits y Ruega por nosotras, el franquismo empezaba en las casas, en la represión, el control enfermizo de los padre como dueños de las vidas de sus hijas. Una violencia invisible, pero absolutamente destructiva.

Una de las claves de porque estos dos films de distinto formato funcionan tan bien es precisamente porque ambos ponen en evidencia que no están hablando de algo lejano en el tiempo: “A nosotras, nos impactó mucho el hecho de que era la madre de Marina, no su abuela. De repente, el franquismo no era una cuestión de abuelos y abuelas, sino una cuestión de padres y madres. Es más fácil hablar de lo que pasó hace setenta años que hace treinta. Es sólo una generación.” También Ana y Sole, las dos protagonistas de Ruega por nosotras pueden ser las madres de gente que ahora tenga 20 0 25 años. No están tan lejos.

En las notas que escribí cuando vi la película de Daniel en el Festival de San Sebastián acababa diciendo: “Igual que la historia (real) de Mariona, la protagonista de Els buits, acabó bien, también la historia de Ana y Sole (ficticia) acaba bien. Algo que le agradezco mucho a Daniel Monzón es que no caiga nunca en la sordidez y que les dé una salida positiva a sus protagonistas. Estupenda.”

El corto Els buits se puede ver en Filmin, la película de Daniel Monzón se estrena esta semana. Una interesante manera de acercarse a ella es ver antes (o después) el corto de Isa, Sofía y Marina. La ficción se hace de repente real. Y golpea con más potencia.

(1)  Todas las declaraciones de Sofía Esteve, Isa Luengo y Marina Freixa Roca están sacadas de la entrevista publicada en Filmtopia el 6 de febrero del 2025.

 


¡Felicidades Cristina!

A veces la vida te da alegrías inesperadas. Esta semana Filmtopia ha recibido un premio al “mejor contenido digital en la prensa en catalán”, por el artículo De la interpretación a la creación. Actrices/directoras de ayer y hoy de Daniela Urzola  publicado el 26 de marzo de este año. Este reconocimiento nos llena de satisfacción y estamos muy contentas. El mismo día que nos lo daban, me enteré de que han concedido el Premio Cervantes a Cristina Fernández Cubas. Fue una gran sorpresa ver que se premiaba el trabajo de una escritora singular que ha hecho con el relato corto una literatura de gran altura. No solo bien escrita, es un placer leer a Cristina, también por la deslumbrante imaginación de sus historias que encuentran en lo cotidiano lo fantástico, lo escondido, lo invisible. Los cuentos de Cristina son inclasificables y fascinantes. Conozco a Cristina desde hace muchos, muchos años, como lectora, desde 1980 cuando leí Mi hermana Elba, como amiga poco después, cuando ella y Carlos Trias, su compañero de vida y viajes, se convirtieron en habituales de las exposiciones de Ramon y en visitas al estudio. También nos encontrábamos en Negra y Criminal, la añorada librería de la Barceloneta donde Paco Camarasa y Montse Clavé ejercían de anfitriones todos los sábados en una fiesta pagana de mejillones y vino tinto. Cristina estaba ahí, con sus enormes ojos azules y su pelo rojo tan característico e identificable. Este premio me ha hecho recordar mucho a Jorge de Cominges, pienso que estaría muy contento de que su amiga Cristina haya ganado este premio. Como también lo estaría de ver que Enrique Vila Matas, buen amigo de Cristina, de él y de nosotros en esos lejanos años ochenta, haya ganado el  Premio Nacional de las Letras Españolas estel mismo año. Los dos premios juntos reconocen a una generación barcelonesa que creció y se forjó en la creación más independiente en unos tiempos en que parecía imposible hacerlo (sin ir más lejos, Cristina, Vila Matas, Jorge, vivíamos nuestra libertad al mismo tiempo que la auténtica Mariona y la ficticia Ana, estaban encerradas en un claustrofóbica cárcel moral y física). Aun hay una curiosa coincidencia que explica mucho lo que era esta ciudad en los años sesenta y setenta: Vila Matas fue redactor jefe de Fotogramas antes de rodar su corto Fin de verano en 1970; le sustituyó Cristina Fernández Cubas y poco después fue Jorge de Cominges el que tomó el relevo al frente de la revista dirigida por Elisenda Nadal. El premio a Cristina me ayuda a recordar el lado luminoso de unos años que eran muy oscuros para las marionas y las anas que sufrían el calvario de la represión familiar. Volviendo a Cristina y la actualidad de 2026, los que conozcan sus libros de relatos cortos (a veces son cuentos, a veces son otra cosa) valorarán más que se le conceda el Premio Cervantes (cuentista él mismo) por sus cuentos. Los que nunca la hayan leído, esta es una excelente ocasión para descubrirla y disfrutarla.

El regalo de esta semana es para Cristina (y para Carlos y Jorge en la memoria)