sábado, 6 de junio de 2020

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El confinamiento más o menos riguroso que llevamos padeciendo hace ya tres meses, nos ha obligado a todos a modificar nuestra vida. Los que vivimos con más personas hemos visto cómo teníamos que compartir el espacio con el (los) conviviente(s), horrible palabra por cierto, haciendo equilibrios sobre los equilibrios que significa convivir con alguien. Uno de esos equilibrios es el de “que vemos hoy”. No sé cuántas teles tienen las casas, pero en la nuestra solo hay una a la que conectamos el ordenador para poder ver plataformas o cualquier otra cosa de Internet. Esto quiere decir que hay que conseguir que lo que veamos nos guste a los dos. Yo soy una adicta a las series, Ramon empieza a detestarlas. Eso hace que muchas series las vea yo sola en el ordenador donde trabajo, mientras él ve otra cosa: conciertos, pelis raras, conferencias. Pero siempre hay algo que si vemos juntos. Estos días compartimos la serie de moda, Baron Noir, propuesta por mí, y las estupendas entrevistas del programa A fondo, propuesta por Ramón, que se pueden ver en Youtube, algunas remasterizadas por Editrama, la productora de Gonzalo Herralde,


A fondo
Entre 1976 y 1981, es decir en plena Transición, TVE fue de verdad una televisión pública. Seguramente porque en esos años en los que no había un auténtico poder constituido, se convocaban las primeras elecciones democráticas y se redactaba la Constitución, la sociedad explosionaba de alegría estrenando libertad en todos los ámbitos. Son unos años en los que se sentaban las bases de un cambio mucho más profundo que el político. Y en esos años que muchos pueden recordar, en la tele única con sus dos canales se podían ver programas muy interesantes y absolutamente imposibles en las teles múltiples que disfrutamos, es un decir, más bien habría que decir, padecemos, en estos momentos. A fondo fue uno de esos programas. Para los que no lo recuerden o por su edad no lo pudieran ver, A fondo era un programa de entrevistas. Un escenario austero y sin adornos: una mesa y dos sillas. Un entrevistador, Joaquín Soler Serrano, respetuoso y que sabía cambiar de tercio si la entrevista le llevaba por un camino distinto al del guión. Una selección de entrevistados, mas de cuatrocientos en los cinco años que duró el programa, que iban desde escritores, cineastas o músicos, hasta científicos o médicos. Casi ningún político. La tele era para la sociedad civil. No había nada más, pero era mucho. La realización del programa jugaba con las cámaras y enfocaba la cara, los ojos, las manos del entrevistado. Buscaba el gesto callado que a veces decía mas que las palabras. Creaba complicidades en un espectáculo (lo era sn duda) televisivo de calidad. No siempre las entrevistas eran buenas, dependía de muchos factores, pero casi siempre eran interesantes y te mantenían enganchado primero media hora, luego, cuando el programa cuajó y ganó en audiencia, una hora. ¡Ah y en blanco y negro! por lo menos en los cuatro primeros años. ¿Se imaginan algo así ahora? Ciencia ficción. A fondo se acabó en 1981, el año en el que el poder empezó a ser fuerte de nuevo y la televisión española volvió a estar al servicio de quién manda. Aunque aún hubo buenos programas imposibles en estos momentos como La Clave, Estación de Perpiñán y los estupendos ciclos en V.O que programaba Fernando Moreno en la 2. Hace unos años Gonzalo Herralde recuperó los programas de A fondo y los está remasterizando para ofrecerlos en un canal de Youtube. Estos días hemos visto tres que me han gustado mucho. El de Álvaro Cunqueiro, de 1978, el de Miguel Delibes de 1976 y el de Néstor Luján, también de 1976. Los enlaces a estas entrevistas ya no están disponibles. Eran enlaces a las viejas emisiones de RTVE. Espero que pronto los vuelvan a poner remasterizados y en alta definición. De todos modos, hay muchas más entrevistas que se pueden ver: Julio Cortazar, Juan Manuel Serrat, Ernesto Sábato, Octavio Paz, Mercé Rodoreda…

Una aclaración: Gonzalo Herralde me envía un enlace al canal de Editrama que es la productora que tiene los derechos de los programas de A fondo. Lo pongo aquí para que quien quiera verlos lo pueda hacer con la calidad de las buenas ediciones.

