sábado, 7 de mayo de 2022

FESTIVALES Y ESTRENOS

 

Me van a disculpar pero esta entrada va a ser larga. Barcelona ha vivido, como cada primavera desde hace seis años, un empacho de cine con dos festivales enlazados uno detrás del otro. Primero en BCN Film Festival, después el D’A Film Festival. Dos festivales de cine muy diferentes uno del otro,  con objetivos y públicos distintos. Del BCN iré hablando a medida que se estrenen los films que se han visto en sus pantallas. Tres esta semana.  

 

(este cuadro de Ramon es una buena imagen de las sensaciones que provoca la película)

CULPA Ibón Cormenzana

Segunda película de Ibón Cormenzana que se estrena en pocas semanas, co-escrita con Manuela Vellés. En este caso se trata de una historia en la que está implicada la actriz en primera y casi única persona. Culpa debería llamarse Miedo. Porque es más el miedo que la culpa el sentimiento que atenaza a Ana y la obliga a exiliarse voluntariamente en la soledad de una cabaña perdida en las montañas (curioso paralelismo con La cima, el anterior trabajo de Cormenzana). Ana sufre una violación en la primera secuencia de la película y como consecuencia de esta violación se queda embarazada. El miedo a contárselo a su pareja, a asumir su vergüenza, a las consecuencias que esta violación tiene en su vida, la lleva a escapar y buscar el aislamiento absoluto donde sufrir este embarazo no asumido. El film sigue a esta mujer a lo largo de los nueve meses viendo cómo crece su vientre en paralelo al crecimiento de su angustia. El silencio, la nieve, el frio, el agua, un ligero contacto humano, no son suficientes para compensar sus sentimientos de culpa, su miedo y su pérdida de contacto con la realidad. La película vale por si misma y se cuenta por su propia historia, pero en este caso, conocer los avatares de sus puesta en escena contribuyen a hacerla más interesante. En cierto modo transmutan el film de una simple película en un experimento casi documental. Me explico. Ibón Cormenzana y Manuela Vellés querían hacer una película sobre el embarazo a partir de su propia experiencia. Se lo plantearon con su primer hijo, pero no se sintieron con fuerza para enfrentarse a una nueva situación  y además filmarla. Por eso han esperado al segundo embarazo de Manuela para llevar a cabo su idea. Cada mes, subían unos días a una cabaña en La Molina y filmaban un momento vital y emocional del personaje de Ana. Así, asistimos en tiempo real a su embarazo, a sus dudas, a sus miedos. Y la acompañamos en un camino nada sencillo para una actriz embarazada que comparte no solo su desnudez física sino su desnudez emocional. Es aquí donde Vellés demuestra ser una gran actriz, porque ¿cómo desligar lo que sientes por tu hija en gestación de lo que siente Ana por ese hijo no deseado? Normalmente no me gusta saber cosas de las películas. Siempre he pensado que se tenían que defender solas, sin informaciones añadidas. Pero en este caso, es importante y determinante el contexto. En Culpa la vida real está tan presente como la vida ficticia. (La película se estrena esta semana en salas y en Filmin a partir del 13 de mayo).

 


(Jeremy Thomas con Chema Prado. Foto: Chema Prado)

JEREMY THOMAS, UNA VIDA DE CINE, Mark Cousins

Los documentales de cine de Mark Cousins son siempre interesantes y bonitos y sorprendentes. Cousins encuentra un camino diferente en cada caso para acercarse al objeto de su estudio. Para hacer Jeremy Thomas, una vida de cine, Cousins decide emprender un viaje en coche con el productor que les llevará de Inglaterra a Cannes a través de Francia. En los días que pasan juntos asistimos a sus charlas en el coche gracias a una cámara fija en el interior, a sus paradas en los distintos hoteles, a su llegada al Festival de Cannes donde Thomas estrena como productor First Love, su última colaboración con Takashi Miike. Distendida, alegre, muy cinéfila sin rayar en la mitomanía, el film, no me atrevo a llamarlo documental, recorre la vida y la obra de uno de los productores más importantes de los últimos cincuenta años, el hombre que está detrás de buena parte del cine de Bertolucci, de las más radicales apuestas de Cronenberg, algunas locuras de Terry Gilliam, los últimos experimentos de Wim Wenders...Thomas se rebela un hombre encantador y divertido, sin pelos en la lengua a la hora de mirar a su pasado, sin remordimientos. Y a su lado, Cousins aparece como el perfecto acompañante, guía y conductor de un relato que es historia del cine.

 


RED ROCKET, Sean Baker

Tangerine en el 2015, The Florida Project en el 2017, Red Rocket en el 2021, aunque Sean Baker no hubiera hecho nada mas, y lo ha hecho, su nombre ya merecería estar entre los directores independientes mas corrosivos, divertidos y mordaces del nuevo cine americano. Baker se fija siempre en personajes marginales no por elección propia. No son outsiders, son simples y lucidos perdedores de la basura blanca de la América profunda, la que vota a Trump y se cree que puede tomar el congreso vestido de búfalo. Pero la gracia y el valor del cine de Baker es que se acerca a esta gente sin superioridad moral, sin crítica social, y sobre todo sin intentar ni comprenderlos ni compadecerlos. Sus personajes son seres libres, como libre es Mikey Saber, estupendo Simon Rex, un actor de cine porno caído en múltiples desgracias que vuelve a su pequeño pueblo tejano con la intención de recuperar un poco de dignidad y si es posible rehacer su economía y la relación con su ex mujer. Los colores brillantes, la alegría de los cuerpos, el humor de las situaciones, se mueven en un paisaje de ruinas industriales ideal para enmarcar la ruina que representa Mikey. Todo es feo y hermoso como el propio Mikey, un tramposo y un manipulador que encuentra en la insinuante Strawberry un sueño hecho realidad, una fantasía imaginada en una tienda de Donuts. Recuerdo que cuando les hice una entrevista al director y al actor en el Festival de San Sebastián acabé la divertida charla en un spanglish delirante diciéndoles la mejor definición de la película que se me ocurría: Red Rocket era como un inmenso donut: dulce y lleno de confites de colores, pero con un gran agujero negro en el centro. Los dos se rieron y me pidieron permiso para usar mi definición. Me pareció estupendo. Me encantan los donuts, y me encanta y divierte este donut de cine que se pega al paladar.

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OCHO PELICULAS DEL D’A FILM FESTIVAL

Como cada primavera desde hace doce años y desde hace seis en coincidencia y prolongación con el BCN Film Fest, llega a Barcelona la cita con el D’A Film Festival, un certamen especial donde se recoge lo más arriesgado del cine español, Un impulso colectivo, con los Emergentes del cine internacional, junto con las apuesta por un cine de autor casi clásico en estos momentos en que el cine está difuminando sus fronteras. De todo lo que he visto estos días me quedo con estas ocho películas.



A LOVE SONG Max Walker-Silverman

Creo que esta es la película más bonita que he visto en el D’A Film Festival. En todo caso, la que más me ha emocionado y me ha hecho pensar que no todo está perdido. En casi todas las reseñas que se han escrito sobre la opera prima de Max Walker-Silverman se hace referencia a su parecido con Nomadland. Es cierto que existe una cierta semejanza: una mujer mayor que ha decidido instalarse junto a un lago viviendo en una roulotte. Pero los parecidos se acaban ahí. Porque Faye no está ahí como forma de vida. Faye está ahí porque espera una visita, la de un viejo amigo del instituto con el que pasará un día y una noche de reconciliación. Faye es una mujer de 60 años, encarnada en una grandísima Dale Dickey quién con sus arrugas en el rostro, se convierte en el auténtico paisaje del film. Faye es viuda y se ha instalado en ese punto esperando la llegada de Lito. Y mientras llega, Faye pesca cangrejos en el lago, entabla una curiosa relación con un grupo de indios y comienza una nueva amistad con dos mujeres negras. Cuando Lito finalmente aparece, lo que sucede entre los dos está lleno de complicidades y silencios. Y está lleno de emoción. A love song es eso más que otra cosa; una canción de amor como las que suenan en el viejo transistor de Faye puntuando su viaje emocional al la orilla del lago, al pie de una montaña mágica poblada de árboles dorados. En A love song no hay trasfondo social, no hay crítica política, no hay una toma de decisiones vital por una forma de vida nómada. Por eso es diferente de Nomadland. Por eso, también, es tan hermosa, tan sincera, tan cercana. Casi iraní en su contemplación del paisaje, casi busterketiana en ese grupo de indios en fila que se presentan ante ella, casi tatiniana en ese cartero que llega puntualmente al Campamento número 17. Una delicia que volveré a ver en cuanto se estrene.

