sábado, 10 de agosto de 2013

RENOIR


El cine recurre periódicamente al mundo de la pintura y los pintores para inspirarse en sus historias. Por desgracia, pocas de esas historias se han convertido en buenas películas. Aunque estén contándonos la biografía –¡ah! ese es, quizás el problema- de un pintor apasionante, casi nunca consiguen transmitir lo que de verdad es el universo de ese artista. Da igual que la quieran contar toda o solo un trocito de  su vida. Renoir, de Gilles Bourdos tampoco lo consigue. La película se centra en el verano de 1915 cuando Pierre-Auguste Renoir, aquejado de una dolorosa enfermedad en las manos, casi no puede pintar y su hijo, Jean Renoir, se refugia en la casa familiar para recuperarse de una herida de guerra. Entre ambos se mueve la exuberante y desinhibida Andrée, última modelo del padre, primera esposa y actriz del hijo.
El paisaje del verano en la Costa Azul es la tela donde pintan estos tres personajes que, sin embargo, nunca consiguen evocar ni la sensualidad, ni el placer, ni la emoción  que algunos cuadros de Renoir tienen y que muchas películas de su hijo alcanzan casi sin esfuerzo.
Este Renoir de película tiene, además un problema diferente. Representar a un pintor pintando, como a un músico tocando, requiere una habilidad extrema por parte del director. Combinar la mano que pinta con el rostro del actor que simula pintar, no es nada fácil. Bourdos no solo no lo consigue, sino que provoca cierto rubor ver como el honorable Auguste pinta unos cuadros horribles que ¡ya están pintados!
Una última cosa respecto a esta película. Está basada en una novela titulada Le Tableaux amoreux escrita por Jacques Renoir, nieto de Auguste, hijo de Claude y sobrino de Jean. El parentesco le debía servir para contar esta biografía con un poco menos de banalidad y lugares comunes. Mas cuando hay dos libros estupendos de Jean Renoir,  Mi vida mis films y sobre todo Renoir, mi padre, donde la relación de ambos en ese verano tan especial en que murió su madre y apareció Dedée, está muy bien contada.
PD. Si quieren ver el universo de Renoir padre en cine, mejor que busquen  Le déjeuner sur l’herbe o Partie de campagne, de Renoir hijo.


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