El enlace al Canal EDITRAMA es:
https://www.youtube.com/channel/UCcEt9I52dpO4tuXwoSB186A

De las tres que me han gustado, recojo una frase importante:
Álvaro Cunqueiro, 1978: “El crimen de las ciudades contra los niños es que se pueden pasar cuarenta cincuenta años, es decir crecer, hacerse hombres sin distinguir mas que dos o tres árboles, sin haber escuchado nunca un pájaro y sin haber visto nunca una estrella.”
Miguel Delibes, 1976: “Lo que a mí me horrorizaría es contribuir con mis libros a exacerbar unos odios y una posición violenta. A mi me gustaría, es una dorada utopía, llevar al convencimiento de todos que los ideales de paz de justicia, de igualdad, deberíamos conquistarlos sin utilizar para nada la violencia.”
Néstor Luján, 1976: “Soy un hombre muy preocupado por los problemas de la ecología. A mi me horroriza pensar que, por ejemplo, en Alsacia hace cincuenta años había 50.000 nidos de cigüeñas. El año pasado solo hubo 80. Pienso que esto no es normal, pienso que estamos muy distraídos con otras cosas, cuando en el mundo hay cosas muy graves que están sucediendo. Las leemos en gacetillas en los periódicos, pero realmente tendrían que hacernos reflexionar. Una de ellas, por ejemplo, es el hecho de que en Occidente hay un tercio menos de bosques que había hace cien años y hay un 15 % menos de tierras cultivadas que había hace 20 años. Esto me preocupa porque los ciclos de la vida son muy importantes y pienso que todo esto va ligado, también, a la relación entre el índice de nacimientos y la prolongación de la vida que cada vez está más separada, de tal modo que, dentro de 50 años, toda Europa y los Estados Unidos, todo el mundo occidental que por ahora lleva la responsabilidad de la conservación de la especie humana y la conservación de la tierra, será un mundo de viejos, de gente cada vez más vieja, cada vez habrá menos jóvenes. Yo he partido de la ornitología para preocuparme por una serie de hechos. Soy optimista porque tengo buena salud, me gusta mucho vivir la vida. Pero pienso que la vida está seriamente amenazada y tengo una inmensa preocupación de adónde vamos a parar.”