 


ABRÁZAME FUERTE, Mathieu Amalric

¿Puede una película sobre el duelo convertirse en un misterio y al mismo tiempo ser una crónica familiar? ¿Puede una mujer ser protagonista de una huida y al mismo tiempo protagonista de una pérdida? El puzle emocional que construye Mathieu Amalric con la complicidad de Vicky Krieps (a la que hemos visto también en La isla de Bergman) nos obliga a un ejercicio de atención para discernir lo que puede ser real de lo que es proyección hacia el pasado y el futuro de esta mujer, esposa y madre que busca en una huida hacia adelante el camino para reencontrarse con sus seres más queridos. Abrázame fuerte es un film envolvente, de entrada te produce una sensación de desasosiego ¿a dónde va y por qué se va Clarisse? Pero poco a poco, siempre con el acompañamiento de un piano obsesivamente presente en el relato, vamos encontrando una respuesta a esas dos preguntas. Preciosa historia de amor a una familia contada de una manera fragmentada pero que al final compone un cuadro perfectamente comprensible.

 


ALBUM PARA LA JUVENTUD, Malena Solarz

Me encanta ver que la escuela Jonás Trueba se extiende por otros territorios. ¿Qué es la escuela Jonás Trueba? Podríamos decir que es una mirada fresca y tranquila a un grupo de amigos en un momento de transición personal entre una etapa y la siguiente de sus vidas. Un momento detenido, generalmente veraniego, en el que el tiempo se dilata, los personajes se dejan mecer por el calor y las horas sin hacer nada en concreto, mientras le dan vueltas a cuál puede ser su futuro. Son seres en formación hechos de libros y de cine, de teatro y de encuentros festivos, Con muchas comidas, con muchas conversaciones, paseos y miradas, sin que el sexo y sus turbulencias intervengan en sus relaciones. El mundo de los Exiliados románticos, La virgen de agosto, Quién lo impide., el mundo de esta primera película de Malena Solarz. En el diciembre navideño y caluroso de Buenos Aires, Sol y Pedro disfrutan de esos dulces tiempos de intervalo antes de verse obligados a tomar decisiones. Un álbum para cualquier juventud.

 


CANCIÓN DE UNA DAMA EN LA SOMBRA, Carolina Astudillo

En el 2014 descubrí a Carolina Astudillo en una película documental muy especial y hermosa. Especial porque El gran vuelo contaba la historia real de Clara Pueyo Jornet, una mujer comunista que en los primeros años 40 escapó de la Cárcel Modelo de Barcelona y se perdió en el anonimato para siempre en una doble huida: del franquismo y de la dictadura insoportable de su propio partido. Carolina se acercaba a aquella historia de una manera dulce y tranquila utilizando materiales de archivos personales de la época. Siete años después, la directora vuelve a fijarse en la familia Pueyo, esta vez para contar, a través de las cartas que le manda Armand Pueyo a su mujer Soledad, la historia de una ausencia, de una pérdida. Armand se exilió en enero de 1939 al perder la guerra civil. Durante dos años, 1939 y 1940, fue mandando cartas a su mujer primero desde los campos de concentración del sur de Francia, luego desde los campos de trabajo. Su rastro se pierde cuando Francia es invadida por Alemania y los españoles republicanos son enviados a Mauthausen donde morirán prácticamente todos. Con este material, Astudillo fabrica un artefacto emocionante y tierno en el que la ficción de la lectura de las cartas se entreteje con imágenes de archivo mientras nos va contando la historia de una ausencia. Pero lo más interesante del resultado final es que acabamos sabiendo más del ausente Armand, perdido en los paisajes de Francia, que de la propia Soledad/Penélope. Es la voz de él la que escuchamos en sus cartas conservadas con amor durante toda la vida, nunca la de ella, perdida como se han perdido las cartas y las fotos que ella le enviaba a su remoto destino. La emoción que se desprende de estas cartas es el cuerpo central de Canción a una dama en la sombra. Un prólogo presidido por estatuas de mujeres solas, abandonadas, que esperan acompañadas de la voz y el relato del Dolor de Marguerite Duras y un epílogo filmado en la soledad y el silencio de las ruinas del campo de Mauthausen, enmarcan estas cartas que son una lección de historia, de pensamiento, de emoción y de vida.

 


DUO de Meritxell Colell

La película empieza mal, al menos desde mi punto de vista. Una cámara en movimiento sigue a dos actores en un escenario representando una historia que no consigo abarcar. Pero por suerte, el film de Colell no sigue por ahí. Y pronto se abre a una road movie en los Andes del norte de Argentina donde una pareja de actores en gira con un espectáculo de danza se adentra entre pueblos perdidos conviviendo con los indios de esas tierras. Los fragmentos casi documentales de esta convivencia son lo mejor de una película que va de menos a más, que poco a poco nos va envolviendo en la atmosfera fuera de la realidad de esas montañas donde la Pachabamba preside el ritmo de la vida y en las que Mónica acabará por darse cuenta de la inutilidad de la vida con su pareja. Con evocaciones de Con el viento, protagonizada por la misma actriz Mónica García, este Duo acaba desdoblándose en dos monólogos independientes. El de él, sumido en la incomprensión del mundo que le rodea, el de ella, integrándose plenamente en ese mundo que la rodea. Con preciosos fragmentos rodados en 8 mm y en digital, la alternancia de los dos tipos de imágenes puntúa el relato de este cuento andino.

 


HIT THE ROAD, Panah Panahi

De tal palo tal astilla. Los hijos de los directores iraníes son tan buenos como sus padres. Hijo de Jafar Panahi, Panah no se limita a seguir sus pasos. Con esta road movie de honda raíz sufí, el nuevo director nos demuestra tener un mundo propio cercano a Kiarostami en el uso del paisaje y las carreteras, pero alejado de su padre y del propio Kiarostami en la historia de esta familia que emprende un viaje de despedida a través del desierto y las montañas. La referencia a 2001 una odisea del espacio no es fortuita. Ellos mismos están protagonizando una odisea en su paisaje, un viaje que les llevará a la separación. La verborrea incontenible del hijo pequeño contrasta con el silencio melancólico del hijo mayor; la quietud del padre con su pierna escayolada complementa la vitalidad incansable de la madre. Juntos, estos cuatro personajes metidos en la cabina de un coche que es casi como una nave espacial, se adentran en un territorio de nostalgia (la música) de humor (el hijo pequeño) de presente (la necesidad de escapar de un país que no les deja respirar) y de futuro (el viaje astral del padre y el hijo pequeño). Preciosa y  entretenida, Hit the Road es el descubrimiento de un director distinto al que vale la pena no perder de vista. La película se estrena el próximo 13 de mayo.

 


LA ISLA DE BERGMAN, Mia Hansen-Love

La directora francesa Mia Hansen-Love es una veterana de este festival en el que siempre ha tenido una gran acogida. Su séptimo largometraje, La isla de Bergman, es un film de círculos concéntricos entorno a la isla de Faro, el espacio escogido por Bergman para vivir, escribir y rodar algunas de sus más emblemáticas películas. En el centro de este mandala de rupturas y reconciliaciones está el díptico sobre el matrimonio: Secretos de un matrimonio y Sarabande; el segundo círculo es el del propio Bergman y sus mujeres con las que rompía sin romper nunca del todo. El tercer círculo es el de Cris y Toni, la pareja de cineastas que llega a la isla de Bergman con la intención de escribir sus próximos proyectos mientras viven un momento de separación más intelectual que emocional. A partir de ellos, mejor dicho de ella, se construye el cuarto círculo, el de Amy y Joseph, los protagonistas de la ficción que escribe Cris y ante la que se encuentra atascada sin saber qué final es el que le conviene a esa historia de amor interrumpida siempre de una u otra manera. Y como colofón de todos los círculos el de la propia Mia Hansen-Love y su compañero el director de cine Olivier Assayas viviendo una separación que tiene ecos en todas las anteriores. El fondo de arena de colores de este mandala de emociones es la preciosa isla de Faro, convertida en un parque temático bergmaniano que habría puesto los pelos de punta al director sueco. Un lugar idílico para crear a su sombra y para evocar sus fantasmas.

