sábado, 16 de diciembre de 2023

SUPERVIVIENTES

 

Las tres películas que he juntado en esta entrada hablan de grupos que se forman para sobrevivir de muy distintas maneras


La sociedad de la nieve, J.A. Bayona

Hay que ser un gran director de cine para hacer una películas obre una catástrofe  no mostrar ni una sola imagen truculenta. Hay que ser muy buen director de cine para transmitir la sensación de miedo, indefensión, desamparo y violencia, sin una sola palabra más alta que otra. Hay que ser un director de cine excepcional para conseguir hacer una película intimista y casi de cámara en un paisaje grandioso y espectacular de montañas nevadas y cielos azules. Bueno creo que con esto ya dejo claro que La sociedad de la nieve de J.A.Bayona me parece una gran película. Una película realizada por completo en España que puede competir a nivel de producción con cualquier película norteamericana.

Cuando supe que Bayona hacía un film sobre el accidente del avión uruguayo que en 1972 cayó en medio de los Andes, dejando 29 supervivientes en medio de un glaciar helado y aislado, no entendí muy bien porque se había metido en ese lio. De esa tragedia en la que murieron casi todos los pasajeros del vuelo, un equipo de rugby uruguayo y la tripulación, ya había una película, (creo recordar que no demasiado gloriosa). Entonces, ¿Por qué volver a esa tragedia? Luego pensé que la filmografía de Bayona, desde el corto que le reveló como alguien especial, Mis vacaciones de 1999, es todo menos convencional. Jota Bayona se atreve con cortos, videoclips, series de televisión documentales, ficciones fantásticas, ficciones realistas, grandes espectáculos, sabemos, además, que la realidad y sus tragedias le suelen interesar, sobre todo si tienen un componente humano. Empecé a entender porque había decidió adaptar el libro de Pablo Vierci que relata en primera persona lo que se conoció como La tragedia de los Andes. Para hacerlo podía haber caído en la tentación de buscar actores conocidos, pero no. Desde el principio tuvo claro que si los protagonistas de esta historia eran jóvenes uruguayos, sus actores serían jóvenes uruguayos. Esta decisión no solo le da a la película una verosimilitud absoluta, sin por ello caer en el falso realismo o la “verdad”. Bayona hace una película, una ficción basada además en un libro que ya manipula en cierto modo lo que allí pasó. Pero lo hace creíble y sobre todo lo hace emocionalmente compartible, sin ceder (como en algunas otras de sus películas) a ningún sentimentalismo. El horror está ahí, no hace falta verlo, lo sentimos en esos rostros, en esas miradas, en esa voz que va narrando desde un lugar que no sabemos cuál es como consiguieron sobrevivir estos chicos creando una sociedad de la nieve.

 


Muyeres, Marta Lallana

Aquí lo que tiene que sobrevivir no es tanto unas personas, que también, sino las tradiciones que se pierden en la niebla de los valles de las montañas de Somiedo en Asturias. La música, las canciones, una forma de vida que desparece y a la que este documental quiere rescatar, darle la oportunidad de dejar una huella permanente. La historia (porque hay historia) sigue a un músico Raúl Refree que encuentra en un caserío una caja llena de cintas y casetes gravadas hace años con las mujeres del valle mientras trabajaban el campo. Esas canciones, esa música, le llevan a intentar saber más y busca posibles supervivientes. Solo encuentra a dos mujeres muy viejas que viven en el valle mirando por la ventana, recordando, hablando poquito, cantando bajito. Cada una de ellas tiene a su lado una mujer más joven que la cuida y la acompaña, la completa en cierto modo. Son estas cuatro mujeres las que le dan a este documental un tono especial, único, los rostros cruzados de arrugas que hablan de un pasado de trabajo y de solidaridad, los rostros compasivos que acarician y peinan y escuchan. Con escenas en blanco y negro que parecen directamente salidas de una película de Dovjenko, con músicas que arrastran el sonido del tiempo, y con la mirada de estas dos mujeres que atraviesa la ventana de su casa y la ventana de la pantalla, Marta Lallana ha hecho un documental más que etnográfico sobre el pasado, etnográfico sobre este presente que va perdiendo la memoria, va perdiendo la perspectiva, va perdiendo el sentido de las cosas.

 


Dejar el mundo atrás, Sam Esmail, Neflix

Aquí también hay supervivientes de una catástrofe que nunca vemos, solo imaginamos. Una familia típica americana, (aunque menos de lo que cabe esperar de una serie de Netflix), que espera pasar un fin de semana idílico en una lujosa casa en la playa, se encuentra de golpe con unos inesperados compañeros, un padre y su hija negros que llaman a la puerta al anochecer. Pero esa llegada no es la primera cosa extraña. Antes han tenido que salir corriendo de la playa porque un barco gigantesco se dirigía directamente hacia ellos. Su infinita soberbia urbanita les impide preguntarse exactamente porque, hasta que aparecen ese padre y esa hija que son, en realidad, los dueños de la casa que vienen huyendo de la ciudad. Todo empieza a desmoronarse cuando se dan cuenta que no hay internet, no funcionan los móviles, no hay televisión… ¿Cómo van a poder vivir sin todos eso? Y además, los animales tienen comportamientos muy raros, y además las familias desconfían unas de otras (en especial las mujeres, la esposa de una, la hija de la otra) y además…. Además el mundo tal como lo han conocido ya no existe. Lo de menos es porque ha pasado esto, no importa si es un ciberataque ruso, iraní, chino… que más da. Lo único que cuenta es que son analfabetos para vivir en esa nueva realidad. Solo la hija, Rose, es capaz de darse cuenta de que pasa algo especial. Y será ella la que acabe por centrar la película justo en el momento en que está más descentrada con la formación de dos grupos humanos, por un lado los hombres y sus miedos, por otro las mujeres y sus miserias. ¿Y el final? Pues que cada uno decida como quiere que siga. En todo caso Rose, ha encontrado lo que más quería, en realidad lo único que quería: ver como otro grupo humano llega al final de su historia en el ultimo capítulo de su serie favorita. Y hablando de series, en realidad esta película es una serie con los capítulos enlazados uno detrás de otro. Su estructura en episodios, sus puntos álgidos de final, son típicos de las series. Las mentes pensantes de las plataformas se han dado cuenta de que la gente consume las miniseries de un tirón, como un todo y han decidido ofrecérsela en una sola unidad, sin pausas ni créditos. Solo un apunte para los actores. Ethan Hawke es un marido y padre superado por los acontecimientos, Julia Roberts es una madre dominante y despótica que arrastra a los demás, Charlie Evans es un adolescente que no se entera de nada y justamente por eso será el primer castigado por la situación y Farrah Mackenzie, es una Rose llena de ambigüedades y percepciones. En cuanto a los visitantes/dueños. Mahershala Ali es hombre elegante y culto y su hija Myha’la Herrold, es una adolescente soberbia y un tanto racista (si los negros pueden ser racistas). Dejar el mundo atrás no solo deja un mundo ¿en guerra? Deja unos espectadores perplejos esperando ya, la segunda temporada, perdón la segunda película.  Una curiosidad para nada banal. Detrás de esta interesante película están nada mas y nada menos que Barak y Michel Obama. Saquen sus conclusiones después de verla sabiendo este dato.

