sábado, 15 de junio de 2024

POLITICA(S)

 

Una entrada un poco más corta, de vez en cuando hace falta. Dos películas políticas pero muy distintas, tanto en su “mensaje”, como en su “forma”. En una prima el “mensaje”, en la otra prima “la forma”. Las dos son muy interesantes, generan preguntas y despiertan sensaciones.

 


(manifestación en Belgrado en noviembre de 1996)

La patria perdida, de Vladimir Peisic

Noviembre 1996, Serbia, elecciones municipales. La oposición, reunida en una coalición llamada Zajedno de carácter pro occidental y muy anti socialista, gana las elecciones en las principales ciudades. El Partido Socialista de Sloboda Milosevic, uno de los principales responsables de la guerra en Croacia y Bosnia, no reconoce la derrota. La portavoz del partido socialista, Marlenka (acrónimo de Marx y Lenin), anuncia sin despeinarse que ha habido fraude y que se impugnarán los resultados en más de un centenar de mesas. Durante tres meses, se producen continuas manifestaciones en la calle duramente reprimidas por la policía. Este es el contexto (desgraciadamente muy actual y reconocible en muchos países), pero la historia que cuenta La patria perdida es la de un adolescente, Stefan, hijo de Marlenka, estudiante de secundaria. Con ligeros ecos autobiográficos, Peisic era hijo de la Ministra de Cultura de Milosevic, Stefan es el vehículo que encuentra el director para intentar cerrar una herida. Stefan, como Peisic, se encuentra entre dos mundos enfrentados, por un lado su madre a la que adora y con la que tiene una relación que roza el incesto; por otro lado sus amigos, alineados con la oposición. De marco teórico el romanticismo de William Blake, de marco cinematográfico, el cine de Rossellini y el de Bresson. Del primero, el director toma el personaje del niño de Alemania año 0, tan perdido y desubicado como Stefan; del segundo se fija mas en Mouchette y su desesperación. Todo junto hace de esta película un cine político del bueno, del que te deja reflexionando en tu propia realidad, del que te hace pensar en cómo te han condicionado tus padres para ser de una u otra manera. Un film con muchas capas.  


Eureka, de Lisandro Alonso

“Cuando Arquímedes se dio cuenta del descubrimiento, salió desnudo por las calles, estaba tan emocionado por su hallazgo que olvidó vestirse. Así, sin ropa, corrió hacia el palacio gritando: "Eureka, Eureka", que en griego antiguo significa lo he encontrado.” (de Internet)

Lisandro también ha dicho “Eureka, lo he encontrado”, aunque no ha necesitado salir desnudo, ni él ni ninguno de sus personajes. ¿Por qué creo que Eureka es una película política? Porque trata de las colonizaciones depredadoras, de la destrucción de las culturas, de la imposibilidad de parar la historia. Y lo hace trazando una ronda que empieza en una pantalla cuadrada, en blanco y negro, en un paisaje extraño de western marítimo, donde un hombre (Viggo Mortensen) llega a un pueblo buscando a otro hombre. Todo muy codificado. Un pueblo dominado por un Coronel que tiene rostro de mujer (Chiara Mastroianni) y en el que todos están borrachos. Cuando el hombre encuentra al otro hombre, descubrimos que busca a su hija, pero lo que pasará después no lo sabremos nunca porque en ese momento, la pantalla se abre y se colorea, en los tonos oscuros de azules y anaranjados de las luces de un coche de policía circulando por carreteras nevadas. Estamos en una reserva india en Dakota del Sur ahora mismo. Una policía de carretera vive su rutinaria noche de vigilancia resolviendo pequeños, pero dramáticos conflictos provocados por la miseria, la pobreza, la ignorancia. La policía tiene una sobrina, el único rayo de esperanza en ese mundo nocturno y medieval aunque pase en pleno siglo XXI. Es esta sobrina la que sirve de enlace con la tercera parte de Eureka, cuando cansada de la realidad tome una decisión y deje de ser ella misma. Es en este punto donde las plumas de ave que han ido puntuando la narración adquieren sentido. El pájaro fantástico que ilustra el poster volará hasta la selva amazónica donde un pequeño grupo de indígenas vive en cierta soledad, contándose sus sueños. Hasta que la violencia obliga a uno de ellos a marchar a las minas de oro. Este es el argumento de Eureka más o menos contado, pero lo que hace del film de Lisandro Alonso una experiencia es la forma de narrarlo. Para mí no es la mejor película de Lisandro, pero si es la que resume un poco su manera de entender el cine y por eso pienso que es un punto final de una etapa que le permitirá dar un salto adelante. Aunque hay en el film demasiadas resonancias del western clásico, de David Lynch, de Jim Jarmush, de Apichatpong Weeeasethakul, se reconoce en Eureka la intención de hacer un cine político arriesgado. Y muy hermoso formalmente.

El regalo de esta semana es un fondo azul que no sé porque me gusta para ilustrar esta entrada


sábado, 8 de junio de 2024

BUENA SEMANA

 

Buena semana con tres estrenos muy apetecibles. Uno era de esperar, los otros dos han sido sorpresa.


Hit Man: Asesino por casualidad, Richard Linklater

Estamos, o estoy, más acostumbrada a ver películas de Linklater que tratan del paso del tiempo. El tiempo es el cuerpo principal de su obra. Pero Linklater es un director imprevisible y a veces nos sorprende con un documental inesperado o con un film de animación o con una película juguetona. Hit Man, el film que clausuró el último BCN Film Fest forma parte de este grupo de películas. Que sea juguetona no quiere decir que sea banal o superficial o comercial, quiere decir eso, una película donde todo el mundo se divierte con un cierto grado de amoralidad y de ironía contagiosa. A mí me ha divertido mucho esta comedia negra y romántica sobre un profesor de filosofía en una Universidad de Nueva Orleans aficionado a la tecnología. Cuando conocemos a Gary, está dando una clase a sus adormilados alumnos en la que les recomienda arriesgarse en la vida. Cosa que él no hace mucho. Gary vive con dos gatos, conduce un coche utilitario y no destaca en nada. Claro que sus aburridos alumnos no saben que Gary en sus ratos libres colabora con la policía en trabajos de escucha. Todo muy confortable en realidad. Pero un día, Gary tiene que dejar su acogedor rincón en la camioneta camuflada para hacerse pasar por un asesino a sueldo, un Hit Man. Y aquí nuestro héroe descubre que le gusta mucho disfrazarse como si fuera un Mortadelo cualquiera y le encanta conocer a sus futuras víctimas-clientes deseosas de deshacerse de algún indeseable en sus vidas. Gary es feliz hasta que… y no cuento más porque lo que sucede después de hasta que… es el segundo y tercer acto de este film que va dando giros sin dejarnos prever lo que pasará al final. Juguetona sin duda.