 


THE SLEEPING NEGRO, Skinner Myers

¿Puede el racismo ejercerse en sentido inverso? Si, puede. Racismo es lo que siente y provoca a su alrededor este negro dormido respecto a los blancos, ya sea su novia, ya sea su jefe. No estamos ante un personaje marginal, ni pobre, ni producto del gueto. El negro sin nombre que interpreta el propio Myers se enfrenta a una sociedad llena de contradicciones en la que se ve obligado a desahuciar una familia por que el sobrino, republicano y votante de Trump a pesar de ser negro, no ha pagado las cuotas de la hipoteca de su anciana tía. Pero el Hombre que duerme suspendido en el aire, también debe enfrentarse a la contradicción de estar comprometido con una chica blanca a la que en el fondo desprecia y envidia a partes iguales. Un film enfadado dicen en su promoción, Yo añadiría, un film sobre la confusión de un personaje que quiere comportarse como un modelo mental de lo que debe ser un negro y que es incapaz de despertar a una realidad que no se ajusta a ese modelo. Un film político en toda regla.

 El regalo de esta semana es el dibujo de donde he extraído la florecita primaveral que acompaña esta entrada.



 

 

 

 

 

 

sábado, 30 de abril de 2022

AYER

 

“Solo aquello que yo quiero conservar tiene derecho a ser conservado para los demás.” (Stefan Zweig. El mundo de ayer)

Esta frase del final del prefacio del libro autobiográfico de Stefan Zweig me sirve como introducción a la entrada de hoy donde tres películas estrenadas esta semana responden justamente a esa idea: El mundo de ayer, del francés Diastème, Alcarrás, de la catalana Carla Simón y Downton Abbey, Una nueva era del inglés Simon Curtis.

 


Alcarràs, de Carla Simón

Empiezo por la más cercana a nosotros. Alcarràs, segunda película de Carla Simón. Cuando escribí de Verano del 93 dije algo muy parecido a la frase de Zweig: “Hablar de uno mismo, de  tus propias experiencias, contarlas para los demás, es una tentación que no siempre se resuelve bien. Puedes escribirlo o filmarlo para ti, pero si quieres que esa memoria sea compartida, tienes que utilizar bien el lenguaje, ya sea la escritura, ya sea el cine. Y Carla Simón lo hace muy bien. No sé qué hará Carla Simón en su segunda película, pero espero que no pierda esta capacidad de captar la luz del sol en medio de una borrasca de emociones.”. Pues bien, Carla ha hecho una segunda película donde el sol sigue brillando en medio de la tormenta de las emociones. La directora ha vuelto a mirar lo más cercano, su familia, su memoria, para contar una historia universal: el fin de una era, el final de una manera de entender la tierra, el campo, la familia. Alcarràs, como Las uvas de la ira de John Ford (más que de Steinbeck), es el retrato de cómo desparece un mundo para alumbrar otro que no sabemos si será malo o bueno, no es eso lo que importa, pero seguro que será distinto. Lo que importa es el ritmo de las horas entre los árboles de melocotón, lo que importa son las comidas familiares, lo que importa son los instantes compartidos en un empeño colectivo. El gran acierto de Carla es haber conseguido que sus no actores se metan en la piel de una familia para la que ella ha escrito una historia que dibuja, desde el abuelo hasta los niños, figuras en un paisaje de árboles, sol, nubes… A mí me habría gustado que acabará un plano antes del último. Pero luego, cuando pienso en la película, me digo que quién soy yo para opinar sobre lo que ella ha “escogido” contar. Lo que ella ha querido conservar. Y me contesto que Carla ha hecho una película luminosa en su nostalgia, con aroma de frutal y aires de final de un tiempo. Un ayer que está desapareciendo mientras se alumbra un mañana que aun no ha nacido. Alcarràs es un viaje a un mundo, el mundo de ayer.

 


El mundo de ayer, Diastème

Esta película que toma el título del libro de Stefan Zweig, es otra cosa. Es un film, político cien por cien. Creo que estaba previsto estrenarse la semana pasada, pero la coincidencia con la segunda vuelta de las elecciones en Francia desaconsejó sacarla en vísperas de tan decisiva votación. Porque El mundo de ayer se centra en los tres días anteriores a las elecciones presidenciales en Francia, donde la presidenta que está a punto de dejar el cargo se enfrenta al reto de un escándalo de corrupción que afecta al candidato de su partido y por tanto al peligro más que real de que triunfe el candidato de la extrema derecha que le pisa los talones. Mientras en el ala oeste del Eliseo se cruzan conspiraciones y arreglos, miedos, y peligros, ella, magnifica Léa Drucker, se enfrenta a una delicada situación personal, un atentado terrible y la amenaza posible de una involución política de consecuencias imprevisibles. Real como la vida misma salvando las distancias. Un film político, ambiguo y con un final abierto que nos deja con la duda: ¿Y si….?


 Downton Abbey: Una nueva era, de Simon Curtis

Este sí que es un mundo de ayer, tan lejano como el de los cuentos de hadas. La tercera entrega de la serie creada por Julian Fellowes ha llegado a su final. Supongo, aunque no deseo. Porque yo soy fiel seguidora de esta familia de nobles ingleses a los que conocimos en 1912 (en el 2010 de nuestra era) y a los que hemos seguido hasta 1929 (en el 2022  de nuestra era). En esos 17 años de ficción la familia Crawley ha pasado de ser un ejemplo de tradición ancestral victoriana a ser una familia que asume que el mundo ya no es lo que era. Es un mundo de ayer en toda regla. Se ha acusado a Fellowes y Curtis de estirar el producto como un chicle. Yo no estoy de acuerdo. En esta tercera entrega los conflictos se han dulcificado, las lealtades se han consolidado y la curiosa y entrañable familia que integran los señores y los servidores, ha logrado una estabilidad a las puertas de una década que acabará por volver a ponerlos a prueba: los años 30. Pero eso ya se verá si hay cuarta y quinta entrega. De momento estamos con ellos compartiendo el paso del cine mudo al sonoro mientras se cierran historias que acaban bien y quién sabe, se abren otras nuevas. Reconozco y lo digo sin miedo, si no eres fan de la casa de Yorkshire, no la veas. Pero si lo eres o quieres serlo, disfrutarás mucho con la inocencia de estos personajes a los que la Historia ya arrolló una vez y seguramente volverá a arrollar en la próxima década. La nueva era de Downton Abbey es en realidad el mundo de ayer que evocaba Stefan Zweig en su magnífica autobiografía.

“Pero toda sombra es, al fin y al cabo, hija de la luz y sólo quién ha conocido la claridad y las tinieblas, la guerra y la paz, el ascenso y la caída, solo éste ha vivido de verdad”. Stefan Zweig.