El regalo de esta semana es un cuadro de un mundo que no me gustaría dejar atrás.



 

sábado, 9 de diciembre de 2023

SIMILITUDES

 

Siempre he sabido que un mismo tema puede dar origen a muy distintas historias, muy distintos productos. Esta semana tenemos un buen ejemplo. Se ha estrenado, por fin, Anatomía de una caída, de Justin Triet, estupenda y merecida Palma de Oro del último Festival de Cannes. Casi al mismo tiempo que veía la película francesa, vi entera en dos tandas, la serie de Aina Clotet, Això no és Suècia. Quizás si hubiera visto la película hace semanas o meses y no hubiera visto la serie casi al mismo tiempo, no habría sido tan consciente de sus similitudes. No pequeñas, por cierto. Las dos hablan de un matrimonio con hijos pequeños. En ambas están los roles cambiados, Sandra en el film, Mariana en la serie, tienen, o intentan tener, una vida profesional, mientras que sus maridos, por cierto, y es otra coincidencia, los dos se llaman Samuel, han renunciado a su carrera para cuidar de los hijos y de la casa. Curioso. Pero aun es más curioso que sea un suicidio por caída desde una gran altura el desencadenante de la crisis emocional, moral, sentimental que atraviesa a estas dos mujeres. Hasta aquí lo que las relaciona, a partir de aquí tenemos que hablar de dos productos muy diferentes.

 


Anatomía de una caída, de Justine Triet

El film de Justine Triet se puede definir como un thriller judicial, no en vano el juicio de Sandra ocupa prácticamente dos terceras partes del film. Pero Anatomía de una caída es mucho más que una gran película de juicios (también Anatomía de un asesinato de Preminger era más que una gran película de juicios). Hay muchas capas en esta historia de reproches mutuos entre Sandra y Samuel. Ella, escritora de éxito que no duda en depredar su entorno para alimentar sus ficciones; él, escritor fracasado que no duda en culpabilizar a su mujer de su incapacidad para escribir una gran novela. Ambos arrastran un resquemor oscuro que viene del momento en que su hijo Daniel tuvo un accidente y se quedó parcialmente ciego. La película es fría, seca, distante, hermética como su protagonista. Justine Triet dibuja a una Sandra ambigua en sus sentimientos y a un Samuel manipulador y sin escrúpulos. Desde la primera secuencia sabemos que estamos ante una historia incómoda, provocadora, como la música que Samuel pone a todo volumen para impedir que Sandra realice una entrevista. A partir de ahí, el espectador debe decidir por sí mismo: la directora no se posiciona, expone, observa, acompaña y deja que sea Daniel el que al final encuentre una ¿posible? explicación a la tragedia. Pero ¿es verdad o no es verdad lo que Daniel cuenta? Excelente en todos los sentidos el film lo es aún más por el trabajo de Sandra Hüller, una actriz realmente excepcional.

 


Això no és Suècia/Esto no es Suecia de Aina Clotet, TV3 y RTVEPlay

La serie de Aina Clotet se puede definir como una comedia negra. Comedia sin duda, porque las absurdas situaciones en las que se encuentra la pareja Mariana/Sam y sus dos hijos Lia y Maxito, hacen reír o sonreír. Negra porque en realidad, si nos alejamos un poco, esas situaciones son absolutamente trágicas en su ridiculez. Ridículas sí, menos la auténtica tragedia que desencadena todos los miedos e inseguridades de Mariana: un suicidio inesperado. A través de ocho capítulos que empiezan siempre en el mismo escenario, una terapia de grupo de padres en la que exponen sus temores, sus dudas, sus errores, la serie sigue a Mariana en sus miedos; miedo a parecerse a su madre; miedo a no saber reaccionar ante sus hijos; miedo a no entender el porqué de ese suicidio. Miedos que transitan su vida desastibilizándola por más que ella intente ser perfecta y hacerlo todo bien. La serie empieza cuando Mariana y Samuel deciden irse a vivir a Vallvidrera, lejos de la ciudad, en un barrio de bosques y jabalíes que conviven con los humanos con naturalidad. Els porquets, les llama Mariana. Es esta naturalidad la que hace que se alternen los idiomas con la misma fluidez y cotidianidad que cualquiera que viva en Barcelona conoce. Partiendo de una idea de Sergi Cameron y Aina Clotet, dirigida a cuatro manos por la propia Aina y Mar Coll, y protagonizado por Marcel Borras, su pareja en la vida real y ella misma como Mariana, Esto no es Suecia es casi un documental de cómo se enfrenta una determinada generación de treintañeros de clase media a los retos de la maternidad, la paternidad, la profesión, la educación, la solidaridad, la comprensión y la tolerancia. Un fresco urbanita en el que mucha gente se podrá reconocer.

 

EL RINCÓN DE LA RAREZA


Robot Dreams, de Pablo Berger

Me acordé del libro Yo, Robot de Isaac Asimov mientras veía Robot Dreams de Pablo Berger. Cuando llegué a casa, busqué el libro y en su primera página me encontré con

Las tres Leyes Robóticas

-Un robot no debe dañar a un ser humano o, por su inacción, dejar que un ser humano sufra daño.

