sábado, 9 de octubre de 2021

DE MADRES Y LEYES

 

Esta semana, tercera del volcán en erupción, las madres están presentes en dos películas y un libro y ausentes en un estupendo western urbano.

 


(El cartel de Madres paralelas trajo mucha polémica. A mí me parecieron una tontería las protestas, pero la verdad es que era muy feo. Con permiso de Pedro, para ilustrar este texto me he fabricado mi propio cartel con un fragmento de un cuadro de Ramon)

Madres paralelas

Estoy tan acostumbrada a reconocer en el cine de Almodóvar su propia vida que tengo que admitir la sorpresa agradable que me ha producido Madres paralelas. Por más que lo intente, no consigo encontrar similitudes entre el director y sus criaturas, al menos que yo pueda detectar, Si las hay profundas, es otra cosa. Esa ha sido una de las primeras cosas que han hecho que me interese su nueva película.  La otra tiene que ver con la estructura del film. En casi todas, por no decir en todas, sus películas, Almodóvar cuenta una historia central, troncal podríamos decir, y una o dos o varias historias ramales, que a veces desvirtúan el tema  principal, distraen o crean confusión. Pero siempre están entrelazadas en el guión. Corren juntas, por decirlo de una forma rápida. En cambio aquí, eso no pasa. La historia troncal, la importante es la de esas dos madres paralelas, Janis, en su última oportunidad de tener un hijo, Ana, en una primera vez demasiado prematura. Dos mujeres que unen sus vidas en una habitación de hospital. Lo que pasa después entre ellas, el destino se encarga de enredarlo, complicarlo, haciendo que primero se quieran, luego se distancien y acaben reconciliándose, en un melodrama sobrio y contenido que podría caer fácilmente en el culebrón. La otra, una sola rama del árbol, es la de las fosas de la guerra de la tan traída y llevada Memoria Histórica. En lugar de entrelazarlas a lo largo del guión, Almodóvar opta por utilizar el asunto de las fosas como macguffin para que Janis/Penélope conozca a Arturo/Israel y se quede embarazada. Luego se olvida del tema y al final, en un epílogo, lo recupera aparentemente sin ningún motivo, en un giro de guión inesperado que, sin embargo, adquiere todo el sentido como metáfora de la mentira y la culpa que ha tenido que soportar Janis durante buena parte de la película. Antes de verla tenía muchos recelos con la idea de las fosas comunes y las madres, pero la verdad es que Almodóvar lo ha utilizado bien. Y tengo que agradecerle que no se hable de fosas del franquismo, sino fosas de la guerra civil. Las fosas en las cunetas de los pueblos de España son fosas de la guerra civil, muertos de uno y otro lado, asesinados muchas veces por venganzas personales, rencores familiares, odios ancestrales. Que las familias tienen derecho a querer recuperarlos, seguro. Como Janis.

 


(No estoy segura de haber usado antes este cuadro, pero me da igual, es una muy buena ilustración de esta distancia de rescate: un fantasma frente a una presencia)

Distancia de rescate

Es curioso que en la misma semana se estrene otra película protagonizada por otras madres paralelas y con una historia en la que la muerte está presente desde el principio. La distancia de rescate de Claudia Llosa no se parece en nada a las madres de Almodóvar. Es la historia de dos mujeres, Amanda y Carola, dos madres muy distintas, espejo una de la otra en su comportamiento tóxico y posesivo respecto a sus hijos a los que intentan mantener siempre en esa distancia de rescate del título. Claudia construye con estos personajes una película de fantasmas, de miedos, de secretos, en la que la naturaleza salvaje es peligrosa, pero la naturaleza domesticada lo es aún más. La voz en of de Amanda nos conduce como en un sueño adentrándonos en ese paisaje donde Carola representa lo oculto y misterioso y Amanda asume el rol de la civilización que no logra entenderlo. Distancia de rescate es un film hermoso, que va de la luz a la oscuridad, de lo fantástico a lo cotidiano, de la vida a la muerte.  Distancia de rescate se podrá ver en Netflix a partir del día 15, pero si la pueden ver en cines, disfrutarán más de esos espacios silenciosos y de esos rostros luminosos 

Nota: También se estrena esta semana Titane, la Palma de Oro de Julia Ducournau. A mí no me gusta, como no me gustaba Annette de Leos Carax. Lo que no quiere decir que no sea una película importante. Si la cito aquí es porque también trata de una madre, una mujer embarazada y un hijo nacido de un amor extraño y (a)normal. Me asusta un poco que este año haya dos películas muy premiadas y aclamadas como ésta y la de Carax que tratan de maternidades (a)normales. En una nace una hija de madera; en la otra un hijo de metal. No me gusta nada este futuro que anuncian Titane y Annette, donde la humanidad está despareciendo.