 

EL RINCÓN DE LAS SERIES

La edad dorada HBO Max

Me ha parecido que en una entrada que hablaba del mundo de ayer y una semana en la que se estrenaba la última entrega  de Downton Abbey, tocaba recuperar una serie de la que aún no había hablado: La edad dorada. Creada por Julian Fellowes, lo mejor que se puede decir de ella es que no pretende ser un Downton americano. Para nada. La edad dorada evoca la década prodigiosa de 1882, cuando Nueva York era el centro de una revolución urbanística, cultural y social muy lejos del salvaje oeste y la culta europea. En este contexto acompañamos a Marian Brook, una joven que llega a Nueva York para vivir con sus dos ricas tías, en su viaje de integración en un mundo que se mueve entre su propio ayer, el de la excelente Christine Baranski y la dulce Cynthia Nixon representantes de la vieja tradición de americanos descendientes de los primeros colonos, auténtica aristocracia neoyorquina, y la del mañana de los grandes magnates del petróleo y los transportes, encarnados en la poderosa familia de nuevos ricos, los Russell que representan Carrie Coon y Morgan Spector. Con la complicidad de Peggy Scott, una mujer negra solo creíble en ese contexto, la hija de Meryl Streep, Louisa Jacobson, se mete en la piel de Marian para intentar forjar su propio camino entre las dos casas que una frente a la otra, la de sus tradicionales tías, la de los nuevos ricos, la ponen en el camino de la modernidad que llama a las puertas de una ciudad en pleno cambio y crecimiento. Más cruda y seca que Downton, más americana que británica, la nueva criatura de Fellowes está llamada a convertirse en un juguete estupendo para los que nos gustan este tipo de dramas, para los que disfrutamos con Louis May Alcott y con La edad de la inocencia de Martin Scorsese. La edad dorada es el contra plano perfecto de una película como Horizontes de grandeza. Ver la serie y la película de William Wyler es casi una lección de historia americana que permite entender como ese mundo de ayer sigue siendo el mundo de hoy mismo.

 El regalo de esta semana son unos melocotones que Ramon ha dibujado y que le dedico especialmente a Carla Simón.



sábado, 23 de abril de 2022

FRANCESES

 

Francia vota este domingo. Francia tiene que elegir entre Macron y Le Pen. Muchos franceses lo tienen claro, mejor un Macron conocido que una Le Pen con piel de cordero. Pero hay otros muchos que aun dudan. Sobre todo entre la izquierda melenchoniana. Lo que se juega no es solo su presidencia, es la consolidación de una idea de Europa que Macron defiende y Marine Le Pen ataca. Una aliada de Putin en Francia puede ser mortal para todos. Pero ¿lo entenderán así los chicos que estos días tomaban la Sorbona al grito de “Ni Macron, ni Le Pen”? Suenan ecos de un nuevo mayo del 68. Parece mentira que hayan pasado casi sesenta años y vuelva a oírse el mismo mensaje. Solo que ahora es mucho más peligroso que entonces. “Ni Macron, ni Le Pen” significa en realidad ni Unión Europea, ni OTAN. La indignación estudiantil se entiende después de dos crisis, una pandemia, una guerra y un porvenir más negro que el carbón al que habrá que volver para calentarse. Pero la solución no es el aislacionismo. En la encrucijada entre Macron y Le Pen yo no tendría dudas. Votar a Le Pen es muy peligroso, pero ¿cómo se lo hacemos entender a los jóvenes? De ninguna manera. Lo aprenderán solos si es que tienen tiempo de hacerlo.

Bueno, ya me he desahogado. Ahora puedo hablar de tres películas francesas muy distintas entre sí. Las tres importantes.

 


Arthur Rambo, de Laurent Cantet

En la cónica de San Sebastián del año pasado escribí: “Laurent Cantet nació cinematográficamente en San Sebastián cuando ganó el Premio Nuevos Directores en 1999 con Recursos humanos. Ahora, más de veinte años después, ha vuelto a la competición con un film que se llama Arthur Rambo, una mezcla de la provocación intelectual del poeta francés Rimbaud y la violencia del personaje de Hollywood. Arthur Rambo es el pseudónimo de un escritor magrebí que está triunfando con una novela basada en la historia de su madre. Pero Karim D, tiene un Mr Hyde en forma de Arthur Rambo, un twitero compulsivo capaz de decir las más espantosas vilezas. Xenófobo, racista, machista, antisemita, Arthur Rambo lo tiene todo. Cuando se descubre que Rambo es Karim, se desata sobre él una tormenta perfecta de contradicciones que van desde la hipócrita actitud de sus editores y amigos, hasta la toma de conciencia de lo que sus twits han provocado entre la gente que se los ha creído de verdad. Una película imprescindible por muchos motivos.” Poco me queda por añadir. Arthur Rambo es además de todo esto una denuncia clara de las redes sociales, de las fake news, de los perfiles inventados. Todos los peligros que nos acechan en la moderna cultura de la (in)comunicación. Pero con el toque Cantet, un autor que demuestra que sin estridencias se consigue micho más que gritando.

 


La Croisade/Un pequeño plan… como salvar el planeta,  Louis Garrel

También viene de San Sebastián el último film de LouisGarrel como director y como actor. Entonces escribí: “La cruzada de los niños es la excusa que encuentra Louis Garrel para hacer esta segunda entrega de las aventuras de Abel y Marianne con su hijo Joseph. En este caso, Joseph y sus amigos están dispuestos a salvar el planeta en una nueva cruzada de los niños. Y para hacerlo no dudan en tomar medidas muy drásticas. Fábula moral más que otra cosa, Un pequeño plan… como salvar el planeta es un cuento lleno de encanto, un recordatorio de las muchas cosas que aún nos quedan por hacer.” Es curioso lo que me ha pasado con esta peliculita que diría José Luís Guarner. Vista en septiembre del 2021 tenía un sentido, una razón de ser: el cambio climático, la defensa de la Tierra, la preocupación de qué planeta les dejaremos a nuestros hijos, no solo eran temas importantes, ERAN, los temas importantes en un mundo donde las certezas estaban establecidas a pesar de que la pandemia del dichoso bicho había hecho saltar algunas de ellas. Ahora, cuando se cumplen dos meses de la guerra en Ucrania, la preocupación por el clima, por el planeta no es que haya dejado de ser importante (lo sigue siendo) pero ha pasado a un segundo plano bajo la presión de una invasión injustificada y brutal a la que el clima y la tierra parece no importarle nada. Por eso este divertimento en forma de cuento de niños y de adultos, adquiere una relevancia especial. Nos recuerda que los putines de este mundo no deben triunfar bajo ninguna circunstancia o, además de acabar con un país y una manera de entender el mundo, acabarán también con el mundo. Un pequeño plan… es un remanso de paz.

 


Arde Notre Dame, Jean-Jacques Annaud

Hace justo dos años se produjo el pavoroso incendio de la catedral de París, Notre Dame. Vuelvo a recordar lo que escribí en el blog del 20 de abril de 2019. “La tristeza enorme de ver caer la aguja gótica, de ver las llamas naranjas y azules saliendo del corazón de la iglesia, es infinita. No se sabe aun que lo ha provocado. ¿Un error humano? ¿Una imprudencia en las obras de reconstrucción? ¿O un sutil y muy sofisticado atentado a uno de los símbolos de la cultura y la civilización democrática europea? Mi vena conspiranoica vuelve a aparecer, pero  no puedo dejar de pensar que justo ahora, en vísperas de unas elecciones europeas decisivas, quemar esta obra que es de todos y que representa una historia común, es un golpe perfecto. Espero equivocarme, bueno, seguro que me equivoco y que todo fue fruto de un accidente por el estado en que estaba la catedral. Por suerte, pasados unos días, podemos ver que los daños no son tan graves como se pensó, aunque siempre quedará la imagen de la aguja cayendo como un icono del final de una manera de entender la cultura. Y otra cosa. Yo no la reconstruiría. Al menos no igual que era. Eso sería falsear la historia, convertir Notre Dame en una Sagrada Familia en París. No, yo haría lo que se hacía en otros tiempos, pensar en ella desde el presente. Y eso significa dos cosas: dejar la herida, pero garantizando la seguridad. O hacer un sincretismo entre el pasado y el presente (¿qué era el gótico respecto al románico o el barroco respecto al gótico?). Pero claro, lo que yo piense seguramente no le interesara a nadie. Conservar la ruina es un recuerdo vivo de lo que estamos haciendo con nuestra cultura. Rehacerla como era, es falsear esa memoria. Reconstruirla desde el presente, es mirar al futuro.” Arde Notre Dame, el film de Annaud ha venido a darme respuestas a algunas de las preguntas que me hacía en este texto. Annaud ha hecho un film difícil de clasificar: a medias documental (hay mucho material filmado en el momento) a medias ficción (los personajes son tanto reales como inventados) a medias cine de catástrofes, a medias cine de denuncia social. Arde Notre Dame es una crónica detallada y documentada, hasta donde se puede documentar, de los errores humanos y las coincidencias fatales que permitieron que una de las joyas del arte europeo, un símbolo en sí misma, sufriera uno de los más terribles incendios que se recuerdan. Annaud se coloca al lado de los bomberos que se arriesgaron para apagarlo sin olvidar el aspecto casi grotesco de la gran preocupación de los responsables de la iglesia: salvar la auténtica corona de Cristo y algunas otras reliquias famosas. Entre el suspense por llegar a salvar estos objetos y la lucha de los bomberos porque el fuego no se extendiera a toda la iglesia, la ciudad entera asiste al espectáculo destructor de la catedral de Quasimodo en medio de un caos circulatorio que hace difícil llegar a a tiempo a los equipos de salvamento. El gran acierto de Annaud es el de hacer con este material un film entretenido que te engancha en su acción, que potencia la identificación con los bomberos y deja en el aire no las razones del incendio, bastante fortuitas si hemos de creer lo que nos cuenta, sino qué se deberá hacer después. Un después que es ya nuestro ahora en el que los trabajos de reconstrucción avanzan rápidamente. Para rehacerla “exactamente como era antes”. Vuelvo a decir lo que ya decía en 2019, yo no la habría reconstruido. Pero qué más da. 