 


Paradise is Burning, de Mika Gustafson

Esta primera película sueca no es juguetona, pero sí es muy interesante. Cuenta, como si fuera un cuento, la historia de tres hermanas, tres mujercitas sin mamá de 16, 12 y 7 años. Se llaman Laura, Mila y Steffi. Viven solas en una casa de un suburbio de Estocolmo. Su madre las ha abandonado, el padre no existe. Pero ellas no los necesitan, entre las tres se organizan y se cuidan. Tienen una red de amigas en las que apoyarse en el barrio y una vecina que les vende o les da cosas de vez en cuando. Este paraíso está a punto de arder cuando los Servicios Sociales anuncian una visita a la casa para hablar con la madre de las niñas. Laura, la única que sabe el peligro se cierne sobre ellas, decide encontrar una madre sustituta. Y así conoce a Hanna y, sin saberlo, abre la puerta de la madurez. Paradise… no es nunca un film oscuro ni dramático, ni victimista. El tema daba para serlo, pero Mika Gustafson ha preferido contar un cuento de la memoria (la suya, la de sus amigos, la del barrio) antes que hacer una película de denuncia sobre niños que viven solos. Lo mejor de todo son las tres hermanas, tan distintas y al mismo tiempo tan creíbles en esta fábula sobre el hecho de crecer. Porque el paraíso que arde es también el de sus vidas en proceso de cambio: hacia el mundo adulto en el caso de Laura, hacia la adolescencia en la curiosa Mila y hacia el fin de la infancia en la pequeña Steffi. Arderá el paraíso pero de sus cenizas nacerá una solidaridad y una complicidad que durará toda la vida.

 


Los peores, Lise Akoka y Romane Gueret

Tampoco podemos decir que este film francés sea juguetón. Más bien al contrario. Pero, igual que Paradise…, es muy interesante. De entrada por su planteamiento, es una película que narra el rodaje de una película. Pero no cualquier película. Se trata de un film de quinquis contemporáneos. Digo lo de quinquis porque las dificultades que se encuentra el director con los vecinos de la barriada Picasso, en el suburbio francés de Boulogne-Sur-Mer, se parecen mucho a los que tuvo que sortear José Antonio de la Loma cuando rodó Perros callejeros en la Mina. Nadie quiere que se vea en una pantalla lo peor del barrio y menos protagonizado por los perores del barrio: una chica con mala fama, un chico conflictivo y un niño violento. Con ellos, más una seria y callada niña que es testigo de todo, el director del film en la ficción construye una historia en la que la chica está embarazada del chico y el niño es su hermano pequeño. La ficción de la ficción, la realidad de la ficción y la realidad de la realidad (que el espectador suple en su memoria de la vida de barrio), dialogan entre si todo el tiempo en una narración fluida con algunos momentos muy duros. Particularmente dos, el rodaje de una escena de sexo entre los dos jóvenes protagonistas y una pelea que supera la interpretación y se hace particularmente violenta. Los peores ayuda a pensar sobre los límites del cine, si debe tenerlos, cuáles son, hasta qué punto se les puede pedir a los actores menores de edad que hagan o dejen de hacer determinadas cosas delante de la cámara. El film no saca conclusiones y deja al espectador que se haga estas preguntas, pero si apunta a una posible función sanadora del cine en personajes heridos o dañados. Como los tres peores.

 

EL RINCÓN DE LA RAREZA

US Go Home, Claire Denis, 1994

Descubrí por casualidad este perdido film de Claire Denis buscando información sobre la directora. Fue una sorpresa estupenda. Dos fechas son imprescindibles para entender y disfrutar este curioso telefilm realizado para el programa Tous les garçons et les filles de leur âge de la cadena Arte. Una es 1994, fecha de su emisión el 28 de octubre; otra es 1964, fecha en la que sucede la acción. En 1964, Claire tenía 18 años, llevaba seis años viviendo en Francia y se sentía un poco desubicada después de haber crecido en África. Puedo entender ese sentimiento, yo también llegue a España con 12 años y durante mucho tiempo, incluso ahora, siento que no soy ni de allí ni de aquí. En 1964, Claire vivía en Saint-Germain-en-Laye, un barrio de nueva construcción a veinte kilómetros de París, cerca de una base americana. Cuando le propusieron a la Claire de 48 años que hiciera un capítulo de la serie Tous les garçons et les filles de leur âge recordando algún momento de su adolescencia, la directora de Chocolat y J’ai pas sommeil, decidió volver a su barrio para ambientar la historia de Martine, Alice Houri, su hermano Alain, Grégoire Colin, y su amiga Marlène, Jessica Tharaud. Una de las premisas, de hecho la única, de la serie era que la música de la época tuviera un gran protagonismo. Esto la llevó a imaginar una historia, con retazos autobiográficos, de una noche de verano en la que Martine decide que quiere perder la virginidad y con la ayuda de Marlène, se escapa para ir a parar a una fiesta de adultos donde está su hermano Alain y en la que la chica intenta encontrar el candidato ideal para dejar de ser virgen. En esa fiesta Alain se da cuenta por primera vez que su hermana pequeña ya no es tan pequeña y los dos acaban haciendo autoestop para volver a casa. Es en la carretera donde encuentran a un soldado americano, Vincent Gallo y… Todo el film está teñido de una cierta melancolía y al mismo tiempo de una gran libertad, la que se vivía en la Francia de Johnny Hallyday y Sylvie Vartan y sobre todo Françoise Hardy, (por cierto ausentes de la banda sonora del film en el que sí se escucha a The Animals o Nico), y la que se vivía en la Francia de los años 90. No estoy tan segura que las adolescentes de ahora mismo tengan las cosas tan claras como las tiene Martine o las tenía Claire. En ese sentido US Go Home es un film casi antropológico, pero en otro sentido es profundamente moderno y evocador de un tiempo que muchos podemos recordar. Como curiosidad señalar que el guión está escrito por Claire en colaboración con Anne Wiazemsky, la fotografía es de Agnès Godard y el montaje de Dominique Auvray. Muchas chicas juntas para una pequeña joyita. US Go Home se puede ver en Youtube.

https://www.youtube.com/watch?v=5Dc1bbbfbIA&t=80s 

El regalo de esta semana es un cuadro de mi hermana Flora conmigo.