-Un robot debe obedecer las órdenes que le son dadas por un ser humano, excepto cuando estas órdenes están en oposición con la Primera Ley.

-Un robot debe proteger su propia existencia, hasta donde esta protección no esté en conflicto con la Primera o Segunda Leyes.

Manual de Robótica 56.ª edición, año 2058

Me pregunté si el delicioso film de Berger, tan lleno de ideas visuales y de sentimientos, basado en una novela gráfica para niños escrita por la norteamericana Sara Baron, cumplía estas tres leyes. Y sí las cumple. Robot Dreams cuenta la historia de una amistad nacida de la soledad. Dog/Perro, vive solo y siente que le falta algo. Cuando descubre que puede tener un compañero Robot no duda en comprarlo, construirlo y convertirlo en su mejor amigo. Robot corresponde a esta amistad, protege y cuida a Perro y le acompaña en sus juegos hasta una playa donde su destino se verá truncado. Las dos primeras leyes se han cumplido. En esa playa donde Robot se queda varado, paralizado, sin energía, entra en juego la tercera ley de Asimov. Mientras Perro intenta (inútilmente) encontrar nuevos amigos, los osos hormigueros, Muñeco de Nieve, Pato, Robot, desde su posición quieta y desvalida, sueña imposibles reencuentros con Perro, ve cómo pasan las estaciones, llega la nieve, vuelve la primavera, y sufre las consecuencias de su obligada inmovilidad. Pero el destino, por muy cruel que parezca, encuentra un camino para que los amigos vuelvan a sentir que están ahí, a través de la música, una canción ochentera pegadiza y bailable que Perro y su nuevo amigo Robot, al que esta vez cuidará con más atención, escuchan en la calle, música que Robot ha puesto para que Perro sepa que sigue vivo. Pablo Berger se adentra en el territorio desconocido de la animación en 2D con la misma intrepidez que hizo con el cine mudo y en blanco y negro en Blancanieves. Pero Robot Dreams no es exactamente cine mudo, es más bien un musical de canciones y música, (Berger vuelve a contar con Alfonso de Vilallonga) en la Nueva York de los años ochenta, con la silueta de las Torres Gemelas en el horizonte, convertida en el tercer protagonista de la aventura de Perro y Robot. Sin dejar de ser fiel a la historia de Sara Baron, Berger, con la colaboración imprescindible de José Luis Ágreda como Director de Arte y Benôit Feroumont como Director de Animación, dibuja una ciudad llena de animales humanizados, calles y tiendas, parques y rascacielos, donde la historia de amistad y nostalgia de Perro y Robot encuentra su mejor escenario. Y aprovecha de paso para hacer una serie de homenajes al cine de todos los tiempos: Chaplin sin duda, pero también las niñas de El resplandor, o Freddy Krueger, Busby Berkeley o El Gran Lebowski de los Coen (y seguramente muchas más que no he reconocido). Robot Dreams se promociona como una de esas raras películas que están hechas para un público que va de 9 a 99 años. Es decir, todos.

(El mismo día que escribía este texto, leí en La Vanguardia un artículo titulado “En verano me casaré con mi novio holograma”, en el que se cuenta la historia de la artista catalana Alicia Framis que ha creado un holograma a la medida al que define como “Una herramienta contra la soledad”. Quizás sin saberlo, o quizás intuyéndolo, Sara Baron se adelantó con su historia a lo que ya es una realidad: la convivencia emocional entre humanos y seres artificiales.) 


FILMTOPIA ALCANZA SU OBJETIVO



Hemos alcanzado el primer objetivo con la campaña de Verkami, estamos muy contentas, pero aun quedan quince días para conseguir un poco mas que nos ayude a hacer una web mejor y mas completa. !!!Gracias a todos por vuestro apoyo¡¡¡ 

 Este es el enlace a la web: https://glad-pictogram-226020.framer.app/

Este es el enlace a la campaña https://vkm.is/filmtopia

El regalo de esta semana es uno de los retratos que Ramon hizo con Aina Clotet cuando preparaban el cartel de Elisa K de Jordi Cadena y Judith Colell



sábado, 2 de diciembre de 2023

DE NOCHE

 


Sobre todo de noche, de Víctor Iriarte

Los fantasmas nos acompañan, sobre todo de noche. Fantasmas que son nuestra vida, fantasmas buenos que nos conforman y nos arropan. No es de fantasmas de lo que habla esta delicada e inclasificable película de Víctor Iriarte. O sí, quizás sí. La historia de Sobre todo de noche es la de un melodrama, casi un culebrón: una mujer joven que se ve obligada a dar su hijo en adopción, dedica toda su vida a intentar encontrarlo, saber qué pasó con él, por qué le mintieron. Mientras le busca, descubre la siniestra trama que hay detrás de la pérdida de su hijo. Vera traza un plan y encuentra la pista de Egoz, y tras la pista encuentra a Cora, la madre adoptiva, la que ha cuidado y amado a su hijo. Vera y Cora se conocen en un lugar inesperado, en Portugal, al lado de un rio donde los tres, la madre 1 y la madre 2 junto con el hijo de ambas, van escribiendo una partitura emocional. Con estos mimbres Víctor Iriarte ha hecho un film de una sensibilidad especial, a flor de piel, tranquilo, aunque desafiante, en el que brillan las dos madres, Vera, Lola Dueñas con su voz envolvente y su voluntad de hierro, Cora, Ana Torrent con su música refugio y su capacidad de entender, y entre ellas, Egoz, el hijo, Manuel Egozkue. No hace falta más, ellos y un paisaje y un mapa y una mirada sobre las manos, los rostros. A veces pienso que las cosas cuando llegan en el momento justo, brillan por si solas. Creo que Víctor Iriarte no habría podido hacer esta película hace diez años. Se necesita una madurez emocional, una vida vivida para poder contar la historia de Vera, de Cora y de Egoz sin resentimientos, sin sentimentalismo, sin afán de revancha, aunque esté contando una venganza. El guió, escrito por Isa Campo, Andrea Queralt y el propio Víctor, se divide en tres episodios. El primero, dominado por la figura y la voz de Vera, es casi un thriller o un film de terror o las dos cosas; el segundo, encierra en un círculo musical a Cora y Egoz a los que seguimos en su viaje hacía el origen; el tercero es luminoso y discurre con la placidez del rio donde van a confluir las tres vidas. Víctor Iriarte viene a continuar una línea invisible que comienza con el Javier Rebollo de El muerto y ser feliz, continua con La arquitectura emocional y el Mapa de León Siminiani y culmina en este melodrama sin drama, una película conmovedora, hermosa, llena de fantasmas que aparecen sobre todo de noche.