El regalo de esta semana es un bodegón. No tiene nada que ver con ninguna película, pero me gusta mucho.



sábado, 16 de abril de 2022

FINLANDIA

 

Justo la semana en la que Finlandia ha tomado protagonismo en la guerra en Europa con el anuncio de su intención de entrar en la OTAN, rompiendo una neutralidad asumida desde el final de la segunda guerra mundial, para desespero y enfado mayúsculo de Putin quién ha amenazado con el armamento nuclear si esto sucede, justo esta semana, Finlandia se ha cruzado en mi camino en forma de una película extrañamente romántica y la segunda temporada de una de las series de espionaje más interesantes de los últimos años.


(los petroglifos de Murmansk)

El estreno: Compartimento Nº6 de Juho Kuosmanen

Esta película del para mi desconocido director Juho Kuosmanen, es una de las sorpresas del año. Pasa prácticamente toda en un tren durante el largo viaje de casi 1500 km entre Moscú y Múrmansk. Cuenta el extraño encuentro entre dos seres tan antagónicos como atrayentes entre sí. Laura es una estudiante de arqueología finlandesa que, tras una estancia en Moscú, decide viajar a Múrmansk, una de las ciudades rusas más septentrionales situada en la península de Kola en el Mar de Barents, muy cerca de la frontera con Finlandia y Noruega. Laura quiere ver los famosos petroglifos de Kanozero, únicos en el mundo. En su compartimento viaja otra persona. Un joven ruso, maleducado y muy intrusivo que le produce entre rechazo y miedo. Laura intenta cambiar de compartimento, pero es imposible. Los dos van al mismo sitio, Ljoha es minero y vuelve a Murmansk para reincorporarse al trabajo. Aunque empiezan con mal pie, estos dos seres tan distintos, y tan solitarios, acabarán por entenderse y establecer una curiosa relación de amistad o de amor o de algo intangible entre ellos. Las películas de trenes tienen algo muy especial, sus personajes no están en ningún sitio y los pasajeros pueden olvidar por un tiempo quiénes son. Hitchcock lo sabía muy bien como demostró en dos grandes films. Alarma en el expreso y Extraños en un tren. Pero no es el único. Si recuerda a alguien esta extraña pareja es a la que retrató Linklater en Antes del amanecer, un film tan cercano en su esencia como lejano en su tono. Nunca sabemos en qué momento pasa. Lo único cierto es que no es ahora. La URSS ya no existe porque hablan de San Petersburgo, pero no hay teléfonos móviles, los coches son muy antiguos y el tren y su implacable revisora más parecen sacados de una película española de los años 50 que de un tren moderno. Todo es oscuro y sucio, pero no sucio moralmente y esa es su grandeza. Mientras que la suciedad en la ropa y el ambiente de un compartimento en el que se han pasado varios días antes de llegar a destino va aumentando, los personajes, en cambio, van ganando en luminosidad y en calidez a medida que se acercan a las nieves y el frio del círculo polar ártico. Y de fondo, sin siquiera mencionarlo, las fronteras. La frontera de Rusia y Finlandia, la frontera entre dos personas de orígenes muy distintos, la frontera del misterio de los petroglifos escondidos en una isla perdida. ¿Es una historia de amor? Yo creo que sí.

 


Shadow Lines/Espías en la sombra Segunda Temporada Filmin

Hace justo un año, el 10 de abril del 2021, cuando nadie pensaba que el mundo iba a saltar por los aires con una guerra terrible, escribí en el blog sobre la primera temporada de Shadow Lines/Espías en la sombra. “Estamos acostumbrados a ver el cine finlandés a través de la óptica de Aki Kaurismaki. Pero en ese pequeño y lejano país tan cercano a la Rusia del zar, de Stalin y de Putin, hay muchas más historias. Una de ellas es la que cuenta esta serie de 10 capítulos ambientada en 1955, en plena guerra fría. Las luchas entre Moscú y Washington tuvieron en la helada Helsinki un escenario de primer orden. Americanos y rusos querían controlar Finlandia, un país de enorme importancia estratégica. Juguetes en manos de las dos potencias, Nyrkki, (El Puño) una organización de espías finlandesa, intenta mantener la independencia de su país sin dejarse avasallar ni por el KGB ni por la CIA, ambos dispuestos a conseguir el poder de la neutral Finlandia manipulando los candidatos a la presidencia favorables a uno y otro bando. En medio de esta batalla, en una ciudad entre el dorado y el azul oscuro, la joven Helena se verá arrastrada en el conflicto mientras descubre un secreto de su pasado que pondrá en peligro toda la operación emprendida por la organización. Lejos del cine de espías norteamericano, más cerca del Smiley de Le Carré, pero en un ambiente elegante, estilizado, de humo y de vestidos de satén verde, en la serie se hacen cada vez más evidentes las delgadas líneas de sombra que separan dos mundos, dos realidades, el pasado y el presente. Shadow Lines es diferente en su ritmo, en sus personajes, en su propio relato. Es una oportunidad de descubrir otra manera de acercarse a las historias de siempre.” Filmin ha estrenado la segunda temporada de Espías en la sombra y tengo que reconocer que casi es mejor que la primera. Comienza donde se acababa la otra, con la elección de Urho Kekkonen como presidente, la muerte de Julius, uno de los espías de Nyrkki , y Helena avanzando en el secreto que la atormenta. A partir de ahí, la Historia con mayúscula se introduce en la historia de sus personajes en una trama que nos cuenta uno de los momentos más peligrosos para el equilibrio mundial entre la URSS y Occidente. No he podido encontrar ni un solo dato que corrobore el incidente que estuvo a punto de desencadenar la tercera guerra mundial. En todo caso, si sucedió o no, deja de ser interesante justo ahora cuando sí se ha desencadenado una guerra que esperemos no sea el prólogo de algo más gordo.  La serie se mueve entre espías, engaños, secretos personales, secretos políticos. Un grupo ultranacionalista, La Hermandad del Odio, fundada en 1922 tras las guerras de Karelia, cuando Finlandia perdió una parte de su territorio anexionado por la fuerza a la nueva URSS (¿les suena? ) vuelve a estar activa y dispuesta a hacer lo que sea para acabar con “los demonios y los rusos”. Desde el punto de vista del cine, la serie prolonga el estilo de la primera temporada, tan alejado del habitual tono y ritmo del cine americano e incluso del cine europeo más clásico. Fría por fuera pero volcánica en sus relaciones, estos espías consiguen mostrarnos una realidad que sin quererlo, ilumina lo que está sucediendo hoy en Ucrania.