 

 

 



sábado, 1 de junio de 2024

AÑORAR EL PASADO, PENSAR EL FUTURO


Dos estrenos poco convencionales, y en las antípodas uno del otro, pero los dos muy representativos de nuestro extraño tiempo. Dos documentales de vida cotidiana de gente de ahora mismo. Uno, Los últimos pastores, es un canto al pasado que nunca volverá, el ensueño de la desaparición de una forma de vida. El otro, Diario de mi Sextorsión es una pesadilla del presente y sobre todo del futuro. Verlos uno detrás de otro, como he hecho yo, ha sido un contraste. No estoy segura que la vida de los pastores sea envidiable, pero si estoy segura que la mala experiencia que pasa la chica del diario es un auténtico horror.

 


Los últimos pastores, Samu Fuentes

“Desde hace más de 5000 años los pastores habitan estas montañas de los Picos de Europa. Para los hermanos Mier, pastores desde los 13 años, éste sigue siendo su hogar. El año pasado tuvieron que vender su rebaño de ovejas. El lobo y las continuas restricciones administrativas, están haciendo desaparecer las reciellas de ganado en estos puertos de montaña…y con ello, a sus pastores. Fernando y Manolo son dos de los últimos pastores.” Estas palabras abren el documental Los últimos pastores con una imagen de niebla que poco a poco se va disipando. Oímos los cencerros del ganado. Es el primero de los sonidos del silencio que domina estas imponentes montañas. Durante buena parte del documental solo oiremos sonidos de la naturaleza, ladridos de un perro amigo, pájaros, la lluvia y la voz del pastor que habla un lenguaje incomprensible: “la lengua del pastor” que solo entienden sus animales. Fernando o Manolo, no sé cual, está en la Majada de Tordín a más de 1.200 metros de altura en los Picos de Europa. Está solo con las pocas cabras y vacas que le quedan. Manolo o Fernando, está más abajo, a 680 metros, en los invernales de Vierru, en una cabaña más grande y sobre todo más poblada: allí hay gallinas, cabras, caballos, un burrito, un perro amigo y una gata cariñosa. Hay un sonido que les acompaña y que nos permite saber en qué año estamos. Si no fuera por la radio, esta escena pastoril podría pasar hace cien años o trescientos años. Pero la radio nos sitúa en el ahora mismo, con un recordatorio constante de los problemas ambientales y del cambio climático y sus repercusiones en la naturaleza. A lo largo de un año, seguimos a los hermanos en su trashumancia entre un lugar y otro, con un pequeño paréntesis invernal en el pueblo Arenas de Cabrales. Ellos viven, no sobreviven, en ese entorno hermoso, grandioso, imponente, sobrecogedor y liberador. Viven porque este es el trabajo que han escogido. Son los últimos que han hecho queso de Cabrales de verdad, ya no lo hacen, demasiadas restricciones sanitarias. Durante todo el viaje de estos dos hombres hay una presencia invisible, poderosa, amenazadora, el lobo. El lobo protegido que se come a los animales, el lobo con el que se puede competir, pero no convivir. El lobo, la principal amenaza a la que se enfrentan estos pastores y que nunca vemos, solo sentimos. De todos modos, creo que este documental no se debería llamar los últimos pastores, sino los penúltimos. Porque hay todavía un rayo de esperanza, un niño que quiere seguir esa senda. Ojala lo consiga.

 


Diario de mi Sextorsión, Patricia Franquesa

Podemos situar este kafkiano documental en las antípodas de la calma que se respira en el film de los pastores. Aquí estamos en un entorno urbano (nunca lo vemos, pero es Barcelona), la lengua que escuchamos es la del ordenador tecleando, llamadas en el móvil, avisos de WhatsApp, algún mensaje de voz. Lo que vemos es el lenguaje digital que nos rodea continuamente: pantalla de ordenador, pantalla de móvil. Con estos elementos Patricia Franquesa nos permite entrar en su diario. Un diario muy especial, el diario de su sextorsión. Todo empieza cuando en un viaje a Madrid, le roban el portátil. Poco después, Patricia empieza a recibir mensajes de chantaje: alguien ha accedido a sus archivos, fotos y videos y la amenaza con hacerlas públicas si no paga el dinero que le piden. Patricia lo denuncia, vemos la burocracia de la policía y de la justicia siempre en los documentos del ordenador. Pero no sirve de mucho. Así que Pati, decide hacer algo, adelantarse al chantajeador. El documental es intrigante, un thriller cibernético que habla de un problema lamentablemente muy presente en nuestros mundo. Los hackers que abren todas las puertas de nuestra intimidad. Las pocas veces que me han robado, el móvil o el bolso, me he sentido absolutamente estúpida, vulnerable, desprotegida. Me imagino que esta sensación aun se hace más aguda cuando lo que te roban son las tripas de tu pensamiento, los materiales que solo quieres para ti. Es una pesadilla. Patricia Franquesa decidió convertir este mal sueño en algo creativo (a Joaquín Jordá le habría encantado) y transformar su mala experiencia en un aviso para todos. Creo que debemos agradecérselo, aparte de que ver este docucibernético es toda una experiencia visual.

 

EL RINCÓN DE LAS SERIES



La oferta, Michael Tolkin Movistar Sky Showtime

Esta serie debería ser de visión obligada en las escuelas de cine. No solo para los futuros productores, para todos los que quieren trabajar en el cine. Es la mejor lección que se puede dar. Son diez capítulos en los que se cuenta como se gestó la producción de El Padrino en el año 1972. Está basado en el libro de Albert S. Ruddy, productor de la película, donde recoge con todo detalle los miles de grandes y pequeños problemas que hubo que sortear para llegar a estrenar la que es una de las mejores películas del siglo XX. Es una serie rigurosamente cronológica, empieza antes de que Mario Puzo escribiera el libro que le haría famoso y poco a poco se van siguiendo los pasos de su producción. Hay dos personajes principales, Ruddy interpretado por MilesTeller y Robert Evans, el legendario director de la Paramount, artífice de éxitos indiscutibles desde El bebé de Rosemary, Love Story o Chinatown, encarnado por Matthew Goode. Estos dos hombres son los que sacaron adelante el proyecto de la película que haría de Coppola un referente imprescindible para entender el cine americano. El humor, el miedo, la mafia, los amigos, los enemigos, Hollywood, Nueva York… es un disfrute que enriquece el recuerdo de El Padrino. Anthony Ippolito está estupendo como Al Pacino, en cambio Justin Chambers no es creíble como Marlon Brando. Pero da igual, porque todos tenemos a Brando en la cabeza. Ver este largo making of de cómo se hizo El Padrino es algo apasionante.