 


(esta foto no es de Cristina, es de Ramon, pero está hecha casi al mismo tiempo que ella viajaba por España y, de alguna manera, refleja la misma realidad oculta)

Cristina García Rodero: La mirada oculta, de Carlota Nelson

Oculta es la palabra clave de este documental. Oculta la figura de Cristina García Rodero, una de las grandes fotógrafas del siglo XX que sigue activa y llena de energía en el siglo XXI; oculta la España que retrató hace cincuenta años en España oculta, un libro mítico; oculto casi su estreno en medio del marasmo de oferta de este fin de semana. Pero en realidad Cristina García Rodero no es una mujer oculta o que se esconda, todo lo contrario. Cristina mira, observa, fija con su cámara ese momento, ese instante que pasa desapercibido, que por sí solo conforma una imagen única. En 1973, cuando Cristina tenía 23 años, ganó una beca de la Fundación March para hacer una investigación que ella decidió invertir en un viaje por la España profunda retratando fiestas, costumbres, mitos, rostros, lugares, una España oculta. Desde entonces, Cristina no ha dejado de observar a su alrededor, ya sea en la India, ya sea en un pueblo gallego. Para celebrar los cincuenta años de la publicación del libro, la joven Cristina de 73 años aceptó que la cámara de Carlota Nelson la siguiera en su aventura fotográfica, algo no siempre fácil dada su enorme capacidad de colocar su menuda y enérgica figura entre la multitud mas abigarrada. El resultado es este documental que se estrenó en la Fundación March recordando que gracias a su beca pudo existir el libro y ella misma. Un documental que no es un álbum de fotos, ni una biografía, ni un retrato, es un viaje que acompaña a Cristina, una fotógrafa que detesta que la miren, ella que ha hecho del fotografiar, del mirar a los demás toda su vida.

 


Filmtopia

Hemos llegado casi a la mitad de la campaña del Verkami de Filmtopía, la web especializada en cine hecho por mujeres. Estamos muy contentas de la recepción, casi hemos alcanzado el objetivo que nos habíamos planteado, pero necesitamos un poco más. Este es solo un recordatorio de que aun estáis a tiempo de contribuir a que Filmtopia sea una realidad aun mejor. Gracias a todos los que han participado. Gracias a todos los que participarán.

Este es el enlace a la web: https://glad-pictogram-226020.framer.app/

Este es el enlace a la campaña https://vkm.is/filmtopia 


El regalo de esta semana es una foto de 1971, es de Ramon y me gusta mucho esa puerta que me enmarca.



 

 

sábado, 25 de noviembre de 2023

DOS DE DOS

 

Primera de Dos: Teresa y Napoleón

He juntado dos películas que en realidad solo tienen en común una cosa: son historias de personajes reales, a partir de ahí, nada.

 


Teresa, de Paula Ortiz

El acercamiento de Paula Ortiz a la figura de Santa Teresa parte de una obra teatral de Juan Mayorga, La lengua en pedazos. Este título ya nos da una primera pista: se trata de lengua, de lenguaje, de dialogo. Un dialogo imposible entre Teresa y un Inquisidor, entre Blanca Portillo y Asier Etxeandia. El lenguaje barroco de la que sabe y el lenguaje prosaico del que no entiende. Intentar seguir toda la complejidad poética y mística del pensamiento de Teresa es muy difícil, sobre todo para un espectador contemporáneo. Por eso Paula Ortiz ofrece recursos para refugiarse y dejarse llevar por ese torrente de palabras convertidas casi en una cantata recitada, prodigiosa Blanca en este sentido, y enmarcarla en la belleza infinita de sus espacios, sus encuadres, sus luces y sombras. Al salir de ver la película me vino a la cabeza una definición: la Teresa de Paula Ortiz es materialismo espiritual. Una mirada fascinada a una mujer avanzada a su tiempo, una representación barroca y pictórica, Caravaggio y José Ribera se dan la mano en esos claustros y cocinas, frente a una experiencia mística profundamente espiritual (y física). Teresa es un espectáculo de dos personajes. No hace falta más.

 


Napoleón, de Ridley Scott

Todo lo contrario del Napoleón jockeriano de Scott y Phoenix del que prefiero no hablar mucho, (ya se ha dicho casi todo). Tan solo dejar constancia de que me aburrí muchísimo, que eché de menos al Scott épico de 1492 y que me parece una lástima que alguien que ha hecho films memorables que están en la historia del cine, se haya dejado seducir por esta grandilocuencia vacía. Un Jocker enloquecido travestido en Napoléon autista. Una pena.

 

Segunda de Dos El amor de Andrea y Scrapper

¿Qué une estas dos películas tan diferentes?: el padre.

 


El amor de Andrea, de Manuel Martín Cuenca

Un padre ausente al que Andrea busca y necesita. Andrea es Lupe Mateo Barredo (un descubrimiento). Andrea vive con su madre y sus dos hermanos pequeños en un Cádiz luminoso, blanco, radiante. Pero Andrea tiene una nube. Su padre los abandonó y ella quiere saber porque. Necesita encontrarlo y hablarle, entender. El argumento es sencillo, la puesta en escena es fría, los personajes complejos. Martin Cuenca no cae nunca en sentimentalismos, ni lamentaciones. Andrea se traza un plan y lo sigue, y el director la sigue a ella sin abandonarla nunca. Cádiz, Sanlúcar, el río, las playas, los parques, ponen la luz, Andrea pone la melancolía y la tenacidad. Y Martin Cuenca lo sobrevuela todo en un film que te va entrando poco a poco.