 

EL RINCÓN DE LA SORPRESA



Apolo 10½: Una infancia espacial, Richard Linklater Netflix

La referencia a Antes del amanecer de Richard Linklater me ha hecho pensar en una película estrenada hace muy poco en Netflix. Que la deliciosa miniatura que es Apolo 10½: Una infancia espacial se haya estrenado directamente en una plataforma y casi sin anunciarla, es uno de esos misterios absurdos de la comunicación. Linklater en estado puro, esta aventura espacial es un film de animación que nos devuelve a 1969. Stanley es un niño de 10 años. Vive en Texas cerca de las instalaciones de la NASA donde se está preparando el viaje del Apolo 11 que llevará al hombre a la Luna. Stanley sueña con ser astronauta y vive una aventura que pudo ser, al menos para él. Pero antes de llegar al punto en el que conocemos a Stanley, Linklater aprovecha para recordar en una precioso ejercicio de la memoria, como era la infancia de un niño en los años sesenta. Música, series de televisión, comidas, riñas familiares, estrenos de cine, amigos, peleas, la escuela, todo desfila ante nuestros ojos contado por un Stanley adulto, un Linklater adulto, que comparte sus recuerdos y sus sueños. Este ejercicio de la memoria enlaza con la esencia del cine de Linklater donde el tiempo siempre es un elemento dominante de reflexión. No es la primera vez que vuelve a esos recuerdos, el Jake de Todos queremos algo bien podría ser Stanley en su primer año de universidad, o el Pink de Movida del 76. Linklater nunca deja de explicar su historia, la de una generación con la que se pueden sentir identificados muchos espectadores. Pero a veces, como en este caso, además consigue una pequeña joya animada, una aventura (im)posible, divertida, tierna, sincera. Linklater nos lleva a la Luna y nos lo creemos.

El regalo de esta semana es una foto primaveral. El mandarino del jardín está esplendoroso. Tanta vida y tanta energía me alegran el día.



 

sábado, 9 de abril de 2022

PARÍS

 

Hoy se cumplen 45 días de  Guerra en Ucrania, de Guerra en Europa, de Guerra entre dos maneras de entender el mundo. El ser humano es muy especial, nos acostumbramos a todo. Incluso al horror de un conflicto que está lejos y cerca. A todo, hasta un límite. Las imágenes que esta semana han llegado de Bucha y otras ciudades abandonadas por los rusos, traspasan el límite del horror aceptable. Son insoportables visualmente, pero sobre todo, son insoportables conceptualmente. Lo que dejan ver esas imágenes es un trasfondo de bestialidad, de deshumanización, de crueldad. Verlas me ha hecho pensar en Andrei Rublev de Tarkovski: la brutalidad medieval en pleno siglo XXI. No sé quien acabará ganando esta guerra injusta, pero si sé que el Stalinzar del Kremlin y sus ejércitos han traspasado todos las líneas rojas posibles. Frente a eso nos queda poco que hacer. Refugiarnos en los amigos, en los compañeros, en los libros, en el cine. Y en París, porque, como decía Humphrey Bogart en Casablanca. “Siempre nos quedará París”

 Esta referencia a París viene porque esta semana se han estrenado dos preciosas películas francesas que pasan en París.

 

                                        (La casa del escultor Rodin, en París)

París, Distrito 13, de Jacques 

Fue Alex Gorina el que dijo al salir del pase de prensa de esta película: “Los franceses vuelven una y otra vez a la Nouvelle Vague”. Tenía razón. Hay un cierto cine francés que tiene una querencia a contar historias en sus calles, en sus cafés. Historias de amor felices o historias de amor tristes. La que cuenta en un luminoso blanco y negro (con un significativo inserto en color) París, Distrito 13 es feliz y tiene su antecedentes en Bande a part de Godard y si me apuran en La maman et la putain de Eustache. Me ha hecho gracias leer en algunas críticas, seguro que de gente muy joven, que este film relata las aventuras amorosas de los milennials. Quizás sea que las historias de Godard con Ann Karina o de Eustache, o de Rohmer, no dejan de ser historias de milennials cuando aun no existía este término. Audiard lo único que ha hecho es mirar a su alrededor y mostrarnos cuatro personajes enlazados por el amor. Todo sucede en el barrio de Les Olympiades, título original del film. Emille, una chica de origen chino, alquila una habitación a Camille pensando que es una mujer, pero se encuentra con un alto y guapo joven negro. Emille se enamora de Camille, pero él no está seguro de quererla. Camille se va y conoce a Nora. Nora acaba de llegar a París para estudiar. Un equívoco desafortunado lleva a que en la Universidad la confundan con Amber, estrella del porno en Internet. Nora, decide averiguar quién es Amber. El conflicto está servido. Estos cuatro personajes se cruzan y descruzan en las calles del Distrito 13 en un baile de sentimientos lleno de ligereza y de sensibilidad. Que el duro Audiard, autor de El profeta, De óxido y hueso o Los hermanos Sister, haya sido capaz de hacer este film suave y tranquilo, es la mejor prueba de su calidad como director. Beber en la Nouvelle Vague no es un problema, si se hace bien. Audiard lo ha hecho muy bien. 

 


Las cartas de amor no existen, de Jéróme Bonnell

Si París, Distrito 13 se sumergía en el mundo de Godard, Rohmer y Eustache, Jéróme Bonnell busca en Truffaut y en Rivette el alma  donde refugiarse. En este caso, toda la película, o casi toda, pasa en uno de esos cafés de barrio franceses que solo se encuentran allí. Tras un principio desconcertante, Jonás, su protagonista, llega a la puerta del piso de Lea, su ex amante. Ex porque, él, casado y con un hijo, nunca ha querido dejar a su mujer. Hasta ahora. Aunque, quizás sea ya demasiado tarde porque Lea aun le quiere, pero no le cree. Y Jonás se encuentra sin saber como refugiado en un café debajo de su casa del que no consigue salir por más que lo intenta, como si un ángel exterminador buñueliano y romántico le impidiera alejarse de ese lugar. En ese café encuentra un alma gemela, o mejor, un alma tutelar, Mathieu, un camarero que sabe escuchar. Es entonces cuando Jonás toma una decisión, le escribirá una carta de amor a Lea. Durante toda la jornada que pasa en el café, entre llamadas a su trabajo, a su ex mujer, a sus amigos, Jonás escribe una larga carta de amor de 14 páginas que Mathieu será el único en conocer. Al final de ese día tan especial, Jonás tendrá que decidir si le manda la carta a Lea o no. Y nosotros tendremos que decidir si queremos que lo haga o no.

Las dos películas me han gustado mucho. Han despertado muchos deseos escondidos tras dos años de aislamiento. El deseo de volver a París, de pasear por sus calles,  de comer en sus bistrots, escribir en sus cafés. Y el deseo de volver a ver las películas de la Nouvelle Vague. Un buen escudo para protegerse de la realidad.

(Nota: este domingo hay elecciones en Francia. Espero que los franceses estén a la altura del momento histórico y no den su apoyo ni a Marine Le Pen, ni a Éric Zemmour, ni a Jean-Luc Mélenchon. Estoy segura que los protagonistas de estas dos películas no se lo perdonarían. Yo tampoco.) 

 

EL RINCÓN DE LAS SERIES


Emily en París, Netflix

Ya que estoy en París, me he acordado de una serie de Netflix que vi hace tiempo. Tiene dos temporadas pero yo solo conozco la primera. En cierto modo, Emily en Paris es una puesta al día de Una cara con ángel en el siglo XXI. Al menos en su premisa. Una joven americana de veinte y pocos años, aterriza en París para trabajar en una gran empresa de marketing y publicidad. El choque cultural de esta no neoyorquina (Emily nació en el Medio Oeste) con la elegancia y sofisticación de la capital de Francia, produce los mejores momentos de la serie. Emily es una influencer con miles de seguidores de sus andanzas por París, se equivoca constantemente, se viste de una manera extravagante y colorida y consigue liarse amorosamente con quién no debe. La verdad es que no es fácil recomendar esta serie a todo el mundo. Es irritante, especialmente para los franceses a los que dibuja con todos los estereotipos posibles, es modernilla, es ingenua y romántica. Pero gracias a su encantadora protagonista Lily Collins, a las calles de postal de París, al glamour más chic de la ciudad, a las curiosas amigas y enemigas de Emily, gracias a sus meteduras de pata y su amor por un guapo chef, la serie acaba por enganchar a pesar de su indiscutible irrelevancia. Pero que importa. No todo ha de ser serio y trascendental, ni tener un mensaje importante. A veces simplemente una serie tontorrona y feliz, bonita y alegre, te ayuda a terminar el día con una sonrisa. Una advertencia, no sé si la segunda temporada o la tercera y cuarta que anuncia Netflix tendrán el mismo encanto. Yo solo hablo de la primera.