Me entero ahora mismo, domingo a las 10.00, de que el productor Al Ruddy murió hace unos días a los 94 años. Sin quererlo, le he rendido un último homenaje por su trabajo.

El regalo de esta semana es el invisible lobo de los pastores.



 

 

 

sábado, 25 de mayo de 2024

PREMIO

Furiosa lo arrasará todo esta semana. No la he visto, así que me abstengo de comentarla, solo apuntar que es la precuela de Mad Max: Furia en la carretera, que me gustó mucho. Si son fans de la saga y de Furiosa, seguramente la disfrutarán.

Entre los otros estrenos hay uno de la veterana Catherine Breillat, la directora de Romance X, se titula El último verano y es un remake muy personal de una película danesa de hace unos años que se llamaba Reina de corazones. No es nada convencional, Breillat nunca lo es, pero no tiene la misma carga de profundidad que otros films de la provocadora directora francesa. 

(En Filmtopia hay una larga entrevista con Catherine Breillat por si alguien tiene curiosidad de conocer mejor a esta sorprendente directora de 75 años. 

https://filmtopia.net/es/catherine-breillat-la-radicalidad-del-deseo/

La auténtica joya de la semana es Segundo premio, de Isaki Lacuesta y Pol Rodríguez.

Segundo premio, Isaki Lacuesta y Pol Rodríguez

Cuando vi Segundo premio en el D’A de este año, escribí en el blog: “Tenía muchas ganas de ver la última película de Isaki Lacuesta, realizada esta vez en colaboración con Pol Rodríguez, el director de Quatretondeta. Sabía que era una especie de biopic de un grupo de música de los noventa, Los Planetas, que la verdad, no conocía de nada. Pero lo que no sabía es que me iba a encontrar con una película Romántica y Melancólica a partes iguales. Un film que habla de la existencia y la autodestrucción, de la amistad y la creación. Una película que pasa en Granada, una ciudad misteriosa, una combinación de mar y nieve, de hielo y vapor, de árabe y cristiano, de agua y fuego. Agua que corre por arriba, fuego que circula escondido. Es impresionante como se puede reflejar un estado de ánimo con una mirada, un gesto, una canción. Segundo premio es un premio gordo. Y el inicio de una nueva etapa en el cine de Lacuesta. Felicidades.” Segundo premio me sigue gustando mucho. Hacer cine musical es muy difícil, pero lo que Isaki hace con la música, ya sea el flamenco en La leyenda del tiempo o el pop indie en este Segundo premio, no es exactamente cine musical. Es cine con música y sobre música (o músicos), pero en realidad es un reflejo de esas músicas en un paisaje, en este caso la preciosa ciudad de Granada, y unos personajes, aquí los componentes del grupo Los Planetas a los que nunca se identifica por su nombre. El film se centra en la crisis que surge en la banda cuando la chica misteriosa que toca de espaldas decide abandonar el grupo para dedicarse a estudiar, une hecho que repercute en la amistad entre los dos principales pilares del grupo, el vocalista y autor de las letras y el guitarrista. Este es el arranque de un film que es un viaje holderliano al fondo del abismo, el de las drogas que arrastran a uno de ellos, el de la melancolía que envuelve al otro y el de la propia ciudad de Granada, marco único para entender esta relación. No es una película sobre Los Planetas, es una película sobre el valor de la amistad, la confianza en el talento y sobre todo, la capacidad de convertir el dolor en creación pura. Acabo como acababa el otro texto: Felicidades Isaki.

EL RINCÓN DE LAS “FICCIONES SONORAS”

No soy una buena oidora de podcast, me cuesta encontrar el tiempo para escucharlos. En el metro, (me pasó mucho rato en el metro) prefiero leer o mirar a la gente; en casa suelo estar trabajando. Cuando limpio o cocino, me gusta escuchar música que no me obliga a pensar. Pero confieso que me he enganchado a las ficciones sonoras, un revival absoluto de los viejos seriales radiofónicos que oía mi abuela. Fue mi hermana Mireia la que me los descubrió. Yo no tenía ni idea de que existiera esta modalidad de “serie hablada”, para mí, un podcast era información, opinión, conversación, pero nunca ficción. Hasta ahora. He escuchado dos y los dos me han interesado mucho. Les he dedicado el tiempo que le dedico a cualquier serie de plataforma, pero con una ventaja: los puedo oír sin ninguna complicación: basta el móvil y unos auriculares. Estos son los dos que he escuchado



La firma de Dios, serie original de Podium Podcast, con guión de José A. Pérez Ledo, con la dirección y diseño sonoro de Teo Rodríguez.

https://www.podiumpodcast.com/podcasts/la-firma-de-dios-podium-os/

El primero de los 8 capítulos de 30 minutos de esta serie plantea el arranque del problema: “La biotecnóloga Sara Cobo rememora ante la Comisión de la Memoria cómo empezó la crisis. Un virus por entonces desconocido puso en jaque todo lo que la humanidad creía saber de la naturaleza. El paradigma científico se vino abajo como un castillo de naipes. Aquel virus parecía comportarse… de manera consciente.” Averiguar poco a poco que pasó con ese virus y su extraño comportamiento es lo que se va descubriendo en cada episodio donde la Comisión de la Memoria interroga a científicos, religiosos y supervivientes. El esquema de cada entrega es parecido, el interrogado se presenta ante la comisión, personajes fijos interpretados por Ramón Barea, Alicia Merino y Pablo Concejero, para dar su versión de lo que sucedió haciendo avanzar la investigación. El diseño sonoro es muy bueno y el misterio se mantiene hasta el final sin decaer en ningún momento: hay física y genética, y…


Blum,
de Carmen Pacheco y Manuel Bartual https://elextraordinario.com/series/blum/

Blum es un poco diferente. Son nueve episodios de 25 minutos en los que se plantea una investigación casi de falso documental. Este es el arranque de la historia. “Clara Pastor, estudiante de Historia del Arte, desaparece mientras realiza su tesis sobre Ursula Blum, una pintora vanguardista suiza de principios del siglo XX. Cinco años después, la periodista Emma Castillo decide viajar a Suiza para continuar la investigación de Clara y narrar en un podcast lo que va descubriendo sobre el misterio que envuelve a ambas mujeres.” La originalidad, al menos para mí que no conozco mucho este mundo, es que la serie se cuenta construyéndola como el podcast que hace Emma con la ayuda de su novio Pablo. Cada capítulo recoge un fragmento del viaje de Emma por Suiza grabando entrevistas, sonidos, y pensamientos que Pablo en Madrid va editando. Blum es un thriller con un misterio que habla de  música y pintura relacionadas en una partitura escondida en un cuadro. Y de cómo esa música tiene capacidades purificadoras. Al mismo tiempo es un recorrido sonoro por la historia del arte al principio del siglo XX cuando Klee y Kandinski dominaban la escena artística. Al encanto de la serie contribuyen mucho dos elementos: el diseño del sonido de Ignacio Cantisano  y la música de Paco Alcázar, y la interpretación de Victoria Luengo, presente en todo el recorrido. Para una actriz este trabajo es un reto porque no tiene ningún elemento donde apoyarse: todo lo tiene que transmitir con la voz. Hay muchos descubrimientos reales que despiertan la imaginación y provocan búsquedas en Google que enriquecen la escucha. Esto también me pasó con La firma de Dios y sus teorías físicas, se aprende mucho con estas ficciones sonoras. Es un gran efecto colateral que me han producido los dos podcast. Creo que me voy a convertir en adicta.