 


Scrapper, de Charlotte Regan

Aquí el padre ausente aparece cuando nadie le espera. Ni le necesita. Ni siquiera pensaba que existiera. Georgie es Lola Campbell, Georgie tiene doce años, su madre ha muerto y ella ha decidido vivir sola. Imaginativa, inteligente, encuentra la manera de engañar a los servicios sociales y la forma de ganarse la vida, mientras construye en secreto una torre para llegar al cielo donde está su madre. Georgie solo tiene un amigo, Ali. Y de pronto, en ese mundo estable y controlado de colores pastel y espacios acotados, irrumpe un padre casi adolescente que surge de la nada. Jason no es aun un adulto, Jason es irresponsable como un Peter Pan de treinta años, Jason quiere a esa hija que nunca conoció. Georgie es unaWendy organizada y metódica, Georgie aprenderá a querer a ese padre que nunca conoció. Este argumento, casi de telenovela, se convierte en manos de la joven directora inglesa Charlotte Regan (tenía 27 años cuando rodó la película) en una fábula, un cuento bonito y tranquilo, sin trampas escondidas, limpio y cristalino. No hay malos ni buenos, hay vida en este suburbio de casitas pintadas de colores. 

El regalo de esta semana es un cuadro de Ramon inspirado en el Monasterio de Sant Jeroni de la Murtra donde se rodó buena parte de la Teresa de Paula Ortiz



 

 

sábado, 18 de noviembre de 2023

PASADO Y PRESENTE

  


Pasado

Este domingo 19 de noviembre se cumplen ¡cuarenta años! nada más y nada menos, de la publicación de mi primer artículo en La Vanguardia, una crítica que sin que yo lo supiera era el principio de una vida dedicada a la escritura de cine. Me ha hecho gracias recuperar esa crítica un tanto naif, y reproducirla sin cambiar nada. Todos debemos asumir nuestro pasado, aunque solo sea para darnos cuenta de que, en el fondo, no hemos cambiado tanto.

La crítica era de una película ruso-americana absolutamente delirante, una rareza aun ahora. ¡Desde luego, no me lo pusieron fácil! Esta es la crítica y si alguien tiene curiosidad por ver una auténtica marcianada de hace cuarenta años, Cielo liquido está en ese pozo sin fondo que es Filmin.

Cielo líquido es un rara película, mezcla de historia de amor, cuento de hadas, narración de ciencia ficción, musical punk y cine negro, lleno de sentido del humor. Planteada como modelo de una nueva estética que se supone dominará a lo largo de la década de los ochenta y cuya principal características es la presencia obsesiva del andrógino representado en el filme por la figura de Margaret-Jimmy, interpretada por Anne Carlisle, Cielo líquido es una película que absorbe casi tanto como el propio marciano absorbe a sus víctimas en situaciones límite. Y absorbe principalmente por su música dura, urbana, obsesiva, que se convierte a lo largo del filme en un protagonista más de la película, quizá el protagonista, como queda de manifiesto en la canción que Adrián (Paula E. Sherppard) canta durante su actuación en el club; pero también por la riqueza de sus imágenes, iluminadas fantasmagóricamente por neones de colores de luz fría y despiadada que pone de manifiesto la dureza de los rostros pintados y la cortante confección de los modelos utilizados por Margaret-Jimmy. Es lástima que la fuerza de las imágenes se pierda en el momento de expresar el punto de vista del marciano, recurriendo a una fotografía psicodélica un tanto anticuada. La película habría ganado si no hubiera presentado el ojo del alienígena. El misterio habría sido mejor que la evidencia. Cielo liquido se podría presentar como un film sobre la droga y sin embargo, aunque la droga está presente a lo largo de toda la historia, no se puede definir como una historia de drogadictos, sino más bien de ciencia ficción puesto que el principal yonki es el extraterrestre que ha llegado a Manhattan en busca de su alimento favorito. Podría decirse también que Cielo liquido es un retrato del cielo y el infierno en el que los papeles están trastocados: la normalidad representada por el investigador de alienígenas, empeñado en eliminar al pobre marciano, es el autentico infierno; mientras que la marginación en cualquiera de sus manifestaciones es el cielo, un cielo liquido, camino más rápido para ascender hasta el cielo real simbolizado por el platillo volante. Lo que hace de Cielo liquido una película insólita es que siendo un supuesto retrato de América, concretamente de Manhattan, es lo más alejado de un film americano que se pueda realizar. No solo por lo que se ve en la pantalla sino por la forma de mostrarlo. La sensación de desconcierto que produce la planificación de la película se entiende cuando sabemos que Slava Tsukerman es un ruso formado bajo las órdenes de Lev Kulechov en el Instituto de Cine de Moscú, afincado en Estados Unidos desde 1976. Conocer este dato explica muchas cosas de las que suceden en la película, entre otras, el porqué la secuencia más importante del film, la de las fotografías en casa de Margaret, falla estrepitosamente puesto que no controla ni los personajes ni la situación. Cielo liquido no es un gran film, pero si es un producto curioso y atractivo y un posible ejemplo de una manera de entender el cine y el arte en los próximos años. N.V.”

Hasta aquí la curiosidad del pasado.

 


Presente

Mi presente en estos momentos está dominado por un nuevo proyecto. Hace casi dos años me despidieron de BTV. El ayuntamiento de Ada Colau decidió que la cultura era muy cara y cerró de golpe tres programas culturales de la televisión municipal BTV. Fue de repente, sin previo aviso. El jueves tenía trabajo, el viernes estaba en la calle. Yo colaboraba en La Cartellera de BTV dirigida por Marta Armengou. En ese momento las dos nos quedamos en shock. Pero poco a poco nos dimos cuenta de que teníamos dos opciones, quedarnos lamiéndonos las heridas o hacer un proyecto personal. Decidimos poner en marcha una idea que teníamos desde hace mucho tiempo. Algo especializado en el cine hecho por mujeres. Pensamos en un Podcast, en un blog… Pero Marta tenía muy claro que lo que había que hacer era algo más sólido, más serio. Y a ello hemos dedicado este año y medio. Más ella que yo, tengo que reconocerlo. Pero las dos con ganas de que salga adelante. El proyecto ya se ha concretado en algo real. Se llama Fimtopia, porque es una utopía de cine que queremos hacer realidad. Hablar del cine hecho por mujeres, pero no solo de directoras, de todas las mujeres que trabajan en esta industria que es también un arte: productoras, guionistas, directoras de foto, montadoras, directoras de casting, scripts, críticas…. Todas tienen cabida en Filmtopia. Pero también nos interesa y mucho, explorar el pasado para reivindicar y dar a conocer a tantas y tantas mujeres que han contribuido al cine desde sus inicios. Nombres olvidados, borrados o simplemente ignorados a los que queremos devolver su lugar en la historia. Sin dejar por eso de mirar al futuro, de apostar por nuevas generaciones y nuevos formatos y nuevas maneras de enfrentarse al mundo y al cine. Filmtopia es ambiciosa, pero realista. Por eso hemos ido poco a poco y por eso queríamos salir con garantías de continuidad.