 El regalo de esta semana es como no un dibujo de Paris, la versión de Ramon de la foto que ilustra el Rincón.



 

viernes, 1 de abril de 2022

TRILOGÍA

A veces una película de estreno se convierte en el cabo de un hilo del que tirar para descubrir un mundo, o en este caso, un director, que por las razones que sean ¡hay tantas! se me había escapado. El estreno es el de un film italiano que se titula Para Chiara y el director es Jonas Carpignano, un italiano nacido en Nueva York que vive en la pequeña ciudad calabresa de Gioia Tauro. El hilo de Chiara me llevó a descubrir que este interesante film era la tercera parte de una Trilogía Calabresa que Carpignano comenzó en 2015 con Mediterranea, siguió en 2017 con A Ciambra y culmina ahora con Para Chiara. Un retrato a tres bandas de una ciudad del sur de Italia a través de los inmigrantes africanos, la comunidad gitana y las familias mafiosas de la Ndrangueta. Buscando un poco tuve la grata sorpresa de encontrarme con las dos primeras entregas de esta Trilogía en Filmin, lo que me ha permitido sumergirme en el universo de Gioia Tauro de la mano de Carpignano.

 


(Koudous Seihon, Ayiva en el film)

Primera entrega Mediterranea, 2015 Filmin

Conocemos a Ayiva y su amigo Abas mucho antes de llegar a Calabria. Los vemos en su peligroso viaje desde Burkina Faso a través del desierto de Argelia; el paso a Libia donde tienen que enfrentarse a nuevas dificultades; la precaria embarcación en la que intentan llegar a Italia; el rescate en el mar; el primer contacto con los italianos. Todo esto está contado con un tono documental, sin tremendismo. Ayiva y Abas acaban viviendo en Rosarno, en Calabria. Tienen tres meses para conseguir un contrato que les permita quedarse en Italia. A partir de aquí, el film nunca se separa de Ayiva, le sigue en su trabajo como recogedor de naranjas, le acompaña en sus llamadas a Burkina Faso para hablar con su hija, convive con él en la comunidad africana, cuenta su amistad con Rocco y su relación con Pio, un niño gitano de 12 años con el que establece un vínculo muy especial. El film no cae nunca en la violencia gratuita, tampoco abusa del miserabilismo habitual en este tipo de historias, el racismo está presente en los grupos de extrema derecha, pero no es el tema de la historia. Lo que le interesa a Carpignano es ver cómo este africano inteligente se integra poco a poco en la sociedad sin dejar nunca de ser él mismo. Rodada con actores no profesionales, en los espacios y lugares donde vive la comunidad africana, el film va dibujando poco a poco el mundo de esos inmigrantes a los que el director respeta y escucha en todo momento.

 


(Pio Amato, Pio en el film)

Segunda entrega A Ciambra, 2017 Filmin

Jonás Carpignano descubrió a Pio Amato, el adolescente gitano, en el rodaje de su primer film. A través de su amistad con él llegó a conocer a toda la familia Amato y empezó a pensar en hacer una nueva película con ellos como tema central. El resultado es A Ciambra, en la que participa todo el clan, desde el abuelo hasta el más pequeño, rodado en el barrio gitano de Giogia Tauro. El estilo de Carpignano se hace sentir plenamente en esta ficción documental. Ficción, porque lo que se cuenta es una historia escrita, documental porque quien la interpreta y como la interpreta son auténticos y verdaderos. A Ciambra cuenta la aventura de crecimiento de Pio, su paso no de niño a hombre, sino de adolescente a adulto. Cuando su hermano mayor y su padre son detenidos y encarcelados, Pio decide demostrar que puede hacerse cargo de la familia. Y se arriesga y se pone en peligro y encuentra ayuda en Ayiva, que sigue viviendo en el pueblo. Esta amistad entre el niño gitano y el africano junto con el fantasma de su abuelo, el jefe del clan al que Pio ve en sus ensoñaciones, son los puntos de apoyo del chico. Nada complaciente ni condescendiente, el film nos muestra a Pio en toda su crudeza, roba, fuma, bebe, pero no puedes dejar de quererlo, de compartir la empatía que el director siente por él desde que lo conoció en el rodaje de Meditarranea.

 


(Swamy Rotolo, Chiara en el film)

Tercera entrega Para Chiara. Estreno en salas

En la historia de Pio y su familia juega un papel muy importante la mafia calabresa, la Ndrangueta. Después de hacer dos films sobre comunidades marginales de la ciudad, Carpignano pensó en adentrarse en el mundo de la Malavita y empezó a escribir el primer guión de lo que iba a ser Para Chiara. Conocer a Swamy Rotolo, una adolescente de trece años, fue el detonante para construir el film a partir de ella y su familia. Igual que hizo con los Amato, el director convenció a toda la familia Rotolo para que trabajaran en la película siendo y no siendo ellos mismos. Más que hacer un film sobre la mafia, lo que le importaba era investigar las relaciones familiares de un colectivo que vive de la economía sumergida y no es consciente de estar delinquiendo con lo que hacen. En los cinco años que separan Medierranea de Para Chiara Carpignano se ha convertido en un director sólido y seguro. La secuencia de la fiesta del 18 cumpleaños de Giulia, la hermana mayor de Chiara con la que empieza la película, es perfecta en su puesta en escena y funciona como un espejo con la última en la que es Chiara la que celebra sus 18 años en un contexto completamente diferente. Entre una y otra Chiara descubrirá quién es su padre, qué hace su familia para vivir y como una Alicia perdida en la madriguera, transitara por el mundo más oscuro de la realidad. En su viaje se cruza con Ayiva, y tiene un encuentro complicado con Pio y su familia gitana. Igual que Ayiva, o Pio, Chiara empieza el film en un punto y lo acaba en otro. Chiara empieza como una adolescente y acaba como una mujer que ha escogido el camino que quiere seguir en la vida. 

La Trilogía Calabresa de Jonás Carpignano me despierta un eco que reconozco, el de La leyenda del tiempo y Entre dos aguas, de Isaki Lacuesta con la que comparte el tono documental con personajes reales interpretando una historia de ficción. En algunas críticas al cine de Isaki y de Jonas se habla de neorrealismo. Pero yo no creo que su cine sea neorrealista en el sentido clásico del término. Más bien lo llamaría docurrealismo. En todo caso, tanto el díptico gaditano de Lacuesta, (que por cierto quedará para la historia ya que la Junta de Andalucía ha decretado el derribo de las Casetas de San Fernando donde se rodaron ambas películas, una vergüenza y una pérdida lamentable de uno de los lugares más emblemáticos de la Bahía de Cádiz), como las tres películas de Carpignano, son una muestra de una nueva manera de mirar la realidad desde el cine.

 

EL RINCÓN DE LA EXPOSICIÓN


Hace mucho tiempo que no iba a una exposición. Desde antes del confinamiento me parece, aunque ya no lo sé porque el tiempo ha perdido un poco el sentido. La exposición que me ha hecho salir de casa es una que se puede ver en Cosmocaixa en Barcelona. Se titula El Sol, viviendo con nuestra estrella. Es una muestra no demasiado grande, lo justo para no cansar, con muchos instrumentos con los que se puede jugar y explicaciones sencillas y muy claras. No se trata solo de entender el Sol como la estrella central de nuestra vida, sino de hacer una especia de giro de 360 grados en torno a todas las variantes del sol, desde su adoración hasta su capacidad curativa, desde la exploración de su estructura hasta sus muchas utilidades, de lo inmenso del espacio a lo cotidiano de los relojes. Es una exposición preciosa, didáctica con mucha información y con imágenes espectaculares. Pero quizás lo que más me gustó de la expo fueron dos cosas que tienen que ver con la gente. Por un lado, ver a grupos de niños descubriendo el Sol en su grandeza, disfrutando con los experimentos, escuchando las explicaciones. Que estos niños aprendan que el mundo es mucho más grande que su pequeño entorno me parece una gran lección de vida en estos momentos en los que todo es tan desolador. La otra cosa fue comprobar la entrega de los chicos que acompañan y vigilan la exposición. No solo su amabilidad, también su preparación y entusiasmo al explicar la estructura del Sol o el futuro de la estrella. Fue una mañana estupenda en la que el Sol no lucía en Barcelona pero si brillaba en todos su esplendor en Cosmocaixa.