El regalo de esta semana es un árbol con pajaritos que podría ser una partitura musical





sábado, 18 de mayo de 2024

APUESTAS

 

Esta semana hay tres películas que me gustan (bueno, hay alguna mas, pero solo voy a hablar de tres). Las tres son muy diferentes entre sí, no encuentro un nexo común entre ellas, el único nexo es que me parecen apuestas importantes que vale la pena no dejar escapar.

 


(cuatro de las cinco directoras de Un sol radiant)

Apuesta 1: Un sol radiant, Ariadna Fortuny, Mónica Cambra

Aparecen como directoras de esta ópera prima, Ariadna Fortuny y Mónica Cambra, pero en realidad Un sol radiant es un film colectivo firmado por cinco estudiantes de la UPF que en 2019 emprendieron juntas un proyecto de fin de carrera. El guión lo firman Ariadna Fortuny y Claudia García de Dios, el montaje lo hacen Mónica Cambra y Lucía Herrera Pérez y Mónica Tort se encarga de la música y el sonido. Cada una es responsable de una parte de un todo en el que las cinco están implicadas. Pero ¿qué tiene Un sol radiant que la distinga de otros proyectos de fin de carrera de la UPF, o de otras universidades, para hacer de ella una apuesta que no debe pasar desapercibida? Lo que ha hace única es el tono. Alicia y sus dos hijas, Ingrid de quince años y Mila de once, viven con el abuelo en una casita en la linde de un bosque cerca de un pueblo. La semana empieza como cualquier otra, Mila se levanta y va la cama a despertar a su hermana, con ese gesto se muestra el cariño y la complicidad entre ellas. Los cuatro desayunan juntos en el porche, es verano, luego cada uno se va a sus cosas. Pero algo pasa ya en esa primera escena. Algo que no tarda en develarse: ese es el primero de los últimos cinco días antes del fin del mundo. ¿Qué hacer cuando solo quedan cinco días de vida? Esa es la pregunta a la que poco a poco va respondiendo el film sin perder nunca de vista el punto de vista de Mila, la niña que quiere hacer una fiesta de despedida del mundo. Una atmósfera de magia se cuela en el bosque con sus luces y sus sombras, en las balsas del rio, en los silencios llenos de sonidos que se instalan entre ellos. ¿Qué puede hacer una madre que quiere proteger a sus hijas y no puede? ¿Cómo puede advertirles de los peligros del futuro cuando no hay futuro? ¿Qué hace una adolescente para vivir al máximo esos momentos? ¿Y Mila, qué puede hacer Mila, la niña que nunca crecerá? La delicadeza del film va calando sobre la tristeza y una esperanza, la de estar juntas cuando llegue ese final. Viendo Un sol radiant te puedes hacer dos preguntas muy privadas: ¿Qué harías tú, si solo te quedaran cinco días de vida antes del fin del mundo? La otra es un poco diferente: ¿cuántos cinco últimos días has vivido antes de que algo fundamental en tu vida acabara? El fin del mundo no es necesariamente la muerte del mundo, muy bien puede ser el fin de tu mundo y eso, por desgracia, nos ha pasado a todos en uno u otro momento. Un sol radiant es eso, radiante.

 


Apuesta 2: La caja de cristal de Asli Özge

¿Qué pasaría si de pronto una mañana no nos dejaran salir de casa? Bueno, eso ya lo sabemos. Lo vivimos hace cuatro años durante la pandemia que parecía el fin del mundo (quizás lo fue). Pero me refiero a otra cosa, me refiero a la situación que vive un grupo de inquilinos de una céntrica y vieja casa de Berlín. Todo empieza una mañana en la que una misteriosa caja de cristal desciende sobre el patio del inmueble como si fuera un platillo volante. Los extraterrestres que llegan son solo uno, y en realidad es muy terrestre: se trata del representante de la inmobiliaria que ha comprado el inmueble con el fin de rehabilitarlo para vender los pisos mucho más caros. ¿Les suena? Seguro que sí, todos conocemos a alguien que ha tenido que irse de su casa por culpa de eso que se llama la gentrificación. Pero en ese viejo edificio lleno de humedades y amenaza de ruina, pasan más cosas esa extraña mañana. Cuando todos se disponen a ir a sus trabajos, la policía rodea la casa y prohíbe la salida o la entrada de nadie. Están encerrados como si el ángel exterminador se hubiera materializado en forma de policía que les impide acceder a la calle. En ese ambiente, ya enrarecido por rencillas personales, envidias y recelos, los vecinos poco a poco van perdiendo la careta de humanidad y van aflorando los miedos, el racismo, la violencia, la sospecha, la delación. El imperio del capitalismo más salvaje arrasa con los pocos restos de dignidad de estos vecinos que pueden ser los nuestros, o nosotros mismos. En definitiva un microcosmos del propio mundo en el que todos vivimos encerrados de alguna manera. La inteligencia de la directora alemana de origen turco es la de hacer una película de gran carga política, de denuncia de una situación colectiva y reconocible en cualquier ciudad europea, sin perder nunca de vista al espectador al que no quiere dar una lección moral, sino una prueba de que se puede entretener con un tema social. Aunque sí hay una lección: no te fíes del alien que habita la caja de cristal desde la que orquesta todo el tinglado. En esa comunidad hay pisos que no son suyos y tiene que apoderarse de ellos. Como lo haga es lo de menos, si al final consigue lo que quiere (y se alegre hablando en ruso).