Ese momento ha llegado, Filmtopia es ya una realidad con nueve Newsletter publicadas desde junio de este año, con un canal en Youtube donde se puede ver todas las entrevistas que hemos hecho. Y esperamos que desde enero con una web en pleno funcionamiento. Para ayudar a que esta web sea una realidad hemos puesto en marcha una campaña de crowfunding, un Verkami en el que ofrecemos suscripciones a Filmtopia a precios muy asequibles. Queremos llegar a un público muy amplio, no solo a las mujeres que les gusta el cine, queremos que nos lean y nos conozcan todos los públicos, mujeres y hombres, chicas y chicos, gente de cine y gente de todas partes.

Estamos ilusionadas con ver nacer algo nuevo con voluntad de duración, y con mucho respeto a los colaboradores, estamos hartas de la precariedad de nuestros medios. Pero para eso necesitamos mucho apoyo.

Este es el enlace para ver lo que hemos hecho hasta ahora.

https://linktr.ee/filmtopia_net

Si os gusta el proyecto, si os parece interesante, distinto, arriesgado, este es enlace a la campaña de Verkami.

https://www.verkami.com/locale/ca/projects/35099-plataforma-online-de-continguts-sobre-cinema-fet-per-dones

La web, las news y la campaña están en catalán y en castellano.

Gracias por vuestro apoyo¡¡

 

De pasado y presente hablan también las dos películas más interesantes de la semana, La imatge permanent, de Laura Ferrés y El sueño de la sultana de Isabel Herguera

 


La imatge permanent de Laura Ferrés

El pasado de esta historia se sitúa hace cincuenta años, en un pueblo del sur peninsular. Antonia es una madre adolescente que un día desaparece dejando su bebé en manos de una amiga. El presente es ahora mismo, en el Prat del Llobregat. Carmen trabaja en una agencia de publicidad buscando rostros para las campañas. Un día, Carmen encuentra a Antonia en la calle y a partir de ahí… Hay muchas cosas estimulantes en esta primera película que se ha alzado con la Espiga de Oro de la Seminci vallisoletana. Una de ellas, y no menor, es el espacio, Ferrés conoce muy bien el Prat de Llobregat y sabe sacarle partido a lugares que nunca aparecen en el cine. La densidad de sus imágenes y el uso de la cámara acercan su cine al de Ulrich Seidl, pero sin la carga de morbosidad que siempre tiene el austriaco. El segundo atractivo inesperado esta en sus dos personajes, interpretados por actrices no profesionales a las que Laura dirige como lo habría hecho Aki Kaurismaki. No son malas referencias Seidl y Kaurismaki, sobre todo porque la directora no se limita a hacer un cine mimético de estos creadores, por el contrario, los utiliza para hacer una película absolutamente personal.

 


(un dibujo de la exposición en Tabakalera de San Sebastián con los diseños para la película)

El sueño de la sultana de Isabel Herguera

El pasado de este sueño es el del libro El sueño de la sultana, una utopía feminista, escrito en 1905 por Begum Rokeya Hussein, un cuento maravilloso que habla de un país y  una sociedad gobernada por las mujeres. El presente es el de Inés, una joven vasca de viaje en la India, que descubre el libro y fascinada por la historia de ese país soñado, decide ir en busca de la figura de Rokeya.  Isabel Herguera lleva años dedicada al cine de animación en cortos con los que ha experimentado distintas técnicas. El sueño de la sultana es su primera incursión en el largo y para hacerlo se ha inspirado en su propio conocimiento de la India y en el trabajo de los talleres de animación y dibujo que monta con jóvenes bengalíes. Igual que le sucede a Inés en la ficción, cuando Isabel descubrió el libro de Rokeya decidió que quería convertirlo en cine. En el film hay tres tipos de animación muy distinta que corresponden a los tres niveles narrativos que se combinan en la historia: contar la vida de Rokeya, poner en imágenes el cuento y el presente de Inés en su búsqueda de la autora. Para la vida de Rokeya, Herguera eligió usar un teatro de sombras recortables que recuerdan el cine de Lotte Reinger; para ilustrar el cuento, básicamente uso las técnicas del tatuaje temporal con gena por su valor simbólico y tradicional; y para el viaje iniciático de Inés por la India, utilizó acuarelas y una animación en 2D. El conjunto es un film de una belleza enorme, un prodigio de animación que hace de El sueño de la sultana uno de los trabajos más complejos y ambiciosos, además de hermoso, del cine español.

Solo una cosa más. En el año 1906, casi al mismo tiempo que Rokeya escribía su cuento en la India, Alice Guy rodó un film de siete minutos que se llamó Las consecuencias del feminismo donde ponía en imágenes un mundo al revés. Las mujeres trabajaban y mandaban y los hombres se ocupaban de la casa y de los niños. Curioso. Este es el link al corto por si lo queréis ver:

https://www.youtube.com/watch?v=-Hmu7MZWukw

El regalo de esta semana es el primer cuadro que me regaló Ramon casi al mismo tiempo que empezaba a publicar en la La Vanguardia.