 El regalo de esta semana es un sol de Ramon



sábado, 26 de marzo de 2022

AL MARGEN


Antes de empezar debo aclarar el título de esta entrada. Estamos en el día 30 de la guerra de Ucrania. No creo que nadie pudiera imaginar, Putin el primero, que iba a durar tanto. La resistencia ucraniana y la respuesta internacional están siendo ejemplares. Los ucranianos, especialmente los del este y el sur, la están sufriendo en primera persona y de una manera cruel y salvaje, pero las consecuencias las estamos padeciendo todos. Por primera vez en mi vida, siento que una guerra me incumbe personalmente, formo parte del bando agredido. Porque Putin no solo ataca a Ucrania, nos ataca a todos. Pero en este todos caben personas que por una u otra razón están al margen de lo que sucede. Es el caso de los protagonistas de dos películas que se estrenan esta semana y me han gustado mucho. A tiempo completo  y La cima

 


A tiempo completo, de Éric Gravel

Una de las consecuencias de esta guerra es la crisis energética y esa crisis ha traído el paro de los transportistas que ha roto la cadena de suministros para la producción y distribución. Estamos ante una huelga, no por justificada menos perjudicial para la población, que coincide con el estreno de una película francesa en la que se plantea como una huelga afecta la vida cotidiana de la gente. Lo que hace de A tiempo completo un film tan oportuno justo ahora, son las circunstancias que rodean a su protagonista Julie, una mujer que vive al margen de la realidad, no por indiferencia, simplemente porque no tiene tiempo de pensar en nada más que sobrevivir lo mejor posible. Julie es madre de dos niños a los que cría ella sola, vive en las afueras de Paris, bastante lejos. Cada mañana, antes de que amanezca, Julie se despierta siempre a la misma hora, organiza la vida de sus hijos y los deja con una vecina que se encarga de llevarlos al colegio y recogerlos por la tarde hasta que ella vuelva, ya entrada la noche. Porque Julie trabaja en el centro de Paris como responsable de las camareras de un hotel de lujo. Para ir a su trabajo, Julie coge un tren abarrotado cada mañana. Pero el día que la conocemos y en el que tiene una importante entrevista de trabajo para ascender un poco, tanto en escala social como en el sueldo, Julie se enfrenta a un obstáculo casi insuperable: una huelga general de transporte público. Desde ese momento, su vida se convierte en un infierno, primero para llegar al trabajo y una vez allí, para poder ir a la entrevista, lejos del hotel. Y no hay metro y no hay trenes. Julie corre y corre y llega tarde a casi todo. La huelga se prolonga varios días y las cosas se complican cada vez más. Gravel con la inmensa colaboración y entrega de Laure Calamy, consigue transmitir la ansiedad pero también los pequeños momentos de felicidad, de esta mujer capaz de soportar una huelga de transportes que literalmente la está matando. Todo esto está contado con una cierta ligereza, sin cargar las tintas, con apuntes de solidaridad y de esperanza. Porque A tiempo completo no es una película pesimista. A tiempo completo nos cuenta la historia de una mujer que superará los obstáculos uno detrás de otro. De eso se trata, de ganar la carrera. Ver este film frío en sus colores y gris en la atmosfera invernal de un París caótico, es un ejercicio muy interesante cuando estamos viviendo en directo la pesadilla de una huelga de transportes que nos afecta a todos. En la película de Gravel nunca se explica que quieren los que hacen huelga; en los paros de esta semana si se ha explicado. Pero la solución no es fácil, ni sencilla, ni se puede improvisar. En un mundo global la solución tiene que ser consensuada y muy pensada. Paralizar el país, no ayuda mucho.

 

La cima de Ibón Cormezana

Los dos protagonistas de esta película de montaña están al margen por otras razones. Él, Mateo, debe cumplir una promesa: subir al Annapurna solo y sin oxígeno. Para Mateo, llegar arriba es la manera de reencontrar la paz y el equilibrio que ha perdido. Ella, Ione, está sumergida en una honda depresión, ha culminado los 14 8 miles, las 14 montañas más altas del mundo y ahora está vacía, no le encuentra un sentido a su vida. La montaña, no tiene misterios para ella y eso la atormenta: ya no es un reto. Mateo se adentra en su aventura creyéndose preparado únicamente con su voluntad, pero en realidad no lo está y acaba sufriendo un accidente. Ione vive aislada en una cabaña al pie del Annapurna, sin otra compañía que una perra cariñosa y tranquila. Será ella, Lurra, la perra, la que la lleve hasta Mateo. Y poco a poco, en la soledad y el silencio de la montaña, los dos irán encontrando la manera de ayudarse mutuamente, de llegar a la cima, tanto la auténtica del pico más alto de la cordillera del Himalaya, como de sus propios sentimientos y emociones. La intención de Cormezana era la de rodar en el Annapurna, pero la pandemia lo hizo imposible. Así que buscó en el Pirineo aragonés la nieve, el frío y la soledad que necesitaba la historia. La cima es una película muy física que exigía una auténtica entrega y entrenamiento de los dos protagonistas, Javier Rey y Patricia López Arnáiz. Junto a ellos sentimos el frío, el entumecimiento de los dedos, la falta de oxigeno. No rodaron a 8000 metros, pero si a mas de 3000 y eso no es nada fácil. Dos elementos contribuyen a hacer de esta película, además, un espectáculo: la brillante fotografía de Albert Pascual y la música de Paula Olaz que acompaña y arropa esta aventura vital al margen de la realidad.

Solo un último apunte, La cima me hizo pensar en Grito de piedra, de Werner Herzog, para mí la mejor película sobre una montaña que he visto nunca. También en Grito de piedra hay dos personajes que entienden la vida de distinta manera. Para Martin, la montaña es un espectáculo, para Roccia es la pureza; para Mateo es la redención, para Ione es la recuperación.

Lo mejor que puedo decir de La cima es que creo que a Herzog le gustaría mucho.

 

EL RINCÓN DE LAS SERIES



La Unidad Movistar+

Recupero este Rincón de las Series porque después de un Ramadán seriéfilo he vuelto a ellas. Una de las que he visto esta semana es La Unidad en sus dos temporadas. No sé porque no vi la primera cuando se estrenó en el 2020. Pero eso me ha permitido disponer ahora de sus doce capítulos seguidos. La unidad es una serie española centrada en el trabajo de una unidad de la policía dedicada a la lucha antiterrorista. Como tantas otras series de policías, La unidad mezcla la vida cotidiana de algunos de sus miembros con el trabajo contra el terrorismo yihadista. Hay que agradecerle a la serie creada por Dani de la Tore con la colaboración de Alberto Marini, que no caiga en los tópicos más manidos de este tipo de productos, que las situaciones estén bien planteadas y resueltas y los personajes sean de carne y hueso hasta el punto de permitirse el lujo de prescindir de alguno de ellos si la historia lo necesita. Pero lo que más me ha sorprendido es la extraña sensación que me produjo. Me parecía estar viendo el relato de algo muy antiguo, muy superado. Primero la pandemia y ahora la guerra de Putin, han provocado inmensos cambios en el mundo. Incluso en sus amenazas. El fundamentalismo islámico, el ISIS, los atentados suicidas, eran algo que desgraciadamente formaba parte de nuestro paisaje diario. Y de repente, ha desaparecido. Mejor dicho, se ha adormecido, ha entrado en hibernación a la espera de tiempos mejores. Competir en destrucción con un virus pandémico y un tirano asesino global, les ha hecho replegarse. Por eso, ver a esta unidad enfrentada a los fundamentalistas me ha producido el mismo efecto de estar viendo una película histórica aunque todo suceda solo dos años atrás. Hay un antes y un después del maldito año 2020 y hay un antes y un después del maldito año 2022.

 El regalo de esta semana es una jarra llena de lo que cada uno prefiera: agua, vino, aceite….