 


 (los tres setenteros protagonistas)

Las leyes de la frontera

Esta película no tiene nada que ver con las madres, pero no quería dejar de hablar de ella. Las leyes de la frontera es la sexta película de Daniel Monzón, un director que en su corta filmografía ha demostrado ser el mejor ejemplo en España de lo que eran los directores de estudio en la Edad de Oro del Cine de Hollywood. Daniel es capaz de acercarse a cualquier género y dejar su huella  en un estilo reconocible, pero sin necesidad de demostrar nada, un artesano más que un autor, o un autor capaz de adaptarse a cualquier historia. Daniel fue antes crítico que director, Daniel ha visto mucho cine, y lo ha visto bien. Por eso sus películas son siempre reformulaciones de los géneros clásicos: de la ciencia ficción a la comedia, del thriller carcelario al cine de acción, del género del suspense a ese western urbano que fue el cine quinqui representado en estas Leyes de la frontera, claro homenaje a Navajeros, Deprisa, deprisa, el Torete, el Vaquilla o el Pirri. Las leyes de la frontera es un western urbano en la Gerona de los años setenta con una potente historia de amor y amistad triangular entre Gafitas, alter ego del autor del libro Javier Cercas, con dos seres marginales, la fascinante Tere y el atractivo y duro Zarco. Los tres juegan a ladrones de bancos en un verano caluroso en el que Gafitas descubrirá el amor, el peligro, la amistad y se dará cuenta que hacerse mayor es perder la libertad de ser lo que quieras ser, para ser lo que debes ser. Monzón se acerca a este mundo quinqui de ambientes desaparecidos con la mirada de ahora mismo. Por eso usa un formato scope, por eso juega a ser y no ser un film de los setenta. Las leyes de la frontera es una película de rebeldes con causa en un entorno gris y mediocre donde ellos ponen los colores y la vida.

 

EL RINCÓN DE LOS LIBROS


Ya que estoy con madres y con quinquis, es un buen momento para hablar de una novela que tiene a una madre como protagonista en el contexto de la Barcelona de ahora mismo, donde los quinquis han desaparecido sustituidos por las mafias latinas de la droga y los narcopisos del Raval. La novela se titula No me busques, se ha publicado en catalán y castellano a la vez. La firma Sara Medina, nombre que esconde los de Carmen Fernández y David Cirici que han escrito la novela a cuatro manos. La madre de la historia es Silvia, una mujer que ha tenido a su hijo sola, sin padre, como Janis y Ana. Martí es ahora un adolescente conflictivo con problemas con la marihuana al que su madre acompaña a terapia para desintoxicarse. El día que empieza la historia, Martí no aparece por ningún sitio. Y Silvia empieza a buscarlo a pesar de recibir en su móvil un mensaje muy claro: no me busques. Pero Silvia es mucha madre y no parará hasta dar con él, aunque eso la lleve a sumergirse en un submundo barcelonés del que no tenía ni idea, de la mano de Moni, una camello de poca monta que sueña con irse a una isla perdida. Lo más interesante de la novela  es su visualización, no solo por pasar en lugares y espacios muy familiares para cualquiera que viva en Barcelona, sobre todo porque se nota que Carmen es guionista de series de televisión y sabe como componer un relato que acabe un capitulo en una imagen que despierta las ganas de leer el siguiente. La mano de Cirici la detecto menos, pero seguramente está presente, quizás convirtiendo lo que podía ser un guión en una novela, al fin y al cabo son lenguajes distintos. El final de la historia deja abierto el camino para que Silvia se embarque en otras aventuras, con Moni a lo mejor, quien sabe si con Martí. No me busques es una novela sin pretensiones, que no necesita demostrar nada. Es una novela entretenida con una trama de buenos y algún malo en un ambiente muy cercano, que se puede ver ya como el futuro guión de una película.

 El regalo de la semana es el cuadro entero del que he recortado el fragmento para el cartel de Madres paralelas



 

 

 

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