 


 

 

 

 

viernes, 10 de noviembre de 2023

 


Un amor de Isabel Coixet

Cuando Isabel hace cine con las tripas le salen películas incomodas pero muy interesantes, imprescindibles incluso. Hay varias de esas en su filmografía. No quiere decir que las otras no estén hechas con ganas y con entusiasmo, pero tengo la sensación que no le salen de las tripas como pasa por ejemplo con La vida secreta de las palabras, Mapa de los sonidos de Tokio, Ayer no termina nuca, Nieva en Benidorm o esta última, Un amor. No siempre son guiones originales, pueden ser adaptaciones, como el caso de Un amor que parte de la novela de Sara Mesa, pero siempre son muy personales. ¿Qué tienen estas películas en común? Solo se me ocurre una cosa y me parece importante: personajes femeninos no complacientes, no previsibles, incomodas con el mundo. Mujeres que no responden a lo que se espera de ellas, mujeres heridas. Sí, pero Isabel tiene otras muchas protagonistas mujeres, me digo a mi misma. Y es verdad, pero son más comprensibles menos duras. Nat, la traductora en crisis que se retira a un pueblo perdido donde no solo no encuentra la paz, sino que descubre que su incomodidad se incrementa en un medio hostil que la rechaza, viene a sumarse a la Hanna de La vida secreta de las palabras, a la asesina a sueldo japonesa, la callada Ryu, la madre dolida que hace Candela Peña en Ayer no termina nunca o la ambigua Alex de Nieva en Benidorm. Todas estas mujeres son imperfectas, son extrañas, hacen ruido en su contexto. Por eso son tan interesantes. No sé que le llamó la atención a Isabel de la novela de Sara Mesa, pero apuesto que una de las cosas fue reconocer en Nat un personaje propio. Isabel no solo ha traducido las palabras en imágenes, las ha vuelto a construir en el rostro y el cuerpo de Laia Costa, una actriz que cada película que vemos está aun mejor que en la anterior. Difícilmente podremos imaginar otra Nat que no sea ella.

 


(en mi colegio de México también teníamos nuestro periódico)

El maestro que prometió el mar, de Patricia Font

Laia Costa también está en esta película, pero el protagonista casi absoluto es Enric Auquer metido en la piel de un maestro republicano en 1935-36 en un pequeño pueblo de la provincia de Burgos. Un personaje real, documentado y estudiado en un libro de Francesc Escribano. Hay muchas cosas en esta película que conectan conmigo y con mi historia. De entrada el mar. Cuando Antonio Benaiges les promete a sus alumnos que los llevará a ver el mar, sentí que entendía la emoción que pueden tener estos niños de meseta castellana que nunca han visto el mar. Lo sentí porque yo, nacida en medio de un altiplano en México DF, a centenares de kilómetros del mar, no lo vi conscientemente hasta que tuve cinco o seis años. La impresión que produce descubrir el mar es difícil  de explicar. Por eso la promesa del maestro no es solo la de ver un mar azul infinito, es la promesa de alcanzar un horizonte abierto, luminoso, lleno de posibilidades. La otra cosa que me conecta con lo que cuenta este film es el tipo de enseñanza que imparte Antonio Benaiges, un maestro contemporáneo de los que me daban clase en México, formados en el Instituto Escuela Republicano, que impartían la enseñanza con métodos parecidos a los de este maestro rural. El guión de Albert Val le ha permitido a Patricia hacer una película que traza un hilo entre el ayer con el ahora mismo a través de la figura de Ariadna, Laia Costa, una mujer que intenta encontrar la huella de su bisabuelo y sin quererlo descubre la historia del maestro catalán que prometió el mar. Hay una frase que suele decir  la directora para explicar el sentido profundo de su película: heredar el olvido. Todos tenemos derecho a no dejarnos dominar por esta herencia. No hay que olvidar nada, pero no podemos vivir permanentemente en la añoranza.

 


(este álbum de cromos de cine, uno de los pocos que conservo, le gustaría mucho a Fernando)

La memoria del cine; una película sobre Fernando Méndez-Leite de Moises Salama

Memoria que se impone al olvido. Fernando Méndez Leite es todo memoria y nada olvido. Los que le conocemos sabíamos de su sentido del humor, de su enorme saber cinematográfico, de su capacidad de trabajo. Pero no sabíamos que su pasión por el cine le viene de muy pequeño, que conserva los cuadernos donde apuntaba y dibujaba todas las películas que veía (esos cuadernos le habrían  gustan  a Antonio Benaiges, el maestro), que una de sus distracciones favoritas es programar cines que ya no existen con programas dobles… Fernando no está loco, simplemente es feliz porque el cine le llena por los cuatro costados. Y eso no le impide vivir, al contrario, le hace vivir. Fernando Méndez-Leite no es un nombre muy conocido, no es famoso, no es popular. Y sin embargo, su trabajo si es famoso, si es conocido, si es popular. Fernando ha sido uno de los realizadores de televisión más prolíficos y más interesantes, a pesar de su amor al cine en pantalla grande nunca le dijo que no a la televisión. Pero además de eso, Fernando fue Director General de Cine a mediados de los años ochenta y fue bajo su mandato cuando despegaron Pedro Almodóvar y otros chicos de montón (no chicas , en esa época se contaban con los dedos de una mano). Luego Fernando fue director de la ECAM, la Escuela de Cine de Madrid  por donde han pasado varias generaciones de directores, guionistas, directores de foto…  (chicos y chicas) que recuerdan sus clases y su manera de llevar la escuela como un oasis (también le habría gustado a Antonio Benaiges la manera de entender la enseñanza del cine de Fernando). No contento con esto, cuando había llegado a una edad en la que se merecía descansar y hacer lo que quisiera, Fernando acepto ser candidato a la presidencia de la Academia de Cine y ganó por goleada. Y ahí está, haciendo avanzar la Academia con proyectos, ideas y cambios. El documental no es exactamente hagiográfico, pero no puede evitar que todos los que salen y hablan de él lo hagan elogiosamente. Pero es que es difícil encontrar alguien que no hable bien de Fernando, que no le quiera, que no sepa que algunas de las cosas que ha conseguido en la vida fue gracias a Fernando y su trabajo al frente de la cosa pública. Memoria heredada que no olvida. Un amor.