 


Apuesta 3: Calladita, de Miguel Faus

Esta es una apuesta diferente y con muchos referentes. Se me vienen a la cabeza La ceremonia de Claude Chabrol, o Libertad, de Clara Roquet, para citar tan solo dos de las películas con las que Calladita tiene mucho que ver. En otro registro podíamos pensar en Parásitos, pero Calladita tiene más de la mala leche de Chabrol, y menos de la mala conciencia de Roquet, pero nada de la malignidad de Parásitos. Con todo esto, ya sabrán que estamos hablando de una película protagonizada por una criada, una limpiadora del hogar. Ana es colombiana, lleva tres meses en España, trabaja para una familia de altos vuelos y pocas luces, formada por Andrea, su marido y sus dos hijos, un chico y una chica jóvenes zánganos en una colmena donde la única abeja es ella. Pero las abejas pican y Ana sabe cómo defenderse de los maltratos disfrazados de sonrisas de esos cuatro personajes odiosos. Todo pasa en una gran casa de verano en la Costa Brava, con piscina y jardín y cuadros horribles. En ese mes de agosto, Ana aprenderá muchas cosas, entre ellas que no vale la pena tener muchos escrúpulos con quién no los tiene contigo. Pasa volando, como las vacaciones.


EL RINCÓN DE LOS FESTIVALES


32 MIFDB Mostra Internacional de Films de Dones de Barcelona

La semana que viene, concretamente el martes 21, empieza en Barcelona la 32 MIFDB, Mostra Internacional de Films de Dones de Barcelona Hasta el domingo 26 se podrán ver en la Filmoteca de Catalunya las once películas que integran Persistencias Fílmicas, la primera parte de esta Mostra que dura tres semanas. La Mostra se inaugura con Antuca, un film peruano de 1992, restaurado recientemente en la Zine Eskola Elías Querejeta de San Sebastián, que es una declaración de principios. Dirigida por Maria Barea, está interpretada por actrices no profesionales, miembros del movimiento Warmi Cine y Video. Antuca es el nombre de una joven indígena que vive en Lima trabajando como limpiadora en una casa de la alta burguesía limeña. Antuca proviene de una comunidad en el altiplano a la que sueña con volver. Hace diez años que la mandaron a la capital para servir  y desde entonces ha pasado por varias casas en las que ha tenido que soportar racismo, abusos de poder y sobre todo desdén. Cuando la conocemos, Antuca sabe leer y escribir y forma parte de un colectivo de limpiadoras, pero quiere volver a su pueblo, a su comunidad. Quiere ver a su hermano y a su abuelo y sobre todo, quiere ver a Anselmo, el niño que la acompañaba cuando eran chicos. Pero volver no es siempre fácil y aunque Antuca disfruta de la fiesta de su gente, baila y canta y encuentra cariño entre los suyos, se da cuenta de que ya no puede vivir allí. Ni allí ni aquí, ¿Dónde está el lugar de Antuca? Ver esta película me hizo pensar en La teta asustada de Claudia Llosa, un film peruano que le debe mucho a Antuca (aunque no sé si Claudia lo conocía, tan solo tenía quince años cuando se rodó). Fausta, como Antuca, trabaja como limpiadora en una casa limeña, Fausta, como Antuca, sueña con volver a su espacio original, Fausta, como Antuca, sufre la marginación y el clasismo. Y además, ambos films encuentran en la música un refugio. Es curioso que se presente la historia de esta Antuca peruana al mismo tiempo que se estrena la Calladita colombiana. Ana podría ser la hija de Antuca. En pleno siglo XXI, 30 años después, la explotación sigue siendo la misma de la Lima de los noventa en la Catalunya del 2024, pero Ana ya no es Antuca. Han pasado demasiadas cosas entre una y otra. Es un buen ejercicio verlas juntas. 

El regalo de esta semana es una foto de un bosque misterioso con un sol radiante



sábado, 11 de mayo de 2024

AMOR

 


Hasta el fin del mundo Viggo Mortensen

Me encantan los westerns, los clásicos, los de toda la vida. John Ford, Howard Hawks, Henry Hathaway. Me gustan las praderas, las montañas, los ríos de los westerns. Es un paisaje tan unido a mi educación de cine, (es decir sentimental) que provoca en mí un sentimiento de reconocimiento. Da igual que sea una película que he visto muchas veces Río Rojo, Pasión de los fuertes, o algo recién fabricado, Yellowstone, por ejemplo. En las primeras imágenes ya me siento en casa. Con Hasta el fin del mundo me pasó algo parecido. Desde la primera secuencia en ese pueblo tan conocido, donde se produce un tiroteo casi abstracto, minimalista y banal en su estupidez, me siento dentro del film. He leído en una entrevista que durante un rodaje en Australia, Viggo Mortensen se dedicó a ver westerns todos los días, se empapó del género y cuando tuvo ocasión de dirigir una segunda película decidió que eso es lo que quería hacer. Un western. Pero Viggo Mortensen es un actor a la europea (aunque sea americano) y Viggo Mortensen es un hombre de ahora mismo. Las dos cosas se notan en este magnífico western de guerra. Lo primero, en el tono reflexivo de su mirada sobre una sociedad violenta y en formación, no tan alejada de la de ahora mismo como nos gustaría pensar; lo segundo en que el protagonismo bascula del héroe a la heroína, del hombre a la mujer. No es que las mujeres de Ford o Hawks o Hathaway no fueran fuertes y libres. Pero la Vivienne de Vicky Krieps es algo que va un poco más allá. Es independiente. Y el hombre digno que viene de Europa y lucha por un país mejor es, en cambio, dependiente. Ella es independiente, porque tiene muy claro que debe forjarse el camino sola; él es dependiente de sus principios, su compromiso, que le obliga a dejar su casa y embarcarse en una guerra que en realidad no es la suya. La película empieza con un cruel y banal acto de estupidez, la película acaba con un inesperado acto de inteligencia. En medio, una historia de amor, una historia de flores y rosas y árboles floreciendo en un árido espacio. Como ese amor entre Vivienne y Olsen que florece donde menos se podría esperar. Muy bonita.