Baron Noir (HBO)
Es la serie de moda en España. Hablan de ella en artículos de política, se dice que Pedro Sánchez se la recomendó a Pablo Iglesias, que a su vez la ha recomendado a todo el mundo. La  verdad es que me sorprende un poco este entusiasmo de los dos políticos con mas poder en España en estos momentos. Me sorprende y me asusta. Porque lo que cuenta Baron Noir no es precisamente ejemplar y pone los pelos de punta, sobre todo cuando resulta fácil ponerles nombre español a casi todos los personajes de esta siniestra serie. Siniestra y apasionante. Hubo días en los que veía el Telediario y a continuación un capítulo y pensaba que la ficción me mostraba la zona oculta, lo que pasaba detrás de lo que el TD me acababa de contar: pactos secretos, corrupciones, traiciones, engaños, manipulación de la gente para fines espúreos, ambición de poder. Porque eso es lo que muestra Baron Noir, cómo los políticos, sean de extrema derecha, derecha a secas, centro, izquierda complaciente o extrema izquierda, dedican todos sus esfuerzos a conquistar y mantenerse en el poder. ¿Gobernar? Para qué. A nadie le importa, lo único que cuenta es el poder, para qué se quiere, es igual. La serie tiene tres temporadas un tanto desiguales. La primera, la mas deudora de House of Cards, cuenta la traición de un presidente de la República a su mas cercano aliado, el Baron Noir del título, que convierte en único objetivo de su vida acabar con él. La segunda es la más política, quizás la más europea en su puesta en escena alejada de la adrenalina de la primera y tiene un doble protagonismo, el del Baron Noir y el de la Presidenta de la República, la primera mujer que llega al puesto mas alto de la nación, desde el que demuestra tener un criterio independiente y central respecto a izquierdas y derechas. El personaje de Amélie es el más interesante de la serie. Llega al poder por casualidad (como Macron, en quién sin duda se inspira). Es la única que trabaja para la gente, es la única que intenta reunir a su alrededor personas de diversas tendencias sin las servidumbres de partido. Tiene dos objetivos claros: uno de ellos, premonitorio y que le cuesta muy caro, la unión entre Alemania y Francia para consolidar el proyecto de una Europa fuerte frente al Brexit y los Estados Unidos; otro, muy controvertido, convertir Francia en una República Parlamentaria y no Presidencial, para evitar los personalismos y los abusos de poder. Pero ni el Baron Noir ni los partidos pueden permitirlo. Los versos libres y liberales, no cuadran con las estructuras de reparto de poder. La tercera temporada vuelve a ser adrenalínica y aquí el protagonismo bascula ligeramente de la presidenta de la República al antagonismo y alianzas interesadas de los populismos de extrema izquierda, representados en la figura de un payaso que recuerda mucho al olvidado Beppe Grillo de infausta memoria en Italia, con los populismos de extrema derecha, bajo la mirada complaciente e incluso colaboradora del partido de izquierdas mas convencional, el Podemos francés para entendernos. Esta tercera temporada es la más importante políticamente y es la que me asusta que les haya gustado tanto a nuestros políticos, porque la inmoralidad de los comportamientos, la falta de dignidad, las traiciones y manipulaciones que acabarán por llevar al Baron Noir a la presidencia (no es un spoiler, se intuye desde el principio, lo que es abrumador es ver cómo lo consigue dejando cadáveres reales y políticos por todas partes) es todo menos una lección a seguir. Y si es ese el modelo que tienen en la cabeza nuestros preclaros próceres, es como para salir corriendo. Algunos de los comportamientos de nuestros políticos en estos últimos tiempos adquieren una luz nueva si los colocas bajo el foco de esta estupenda serie de terror francesa que se puede ver en HBO.
Una nota posterior. Leyendo hoy (viernes 5 de junio) los periódicos, me doy cuenta de una de las grandes diferencias entre la política francesa reflejada en la serie y la española. Además de los evidentes paralelismos entre los políticos de all´y los de aquí, en España tenemos un elemento distorsionador. Porque al viejo debate entre izquierda y derecha y al auge de los populismos de todos los colores, hay que sumarle en nuestro país, el elemento deformante de los partidos nacionalistas, periféricos y centrales, que de alguna manera contaminan el debate clásico parlamentario. En Francia ese problema añadido no lo tienen. ¡Que suerte!

Información:
La Mostra de Films de Dones sigue en Filmin hasta el domingo 14. 
Entre el 5 y el 11 de junio se puede ver en la misma plataforma el 22 Festival de Cine Alemán.
Siguen los estrenos en la Sala Virtual de Cine de A contracorriente.
Y hay una nueva plataforma de estrenos: Play Pack Sala Cero.

El regalo de esta semana es una preciosa flor, la foto es de Ramon



1 comentario:

  1. Apreciada Nuria

    Bien por tu comentario, pero te anoto dos comentarios:

    Los programas de A FONDO superaron los 400. De ellos he editado 34 en VHS desde 1989, 68 en DVD y ahora estoy subiendo en mi canal EDITRAMA los 113 que había seleccionado y restaurado estos últimos años.
    El enlace al Canal EDITRAMA es:
    https://www.youtube.com/channel/UCcEt9I52dpO4tuXwoSB186A

    El enlace que incluyes en tu comentario lo que ha hecho es subir sin autorización mis ediciones en VHS y DVD, que de fueron las que recuperaron el interés por la serie A FONDO, y también algunas de "RTVE a la carta".
    Todas ellas están sin restaurar.
    Si quieres puedes facilitar el enlace al Canal EDITRAMA. Los demás canales que ofrecen videos de A FONDO, con excepción de RTVE a la carta, no hacen otra cosa que aprovecharse de nuestro trabajo y a través de Youtube se están retirando...


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