El regalo de esta semana es un poco para todos, Isabel, Laia, el maestro, el amigo.



sábado, 4 de noviembre de 2023

VIDAS PASADAS

 

Robo el título de esta preciosa película para la entrada de esta semana no solo porque el film de Celine Song me ha gustado mucho, también porque el otro gran estreno de la semana, Saben aquell de David Trueba, habla de vidas pasadas. Pero la auténtica razón quizás sea porque tanto uno como otro me han llevado a pensar en mi vida pasada, sin nostalgia pero sí con la sensación de haber perdido algo en el camino (y haber ganado otras cosas). No hablo de la niñez o la juventud que forman parte de mi de una manera indisoluble, hablo de esas cosas en las que creía y que ya no creo, esas ideas que pensaba inmutables y ya no los son o esos sentimientos que se han ido rompiendo. Por suerte no en lo personal donde conservo intactos el amor y la amistad de gentes que quiero. Pero por desgracia si en el entorno que cada día me parece más hostil, irreconocible y a veces invivible.


Vidas pasadas, Celine Song

El primer plano del debut en el cine de esta dramaturga canadiense de origen coreano, me enganchó por completo. Una barra de bar, una mujer joven oriental sentada entre dos hombres, uno oriental como ella, el otro blanco americano. Una voz de alguien que no vemos se pregunta qué relación puede haber entre esas tres personas, entre la pareja oriental que habla con complicidad y el hombre blanco que los observa al parecer sin entenderlos. Desde que era pequeña me ha gustado imaginar la vida de otras gentes, en el autobús, en el tren, en el metro, cuando alguien llama mi atención, me dedicó a fantasear durante unos minutos en cual puede ser su vida. Como hace Celine al presentarnos a este extraño trío. La historia de esos personajes comienza en Seúl , Corea, cuando Nora, que aun no se llama así, tiene doce años y está a punto de abandonar el país para emigrar con sus padres a Canadá. Nora tiene un amigo, Hae Sung, un niño de su edad con el que habla, juega, comparte estudios y expectativas. Nora y Hae Sung son algo más que amigos, son cómplices obligados a separarse. Esa separación en las escaleras que los llevan cada uno a un destino distinto, resonó en mi memoria de niña de doce años obligada a dejar mi México natal para ir a vivir a otro país, la España de los años sesenta. También yo deje en México amigos muy queridos, también me separé de mi niñez de una manera tajante: era una niña en México, no era una niña en España. A partir de aquí Vidas pasadas sigue a Nora en su camino para convertirse en autora teatral. Doce años después, Nora busca a Hae Sung en las redes sociales. El encuentro virtual entre los dos amigos de la infancia, renueva los sentimientos que ambos tenían, pero los dos saben que es imposible mantenerlos con la distancia de un océano entre ellos. Nora y Hae Sung dejan de llamarse. Pasan otros doce años cuando Hae Sung decide hacer un viaje a Nueva York y avisa a Nora. Le gustaría verla. Y aquí dejo que cada uno imagine lo que el plano del principio encierra. Un plano que deja en el aire un claro “que habría pasado si…”. Vidas pasadas pone en imágenes la idea de In-yeon que en coreano significa providencia o destino y sirve para describir los lazos que unen a dos personas a lo largo de sus vidas pasadas. Todos tenemos In-yeon, solo hace falta que nos demos cuenta de ellos. La película de Celine Song es tranquila, suave, adulta y romántica. Pero con el romanticismo de films que me trae a la memoria: Deseando amar de Wong Kar-Wai, la trilogía del Antes de… de Richard Linklater, el cine de Hong Sang-soo o La reconquista de Jonás Trueba…

 


Saben aquel de David Trueba

Jonás me hace de puente para llegar a David y a través de David y de otro David, Verdaguer y una Carolina, Yuste, llegar a Eugenio y su vida pasada. Nunca fui muy fan de Eugenio, aunque claro que sabía quién era. En los años que cuenta este film que no es en esencia un biopic, más bien el relato de una profunda historia de amor, mi vida circulaba por caminos muy alejados de los escenarios donde actuaba Eugenio y la televisión me era bastante ajena, y con todo, la película me evoca lugares y espacios urbanos muy cercanos. La historia empieza en Alicante en 1980, justo antes de una actuación de Eugenio. Conchita le acaricia el pelo y comprueba que todo esté en orden. Eugenio se mira al espejo y … Y Trueba empieza a contar. Como Eugenio conoció a Conchita en 1967 y se enamoró de ella, como formaron un extraño dúo musical, como formaron poco a poco una familia, como una ausencia de ella (¿y si Conchita no se hubiera ido a ver a su madre?) provoca el nacimiento del Eugenio humorista, como entre los dos construyeron el personaje, como entre los dos… es este Entre los Dos lo que le da sentido a ese film que podría explicarse con un sabían aquell qui diu com dos personas tan distintas como Eugenio y Conchita vivieron una de las historias de amor más hermosas que recuerdo haber visto en el cine. Punteada con recreaciones de sus chistes y actuaciones, de momentos de ironía, de reflejos de la época, de música y canciones que todos recordamos, el film te sumerge en su atmósfera gracias a un guión meticuloso de David Trueba y Albert Espinosa sobre luna biografía de Eugenio escrita por su hijo Gerard. David Trueba opta por una dirección invisible (y por tanto perfecta), pero lo mejor sin duda es el carisma y la química que desprenden David Verdaguer transformado en un Eugenio serio y malcarado y Carolina Yuste, una Conchita llena de luz, de serenidad y de armonía. Los dos merecen todos los premios del mundo. Un aviso, ya he dicho que Saben aquell no es un biopic. La película se acaba en 1980 y voluntariamente deja fuera la vida de Eugenio a partir de ese momento. Un tiempo que es precisamente el que recoge un documental del 2018 firmado por Jordi Rovira y Javier Baig que se llama simplemente Eugenio y se puede ver en Filmin. Si lo que quieren es saber más cosas de este personaje único, lo mejor es hacer un programa doble con el film de David y el documental de Rovira y Baig, pero si lo que quieres es ver una preciosa historia de amor de una vida pasada, Saben aquell  llena todas las expectativas.

El regalo de esta semana son dos arboles unidos, con Eugenio y Conchita, como Nora y Hae Sung.