 


Marisol, llámame Pepa, Blanca Torres

No tengo ningún rubor en confesarlo: yo fui una fan de Marisol. Quizás debería decir que soy una fan de Marisol. De Marisol, no de Pepa, aunque respeto las decisión de Pepa de dejar atrás a Marisol. Supongo que todo tiene que ver con la edad. Descubrí a Marisol en México con 10 años en Un rayo de luz, cuando se estrenó en el DF. Me llevó a verla mi madre. A las dos nos gustó mucho. A mi madre, porque salía Madrid y pasaba en esa España a la que ella soñaba con volver; yo, porque me sentí fascinada por aquella niña que no se parecía a mí más que en los ojos azules, pero de la que me sentía muy cerca. No en lo que le pasaba, yo tenía una familia estupenda, ni en los lugares donde pasaba, México no se parecía en nada a una villa italiana. Pero si en un sentimiento de niñez, por llamarlo de alguna manera. Cuando vinimos a España uno de los pocos discos que salvé del terremoto del traslado fue el de Un rayo de luz, con Marisol  y su flor azul en el pelo rubio. Ya en Barcelona, seguí viendo sus películas, pero ya no era lo mismo. Ella crecía y yo crecía más deprisa que ella. Pero siempre me gustó como cantaba, y como bailaba aunque sus películas fueran cada vez mas tontas (la última que recuerdo disfrutar fue Marisol rumbo a río). En fin, todo este rollo para explicar porque me interesaba ver el documental de Blanca Torres, y porque no me ha gustado el documental de Blanca Torres. Me interesa el trabajo de recuperación de su instrumentalización como niña del franquismo, pero no me gusta esa voz en off que intenta imitarla en su infancia. Me interesa como cuenta su tristeza y melancolía de adolescente, pero no me gusta la gente que habla de ella. Me interesa la reflexión sobre su transición a mujer comprometida, pero no me gusta que no explique cómo Gades la instrumentalizó de otra manera. Me muevo entre una cosa y otra todo el tiempo. Y al final, me doy cuenta de que lo que pasa es que yo querría ver a Pepa hablando de Marisol y de su vida, pero me cansa un poco ver a otros hablando de Marisol y de su vida. Como Pepa ha desaparecido,  y tiene todo el derecho del mundo, yo me quedo con Marisol y la aíslo de su contexto para mantenerla en mi memoria como parte de mi propia historia.

 


EL RINCÓN DE LAS SERIES

Autodefensa, de Berta Prieto, Belén Barenys, Miguel Ángel Blanca. Filmin

Hace unos días se publicó en El País una columna de Berta Prieto que trajo mucha cola. Aunque no leo nunca El País, éste artículo si lo vi y me sorprendió como se atrevía a decir lo del emperador desnudo pero sobre temas más candentes. No sé si estoy de acuerdo o no con sus juicios de valor, pero si estoy de acuerdo con el sentido de su texto, en concreto con este párrafo: “Me haría el esnob y les respondería que Flaubert decía que "con buenos sentimientos, se hace mala literatura". Y está claro que estamos en la era de los “buenos sentimientos”, así que supongo que es por eso que nuestra cartelera está llena de obras que apuestan por la verdad, hechas con muy buena intención y con una voluntad reparadora, pero absolutamente alejadas del hecho artístico. Intuyo que éste es uno de los motivos por los que la crítica cultural es prácticamente inexistente: nadie quiere ofender a nadie.” No puedo menos que afirmar rotundamente que tiene razón: los buenos sentimientos, las buenas intenciones, no hacen buenas películas ni buenas novelas. Tiene que haber un plus por encima del mensaje, de la función didáctica, de la denuncia. Un plus que no suele tenerse en cuenta. No conozco a Berta Prieto por eso busqué quién era. Y me encontré con una serie en Filmin creada, interpretada y dirigida por ella en colaboración con Belén Barenys. Se llama Autodefensa., La primera temporada se estrenó hace un tiempo y hace poco se ha estrenado la segunda. Pensé que valía la pena verla a ver si ella misma se había aplicado su lección o caía en lo mismo que denunciaba. Hay que reconocerlo: gana por goleada. Autodefensa es una serie de 10 capítulos de duraciones variables entre 5 y 20 minutos, divididas en dos temporadas. El primer capítulo de la primera temporada, Sentirse deseada, no es el mejor, pero sí el más programático. En este episodio conocemos a Berta y a Belén, dos amigas veinteañeras que viven juntas, una mañana de resaca después de una fiesta salvaje. Y asistimos a su conversación, real como la vida misma, pero no la vida misma. En lo que se cuentan mientras comen una hamburguesa, están todas sus ideas sobre el mundo que las rodea. A partir de aquí, los otros cuatro capítulos plantean un problema, un tema, un dilema diferente. Como diferentes son las maneras de contarlos en un trabajo cinematográfico brillante (como el capítulo Brilla, brillante), o angustioso (como el capítulo Ansiedad), o fantasioso (como el capítulo Fantasía) o abstracto y conceptual (como el capítulo Ser un concepto). La primera temporada la vi de un tirón, menos salvaje de lo que parece a pesar de su lenguaje y sus actos, Autodefensa nos deja ver dos chicas de ahora mismo en una Barcelona de ahora mismo, pero no son dos chicas que te cruces por la calle, no son la realidad, son una ficción de la realidad. En fin me ha divertido mucho y me ha parecido eso Brillante. Veré la segunda temporada a ver si mantiene el mismo tono.

 


Un apunte necesario: L’amour fou de Jacques Rivette

Se ha estrenado, mejor dicho se ha recuperado y estrenado por primera vez en una sala comercial, uno de los films emblemáticos de Jacques Rivette, L’amour fou con Bulle Ogier y Jean-Pierre Kalfon, dos de sus actores favoritos. No la he vuelto a ver desde hace muchos, demasiados años. Supongo que se aguanta igual que entonces, espero que siga siendo fascinante. Dura 255 minutos, es decir más de cuatro horas. Hace falta voluntad y ganas de sumergirse en el amor loco de los protagonistas enmarcado en otro amor loco, el del teatro. La estrenan en pocos cines en España. Si tienen tiempo y curiosidad, no se la pierdan. En todo caso, en homenaje a L’amour fou he titulado esta entrada Amor.

El regalo de esta semana son dos chicas menos provocadoras que Berta y Belén.



 

sábado, 4 de mayo de 2024

NARANJAS Y LIMONES

 


Ramon ha hecho una foto que es un bodegón, casi un cuadro. Es una fuente de fruta, de naranjas y limones. Tan necesarios y tan buenos unas, las naranjas, como otros, los limones. Me gusta mucho esta foto y la he tomado como guía para los cuatro títulos de esta semana. Tres estrenos y una serie. Me encantan las naranjas, pero no puedo vivir sin limones.

 


Naranja japonesa. El mal no existe, Ryûsuke Hamaguchi

El mal no existe… o si. El mal no existe mientras seamos capaces de mantener el equilibrio con la naturaleza, la integridad personal, el respeto a lo que nos rodea. Cuando alguna de estas tres cosas se pierde o se olvida, el mal si existe. La preciosa narración del director de la inolvidable Drive my car, nos traslada en una larga secuencia de arboles recortados en el cielo diurno a un bosque encantado, pero cotidiano. Un bosque con una caperucita azul, una abuelita sabia y acogedora encarnada en un padre cariñoso y un lobo que viene de fuera amenazando el equilibrio en el que viven en este pequeño pueblo no lejos de Tokio. Porque no hace falta irse a la otra punta del mundo para encontrar la armonía, pero si hace falta venir de la otra parte del mundo para romperla. El mal no existe es música e imagen durante mucho rato, música maravillosa que acompaña a Takumi, el hombre que corta leña, el hombre que conoce los animales, el hombre que recoge agua, y a su hija Hana, la caperucita que camina por el bosque con la confianza de saber que el bosque la entiende y la protege. Este mundo no idílico, pero si ordenado, se ve roto por la irrupción de lobo urbanita que quiere construir un glamping (horrible palabra que une dos conceptos antagónicos: lujo y camping) en la parte alta del rio, donde nacen las aguas limpias y cristalinas que son el orgullo de sus habitantes. La comunidad siente que esa intrusión de los poderosos ajenos a su mundo, acabará por destruir lo que precisamente los ha atraído allí (eso es algo que sabemos muy bien en nuestro país). De una manera callada, con más respeto hacia los lobos con piel de cordero del que tienen con ellos, los aldeanos intentan parar ese proceso de degradación. La película discurre lentamente, avanza como paseando por el bosque poblado de ciervos. Y solo en su última parte, se adentra en la zona oscura, en el peligro, en la incertidumbre, para acabar con otro plano de arboles recortados en el cielo, pero esta vez, de noche. El mal no existe, nos deja pensando que pasará después. Y ahí entra la manera de ver el mundo de cada espectador.

 


Limón alemán. Música, Ángela Schanelec

En la crónica del D’A Fil Festival hablé de esta película. Entonces escribí: “Hay algo musical en este film de la directora alemana. El título no está puesto porque sí. Y no solo porque la música barroca, Vivaldi, Monteverdi, Bach, jueguen un papel importante en la historia, sobre todo porque es la música la que al final salvará al héroe. Estamos ante la recreación de un mito: el Edipo de Sófocles. Claro que no hace ninguna falta saber esto para disfrutar de las imágenes y el ritmo de este film musical. Pero si lo sabes, puedes llenar los vacíos de las grandes elipsis que usa como si fueran movimientos de una misma composición. Primer movimiento, un bebé es abandonado en una cueva donde lo encuentra un pescador. Segundo movimiento, un adolescente con heridas en los pies, mata sin querer a un hombre en las rocas. Tercer movimiento, el joven herido, entra en la cárcel donde conoce a una funcionaria y se enamoran. Cuarto movimiento, al salir de la cárcel encuentra a la funcionaria, se van a vivir juntos y nace una hija. Quinto movimiento, la mujer hace una llamada telefónica y descubre un secreto. Ya no cuento más, pero aun hay un sexto movimiento. Siempre con la música barroca como contrapunto del paisaje seco y rocoso de las costas griegas. Cuando se estrene volveré sobre Música para recordarles que no la dejen pasar.” Pues ya se estrena, así que vuelvo solo para confirmar lo que escribí y añadir que el film gana en el recuerdo y se ilumina bajo la capa de un romanticismo trágico.

 


Naranja valenciana. La casa, Álex Montoya

Una casa es un hogar, una casa es un mundo, una casa puede ser el nudo que une a sus habitantes, una casa puede ser la causa de su ruptura. Pero, sobre todo, una casa es la vida que se ha vivido allí. Basada en la novela gráfica de Paco Roca, el film de Álex Montoya no sale prácticamente nunca de esa única localización. Una pequeña casa en la huerta valenciana, con jardín, piscina y recuerdos. Muchos recuerdos que los tres hermanos reunidos tras la muerte de su padre para decidir qué hacer con esa casa familiar, enfrentan de muy distinta manera. Como distintas han sido sus vidas. El tiempo es el gran protagonista de este film de viñetas animadas. El tiempo de esos tres días en los que cada hermano y su familia tiene que dar un paso adelante; el tiempo de la memoria de un padre que añoran y lamentan no haber cuidado más; el tiempo de lo que les queda por vivir ¿en la casa o sin la casa? La película se mueve en un tono de comedia luminosa y feliz, pero dejando entrar zonas de sombra, como si una nube tapara el sol de vez en cuando. Y en esas zonas de sombra aparecen los fantasmas del pasado, (rencillas, enfados, malos entendidos) los fantasmas del presente, (bloqueo del escritor, crisis del hermano empresario, agobio de la hermana) y los fantasmas del futuro (tener o no tener hijos, cambiar de vida, asumir la responsabilidad). Todo en un ambiente de comidas, risas, arreglos de la casa. Pero lo mejor de esta película en la que nos podemos reconocer casi todos, es la presencia espléndida de María Romanillos en el papel de Ema, la adolescente que conecta con el abuelo muerto y es la única que tiene un futuro en esa casa que es de todos y no es de nadie. La casa es una película familiar, de todas las familias.

 

EL RINCÓN DE LAS SERIES



Limón malvado Ripley, Steven Zaillian, Netflix

En realidad toda la literatura de Patricia Highsmith es un limón ácido refractario a cualquier endulzamiento. Pero dentro de su obra, las cinco novelas del ciclo Tom Ripley, son sin duda las más ácidas y malvadas de todas. Soy fan de Patricia Highsmith, pero sobre todo soy fan de Tom Ripley (mejor con el rostro de Alain Delon). Por eso empecé a ver la serie de Netflix con cierta reticencia. El primer capítulo, además, me irritó mucho. El blanco y negro me pareció impostado, la recreación de una película indi de los sesenta, forzada y Ripley en el rostro inexpresivo de Andrew Scott, no me gustó nada. Sin embargo, algo me impulsó a seguir viéndola. Y poco a poco, me fui sumergiendo en ese mundo ripliano que Steven Zaillian había captado perfectamente. Mundo de engaños, mentiras, asesinatos y maldad en un paisaje idílico de un pueblo italiano, o en la Roma más oscura y la Venecia más brillante. Tres espacios para los tres grandes momentos de Ripley en su increíble transformación. El blanco y negro cogió sentido en las sombras y luces, la ambientación indi dio paso a un cine europeo muy clásico y el rostro inexpresivo de Andrew Scott acabó por hacerme olvidar a Alain Delon. Pero la serie me enganchó definitivamente cuando apareció el gato, único testigo del crimen romano de Tom, al que le gustaría poder decir lo que ha visto, en especial al implacable inspector Ravini que busca un asesino que no existe. Como efecto colateral me ha provocado las ganas de volver a leer las novelas de Patricia Highsmith. 

El regalo de esta semana es un gato que nunca ha presenciado un asesinato